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jueves, 6 de mayo de 2021

PATRIMONIO PERDIDO. LOS LIBROS CORALES DE LA IGLESIA MAYOR.




 Desgraciadamente, no quedaron muchos  objetos, libros, ornamentos ni  otros enseres de arte no suntuario de las iglesias de la Abadía de Alcalá la Real. Tan sólo quedaron algunos  pergaminos,   rituarios,  y objetos de culto en las iglesias de las dos parroquias antiguas. Sin embargo, debió exisitir un acervo cultural muy importante. Sirva como ejemplo este documento del siglo XVI (Legajo 47 83, folio  115, Escribano Pedro Contador), sobre los libros corales de la Iglesia Mayor en el año 1588. Aparece Antonio Carnero, maestro de hacer libros, contratando los libros de salmos para el coro de la Igelsia Mayor Abacial. La fecha 12 de mayo 1588. En algo tuvo que influir Maximiliano de Austria para que este impresor de libros realizara la obra. 

Sobre Antonio Carnero, maestro de hacer libros, vecino de Jaén y estante de Alcalá la Real, ya trató  el investigador  López Molina.  que se presenta en su artículo como maestro honrado y decente de hacer libro avalado por  el veinticuatro Valenzuela del cabildo jiennense. Sin embargo, en el documento alcalaíno  se presentó no como escritor sino que hace los libros. Y además adelanta la fecha casi doce años más que los documentos jiennenses,  y casado con doña María de Ulloa, hija del capitán Quesada y vecino de la colación de San Pedro. Por el inventario de bienes se  ilustra del  instrumental y herramientas de su oficio, desde el bando, torno y sillas hasta la tierra pomez para alisar los pergaminos pasando por los hierros de pintar, cuchillas, prensas, objetos de pintar, escribir y encuadernar, marcas y pautas y piedras para moler oro. Tuvo encargos en muchos pueblos de la diócesis de la ciudad de Jaén como Arjona y se dedicaba a elaborar Santorales, Salterios, Kiries, Glorias y Agnus, Devocionarios, Corales y  Misas de difuntos y Oficios de Pasión. La labor era esmerada y  exquisita  a la hora de llevar a cabo su trabajo. Por el documento alcalaíno recogemos las siguientes conclusiones:

-EL libro contratado fue un Salterio, cantos corales para las Horas Divinas.

-Las medidas  muestran las dimensiones de un libro muy grande: " a de ser de piel doblado, de dos varas y de dos en dos  de largo y de cantaduría de cinco renglones, y las escritura de quince renglones, que benga correspondiente lo uno con lo otro,  y la dicha contería y escritura que sea de tercia, en ancho con sus iluminaciones", 

-Su contenido se define "el salterio avía de comenzar desde primar hora y todas las horas  y tonos de vísperas y completas e himnos propios y comunes de todo el año".

-El  estilo era el siguiente. " el primer verso pintado y  los demás por lectura y entre las conmemoraciones  despúes de los apóstoles a de entrar el patrón de esta ciudad, que comienza,  si milabo  eum ,  y luego la de  la paz; y al cabo del todo el salterio los vitatorios para los maytines de las tres fiestas principales que son Navidad, Resurrección y Corpus Cristi. El Espíritu Santo y Epifanía y de esta manera a de venir acabdo todo el libro a de venir acabado, y encuadernado y enminado a contento del señor abad de esta abaía y entregará a Alonso Ramírez, mayordomo de esta abadía .

-La fecha sería  a cuatro meses de firmar el contrato y el pago en estos términos: 32 reales por cada uno de los cuadernos, e ocho hojas y en ellos entra la encuadernación e iluminación, de anticipo doce ducados y el resto al entregarlo.  

miércoles, 5 de mayo de 2021

EL POZO DEL ALTOZANO

  Hemos tratado en otras ocasiones sobre el Pozo del Altozano. En primer lugar  la palabra  altozano alude, según la DRAE  alude a un Cerro o monte de poca altura en terreno llano. Si nos  adentráramos por  estas escalinatas principales, al lado derecho del actual camino de entrada, de  las Entre puertas, se sube al pozo del altozano. Podríamos comprobar el esqueleto de un barrio con que  ha desapare cido.

Se sabe que hubo un revellín o coracha  por la zona del Alcázar de la Mota , con el nombre de barbacana que protegía el denominado pozo del Altozano o de la Conquista. El revellín hace referencia, según el diccionario arquitectónico militar a “ un avance triangular exento de una muralla para defender mejor algunos puntos estratégicos de la fortaleza”.Y “. Por su configuración triangular semejante a la del baluarte , en contextos faltos de precisión revellín 


Cerca de las cuevas, pasando por la Puerta del Arrabal, una `puerta de hierro con un arco apuntado, introducía a un bosquecillo de pinos, que ocultaba todo  el Arrabal Viejo. un arco apuntado de sillería y abierto a la muralla que desciende desde el Albaicín hacia el oriente. Austero y sencillo, encamina por
un nuevo sendero al Jardín de la Mota, que linda con los cimientos de la Mota, y donde pueden contemplarse las cuevas horadadas en la misma roca, reutilizadas por diversas civilizaciones desde bodegas en el siglo XVI hasta gallineros en el siglo pasado, antes de que fuera recuperadas mediante una gran labor de limpieza que se realizó por los años noventa del siglo XX. Algunas cuevas se encaraman en la roca hasta acceder a la parte alta de las Entrepuertas; otras se transforman en minas que alcanzan el barrio superior, como la contramina de la casa del zapatero Rosado que prolonga su pasadizo hasta el pozo de la conquista. Hasta muy avanzado el siglo XVI, no fue sino un lugar reservado para solares entre peñas y no urbanizado, que fue conquistado por la ciudad mediante el levantamiento de muros y adarve de entrada a la ciudad desde el piso alto del Pósito .
En tiempos del Mioceno, donde el mar de Tetis campaba por todos estos rincones, a los diversos movimientos sísmicos y elevaciones de terrenos por estas tierras, los sinclinales y anticlinales, así como las huellas de las oquedades del mar que coadyuvaron a formar alojamientos de cámars y viviendas y pasadizos gracias a la mano humana. Parándose ante de un olivo que circundaba una cruz de la estación de la primera caída, en la boca de la cueva,   el final de un pasadizo, se constata con un pozo ciego que aparece a las primeras de cambio.  Debe remontarse   a  tiempos de conquista, seguro, y con algunas reformas importantes. Tenemos datadas las que hicieron al pozo del altozano por el maestro de obras de Jaén Eufrasio López de Rojas, por los años cuarenta del siglo XVIII.






Esta calle oculta predomina en otros castillos y fortalezas. Era la forma de comunicarse los del alcázar y ciudad fortificada con los otros barrios para pasar por ellos los  mantenimientos, también para - comunicación de misivas y, sobre todo, en nuestra localidad para abastecimiento de agua. Esta mina de acceso y pasadizo que baja de la torre de la torre del Homenaje, está envuelta en la leyenda y la historia. Jugó un papel fundamental en la conquista de Alcalá la Real. En el mes de diciembre de 1340, las tropas de Alfonso XI.
llevaron a cabo la toma,según los  cronistas y el poema del Alfonso XI: 
Castellanos con plazer
combaten a la redonda; 
el buen rey mando fazer 
una cava grande e fonda,
 Pero siga, siga.
Habían   ocupado el Arrabal Viejo y se disponían a conquistar la ciudad fortificada. Para ello cavaron en la propia roca esta mina de acceso al pasadizo natural que comunicaba la torre principal, con el pozo y la salida de la última muralla del recinto amurallado. Son muchas las leyendas por estos arrabales, pero la principal, transmitida a los vecinos de generación en generación con múltiples variantes, es la de la Mora Cava, que ya le he comentado.

Estaba claro que el problema de la ciudad fortificada era el del abastecimiento de agua, tanto público como para los hogares. Varios pozos se encuentran en el recinto comprendido entre los alrededores de la segunda muralla y la torre del Homenaje. En el subsuelo, una extensa mina soterrada se prolonga desde la actual plataforma de recibimiento, hasta un pozo por debajo de la última muralla. Se encuentra sin excavar y debió ser muy socorrido porque hay referencias de su caudal hasta el siglo XIX para abastecer el barrio de San Juan y el entorno del convento de las madres trinitarias, donde bajaba a la fuente de las ablucines que vinos hace poco. Este abasteció a través de una canalización de la calle de la Zubia el pilarejo de la placeta de San Juan a partir del siglo XVI, y en el siglo XVII, el propio monasterio trinitario.
El segundo pozo se descubrió recientemente a la entrada de la contramina, tallado a la roca, del que se tienen noticias que abastecía a todo el barrio de Santo Domingo de Silos.
Por un document FINALES DE SIGLO y otras escrituras este pozo estuvo relacionado con el Pozo del Altozano. Curiosamente se hippotecó en favor de Miguel Raxis, el artista hermano de Pablo de Rojas, por parte  de Bernardino García de Mazuela que le había comprado un asno , y  puso como fianza  de los ocho ducados del importe del trato el propio asno y su casa, que situaba en el Pozo del Altozano, lindera a la casa de Luis de la Peña y Aparicio López de Moya, del que sabemos que tenía sus casas en el barrio de Santo domingo de Silos Legajo 4782  folio 231, 10 de marzo de 1590) . 
Bajo tierra, se avanza sujetándose en las maromas que sirven de barandilla de esta contramina y se dirige a un rellano, donde contemplan varios soldados cristianos y musulmanes y algunas máquinas de guerra de asalto de las ciudades. En otro, se recoge los versos del poema del rey aludiendo a la conquista tras envenenar los pozos con perros muertos y quemar los cimientos de la torre albarrana. Y lo leen:
Los crisitanos la cegaron,
de tierra la inchían,
bestias muertas echaron 
e perros que mal fedían.
 En todo este pasadizo, se muestra que la piedra ha sido tallada, y se  han teñido de la negritud las marcas de las lucernas y candiles. De pronto, saludan a la mora Cava, de cartón rodeada de cántaros simulando la leyenda. Y, tras un cambio morfológico del pasadizo, como si se encontraran en una cueva submarina, sin el agua, se adentran con la ayuda de una escalera metálica, en un nuevo tramo del pasadizo. Se llega al tercer pozo, llamado de la Conquista.
    Hay quien dice que ambién es conocido por Pozo del Altozano  y , que han rebautizado por el de la de la Conquista. 
Se recoge claramente que estaba situado en el Arrabal Viejo en muchos documentos. Su origen se remontaba a tiempos anteriores a la Conquista de Alcalá la Real, pero era objeto de su mantenimiento por el cabildo municipal, quien lo protegía con medidas y reformas constantes. Como hemos dicho, ugó un papel estratégico este sistema de abastecimiento fundamental.
So la torre fue ardida
la leña con el sarmiento;
la torre fue cayda
biuen acerca del  cimiento.
Si nos remontamos a época árabe, está claro que los súbditos de Banu Saidl acampaban en un arrabal semipúblico de alquerías y con numerosos huertos plantados por las laboriosas manos musulmanas. Pero sus vecinos, tras la conquista cristiana de este barrio, se habían refugiado en el recinto de la fortaleza de la Mota. Resistían al duro cerco impuesto por las tropas castellanas, pero los víveres se iban agotando y sobre todo el agua, que escaseaba en sus aljibes. En un consejo de sus vecinos con el alcaide musulmán, acordaron bajar de forma secreta y durante en la oscuridad de la noche a través los pasadizos secretos a los pozos de las afueras del recinto amurallado. La más osada fue una joven, de nombre Cava, porque estaba acuciada por la enfermedad de su madre, que necesitaba urgentemente el agua para calmar la sed de su elevada fiebre. Bajó varias veces, burlando a centinelas y puestos de guardias. Cierta noche, los guardias la confundieron con un fantasma envuelto entre sus túnicas y a la siguiente le lanzaron una saeta que clavó el turbante con su velo en el tronco del árbol
Debió  surgir aquella leyenda.
La cava llegó un día
a una buena cisgerna
que la villa mantenía,
de agua llena yazía llena.
Esta  galería, en realidad, es un conjunto de pasajes subterráneos utilizados con el triple objetivo de comunicarse con el exterior, de abastecer la ciudad en tiempos de asedio y de defender la zona del Castillo de la fortaleza de la Mota a lo largo de la Edad Media, momento crucial para proteger cualquier manantial, fuente, pozo o alumbramiento.
Se pueden distinguir varias partes del
recorrido y trayecto. En primer lugar, se observa el trayecto inferior, que fue la contramina que realizó el rey Alfonso XI. Se adentra por la vivienda anclada en la roca del zapatero Rosado y, bajo el antemural, se llega al subsuelo del barrio del Albaicín; este trazado presenta, a su vez, varias partes del pasadizo interior bien diferenciados. Pues, al principio, transcurre desde el arrabal Viejo  de Santo Domingo y atraviesa la actual muralla; continua por la parte de trayecto de mayor extensión abovedada naturalmente y donde comienzan a surgir algunos antros y recovecos hasta alcanzar la zona de Entrepuertas, junto a la Puerta de las Lanzas en la casa de un antiguo alhorí abacial, denominado la Casa de las Décimas Abaciales. A continuación, el recorrido se orienta hacia el pozo de la Conquista, sin apenas pendiente; ilustrado con paneles de la mora Cava. Aquí acaba la contramina.
Se pasa  de   un pasadizo natural, de acceso algo áspero, al  tramo  que se dirige hacia la parte alta del cerro,  desde la torre del pozo, de ahí el nombre de Pozo del Altozano.
Se camina un poco más por unos peldaños hechos sobre la roca, con unos escalones para polifemos y al pasar, por una cueva ambientada en forma de cámara. Y se sube  al tercer trayecto, se encuentra en la parte superior, que se adentra en la roca debajo de la Torre del Homenaje y asciende de forma vertiginosa hasta alcanzar la base de la misma por medio de una estrecha escalera
iluminada de pequeños ventanales que sirven de mirador de la nueva ciudad de Alcalá la Real .
A través del recorrido de la mina y Pasadizo,  podía  contemplarse el sedimento geológico de la roca y efectos de los movimientos sísmicos producidos en su interior, formado por oquedades, escondrijos, grietas y el contraste entre la labor tallada de los primeros tramos frente a los más naturales de acceso al barrio del Albaicín, donde hay un estratégico mirador de la ciudad y su entorno comarcal.
Se salen un momento del pasadizo, cerca del brocal del pozo  y contemplan desde esta excelente atalaya todo el  término municipal. Otean desde el camino de Jaén hasta el de Granada, la singular orografía de la Martina (1558 m.) el pico más alto del partido judicial y las sierras de Noalejo y Valdepeñas, así como el contraste entre el mundo del olivar y los campos de cereal, la ciudad nueva de Alcalá con sus monumentos, su trazado a lo romano, las almenaras de su contorno, la aldea de Santa Ana y el paraje de los Tajos, Llanos y cerro de San Marcos.
Siguiendo por el último tramo del pasadizo a través de unas escaleras talladas en el interior de la roca, se accede a la salida de una antigua torre anterior a la majestuosa Torre del Homenaje. A través de su recorrido, pueden ver la ciudad de Alcalá la Real. 
Se relaciona esta Ciudad Oculta con los conquistadores cristianos, que fueron avisados de este pozo por un pastor musulmán prendido por el adalid Pascual Sánchez. Buena obra poliorcética bajo tierra. A este lugar había que acceder utilizando la técnica de orientación de alidadas, ya que había que cegar el trayecto al pozo para sabotear a los moradores del recinto fortificado. Los musulmanes, valiéndose de la naturaleza de sus oquedades, lograron llegar a este pozo.
Pero parece nuevo. Pues fue posteriormente profundizado y reconstruido, como se denota.



Con una altura de 30 metros, como elemento fundamental para el abastecimiento de su población. Por eso, este Pozo de la Conquista se consideraba esencial para la toma de la Mota y era protegido por una torre albarrana.   Los conquistadores cristianos lo consiguieron en 1341, porque este pozo se destruyó con el relleno de animales muertos, al mismo tiempo que se derrumbaron los cimientos de la torre de modo que su acción resultó esencial para la rendición musulmana.

Se llegan a último peldaño y  por el adarve, se contempla el Albaicín bajo sus pies, una serie de cimientos de un damero de un barrio de servicios, tiendas artesanales, hospital y alhoríes. 
Cuytado fue el alcayde
e dixo con gran pesar:
"¡Ay, Alcalá de Aben Zaye,
ya no puedes escapar!" 

lunes, 3 de mayo de 2021

EL ARTISTA MIGUEL DE RAXIS SARDO

 




Retablo de Miguel Raxis en la iglesia
 de Santo Domingo,
 denominado de los Relimpuios.
          Nació en 1547, dos años antes que su hermano Pablo de Rojas, al que nombra en los años setetna con este apellido, y posteriormente como Pablo de Raxis.  Se mantuvo con su padre, tras la muerte de su madre, y con su hermna Leonor.En 1567, viajó a la isla de Cerdeña para recibir la herencia de sus progenitores, acompañando a su padre; desde allí se trasladó a Roma, donde adquirió 223 estampas de dibjo(grabados), 23 libros de estampas y de traza (portadas, perfiles, motivos decorativos que se inspiraban en Alberti, Serlio, Zúcaro...)y uno de música, que trajó a España en su regreo y le sirivieron de base fundamental para su futura obra, que estampó en retablos, andas procesionales, cuadros, lienzos, ee imágenes.  
 Debió relacionarse mucho con el entorno de la calle Real, pues son muchos los contratos que entabla con los vecinos y además  designó como escribano de sus múltiples escrituras a pedro Contador, vecino suyo.
Trabajó en los campos de la pintura, la imaginería y la retablística del territorio abacial de Alcalá la Real y algunos pueblos del sur de la diócesis de Jaén. Primero, con su padre y luego con sus hermanos en trabajo cooperativo y mancomundado, y desde 1576 hasta 1598  se encuentra documentación de su participación en obras artísticas. 
            En 1572,  fue un momento muy importante de su vida. Fundamental para  decidir su futuro estado, pues  zanjó la cuestión  de su vida personal al  quedarse en soltería, convivir y habitar en la casa de su padre. La pasión y amor por su progenitor le llevaron  a  dar licencia para  compartir todos sus bienes en usufructo. Mas el padre quería impartir justicia y ecuanimidad con el resto de sus hijos, los Sardos Raxis ( el escultor Melchor, el sorchantre Gaspar, el desconocido Baltasar, los imagineros y escultores, Pedro de Raxis el Viejo, Nicolás Raxis,  Pablo de Rojas, Juan de Raxis, sus hijas, María y Cristina y Mayor de Raxis)   y , por eso, llevó a cabo un documento de medianería Por sus cláusulas,  se conocen varios detalles de este famoso escultor que llegó a trabajar con  Sebastián de Solís e hizo grandes retablos, entre ellos el de Alcaudete. 
 Con los fondos de su actividad artística había adquirido  una gran capacidad para reservarse una vida cómoda y feliz en los futuros años.  Pues ya destacaba en el ambiente  profesional y comercial  y debió  dar cuenta a sus hermanos de su  patrimonio para evitar posibles conflictos con el resto de los hermanos. Por eso,  junto con su padre levantaron una escritura  titulada “escritura a favor de Miguel de Raxis",  pues  vivía con su padre en  la  misma casa la calle Real, junto con la de su hermano Melchor  Raxis Sardo y la del escribano y su vecini  Pedro  Contador. Pero, el padre quiso hace constar la  hacienda y bienes que había ganado Miguel con su oficio, trabajo  e industria para que se hiciera constar ante los demás hijos.

            Destacan las actividades agrarias en las que se encontraba interrelacionado con varios vecinos. No podían pasar por alto su olfato comercial en el trasiego del vino , pues guardaba en su bodega nada menos que 300 arrobas de vino (  con él comercializaron los  recatones y mercaderes para introducirlo en otros mercados en los tiempos adecuados de primavera y verano, sobe todo en Granada). Practicaba  el arrendamiento de tierras, con algunos vecinos como Juan de Alcalá, al que habían sembrado en medianería 100 fanegas de trigo. Reservaba para la compra y para el sustento en las trojes de la casa unas ocho  fanegas trigo.          Su aposento de cuarto de dormir estaba presidido por una cama de cordeles, con dos colchones de lana, un juego de cuatro sábanas y dos almohadas blancas, una manta, y un cerco de cama de lino blanco. Como muebles cuatro arcas: en una grande guardaba 30 varas de medianillo y cinco seis de lino y estopa; en otra grande tenía el vestuario formado tres pares de calzas, dos negras y una colorada, dos sayas de paño negro, un coleto de cordobán, un vestido y treinta varas de linos y estopa; e n un arca pequeña colores de su oficio, 27 hierros de talla entre formones y dos sierras, 25 cepillos de ensamblar  con sus garlopas y junteras, un banco y dos sierras; en un cofre pequeño,  cuatro agnus dei de plata y ebano, tres anillos de oro, catorce doblones  de dos caras, , cuentas de coral,  tres anillos de coral y ámbar.

A    lo largo de su vida alcanzó una gran hacienda conviertiendo su casa en una mansión de empréstito y censos para muchos familiares y en el futuro  sede de una fundación que pervivvió hasta el siglo XVIII con sentido benéfico. 
En 1576, trabajón con sus hermanos Nicolás y Melchor en el retablo de las hijas de Gutierre de Burgos en el convento de San Francisco.Un año después, en el bautismo de Jeús para Fuente Santa de Loja. Por este mismo año, esculpieron Melchor, Nicolás y Pedro  la imagen de Nuestra Señora del Risario, cuya cofradía nació en el convento de  Nuestra Señora de Consolación.
En 1585, se encnontraba dedicado al retablo del monasterio de las monjas clarisas de Alcaudete. En este mismo año, realizó otro para Catalina Ruiz en Alcalá la Real. 
El famoso retablo de los Relimpios, llamado de la Circuncisión, el único del que se conserva una parte en el Sabrarió de la iglesia de las Angustias, fue tallado desde 1578 y para 1585 solo quedaba la tabla de la Anuinciación.

 Un clasicicismo de fuente de de sus personajes romanos junto con una excelente composición muestran un Miguel de Raxis con una gubia de excelente ejecucución. Habiendo enfermado por este tiempo, hizo testamento encargando a sus hermanos varias mandas para recibir el pago de las deudas o finalizar sus trabajos. No obstante, se reuperó de su enfermedad y vivió hasta 52 años. 
Por noviembre de 1586, habían muerto sus padres, que dejaron  en herencia las casas de la calle Real a todos los hermanos, que fueron apreciadas por los albañiles Juan Sánchez y Juan Álvarez en 360 ducados y las tinajas y su contenido de la bodega en 36  ducados. Todos aparecen con el nombre y apellido de Raxis en la declaración de Leonor  para que se hiciera la división y partición y el pago de  su parte xcon fecha de 24 de noviembre del mismo año ante el escribano vecino Pedro Contador. Y en los días siguiente firmaron u na escritura individual aceptando el contrato 
Durante este tiempo y el mismo día, se encuentra un segundo inventario de bienes de su padre Pedro Sardo Raxis que muestra a un personaje hacendado y que se hizo de la vivienda paternal tras el pago de la correspondiente parte que había correspondido a sus hermanos. Entre  septiembre  y  diciembre de 1586 pagó 30 ducados por el inmuble y 36 ducados  por los bienes muebles a cada uno de ellos en recompensa de la parte que le correspondía de la herencia de la casa.
Su producción artística se mantuvo, porque aparecen en su inventario dos imágenes de San Sebastián, uno de madera, y otra un modelino de barrio, un marco de retablo, bastidores, y varios lienzos y cuadros de madera, y además una gran cantidad de bienes y utensilios de cocina, mobiliario ( sillas, mesas,candile, banco ), tinajas y tinajillas de vino, vestidos, utensilios y herramientas de carpintería  y de escultura y del campo, telas y ropa, alfombras,  , que fueron repartidos entre los hermanos.  Todo importaba 52. 108 maravedíes  y  y ya lae se le había entregado a Pablo de Rojas 25 ducados y a Gaspar nueve y a pedro Raxis, su hermano. Su padre le habñia dejado en deuda varios censos que Miguel Había pagado: uno de 10.000 , y otro a Pedro de Alcaraz de 25.000,  otro de diez mil a Ruiz Díaz de Mendoza,  otro de diez mil a la doncella de Leyva, 29 ducados por el reparo de la casa, veinticuatro ducados de  cera y enttierro,  

Murió en 1598 y fue enterrdo en la sepultura del convento de la Santísima Trinidad que poseía su padre y fue sepultado. Fue cofrade de la Santa Caridad, Limpia Concepción, Soledad de Nuestra Señora, Veracruz y  Santiísmo Sacramento, que le acompañaron  en su entierro. Dejó por herederos a sus hermanos Melchor, Pedro y Nicolás Sardo, Ana y Pablo  de Rojas, Catalina González y Juan Raxis, que lo mantuvo en su caso como menor aprendiz hasta su muerte. En su primer testamento dejó a su hermana Leonor 300 ducados y si falleciere, pagase una misa de la festividad de la Limpia Concepción en el convento trinitario.























FELIZ DÍA DE LA CRUZ

 




sábado, 1 de mayo de 2021

OTRAS SOCIEDADES, SINDICATOS Y PARTIDOS Y EL UNO DE MAYO en los años veinte del siglo xx

 

OTRAS SOCIEDADES, SINDICATOS Y PARTIDOS Y EL UNO DE MAYO EN LOS AÑOS VEINTE DEL SIGLO XX.

de mi libro "BIOGRAFÍA DE PABLO BATMALA LALOYA. HISTORIA SOCIAL DE ALCALÁ LA REAL (xix-xx)"


  La historia de muchas sociedades es un claro síntoma de una época marcada por su carácter transitorio, sin permanencia de sedes ni estabilidad de sus miembros ni su estructura. Pues, aparte de las dificultades intrínsecas derivadas de la formación de sus miembros- analfabetismo, conciencia de servilismo clientelista etc.- se añadía una gran cantidad la dificultad  para su permanencia por las continuas medidas represivas y conatos de agresividad por parte de los grupos privilegiados instaurando un mecanismo de miedo contra las nuevas sociedades, mediante el cual pretendían obtener todo tipo de información y control de cualquier acto político que se apartara de sus cánones conservadores, obligando para ello a la  comunicación de  la celebración de las asambleas, el traslado de su sedes y la presencia de una autoridad. Así, el alcalde pedáneo, el jefe del orden público o los guardas de campo asistían a las asambleas de las sociedades con el fin de que, con su presencia y autoridad, dieran visos de la legalidad de que pudieran celebrarse, al mismo tiempo que  informaban a las autoridades municipales y gubernativas acerca de las intervenciones y  contenido de lo tratado en ellas. Las  Sociedades iban naciendo una tras otra en cadena. Muy relacionada con la problemática del mundo rural,  el catorce de noviembre  de 1904 la Sociedad de Amigos de la Agricultura de Cantera Blanca  reformó el reglamento, aprobado días después  por el gobernador civil y, un año después, renace con el nombre de Sociedad de Agricultura de Cantera Blanca. En 1905, nació la Sociedad de La Constancia, que envió el acta de constitución y la lista de socios el dieciocho de marzo al alcalde de la ciudad.

En 1906, el ayuntamiento conservador reclamó el aumento de los miembros de la Guardia Civil, ofreciendo a  los propios concejales sus propios locales y aceptando, según ellos, las sugerencias de los vecinos. Pero, el motivo no era otro que “teniendo en cuenta  que el movimiento social y las exigencias de la época presente aconsejan dicho aumento”[1]. Al año siguiente, todas las sociedades obreras sufrieron las medidas represivas de disolución, entre ellas  La SociedadLa Constancia” y el Centro Agrícola de Alcalá la Real.



[1] AMAR. Acta de 24 de febrero de 1904.

LA SOCIEDAD OBRERA LA EMANCIPACIÓN                               

           

 Años más tarde en 1918, la Sociedad  de Oficios Varios Aromas del Amor  recogió la antorcha de la antigua Emancipación.  Sus miembros procedían de los sectores republicanos y socialistas, aunque poco a poco se conformó en una sociedad de tendencia socialista. Su primer presidente fue Pablo Batmala, pero luego fue sustituido por Salvador Frías, socialista. Sin embargo, un año más tarde, y, con este mismo nombre, renació, el once de marzo de 1919, con el nombre de Sociedad de Oficios Varios la Emancipación, ubicada en la calle Veracruz, entre cuyos miembros fundadores se encontraba el propio Batmala. Le acompañaban Manuel Ceballos López,  Manuel La Rosa Heredia, Francisco Sánchez Rueda, Francisco Marañón Zamora, Gregorio Hermoso López, Rafael Frías Mellado, Dionisio Reyes Expósito, Antonio Sánchez Poyatos, José Cantero Carrillo, José Campillos Frías, Antonio Jiménez Obregón, Domingo López Padilla, Antonio Bolívar Romero, José Frías Ramírez, Tomás López Cuenca, Felipe López Pérez, Manuel Cevallos López, Regino Quero y su amigo Salvador Frías Pino[1]. En la lista de socios, Manuel Larrosa  Heredia encabezaba el orden, y Batmala ocupaba el puesto décimo cuarto. Religiosamente, Pablo Batmala pagó las cuotas de cincuenta pesetas durante un año y medio[2].


[1] Este era un buen artesano, al que el ayuntamiento alcalaíno  encargó los sables de los guardas de campos  Acta del dos de noviembre de 1919. 

[2] AMAR. Registro del Año 1918. 



En Alcalá la Real se mantuvieron  en  1920 otras sociedades de diverso tipo: la sociedad Aromas del Amor, en concreto, el siete de enero de este año,  reintegró los papeles de su organización  al Gobierno Civil (Su sede estaba situada en la calle Veracruz en el número treinta y ocho); también el gobierno civil recabó la documentación de otra organización  La Sociedad Agrícola y Regional de Alcalá la Real,  aprobada definitivamente el uno de abril del mismo año. Otras como la Constancia y el Centro Agrícola  de Alcalá la Real ya estaban disueltos mes de agosto de 1918.

 

  

Todas estas asociaciones convivían, en medio de grandes  dificultades,  con la sociedad conservadora. De carácter obrerista   Amigos de la Paz,  estaba más sumida a la generosidad, a la  limosna y a la dependencia de los políticos conservadores de turno. Era síntoma de una  sociedad  alcalaína conformista que no había despertado ante la nueva situación, dependiente de los labriegos, campesinos y las personas influyentes. Otras, de carácter patronasL pretendían los mismos objetivos que se estaban formando en la ciudad de Jaén. Entre ellas, alcanzaron  gran éxito la Sociedad Agrícola e Industrial Amigos del Progreso, cuyo presidente era José Sánchez Pérez,  y en la que sus afiliados respondían más a intereses más económicos que partidistas. No sabemos cual fue la importancia dentro en la vida local,  cosa diferente que en la capital jiennense donde llegaron a tener hasta algunos candidatos en los distintos comicios. Por algunos documentos relacionados con esta sociedad,  su primordial preocupación fue la defensa de labradores, arrendadores y otros intereses de dichos sectores. Respondía a unos momentos en los que conservadores estaban dejando el puesto a otros grupos diferentes a la familia Abril. Del talante de estas nuevas sociedades, es un reflejo la persona de José Sánchez Amaro, que  presentó los estatutos de la Sociedad Agrícola Industrial de Charilla el veintiuno de agosto de 1918 y fueron aprobados con el nombre de Sociedad Agrícola  el 29 de marzo.

Las sociedades de las aldeas, en cambio, en el año 1918, renacieron con otros nombres a los de la primera fundación. El trece  de diciembre, el gobernador civil aprobó La Sociedad de Obreros Agricultores el Faro de la Verdad  de la Rábita.  Unos días después recibieron el reglamento la Sociedad de Santa Ana[1]. Curiosamente, el mensaje de revolución social se encontraba inmerso, incluso en la denominación, a partir de 1919.  La Sociedad Obrera " Esclavitud Emancipada"  de la Pedriza fue una de las más emprendedoras y las que más se comprometió en la defensa de los campesinos y de los aldeanos. Fruto de su lucha reivindicativa fue la puesta en marcha de  varios caminos que la conectaron con otras aldeas limítrofes. De ella  surgirán algunos líderes de la República como el concejal socialista Dionisio Carrillo o  el alcalde pedáneo José Fuentes. Su centro social  era el un lugar de reunión de esta sociedad obrera que agrupaba tanto a los miembros afiliados del PSOE como los sindicalistas de la UGT. El entusiasmo de sus asociados se manifiesta en las fiestas de  primero de Mayo, cuando entonaban cantos, himnos, y enarbolaban banderas en medio de los discursos:

En este primero de mayo,

Cantemos con alegría,

Que es la Fiesta del Trabajo,

En Europa, España y en Andalucía.

Cantemos, cantemos,

 los himnos de la Libertad,

que la Pedriza no olvida

a su digna Sociedad[2].   

 

 

 

De la misma fecha son las sociedades ugetistas de  Oficios Varios "Defensa del Oprimido" de la Ribera Alta y Oficios Varios ´ Los Productores  de la Ribera Baja, donde surgirá un núcleo muy importante comunista en los años treinta con su líder José Sánchez González. Reminiscencias de la etapa anterior anarquista es la organización obrera de Mures Liquidación del Derecho, que el uno de marzo de este mismo año se vio  obligada a que se adecuara a la ley. En esta misma línea, fueron requeridas por el gobierno civil para que se atuvieran a la Ley de Asociaciones la Sociedad La Voluntad Libre de Charilla o la de la Ribera Alta La Defensa del Oprimido y los Productores de la Ribera Baja dentro de los  primeros días del año ( del diez al quince, del mes de enero).

Algunas, sin embargo, se constituyeron de nuevo como  Cultura y Defensa de Valdegranada el treinta y uno del mismo mes, lo mismo que la comentada Esclavitud Emancipada de la Pedriza. 

Pero la huelga de principios de año debió causar un fuerte impacto en las autoridades civiles, de modo que por el 29 de marzo, y de un  plumazo se cerraron las siguientes Sociedades: Liquidación del Derecho de Mures, el Faro de la Verdad de la Rábita, Cultura y Defensa de Valdegranada, Defensa del Oprimido de Ribera Alta, Esclavitud Emancipada de la Pedriza, Agrícola industrial  y Voluntad Libre de Charilla, Aromas del Amor y  Sociedad   Agrícola de Santa Ana. Incluso el gobernador civil envió una circular el 29 de abril prohibiendo el primero de mayo, amenazando con el confinamiento de los convocantes[3].

En 1919, ante el incremento  de lo que se denominaba cuestión agraria de Andalucía, se produjeron algunos acuerdos corporativos que manifiestan que el clima político y sindical no era muy halagüeño para los conservadores, porque en varias ocasiones reclamaron del gobierno de la nación  el aumento de plantilla y de puestos de las fuerzas de orden público. Se veían incapaces de controlar con la docena de miembros la carretera y otros puntos conflictivos. Por eso, en 24 de septiembre de 1919, solicitó que se instalara un puesto de seguridad y seis puestos de guardia civil en Charilla, Pedriza, Mures, Santa Ana, Ribera Alta y Ermita Nueva. “que es lo que menos puede pedirse para que pueda ser garantizada la propiedad y seguridad de las personas constantemente amenazadas por la propaganda sindicalista que en un día no lejano proporcionará un grave disgusto al pueblo por la impunidad de que goza por ser imposible que con cinco parejas de La Guardia Civil, situada en el casco de la población distante de18 kilómetros de algunas aldeas, puedan garantizar el orden, la libertad de trabajo en su término de 24.000 hectáreas y 25.000 vecinos, pues cuando tienen que atender a un lado abandonan el otro acabando destrozados y sin resultado practico alguno”. En el mismo años, se pidió el traslado del cuartel de Mures a Charilla por no encontrar local, y, una año después, se hizo la oferta de local  para cuartel en la aldea de la Pedriza(18.8.1920)

También, se produjeron varios enfrentamientos entre el alcalde en funciones Hinojosa Ríos y un grupo de vecinos, encabezados por Morente, vigilante de la cárcel, y un tal Barrio. Los incidentes eran simples pretextos de los republicanos y socialistas, según los conservadores, para manifestar que existían delitos o abusos de poder  ante las inminentes elecciones municipales. En palabras del alcalde, con motivo de la destrucción de varias cargas de pescado por estar en mal estado, y la asonada de un grupo numeroso de personas que levantó acta ante Azpitarte del abuso de poder, decía “parece que estos señores obedecen a una conjura política de malestar y producir escándalos para poder abusar en las próximas elecciones municipales  o tener motivo para quejarse de imaginarios atropellos y crueles tiranías”.

 

Pasaron unos años y algunas sociedades debieron tener poco desarrollo de vida  societaria hasta tal punto que era frecuente que nacieran y renacieran varias veces durante un pequeño periodo de tiempo y con el mismo o diferente nombre. Una de ellas fue la Sociedad Obrera  La lealtad de Ermita Nueva. Funcionó, a lo largo de la primera y segunda quincena del siglo veinte ,  con algunos paréntesis como su disolución en 1906. El día doce de enero de 1920, el presidente ordenó la disolución y envió al alcalde toda la documentación junto con  el acuerdo de extinción. En concreto, con esta fecha se disolvieron las sociedades El porvenir del Obrero y la mencionada La  Lealtad en Ermita Nueva. Y, el día 17 de enero de 1920,  la  Defensa del Oprimido de la Ribera Alta. En este año, precisamente y como contraste,  se fundó la Flor Naciente de las Caserías de San Isidro el ocho de febrero y se controlaron  por el gobierno civil las cuentas de la Esclavitud Emancipada.



ctas de la Sociedad Obrera La e

mancipación.

[2] De la biblioteca del autor. Pasquín libertario.

miércoles, 28 de abril de 2021

lunes, 26 de abril de 2021

NUEVAS APORTACIONES PARA LA HISTORIA DE LA COFRADÍA DE LA VIRGEN DE LA CABEZA

 

NUEVAS APORTACIONES PARA LA HISTORIA DE LA COFRADÍA DE LA VIRGEN DE LA CABEZA

 

FRANCISCO MARTIN ROSALES

Académico Bellas Artes












I

DEVOTOS ALCALAÍNOS DE LA VIRGEN DE LA CABEZA ANTES DE LA FUNDACIÓN DE LA COFRADÍA.

 

 

 

         Continuamos con la fecha de la fundación de la cofradía alcalaína de Nuestra Señora de la Cabeza y su relación con los devotos. Nunca se había comentado la instauración de la devoción en nuestra tierra. 
Y la hubo. Sirvan de ejemplo varios documentos en forma de testamento. El primero adelanta el culto a 1542 lo realiza Diego Martínez de Pareja, el segundo de Ana Fernández de Reina. 
Diego era un padre de familia que se vio obligado a acudir a la Jornada de Guerra de África con las milicias locales en 19 de diciembre de 1542 este año; y, tras el desastre de Argel que las tropas otomanas habían infringido al emperador Carlos V, no sabía lo que le podía ocurrirle como le aconteció a Cervantes, caer cautivo o morir en la guerra o cautiverio. Por eso levanta el testamento para exponer sus últimas voluntades. Y entre las tradicionales mandas, deja varias por su alma, almas del Purgatorio y su padre Andrés Martínez de Pareja. Y dos especialmente rezadas en la Iglesia Mayor dedicadas a Nuestra Señora de la Cabeza, para ruegue ante Dios e interceda para que le perdone sus pecados. Como hombre del mundo del campo y ganadero, se ve inmerso en ventas de animales de cargas ( mulos y asnos) y pieles de animales y contrayendo varios censos o préstamos familiares con Francisco de Góngora junto con su madre Catalina  García y su hermano Marcos Hernández
El segundo documento  es el testamento de Ana Fernández de Reina, hija de Diego Hernández del Rey, casada con Pedro González con dos hijos Magdalena y Alonso González, que levantó ante el escribano Francisco Ordóñez  el 14 de mayo de 1548. Suele presentar los típicos datos, en este caso, del enterramiento de una sepultura en la Iglesia de Santo Domingo de Silos, donde estaban enterrados sus abuelos y padres. También, las mandas de misa de réquiem y vigilia y acompañamiento de beneficiados y cera y pendón de la cofradía de Santa Ana, de la que era hermana, en su entierro; otro novenario de misas, la de San Agustín, el quinario a Nuestra Señora, por almas del purgatorio, y otras de Espíritu Santo en el templo de Santo Domingo de Silos, pero manifiesta que fueran rezadas.  No olvida tampoco los cuatro maravedíes para los santuarios acostumbrados como era el de Jerusalén, y por el rescate de los Cautivos, ni un regalo para su hija Magdalena, que versaba en todas las piezas de diversos colores (de seda azul, amarillo, colorado…) de un dormitorio y de un comedor con sus sabanas y atavíos; tampoco lo hace con su prima hermana que la había mantenido en su casa como personal de servicio y recomienda a su marido que le pague por su trabajo.  

Y hay dos notas destacadas, también dos misas rezadas por su devoción a Nuestra Señora de Cabeza, con lo que adelanta en siete años los datos sobre la práctica y culto por esta advocación mariana. Y lo dice con estas palabras “ las quales mando que se digan el domingo postrero de Abril, primero venidero quando van a su fiesta; y, si antes se pudiera decir, de diga y se le dé la limosna para la cera que se gasta en su capilla un cirio de una libra; mando que las dichas misas se digan en su propia casa donde está”.
El documento tercero es el testamento de Catalina Martínez, mujer de Diego Ibáñez que comparte con Ana Fernández la fecha 5 de agosto  de 1548, y la dedicación de dos misas a Nuestra Señora de la Cabeza  y a Nuestra Señora de Consolación (Escribano Luis de Cáceres).

 

La devoción de la Virgen de la Cabeza ya tenía antecedentes antes que se fundara la cofradía, y a ella ya acudían los devotos alcalaínos, y lo celebraban, como ahora, el último Domingo de Abril y lo curioso que todavía nos y había fundado el templo sino en la Casa del Santuario, como manifiesta el santuario, donde acudían los romeros y hacían ofrendas, en este caso los cirios, al mismo tiempo que se reservaban unas misas por las almas de los difuntos.  

III

LOS PRIMEROS HERMANOS Y PENDÓN DE LA VIRGEN DE LA CABEZA

Por el documento de contrato entre Andrés de Medina y  el bordador, broslador, Juan Martínez Montañés sabemos que  el primer hermano mayor fue Aparicio Martínez de Colomo [3] y  que fueron los primeros hermanos de la cofradía : este mismo Aparicio,   el sastre Diego Sánchez, Martínez de Molina,  Bernabé  de Alba,   el tendero Francisco Hernández de Navas,  Bartolomé de Ortega,  Juan Serrano,  y Gómez Gallardo,  que todos eran vecinos de Alcalá la Real. Por su amor a la Virgen de la Cabeza, comenzaron a organizar la cofradía y encargaron el estandarte al bordador Juan Martínez Montañés (por cierto, en este mes vecino de Granada) y, a través de este testimonio, sabemos los siguientes datos:

-Tuvo lugar el encargo del pendón el cinco de junio de 1560, lo que manifiesta que ya existían devotos y cofrades en 1560. Probablemente, no todos fueron ganaderos que acudieron a la fiesta y feria del Cerro de la Cabeza, los había de diversos ramos.

--Desde principio, como establecían los estatutos de la Cofradía de Andújar, debían equiparse de unos estandartes que tenían que  llevar impresos  el escudo y armas de la ciudad de Alcalá la Real para ser identificada  esta nueva  cofradía filial entre todas las del Cerro; y en el diseño del pendón, bordado por Juan Martínez Montañés se recogía que iban dos imágenes de la Virgen de la Cabeza en un lado y otro, con las llaves y leones de Alcalá la Real y el letrero de la ciudad alcalaína[4].

-Existía una relación muy grande entre estos artistas y artesanos alcalaínos, porque años después con el propio Juan Martínez Montañés, se volvieron a establecer relaciones comerciales y contractuales. Así 1566, vemos al bordador con los hermanos Diego y Hernán Sánchez firmando un trato de 20 arrobas de vino torrontés con un precio de 5.100 maravedíes.


[1] MARTÍN Rosales, F, La romería de la Virgen de la Cabeza y la Cofradía de Alcalá la Real.  Toro de Caña, nº 4

[2] PÉREZ CASTILLO, Matilde. La Cofradía de la Virgen de la Cabeza de Alcalá la Real, más de 450 años de historia. PVC. 2011.

[3] Y no Colomar, como señalaba el documento del Libro de Actas de Andújar.

[4] AJPJ. Escribano Andrés de Medina. Folio 92 vuelto- 93 vuelto. Año 1560.

IV

EL PRIOSTE FRANCISCO MUÑOZ, SEGUNDO HERMANO MAYOR DE LA COFRADÍA

POR el testamento ante Hernán Sánchez (Legajo 4669, 10 de agosto de 1571), María Hernández Cordobesa, esposa de Diego Hernández, declaraba ser enterrada en la ermita de la Veracruz, y haber aportado 12.000 maravedíes en la carta dotal. Desde 1551, vivía en Alcalá la Real, y había tenido dos hijas Beatriz y Juana Ruiz, anteriormente estuvo en Montefrío y nació en Córdoba, de ahí su apodo como apellido. Mujer sensible con la solidaridad, dejaba todas sus sábanas para los pobres del Hospital Dulce Nombre de Jesús.

 Muy curiosa es la manda de tres ducados que aportaba a las obras que se mantenían en edificación Santa María la Mayor, convento de Consolación, ermita de san Sebastián, San Bartolomé, Veracruz, Santa Ana, Nuestra Señora de la Cabeza y hospital del Dulce Nombre de Jesús. Como buena devota, realizaba las tradicionales mandas de misas acostumbradas a la Pasión, de exequias y réquiem. 

Pero la manda más importante estaba relacionada con la cofradía romera del Cabezo, que aportaba datos de su construcción y cofradía 

"Dejo  por universal heredera que doy título y recurso a la Cofradía de Nuestra Señora de la Cabeza de esta ciudad de Alcalá la Real, porque de ellos se compren ornamentos para la imagen e altares del Señor San Marcos, donde estaba la cofradía o estubiere, para el culto de la de la dicha imagen e reparos de la iglesia, como más vien visto sea al priostre e alcaldes de la dicha cofradía , a la que dejo por mis legítimos administradores de lo susodicho , y esto a tanto que no tengo herederos, ascendientes o descendientes que hereden mis  bienes y haciendas"

Firmaban el testamento el Hortelano Pedro Sánchez de la Hinojosa y Francisco Muñoz, mesonero. prioste de Nuestra Señora de la Cabeza. Dejó algunos bienes para sus familiares Bartolomé y Juana Ruiz hijos de sus hermanos.

Por este testamento, la ermita de San Marcos se encontraba en obras, y existían en 1571 varios altares (el de San Marcos y el de la Virgen de la Cabeza). No está muy claro si la imagen de la Virgen romera se encontraba, pues tan solo se asevera con rotundidad ornamentos para la imagen si estuviere. Lo que se declara con rotundidad que se rendía culto con los ornamentos del altar (frontales, manteles, telas, mantos de adorno...).

Curiosamente aparece el prioste Francisco Muñoz, un nuevo hermano mayor conocido de su historia tras Aparicio Martínez de Colomo. Un nuevo documento de codicilo de Marina López, mujer de Martín de Alcalá (Hernán Sánchez, 4670, folio 210, 1572) se entierra en la iglesia de Consolación, se le dice misa de réquiem y vigilia en iglesia de san Pedro del Castillo, y, lo más importante, dio de limosna la que se necesitare para los manteles de lino, unos para la Virgen de la Cabeza, otros para San Marcos, los dos altares de esta ermita, donde se encontraba ya la Virgen, como lo manifiesta la testadora. 

V

 

EL ROQUETE DE LA VESTIMENTA DE LOS HERMANOS DE LA COFRADÍA DE LA VIRGEN DE LA CABEZA

 En nuestro libro de la Historia de la Real Cofradía de Alcalá la Real, señalamos, partiendo de las publicaciones de Salcedo, que los cofrades solían llevar un roquete blanco, sombreros blancos e insignias. Y recogemos la siguiente cita" De este siglo se conserva una perfecta visión de la celebración de la Romería en la obra publicada en 1677 por Salcedo Olid "Panegírico Historial de Ntra. Sra. de la Cabeza de Sierra Morena", donde describe como la organización de la Romería y de las Cofradías dependía de los Diputados de la Cofradía Matriz a cuyo frente figuraba el Prioste que, para distinguirse en Romería, vestía roquete y sombrero blanco, banda y báculo rojo; el Mayordomo roquete, sobrero blanco, báculo y banda del mismo color; los Diputados vestían banda y báculo colorados, y los cofrades túnicas blancas a modo de "alba" y roquete blanco para recogerse el pelo.

Pues recién fundada la cofradía ya poseía la tradición de que los hermanos vistieran el roquete blanco. En concreto, por el testamento de Isabel de Jerez, esposa del albañil Juan de Álvarez se encuentra el roquete que, como hermana de la cofradía de la Virgen de la Cabeza disponía y lo convertía en mortaja en el día de su enterramiento as la manera de otros con el hábito franciscano o, en otras ocasiones blanco. Esta es la manda (AHPJ, Hernán Sánchez, 4666, folio, 21 de enero de 1567) 

 



"ítem declaro que tengo en prenda en poder de la biuda de Benito de Santisteban  mi roquete, que tengo para servicio de la Cofradía de la Señora de la Cabeza, en dos reales, que  prestó, mando que se le pague y cobre el roquete  con el qual me mandó enterrar  y lo lleve en lugar de mortaja, y, cumplido todo lo que aquí mandó  al remaniente de mis bienes, derechos y acciones  e título y recurso que he y aver pagado e de mando  lo aya y enreden por y siguientes partes Juan Álvarez, mi marido,  y mis hijos a los quales nombré por tales y universales herederos  

Pocos documentos encontramos de la cofradía de la Virgen de la Cabeza de Alcalá la Real en el siglo XVIII.

 

VI

LA COFRADÍA DE LA VIRGEN DE LA CABEZA A MEDIADOS DEL SIGLO XVIII

Y menos aún, a partir de su mitad. No obstante, podemos manifestar que la cofradía pervivía con su organización ya arcana. A través de un documento del escribano Juan Gutiérrez de Hinojosa (Legajo 5464, folio ilegible que no llevó derechos, pero dio fe) en 21 de mayo de 1757, se firmó un contrato de compraventa entre la cofradía romera y el presbítero y notario mayor de abadía don Ceferino de Torres por juro de heredad para siempre jamás. Por ella, se ratifica una casa abandonada que poesía en la calle de los Moros, que bajaba a la de los Vicente en el Arrabal Nuevo como bien propio legado por uno de sus devotos, y que ya aparecía entre los bienes del Catastro de la Ensenada. 
Su organización mantenía como principales cargos directivos el hermano mayor, en este caso Blas García, y como alcaldes Francisco Antonio Ibáñez y Bartolomé Cano. La casa se cita como pequeña y perteneciente a la parroquia de Santo Domingo de Silos, lindaba por lo alto con la casa del comprador y por lo bajo con las murallas, citándose también por el corral la calle Romero.  Se valoró en 70 reales de vellón. 
Curiosamente no aparece citada como cofradía, sino como Hermandad de Nuestra Señora de la Cabeza y fueron testigos de la transacción don Juan de Callaba, Pedro Alcalá y José Nieto.

Es un documento interesante, porque la cofradía de la Virgen de la Cabeza nunca decayó, siempre se mantuvo a pesar de los tiempos de rigorismo ilustrado, y las familias solían ser casi siempre de los Cano, García e Ibáñez como mantenedoras de culto y romería ocupando cargos directivos. No fue la única casa que compró Ceferino de Torres por este entorno, otra en la calle Cava compró a Petronila del Álamo, lindera con la muralla por los corrales