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viernes, 7 de agosto de 2026

Poemas en programa de la Virgen

 









El GACELLO MIJEÑO


El año anterior nos envió un regalo lírico, Abdón López Hidalgo. Desgraciadamente, no pudieron editarse y la técnica digital no ofrece milagros para recuperarlo. Abdón vivió en su niñez y adolescencia momentos trascendentales de su vida y su formación cuando comenzaba a vestir sotana negra y fajín rojo en el templo de la Patrona. Vinieron nuevos tiempos: Jaén, Baeza, Mijas…se imbuyó del alma machadiana. Pero no olvidaba nunca los Cerros de Úbeda y las tierras de la ciudad fortificada de la Mota. Pronto llegó la madrugada en este invierno con su guadaña y se lo llevó cantando al poeta sevillano en tierras baezana, donde había ejercido docencia, familia y mundo cultural. Este gacelo mijeño se nos presenta con estos dos poemas. IN MEMORIAN: 

I

Soñé que soñaba sueños…

Y vi, en la duermevela,

que la noche era clara

como la escarcha serena

Fuime a volar a los cielos...

y, repasé, desde el otero,

mi larga vida dorada

que se me va de entre los dedos

en un dron rondé por los mares

del firmamento, azul y lleno

de estrellitas plateadas

que tintineaban gozosas

y jugaban bailando

entre la Luna y del Alba el Lucero...

Aquí termina mi crucero/

y, cuando pueda y sepa

repetir he mi sueño insomne.

II

Eolo, el dios de los vientos,

 acariciaba solemnemente

 los pinares, palmeras, acacias...

 Despertéme doloro, pero templado

Y sereno junto a mi Gacela Nazarí.

Sigiloso, fuime a gacelar

por la orilla de una mar calma

pero barruntando marejada... 

Tras varias jornadas 

de lluvias invernales, dé tormentas...

 Y nigérrimas nubes preñadas

de líquido Maná sagrado,

tan necesario y, a veces, escaso...

Pero sobrado hogaño

con tanto chortal por doquier

en los campos de nuestra Andalucía:

Estampa de otras épocas.

 Con las Montañas y Oteros

envueltos en mágica niebla...

Incluso con bonetes plateados en las cimas...

 Y recordé, con inmenso cariño

aquellos días infantiles...

 Cuando los temporales duraban

 Semanas y los hielos

Y blanquísimas nevadas

doraban pasajes infinitos...! 

tornéme al Coto en una Calma ""chicha"

Con unas nubes grisáceas

paseando el cielo

entre alguna estrella

Suelta y despistada

Y con algodones grises y claros...

 Halléme en serenísima paz 

y un sosiego relajante.

El hoy guerrero Gacelo

descansa amansado

por felices sueños Antaño...


El Gacelo Mijeño en El Restaurante "Estrella ⭐ del 🌊 Mar" (BP Castillo de Suel, Frontera de Mijas y Fuengirola).


ESE VIENTO 

Ese viento, templado y solano,

recordaba lo que siempre se llevó.

Y dejó en sepulcros abandonados

la estela de un ser apasionado,

marcado por el sino del amor.


Ese viento, raudo y huracanado,

en las puertas capuchinas abrasó

un pasado y una rémora de cambios,

en medio de un egido de antaño,

cobijo de un convento y mansión,

antaño señorial, hoy aulario

y de la cultura llama y mentor.


Ese viento, otoñal y de presagio,

 de nubarrones en el cielo amenazando

al duende de la Mota abandonó,

cambiando el hospital, allá nefasto,

por una monasterio de monjas dominicas,

devotas de la María Encarnación.


Ese viento, en cuevas enclaustrado,

cual Eolo contuvo y encerró,

recuerda la mansión , ogaño trinitaria,

residencia hidalga tras el Catastro,

ahora testigo de corredores y un atrio,

do claustro de mojas albergó.


Ese viento fuerte y arremolinado,

en torno al compás de Consolación,

se ve con los óculos vigilado

 de los frailes franciscos exclaustrados,

 y el espíritu de reforma interior.

 

 Ese viento, impetuoso y amansado,

toca en el Toril chirimías y atabor,

recoge los niños abandonados,

 disfruta de la comedia y zarzuelas

y huele aceite serrano en su interior.


Ese viento, de fuerza acrecentado,

en la casa do el artista nació,

se intensifica a cuentas del Rosario,

un claustro y una iglesia,

do el nazareno se albergó

 luego fue parroquia y santuario,

 almacén y de niños aulario.


Ese viento, sublime y planetario,

do el monasterio inconcluso quedó,

te acerca a un morabito abandonado

convertido en ermita trinitaria,

do las frailes, primero, rescataron

cautivos en tierras de Granada

y, las monjas en monasterio transformaron.


Ese viento, intenso, no soportado,

por los ruteros del compás franciscano,

remueve las últimas piedras y sillares

de un convento en coso taurino mutado,

 como canto de cisne de unos frailes,

 primer testimonio de verbo y oración,

do se instruyeron los alcalaínos y cristianos.


Ese viento, imposible de aguantarlo,

junto a la Puerta de Lanzas, volando lleva

a los ruteros de laicos camposantos,

a leyendas, también de Virgen trinitaria

y a la primera mezquita del arrabal dominicano.


Ese viento, alcahuete y traicionero,

que no deja nadie en pie y despojando

los vestidos en la plaza de la Mota,

como cantaba Ben Said en corolario,

encierra a los ruteros en la vieja sacristía,

do, en corro, al duende lo recuerdan

y remontan el vuelo a restos argáricos,

pasando por sepulcros antropomorfos,

 mezquita aljama, y cementerios

de tiempos de romanos y de godos,

 también de nuestros abuelos y antepasados.



Ese viento de otoño, de lluvias

preñado en el día de los Santos,

buscó resguardo junto a las Mercedes,

 se hizo alcahuete en la Mota,

de turquesa a gris cambiando,

y estalló en la noche alcalaína

entre nubes, truenos y relámpagos.

FRANCISCO MARTÍN ROSALES

DOS POEMAS POR LA PAZ

Inocentes

Acorralados por todas partes

en escuelas

en hospitales

niñas muriendo

niños mutilados

agonizantes,

televisados para el mundo,

aún quedan cámaras que transmiten

las imágenes de la barbarie:

Impotencia con un flash de confianza

denuncia 

de la negrura criminal

Esperanza ante la verdad del dolor inocente.


Luna Curvada

Esa luna,

qué acunaba y mecía

la flor del horizonte,

ahora curvada contemplaba

las devastaciones

los odios

los rencores terrenales

¡qué impotencia ante el dolor del mundo!

Pequeña luz que en su clarividencia

busca sanar lo más incognito y oscuro.

   CLAUDIA I. SÁNCHEZ


RASO DE SOL (Recordando a Federico)


Calor y sol

Lorca mi voz

mi sol la si do

re fa, refrán

Federico

fa sol de Nueva York

fa si guitarreril

Soleá y solecico.


Lorca y poesía

Poesía de sol y pena

Poli-sol de nardos

Y sol capitán redondo

Sol-hondo

Con chal-eco de raso

¡Ay los lagartos!

Raso de sol

Sol y cielo raso.


Sabor a abrazo

Sopor al sol

Sospecha sol

Romancero

Y mecha de sol

Sol de mundo

Agita la mano

Sol gitano

Lorca mi voz

Color y sol.

 CLAUDIA I. SÁNCHEZ 

   

AYER FUISTE SEMENTERA…

Ayer fuiste sementera,

hoy eres grano dorado,

trigo y trigo consagrado

que ves la luz en la era.

Casi naces con el frío

del duro y gélido invierno,

palmo a palmo hasta el infierno

de la calor del estío.

Hieren tu tallo amarillo

cuando se cruzan las hoces,

¡Ay, cuántas manos conoces

desde el arado hasta el trillo!

Espiga y paja deshecha…

¡Hay que aventarte a destajo

que hoy sopla el “aire de abajo”

y es la parva tu cosecha!

Te han molido muy temprano,

ya eres blanco y no de oro,

¡Ahora serás el tesoro

de nuestro pan cotidiano!

Semilla, duermes y esperas

a que el tiempo pase al lado,

ya irás de troj al sembrado…

…a despertar primaveras.

Pedro Puerma Barrio 

Por las madres que ya no están.

Por todas las que cuidan y aman.

MADRE 

Tú eres el manto que a todos abriga

por lo que perdonas, por lo que comprendes;

cuidas tu mundo, escuchas, atiendes...

eres tú, mujer, una madre amiga.

Déjame hoy que te mire y te diga

que es paz lo que a tu lado defiendes,

que es amor lo que a los tuyos extiendes,

y es bondad lo que a quererte me obliga.

Si es por un hijo, tu vivir se empeña

en ser a lo adverso enérgica y fuerte,

en dar el ejemplo que sirve y enseña.

Aprender contigo es dicha y es suerte

pues de todo el cariño tú eres dueña,

desde que das la vida hasta la muerte.

Pedro Puerma Barrio 


POEMA EN EL ROSARIO MARIANO EN LA MAGNA DE JAÉN.

Marchaste a la sede del Santo Reino

y te cobijaste unos días de clausura,

a San Bartolomé donando tu dulzura,

Y aliviando su martirio y su tormento. 



Y llegó el día y el sagrado momento,

Cuando el gozo apagó la amargura,

 capitana del rosario fue tu figura,

anunciando los pasos de misterios. 



Dejaste por sus calles tu estela,

Jaén se rindió con mil honores,

Y recogiste entre lluvias de flores,

las plegarias de amor y las ofrendas

de las almas humildes y nobles,

-de su Hijo, la encarnación manifiesta-.



Francisco Martín Rosales.










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