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domingo, 30 de agosto de 2015

UN EPISODIO RELACIONADO CON LA FUENTE DEL REY


Por el legajo 83, Pieza 14 del Archivo Municipal de Alcalá la Real, sabemos la siguiente historia:
 
¿Quién mató al corregidor Santa Cruz?
Hubo dos hermanos que mataron a un corregidor, antes de 1592, y del único que tenemos noticia es DEL CORREGIDOR Mateo de Santa Cruz.
Sus familiares crearon una memoria de dos misas anuales que se decían en la iglesia de Santo Domingo de Silos, donde estaban inscritas las cláusulas de memoria en su libro parroquial. En concreto. Se cargaban  las misas sobre una huerta de 30 celemines la Fuente Somera, linderas en tiempos del colector Bartolomé de Melgar con las de Joan de Peñalver y la huerta de la Beata de Burgos y con el camino que va a la Señora Santa Ana. Debieron ser hombres famosos de la conquista de Alcalá, pues tan sólo ellos disfrutaron del repartimiento de tierras de sus antepasados tras la conquista de Alfonso XI. Pueden ser de los de Aranda, que tenían un pleito con el corregidor, ya que no les permitía que abusara del poder. Pero también, pudo ser algún Montesino y Gadea. Y, nos inclinamos, por estos últimos que se fueron de Alcalá a principios del siglo XVI. Tal vez huyendo de la justicia Real.  

¿Cómo se regaba en la Fuente Somera?


En el siglo XVI, fundó la memoria y la poseía doña Guiomar de Orozco, que se la dio para labrar a don Felipe Marín de Orozco, vecino de Granada y con la obligación de pagar las misas . Por  el 22 de enero de 1672,  era rentero Miguel Sánchez de Adarve, a quien  se presentó en Alcalá la Real Joan de Padial y Velarde, vecino y de la colación de Granada, en representación de Alonso de Orozco, familiar de los anteriores y vecino de la Casa de la Moneda,  para venderla.  Pero se puso enfermo y quedó en la posada.
El visitador de la abadía don Luis López Novelle, entabló un  pleito contra  el anterior defendiendo sus derechos como colector de memorias de Santo Domingo de Silos. El colector de Santo Domingo no tenía dinero para pagar los 150 reales que costaba, Por otra parte, el abad  permitía que se vendiera pues no consta fecha de fundación ni estaba en los libros anteriores a Melgar. Al final se quedó con ella Felipe Martín de Orozco por 150 reales y la Iglesia  impuso un censo sobre ella, con la que se pagaban las dos misas. Al final se intentó vendr al regidor Miguel Ramírez Terrones. Lo que sí es interesante que esta huerta figuraba de esta manera en  el repartimiento de agua de las huertas de la  siguiente manera “Primera huerta de esta acequia que es propia del Hospital de la Caridad de dos fanegas y media. Según el repartimiento que se ha hecho en virtud de lo acordado por esta Muy Noble y Leal Ciudad e Justicia e Regimiento de ella, por el señor Corregidor u Alcalde de Aguas y peritos inteligentenes para el riego de las guertas, guertos  y tierras de rieg, consta de la que se hizo del Valle y Nacimiento de la Fuente Somera por oras de Sol. Segunda Acequia el número 13 se hallan las aprtidas siguientes , nº 13 la primera guerta de esta Acequia del Hospital de la Caridad de esta de dos fanegas de tierra con dos horas y media de agua empieza a regar al ponerse el sol de dicho día y uno de dicho mes de al día veinte y acaba la noche de primero del abril siguiente. Miguel de Bolivar., Alcalde de agua 1751.     .






sábado, 29 de agosto de 2015

ARTÍCULO DE LA CORONADA

EL PARAJE DE LA FUENTE DEL REY DURANTE EL SIGLO XVI

SU SINGULARIDAD

El paraje de la Fuente del  Rey  formó desde tiempo inmemorial un lugar de asentamiento que se remonta a la cultura argárica y e iberorromana como se constata en los restos arqueológicos, que han aportado en las estancias del Museo Local varias tumbas y sarcófagos. Su territorio , en torno a varias fuentes que surgen de los Llanos, da lugar a unas tierras ricas de regadíos, propensas al cultivo de todo tipo hortalizas, moreras m nogales , cerezas, cereales y otros cultivos como el maíz de tiempos más recientes. Por eso, no es de extrañar de  que , en el primer repartimiento, estas tierras fueran asignadas a muchos caballeros dentro del lote  que les correspondió tras la conquista de Alcalá la Real por parte del rey Alfonso XI. A partir de ese momento, muchas huertas quedaron gravadas a fonaciones, memorias y capellanías que administraban cofradías , mayordomos de iglesias y conventos hasta que cayeron en manos particulares. En torno a la famosa  fuente del Rey, surgieron una serie de alquerías y un recinto sagrado que tuvo una historia intermitente entre momentos álgidos y decadentes hasta el siglo XX, cuya fábrica de estilo neogótico se levantó y perdura hasta la actualidad.
Pero, el paraje,  debido a su mayor población con respectos a los núcleos rurales circunstantes, en el siglo XVI llegó a alcanzar tanta importancia que se denominaba como uno de los cuarteles o barrios de repartimiento, en detrimento de la misma Santa Ana,  para protección de la ciudad de Alcalá  en diversos aspectos que abarca desde lo militar, sanitario, agroganadero y financiero.     

LOS PRIMEROS CIMIENTOS CONSTRUCTIVOS

Por eso, hay noticias de que,  desde 1514, siendo corregidor el licenciado Lorenzo Arias Maldonado[1] tuviera que regular el entorno de este paraje organizando  variaos aspectos  sobre la regularización del agua. Así , en primer lugar, en este mismo año,  el  16 de junio de 1514 se creó la jurisdicción del alcaide del agua como gobernante que regulaba el reparto, la limpieza y el horario de la canalización del agua hacia las diversas huertas. Por otro, lado, un año después, el 15 de julio, se cuidó del entorno de la misma fuente, y se ordenó la prohibición de echar la ceniza a treinta pasos de la Fuente del Rey y de entrar los ganados en los linares hasta fin de agosto. Un mes después, el día diez, se regularon las remuneraciones que habían de llevar los alcaides y alarifes del agua para evitar algunos agravios entre ellos. Se entiende este sistema normativo en una Alcalá la Real expansiva en el caso y en el campo. La ciudad trataba de atraer nuevos pobladores , concedía solares que debían edificarse en el plazo de un año y habitarse en el plazo de tres, en cuyo incumpliendo  pasaba de nuevo al cabildo  que podía concederlo a otros nuevos vecinos (9-11-1515)



FUENTE Y LAVADERO

Pero el gran avance constructivo de la Fuente del Rey tuvo lugar a mediados del siglo el famoso corregidor  Francisco de Chirinos ( 1542-1549)[2], porque e  la Fuente del Rey, se llevaron importantes obras, cuyo maestro de obras fue Martín de Bolívar  [3] y en la que se requirió la venida del famoso arquite4cto jiennense Francisco del Castillo. De este año data el abovedamiento interno  de la canalización, la boca de la mina, las primeras hileras de los sillares del pilar que dejaron el cerramiento sin cubierta hasta el siglo XVIII en tiempos del abad  Esteban Mendoza y Gatica.  
Pero, le tocó el final de las obras de la fuente y Lavadero de la Fuente del  Rey  al corregidor licenciado Juan Montano,  que llevó a cabo la residencia del anterior corregidor Francisco de Cherinos permaneciendo en tierras del corregimiento desde el doce de enero de 1549 hasta  final de año.
             
El famoso maestro de cantería Francisco del Castillo estuvo dos días en la ciudad para tasar las obras del Lavadero ( Fuente del Rey) por las que cobró en el mes de junio de 1549 ocho ducados (3.000 maravedíes). Varios pagos se le hicieron, distribuidos en 50 ducados ( en concreto 18.750 maravedíes 15-2-49) Estas obras fueron realizadas, según hemos dicho, por Martín de Bolívar, cuya última libranza cobrada alcanzaba la cifra de 285 ducados (106.871 mas.) en el 6 del mes de julio de 1549.

                                   LUGAR DE COMERCIO

No relacionado con el paraje, pero muy interesante es la labor normativa de comercialización y de organización  territorial del corregidor  Juan Torres Garnica [4](1577-79).   En 1577,  para evitar la dispersión del mercado y la falta de control por el cabildo municipal,  se promulgó una ordenanza que impedía la compraventa de esclavos, leña y otras cosas en la Fuente del Rey y  en otros lugares del municipio. Y como consecuencia de que continuó un tiempo de restricciones de trigo hasta el punto que hubo que hacer un registro, llamado de cata y cala , entre los vecinos a finales del mes de noviembre, se hace referencia a la territorialización del municipio de Alcalá. La ciudad lo encargaba a dos personas, generalmente a un regidor o cargo de justicia, y se dividía en zonas o cuarteles:   el de la margen derecha de la calle Real con Frailes y Fuente del Rey , el de la margen izquierda de la calle Real con los barrios de San Sebastián y Ana Ramírez y el de Santo Domingo y San Bartolomé. A veces, se subdividían  con las siguientes demarcaciones: El de la Mota, el de la Cuesta del Cambrón, el Anillo, San Sebastián y Santo. Era frecuente la llegada de manada de borregos de pueblos de Jaén ( Torredonjimeno, Alcaudete, Martos,  Y, en los documentos, se cita que los caminos más importantes eran el de Frailes que atravesaba el río,  y el de la Fuente del Rey y Santa Ana, que pasaba por el Portichuelo Domingo.

LA ERMITA DE LA CORONADA
En su tiempo, se  llevó a cabo una revisión de veredas en los sitios afectados por los repartimientos de tierras anteriores: los limístrofes con el arroyo del Palancares y los que se dirigían al cortijo de la Fuente el Piojo y hacia el Pinillo y el del Cañuelo que se dirigía a la Fuente del Fresno. Continuaron los pleitos entre  los vecinos que invadían los terrenos baldíos y comunales, pues, salvo casos especiales, no se concedía dicha tierra. Este fue el de un pedazo junto a la ermita de la Coronada solicitado por Juan López de Hinojosa, a quien en octubre de 1578 se le hizo merced por la ciudad, debido a sus pequeñas dimensiones., lo que nos demuestra que, por aquel tiempo, se mantenía en pie la ermita y con uso devocional.

FRANCISCO MARTÍN ROSALES











[1] Recibió la ciudad de Alcalá el nombramiento de corregimiento que se conservaba en el archivo municipal. Llegó a Loja el veintiséis de diciembre de 1515 en calidad de  pesquisidor o juez de residencia, juntándose de nuevo las ciudades de Loja, Alcalá y Alhama, pues hasta ahora el gobierno de la ciudad lojeña había corrido a cargo del Gran Capitán y de su alcalde Diego de Ayala, que los mantuvo en la tenencia de la alcaidía. Sus alguaciles en ésta ciudad son Juan de Castellanos, mayor, y Francisco Nieto, menor.

[2] Su labor legisladora en el mundo de las ordenanzas del campo y ganadería fue muy significativa, al mismo tiempo que se labor urbanística en la plaza alta de la Mota( los Corredores y Casas de Cabildo).
[3] Ese maestro de cantería procedía de Guernica y trabajaba con Diego de Siloé en la catedral de Granada hasta que se vino a tierras de la Abadía dejando su huella en muchos edificios de la fortaleza de la Mota  y las ciudades de su entorno como Moclín, Castillo de Locubín, Priego y Alcaudete. o
[4] Juan de Torres Garnica estaba casado con Isabel y tuvo un hijo en Alcalá el mes de marzo de 1578. Fue nombrado corregidor el cuatro de abril de 1577, y tomó posesión del 16 de julio en Alcalá la Real, según la orden de don Luís de Eraso, secretario del Rey Felipe II. Nombró por alcalde mayor al Licenciado Alonso de Castro; por alguacil mayor, a Alonso de Zaragoza y alcaldes menores Pedro Delgado y Alonso de Alarcón. Al alguacil mayor, pronto lo sustituyó y le amplió las competencias como alcaide de la cárcel en la persona de Pedro Barrientos vecino de Loja, desde donde le proveyó el nombramiento. También nombró los alcaldes ordinarios del Castillo en el mismo acto ceremonial de la toma  Bernardo de  León  y Bartolomé Pérez. Recibió la vara de justicia del anterior corregidor y pronto se trasladó a Loja, dejando en su lugar al alcalde mayor, que tuvo un primer enfrentamiento con el cabildo municipal, a consecuencia del nombramiento de un alguacil del campo, un lojeño de nombre Alonso Hernández Saucedo, porque se interponía con las competencias de los guardas de campo. Ejerció el cargo de teniente de corregidor Cristóbal de Vera.

viernes, 28 de agosto de 2015

TORRE DEL HOMENAJE

           Si se me preguntara qué torre escogería para el festivo mes de agosto, de seguro que no lo dudaría.: la torre del Homenaje  de la fortaleza de la Mota. Fue la primera que se levantó en aquel  cerro, testigo del Mar de Tetis y argárico en sus primeras poblaciones que se remontan a la Prehistoria. Capitana de la alcazaba, vasalla y representante de la Corona en paz y en guerra.  Proa del  transatlántico terreno de la ciudad de la Mota cuando vigilaba la frontera calatrava. Testigo de proclamaciones públicas y de levas militares. Atalaya púnica y romana. Almenara del cementerio mozárabe. Embajadora y receptora de reyes, sultanes, capitanes mayores de la frontera y alcaides. Símbolo primero del escorzo serrano de la avanzadilla del Sur. Esta torre es el icono actual de la ciudad, que resistió los seísmos más destructivos  de la historia local y nacional como el de Lisboa de la segunda mitad del siglo XVIII o el de los años cincuenta del siglo XX. 
            En su cuerpo se describe la diacronía árabe, pasando de un simple y primario torreón de vigilancia hasta robustecerse con  su puerta de recodo, reminiscencia de los diversos momentos del arte musulmán: desde la presencia califal hasta el gótico cristiano coetáneo con el nazarí  del reino de Granada pasando por la presencia almohade y almorávide. Pero, esta torre es, sobre todo, símbolo de poder castellano, como vigía  atenta y escrupulosa de unas tierras que resistieron las de Caín. Sacrificios y muertes de armas a porrillo y a diario, inviernos de nevazos mortíferos, veranos de calores corrosivos como los de ahora y sin aire acondicionado-….y  privilegios de conquista con tierras de repartimiento, mercedes cortesanas y   prebendas de exenciones de impuestos y alcabalas.  En su sala de bóveda octogonal, se firmaron pactos y capitulaciones, se celebraron fiestas de sarao y se bailaron  al son del rabel  danzas mudéjares y se forjaron leyendas y relato de guerra y paz. La torre se hizo eterna contemplando, cercos, asedios, asaltos y  escaramuzas plasmadas en  letra de los romances: “hace muy gran cabalgada, /y a las puertas de Alcalá, /- que la Real se llamaba, /los cristianos y los moros/- una escaramuza traban”.
            Incluso, en tiempos recientes y a pesar de su abandono desde el siglo XVIII, los franceses la utilizaron como recinto defensivo, y, en la guerra civil recibió algún que otro  obús extraviado  o confundido que se cruzaban  los dos bandos, porque a sus pies se abrían los nidos de ametralladoras y las galerías de las trincheras. En los diversos ínterin, contempló su alrededor hecho  pasto para  algún ganadero caprino, maqbara,  cementerio y hasta museo arqueológico. Hoy día, se perfuma con la alhucema o espliego de su entorno  desde la primavera, se pinta de colores electrónicos en las fiestas medievales de verano, se convierte en lección otoñal de alfaqueques y adalides  junto con alwayales y  alcaides, y, en invierno, desde su terraza se corona con el cometa de los reyes de Oriente. .Recientemente, desde el pasadizo del pozo de la conquista se enreda con las leyendas moriscas, juegos y caprichos de amor y aventuras sin final.
Muchas  veces necesitó de las manos de los arquitectos   al verse herida siempre por los avisos de la naturaleza. En los años ochenta del siglo XVI, resurgió de las manos de Ginés Martínez de Aranda a costa de las penas de cámara, parecía que había caído, pero el pueblo alcalaíno no permitió que su símbolo se viniera abajo aunque solo fuera para celebrar las proclamaciones de los reyes. Cuatro siglos después, su subsuelo de nuevo volvió a temblar y dejó su esqueleto al aire hasta ser restaurada a finales del siglo XX por el arquitecto Berges. Parecía que allí no se gastaría un duro más. Y comenzó a hablar con lecciones museísticas del mundo bélico de frontera al mismo tiempo que remozó todas sus entradas, salas, aljibes,  bóvedas y terraza  en los últimos años del siglo XX.
Esta torre es un símbolo del  poder, testigo de los avatares de la historia local, imperturbable y respetada por todo el pueblo de Alcalá. Algunos le lanzarán cañonazos de sal, pero esta torre siempre se erguirá solemne sin inmutarse a lo largo del trascurrir histórico. Sabia lección que simboliza el poder constituido democráticamente por consenso y apoyo popular que nunca puede destruirse con los cañonazos lastimeros o enmarañados, que, por cierto, abundan en muchos personajes públicos de la geografía nacional. Ante una torre tan noble por su constitución;  homenaje debido y cumplido. Ante la destrucción, su reforma y reconstrucción como segunda lección.  Siempre, no dejar caer las torres a pesar del dicho que torres más altas han caído.
Pero, no la del Homenaje. 




jueves, 27 de agosto de 2015

EN ALCALÁ INFORMACIÓN ÚLTIMO..YA SE ACABAN LAS FIESTAS. SAN BLAS






            Aquí no hay manera de cantar el "Pobre de mí". Se engarza una fiesta  tras otra hasta los Santos. Pues, pronto el mes de la Vendimia por excelencia   traerá las celebraciones  de los  barrio, alguna que otra de una aldea y de las hermandades, y, al final, la traca más sonora y esperada  la gran Feria de Septiembre. Pero ya algunos vecinos  no acudirán a  la cita de estas festividades, porque se encontrarán en otros lugares de nuestra geografía o en Francia,  o, simplemente  por otros motivos laborales.
            Pero, al final de agosto,  la ciudad recupera pausadamente  su ritmo. Se inaugura el curso escolar, acaban las vacaciones para el sector industrial  y las hortalizas abastecen los hogares con sus últimos productos. El comercio abre sus puertas a medio gas.   Por otro lado la silueta de la ciudad de la Mota recibe a los visitantes con el  nuevo espacio recuperado  de la ermita de San Blas. Las líneas sugerentes  de su recinto  constructivo  invitan a  pasear, acercarse a su entorno  y contemplar este nuevo rincón de los arrabales del santo de curar la gargantilla.  En la coqueta y limpia plazoleta que merodea a la Cuesta del Cambrón, a lo más que uno puede visualizar  de su poblado pasado, son  una portada renacentista que levantó el cura Diego de Castro allá por el segundo decenio del siglo XVI, el cajón de su iglesia, los muros de la capilla de Santo Cristo de la Salud y el hálito de un rincón que hizo a veces de almacén en tiempos de peste, por eso de encontrarse a las afueras de la ciudad. Al dejar al descubierto su planimetría, limpia  y testigo de una arquitectura abacial que se repite en muchos templos pequeños de la comarca de la Sierra Sur,  vienen a la memoria muchas personas que abandonaron aquel recinto  a duras penas y forzadas por la necesidad y la pobreza. No se pasa por alto las ruinas de la casa de Malagón, el único superviviente de las Escalerillas de Santo Domingo, más bien  las medio escaleras hasta los años setenta del siglo XX y la segunda estación del Vía Crucis de la primera escuela taller.  
            Muy cerca, el tercer anillo amurallado y la base de la  puerta de Martín Ruiz descubren un pasado de un barrio muy bullicioso, de viviendas del sector primario y  terciario y encerradas por el camino de San Bartolomé, antigua  carrera de los Caballos. Esta, hoy convertida en adarve de Alcalá,  ofrece un balcón privilegiado para las instalaciones del prometido parador:  la frontera del antiguo reino de Granada entre olivares y sierras de flora mediterránea y como pórtico de adentrarse en caminos y veredas de leyendas. Ahora,, es una realidad que se ha convertido en el segundo paseo de la ciudad rememorando el " Paseíllo de Vinuesa".
            En estos días, a bombo y platillo, se ha recibido una buena noticia  para la ciudad. Nos referimos a  la última muleta ( más bien la penúltima)  que se le aplica a la centenaria iglesia  de Santo Domingo. Desde que cayó en el sumo abandono allá  a mediados de siglo XX,  los sexagenarios pueden dar cuenta de tres o cuatro reformas, intervenciones,  apuntalamientos  y lavados de cara que ha sufrido este templo durante su vida. Y los que le falten. Parece como el cuento de nunca acabar de esta iglesia gótico- mudéjar que se remonta a la mezquita del arrabal Viejo. Y, lo mismo que las penas no vienen solas,  doble motivo de alegría con la elevación de la grúa en el solar del Antiguo Convento de las Trinitarias ( las Monjas Altas). Hay que apostar por el turismo, pero no quedándose dormidos sino implicándose toda la población  rehabilitando sus casas  y poniéndolo en valor sus edificios, sus jardines y su entorno. Magistral lección municipal  se está impartiendo en estos años con el Centro de Anfibios, el Huerto de Alonso Rubio  y todas las mejoras del perímetro de la fortaleza de la Mota. Falta que san Rafael bendiga por octubre aquellas calles con un pequeño oratorio en otra plazoleta que se ha rehabilitado con gran acierto. Puede ser un aliciente de un barrio que ya despide a los últimos pegujareros y se abre a otros vecinos, que deben sentir el mismo sentimiento de aquellos que lo habitaron durante muchos siglos y ya se han marchado de otros lares. No puede quedar en ser un simple recuerdo  de un pasado. Los barrios deben tener vida, comercio, lugares de encuentro, de formación y , sobre todo, orgullo de las personas que se avecinan en ellos La cultura del ocio se hace realidad en muchos lugares de España. No hacen falta  fuegos artificiales y cohetes, sino que se realimente con  el compartir un reto que conlleva una apuesta también por el trabajo y el progreso.  .            


lunes, 17 de agosto de 2015

MURES. NOTAS DESCRIPTIVAS ACTUALES


MURES        

                        NOTAS DESCRIPTIVAS ACTUALES







Situada a unos doce Kilómetros  de la ciudad de Alcalá la Real  pertenece al partido, municipio  y arciprestazgo de la anterior ciudad.
Por la una  vía de carácter  provincial, Mures se conecta con la N-432 y, por otra vía  de carácter local local con  la A-340. Al núcleo de las Casillas de Mures,  se accede por ambas a través de una carretera local o municipal, lo mismo que, por otra  a la parte de Gumiel. Una circunvalación rodea recientemente a la aldea inaugurada en los últimos años.
Tiene actualmente  alrededor de  777  habitantes estabilizados con un  hábitat concentrado en el núcleo de Mures, y en Gumiel y Casillas de Mures. Todos ellos juntos a calles procedentes de antiguas veredas  pecuarias a las orillas de ríos Velillos. Se encuentra en decadencia el hábitat disperso  en torno a los antiguos cortijos,  hoy día convertidas  en casas de recreo y de campo. 
           Se encuentra  A 824  metros de altitud.Sus centros públicos y servicios  más importantes son: campo de futbol, pista polideportiva, parque público de paseo y otro más rural con punto de agua  para uso agrícola,  Consultorio médico, Colegio de Educación Primaria, Biblioteca, sede de Entidad Local Autónoma, Centro Social, ermita dedicada  a San José (con imágenes de San Roque, Virgen de los Dolores y Crucificado), plaza pública, varias nave industriales públicas, entidad bancaria,  bares,  y  depósito de agua.
´.         Hay varias almazaras. Las Juntas y el Molinillo, tiendas de construcción, empresas de construcción y de servicios…
           
                         SU NOMBRE R HISTORIA
            El nombre de Mures responde a una palabra árabe que hace referencia a “unas casas o chozas” probablemente situadas en las riberas de los arroyuelos y ríos  Mures, Palancares y Frailes. En sus orígenes, estos lugares formaron una zona boscosa de flora mediterránea, tan sólo cultivada en las partes llanas junto a los caudales del agua. En época romana, se constata la existencia de algunos asentamientos en formas de villas ( Media Luna y Vegas de Paz).  Posteriormente, en la época musulmana, se transformaron estas villas en alquerías, al mismo  tiempo que se acrecentaron los asentamientos dispersos, jugando un papel muy importante en el periodo nazarí este terreno por estar situado en la frontera entre los reinos de Castilla y León y el musulmán de Granada: lugar de dehesa, pasto de ganado, paso de tropas y de enfrentamientos entre los dos reinos.  El hito de la frontera esta  constituido por el río y la cresta de los montes cercanos (Guzmana, entre otros) y en varios lugares venía marcado por varias atalayas.
            Tras la conquista de Alcalá la Real por Alfonso XI, estos terrenos constituyeron  una tierra de nadie, en la que destacaban la dehesa de Mures, la zona de las Juntas, Malabrigo, los cortijos de la Atalaya y, Medianil. Por sus tierras pasaban los caminos de Iznalloz, de Granada y Moclín jugando un papel importante  los puentes para el desplazamiento de personas y víveres.
            Con la conquista de Granada, esta zona  fue repartida entre los vecinos de Alcalá en varias ocasiones: la primera, en tiempos de los Reyes Católicos ( es el caso del cortijo don Pedro); la segunda, en tiempos del emperador  Carlos I afectando a la zona de las Juntas, así como se vendieron una gran cantidad de sus tierras al  monasterio granadino de la Cartuja; ;en  tercer lugar, una definitiva roturación de sus tierras en la zona de la dehesa que alcanzó  su última fase a finales del siglo XVIII y con las posteriores desamortizaciones en el siglo XIX, constituyéndose como un núcleo rural o aldea.
            Son importantes momentos históricos los siguientes:
-En  1574, se construyó el puente de las Juntas, que fue obra del cantero Miguel Sánchez Vizcaíno, e importó treinta ducados. Recibía este nombre por unirse el Velillos Frailes, el arroyo Mures con el Palancares y era muy importante, porque pasaba el camino de Granada, que unía Madrid o donde estuviera la Corte Real con Granada. Por él pasaron personajes como san Juan de Dios, Juan de Ávila,  el emperador Carlos V por dos veces en la primavera e invierno del año 1524, ministros como Ensenada o Wall de Felipe V o Fernando VI, José Bonaparte 
-En  1801,  el corregidor alcalaíno  Joaquín Bernard y Vargas, caballero del hábito de Santiago y subdelegado de rentas del partido municipal de Alcalá la Real, ordenó realizar una parte del padrón de vecinos de la aldea de Mures.Y lo realizó el  alcalde pedáneo Félix Atero, junto con un vecino de la aldea de modo que  lo concluyeron en el plazo de seis días. -Existían  52 casas que corresponden al mismo número de vecinos, los habitantes ascendían a 143,( en una proporción inferior a lo normal en la ratio vecino/ habitante establecida por los historiadores de 3.5). Predominaban los matrimonios sin hijos (14) o con poca prole (con un hijo, 9 familias;  con  dos o tres hijos, 14, ninguno con más de tres…) 5 solteros, 4 viud@s,  y un agnado.
En este tiempo, la mayoría vivían en la cortijada de Mures, por lo que significan que se habían construido chuzones, casas de campo y pequeñas viviendas en torno al camino real, concedidas en terrenos de propios  por el ayuntamiento alcalaíno. Frente a estos, los cortijos habitados  en el partido de campo de Mures eran el Menchón, las Pilillas, la Gineta, aunque, sin duda, existían otros como el de las Juntas, Doña Cristina,
Todo ello  demostraba que existía una población joven, que se había arriesgado a construir una nueva vida fuera del casco urbano como consecuencia de las políticas roturadoras de terrenos emprendida por Carlos III en la dehesa de Mures.
-Las familias y apellidos más frecuentes son Rosales, Cuenca, Valverde, Zafra, López, Sánchez,  García, Alcalá, Martín, Pérez, Rufián, Arroyo, Jiménez, Nieto…; otros son menos frecuentes, pero se centran en esta zona de la comarca alcalaína:  Atero, Vallejo, Zamora,  Carmona,  Calvo, Santiago, Cuevas,  Sierra, Algar, Flores, La Olla casada con Miguel Escobar , Canalejo, y Castro. No se citaba ningún oficio industrial, artesanal o de servicios, por lo que se sobreentiende que son personas dedicadas al sector primario, como jornaleros, gañanes, zagales, pequeños campesinos, labradores y pegujareros.
Por el  padrón de 1822, realizado por don Antonio de Oza y el cura rural don José Calvo y, con -respecto al anterior de 1802, se observan las siguientes diferencias; aumenta el número de vecinos/vivienda hasta 104 y la población de habitantes 292 habitantes;  crece el número de hijos por familias (siete familias tienen más de tres hijos) y hay nuevas familias  de los partidos cercanos de la Rivera Baja, Santa Ana y pueblos granadinos limítrofes se asentara con otras nuevas roturaciones. Tampoco se señalan oficios y los padres de familias deben dedicarse al sector primario, agricultura y ganadería. En el padrón de 1835,  que  realizó el comisario Antonio Marín Revilla y el cura Rafael María Robles y Peral en 17 de enero de 1835, se observa que el número de vecinos y  habitantes de nuevo ha crecido hasta 111 y  409 respectivamente. Aparecen unas nuevas familias con apellidos de otros lugares  y cruces de matrimonios con familias de pueblos cercanos.   
- En  padrón de habitantes del  1910, aparecía Mures con 919 habitantes. En su mayoría procedían de Alcalá, pero hay un grupo numeroso que se había emparentado y casado con vecinos de pueblos, cercanos a la aldea mureña. Predominaban los procedentes de la provincia de Granada, a continuación los que remanecían de Frailes (Cano García, Baeza, Aceituno, Garrido, Gallardo,  Mudarra, García, Peinado, Pérez Torrevejano) en menor medida, los de Córdoba o Jaén. Por lo general, suelen ser las mujeres cónyuges las que provenían de fuera. De los pueblos de Granada: proceden de la capital Navarrete, los apellidos de Alameda, Alba, Cortés, Lizana, Cantos y Pareja de Benalúa; Villegas y Ruano de Trujillos; Álvarez y   varias familias Ruiz  e Hidalgo de Montefrío; otras varias de Granados, Garrido, López Bolivar, Ordóñez, y Pareja, de Montillana. Martín,  Muñoz, García de Moclín, Arquillo,  García  Ureña, Bolívar  y Valverde de Moclín; dé Colomera, López de  Illora, de Chauchina y Alomartes, Quintanilla; de Jaén, Moreno de Jamilena; Izquierdo del Castillo; y de la Puebla de los Infantes de Sevilla, Morales. Tan sólo hay un caso de desplazamiento de residencia hacia Mochín, de un hijo mureño. 
En cuanto  a los aspectos sociolaborales,  en  el siglo XIX y  XX,  en os vecinos de Mures, predominaban los jornaleros del campo, los labradores, y, a gran distancia, los oficios industriales y artesanales, siendo casi nulos los servicios. Los que se denominan del campo o jornaleros, pueden dividirse según tuvieran algún medio o ninguno y solo al jornal; los labradores  son los arrendadores de cortijos y poseedores de algunas tierras, los pegujareros que los que tenían posesiones pequeñas en parcelas y algún arrendamiento, propietarios son los que disfrutaban uno algunos de los cortijos. Entre los oficios, era el posadero la familia de Rufino Arroyo Álvarez, el zapatero Juan Arroyo Quintanilla; albañiles, por su parte, Francisco Bolivar Chica y Eusebio Granados y los Navas; Ramón Castro Cortés era hornero, el frailero Antonio Cano García ejercía de guarda; herreros y esquilador, los miembros de la familia Cortés, sacristán José Martín Atienza, tabernero Remigio Moya y su hermano Desiderio carpintero;  por otro lado, las mujeres todas se dedicaban a las labores a las labores de la casa.      Por algunos oficios, se demuestra que existía una posada, taberna, dos molinos y dos hornos, una herrería, una zapatería, una posta de correos, ermita, y se trasladaban al casco urbano para las compras o les vendía el recovero 


- En 1930, se llevó a cabo un censo de  viviendas que  dividía la población en el barranco de Mures y el núcleo de Mures. Entre los cortijos, se encontraba Balazos con veinticuatro edificaciones, todas ellas de una planta  en buen estado, y un vecino por casa. Venta Balazos se componía de seis edificaciones de dos plantas. El cortijo de la  Máquina a su vez de 30 casas con las mismas características, el del Molinillo con dos edificaciones, el cortijo de la Cuesta,  Garcihambre, Los Cierzos, Santa María, los Cortijuelos, el Medianil,  de los Peñones, Toro, las Tres Avemarías, el Cerro, el Cerrillo, la Joya, del Manzano, Juntas,  Casa Nueva, Espino, Arrañales y Venta la Torrena con  1,  Fábrica Batmala y Nuevo  con tres, del Río,, del Moral, Savia, con 2, el Aquilón,  con cuatro,  Por lo que respecta al núcleo de Mures, se dividía en las siguientes calles. Real con  47 casas en dos ceras, siendo mayor la impar con casas de dos pisos y algunas deshabitadas, ( 3), tan sólo una de un piso, la Plaza  con ocho viviendas; la calle san Antonio  con 23  casas, la de san José,  13 casas, Ruiz  con  cinco, Alcalá con seis,  y la Cruz  siete; 

En 1940, se llevó a cabo de nuevo una estadística de entidades de población y edificaciones: al barranco de Mures se le consideraba como caserío, y se marcaba una distancia de 10.240 Km. desde Alcalá y a  Mures como aldea, mientras en la del 1930, se le consideraba  cortijada y se le señalaba una distancia de  diez kilómetros y doscientos metros. El primero tenía 69 viviendas (cuatro de una planta y el resto de dos; todas en buen estado, menos una, y con 64 familias que la habitaban), mientras el segundo 205 (cuatro de una planta, 198 de dos y una de tres, 192 en buen estado, 13 ruinosas;  y la habitaban 187 familias)... Los cortijos son los mismos  y algunos nuevos o con diferentes nombres como las Vegas, Molina, Tomillos, cantores, Juanichín, Peral,  se agrupan un gran número en las Casillas  alrededor  de 27,  
            - Tras varios años de solicitar, por parte de los vecinos de Mures, convertirse  en Entidad Autónoma Local, en 2001 recibió esta categoría por la Junta de Andalucía, presidiendo esta entidad autónoma hasta 2011 el socialista Miguel Villegas Chica  y formando la comisión miembros del PSOE, PCE y PP. En la anterior y actual legislatura preside la entidad Francisca López Zafra, de IU.
           
           

FIESTAS Y COSTUMBRES
 
            La devoción de san Roque en el término de Alcalá proviene exactamente del año  1620, cuando se funda la ermita de san Blas: probablemente, unos años antes, se encargaran dos imágenes de dos santos protectores de las  epidemias y pestes para dicha iglesia     No hay constatada ninguna epidemia ni peste significativa por la  zona de Mures. Tan sólo, al ser un lugar de dehesa   y, a lo largo de la historia y san Antonio y san Roque protectores del ganado, puede dar sentido a que se introdujera como a patrón a uno de ellos.
Con motivo de la  venta de la ermita san Blas a unos particulares en el segundo decenio del siglo XX, debieron trasladarse algunos enseres, ornatos e imágenes de dicha iglesia a algunas aldeas, como el Cristo de la Salud y otros santos entre ellos san Blas se llevaron a la iglesia de san Juan. Pudo ser similar el caso de la imagen  san Roque a Mures. Pues, con anterioridad, hemos comprobado que  ya existía la ermita, y que las calles recibían el nombre de san Antonio, san José y la Cruz. Algunas las entendemos por el nombre de la parroquia y por lo enraizada que está la tradición de la Cruz en las aldeas como fiesta de mayo y de las flores y con motivo de alguna desgracia o una acción de gracias, que daba lugar a erigirse la cruz.
El día de san Roque se celebra los días 16 y  17 de Agosto con fiestas de gran sabor popular, guisos entre vecinos, procesión y bailes. También, se celebran las fiestas de la Cruz y las Flores en el mes de Mayo  que dan lugar a la comunión de los niños de la aldea. 
Siempre existía sacristán, pero no cura,  pues tan sólo un capellán  atendía la ermita  en los días de fiesta y domingos con los servicios religiosos, como pervive actualmente dentro de la parroquia de San Juan de la Ribera Alta. Al mismo tiempo, jugaba un papel fundamental a la hora del intercambio con el municipio y de notario de  muchos vecinos.



domingo, 16 de agosto de 2015

HOY , DÍA DE SAN ROQUE EN MURES Y LA CARTUJA DE GRANADA




            Hasta finales del siglo XVIII, es difícil remontarse a la población de Mures como un núcleo rural básicamente constituido. A través de diversas fuentes documentales, en anteriores escritos, hemos llevado a cabo una aproximación de su territorio, que se nos presenta en grandes rasgos como una tierra, donde aparecen los siguientes elementos hasta el siglo XVI: la dehesa de Mures,  importantes cortijos colindantes con la frontera y limite del reino de Granada (conseguidos por los conquistadores de estas tierras en tiempos a anteriores a los Reyes Católicos y con estos mismos), tierras de propios como el cortijo del Medianil y cerro de la Atalaya y  parcelas de tierras entregados a los repobladores.
            En este territorio jugaban un papel importante los caminos reales que lo atravesaban: el de Iznalloz-Guadix. el de Moclín  y el  de Granada. Por otra parte, los arroyos del Salograr, Palancares y Mures vertebran la zona y lo riegan en muchas extensiones.  

                        TIERRAS DE FRONTERA


            Curiosamente, se hicieron varias visitas de términos de estas tierras que nos permiten conocer los linderos con los territorios granadinos. Estas fueron realizadas anualmente por los corregidores desde finales del siglo XV y, en ellas, se recogen los terrenos linderos que se mantienen interrumpidamente hasta finales del siglo XVII.
            Nos muestran unas fincas más pacíficas que otros limítrofes del municipio alcaláino como podían ser los de Montefrío, Priego, Alcaudete, Martos y Sierras de Jaén, que son fuente  de continuos conflictos entre ganaderos y agricultores, dando lugar a grandes altercados y pleitos entre vecinos.
            Como muestra y deslindamiento, sírvanos esta visita  realizada por el corregidor Gomez de Mesía y su lugarteniente Téllez  desde el mes de octubre hasta finales de diciembre de 1568, acompañados de dos regidores Baltasar de Aranda y Pedro de los Ríos, el jurado Diego Felipe, el escribano Alonso de Contreras , el alguacil mayor Pedro de Carranza, tres guardas de campo de la zona y dos arcabuceros. Y, particularmente el 31 de octubre, la comitiva dice  que llegaron a los mojones siguientes:
-LII. Estaba este mojón junto a un arroyo y en el camino que de esta ciudad a la ciudad de Granada en un tronco de quejigo y espino, se refrescó con lo mismo y es el cincuenta y dos. Nos indica el arbolado de la zona junto al chaparro abundaba el quejigo en las partes bajas junto a los ríos.
LIII Visitaron el cincuenta y tres " que está junto el dicho camino que se dice el Mojón del hornillo, y también lo refrescaron ". 
LIV. Por la derechera, campo atraviesa, llegaron a este mojón " que está en el mismo camino de Granada". Y se refrescó o lo que es lo mismo que se renovó por estar deteriorado.  
LV." Fueron adelante hacia dar el mojón que se dice del Villar dentro de los caminos de Moclín y Granada", lo refrescaron  y lo anotaron con cuarenta y cinco.
LVI. Llegaron al que "llamaban Torre de Moclín, anotado como el cincuenta y seis, se refrescó. Más tarde, lo llamarían del camino de Moclín.
LVII. "El Mojón de la Madriguera" estaba a ojo del Moralejo y fue refrescado, haciendo el número de cincuenta y siete.
LVIII. "El mojón del Moralejo " era el cincuenta y ocho, también se refrescó.
LIX." El mojón del villar del Moralejo" estaba más adelante y fue refrescado.
LX. Por encima de la derechera, campo atraviesa, llegaron a la mojón de la Peña Gorda ojo del moralejo bajo.
LXI. Fueron visitando hasta llegar el mojón sesenta y uno  que se dice el mojón de la cruz de lo alto del cerro de la Gabia (Savia?). Y se refrescó.
LXII. Tomaron cuesta en la cordillera de la Gabia y refrescaron el sesenta y dos con tierras y rama.

LIII. Al bajar la dicha cordillera, por la mojonera, llegaron al mojón de las peñas de Gabia, el sesenta y tres que estaba en buen estado y se refrescó. Sirve de guía hasta el siguiente un fresno que el año anterior estaba cortado.
LXIV. "Un quejigo que está en el arroyo de Mures, es el setenta y cuatro que se refrescó". Este ya no tenía cruz.
LV. Siguiendo el arroyo de Mures, campo atraviesa, visitaron otro mojón  más adelante campo atraviesa, que es el que parte los términos de la ciudad e la ciudad de Granada y la merced de doña Mencía de Salcedo, señora de Noalejo. Era el sesenta y cinco que se refrescó y era un quejigo que estaba junto al arroyo de abajo orilla suya.
De allí pasaron a la Hoya del Salobral  y el LXVI era el del cortijo de Pedro Miguel. Pero estos dos últimos lindaban con terreno de Frailes y las Riberas.   
                                  
De aquí se deduce que la denominación de los lugares nos remonta a una zona de asentamientos de cortijos romanos. Citemos por ejemplo el nombre de los villares o villae, antiguos cortijos romanos ( el Villar del camino de Moclín y el del Moralejo son claros testimonios). Las madrigueras hacen patente la extensión del conejo, este animal tan frecuente en las tierras hispanas.
La Gabia o Savia y Almaguer son prueba de un pasado árabe, donde el cerro recibe el nombre de la gabia o canal de agua que le rodea. Las torres vigías, actualmente pérdidas o transformadas en caseríos,  nos remarcan su carácter fronterizo de la zona  como Torre la de Moclín, junto al camino de su mismo nombre. Y el moral, tan frecuente de época medieval y musulmana, debía abundar para proporcionar el alimento de la seda. Junto al encinar y monte bajo, el fresno, el quejigo y el moral abundan en las riberas de los arroyos.  


                                               LAS TIERRAS DE CARTUJA

            A principios de este siglo XVI, los frailes de la Cartuja fundaron un monasterio en la ciudad de Granada apoyados por los del monasterio del Paular de Sevilla y el patronazgo del Gran Capitán. Además del lugar donde fundaron el sitio del convento en Granada, compraron fincas y huertas para mantener el convento en otros lugares de Granada y Jaén. Entre ellas, en 1515.  llevaron a cabo una serie de compras de terrenos que ilustran de la zona fronteriza. El primer vendedor lo fue Hernando de Aranda , vecino y jurado de Alcalá la Real  que les vendió dos cortijos. Esta es una descripción muy interesante, el primero pertenecía a la actual  Ermita Nueva " El uno, dicen Acequia, sembrado de tierra y casa, y un sitio para hazer una venta que ay en el dicho cortijo, cien fanegadas de tierra, linderos del camino de Granada y Alcalá la Real, y por la otra parte con tierras del Rey, y por la otra parte con el arroyo  que viene de acequia, por donde van los mojones"  Y  el otro es muy interesante  por coincidir uno de ellos r con el mojón del camino de Moclín " otro cortixo , que es do dicen el Almaguel en el Moralejo de cient fanegas  de tierra, linderos de la una parte los mojone  del término de Granada y por la otra parte con los montes de Su Alteza, y por la parte baxa con el mojón de Moclín".
            Tras el repartimiento de tierras concedido por Carlos V en 1525 y que acabó en 1529, siendo corregidor Francisco de Alarcón, los frailes de la Cartuja cambiaron el tipo de compraventa. Pasaron de la  compra de cortijos , propios de los caballeros conquistadores alcalainos, a las peonías y caballerías de  los repartimientos posteriores.  Nada menos que 63 peonía y dos caballerías ( 277.09 Hectáreas) van adquirir de entre estas zonas y las linderas con Illora y Montefrío.  La mayoría de ·roça y monte con fines especulativos para roturar los montes y con movimientos de concentración de tierras para ejercer una mejor administración agraria. . Pero, esto lo dejamos para el próximo año.









FELICES FIESTAS.