El GACELLO MIJEÑO
El año anterior nos envió un regalo lírico, Abdón López Hidalgo. Desgraciadamente, no pudieron editarse y la técnica digital no ofrece milagros para recuperarlo. Abdón vivió en su niñez y adolescencia momentos trascendentales de su vida y su formación cuando comenzaba a vestir sotana negra y fajín rojo en el templo de la Patrona. Vinieron nuevos tiempos: Jaén, Baeza, Mijas…se imbuyó del alma machadiana. Pero no olvidaba nunca los Cerros de Úbeda y las tierras de la ciudad fortificada de la Mota. Pronto llegó la madrugada en este invierno con su guadaña y se lo llevó cantando al poeta sevillano en tierras baezana, donde había ejercido docencia, familia y mundo cultural. Este gacelo mijeño se nos presenta con estos dos poemas. IN MEMORIAN:
I
Soñé que soñaba sueños…
Y vi, en la duermevela,
que la noche era clara
como la escarcha serena
Fuime a volar a los cielos...
y, repasé, desde el otero,
mi larga vida dorada
que se me va de entre los dedos
en un dron rondé por los mares
del firmamento, azul y lleno
de estrellitas plateadas
que tintineaban gozosas
y jugaban bailando
entre la Luna y del Alba el Lucero...
Aquí termina mi crucero/
y, cuando pueda y sepa
repetir he mi sueño insomne.
II
Eolo, el dios de los vientos,
acariciaba solemnemente
los pinares, palmeras, acacias...
Despertéme doloro, pero templado
Y sereno junto a mi Gacela Nazarí.
Sigiloso, fuime a gacelar
por la orilla de una mar calma
pero barruntando marejada...
Tras varias jornadas
de lluvias invernales, dé tormentas...
Y nigérrimas nubes preñadas
de líquido Maná sagrado,
tan necesario y, a veces, escaso...
Pero sobrado hogaño
con tanto chortal por doquier
en los campos de nuestra Andalucía:
Estampa de otras épocas.
Con las Montañas y Oteros
envueltos en mágica niebla...
Incluso con bonetes plateados en las cimas...
Y recordé, con inmenso cariño
aquellos días infantiles...
Cuando los temporales duraban
Semanas y los hielos
Y blanquísimas nevadas
doraban pasajes infinitos...!
tornéme al Coto en una Calma ""chicha"
Con unas nubes grisáceas
paseando el cielo
entre alguna estrella
Suelta y despistada
Y con algodones grises y claros...
Halléme en serenísima paz
y un sosiego relajante.
El hoy guerrero Gacelo
descansa amansado
por felices sueños Antaño...
El Gacelo Mijeño en El Restaurante "Estrella ⭐ del 🌊 Mar" (BP Castillo de Suel, Frontera de Mijas y Fuengirola).
ESE VIENTO
Ese viento, templado y solano,
recordaba lo que siempre se llevó.
Y dejó en sepulcros abandonados
la estela de un ser apasionado,
marcado por el sino del amor.
Ese viento, raudo y huracanado,
en las puertas capuchinas abrasó
un pasado y una rémora de cambios,
en medio de un egido de antaño,
cobijo de un convento y mansión,
antaño señorial, hoy aulario
y de la cultura llama y mentor.
Ese viento, otoñal y de presagio,
de nubarrones en el cielo amenazando
al duende de la Mota abandonó,
cambiando el hospital, allá nefasto,
por una monasterio de monjas dominicas,
devotas de la María Encarnación.
Ese viento, en cuevas enclaustrado,
cual Eolo contuvo y encerró,
recuerda la mansión , ogaño trinitaria,
residencia hidalga tras el Catastro,
ahora testigo de corredores y un atrio,
do claustro de mojas albergó.
Ese viento fuerte y arremolinado,
en torno al compás de Consolación,
se ve con los óculos vigilado
de los frailes franciscos exclaustrados,
y el espíritu de reforma interior.
Ese viento, impetuoso y amansado,
toca en el Toril chirimías y atabor,
recoge los niños abandonados,
disfruta de la comedia y zarzuelas
y huele aceite serrano en su interior.
Ese viento, de fuerza acrecentado,
en la casa do el artista nació,
se intensifica a cuentas del Rosario,
un claustro y una iglesia,
do el nazareno se albergó
luego fue parroquia y santuario,
almacén y de niños aulario.
Ese viento, sublime y planetario,
do el monasterio inconcluso quedó,
te acerca a un morabito abandonado
convertido en ermita trinitaria,
do las frailes, primero, rescataron
cautivos en tierras de Granada
y, las monjas en monasterio transformaron.
Ese viento, intenso, no soportado,
por los ruteros del compás franciscano,
remueve las últimas piedras y sillares
de un convento en coso taurino mutado,
como canto de cisne de unos frailes,
primer testimonio de verbo y oración,
do se instruyeron los alcalaínos y cristianos.
Ese viento, imposible de aguantarlo,
junto a la Puerta de Lanzas, volando lleva
a los ruteros de laicos camposantos,
a leyendas, también de Virgen trinitaria
y a la primera mezquita del arrabal dominicano.
Ese viento, alcahuete y traicionero,
que no deja nadie en pie y despojando
los vestidos en la plaza de la Mota,
como cantaba Ben Said en corolario,
encierra a los ruteros en la vieja sacristía,
do, en corro, al duende lo recuerdan
y remontan el vuelo a restos argáricos,
pasando por sepulcros antropomorfos,
mezquita aljama, y cementerios
de tiempos de romanos y de godos,
también de nuestros abuelos y antepasados.
Ese viento de otoño, de lluvias
preñado en el día de los Santos,
buscó resguardo junto a las Mercedes,
se hizo alcahuete en la Mota,
de turquesa a gris cambiando,
y estalló en la noche alcalaína
entre nubes, truenos y relámpagos.
FRANCISCO MARTÍN ROSALES
DOS POEMAS POR LA PAZ
Inocentes
Acorralados por todas partes
en escuelas
en hospitales
niñas muriendo
niños mutilados
agonizantes,
televisados para el mundo,
aún quedan cámaras que transmiten
las imágenes de la barbarie:
Impotencia con un flash de confianza
denuncia
de la negrura criminal
Esperanza ante la verdad del dolor inocente.
Luna Curvada
Esa luna,
qué acunaba y mecía
la flor del horizonte,
ahora curvada contemplaba
las devastaciones
los odios
los rencores terrenales
¡qué impotencia ante el dolor del mundo!
Pequeña luz que en su clarividencia
busca sanar lo más incognito y oscuro.
CLAUDIA I. SÁNCHEZ
RASO DE SOL (Recordando a Federico)
Calor y sol
Lorca mi voz
mi sol la si do
re fa, refrán
Federico
fa sol de Nueva York
fa si guitarreril
Soleá y solecico.
Lorca y poesía
Poesía de sol y pena
Poli-sol de nardos
Y sol capitán redondo
Sol-hondo
Con chal-eco de raso
¡Ay los lagartos!
Raso de sol
Sol y cielo raso.
Sabor a abrazo
Sopor al sol
Sospecha sol
Romancero
Y mecha de sol
Sol de mundo
Agita la mano
Sol gitano
Lorca mi voz
Color y sol.
CLAUDIA I. SÁNCHEZ
AYER FUISTE SEMENTERA…
Ayer fuiste sementera,
hoy eres grano dorado,
trigo y trigo consagrado
que ves la luz en la era.
Casi naces con el frío
del duro y gélido invierno,
palmo a palmo hasta el infierno
de la calor del estío.
Hieren tu tallo amarillo
cuando se cruzan las hoces,
¡Ay, cuántas manos conoces
desde el arado hasta el trillo!
Espiga y paja deshecha…
¡Hay que aventarte a destajo
que hoy sopla el “aire de abajo”
y es la parva tu cosecha!
Te han molido muy temprano,
ya eres blanco y no de oro,
¡Ahora serás el tesoro
de nuestro pan cotidiano!
Semilla, duermes y esperas
a que el tiempo pase al lado,
ya irás de troj al sembrado…
…a despertar primaveras.
Pedro Puerma Barrio
Por las madres que ya no están.
Por todas las que cuidan y aman.
MADRE
Tú eres el manto que a todos abriga
por lo que perdonas, por lo que comprendes;
cuidas tu mundo, escuchas, atiendes...
eres tú, mujer, una madre amiga.
Déjame hoy que te mire y te diga
que es paz lo que a tu lado defiendes,
que es amor lo que a los tuyos extiendes,
y es bondad lo que a quererte me obliga.
Si es por un hijo, tu vivir se empeña
en ser a lo adverso enérgica y fuerte,
en dar el ejemplo que sirve y enseña.
Aprender contigo es dicha y es suerte
pues de todo el cariño tú eres dueña,
desde que das la vida hasta la muerte.
Pedro Puerma Barrio
POEMA EN EL ROSARIO MARIANO EN LA MAGNA DE JAÉN.
Marchaste a la sede del Santo Reino
y te cobijaste unos días de clausura,
a San Bartolomé donando tu dulzura,
Y aliviando su martirio y su tormento.
Y llegó el día y el sagrado momento,
Cuando el gozo apagó la amargura,
capitana del rosario fue tu figura,
anunciando los pasos de misterios.
Dejaste por sus calles tu estela,
Jaén se rindió con mil honores,
Y recogiste entre lluvias de flores,
las plegarias de amor y las ofrendas
de las almas humildes y nobles,
-de su Hijo, la encarnación manifiesta-.
Francisco Martín Rosales.




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