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miércoles, 27 de diciembre de 2017

en la revista de LA COFRADÍA DE LA SANTA CARIDAD y LA FIESTA DEL DULCE NOMBRE DE JESÚS EN SUS PRIMEROS DOCUMENTOS




El primer documento con datos de la cofradía  y del Hospital del Dulce Nombre de Jesús fue realizado ante el corregidor Gome Mesía de Figueroa, siendo testigos Juan de Villalobos y Luis de Jaén. Se presentó en 18 de marzo de 1568 Bartolomé Hernández de Arjona, mayordomo  de la cofradía de la Santa Caridad y del Hospital del Dulce Nombre de Jesús ( lo que indica que ocupaba ambos cargos) y declaró lo siguiente:
-Este mayordomo ejercía el cobro, administración, y distribución de los bienes, rentas y limosnas de ambos. Presentó  el libro de cuentas al corregidor y al regidor Pedro Serrano de Alférez.
-Se fundó en 1488 la  COFRADÍA DE LA SANTA CARIDAD, con la licencia y permiso del abad Alonso de Burgos, por el celo de la caridad de muchos devotos. Se dieron constituciones, eligieron PRIOSTE  Y  oficiales mayores, y admitieron a un gran número de hermanos.
-Compraron cruz y paño para los enterramientos de los hermanos.
-Sus ingresos hasta la fecha de esta declaración procedieron de los bienes que estos hermanos y otras personas devotas aportaron con estos fines para pagar los gastos de un hospital situado en unas casillas pequeñas y maltratadas de la Mota,  en concreto en las Entrepuertas, donde se acogían a los pobres y se les daba alojamiento y sustento.
-El provisor abacial Diego Hernández, beneficiado y vicario de las iglesias de Priego trató de dar aumento a la cofradía y al hospital y compró e hizo unos nuevos edificios y repartimientos para mayor sustento de los pobres  en el arrabal Nuevo para sede del hospital, donde pudiesen estar y ser curados los pobres; para este fin,  vendió las antiguas casas y aportó sus propios bienes. Lo hizo bendecir y fundó una capilla donde se decía misa todos los días del año  y puso camas de ropas donde se curasen los pobres.
-En 1546, por el testamento de Diego Hernández, año de su muerte,  dejó de heredero a la cofradía y hospital; y este último recibió el remanente de 70.000 maravedíes y el cortijo de la Fresneda de la Rábita, que debía dar de renta  de 25 fanegas de pan terciado (dos de trigo y una de cebada) en forma de censo perpetuo. Con esto se obligaba el arrendador a conceder 300 libras de carne (cien en la libra del Natal o Navidad, cien en las Carnestolendas y cien el Sábado Santo, las tres Pascuas) a cien pobres de la ciudad.
-Se cita que la administración de esta limosna de alimento debía darla el prioste de la Cofradía y el mayordomo del hospital, cuyos dos cargos debían estar  unidos.
-Tras la muerte se hicieron unos censos a cumplir y con las rentas  y las limosnas de la cofradía y las nuevas entradas de bienes  que se dieron al hospital y a la cofradía, se pagaron estas comidas de pascuas a los pobres naturales y extranjeros, se alojaron  en camas y se curaron. 
-Todos estos fondos se emplearon en estos gastos, y en medicinas, médicos, servicios hospitalarios, limosna de misa y  enterramientos.
-En un libro de cuentas aparecían los gastos y entradas de bienes que debían ser aprobados por el prelado o su representante anualmente. 
-En 1568 disponía de los siguientes fondos: renta de  24.000  maravedíes de un censo de 337.000; otros censo de 18156 maravedíes anuales; la renta del pan terciado del cortijo de la Rábita, que pagaba Miguel de Utrilla; 6.000 maravedíes del bacín de la limosna del Jueves Santo, entradas de hermanos, enterramientos y otros donativos; camas y ropas.
Este documento se llevaba a cabo, por el buen fin de aunar las cofradías y hermandades en dos sola, una caritativa y otra sacramenta, lo que no llegó a  ser unja realidad, pero aportó los datos económicos, administrativos y organizativos de las primeras hermandades de Alcalá la Real.
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