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domingo, 5 de enero de 2025

LA CALLE DE JUAN DEL PUERTO

 

LA CALLE DEL PUERTO EN EL CATASTRO DE LA ENSENADA

Esta calle se ha relacionado con el término de "Puerto" de Alcalá, una calle que reflejaba  este carácter dentro del mundo de frontera. Pero, existieron  algunos vecinos anteriores con apellido secundario o apodo del Puerto, esta calle recibe su nombre. Entre estos, Joan del Puerto, casado con María de Morales en Dúrcal, de donde eran naturales. Tuvo por hijos:
-Alonso del Puerto
-Antonio del Puerto, casado con Luisa Melguizo en 1645, y le dieron 400 ducados.
-María del Puerto, casada con Bartolomé Melguizo  y le dieron de dote cuatrocientos ducados,
-Jacinta del Puerto, casada  con Joan de Castro en 1635, a la que dio como dote 350 ducados.
La familia llegó a Alcalá la Real en 1626, procedente de Pinos del Puente, donde vivía, Trabajó las tierras del marqués de Valenzuela don Antonio Fernández de Córdoba, que ocuparon este marquesado por estas fechas en tiempos de Felipe IV, no saliendo muy bien parado porque tuvo desaveniencias con este señor y se vio obligado a emancipar a su hijo Antonio para poder evadir las molestias y vejaciones al que le sometía como su labrador. Con el acompañamiento de sus hijos en las labores y trabajos del campo, este labrador administró el cortijo de la Alberquilla de Charilla, donde vivió en su casa de teja y labró sus tierras, propiedad de Pedro Gómez Pedrero.
-Juan del Puerto casado con Luisa de Solana en 1640.
-Catalina del Puerto casada con Pedro de Espejo.
Parece que sufrió algunos problemas familiares con su esposa y la bondad de su personalidad. A partir de los años cuarenta del siglo XVII,  su caudal era administrado por su hijo Alonso, al que reservó cuatrocientos ducados en su testamento y que viviía en su morada de la calle los Relimpios, que era como se denominaba esta calle ( por otros documentos de  arrendamientos , nunca la calle Relimpios fue la de Capuchinos, e incluso la calle de estos frailes que le dio su nombre, se llamó asi porque la casa de los capuchinos ocupaba desde la calle de la Peste hasta  el final de esta calle que recibio su nombre). Como buen labrador su hacienda se basaba en el ganado de las labores( seis yuntas, ocho potros, 16 yeguas menores, y dos potros) y alamacenamiento de un centenar de fanegas de trigo y cebada, menaje, y enseres de hogar. S u hiijo Alonso se casó con Ana de Arjona y fue también labrador de cortijos de la Rábita  y Palancares y del marqués de Valenzuela, murió dieciocho años después. No tuvo herederos y fundó un memoria con su casa. 
Al final de su vida le protegió y cuidó su nieta Ana Carrillo que le dejó cien ducados de herencia, murió en 1651. (Antón de Santillán, legajo 5011, folio 199, 19 de febrero de 1650).
 Es una calle lindera  y última decúmana meridional que enlazaba el barrio de San Juan, con la Cruz de los Muladares, y, en otros tiempos, la calle de las Casas de don Eladio, hoy cronista Benavides. Servían los muros de sus solarines y patios de contención, y parapeto de entrada en caso de posible entrada de enemigos, lo que tras el nacimiento de la ciudad del Llano o Moderna, poco aconteció. Hoy día , la calle del Puerto es un vial  discontinuo comprendido entre solares y casas blancas, que sirve de enlance de la placeta de San Blas, con el Barrio de Belén a través de la calle Juan XIII. Ya no es la última del casco antiguo, ha sido degradada por la de san Blas. En tiempos del Catastro de la Ensenada, practicamente se encontraba completamente habitada por 28 vecinos. Estos eran por oficios ( la mayoría de jornaleros):una doncella, varios pujareros de la familia Medina, de  Gaspar de Roales,  y . José de la Vega,; alguna que otra  viudad, y un cardador 
El subsuelo de esta calle se encuentra, en muchos tramos, con sepulturas horadadas en la roca, que remonta a tiempos del mundo de los metales. 



EL PILAR DE LOS ÁLAMOS

 

EL PILAR DE LOS ÁLAMOS DE ALCALÁ LA REAL

 

 

El Pilar de los Álamos o de la Fuente Nueva está situado en el cruce de Llanillo y la calle Fuente Nueva Sus obras se iniciaron en el año 1531 y acabaron el 1552, siendo corregidor el licenciador Mora Existe una foto de Enrique Romero de Torres, datada en el cuarto decenio del siglo XX. Es una joya, pues conserva el pilar libre de lo que contaminación atmosférica por los gases del motor no ha conquistado todavía, solo tiene la huella del tiempo. A lo largo de su historia, este ha recibido varios nombres: Pilar de la Fuente Nueva, de los Álamos o de la Veracruz. Muchos anfitriones de la ciudad de la Mota lo describen como la tarjeta de visita de Alcalá la Real. Fue su autor el escultor renacentista “el Florentín”, de acuerdo con el libro actas de cabildo y el libro de cuentas de 1534. Unos opinan que Jacobo y otros, el yerno de Juan Muñoz Herrero, muy cercano al estilo de Jacobo Florentino, pero simplemente un artista paisano. Su renacimiento se ilustra en su organización de espacios, ejes de composición, relieve de sus figuras y clasicismo laocontino.

Este pilar se compone de varias partes:  La pila, cumpliendo función de banco, el frontis, friso y cornisa

 

 





frontis que representa un grupo esculpido en altorrelieve, en cuyo centro está el escudo de la ciudad, sostenido por dos tenantes. Acompañados de dos frisos, animales de cabeza y alas de águila y cuerpo de león. Comenzando por el frontal, en el centro, la muy noble y leal ciudad de Alcalá la Real, recibe con el símbolo del escudo., donde si fuera policromado, en este caso esculpido con una soberbia talla de piedra, se encontraría en el campo de gules, una llave de oro puesta en palo, con el ojo mirando al jefe. Bordura general con ocho piezas que cargan alternantes las reales armas de Castilla y León, que son: En campo de gules, un castillo de oro, almenado de tres almenas, mazonado de sable y aclarado de azur; y en campo de plata, un león rampante de gules, coronado de oro, lampasado y armado de lo mismo.
Como ciudad fronteriza, el escultor representa a sus vecinos como guerreros míticos, los tenantes, esos seres
que sujetan o acompañan los emblemas o escudos situados, en partes arquitectónicas de edificios exteriores como portadas o ventanas, así como también en los sepulcros. Como unos Hércules para emprender los trabajos de defensa de la frontera y vasallos del rey, que para cumplir el Primer Trabajo, Hércules se armó del mazo que había hecho él mismo, de la espada que le dio Hermes, del arco y las flechas regalo de Apolo de la magnífica armadura de Hefestos y de los caballos de Poseidón. Se cuenta que Atenea habría añadido un manto a la coraza hecha por Hefestos y que todos los regalos que recibió Hércules, excepto el mazo, le habrían sido dados por Atenea.

Y  se defiende de los enemigos ( musulmanes en la frontera medieval, de los invasores por el mar, desde europeos hasta los otomanos en tiempos modernos)  representados por los grifos. El grifo (griego: γρυφος, gryphos; persa: شیردال‌ shirdal, 'león-águila') es una criatura mitológica, cuya parte superior es la de un águila gigante, con plumas doradas, afilado pico y poderosas garras. La parte inferior es la de un león, con pelaje amarillo, musculosas patas y rabo.


En un ambiente de mundo de fuentes mitológicas,  aparecen elementos de hojas y complementos báquicos. 

Sobre el frontis, se encuentra el arquitrabe y el friso con la leyenda de la fecha de su creación. En su parte más elevada la cornisa coronada por diez almenas. La técnica se asoma con el poste tras el almenado de la parte superior. 

 

 

Contrasta el mundo agro ganadero del pilar que se le adosó para el abastecimiento de los animales. Y un anuncio ilegible, Probablemente, advirtiendo del decoro y limpieza,
con el pilar para abastecer de agua los moradores del siglo XX, sin canalizaciones ni domiciliaciones, por un lado las mujeres con sus delantales, y por otro el hombre con camisas de tela y sombrero, el cántaro sobre el poyete.


El pilar ha sufrido un fuerte deterioro en los últimos meses, desprendiéndose de su relieve lascas de su blanda piedra caliza, reclama un SOS urgente, a pesar de que en años recientes fue objeto de una restauración promovida por el ayuntamiento. Sin embargo, no le benefician su ubicación ni a su alto valor artístico, que comprende un tiempo de construcción desde el inicio del Florentino hasta su culminación `por los canterios alcalaínos en 1552 siendo corregidor el licenciado Mora y acudiendo para su supervisión hasta el mismo Andrés de Vandelvira. Textualmente en la cornisa: “Alcalá la Real y el magnífico señor corregidor licenciado Mora. Mandó Hacer esta obra y se acabó en año 1552”. Es digno de convertirse en una joya de museo, o trasplantado en otro lugar que no sufra las nefastas condiciones atmosférica ni de contaminación medioambiental por estar en un lugar céntrico. No sería una mala propuesta desmontarlo y trasladarlo a un lugar de protección y reponerlo con una copia, como se ha hecho en otros monumentos como el David de la ciudad de Florencia. Desde 1910, el David que se encontraba a la intemperie en Piazza della Signoria, fue trasladado a la Galería de la Academia para evitar su deterioro, y el David que actualmente vemos esta plaza es una copia del original. En el caso de este pilar, podría ubicarse  en la restaurada iglesia de Santo Domingo de Silos como objeto de exhibición.

Antes de que esto sea un canto de cisne, y nos lamentemos de que puede caerse a trozos, es el momento de emprender, con los medios  que actualmente se poseen, para llevar a cabo esta copia e imitación que sirviera siempre de carta de visita a los turistas de interior como puerta de su paraíso y como muestra de conservación del patrimonio.

sábado, 4 de enero de 2025

LA PUERTA VILLENA Y LA PUERTA TEJUELA

 

LA PUERTA VILLENA Y LA DE TEJUELA

 

 

Por la Tejuela, desde el Camino Nuevo se alcanza por la vista la cruz de hierro de Villena. Haciendo una digresión de su origen, ya vivía Tomé de Villena en el siglo XVI y algún familiar regentó el mesón del entorno a la puerta y cruz de Villena. Esta cruz, era de humilladero y estuvo ligada con la puerta de Villena. Abundan los humilladeros de la Santa Cruz, como los de San Marcos y la Tejuela. Esta cruz se define también como una cruz de término y es una especie de mojón que se colocaba desde la conquista de las ciudades por las tropas cristianas a la entrada de los pueblos "como muestra de piedad por parte del pueblo y para su fomento entre los viajantes". También pertenecen a este tipo de humilladero la Cruz de los Muladares, la de los Moros o de los Valencia, la de las Tórtolas y la antigua del Barrero. No hay duda de que la cruz estaba presente en las dos puertas más importantes de la ciudad que bajó de la Mota: la de Villena y la de los Arcos.

Su decadencia festiva tuvo lugar por el accidente pirotécnico de años sesenta del siglo XX. Junto

Por el norte de la ciudad del llano se habían urbanizado varias hazas que correspondían a varios caminos o calles que llegaban a las Azacayas, haza propia de la familia Garrido, relacionada con una zona de huertas, tejares, barreros, tenerías y tiendas de tinte; otra haza en el entorno de la Tejuela, propia de otras familias alcalaínas, que dio lugar al barrio de la Tejuela, cuyo camino continuaba con el de Castillo de Locubín. En 1587, la puerta Villena, final del tramo de calle con el mismo nombre, cerraba la salida de la ciudad hacia el norte y nordeste del territorio abacial, tanto a los caminos de Priego, Baena y Alcaudete que partían desde la misma ciudad fortificada de la Mota hacia estas direcciones por tierras de Barrero, la Fontanilla y Pasaílla Baena; y, por último, el tramo que continueaba desde la Cruz de Villena hasta la fuente de Tejuela, donde se ubicaba otra Puerta , la Puerta de la Tejuela. Por un documento de 1649, (AHPJ.Escribano Antón de Santillán, legajo 5011, folio 2020)  Alonso de Pareja, su fiador Pecro de Osuna arrendaba a doña Gerónima Méndez de Villafe unas casas y tenería que tenía en este entorno, muy artesanal donde se concentraban las tenerías, tintorerías, los tejares, cantarerías, molino de zuñaque, molino de pan cocer, la fuente, y abrevadero, canalizaciones de aguas de las Azacayas y huertas y otra Fuete Beber. Pero curioisamente se ubicaban las casas de esta hidalga  " unas casas y tenería con sus pelambres, tinajones y caldera que tiene , que linda con casas de la viuda de don Cristóbal de Orgaz y el camino que va al Castillo y la Puerte de la Tejuela". Curiosamente, ase firmaba el contrato con el curtidor por dos años, a cuaretna cducados por año; y con un tinajon sano, otro roto, y otro cascado y poar curtir; y otros tres sanos y salvos, firmanco como testigo Juan Raxis. 




. Estos lugares eran asentamiento de personas excluidas en el siglo XVII. Los gitanos formaban un grupo que participaba poco en la vida de la ciudad. Aunque asimilado, en los libros de penas de cámara se ven altercados entre estos miembros, dedicados a la venta de animales. Habitaban, a principios del siglo XVII, en las afueras de la ciudad, lejos del recinto amurallado, como pone de manifiesto el año de la peste de 1602, que se hallaban varias familias fuera de la Puerta Villena

Varios momentos de pestes y epidemias confirman la existencia de las Puerta Villena Y  Tejuela a lo largo del siglo XVII, integrado su tramo de calle en la calle Tejuela, así como el límite del suelo urbano de la ciudad de Alcalá la Real. Fueron muy significativas las medidas para prevenir la extensión de la peste de Málaga en 1637 y 1648, sin afectar a Alcalá. Sin embargo, por su cerco, se constata la importancia que adquiere la Puerta Villena. Este era el circuito urbano; desde la calleja de Francisco Velasco, hasta la Tejuela y Puerta Velasco, desde la puerta Villena hasta el barrio de San Sebastián y la cuesta del Cambrón, colocando tres puertas de entrada y salida en Villena, los Álamos y Peña Horadada, Como era notorio, en esta puerta se ordenaban rondas de vigilancia[1].

 

 

Consolación hasta Fuente Tejuela 21

 

Toril

 

Tejuela 20

 

Tejuela (3)

48

 

Tejuela 45

 

Tejuela

Callejón del Huerto

SD

 

Villena 40

 

Callejuela

 

 

 

Tejuela 33

 

 

 

Tejuela

 

Tejuela

SD

 

Calle 1587

 

1640

 

1668

 

1710

 

1751

 

1810

 

En el siglo XVIII, dos mesones se colocaron en el Llanillo, uno el de los Álamos, propiedad de la Obra Pía del abad Moya, y otro el de los Arcos, propiedad de la capellanía de las Niñas Huérfanas de Córdoba. Junto al primero, en el Llanillo, lindando en su parte posterior con el Pradillo, el de Juan Leo. Además de los anteriores, en la Tejuela existían algunos otros. En los primeros decenios de siglo, eran los siguientes: el del clérigo Juan Ignacio Navarro, el de Juan de Murcia, el de Alonso Bellido, el de Manuel de Mármol, el del francés y afincado en la ciudad, Antonio Bertín que se creó en el año 1751 en solares o casas junto a la Cruz de Villena, y el de Alfonsa de Alba.

Una nueva vía se abrió en tiempos del Felipe V con todo el beneplácito real. Era el Camino Nuevo. Algunos la remontan a un acta de cabildo de 1643 por el pago de un haza al convento y monasterio de las Madres Dominicas. En 1730, tras su muerte, dejó de ser maestro mayor de obras de la ciudad Manuel del Álamo siendo sustituido por Felipe Peinado. En este año se edificó un arco que unía dos solares de Juan Montijano en la calle Gala frente a la Puerta Villena, para que permitiera el paso de coches y carretas. Por cierto, otra referencia de este lugar.

En este año, las monjas en cabildo, presididas por la priora sor María de las Mercedes y Tapia, se comprometían con los regidores perpetuos Felipe José de Rincón y Ricardo de Utrilla, a elevar a escritura este acuerdo[2];

"que por parte de esta Muy Noble Ciudad se recibió fabricar un camino nuevo que sale por el sitio de la Cruz de Villena para su lugar del Castillo, Mancha y Corte, según aprobaron las Reales Facultades de Su Majestad y Señores de Su real y Supremo Consejo de Castilla, refrendadas por Miguel Fernández Munillas, secretario de S.M, y su escribano de Cámaras".

Dos documentos habían decretado que se abriera esta nueva obra, con destino a la Corte y otros lugares con fecha de ocho de noviembre de 1742, y otra, mandando al corregidor don Fernando Riquelme que continuara en 7 de septiembre de 1743. Don Ciriaco de Paredes acudió al cabildo municipal para reclamar doscientos ducados, alegando que se habían pagado a los dueños de las tierras lindando y pertenecientes al camino que se abría e inmediatas a la salida, y entre ellas se encontraba la de un haza del convento dominico cercana a esta salida y corral de Terrones. En concreto, le afectaba en dos fanegas y media y levantar las nuevas cercas tras la puerta Villena. El quince de septiembre de 1743. Al estar cargadas sobre dos censos (uno de Aparicio Martínez de Colomo, y otro de la capellanía de María Ruiz de Écija), y ser una de las tierras más productivas por ser ruedo de la ciudad, se propuso el 26 de octubre de 1744 y se aprobó el 17 de noviembre del mismo año trueque y cambio por otros lugares propios del ayuntamiento de Alcalá la Real con 5.725 reales por el haza del tejar que partía el camino de entrada para carruajes y cabañas; en su compensación se ofrecieron un haza en la Cuesta del Cambrón, junto a la Cruz del Hierro, otra en San Francisco, pero se dieron las hazas de los Portales, (once celemines), o del Rastro, otra fanega y dos celemines en La Peña Horadada, y dos fanegas y cinco celemines en el Barrero, linde con la cerca del Convento Nuestro Padre San Francisco y cinco fanegas y tres celemines en el sitio de la Pasada de Baena y arroyo del Guadalcotón que bajan a la Fuente Nueva.

No fue este el único documento, el cura Ignacio Navarro Malo también fue privado de un haza en las Azacayas y Fuente Nueve. El auto de reclamación por no estar de acuerdo con la indemnización de 1780 reales, y verse recompensado con un haza de cinco fanegas en la Dehesa de los Caballos en el Coto. Aparece nada menos como propuesta de emprender el camino al corregidor Salafranca que se asesoró el arquitecto fray Juan Nieto, y para conseguir la provisión real adujo que (20-3-1745) era necesario por ser camino de comunicación del reino de Jaén con Granada, Córdoba, La Mancha, Extremadura y Madrid.

 

CAMINO NUEVO

Es un testimonio del final de una ciudad fortificada de la Mota y el asentamiento total de la nueva ciudad del Llano. Por eso, había necesidad de urbanizar zonas que a las afueras de la ciudad se ofrecían como unas hazas (la de Terrones, Ana Montijano, convento dominico) junto a la Cruz de Villena, cercadas como un rico ruedo muy apetecido de las Azacayas y atravesadas por la vereda que bajaba a estas y camino a los tejares del Llanete de Vílchez. Por la parte alta junto a la fortaleza, sus barrios están abandonados son las hazas del Rastro con resto de sus Portales, que lindaba por la parte alta con el camino de San Bartolomé que venía de la ermita de San Blas y la baja con el haza de este mismo convento, la Peña Horadada que era puro solar lindero con la misma peña y camino que procedía del camino que se dirigía al convento de San Francisco y entre solares de Pedro de Pineda y los de Albarracín; la ermita de San Sebastián, ya arruinada, junto a un camino que lindaba con de San Francisco.



 

 



[1]AMAR. Acta del 23 de junio de 1637.

[2] AHPJ. Escribano Juan Gutiérrez Hinojosa. Legajo 4561, folio 532.

jueves, 2 de enero de 2025

EL ABAD FRAY Antonio de Sotomayor

 

Antonio de Sotomayor