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lunes, 11 de mayo de 2020

CAPÍTULO IV. CARLOS II. LOS AÑOS DE DECADENCIA. Y RENACIMIENTO


TOTAL DECADENCIA DE ALCALÁ LA REAL EN EL PERIODO FINAL



Total decadencia












Muy relacionada con la contribución de la Corona está la relación entre los ganaderos y la nuevas roturaciones de los montes, y  los donativos de la ciudad, por lo que significaba de pérdida de terreno para sus pastos.. Durante este periodo, son reiterados los ejecutores de las cuentas de los arbitrios de tierras, no se detiene las sus revisiones, compromisos, concordias y conciertos para apañar donativos, los aplazamientos y alegaciones para librarse de las imposiciones y de gastos de la Corona. Por un lado, la ciudad estaba atosigada y no podía afrontar muchos gastos ni servicios, tratando de prorrogar  el recudimiento de las cinco mil fanegas de tierra concedidas en los años veinte del siglo XVII, las mil fanegas de Orduña y las tres mil fanegas de tierras nuevas. Por otro lado, la Corona enviando jueces, fiscales, órdenes reales, despachos de veredas y todo tipo de medidas coercitivas para poder conseguir sumas de dinero para afrontar los gastos nacionales de las guerras de Italia, Flandes y Francia. En el año 1682, con la culminación de la peste, la síntesis de la situación no era otra que el endeudamiento de la ciudad por el  terremoto, falta de cosechas, los temporales, las prevenciones de la peste y ayuda de los puestos comarcanos, que

“a esta ciudad la han estrechado que están sus vecinos tan pobres que no tienen para pagar lo que deben y lo que más le ha estrechado es la baja de la moneda que no había medios ni para despachar comisarios (Cf. 30.1.1682)



En el 1684, las epidemias, los continuos pagos de los censos y las malas cosechas y calamidades por el contagio de la peste del Castillo dieron lugar a que el rey Carlos II concediera una moratoria de seis meses ya que no se le podía pagar a los acreedores y el comercio se había prácticamente anulado. Debió ser un período muy negativo para la vida alcalaína los siete años que van y se extienden del 1677 hasta 1684[1], e, incluso todos los anteriores, donde abundan las concesiones de oficios y artesanos y solares de casas rurales a personas que no podían pagar los exámenes ni comprar ni alquilar solares.



 





Un cierto renacimiento


No obstante, hubo en estos años finales del siglo, corregidores que lograron ser muy aceptados  por la población y, gracias a su gestión, se mostró un renacimiento de la ciudad en medio de este reinado tan acuciado por las imposiciones, peste y miseria. Fernando de Cea y  Angulo, gentilhombre del rey y, posteriormente corregidor de Jaén, donde tuvo que soportar algunos problemas,  Pedro de Ariz  y Manuel Hurtado de Mendoza destacan en este tiempo hasta  tal punto que se asiste en la ciudad a un sentimiento de auténtica renovación calificada de edad de oro. Parecía como si el uso de señoría y las insignias de la ciudad  (mazas, escudos, cordones, sobremesa y  el dosel) quisieran acompasarse con la nueva situación y se confeccionaron  de nuevo  de plata y damasco, porque las anteriores de madera y se habían quebrado (Cf. 23.8.1675).
 En 1673, Jerónimo de Angulo propuso un nuevo sistema de arrendar los catorce cortijos y hazas municipales, al mismo tiempo que no se delegaran en personas subsidiarias los empleos del síndico ni de padre de menores, alcaldes ordinarios, u otras delegaciones y alguaciles mayores. Un año después, en esta misma línea de autonomía municipal frente a la figura del corregidor, es el acuerdo en el  que se exige el nombramiento de los seis guardas de la ciudad por los regidores, abandonando la misión que tenía de ministros de la justicia, que entregaran las medias varas y los escudos de la ciudad y no se les permitiera ir  a caballo, que era solo facultad del síndico procurador del campo, cargo que recaía en los regidores por sorteo.


 





La Pax augusta de Ariz y Yanguas y Manuel Hurtado de Mendoza: el nacimiento de la Feria de Septiembre.

Los  documentos califican este  período e los años ochenta y noventa como pax augusta por la resolución de varios contenciosos con el estamento eclesiástico y con cierta estabilidad económica al resolver ciertas imposiciones. Tuvo lugar esta situación gracias a la colaboración de estos tres corregidores que mantuvieron sus buenas relaciones con la Corte: Cea y Angulo, Pedro de Ariz y Yanguas  y P^rietoy  Manuel Hurtado de Mendoza, que gobernaron Alcalá en los años finales del reinado de Carlos II.


 En tiempos del primero, el antiguo litigio entre la jurisdicción abacial y civil se plasmó en una provisión real que logró la concordia entre los dos cabildos el 24 de septiembre del 1675 y la marcha del abad San Martín hacia el obispado de Toledo permitió unas nuevas relaciones con el abad don Pedro de Toledo. Las calzadas, los caminos y los puentes tuvieron importantes renovaciones como el del camino hacia Valdepeñas en el puente del Castillo (Cf. 7.1.1676). Se le debe el traslado definitivo de las carnicerías  de la Mota hacia el Llanillo, donde se ubicaba la arteria comercial de la ciudad y se plasmó el actual diseño de la ciudad de Alcalá, pues supo superar la división de los regidores como constatan estas palabras:

por el mayor servicio de Su Majestad y más conservación de vecinos, respecto a aberse totalmente arruinado los barrios de la Mota y barrio de Santo Domingo, en los quales avía más de mil vecinos, y, oy no permanecen en ellos catorce vecinos, sin aver casas y donde puedan avitar otros. En Barrio de  San Bartolomé, Peña Horada y San Sebastián, que están contiguos a los dichos barrios de la Mota y Santo Domingo, en los quales su merced está informado,  no vivían mas de trescientos, y oy no quedan cincuenta casas ni casas donde vivan, porque  las que avían se an caydo y no ay más de los asientos de solares y aberse ido abajo y estaba toda la población en la calle del Llanillo y demás barrio como es público.     
La medida era un acto consumado, porque el abasto de la carne ya  prácticamente no se hacía en la fortaleza de la Mota. Pues los vecinos no subían a ella por la aspereza del terreno y compraban en las casas de particulares, sobre todo, los eclesiásticos, incluso a mayor precio para evitar acudir tarde a los tajos. Si a esto añadimos el deseo de trasladar la cárcel pública a la parte llana por falta de seguridad, la sentencia de la Mota estaba firmada y se consumó en los primeros años del siglo XVIII. Además, se había permitido la tienda de carnicería de Lucas Romero que años después comprará la ciudad. Como medida de transición  se mantuvieron dos Carnicerías, la de la Mota para los que subían a pagar la Colectudería Abacial y para los vecinos de aquellos barrios, y la de Lucas Romero adquirió carácter oficial, porque en el Llanillo donde se recogían los trabajadores para las labores del campo y se conseguía que los trabajadores llegar a tiempo (Cf. 14.4.1676).
Aunque tuvo algunos problemas de abastecimiento de carne supo solucionarlos.  En su tiempo se prohibieron  las licencias de albergues, chozas, y casas en el campo por las muchas que se habían concedido. La relación de este corregidor con la Corte favoreció muchísimo a la ciudad en varios litigios  que perduraban de tiempo atrás: la contribución a los tercios militares de los dos reinos de Granada y de Jaén, quedando restringido en la colaboración al pago el tercio provincial de Jaén.


El corregidor Ariz fue  uno de los más emprendedores en la renovación de la ciudad. Trasladó la Fuente de la Mora baja a un sitio más idóneo de la calle Real, porque estaba inservible y era necesaria en el abastecimiento de los vecinos y del ganado. Para ello se valió de las monedas de molino  recogidas en anteriores registros.  Cambió algunas arquetas como la de la imagen de la Virgen de las Mercedes reutilizando los antiguos materiales. El convento del Rosario, centro neurálgico de su barrio, recibió ayudas de 50 ducados para finalizar la capilla mayor, que levantaba la cofradía del Dulce Nombre de Jesús y la sacristía que daba a la calle Llana. Mostró en su tiempo  un sentido racionalista en el diseño  de las calles. Los caminos, calzadas de entrada de la ciudad recibieron un fuerte impulso de renovación. Era consciente del valor estratégico de la zona alcalaína, que motivaba el arreglo de muchos de ellos, el de Granada, Bramaderos, Córdoba, Frailes, Noalejo, Puertollano:

 el puente del camino que va a Córdoba y barranco Moriana ,que es el paso más principal de Andalucía y benida a esta ciudad y a la de Granada sin aber otra parte para el comercio

Su vivienda en la Mota definitivamente se trasladó a la casa de don Rodrigo de Sotomayor en la calle Real, por muchos años la sede del corregimiento, y lo mismo hizo con las carnicerías que se establecieron primero en el Llanillo y posteriormente en la calle Real.
  La ciudad completamente arruinada y endeudada por la peste, los años de sequía, la baja de la moneda y la falta de comercio durante siete años, necesitaba una operación de saneamiento de la hacienda local. La Mota estaba completamente despoblada y no había más que cuatro o cinco vecinos. Los corredores de la plaza se encontraban convertidos en pajares para las cabalgaduras de los regidores. Los pocos vecinos de los arrabales de san Bartolomé y Peña Horadada abandonaban sus casas y solares y en los solares de la nueva ciudad edificaban nuevas mansiones con los materiales reutilizados. Sus edificios como el matadero se encontraba en similares condiciones. Este era el panorama de la peste del año 1682:
  ha obligado a dejarse de cultivar muchos sus campos que era el fruto único con que se mantenían los naturales, por lo qual dejan sus casas y se ban a otras probincias como se ha reconocido en la ruina que desde dos años a esta parte se hallan en barrios y calles, acortándose el número cada día, pues en el de la Mota que había 350 vecinos an quedado cuatro, en el de Santo Domingo de sesenta han quedado catorce o quince, en de rastro de sesenta y cien sólo han quedado doce, en el de san Bartolomé y Peña Horadada de ciento cincuenta o ciento sesenta a dieciocho, el de san Sebastián de cien vecinos han quedado veinticuatro, el de san Blas, Cava hasta la Cruz de Piedra, en la Cava de ciento sesenta a treinta, y en de la Cruz la tercia parte de los que había, sin otras muchas casas arruinadas y dejadas perdidas del todo, lo que no llega el número de los perviven en esta ciudad, entrando pobres y biudas a 1500 vecinos, quando se regulaba tres mil.
A la  peste se le añadió la carestía de trigo y llevó a cabo una serie de medidas secretas para la compra de trigo y registro entre los labradores y eclesiásticos, impidiendo su venta a  forasteros, logrando que la ciudad no pasara las calamidades que en otras ciudades se estaba percibiendo.


A finales de año, por el éxito de sus acciones consiguió arrebatar a los labradores que vendían trigo a forasteros  dos mil fanegas, evitando el alboroto y ruido. Y a estas calamidades se amontonaban la falta de liquidez del ayuntamiento que tenía sus bienes embargados e hipotecados por los gastos de la peste que alcanzaba cuatro mil ducados en el Castillo, la mala cosecha de siete años ininterrumpidos, la deuda de los arrendamientos de tierras que alcanzaban los ochenta mil reales, la falta de comercio y granjería por no poder recoger los frutos con motivo de la peste de 1682, las continuas acciones represoras de ejecutores, jueces y receptores de la justicia que venían a la ciudad para cobrar los retrasos de los arbitrios e impuestos. Las tierras roturadas que hasta ahora solían cubrir muchos gastos extraordinarios habían sido abandonadas y era muy importante el número de suertes de tierras que estaban sin arrendar. Excesivo precio  alcanzaron algunos productos básicos como el pan, el aceite y la carne, poco a poco logró que se establecieran precios más moderados, en 1684 la panilla de aceite consiguió bajarla de 22 maravedís a veinte, la carne de carnero a 17 cuartos y la de vaca a once cuartos. Los frutales y hortalizas de los forasteros que acudían a la ciudad se regularizaron por falta de medidas de pesos.
En la peste destacaron varias medidas de prevención y restablecimiento económico entre las que sus gestiones con el presidente de la Audiencia de Granada consiguieron  el restablecimiento del comercio con Granada. El Castillo de Locubín  pudo contar con los medios y recursos necesarios ante la fuerte incidencia, y, la ciudad de Alcalá logró salvarse a su dedicación recorriendo a pie y caballo todos los puestos de control. El hospital de la ermita de san Marcos se mantuvo en cuarentena impidiendo incluso la entrada del médico para evitar cualquier tipo de contagio.

Ante esta situación, logró una moratoria de seis meses para poder afrontar los pagos de los censos y sus réditos, consiguiendo pagar a todos los prestamistas que tenían hipotecada la ciudad. Para ello se valió de los noventa mil reales de moneda de molino que se convirtieron en los cuarenta y cinco mil para pagar de los réditos valorados en cuarenta y cinco mil reales. Llegó a cabo un concierto con Leonardo de la Cueva, administrador real de los cuatro por ciento sobre productos de la aceite, vino, carne y jabón, que tenían atrasos, desde los años setenta, por fallidos sin caudal ni posesión, y desde el año 1674 no se habían pagado hasta el 1682, alcanzando la cantidad de 3.576.178 maravedíes. Para ello se tomaron medidas de encabezamiento y reparto de vecinos, y se condonó la mitad de la deuda.
 Las cargas militares eran una gran rémora para la ciudad. La libró de varios alojamientos y medidas de reclutamiento militar que tanto agravaban la hacienda pública, reduciendo las levas y aportaciones a los tercios provinciales ( de veintiséis soldados a 22 en Alcalá, de a catorce en Loja y siete en Alhama).  Así libró de la deuda de 25.000 reales para el pago de milicias, de varias arboladas y de cuarenta y siete soldados para el tercio de Jaén.       El Pósito logró recobrar su vitalidad cobrando atrasos de labradores.

Como medida de modernización de la ciudad, intentó bajar las casas de Cabildo a la calle del Rosario, y  la cárcel en la calle Tejuela, y reconstruyó toda la cañería de abastecimiento, que  se remontaba al tiempo de los conquistadores de la ciudad- según las noticias, era de 1283- y levantó la fuente nueva de la Mora en el año 1682, que se componía de un frontis, coronado de relieve, paseo, pilón, tres caños y donde puso asientos entre el pilar y en el frontis mandó grabar sus armas y el nombre del corregidor, y aún mas importante renovó toda la cañería del agua, obra del arquitecto Francisco Rueda, maestro de cañería que se hallaba en Alcaudete:



Librar dos mil ducados para los gastos de cañerías y ocho mil reales vellón para pagar la fuente nueva que se está fabricando enfrente del convento de Consolación, para el abasto de los vecinos de esta ciudad, frontis, pilón y todo lo demás necesario que las subastó Diego de Lara y Garrido.

Durante su tiempo, los cortijos de propios, comenzaron a levantar casas, caballerizas, tinados, pajares, dando lugar al asentamiento de la población rural en Acequia la Baja, Cabeza Carnero, de piedra y teja, Acequia Alta, la Mesa. Las tierras roturadas ofrecían una situación bastante penosa en la que muchas tierras se encontraban baldías y yermas y abandonadas  y otros se habían aprovechado de  la situación entrando en abrevaderos, aguaderos, caminos y tierras sin roturar, lo que dio lugar a que llevara una remedida de todas estas tierras para clarificar la situación en la Rábita, dehesa de los Caballos. Había casos como el de Felipe Cañadas con diecinueve fanegas sin ningún tipo de arrendamiento en la Rábita.      

Para ello emprendió la realización de un nuevo padrón de viviendas, población y movimientos porque:

“el no averse hecho nuevos padrones a sido causa averse le dado bolsas fantásticas de dichos derechos y estar oy por cobrar muchas cantidades ... y por no tenerse noticias de muchos de los contribuyentes y, aviendo estos muerto, no se sabe quienes tienen herederos  a haberse ido muchos vecinos de esta ciudad a otras”.

El absentismo de los regidores en la asistencia de los cabildos era excesivo y lo regularizó penalizando y distribuyendo las suertes entre los regidores que acudieran a 33 cabildos anuales. En esta línea de saneamiento administrativo, los regidores tuvieron que devolver el trigo que habían recibido del Pósito desde los tiempos de Luis Gudiel en 1646, que superaban las mil fanegas y se confirmaron los privilegios que tenía la ciudad desde los reyes anteriores, dando lugar a que no le afectaran el servicio ordinario ni extraordinario de los que estaba exenta la ciudad por la exención de alcabalas.
Puso orden al abuso de escribanos, que solían enredar pleitos con ejecutores y evadiendo controles con el traslado de documentos a sus casas, entre ellos los de Domingo de Santiago, que logró recuperarlos para la población. El desorden era tal que en 1684 se decretaron  varias paulinas de excomunión contra todos los que tenían ocultos documentos en sus casas, obligándolos a que los devolvieran. Lo mismo acontecía con los guardas del campo, nombrados por los regidores y  provistos de varas de justicia, se aprovechaban del cargo y se apropiaban de las pagas de los arbitrios de las caserías y cortijos, al ser denunciados no le falto valor para destruirlos. 
Consiguió la facultad real de tres mil ducados para los gastos de la peste, sobre todo, la del contagio del Castillo, a la que suspendió del servicio de millones. Los vecinos del Castillo pretendían que se les liberarse de deudas como las de los millones a causa de la incidencia de la peste y consiguieron que de los 52834 reales quedaran en 34.890. Hasta el final de su corregimiento consiguió nuevas provisiones que aliviaron la situación de la hacienda.

Tras su estancia alcaláina, pasó a  Antequera, como corregidro. 

En el mes de mayo se nombró a Manuel Hurtado de Mendoza. Mientras ocupó el cargo y el corregidor Ariz se encontraba en Madrid la situación de desgobierno y falta de justicia se agravó.
En el mes de septiembre de 1685 se constata la siguiente situación que el cabildo del día 24 nos  describe junto con el  cuadro de una corta cosecha, en la que se añadía el fraude de los  privilegiados en otras actividades, solicitando al alcalde mayor que pusiera fin a todos estos excesos:


públicamente, de día y de noche, desde que se empezó a seguir la cosecha de este año, se está sacando el trigo de esta ciudad, llevándolo vecinos de otras partes, y esto con tanto exceso, que oy día , según las cabalgaduras que salen cargadas, parece pasarán de cuatrocientas fanegas de trigo además que dentro de esta ciudad se la llevan diferentes personas de Granada, Écija, Espejo y Castro y otros lugares con cantidades de dinero de pronto y públicamente están comprando trigo y remitiéndolo en carreta cabañas que continuamente van y bienen que atento a la cosechas de esta ciudad es incierta  podría faltar el trigo en los meses de abril y mayo.....

dando lugar a que se padezca falta de pan y alborotos y ruidos que sobre ello suceden , como lo experimentó en el mes de mayo próximo pasado,- refiriéndose a 1684- que en sólo dos días que ubo falta de pan se  experimentó el daño que consigo trujo, obligando a hallanar las casas y sacar el trigo que tenían para  sus gastos para evitar mayores incovenientes..

“ es notorio  que, en muchas casas así de eclesiásticos como particulares seglares, públicamente y sin ningún emboco ni tener privilegio ni excepción, se están vendiendo y pesado el carnero y vaca en grave perjuicio de los derechos reales como del buen gobierno, asimismo todos los montes propios de esta ciudad y los arbitrios de que usa y de los particulares públicamente los está talando y destruyendo sin que se castigue ni se ponga remedio a esto”

Cuando en el mes de noviembre  se incorporó a la ciudad desde el corregimiento de Soria, este caballero de la Orden de Santiago, emprendió una serie de acciones que lo calificaron como uno de los mejores corregidores de Alcalá. La remedida de tierras roturadas  se emprendió por medio del juez de la Corte Julio Rospillosi. Se estableció una comisión que llevó a cabo la elaboración de un libro donde se encontraba señalado el número de trances y suertes, el control de las tierras arrendadas, y las que estaban vacantes  de arrendamiento. Afectaron a la zona de Mures, por donde se principió la actividad. La situación se nos describe en el año 1688:

    hace  mucho tiempo que no se remiden ni  se arriendan mucha parte de las roturas de que esta ciudad usa para sus negocios, y que nuevos an roto las lindes, por cuya causa se han confundido unos con otros sin poder distinguir la cantidad de fanegas que cada uno tenga (Cf.25.2.)”



Las medidas contra el absentismo de los regidores se recrudecieron para evitar que los asuntos reales se aplazaran. Para ello, se suspendió de voto, activo o pasivo, y de todo tipo de preeminencias  en actos públicos al que no acudiera por seis meses, cuatro meses y un año según el número de asistencias. Persuadió a cumplir su delegación a algunos regidores que dejaban olvidados asuntos de su delegación sobre todo, de la protección de los montes y sobre la caza y la pesca.
El estado lamentable de calzadas, puentes y calles se arreglaron con la colaboración de los vecinos, sobre todo la de las calles Braceros, Santillán, Llanillo hasta Álamos e Izquierdo, la calzada de la Magdalena desde el Coto hasta la Peña el Yeso, la vereda del Carmen,  puente de la Ribera y  del arroyo de las Parras y del río Carrizal. Lo mismo se arregló el aguadero de las Caserías de san Isidro, situado entre las dos Moralejas, en el camino real que se dirigía a Priego desde la Fuente  Tejuela y la fuente del Pozuelo de san Juan. En este tiempo, el servicio de locomoción en los coches de caballos obligaba a todas estas reformas, sobre todo, los del Presidente de la Audiencia de Granada y, por otra parte, no se podía olvidar el importante comercio de esta zona de Andalucía.  El Corral de las Comedias se remozó en los aposentos de la ciudad  fijando las armas reales, de la ciudad y de la Cofradía de la Veracruz. La iglesia del convento de  san Francisco, afectada por el terremoto de 1680, acabó de terminarse, lo mismo que las bóvedas del Convento del Rosario que recibieron una limosna de doscientos reales.  De su tiempo data la ordenanza que no permitía la entrada de ganado en la ciudad, salvo el caprino, estableciendo una distancia de un cuarto de legua. Solicitó una provisión real para levantar las obras públicas de la Carnicería, del Cabildo y de la Cárcel en sitios cercanos al Llanillo. Fue muy interesante el debate de la ubicación de cada una de ellas que fijaban como centro el triángulo Llanillo, Real hasta el Rosario, y Tejuela, ya que, si hubiera conseguido la facultad real, pudo haber salvado este barrio en siglos posteriores. Sus propuestas hubieran significado  la recuperación, al menos, de muchos materiales de las antiguas  dependencias que hubieran servido para la creación de las nuevas, aunque todavía permanecen testigos de aquellas por no llevarse a cabo esta decisión. Fue una realidad la nueva ubicación de las Carnicerías en la calle Real, y, prueba del dinamismo que se experimentaba en la ciudad:



    de sólo averse empeçado la fábrica, se reconoce que se an reparado las casas que se caían, y  arrendadas, las que estaban desiertas Cf. 15,2,1687

Tuvo que hacer frente  a partir de este año al nuevo encabezonamiento para el servicio de 24 millones y ocho mil soldados, realizando un control exhaustivo de medidas, aforos, pesas y de entrada y salida de la ciudad en las puertas de Álamos y Tejuela y concertando la contribución eclesiástica con el abad Pedro de Toledo en una cantidad de cuatro mil reales a los 916,3000 maravedíes  para el servicio de millones y 130.900 de los ocho mil soldados, lo que suponía 1.047.200 maravedíes. Sin  embargo su gestión no fue fácil, ya que las dificultades en cobrarlo y repartirlo eran muy poderosas sobre todo, en los continuos aplazamientos que provocaban el estamento eclesiástico y los vecinos del Castillo de Locubín, dando lugar a la excomunión de los comisarios en el año 1688.(Cf. 23.7.)


































[1]AMAR. Caja. 285. Pieza 21. Cedula Real.

domingo, 10 de mayo de 2020

EL SEGUNDO DOMINGO DE ABRIL. LA VIRGEN DE LA CABEZA BAJA A LA IGLESIA DE CONSOLACIÓN.

CELEBRACIÓN DEL SEGUNDO DOMINGO DE MAYO O FIESTA DE LAS LETANÍAS
 
Tenía lugar en el mes de mayo y se trasladaban las imágenes en procesión por las iglesias de Alcalá, probablemente, al final solo quedó el traslado de la imagen de la Cabeza al Iglesia Mayor, finalmente a Consolación para hacer la Novena. Este año, no ha podido salir y lalluvia lo hubiera impedido.
SIEMPRE FUERON PARTE DEL CORTEJO 


 BANDERAS







El escritor Pérez de Guzmán  escribía  lo siguiente en el siglo XVIII sobre el papel de las banderas  «El dote de ligereza, parece les participa la Madre de Dios, pues son todos unas exhalaciones, que arriba, y abajo; unos sobre los hombros otros, bailando, y brincando, cada cual deseando subirse al Cielo; y para estar mas cerca, se juntan treinta, o cuarenta hombres, y abrazados fuertemente, con virtud unida, se hacen una peña, y sobre estos se suben otros veinte, y abrazándose de la misma suerte, y de esta forma, en un momento hacen una torre, y en lo alto se sube el mas ágil, y  tremola la bandera, luego la tira y toca el tambor, y el clarín, o trompeta, y la recogen las cabezas; y acabando, se apartan los de abajo, y todo el edificio da en tierra, y en instante todo se halla en pie, y viva la Virgen. A un tiempo hacen tres, o cuatro torres, que parecen de humo; pues a penas se hunden unas, cuando se hacen otras (...
            Las banderas de la Virgen de la Cabeza medían unos 4.5 metros  altura, y eran más  anchas que en la actualidad tiene de campo de tela, como dice Mayte Murcia refiriendo a estas banderas “ las convierte en una de las insignias más altas de Andalucía con el consiguiente realce de las mismas, sus colores, su remate, su confección en telas lo bastante vaporosas para que puedan ondear lo suficiente en las calzadas del santuario y en el camino de San Marcos; sus bordados , suprimiendo lo rico del oro y que aporta gran rigidez a la insignia, por los bordados en sedas de colores o en recortes de sedas sobre damascos, técnica de repostero que tiene su cenit en esta romería para las banderas[1]”.
            La historia de las banderas se desarrolla de acuerdo con el número, medidas y color de cada una de ellas, además de la simbología con respecto al papel que denotan a la hora del ejercicio de cargos de gobierno o paso para la candidatura de hermano mayor. Actualmente, el número de banderas son ocho. Testimonio antiguo de ellas es la del este testimonio del acta en la que se propone  realizar la bandera blanca en la reunión del 29 de junio de 1915 “ Se dio conocimiento de bandera que se trata de hacer y gustó  por unanimidad la muestra de seda blanca marcada con el número 1.010 y que vale diez pesetas el metro, y , siendo de una pieza que es lo que se acuerda, tenga dos setenta por cuatro de largo, y que el precio  trescientas y quince pesetas sea incluyendo el fleco, si está en lo posible, y que se pidan a la casa muestras de cinta, última novedad, para la moña, y que el bordado de la bandera , ver si puede ser de una misma cosa, estando está terminada y entregada en este para el mes de enero de 1916. Época en que será pagada”.    Otra se realizó en 1919, para ser estrenada en la festividad de la Natividad de Nuestra Señora;


Y, las actuales provienen de los siguientes años y color: en 1940, se hicieron las  banderas  de color blanco, morada y la de los colores de España; en  1943, se hizo la bandera de damasco carmesí; en  1944, los hermanos Atienza confeccionan un astil para la bandera; en 1951, se hizo una de color blanco, en  1960, se hizo la bandera de color azul claro  y la de color rosa, siendo hermano mayor Bonifacio Aguilera Carrillo; en 1968 se hizo la bandera de color amarillo
            Las banderas han recibido algunas reformas: con motivo de la coronación de la Virgen de la Cabeza a dos banderas se le impusieron las corbatas conmemorativas; y en 1968, se acordó reformarlas haciéndolas más pequeñas comprometiéndose el hermano mayor a hacer dos de ellas, otra Cirpiano Cano ; otra Isidora Ramírez, y las demás en colecta  pública ( sobresaliendo los donativos del fiscal Miguel Marín y Matías Ramírez). Los abanderados son los portadores de las banderas y juegan el rol de ir acercándose al puesto de hermano mayor de la siguiente manera:; por otro lado a los fiscales y diputados correspondían el orden de las banderas y procesiones.
            En las exequias fúnebres, como se hace en la cofradía de Andujar, suelen acompañar las banderas y las porta quien las solicitara. Suelen salir en las procesiones de la Virgen de la Cabeza, y Nuestra Señora de la Mercedes.
Varios autores refieren algunas escenas costumbristas relacionadas con e los noviazgos en torno a la fiesta de la romería y  a  la  fiesta local de la Virgen de la Cabeza. Cuenta, a principios de siglo XX,  Jesús Rodríguez : “ Ante la misma vi  varios años poner la tienda de campaña    que le servía para la reunión de los cofrades cuando iban los romeros a Andujar a la Virgen de la Cabeza. En dichas explanadas algunos abanderados, hombres fuertes y musculosos, hacían preciosos despliegues de banderas,  pasándolas por los pies, con una destreza increíble, mientras los tambores  resonaban”. Como es lógico el tremolar o revolotear la bandera exigían una tela ligera como la seda y unas medidas de cuatro por dos para dar mayor virtuosidad a la escena costumbrista. Algunos comentaristas, relacionan este acto con “echar la bandera”  pasándola por la cintura y cabeza cuando la cofradía partía al cerro en la calle Tejuela ante los asistentes a la despedida hacia la romería. Puede más bien ser el hecho de echar la bandera el momento de darle la bandera para ocupar el sitio que le pertenece en el curriculum cofrade. No obstante este acuerdo de la cofradía de mediados del siglo XX es muy aclaratorio[2]: “Este año, como de costumbre, se le echó la bandera en su día a un cofrade de Alcalá y la aceptó, y a la hora de su toma de posesión, este señor presentó excusas, manifestando que no podría admitirla. Acto seguido  surgió un voluntario, peo como se trataba de un cofrade de campo, tenía que someterse a la  aprobación de la Junta; acordándose que siempre hay que llevar el turno correspondiente, una año de pueblo y otro del campo. Ahora bien, si hay quien se haga cargo de la bandera en este caso será nombrado el que voluntariamente se ofrezca , sea del campo o  del pueblo (…) lo acepta uno de Alcalá y se le agradece al del campo”. En palabras del vocal de culto de la cofradía matriz, menciona este acto de la siguiente manera: Este tratamiento dado a las Banderas de nuestra Cofradía tiene también s viejas tardes de primavera, las Banderas van repitiendo por cada esquina y en el corazón vivo de nuestros barrios, lo que aquellos hermanos cofrades que nos antecedieron hace ahora diecisiete años, dieron en llamar “Chicuelinas”, y que no es más que una forma de tremolar la Bandera como en Andujar se ha hecho desde antiguo, porque así lo piden y para eso fueron hechas estas Insignias irrepetibles, que se alzan sobre mástiles de más de cuatro metros de alto, guardando en su cuerpo de madera las cicatrices de tantos Caminos recorridos hasta el Cerro, hasta el Monte Santo donde nos aguarda nuestra Madre, la Madre de Dios, la Reina de Andujar, quien hace posible que vivir en este pueblo se asemeje a estar en el mismo Cielo.


 Es muy interesante un artículo de  Mirando al Santuario, donde este vocal de culto refiere los siguientes aspectos sobre  el protocolo de banderas, porque esta es la fundamentación del resto de las hermandades:
-Orden de cada una de las banderas en las manifestaciones públicas. “ Para empezar,
debemos señalar que las Banderas se ordenan, dentro de los cortejos de la Cofradía Matriz en los que participan, según su fecha de antigüedad, considerando como tal el
año en que fueron realizadas. Así, abren siempre la marcha aquellas Banderas confeccionadas en año. más recientes. Concretamente, desde la Romería del pasado 2.003,la Bandera bordada para conmemorarla concesión de la Medalla de Oro de Andalucía a la Hermandad Matriz de Andujar inicia los cortejos de esta Real e Ilustre
Cofradía. Con esta ordenación, se concede el privilegio de ocupar un lugar más cercano a la veneradísima Imagen de nuestra Titular a aquellas Banderas que tienen una mayor solera, un derecho éste siempre presente en todo cuanto rodea al mundo de las Cofradías.
--La a composición del cortejo de Bandera “ varía según el tipo de  corporación con la que acude a sus distintos Actos la Real e Ilustre Cofradía Matriz, como puede ser el
caso de los Domingos de Banderas, las Procesiones solemnes o de traslado de nuestra sagrada Titular, la representación de la Cofradía en  los Actos principales de sus Hermandades Filiales o en los de las distintas Cofradías de nuestra ciudad a las que acude, etc..
- Hemos observado en Alcalá recientemente  un “Arco de Banderas” que corresponde  al pasillo de honor formado por estas Insignias cuando entrecruzan sus mástiles, recogiendo en torno a ellos sus paños, para rendir honores sólo a la entrada de
la bendita Imagen de la Santísima Virgen en cualquiera de los Templos donde se la venera o adonde Ella acude o, si se diera el caso, cuando Nuestra Señora de la Cabeza
entra en cualquier edificación, religiosa o no, ya sea bajo la forma de su sagrada Efigie venerada en el Real Santuario, o como su bendita Imagen ante la que rezan a diario
los andujareños en la Ermita de la calle Ollerías, o como la hermosa y ancestral representación de su milagrosa Aparición que corona el Cetro del Hermano o Hermana Mayor Retablo Mayor, la reverencia del Cuerpo de Banderas se extiende un poco más en el tiempo. En este momento, se suele escuchar una plegaria musitada entre el grupo de Abanderados que las llevan.
- Es un signo de respeto a la Misa “ Cuando las Banderas no ocupan su lugar en las bases preparadas al efecto como parte del Altar de Cultos de la Santísima Virgen o
estableciendo Sede en el Real Santuario de Sierra Morena, permanecen en manos de sus Abanderados, participando estas Insignias también en la celebración Eucarística. Esto significa que durante la lectura del Evangelio serán alzadas por sus portadores como signo de atención y respeto a la Palabra de Dios; y durante la Consagración, se inclinarán ante el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, en señal de veneración hacia el Misterio que sustenta nuestra Fe.

HIMNO DE LA VIRGEN DE LA CABEZA

            De todos es sabido que el himno oficial de la cofradía de la Virgen de la Cabeza es el  conocido “Morenita y Pequeñita”, del maestro  José María Gallo Moya, nacido en Málaga el 17 de agosto de 1906. Lo escribió en los  primeros meses de la Guerra Civil , mientras estaba encarcelado por sus creencias religiosas e ideas políticas (Primero estuvo preso en Torredonjimeno, después fue conducido a la cárcel de Jaén). Gracias a las muestras de garantías de algún miembro cercano al Frente Popular, logró salvarse.. En la capital conoció muchos devotos de la Virgen de la Cabeza, entre ellos a  un joven músico,  Miguel Rivera de la Rosa, vecino de Alcaudete, quien le instó a  que escribiera el  poema dedicado a la Virgen de la Cabeza "Morenita y Pequeñita".

Como dicen algunos escritores : “Sin saber nada de la imagen, pues nunca había visitado el Santuario, únicamente con la descripción que le dieron, compuso el poema al que Miguel Rivera le puso música y más tarde se convirtió en el Himno Oficial de la Virgen de la Cabeza, hoy conocido en todo el mundo.


Morenita, Y pequeñita
lo mismo que una aceituna,
una aceituna bendita.
Morena de Luz de Luna,
Meta de Jiennense anhelo,
bronce de carne divina,
escultura en barro santo,
un chocolatín del cielo
envuelto por la platina
del orillo de su manto.
Es la Ermita
reja que su manto aroma
entre jaras de la sierra
una cita,
colgada entre cielo y tierra.

Morenita y pequeñita
la Virgen su gracia asoma
entre el joyer que la encierra,
Morena de luz de luna,
en el olivar del cielo
que en plantas de hojas se cierra
cayó una aceituna al suelo,
rodó y se paró en la sierra...
Morenita y pequeñita
¡Una aceituna bendita!

Es la Ermita
reja que su manto aroma
entre jaras de la sierra
una cita,
colgada entre cielo y tierra.

EL HIMNO DE LA MORENITA DE ALCALÁ LA REAL

Pero Alcalá la Real también  compuso un himno con el nombre de Virgen Morenita en 1965, a instancias del  hermano mayor Jacinto Pérez Salazar y de los hermanos Manuel Aguilar, Carlos Calvo y José Garnica Salazar. Se lo encargaron  al músico local Manuel Hermoso López, compositor del himno de Alcalá la Real, al que puso letra la poetisa catalana Marina de Castarlenas, que escribió varias obras poéticas y dramáticas. Tuvo entre la población alcalaína gran éxito;  y este pasodoble  fue cantado por miles de voces alcalaínas en las romerías, procesiones locales y actos religiosos, al mismo tiempo que interpretado por la banda municipal.  Todavía algunas cofradías como la de Rute interpretan  este himno, y en Alcalá sólo se escuchó por el coro de la Virgen de la Cabeza de Alcalá por  la rondalla Alcalaína de Pepe Ibáñez en los años ochenta y en n el pregón de Francisco Martín interpretado por el coro de la Cofradía..





 Ya  amanece por la Sierra
                        Entre verdes romerales,
                        Se despierta la mañana
                                    Y el aire lleva cantares.
                        Caminito de la sierra
                        Van cantando  los romeros,
                        son campanillas sus voces,
                        Sus canciones son rezos.


                       
            Virgen Morenita
            Con las flores del camino
Para festejarte
Formaremos ramilletes,
Virgen Morenita,
En tu altar Los dejaremos,
Será  el regalo
De estos alegres romeros.






Ilumina nuestros pasos,
Virgencita de la  sierra,
Que por eso Dios te puso,
Por corazón una estrella.

Ya llegamos, ya llegamos,
A tus pies Virgen Morena
Ya qué alegre es el camino,
Caminito de la sierra.





                                                                       LOS ACTUALES ESTANDARTES O GALLARDETES

De menor importancia son sus actuales pendones o gallardete que eran portados por la hermana mayor, en 1949, se hizo el estandarte verde. En 1961, se hizo un pequeño pendón, siendo hermano mayor Antonio Aguilera Nieto y se nombró fiscal honorario a don Francisco Arenas Padilla. ( uno de junio de 1961). En 1990, se hizo el estandarte damasco  rojo. En 2004, se hizo estandarte imitando al del siglo XVI con Santop Domingo y Virgen de la Cabeza. Y otro actualmente.


COSTUMBRES PERDIDAS

            Las cofradías y hermandades son asociaciones que se definen por una serie de características a lo largo de la historia peculiar de  de su vida interna y por la composición de los elementos que la conforman. Sus relaciones con las autoridades civiles y eclesiásticas,  su evolución, auge o decadencia, su idiosincrasia con respecto a otras, su relación  con la advocación o cofradía matriz, la composición de los hermanos, su organización, y sus aspectos externos son las pautas que exteriorizan a las cofradías. La cofradía de la Virgen de la Cabeza  de Alcalá la Real se puede definir esencialmente por tres características. Su carácter romero, su definición externa y sus hombres.

LOS VESTIDOS DE LAS GENTES A FINALES DEL SIGLO XIX
           
Según María Pilar Contreras, se distinguía la siguiente vestimenta en este siglos según la clase social:
-Los más nobles, calzón corto, zapato de hebilla y sombrero de tres picos, de ceño adustos.
-La señora de alta alcurnia vestía con basquiña de seda, chapines descotados, mantilla de faldón y rosario
-Las mujeres de pueblo llano  usaban enaguas de picote y mantilla de franela y pañuelos de percal,  y el  hombre como vestimenta de trabajo, anguarina, calzón de paño, ceñideras de pieles y abarcas. Y, más tarde,  pasaron las mujeres a ponerse vestiditos de lana , profusamente adornados con mil cintas y arandelas de varios colores, delantal y almilla de merino, guarnecido  con glasé y algún visillo morado, y pañuelo de seda cubriendo el  empinado rodete con sus correspondientes enaguas de abrigo y refajo de colores, los hombres cambiaron a  al bordado capote, las botas con de fino cuero co n garambainas, los pañuelos de seda de llamativos colores y los vestidos de tela fina con moñas y caireles. . Y a principios de siglo traje con chaqueta y corbata, capa y pelliza en clase llana.

EL TIRACHINAS

Se mantuvo hasta el segundo decenio del siglo XX un servicio de supersticioso vehículo propiciatorio  para imprecar el noviazgo, como lo califica Manuel Pérez Ortega en su comentario a María del Pilar Contreras[4]:
“donde la pequeña imagen de San Marcos, ubicada  en una capilla  frente a la puerta, posee y un comprometido y abultado pliegue en su túnica y en el lugar que corresponde con las ingles, al que las gentes llaman “bragueta”. Se asegura que, si después de la celebración e de la misa del día de la fiesta se arroja una chinita desde regular distancia y acierta en semejante sitio, casará de seguro”.  
            Para María del Pilar Contreras, la costumbre del tirachinas se describe de la siguiente manera:
“Se observa la misma costumbre, se diferencia sólo en que ponen una gran tienda de campaña, sujeta en su centro con un madero a la manera del palo mayor de un barco, y por los extremos y en forma circular, por unas gruesas dadas de sebo. El joven que por estas cuerdas o maromas llega a la cúspide de la tienda, de seguro saca novia en la romería; la mozuela que tirando una piedrecita sobre la lona, al desprenderse de ella queda dentro del círculo que roda la tienda, augurio feliz. ¿También saca novio!

           












PITOS Y ESTADALES

Los pitos y estadales no han variado a lo largo de la historia de la cofradía  alcalaína. Se repartían muchos a la llegada del  la romería por los años sesenta y setenta.


LITOGRAFÍAS Y ESTAMPAS

Las litografías y las estampas de la Virgen de la Cabeza son otro modo de identificarse la cofradía alcalaína. La adaptación de la leyenda  al entorno alcalaíno se percibe en las impresiones litográficas del siglo anterior. Fueron concebidas para que los demandantes –los hermanos que acudían a pedir limosna en el campo y en la ciudad- las entregaran a los que donaban dinero  ,trigo y cebada.  Por eso, las dimensiones suelen variar según recibieran una fanega, media fanega, un celemín o, simplemente unas monedas (70 cm por 50 cm; 40 cm por 30 cm). En ellas se describen los conocidos Tajos alcalaínos y la aparición de la Virgen de la Cabeza  al pastor simulando a la de sierra Morena. Más explícita es una litografía de principios de siglo, en concreto de 1909, en la que la Virgen de la Cabeza se aparece a un pastor en la vaguada del cerro alcalaíno de San Marcos. Elementos decorativos del cuadro son la casería y el camino del Cauchil, la ermita  y la tienda que colocaban para las fiestas.

EL TAMBORIL
 
Era un personaje que acompañaba a las danzas de los diablillos en la fiesta del Corpus  y con su redoble les hacía bailar, también acompañaba a la cofradía de la Virgen de la Cabeza. Iba vestido en el siglo XVII. Famosos tamborileros . Paco Piñas, a principios del siglo XX, Juan Montoya, mediados de siglo XX e hijos de la familia Aguilera.

CAPITULO III . LA MOTA NO SE VENDE. POR EL RASTRO Y ARRABAL VIEJO,


            Se dirigió la comitiva por el parque del Arrabal, entre murallas y jardines. Y se pararon en los cimientos de la puerta Martín Ruiz , donde se hallaba la callle de  las Escaleruelas de Santo Domingo. Bajarona al camino de san Bartolomé, la Carrera de los Caballos nueva.  Al otro lado de la muralla del  Arrabal Viejo, estaba el Rastro, lugar destinado para vender la carne al por mayor. Desde allí se edificó una calle en 1576 hasta el Matadero y desde allí se dirigía otra  a la Puerta Nueva. Además, otra, en forma de anillo y foso,  iba  desde la puerta de Martín Ruiz hasta la de Santiago  y continuaba  pasando por el Rastro. Antes de que exisitiera el matadero, el cabildo alquilaba una casa para peladero de puercos. Este matadero se realizó, en los primeros decenios del siglo XVI, la mayor obra en 1556. Todavía quedan sus cimientos y caja de estanque en una de las fincas de olivar del arrabal. Se componía de un corral cercado, donde en un gran patio se recogían los ganados, provenientes del Corral del Concejo, situado a las laderas de los Llanos,  para sacrificarlos antes de ir a la carnicería, patio al que se accedía por un portón o portada , y se encontraba con algunas galerías de arcos para protegerese de la intemperie,   empedrado y con un pozo en su interior junto con casa de encargado.
Este lugar anterior al Arrbal Viejo fue muy destacado históricamente, pues el rey Alfonso en el 20 de diciembre del año 1340 inició la conquista de Alcalá de Aben Zayde por allí. Como era la parta más baja, `por este motivo arrimaron sus jefes las ecalas a la muralla. Sabemos que los moros la defendieron con entereza. Pero, muestra de que debía ser el flanco más debil fue horadado por varios lugares y entraron por los huecos hasta alcanzar el arrabal Viejo hasta el pie de la Torre de la Cárcel . Como el día de la conquista se celebraba por  la iglesia católica la festividad de   Santo Domingo de Silos, en honor a él se tranformó la mezquita del barrio en la primera iglesia cristiana. La  reconstruyeron posteriormente,  y tranformaron en una iglesia mudejar.
El jequeal escuchar mezquita, se interesó mucho más sobre ella. Y le pidió  al guía que baundara sobre el tema.
-Fue mezquita, y luego iglesia. ¿Qué cambio! Hubo más cosas. Cuénteme.
- Claro que sí.-interrumpió el guia y le endosó esta disertación: Fue una antigua mezquita, como se transmitió a través de los textos y litografías documentales, donde se ubicó esta iglesia en honor a Santo Domingo de Silos por coincidir la fecha del santo con la de la conquista del arrabal el 20 de diciembre de 1340. Se accedió a ella, desde la ciudad fortificada a través de la calle Postigo y la descendida de la salida del Cañuto; desde las afueras a través de las calles que partían de las puertas de Martín Ruiz, Arrabal y Granada. Estaba colocada en la ladera suroriental del cerro de la Mota formando una plazoleta que rodeaba una baranda convertido en un excelente mirador, donde se alojaba un pozo.

Actualmente ha sufrido una fuerte degradación esta iglesia gótica mudéjar, a pesar de las muchas intervenciones de la administración central y autonómica en los últimos cuarenta años. Fue adquirida recientemente por el ayuntamiento alcalaíno en 2006 al Obispado de Jaén.

RASTRO

Presenta un conjunto de estructura compleja y edificado en varias fases. De estructura basilical, con tres naves en la planta rectangular, la cabecera plana en las naves laterales y cuadrada, algo desviada, en la nave central a manera de ábside que constituye la capilla mayor cubierta con una bóveda nervada y dividida en dos tramos, que se repite en la antigua del baptisterio. En el resto de las naves, se colocaba una armadura de madera sobre pilares cuadrangulares para sujetar los arcos ojivales formeros con diferencia entre la nave central y las laterales.  Es de piedra de cantería bien labrada y cortada con sillares sin ladrillo y tan solo revestida por algunos lugares con adornos mudéjares. Además de la iglesia tiene adosadas la sacristía de 6.70 x 6.20 metros, antesacristía 6.70 x 4 metros, las dos de planta rectangular y una torre, las tres de estilo renacentista y construidas por el abad Maximiliano de Austira a finales del siglo XVI. Destacamos las medidas fundamentales de su planta de 33.50 de largo y 22.50 de ancho; la torre de 4.30 metros x 2.50, la capilla mayor trapezoidal, con los lados de 5.80 metros, 6.70 y 6.30. De entre las cuatro fachadas, la meridional es la más importante y está dividida en tres tramos y se abre con la portada   de arco apuntado de centros interiores, algo abocinado, muy sencillo y flanqueado por una archivolta.            Prácticamente, desde 1936 ha venido decayendo hasta su abandono total de modo que solo se mantienen los elementos de soporte, los muros y algunos pilares y arcos, pero, al menos, puede describirse su interior. En el ala de la epístola, existían las capillas del Resucitado, con retablos de la Anunciación y Santa Catalina, la de Santa Ana, y entre esta y la de la Asunción coronada por los Ángeles con santa Catalina y san Roque, la lápida dedicada al vicario gobernador Gil Fernández por el abad Diego de Ávila con motivo de su muerte en 1570 Een el frontal con adornos mudéjaesr la capilla de Nuestra Señora de la Antigua y el retablo de Ecce-Homo y un Cristo En el ala del Evangelio, la capilla del Bautismo, la del  retablo de la Circuncisión y las tablas que se conservan en el retablo recompuesto  de la capilla del Sagrario de la iglesia de las Angustias, y la capilla de Santa Lucía,. En la nave central estaba el retablo de Santa Catalina y destacaba, sobre todo el retablo de la capilla mayor, donado por el cardenal Mendoza y ejecutado en parte por Juan Ramírez, cuya tabla central se encuentra en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de las Angustias y el resto se vendieron o destruyeron conservándose algunas en casas particulares o de anticuarios.Como sede parroquia, a cuyo cargo estaba un párroco ayudado de varios sacerdotes y capellanes, disfrutaba de beneficios abaciales. Entre sus capellanías y cofradías destacaban la del patrón y la de Nuestra Señora de la Antigua. 



                  



















 Al Rastro se llegaba también desde  el arrabal de san Bartolomé por un camino empedrado y desde el Arrrabal Viego por una puerta, llamada del Rastro,  y anteriormente por la de Zayde que se componía de varios arcos restaurados en 1556. Esta comunicaba con él y con la la alhóndiga, donde se comercializaba el trigo, el vino y el aceite, una especie de lonja muy famosa y necesaria, que se insitituyó en tiempos de Felipe II para controlar el precio y el abastecimiento de los principales alimentos. Era uno de los muros menos consistentes de la ciudad, porque tuvo que ser reconstruido en 1591, y además fue el sitio por el que conquistó la fortaleza en su primer momento. Si nos remontáramos al  final de la época musulmana y a los primeros años de la conquista,  por este lugar la muralla tenía poca altura y favoreció a que se introdujeran las tropas de Alfonso XI hasta llegar a la torre de la Cárcel. Más abajo y junto a la iglesia de san Bartolomé, se extendía la carrera de los caballos, donde los  hidalgos alcalaínos se ejercitaban con sus caballos para la guerra, y para  los juegos de cañas, que celebraban en la plaza. El camino fue arreglado, a principios del siglo XVII, y formaba una empalizada, que  remataba sus lados con alghunos marmolillos.
        
            Señalaba  el guía  la majestuosidad de la Mota, el recinto inexpugnable, sobre la ernorme roca, que avanza hacia el cielo como un buque rompedor y, al mismo tiempo, caballeresco. Comentaba que se había destruido gran parte del borde de aquella mole, así como algunos lienzos de muralla, la barbacana y su puerta que daba a la torre del Homenaje, las casas adosadas  a las peñas., a pesar de que estaba prohibido de que las casas se adosaran por delante o por detrás a la muralla. Impresionaba a los presentes, el cielo azul en la parte más alta del éter, la silueta de la  roca y de la muralla, y, el verse rodeados de ese fondo en un nuevo paisaje de jardín  bien cuidado. Le preguntan sobre las puertas de la ciudad, y, al inistante, responde. Que se llegaba a ella por el camino de la Corte o el de Córdoba, por la puerta Tejuela; si se venía de Granada por los Álamos o por la Cesta del Cambrón,. Y se venía de Córdoba por San Bartolomé y Santiago.
            -  Eran siete, más otras dos que permitieron abir los Reyes Católicos, la Nueva, y la de los Álamos    , tenían  una función esencial del control de los pasajeros. Muchas veces, impedían la entrada en tiempos de peste o epidemia, simples razones sanitarias. Bastaba que avisaran de Granada, el presidente de la Chancillería, para que colocaran puestos de guardias en ellas, Se limpiaran las calles, se fijaran carteles de ciudades apestadas, y , en la misma puerta, se encendiera una vela, de noche para iluminar su acceso e  impedir que entrara cuaqluier persona, Esto se cumplía a rajatabla, y rara fue  la peste que ocasionó  muertos en la fortaleza alcalaína. Podemos decir que se salvó  en casi  todo el siglo XVI, XVII y XVII, XVIII salvo algunos muertos aislados de extranjeros, forasteros o vecinos del campo. No fue esta la incidencia en el siglo XX, donde, a pesar de que se reforzaron las medidas  preventivas, hubo una en 1835 otra en 1885, que ocasionaron centenares de muertos, enterrados en la misma Mota, convertida en cementerio por aquellos tiempos. En otras ocasiones, se cerraban  para impedir  cualquier ataque imprevisto de los enemigos musulmanes o franceses  en tiempos de guerra o, de algún que otro monfí o bandolero en tiempos de paz.     
           
 - Sería interesante que nos comentara  quienes eran estos personajes. Interrumpio el jeque.
Ambos responden  a los últimos supervivientes de las guerras, que se  echan a estas sierras subbéticas  y se dedican a saltear cortijos,  otros se agrupaban con los evadidos de la justicia y campaban en libertad sin sujección  alguna a ninguna autoridad. Los primeros, que los hubo, fueron perseguidos por los años ochenta del siglo  XVI, por las  auoridades- el corregidor, los regidores y guardas de campo- tras las guerras de los moriscos en  varias ocasiones; los bandoleros,  solían recorrer las sierras de Frailes, el  Castillo de Locubín y San Pedro, siendo perseguidos por las autoridades, sobre todo en el siglo XVII y XIX. Tuvieron  unos  epígonos tras  nuestra reciente guerra civil los que algunos malllamaban la gente de la Sierra, más bien fueron maquis donde dos partidas destacaban  por encima de tod, . la  de Cencerro y Hojarsquilla. Pero esto es otra historia que no me puedo detener. Volviendo a las puertas, cuando la Mota ya se hallaba casi abandonada, las  únicas que servían era la Peña Horadada, para controlar la salida de los campesinos al laboreo por la Mota,  y , en la nueva ciudad la de los Álamos y la Fuente Tejuela, luego la de las caserías de los Valencias o la Cruz de los Moros.
-¿Se mantuivieron siempre con el mismo nombre, y las mismas puertas con la utilidad qe comentas?
-Depende, en 1582, era muy importante la de la Peña Horadada, para todos los barrios del derredor de la Mota, San Sebastián, San Francisco, San Bartolomé y para la salida del campo; la del Aire, perdió algun presigio por los pocos vecinos del Bahiondillo, también llamada la puerta de Santiago, otras fueron la que  se denominaba la  Puerta Nueva por el nombre de la muralla, Y alguos llegaron a a dar un nombre a la Puerta de la Mancebía  que presentaba le primer cerramiento de los barrios del Albaicín y Entrepuertas.

-Y¿la que nos comentaste como Nueva?
  Estaba situada en la muralla de Santiago, se accedía a ella por una subida , que protegía un revellón, u obra exterior que la defendía a ella y a la fortaleza. 
 -Me cuenta que, por la Puerta Zaide exitía una mina que enlazaba la Mota y el cerro de los Llanos. 
-Pura Leyenda. Compruébelo. A los pies de la torre de la Cárcel Real. 

-La última vez que me recordaron el nombre de La Mina fue con motivo de una  conducción de agua que bajaba al Cuartel de la Guardia Civil- interrumpió el alcalde-. Se había agotado aquel canal de agua y los miembros de la benemérita, larmados me pidieron ayuda en mi servicio municipal. Y ahondé en los derechos adquiridos su historia. La mina había sido vista por mí, de pequeño, y mis abuelos me habían contado miles de historias. La mina se ubicaba en la falda del nuevo barrio que había nacido en tono a las calles de Moreas de Gamboa y Tal de Arroba. La orientaba un cronista hacia el occidente del barrio de las Cruces, moteado de blancas  cruces. Pero realmente se hallaba en dirección sur, en la ladera de los peñascos de la linde majestuosa de los Llanos, hacia el promedio de ese cerro, que como decía este insigne personaje “a cuyos pies tiene Alcalá su caserío, abre su boca una mina, cubierta  de zarzas y tomillos, cuya senda tortuosa y estrecha, descendiendo con el declive de la ladera, 


parece como que va a perderse por bajo de las primeras casas enclavadas en sus faldas”. 

-Pero continue,  guía.
-Hubo un antepasado que me comentó las célebres brujas cerniendo higos que se transformaron en personajes provistos del espíritu de la hechicería; otro me comentaba que a un familiar suyo aquella hechicera lo había dejado encantado y no daba respuesta a nadie; algunos se remontaban a los tiempos del principio de la Edad Moderna y comentaban que allí acudían y se refugiaban los duendes que acudían por la noche a la Mota, a la casa del Miedo; más consistencia tenía el hecho de que esta mina había sido refugio de los monfíes cuando acudían a  asaltar a los arrieros y sus recuas en su paso desde la Campiña a Granada; dicen que un pariente mío vio algunos bandoleros de la Sierra de Ronda esconderse en aquella Mina para despistar a los alguaciles y caballeros de la sierra que le seguían los pasos. Con mi padre, me acerqué una vez al hueco de aquella mina, pero, lleno de miedo, no me atrevía a bajar al fondo de aquella oquedad y nunca pude descifrar su misterio. No sé si allí había tiestos de vasijas o restos de fuego, ni jergones de paja, ni nada de nada. Pero un amigo de mi niñez M. el Pacuco, nos condujo en una día de batalla infantil entre barrios alcalaínos. Se introdujo entre sus matorrales, buscando el palacio de oro, que le había comentado su abuela, lleno 
de estalactitas y estalagmitas, para descubrir la presencia de una reina de hadas sentada en el trono de marfil, que había salvado del hambre a un niño pobre del barrio del Arrabal. Fue el único que se atrevió a avanzar con una caja de cerillas,  cerillas actuales, y un pedernal por si fallaba la cerilla y estopa. Le acompañaba el amigo Toni Sánchez, con una capacha de su padre portando todos aquellos elementos incendiarios  y una vela. Lo esperábamos sentados bajo un almendro; y se nos hacían los minutos horas, y a ellos semanas. Al principio sentíamos algún que otro alarido y grito, pues parecían que topaba su cabeza con alguna piedra imprevista de la bóveda natural de aquella oquedad circular. Al fin, los vimos salir. Nos abrazamos. Andamos con un azogue especial, para preguntarles muchas cosas. Ávidos de conocer muchas historias, de contemplar los tesoros escondidos. Nuestra primera pregunta consistió en si habían visto a los hombres de piedra, aquellos liliputienses de que habían poblado las entrañas de la tierra, si les habían quitado las hachas de sílex. No nos daban satisfacción alguna, solo los harapos 
y zancajos de sus ropas se nos presentaban a nuestra vista. Dejando aparte estos seres, le preguntamos ya por historias de moros y cristianos. 

-Escucha, señor, señor,

-Bueno, que no habéis visto nada.

-Pero mi padre me dijo que leyó sobre un pasadizo que desde aquí llegaba por debajo de tierra a otra mina del pie de la torre de la Cárcel Real.

-Cuenta, cuenta, hemos visto una oscuridad.

-Te cuento: Sabes las veces que hemos entrado  por esa mina en el torreón de la Mazmorra, que se yergue como torre barbacana de la fortaleza de la Mota.


-No es la Mazmorra, es la Cárcel Real. Sigue.

--Claro que sí. Allí, hay un hueco similar, oscuro. Lanzamos piedras  y suena el agua y retumba en su fondo.


-Pues, entonces me confirma la leyenda de la Mina. Aquella que hicieron bajo tierra en tiempos de los cartagineses, la utilizaron los romanos y no nos extraña que los visigodos se escondieran.

-Más que camino oculto subterráneo que arranca de la mazmorra, de la Carcel Real con mis perdones, es un escondrijo o guarida de animales.

-Déjame, que prosiga. Desemboca en el Cerro de enfrente, tenlo por seguro, bajo un peñón. Fue obra humana.  Pasaron los tiempos, y quedó en el olvido, como si fuera 
un túnel sin fondo. Algunos intentaron atravesarlo por curiosidad, sobre todo, algunos muladíes para salvarse de las garras de otros musulmanes. Pero no pudieron volver. Lo que te puedo asegurar es esta historia.

-Dime cual.

-En 1340, Alcalá se encontraba asediada y cercada por las tropas de Alfonso  XI. No podían salir sus moradores de la fortaleza para enviar misivas al rey granadino. Entonces el alcaide Ibrahim cayó en la cuenta de que existía este paasadizo comentado en muchas ocasiones por los ancianos del lugar. Convocó al pueblo en el patio de armas de la torre del caid. Allí les pidió que necesitaba un hombre valiente para que asumiese una hazaña especial. Tenía que avisar al rey granadino que estaban cercados y debía acudir en su ayuda. Se ofreció Tayre. Era un hombre de espíritu inquieto, capaz de todo como un adalid castellano, un auténtico almogávar, osado, de mediana estatura, su guardia personal, y también arquero distinguido; no necesitaba altura para hacer muestras de su valor. El alcaide lo llamó al aposentó de su palacete y le desveló que existía un pasadizo que nacía de la mazmorra y moría en las Torres Bermejas, a quinientos pasos de la cuartel castellano, a través de aquel conducto debía pasar por el camino de Guadix, y de allí avisar a las tropas granadinas que estaban cercados. Tayre no dudó, no podía soportar más la humillación que sufrían de parte los cristianos, los padecimientos de sed y hambre durante tantos meses de asedio. No se lo pensó dos veces, se hizo de una lucerna de bronce y de una antorcha, se introdujo 
por la sal de la mazmorra de la torre de la Cárcel Real, y, logró atravesar aquel pasadizo. Llegó a la corte granadina, donde fue recibido por su rey. Pero, de nada le valieron sus lamentos y dotes de persuasión. No recibió respuesta alguna. Volvió a su tierra, con la callada como respuesta. El rey no tenía tropas de refuerzo en aquellos momentos, porque estaban dedicadas a cubrir otros flancos. Ante el alcaide alcalaíno no hacía sino lanzar improperios contra su rey. El rey convocó al pueblo y no les dio más opción que entregarse a las tropas cristianas. Unos meses después, un grupo de ellos se avecindaba en Moclín y otro en el 
Norte de África, donde recuerdan el nombre de Said en algunas aldeas del Atlas.Nos contaron que los rasguños recibidos no eran sino fruto de haberse arrastrado 
como cangrejos y los descosidos de pantalones y camisas se los había causado la estrechez de la parte final. Desilusionados, decían que ni la esfinge ni la sibila de Cumas habían salido a su encuentro. Tan sólo al final se contemplaba una profunda sima que goteaba y formaba un pozo de agua. Pero, de ahí que hubiera un pasadizo era otro cantar.

-Probablemente, el emisario del alcaide Ibrahim buscó otras salidas de la fortaleza asediada, la puerta poterna, la Peña Horadada… O se vistió de cristiano para evadir la vigilancia de los asediadores -se dijo el otro guia muy alicaído por su vano intento.