EN EL DÍA MUNDIAl DE LOS SITIOS
PATRIMONIALES, LOS ROMANOS
Con
motivo del Día Mundial se ha puesto de moda volver a los orígenes romanos de
Alcalá la Real y a su relevancia histórica dentro de este periodo histórico. Ya
lo hizo Andrea Navaggiero cuando a finales del siglo XV, pasó por el
camino que provenía de Granada y a la salida de la ciudad de la Mota por el
camino de Jaén y Castillo de Locubín constataba la presencia de unas ruinas muy
significativas en aquel lugar. Si escasos son los estudios generales del cerro
de la Mota antes de los pueblos prerromanos, menos aún encontramos datos sobre
los iberos, salvo la Gineta y la Mesa e, incluso, escasean las referencias en
los documentos sobre la dominación romana como son los itinerarios comprendidos
en sus tratados de historia. Tan sólo, pudo constatarse la presencia
íbera en a algunos restos de cerámica dentro de los silos de la excavación de
la Iglesia Mayor Abacial. Lo mismo acontece con la presencia romana, que tan
sólo se percibe en la reutilización de sillares de gran tamaño y el opus
coementitiun del interior de la Iglesia Mayor Abacial y en la esquina de la
plaza Baja de la Mota, así como varios aljibes que algunos arqueólogos remontan
a un destacamento romano, que protegía el cerro controlaba esta vía de acceso
desde Alta Guadalquivir hacia las zonas costeras, jalonada con torres que se
remontan a su edificación púnica.
Más explícitos para un asentamiento
romano, sin embargo, es el entorno de la aldea en el recinto de la Tejuela,
donde la mal llamada Domus Hercúlea (pues no fue una domus urbana y meno una
villa rustica) pone de manifiesto un importante asentamiento urbanizado romano
de una vicus (aldea romana) con varios
edificios urbanos y públicos junto con la antigua canalización de las aguas del
Cauchil hasta la Azacayas. Hay que obviar también el origen romano basándose en
la etimología de la tejuela y partiendo de tegula, teja; pues simplemente
tejuela es un diminutivo de teja, que era frecuente colocar en el caño de las
fuentes (en este caso, a esta que se encontraba a la salida de Alcalá, pero
hubo otras fuentes con el mismo nombre en Castillo y las existen en las Ventas
del Carrizal). Esta fuente daba lugar a la denominación del vial y
posteriormente al barrio.
Por otro lado, la
presencia de varias tumbas antropomorfas en la propia iglesia abacial da lugar
a que hay constancia de los pueblos germánicos, tumbas que comparten tipología
visigoda o mozárabe con otras de algunos cortijos del entorno de la Peñuela o
necrópolis como las de Tozar o la Ajarquía malagueña.
Pero, volviendo a la zona romana de la
Tejuela, en el siglo XVI, un erudito y alcaide alcalaíno Antonio López de
Gamboa había recogido una lápida muy interesante, y, la ubica en el ruedo de la
Mota, lo que debía ser este entorno de la Tejuela de modo que abre la
posibilidad de un recinto con edificios público, entre ellos una basílica
dedicada a San Pedro y San Pablo, que debió desparecer en tiempos posteriores a
los romanos. Dice así el texto reconstruido que adjuntamos: Sanctorum
apostolorum Petri et Pauli, sub die
tertio Kalendas Iunias et Sancti Ioannis
die sexto Kalendas Ianuarias consecratio
eclesiarum era DCI decimo quinta
Kalendas Februarias-
Que el profesor Fita cita: En año 563 de
nuestra era fueron consagradas estas iglesias de san Pedro y san hablo (en
fiesta 19 de junio) y, en la fiesta de san Juan, día de diciembre
Está claro que este documento puede
aportar un nuevo dato a este espacio que estaba muy cercano al ruedo de Alcalá
l Real, un sitio patrimonial. Sin embargo, también se entronca en el lema de la
muy noble y leal ciudad de Alcalá la Real relacionada erróneamente con Ula
llamada así por los regidores del siglo XVI (la actual Montemayor). Y ya
decíamos en otra ocasión que el origen ibero-romano de la fortaleza se entronca
con leyendas renacentistas, muy propias de los humanistas, para justificar el
linaje de sus antepasados y su conexión con la tradición grecolatina. Por eso,
este erudito renacentista e, incluso, algún que otro historiador actual proyectaron
el origen de Alcalá la Real a esa época romana justificándola con
la presencia de algunos elementos y objetos recientemente descubiertos y, lo
que los arqueólogos actuales consideran aljibes de estructura romana por
sus revestimientos rojizos y por la media caña del suelo interior. Los
antepasados daban por hecho este origen y, para justificar sus privilegios y
mercedes concedidos por los servicios hechos a la Corona, remontaban su
lealtad, incluso, hasta este periodo romano de la historia de España. Esta
lealtad se entroncaba en un testimonio legendario. En el cabildo del catorce de
noviembre de 1597, los regidores de Alcalá relataron.

No hay comentarios:
Publicar un comentario