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viernes, 21 de febrero de 2025

La UPA Y ALCALA LA REAL

 


Recuerdo  en los primeros años de la transición, una vez que se fundó la Unión local de la UGT de Alcalá la Real , cuando se hicieron un grupo de afiliados en el restaurante Noche y Día allí por los aledaños de principios del 1977. En su mayoría, eran de la FTT  (Federación de Trabajadores de la Tierra, y, entre ellos pequeños agricultores), algunos que  otros de la empresa de Condepols, liderados por Juan Canovaca, y el resto de otras federaciones entre las que destacaba FSP Y FETE ( Federación de Trabajadores de la Enseñanza , en la que me afilié) y conservo el carnet de aquel día). Luego se fundó la Agrupación Socialista del PSOE de Alcalá la Real. Y compartieron Casa del Pueblo en la  calle  Braceros, donde predominaba el movimiento sindical en momentos de grandes problemas laborales, debido al despido y disolución de algunas empresas y cooperativas locales, entre ellas las de la Construcción. 

En aquellos tiempos tanto el movimiento sindical como el político compartían la fuente común de las enseñanzas  y fundación de Pablo Iglesias Posse. Tuvo un papel fundamental Urbano Pérez. En 1978, por primera vez hubo un representante de la  FETE-UPA  en órganos institucionales, en la Cámara Agraria de las Hermandad Sindical de Alcalá la Real, pues se llevaron a cabo elecciones y se  nombró a Francisco  Pérez Díaz como presidente,  miembro de la  COAG y vicepresidentE por la FTT-UPA a Juan Cano Valverde, que siempre  sintió  como un orgullo hasta la muerte haber representado con estas siglas en esta institución local renovada de los años del franquismo. Luego, vinieron tiempos en los que   ambas instituciones marcaron distintos y compartieron sus ideales de defensa del trabajador, cambiaron de sede, eligieron delegados en puestos de trabajo de muchos centros, fábricas y negocios. Decayó la  FTT en favor de la FSP, y de otras industrias locales que sufrieron grandes recuperaciones hasta el punto que quedó practicamente desaparecida la FTT  en favor de la  nueva organización DE FTT UPA..

 En torno a los años ochenta comenzó a  organizarse la UPA, con gran fuerza a nivel provincial y  nacional, con sus secretarios Fernando Moraleda, y Juan Conde. En Alcalá la Real, un grupo muy importante en torno a Cristóbal Cano dio un impulso muy importante en su organización, presencia en la defensa de la agricultura de pequeños propietarios, por los últimos decenios del siglo XX. La UPA alcaláina se hizo presente en todos los foros y ámbitos,. Cristóbal Cano Martín   logró ir escalando las secretarías local, provincial y , actualmente, ha sido nombrado secretario federal de la UPA  de España. Su huella en la agricultura familiar, defensa del mundo rural y su apuesta por el mundo del olivar ya son hitos de su biografía ampliado con un bagaje importante de servicios 

 y conocimientos al mundo agrícola y ganadero. Ha dado un paso histórico, en el  que la ciudad de Alcalá la Real deb sentirse honrada. Nuestra enhorabuena por su nueva andadura en defensa de la España rutal. 





















martes, 18 de febrero de 2025

SIRENITAS DEL MAR

 Sirenitas del mar,

en medio de las olas, 

soñais en amar 

Sirenitas del mar, 

llamad a Ulises,

a vuestra coral. 

Sirenitas del mar,

que viene su amiga,

y quiere soñar. 

Sirenitas del mar,

mi velero se ha roto

y quiere bogar.

Sirenitas del mar,

aqui en la cala

se hace la paz 













EL CRISTO DE LA SANGRE DE BAENA, ATRIBUIDO A PABLO DE ROJAS Y SU LIGAZÓN CON ALCALÁ LA REAL

 La imagen del Cristo de la Sangre de Baena fue tallada a principios del siglo XVII y es representativa de la Escuela Granadina. No tiene autoría conocida, pero los últimos estudios realizados tras su restauración la sitúan en la órbita de Pablo de Rojas, maestro de Juan Martínez Montañés y artífice de la transición del Manierismo al Barroco.




El Cristo de la Sangre, también conocido como Cristo de la Expiración, muestra el último instante de la vida del crucificado. De madera policromada y dispuesta sobre una cruz arbórea redondeada, destaca por la gran expresividad lograda en el rostro y en la tensión muscular del cuello, mientras que el resto del cuerpo presenta un claro ejemplo de la ‘curva serpentinata’ manierista. 
Queremos aportar un nuevo dato sobre este entorno, ya que se encontraba en la Iglesia Mayor ante de su actual ubicación, en la capilla de una rama de los Valenzuelas, los Valenzuela y Saravia, distinta a los Fajardos, en la capilla de del Soterraño, junto con la de los Fajardos y la capillas cercanas a altar mayor. Y nos basamos en un documento alcaláino, en el que doña María de Saravia, hermana de Francisca Fernández de Aranda y  esposa de Francisco de Valenzuela, una rama que se había afincado en Alcalá la Real, quería enterrarse en esta capilla de la Iglesia Mayor, y, mientras esto se llevara a efecto en la capilla del Crucifijo de la Iglesia Mayor de Alcalá la Real , donde estaba depositada la imagen de este crucificado "para lo trasladar  y llevar a la villa de Bena en la sepultura que tengo en la Iglesia Mayor, donde están enterrados mis padres" (AHPJ legajo 4618, folio 1152. 1603).





      García Luque y Gila Medina se muestran favorables a la autoría de este Cristo, a quuien apoyamos por su estancia en Alcalá la Real, donde el escultor e imaginero de aquel tiempo era Pablo de Rojas o sus hermanos , y el policromador Pedro de Raxis , su sobrino. Y recogemos lass siguientes observaciones acerca del Cristo de la Sangre de Baena y Pablo de Rojas  según los autores de este estudio de atribución del Cristo de la Sangre de Baena:

“(…) sin ningún género de dudas, representa una de las cumbres de la estatuaria granadina del tránsito del siglo XVI al XVII. Su acertada atribución a Pablo de Rojas ya fue formulada durante su restauración de 1986 y supone toda una novedad en la producción cristífera del maestro, que casi siempre lo representa muerto en la cruz.”

En cita a pie de páginas los expertos de este trabajo recuerdan que:

“En dicho año (1986) fue sometido a unos trabajos de conservación-restauración por Salvador Guzmán Moral, quien lanzó esta nueva propuesta de atribución y así lo ha recogido en diversos trabajos (1986, 1987 y 1993). Con anterioridad Hernández Díaz había propuesto el nombre de los hermanos García, según recoge Ortiz Juárez et al.(1981: 173-174) y Bernales Ballesteros y García de la Concha (1986:92). Sostienen la atribución a Rojas, Villar Movellán et al. (1995:500), mientras que Romero Torres y Torrejón Díaz (2004:79) lo consideran próximo a su círculo. López-Guadalupe Muñoz (2009:135) se muestra escéptico. Agradecemos a Salvador Guzmán que nos facilitara la memoria técnica de la revisión de la imagen y abundante material gráfico.”

Como señalan los autores del estudio, el Cristo de la Sangre de Baena, por:

“(...) su absoluta perfección anatómica y  la pronunciada curva praxiteliana que genera con el balanceo de su cuerpo hablan bien a las claras de los italianismos de Pablo de Rojas, hijo –no olvidemos- de un italiano que además había traído de Italia un importante volumen de estampas. De hecho no deja de ser interesante que la tradición oral atribuyera un origen italiano a este Cristo, que habría sido traído a la Villa por los duques de Sessa. La prominencia muscular de su zona abdominal baja, donde el pliegue inguinal crea una marcada cesura entre el tronco y los muslos, también delata un sorprendente conocimiento de la estatuaria clásica. Este tipo de desnudo heroico será muy grato a Rojas, hasta el extremo de que algunos de sus cristos bien podrían calificarse de verdaderos apolos crucificados. Refrenda la atribución al alcalaíno el examen de su rostro, muy clásico, con evidentes semejanzas con el Nazareno de Priego, al igual que la disposición de su cabello, partido en dos y con arremolinados bucles que se levantan sobre la oreja o caen cadenciosamente sobre los hombros.”

De esta forma, lo que apuntábamos hace casi treinta años, la autoría del Cristo de la Sangre de Baena por Pablo de Rojas, lejos de ser una simple opinión, poco a poco se ha ido reafirmando y tomando fuerza hasta el punto que, actualmente, es aceptada por la mayoría de los expertos en el tema.




La imagen pertenece actualmente a la Hermandad del Cristo de la Sangre y se integra en la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús, Santo Cristo del Calvario y Soledad de María Santísima, una de las más representativas de la Semana Santa de Baena, sita en la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe.

domingo, 16 de febrero de 2025

TORRE DE LAS MIMBRES. LA TORRE DEL DAÑADOR

 





 






TORRE DE LAS MIMBRES. LA TORRE DEL DAÑADOR 

Desde Puertollano, por la carretera antigua de las Grajeras y Rábita, se sube  hacia la cruz de las Mimbres en medio del paraje cercano de los Chopos, A unos 750 metros, por  un desvío de ruta ciclable hacia la ruta mozárabe se adentra por un olivar muy bien solado, y otra pequeña cuesta hasta llegar  la torre del Dañador. Por los parajes de esta ruta se sale de la Venta y se sube a los Chopos, y desde allí a la Divisoria, y se baja hasta las Mimbres. Y, en medio de un olivar a la torre del mismo nombre. Pero su nombre era el Dañador y, en el libro de la Montería de Alfonso XI Añador, cuyo nombre se relaciona can año, y , en tiempos medievales hacía referencia a los  enfermos de lepra que vivían en las afueras de las ciudades. 

 

Estas tierras se encuentran en el límite del término entre el municipio de Alcalá y Castillo de Locubín en aquel tiempo su villa.  A través de un contrato de compraventa, registrado ante el notario Francisco Ordóñez en 10 día de agosto de 1539, se encuentran algunos datos interesantes sobre algunos parajes, cuyo nombre han desparecido y el sistema de reparto de tierras. Aparecían como testigos el propio escribano, Francisco de Montiel y Miguel de Laguna. La suerte de tierra se definía con este párrafo "roza”. Los vendedores y propietarios del repartimiento eran Gonzalo de Cabrera y su esposa doña Juana de Aranda. El comprador era el escribano Antonio Blázquez, hombre culto y dominador de las lenguas clásicas y la paleografía. Las dos rozas formaban una peonía de tierra y monte, y se componía de once fanegas y ochenta y nueve estadales de tierra medida por cuerda, que son en la Roça del Dañador, linde de tierras de Francisco de Mazuelos y tierras de Juan Ruiz de Saltafresnos, vecino del Castillo de Locubín y con el camino que va a Valenzuela". Más claro que el agua, la ubicación. El precio de la venta importó 16.833 maravedíes y medio. Y se pagaron a 1.500 maravedíes cada una de las fanegas s que se componía la roza.  Las tierras se vendían libres de carga, censo e hipoteca en todas sus entradas y salidas. Lo que confirma que estas tierras se repartieron a los soldados que conquistaron la ciudad en 1341. Y, por eso, el término peonía, proveniente de peón, hace alusión a los soldados de infanterías (una porción de tierra que en un país conquistado se solía asignar a cada peón o soldado de infantería, esta palabra era un préstamo latino   relacionado con el término pedes, el soldado de pie).Por sus propietarios, se observa que algunos eran del Castillo de Locubín. La situación del terreno por las descripciones de sus linderos era precisamente El Dañador, y el camino que se dirigía a Valenzuela, lo que actualmente es la torre de Las Mimbres, que en tiempos del rey Alfonso se llamaba la Torre del Dañador, según recoge el Libro de la Montería.





Es una torre de planta circular con un perímetro en la base de 21,65 m. Se conserva la estructura abovedada de la cubierta y unas escaleras de caracol embutidas en el grueso del muro que da acceso al segundo cuerpo. Presenta una puerta hacia el Sur y una saetera hacia el Este. Pudo disponer un cercado de protección. Hay que subir una pequeña pendiente que alcanza una altura similar a la de la fortaleza de la Mota, Y en verdad que el esfuerzo no es baldío, sino que permite contemplar una atalaya de un gran diámetro (7.61 m.)  y una nueva tipología constructiva, con una puerta de acceso orientada al nordeste, que permite su acceso a una sala interior, sobre la que se apoyaba otra habitación y la azotea, cuyo acceso se llevaba a cabo por medio de una escalera situada dentro del trazado curvo del muro. Dos vanos iluminaban el interior, uno sobre la puerta y otro en el lado opuesto, en forma de saetera.

La retícula de  su  visión y sistema de comunicación adentra a un  terreno del municipio de Alcalá la Real, a través de carreteras intermunicipales, que unen las aldeas de la Rábita, Grajeras, Fuente Álamo y las Caserías de San Isidro, donde  quedan otras atalayas y vestigios de otras torres. Dejando  atrás algunos lugares con topónimos que recuerdan una antiguo ribat de lugar de frontera, donde se ejercitaban en la oración y en la preparación para la guerra los musulmanes, en el entorno del paraje de la Jurada, entre el cerro de las Albarizas y de la Pelea, se encuentran dos restos de grandes muladares, que sugieren dos baluartes defensivos, muy adecuados para establecer comunicación con otras atalayas en dirección oriental y hacia el camino de Priego. En este camino, se encuentra la de Fuente Álamo, muy parecida a la de las Mimbres, en su tipología de dos cuerpos, la puerta de acceso, saeteras y el estado de conservación necesitado de restauración, pero de dimensiones algo más reducidas y a una altura de cima, algo más baja, a 670 meros sobre nivel del mar, con lo que se dominaba el tránsito entre Alcalá y Priego y puntos clave como el camino de los playeros y el arroyo del Salado. Responde a la línea de control que se estableció en tiempos de Al- Hakan II, Incluso no es de extrañar que, por su ubicación, se establecieran en anteriores de vías de penetración desde tierras granadinas a tierras cordobesas y jiennenses desde tiempos púnicos y romanos, aunque constructivamente su tipología responde a los siglos XIII y XIV. Esta torre se mantiene erguida y estuvo gobernada con título administrativo de un alcaide, que recibía remuneración del cabildo alcalaíno. El último fue el regidor y relojero Fernando de Tapia que ostentó su cargo hasta los primeros decenios del siglo XIX. Dejando atrás esta torre que debió comunicarse con otras torres, y controlando el camino prieguense por el lado opuesto al otro margen de la carretera que se dirige de Estepa a Iznalloz, se encuentra la torre de los Pedregales. Recibe el nombre del cortijo y cerro del mismo nombre, y es muy cercana a la fortaleza de Alcalá la Real. El acceso se encuentra en medio de olivares y ofrece un aspecto en trance de restauración y conservación por estar incrustado una encina en sus paredes, que pueden provocar su inminente derrumbe.  Es diferente a las dos anteriores con un suelo y cuerpo de habitación en la planta alta con un hueco de entrada y una tronera, y se halla en macizada toda su base. Por lo que se accede a través de una escalera de soga y madera en un vano que se abre en esta planta. Construida de sillarejos que forman hiladas con una gradación decreciente de altura conforme se acercan a la azotea y con un paramento exterior donde se muestran las huellas de los mechinales.
Está construida con sillarejos de tamaño mediano fijados con mortero muy rico en cal y formando hiladas regulares de mayor altura en la base y de menor en la parte alta. El paramento exterior conserva el rejuntado en la mitad este, apreciándose en él los agujeros de los mechinales para los andamios.

 



jueves, 13 de febrero de 2025

DIARIO DEL RUTERO POR ALMERIA . ALCAZABA, LITORAL Y CABO GATA.

DIARIO DEL RUTERO










A las siete de la mañana y en dos autobuses de Tuccibus de Martos, salimos cien ruteros capuchinos tras la lluvia de la noche pasada de Alcalá la Real.
Por la carretera autonómica con dirección a Benalúa justificamos el viaje y el itinerario cambiando la de Ibn Jatib por León el Africano, ya que el primero no pasó por la capital almeriense, y, explicamos que esta ruta que comienza en la Granada de Hasan bin Muhammed al-Wazzan al-Fasi, nacido en Granada por 1488 y desterrado a Fez, donde consiguió una educación exquisita. Su alma viajera por tierras de Magreb, Cairo y Tombuctu. Su captura por unos navegantes cristianos cerca de Creta tras recorrer varias veces Mediterráneo y visitar Constantinopla y Egipto, Su entrega al papa León X de Medicis de modo que este le pidió que compendiara todos sus conocimientos de África. Y, así lo hizo. León el Africano escribió su obra más importante: Della descrittione dell'Africa et delle cose notable che ivi sono (Descripción de África y de las cosas notables que allí son. Otras obras suyas fueron  la  traducción al árabe de las Cartas de San Pablo, las biografías de treinta árabes ilustres (de los cuales veinticinco son musulmanes y cinco judíos), un diccionario entre el árabe, el latín y el hebreo, entre otras. Y leímos.


" A mí Hassan, hijo de Muhamad el alamín,  
a mi Juan León de Médicis 
circundado por la mano de un barbero
y bautizado por la mano de un papa,
 me llaman hoy el Africano,
pero ni de África ni de Europa ni de Arabia soy.
Me llaman también el Granadino,  el Fesí, el Zayyal, 
pero no procedo de ningún país, , de ninguna ciudad, de ninguna tribu,. Soy hijo del camino,
caravana es mi patria  y mi vida la más inesperada travesía.

 

Pocas referencias existen sobre León el Africano. Casi por sí solas las notas autobiográficas de la Descripción de África constituyen la única referencia de su vida. La versión más aceptada sobre los últimos años de la vida de Hasan es que viajó a Túnez, donde retornó al islam, y más tarde murió. 

Pasamos por el puerto de la Nava, Darro y Purullena y llegamos a Los Abades de Guadix, muy concurridos, donde desayunamos y tomamos la torta santanera y arresoli ruteño. Algunas notas al paso de Guadix y, al paso por Alquife, una digresión sobre las minas y su relación con Almería. Y, sobre todo, notas del castillo palacio renacentista de La Calahorra, su señorío de los Mendoza y su funcionalidad y su impronta del primer renacimiento español. Luego, una gran digresión al paso de los pueblos del marquesado de los Zenetes, su origen mudéjar, el señorío de los Mendoza, la expulsión morisca, y la transformación cristiana de estos pueblos musulmanes tras la Guerras de las Alpujarras, relación con las tropas de la ciudad de Alcalá, con los capitanes Góngora y Aranda. De la mezquita a la iglesia parroquial, el mantenimiento de los baños y nos adentramos en la Ruta de León el Africano con los distintos lugares en torno a los parques naturales de Almería (entre ellos de   Gata), la zona del campo de Dalías, Alpujarra Baja de Almería, la zona de la Rábita y Motril, Los Guájares y el valle del Lecrín hasta llegar a Granada. Tras el desierto de Tabernas comentarios sobre la influencia del cine en Almería, el taranto, los barrios que expandieron la Almería musulmana (desde la Alcazaba hasta la ciudad conventual) pasando por los tres espacios de este recinto fortificado, la Alamedina, el barrio de la Catedral, la ciudad conventual y la nueva Almería. Leímos estos versos de

IBN a Safar l Marini

¡ Villa de Almería!
Haga Dios que jamás me vea privado de ti.
Cuando te veo , como vibra al ser blandida
una espada de la India
Y, tu amigo ,
que estás comingo en su paraíso,
goza de la ocasión,
que hay aquí delicias que no existen
en el paraíso eterno.


No pasamos por alto el puerto, el paseo marítimo, las ramblas y la incidencia de los terremotos, entre ellos el de 1522. Intimismos en los Millares y el Argar. A lo lejos, el Museo Arqueológico comentamos las plantas y salas de los Millares, Argar, mundo romano y árabe. Anotamos la relación con el argar alcaláino y destacamos la buena obra de este edificio. Dejamos atrás la Puerta Purchena, con explicación de su entrada, pasando por edificios modernistas y tras bajar en el Paseo de Almería en la fuente de los Peces, nos adentramos por la calle del Teatro de Cervantes, comentarios y explicación de cine, convento antiguo dominico (hoy escuela de Bellas Artes con alusiones a Perseval), a nuestra derecha la basílica de Nuestra Señora del Mar con su leyenda de imagen moreneta procedente de un naufragio. Por calles de la ciudad conventual, y vista de casonas, convento de las clarisas, puras, nos dirigimos a la catedral fortificada, donde contemplamos la parte central  por existir culto en ella  y  percibimos su huella fortificada en el exterior, el escudo de Portocarrero, la portada principal, la huella de Villalón, el sol almeriense y el renacimiento y barroco interior, la plaza de mármol de Macael , con la estatua del obispo en vías de beatificación, llegamos a  la calle de Cristo de Medinaceli y a casa rosa, pasamos a las Alamedina, callejas, calles zigzagueantes, y sin salida, edificios en trance de reconstrucción. Sin darnos cuenta del 
arte de los Reyes Católicos. topamos ante los pies de la Alcazaba. Escalinatas antes de la primera puerta, provistos del ariete para abrir puertas de tiempo almohade, rampas y edificios restaurados, puerta de la Justicia, puerta de la Vela, primer espacio recibidor del pueblo, con aljibes, capilla mudéjar, casas árabes, jardines generalifeños, obra del arquitecto Prieto y el triple aljibe. Seguro espacio del Al Mutazir, su palacio, su favorita y la leyenda de su amor del cristiano despeñado y tercer espacio, la obra de os Reyes Católicos, el polvorín, la armería, las torres y el gran patio central.  

















Bajamos por entre callejas a la ciudad de Almería, capital de la provincia homónima, que nació como barrio marítimo de la próspera colonia árabe Bayyana ―actual ciudad de Pechina― hace más de mil años. Asomada al precioso golfo de Almería, y rodeada por las sierras de Gádor y de Alhamilla,. Llegamos de nuevo  a  la  Catedral de la Encarnación, un espectacular templo cristiano con forma de fortaleza, cuya construcción en el siglo XVI y vino a contrarrestar los continuos ataques piratas que asolaban la costa. Asimismo, dejamos atrás el Museo de Almería―instituido originalmente como museo arqueológico en 1933―, el visitante también podrá rastrear la historia de esta ciudad milenaria, gracias a las extensas colecciones que atesora, desde el Paleolítico hasta la actualidad. Y, la Plaza de la Constitución ―presidida por el emblemático monumento a los Mártires de la Libertad―, como a los refugios de la Guerra Civil, un conjunto de pasadizos subterráneos y búnkeres militares acondicionados para su visita didáctica.

 

A doce nos subimos de nuevo al autobús, y emprendimos la marcha con dirección al Retamar. Pasamos por el Paseo de Almería, el Puerto, Palmeral, y Avenida de García Lorca. Viramos por Avenida de Gata y dejamos el Zapìllo, hasta llegar a los derredores de Auditorio de Padilla. Siguiendo por el Paseo Marítimo, nos adentramos en la Almería de los Juegos del Mediterráneos, pasamos por Alquian, y llegamos al parque marítimo del Romeral entre los invernaderos de la Cañada y el campo de golf del Toyo.

Disfrutamos de la brisa del mar y del paisaje del litoral almeriense, con sus palpables peculiaridades paisajísticas y la bondad del clima almeriense, sus vírgenes playas de levante hasta llegar a la ermita de Nuestra Señora del Mar, Torre García y el Garum romano, donde posamos todos los ruteros. Este privilegiado litoral circunda el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, de extensas playas de fina arena y recónditas calas, bañadas por las cálidas aguas del Mediterráneo. En el sureste de la Península Ibérica, a orillas del mar Mediterráneo, palpamos este litoral de 200 Km. de playas, extendiéndose desde Pulpí en el levante, hasta Adra en el poniente. Comprobamos que desciende desde la Sierra de Gádor, para fundirse con el Mediterráneo entre extensas playas de gran belleza.

 

          Tras la comida en el bar de san Miguel de Gata, contemplar su iglesia, la nueva torre y subir al mirador del faro, regresamos a nuestra tierra con comentarios sobre el desierto las energías eólicas y de placas solares, algo de la Antigua Accis, y parada en Darro. Y entre un cielo con rojizos en su faldón y azul oscuro en su telón de fondo y negras montañas, llegamos sin luz a Alcalá la Real iluminados por la torre del Cascante. Aplausos para los chóferes , a los ruteros y al buen desarrollo del día.


hoy, en Alcalá la Real Información, las atalayas del sur y la N432

 

LAS ATALAYAS CALATRAVAS DE LA SIERRA SUR y la n432

 


Las tierras de la antigua abadía presentan nuevos ángulos de descubrimientos históricos y de divulgación en itinerarios culturales y senderistas. La Sierra Sur fue durante dos siglos la frontera entre la España cristiana y el reino nazarí de Granada. En el siglo XIII, poblaciones a caballo entre el Reino de Córdoba y el de Jaén, como Martos, Porcuna, Víboras, Locubín y  Alcaudete junto a otras ciudades cordobesas, se constituyeron “el Señorío Andaluz de la Orden de Calatrava”, gracias a las donaciones del rey Fernando III a dicha orden militar para la defensa fronteriza de este amplio territorio.
Durante dos siglos de asedio cristiano al Reino Nazarí, se levantaron fortalezas en los pueblos, y en sus cerros estratégicos toda una cadena de atalayas o simples torres vigías que, a manera de avanzadilla, vigilaban los movimientos del enemigo. En torno a la amplia vega regada por el río de San Juan se cuentan las torres castilleras de Encina Hermosa, de La Cogolla y del Puerto de La Nava y accediendo hacia la Sierra de San Pedro, la del Dañador o de las Mimbres sin olvidar dos desparecidas la de la dehesa de Fuente Tétar y la de la Fuente del Gato. Formaban una retícula rodeando el río y además conformaba una alineación, especialmente líneas en torno a los caminos y vías de comunicación hacia el Castillo de la Villeta de Locubín y hacia al sur al castillo de la Mota. Era una vía de comunicación muy importante en tiempos remotos de época púnica, y, sobre todo de las tropas castellanas en las incursiones hacia la Vega de Granada.

Además de la principal vía de comunicación que está jalonada por las atalayas del sur de Alcalá es el camino de Córdoba a Granada (Juan Lovera, 1984), que une en Alcalá las antiguas vías romanas Corduba-Iliberris y Obvlco-Iliberris. La primera aprovecha la cabecera y el parteaguas del arroyo de la Hondonera y el río Almedinilla, paso Oeste entre la Campiña y la Subbética desde Córdoba por Castro del Río y Baena hasta Alcalá y Granada; y la segunda, parte desde la Meseta en Toledo y cruza las tierras calatravas hasta Andújar, viene desde Porcuna y Martos por Víboras y Alcaudete hasta Castillo de Locubín y Alcalá. Ambas son las vías principales que convergen en Alcalá y llegan hasta Granada, y en torno a las cuales se posicionan las atalayas.

 

 

Está claro que, en la Sierra Sur, la ciudad fortificada de la Mota y el Castillo calatravo de Alcaudete definen el paisaje de todo su territorio. Para cualquier persona que se acerca a estas tierras, de momento percibe la noción de haber sido tierra de frontera, paso de reinos, encrucijada de culturas, encuentro de civilizaciones, y enclave de trincheras y empalizadas. Quedan restos de sus baluartes defensivos por doquier, y abundan las atalayas centinelas en el cerro o el montículo menos esperado. Si se conservaran en su totalidad, de seguro que ocuparía el primer lugar de la ruta más poblada de recintos defensivos, y, por cierto, se tiene más que ganada su pertenencia a la ruta de batallas y castillos.  Es fácil establecer varios recorridos para contemplar una tierra que fue sometida a dos fronteras finales del final de la conquista de España, la frontera calatrava en tiempos de Fernando III y la de Alfonso XI que se prolongó hasta tempos de los Reyes Católicos con la rendición definitiva del reino musulmán de Granada en 1492.

 




Esta última etapa de frontera significó un paso de la poliorcética muy significativo al pasar de las construcciones musulmanas de torres cilíndricas a las atalayas góticas troncocónicas y de cuerpo cilíndrico y orladas con la guirnaldas y almenas de su parte superior. Resulta interesante y agradable compartir esta experiencia con el recorrido y la visita de estas atalayas adentrándose en este territorio de la Sierra Sur. Pueden contemplarse desde los restos de las antiguas atalayas y castillos abandonados hasta las almenaras que todavía se yerguen a lo largo de todo el territorio de la Sierra Sur. Desde el castillo calatravo de Alcaudete hasta la Villeta del Castillo de Locubín, se muestran un sistema de protección y centinela con relación a las tierras calatravas y las tierras, más musulmanas a través del antiguo camino real y sus senderos más insospechados como servideras, veredas, y calles de campos que acercan a parajes singulares; actualmente transformados en carreteras naciones, autonómicas, locales y caminos rurales.

No nos extraña que aquella nuestra intuición de transformar la antigua carretera 432 en autovía por los años noventa del siglo XX se planteara con lógica y razón. Fue el punto de la salida, y, como es lógico, como toda vía, en su recorrido de ejecución se vio acrecentada de baches burocráticos y de desidia de muchos poderes. Corren tiempos que estos fundamentos históricos de atalayas y comunicaciones ancestrales resalten la necesidad de su construcción, En la anécdota quedan sus inspiradores y la oportunidad de los que se montan al carro triunfador. Bienvenidos.