ESTA FUE LA PRIMERA MURGA QUE SALIÓ Y ÚNICA, UN AÑO ANBTES DEL PRIMER CONCURSO DE MURGAS Y COMPARSAS, QUE ERAN COMO SE LLAMABAN RECOGIENDO EL ANTIGUO CARNAVAL DE LOS AÑOS TREINTA.
Es cierto que esa frase tan recordada por el montaje viedográfico de la fortaleza de la Mota, procedente de un dicho popular "Castillo sin aljibe, enemigo dentro" jugó un gran papel para su defensa. Pero, en tiempos de paz, el aprovisionamiento y el almacenamiento de agua fueron muy importantes para el desarrollo urbano y el manteminiento poblacional dentro de su recinto. Algunos sugirieron, conforme se avanzaba en las diversas fases de excavación que tuvieron lugar en el subsuelo de la Mota antes del siglo XXI, que existían varios tipos de aprovisionamiento y alamacenamiento de agua. Hay algunos pozos horadados de la misma roca del mismo recinto, sobre todo, en los pasadizos que comunican entre la ciudad fortificada y los arrabales, el del Albaicín, Arrrabal Viejo y los Nuevos de Martín Ruiz, Puerta de Granada, y Rastro y Puerta Nueva, son de forma circular y rectangular y , a veces, algunos le dejan entrar la canalización del agua por medio de minas. Por otro lado, el almacenamiento del agua se llevó a cabo mediantes aljibes que suelen remontarse a tiempos romanos y musulmanes, e, incluso posteriormente, se reconstruyeron o se levantaron de nuevo, en tiempos de Edad Moderna, al aumentar las necesidades de la población y crecer dentro del recinto. Pues era el sistema más seguro y operativo, y más cuando se contaba con varios pozos, como era el caso de la Mota para el abastecimiento constante de los vecinos. Los había, en su mayoría privados y otros de uso público como los del pasadizo, llamado del Altozano o de la Conquista, entrada de Cárcel Real, en tiempos actuales, a los que hay que añadir el de la casa de Rosado y varios en Arrabal Viejo. Las fuentes fueron otra forma de abastecer de agua, pero curiosamente no aparecen en el contorno de la Mota salvo la del arrabal de San Juan, y, otra en el convento trinitario. A este sistema de abastecimiento, se unía el de los aguadores, que transportaban durante el día el agua con reatas de acémilas desde las fuentes del Llano: las de Fuente Beber, Tejuela y Fuente Nueva y Granada. En cuanto a los aljibes, existían en los edificios publicos como era el caso del Castillo de Aben Zayde (dos en Torre del Homenaje y uno en Patio de Armas), Casas de Cabildo (uno), Iglesia Mayor, claustro y sacristía (varios y de diversas épocas), Torre de la Cárcel Real (uno en su interior en la planta subterránea), Bahondillo ( de aguas del nevero) y Plaza Baja (la mazmorra). Pero predominaban los particulares en las casas más importantes de los barrios (noble y militar), como un sistema de almacén de agua o cisterna. Ofrece varias tipologías: los hay hordados en la misma roca y cubierta de medio cañón ( de ladrillo o de losetas); existen a medio camino entre la horadación y su levantamiento cosntructivo; los hay completamente construidos en sus tapias de estancamiento, casi desparecidos), de pequeñas dimensiones y enormes dimensiones cubiertos con una bóveda de media naranja sobre unas trompas para pasar de la suiperficio cuadarada o rectángular a la curva o ccircular, como los de la casa de los dos Aljibes de la familia de los Aranda junto a la portada del Perdón de la Iglesia Mayor. No puede pasarse por alto las bodegas con almacenamiento de tinajas reservadas al agua. El aljibe suele revestirse su mampostería y enlucirse con la mezcla de cal cal y arena y almagra para procurar hacerlo instranspirable, suele recoger el agua mediante una canalización de doble caña procedente del tejado. El color rojizo de su enlucido es consecuencia de haberle aplicado en sus paredes la mezcla hecha a base de óxido de hierro, resina de lentisco, arcilla roja y otros materiales qiue conseguía que el agua no se corrumpiera. El aljibe que se ofrece en la planicie de la Mota presenta la forma abovedada y recubierta de esta pintura de almagra que era imperemeable, a la que se abrían unos respiraderos que contribuían al buen estado del agua. No es el caso alcaláino la traída por acueducto u otras vías salvo el transporte animal, que venía regulado por una ordenanza de precios. Uno de los pozos con más volumen de agua se encontraba en el Arrabal Viejo, y se comunicaba con una mina que pprocedía de la calle de los Lagares y Puerta de Granada, que se ofrece con una galería de mampostería en su interior para poder adentrarse en ella. Otro se protegía con la torre barbacana, que dio lugar al recinto del Albaicín. Y, dentro de este sistema, este contrato entre el regidor Alonso de Cabrera y el cantero Diego Martínez Izquierdo, ante el escribano Francisco Ordóñez en 12 de noviembre de 1547. clarifica el sistema constructivo y otros aspectos de los aljibes para comprender los aljibes de la ciudad fortificada de la Mota. Recoge la manera, traza y condiciones de una casa en la que vivía, en el entorno del barrio militar de la Mota. El aljibe se levantaba en el patio de su casa labrado de piedra , tanto la bóveda como las paredes juntas por la parte de dentro. Las dimensiones eran: de largo trece pies ( 4 metros) y de ancho diez ( 3 metros) y de profundidad ( de hondo) conforme a l suelo del aljibe viejo que está cubierto a donde se ha de hacer el dicho aljibe. Se añadía que el hueco de hondo debía ser desde la clave hasta el aljibe que se había de construirse de 17 pies, al mismo tiempo que se exigía que el "patio a donde dicho aljibe se ha de hacer, ha de quedar a la misma altura que tiene, que no sea ni más alto ni más baxo". Los gruesos de las paredes del aljibe han de ser por dentro de una vara de largo de medir, labrada de silléría por la parte de dentro, como de envés y entravedes deben ser de mampostería bien asentada y labrada conforme a la traza que está escrita por el cantero Martín de Bolívar, y quedaba para el propietario Alonso de Cabrera. La bóveda debía ser muy bien labrada y la cubierta de la dicha bóveda debía ser de medio punto, como parece que el trasdós de la dicha bóvieda debía venir al suelo del patio de dicha casa y el suelo de dicho algibe de un pie de grueso de cal y arena todo llano y bien asentado con su pisón. El revocado lo definía de esta manera " e que tengo que revocar e aderezar e limpiar e azucalar todas las juntas del dicho aljibe e adecerar de cal y arena todas las junturas . Las mezclas debían ser : para el asiento de la piedra labrada ha deser limpia cernida y mezclada tanto de cal y arena, y para el resto lo que se necesitare ha de mezclarse dos de cal y tres de arena. Diego Martínez y sus oficiales corrían a cargo de sacar la tierra, de la hoya del dicho aljibe y por su parte Alonso Cabrera les proporcionaba el agua que se necesitare, la madera de la cimbra y una tinaja de aguapié para los trabajadores. También de Diego ha de ser toda la piedra, cal y arena, sacarla, traerla y asentarla, La piedra debía ser la cantera de los Llanos de esta ciudad, e insiste en la piedra labrada y sacada de la bóveda. La obra debía estar acabada en mayo de 1548, y , si se incumplía el contrato, podía llamar a otros maestros y oficiales a costa de Diego Martínez. Fueron testigos Francisco de Gamboa, el bachiller He4rnán Ruiz y Bartolomé Delgado. CONCLUSIONES Se asisgte a una nueva reurbanización del recinto amurallado de la Mota, entre las nuevas calles y casas se cuida del abastecimiento y almacenamiento del agua en el siglo XVI. Los nuevos maestros de obras participan con los nuevos sitemas const
ructivos, que reconstruyen, amplían o restauran los anteriores musulmanes, como se demuestra en este artículo. Nada menos que junto a canteros famosos las trazas provenían de Martín de Bolívarr. Parece que los recintos de las casas eran amplios para ocuparse con grandes aljibes de agua de nueva cantería y relleno de mampostería en las grandes mansiones, en sus patios de gran amplitud, de los hidalgos.
Te dejo estas claves I es uno; v es cinco; M antigua es mil ;d es 500; y x es 10 . Se deforman un poco la v tiene el primer trazo mñs alto, Pueden unirse los unos con un trazo encima; la m parece una v larga y la x se cierra por la parte alta ah y L es 50. Vamos, anímate.
SALIDA DE HUERTA DE CAPUCHINOS- PARQUE DE LOS SAUCES A LAS 7 HORAS
Alas siete de la mañana, nos reunimos enla calle Figueras más de sesenta ruteros capuchinos hacia la comarca de los Velez. Puntuales. Sin demora. Al frente, hoy Pepe Rosales, Pepemures, un avezado adalid de la comarca por su experiencia laboral anterior. Tras abandonar la ciudad de la Mota, nos adentramos por Benalua, tierras de Iznalloz y Marquesado de Guadix, paramos en Abades. Y, tras Baza, nuestro guía comenzó a describirnos todo el territorio de los Vélez, sus pìcos, sus montañas, sus huertas, sus viñas, sus almendrales, el sitstema de cortijos, los rincones más ianuditos de esta comarca almariense, haciéndonos fijar la vista en cada uno de los cerros, insistiendo en la Muela y el Maimón y la Sierra María desde sus diversas caras, a las cuales había escalado en sus años de vida laboral en esta comarca. Desde un ligero paso por Chirivel, nos adentramos por Vélez Rubio, pasamos Vélez Blanco y, por medio de una carretera de montaña llegamos a María y emprendimos la marcha a Sierra María entre nieves casi en su momento final y convertidas en hielo debido a su orientación de unbría. Despedimos a unos pocos que se quedaron por sus dificultades físicas, y emprendimos este sendero entre María y Vélez Blanco, habiendo invertido el recorrido para hacerlo más accesible, primero cuesta y luego bajada. Comprobamos que el rincón era una de las comarcas más atípicas y desconocidas de Almería e incluso de toda Andalucía. Este lugar donde se encontraba nevado como cada invierno, y recordamos que es un sitio donde se curan los buenos jamones y al que acuden numerosos montañeros y amantes de la naturaleza para hacer cumbre en su cima, a 2.045 metros de altitud. Nosotros llegamos hasta 1400. Recorrimos esta sierra de María, una elevación montañosa en los términos municipales de María, Chirivel, Vélez-Blanco y Vélez Rubio protegida como parque natural por la importancia de sus pinares de repoblación mezclados con zonas de encinas adehesadas. Entre almendrales, al principio, la nieve en la cima, posamos para la foto oficial y nos adentramos en un pinar que nos protegió del sol en la Umbría, hasta llegar al Mirador del Collado de las Arenas, desde el que se puede disfrutar de una visión que sintetiza las características de este espacio protegido en medio de arbustos, plantas autóctonas y zonas rocosas. Es del espectacular relieve que esta configurado por la alternancia de valles y sierras, desde donde se contempla,al fondo, Vélez Blanco y la Muela en muchas ocasiones. Como nos prevenían " El contraste es muy acentuado debido a la diferente cubierta vegetal: se combinan la frondosidad de las laderas de umbría con la desnudez de las solanas". Fue una subida de un Kilómetro hasta el inicio de los 9 Kilómetros de sendero, que recorrimos en casi tres horas, con dificultad media y un buen suelo para caminar, de zahorra e, incluso, abierto para medios de locomoción Contemplamos algunos cortijos, estanques, fuentes, miradores.Y así empezamos .
EL SENDERO DE LA UMBRÍA DE MAIMÓN
Desde estos, se divisaba el castillo de los Velez.
Hacia él llegamos, y nos esperaba el guía Daniel.
Nos comenó fijándonos en la zona de tapial el antiguo castillo musulmán y entramos por una arco en el castillo del siglo XVI, vinculado a los Fajardo. Fue su residencia de esta familia feudal que en pago a su ayuda a la Reconquista recibió en marquesado estos territorios. Comtemplamos sus siete torres, de la misma altura que la muralla, excepto la enorme torre del Homenaje, que sobresale por encima del conjunto. Entre la mirada de una decoración interior que se nos fue, porque el claustro ha desaparecido. Lo compró un rico americano en 1904 y lo desmontó pieza a pieza para volver a reconstruirlo en el jardín de su casa, en EEUU. En 1964 lo donó al Metropolitan Museum de Nueva York, a donde hay que desplazarse ahora para ver este patio de Honor del castillo de Vélez-Blanco. El guía nos describió entre vitrinas y paneles de fotografías antiguas las partes más importantes, la singularidad y el origen de estos marqueses y su construcción, el expolio patrimonial y los intentos de recuperación de este castillo, y pasamos por patios, galerías altas, capilla, salón de embajadores, y los miradores desde donde contemplamos el pueblo de Vélez Blanco, con las ruinas de la Magdalena, laIglesia de Santiago, que luego visitamos en su interior ( con su altar mayor, pila bautismal, su bella Virgen, y capillas), y el Convento de San Luis. También nos relacionó que Vélez-Blanco como Vélez-Rubio comparten los mismos gentilicios, "egetano", aunque cabe destacar que este término fue acuñado en primera instancia por Vélez-Blanco y más tarde, Vélez-Rubio adoptó el mismo vocablo para sus habitantes. Y comprendimos que este pueblo además de su senderismo, es un lugar mágico, aque atrae por estar encalado por todas sus casas y rincones y le da nombre índica, sobre el que despunta el soberbio castillo de los Vélez, una imponente fortaleza fotogénica por sus cuatro costados.
Con productos típicos de la zona y una buena gastronomía y bebida nos recuperamos de la caminata, felicitando a los dueños, nos dirigimos a Cueva de los Letreros, La cueva fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1924 y posteriormente en 1998 también Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Miguel nos dio una clase magistral sobre el indalo, y estas pinturas rupestres del Neolítico tardío o Edad del Cobre que representa la figura humana del Hechicero, ciervos, arbol genealógicos, cuyo indalo se ha convertido en el signo de la provincia de Almería.
Tras esta visita, emprendimos la vuelta y paramos en VÉLEZ RUBIO.
Nos adentramos por sus calles hasta la plaza principal. Sabíamos que era un municipio andaluz de la provincia de Almería, situado en la comarca de Los Vélez y a 160 km de la capital provincia. Y hemos pasado muchas veces de largo, pero es digno de visitarse, lo comprendimos entre rejas y casas modernistas, porque este municipio conserva una arquitectura tradicional y su casco antiguo fue declarado Bien de Interés Cultural. Bonito paseo por sus viejas calles, que evocan una tipología edificatoria de los siglos XVIII y XIX. Y en la plaza principal contemplamos, ayuntamiento y visitamos con mucha suerte, el ,TEMPLO DE NUESTRA SEÑORA DE LA ENCARNACIÓN Comprendmos esta propaganda del pueblo. El templo se halla situado en un lugar privilegiado de la villa en una amplia meseta; si bien no se encuentra en el punto más elevado de la población, permitiendo divisarlo desde cualquier lugar. Intuimos que era esta Iglesia Parroquial un importante ejemplo arquitectónico de la evolución de finales del periodo propiamente barroco con la etapa neoclásica a través del prerromanticismo greco-romano. Los elementos arquitectónicos barrocos predominan sobre cualquier otro detalle decorativo de época posterior.
El templo responde a un modelo tradicional de cruz latina sobre una planta rectangular. Está dividido en tres naves de desigual altura. La nave central se cubre con bóveda de cañón, con doce lunetos, seccionada por arcos perpiaños moldurados, con casetones en la clave y en el centro de las dos partes que ésta señalada, quedando así dividido en cuatro partes. Sobre las dos naves laterales corren amplias tribunas, cubiertas con bóvedas de crucería.
Ya de regreso, comentamos su arquitecto y las intuiciones que habíamos transmitido hasta llegar a los Abades, donde tomamos un aperitivo hasta llegar a Alcalá. Como dijimos en el Buzón Capuchino:Ruta senderista, excelente: sol, mieve, pinos, altura, vistas y paisajes, camino muy asequible. Vélez, castillo y pueblo, grandioso. Gastronomía, del lugar y de lujo.Cuevas Los Letreros, el hombre del Neolítico, y la belleza del Valle. Vélez Rubio, su inmensa iglesia. El grupo para descubrirse por su buen ambiente. Buen días, gracias a Pepe, Paco, chófer, agencia y guía local.