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domingo, 19 de enero de 2020

EN LA SEMANA DE JAÉN. REMIGIO DEL MÁRMOL


REMIGIO DEL MÁRMOL



Existen en las zonas limítrofes de cualquier territorio elementos, personas, o actos que son difíciles de enmarcar en una determinada ubicación. Entre ellos se encuentran artistas desconocidos de nuestro entorno provincial que han pasado desapercibidos por muchos estudiosos. Se centra el fenómeno en unas tierras que compartieron demarcación geográfica con las provincias o reinos linderos. Sucede con Santiago de la Espada y tierras de Murcia, lo mismo acontece entre tierras de la Campiña de Jaén y Córdoba; o las de tierras de Sierra Mágina y los pueblos granadinos orientales, o entre Campotejar y Noalejo. Este es el caso de Remigio del Mármol, (1758-1815), un escultor nacido en Alcalá la Real y que desarrolló, según los datos conocidos, su obra en pueblos de la Subbética. Sin embargo, nuevos estudios permiten reconocer la expansión de su producción artística y la presencia de este personaje entre los pueblos jiennenses y cordobeses, ya que la Abadía de Alcalá Real englobaba a muchos de ellos y les permitía un campo de trabajo por  investigar en otros pueblos. Sus padres intercambiaron vecindad entre Priego y Alcalá la Real, porque precisamente en la ciudad de Alcalá la Real recibió las aguas bautismales un dos de octubre de 1758 en la parroquia de Santo Domingo de Silos, además de que otro miembro de la familia del Mármol también mantuvo su vivienda en la ciudad de la Mota; por la parte de su madre prieguense  de la saga de los Cobo-Rincón se relacionó con el mundo cultural y la formación artística gracias a ser maestro de protocolo de los servitas, y como dice su crítico de arte  Marín Molina.   Al ser Maestro de Servicios y Ceremonias de la Orden Carmelita, el alto dominio de los textos bíblicos, además de los libros de su biblioteca personal, pertenecía también a una prestigiosa familia prieguense los Cobo-Rincón, y como ideólogo intelectual, esteta y filósofo, le permitieron trasladar sus visiones personales a sus espacios estéticos, como el complejo de la Fuente del Rey. Es verdad que su huella quedó relacionada con gran parte de la construcción del complejo escultórico y monumental de la Fuente del Rey de Priego de Córdoba, pero no podemos olvidar que en Alcalá se conserva alguna obra como la Fuente del Paseo de los Álamos. Y no nos extraña que la investigación pueda descubrir nuevas aportaciones al mundo del arte de Remigio del Mármol.  Se sabe que tardó en alcanzar la autonomía artística pues, en sus primeros años, y que estuvo enrolado en varios talleres de esta ciudad cordobesa, entre ellos el de su maestro Francisco Javier Pedrajas. Con él debió participar en varias obras que su maestro realizó para los retablos de la iglesia de Consolación, Dominicas y san Juan.
Además, en el año 1780, se encontraba en Alcalá la Real, donde tuvo que pasar un mal trago de su vida. Pues Juan de Pedrajas, un familiar de su maestro, y él fueron acusados por la Justicia, el corregidor don Joaquín Saura y Saravia, sobre la muerte del vecino castillero Vicente Collado, lo que nos indica que debieron acudir a realizar un retablo para las iglesias y ermitas de Alcalá la Real y Castillo de Locubín y tuvo que surgir una reyerta entre el vecino castillero y los contratistas. Entre los meses de julio y agosto fueron apresados, tanto Remigio como su maestro se vieron obligados a dar escritura de poder a los procuradores alcalaínos y sus agentes de Granada para que los representara en la Chancillería de Granada a la hora de defenderlos. Parece que el autor del asesinato fue Juan de Pedrajas, que se ausentó de la ciudad de Alcalá. y le acompañaron a la acción como encubridores su discípulo Remigio, otro prieguense José Ortiz y los maestros de obras castilleros José Manuel Contreras y Cristóbal Contreras. Todos ellos fueron apresados y tuvieron que salir en su defensa y dar fianza a la Justicia varias personas relacionadas con el mundo de la retablista como el artista alcalaíno Francisco Paredes y los carpinteros Francisco Palomino y Juan de Aguayo.
 Corresponde este acontecimiento alcalaíno a su primera etapa formativa y en contacto con el taller de Francisco Javier de Pedrajas, con el que comparte ese momento de la configuración del barroco andaluz, cuyo centro neurálgico fue Priego de Córdoba, donde bebió de las fuentes de otros maestros como Juan de Santaella, los hermanos Sánchez Rueda y José Álvarez Cubero. Es un momento artístico en el que este barroco singular se incardina con estilo rococó, la originalidad de cada artista y la transición al neoclásico. Posteriormente a este acontecimiento en la ciudad de la Mota, hasta 1790 consiguió desvincularse de su maestro creando su propio taller.  e intervino en el Sagrario de la Asunción de Priego, portada y torre de la iglesia del Carmen, y retablo de la Caridad de Priego, Artista que dominaba perfectamente el arte de esculpir la piedra, fácilmente trabajó otros materiales como el yeso y la madera como escultor, retablista, arquitecto, imaginero, pintor, y hasta urbanista, ya que fue maestro de obras de la ciudad de Priego.





 Hasta 1803, se inicia una nueva etapa de su vida siendo reclamado por varias ciudades para acabar obras proyectadas del barroco y otras de estilo neoclásico. Entre ellas, los sayones del paso de Jesús de la Columna, y los retablos de los Servitas de Iznajar, los neoclásicos del Sagrario de Priego y los diseños de esculturas de la Fuente del Rey. La última etapa que acabó con su muerte, entre varios otros retablos de iglesias de Priego, y las fuente públicas y privadas de esta ciudad, de nuevo trabajó para tierras alcalaínas con la fuente de los Álamos de Alcalá la Real, lo que manifiesta que no perdió sus vínculos con la ciudad que le vio nacer.  Es verdad que su producción artística se entronca en esta escuela prieguense, pero ningún tratadista olvida que Remigio del Mármol fue vástago de una escuela barroca andaluza singular que algunos remontan a tiempos de Pablo de Rojas, continuó con Hurtado Izquierdo y tuvo sus mejores representantes con sus maestros  ya comentados y  su discípulo  José Álvarez  Cubero, Una escuela que en el círculo alcalaíno de su abadía dio al Arte importantes artistas imagineros y retablistas de la Escuela Andaluza Barroca.




sábado, 11 de enero de 2020

EL OFICIO DE CARBONERO EN ALCALÁ LA REAL

Compartimos estas palabras de David  Martínez  Corralo

Esta industrias y profesiones han desaparecido, debido al avance industrial y a la salida de los habitantes de los pueblos a las ciudades. 
No hace tanto, los carboneros se asentaban en los montes de toda la Península Ibérica. Utilizaban la madera para elaborar carbón vegetal que luego vendían. Su campaña se prolongaba, dependiendo de la zona en la que se encontraran, en verano o a finales del mismo, prolongándose durante el mes de otoño y el invierno.
Una vida dura, ya que los carboneros, durante el tiempo que duraba la campaña, se quedaban a dormir en el monte, en muchas ocasiones acompañados de sus familias, ya que el horno en el que se hacía el carbón debía de estar vigilado continuamente, para ver cómo iba la combustión, el color de humo y tapar agujeros.



El horno o carbonera era hecho de forma manual por los carboneros. Se tardaba tres o cuatro días en que el carbón se hiciera poco a poco en el horno natural. Luego se extraía y se extendía durante otros dos o tres días para que se enfriase. Tras ello, se transportaba el carbón, antiguamente al lomo de las mulas o burros para llevarlo hasta la localidad más cercana.

Han sido muchas las familias que han vivido del carbón en España durante muchos siglos, pero ya a mediados del pasado siglo XX, el sector se vería desplazado por el petróleo y, posteriormente, por la electricidad. Todavía, se mantenía la relación de la extracción del carbón y comercialización con los fabricantes granadinos en el siglo XVII. En 1721, ante el escribano Pedro Monte, nos encontramos que el fabricante granadino Alberto Marcela se comprometía con el convento de las madres dominicas de Alcalá la Real a la entresaca de madera del monte, en el paraje de Villarreal junto al arroyo del Salobral, 
 Una demanda que bajó de forma considerable y un trabajo muy duro que, pese a intentar resistir, al final ha terminado por desaparecer, quedando en el recuerdo de todos aquellos que trabajaron como carboneros durante muchas campañas.


En la actualidad, en muy pocas ciudades de España podemos encontrar un carbonero, pero en un negocio y trabajo muy distinto al tradicional. Las nuevas tecnologías permiten hacer el carbón con otras técnicas menos laboriosas. Estas carbonerías aguantan con la venta de carbón para barbacoas, braseros, leña para chimeneas y bombonas de camping gas.
Hace ya décadas que este oficio relacionado con el sector de la madera desapareció. Algo que ha estado muy cerca de ocurrir con otros como el de resinero, el del leñador o el de la saca de corcho. Trabajos que gracias a la crisis por la que pasó España pudieron reflotar, al ser considerados por muchos una posibilidad para volver al mundo rural y volver a explotar los recursos naturales que en él se encuentran, tal y como hicieron hace tiempo sus antepasados.

SE ACABÓ EL AÑO 2019. IN MEMORIAM VALVERDE, HERMOSO Y MOYANO EN ALCALÁ INFORMACIÓN

SE ACABA EL AÑO, Y VIENE 2020


Se acaba el trabajoso año 2019;  y comienza  uno nuevo, y lleno de inquietud, el  2020. Atrás quedaron los sinsabores y las alegrías, los malos resultados y las promesas cumplidas, las cosechas impagadas y los augurios incumplidos; el ayer, el anteayer y el pasado. Parece como si se quedaran atrás algunas generaciones que trajeron la convivencia con su trabajo y solidaridad, y no marcaron estos nuevos tiempos de crispación que se avecinan. Se fue la generación del esfuerzo y de la democracia, y se avecina la del poder de la gente online, digital y amazónica. Se rompió con la antigua tienda de barrio y aldea, y  surgió de las cenizas el Ave Fénix de las grandes superficies;  se marcharon las mileristas de los primeros años del tercer milenio,  y se partieron  a trozos los sueldos en el cómputo de horas, minutos y segundos de jornadas laborales, a pesar de subir el sueldo base. Cayó el bipartidismo, y no hay modo de arreglar  la curia nacional con el multipartidismo y el nacionalismo. La información del periódico dejó paso a las noticias trepidantes y a la centésima de segundo, en medio de unas redes repletas de  fake news, medias verdades, periodistas ceros, ciudadanos y fingidos; el anonimato se envuelve de medusa lanzando veneno por doquier, trepando cumbres y bebiendo de las aguas lodales de los lagos más contaminantes.
            En medio de un año que se va y otro que viene, el recuerdo y la esperanza pueden ser dos componentes  muy importantes en estos momentos. En el recuerdo, traemos a la memoria tres personajes que definen la intrahistoria  de la comunidad alcalaína. Primero, con Antonia Hermoso Hinojosa, nos viene a la memoria una aldeana que se nos fue de las tierras ribereñas, claro testimonio de una generación que partió de unos tiempos difíciles de una  guerra civil, que sufrió el duro desierto de su familia en los años del silencio, y trabajó por su aldea compartiendo  la  convivencia y su buen talante hasta los últimos años de su vida. José Valverde es el segundo personaje, clara muestra del progreso que partió de mediados del siglo XX; prototipo de una generación marcada por el espíritu safista, donde impartió sus primeras lecciones como maestro de los Colegios Profesionales de la Sagrada Familia de Villanueva del Arzobispo; luego se imbuyó, en su segunda etapa educativa, de un nuevo espíritu regentando la docencia y sus correspondientes cargos directivos en el Colegio Público  Alonso de Alcalá hasta alcanzar el grado de profesor de enseñanza secundaria en el Instituto de Enseñanza Secundaria Antonio de Mendoza, donde se jubiló; partiendo de la  labor silenciosa de sus primeros años José Valverde se manifestó con un espíritu comprometido con la sociedad alcalaína expandiendo su altruismo  cultural, ya que formó parte de varios colectivos que dejaron su huella en los años de la transición: su presencia coralista como excelente músico barítono en la Coral Alfonso XI, a la que siempre apoyó con sus intervenciones  musicales y su dedicación a la organización de esta asociación colectiva e inquieta; por otra parte, su huella artística la dejó escrita  en sus publicaciones dentro del Grupo de Patrimonio  de Alcalá la Real al alcance de los Escolares, proporcionando su labor minuciosa  y certera  de los complementos auxiliares de la historia mediante  un estudio concienzudo y didáctico. Y como miembro de una familia que rebosa arte,  la cuerda y púa de la rondalla de los Antiguos Alumnos de la Asociación Padre Talavera  se ha quedado huérfanas, como su familia,  de una mano directora, tan generosa, paciente y comprometida.
Finalmente, en estos días una enfermedad cruel se ha llevado un miembro de la generación de los años cincuenta, José Moyano Torres, un alcalaíno sencillo y artesano del dulce, que enraizaba con el mundo cuadrillero de la Semana Santa Alcalaína, siempre  dispuesto a mantener nuestras tradiciones y a no dar la espalda al compromiso de  ofrecerla a los demás, llueva o descampe, haga frío o calor, caigan chuzos o apriete el calor. Esta primavera, el tambor del jefe de la tropa de judíos y romanos del Ecce.Homo sonará más ronco y más pausado  simulando el toque de réquiem  al bajar desde  la ermita de la Verónica, la que siempre acompañó desde los años ochenta que renació el mundo semanasantero. Por otro lado,  las púas y las cuerdas de la rondalla safista se tensarán  en muchas ocasiones tratando de que su dulce sonido llegue al mundo etéreo de su maestro Valverde, y por otra parte, las aguas de los molinos de Huéscar esperarán mojarse con las manos de aquella mujer aldeana generosa, trabajadores, familiar  y  enciclopedia del costumbrismo alcalaíno. Pero, a malos tiempos nos quedamos con sus compartimientos ejemplares Como escribíamos para este año: en la postal navideña  Estos son mis deseos/ para vosotros buenos augurios, / abriendo nuevos senderos, /marcando paso  conjunto. 

viernes, 10 de enero de 2020

ANTONIO CASANOVA, COCINERO DEL ABAD ESTEBAN DE MENDOZA Y GATICA

El abad don Esteban Lorenzo  Mendoza y Gatica fue muy emprendedor. A él se debe la remodelación de las obras del Palacio Abacial, sito en el Llanillo, vendió las casas anexas de la Cárcel Eclesiástica  a su hermana Juana para hacer la fachada y darle uniformidad al Palacio, que posteriormente fueron donadas por ella misma al abad en 1782. Debió rodearse de una amplia curia con su vicesecretario  don Agustin Lovatón, vicario general, capellanes, mayordomo, notario y juez de rentas. Pero el personal de servicio no le vino a la zaga con sus cocheros, criados e, incluso, un cocinero para prepararle las comidas. Viene esto a colación de un momento de que una amplia colonia de origen francés se instala en la localidad abacial. Y entre las las familias más importantes, los Casanova. Uno de ellos  testó en en doce de septiembre de 1782 nos ilustra  de su presencia. Antonio Casanova se llamaba, y  era un soltero de 25 años, muy para prepararse para la otra vida. Ejercía de cocinero del abad, como lo manifestaba a través de su testamento. Lo introduce con el testimonio y creencia de su fe católica, pero nos manifiesta el origen de esta familia. Había nacido en la aldea de Romegeur, de nación francesa, parroquia de Ocenate, obispado de Sant Fleur. Sus padres era Pedro Casanova y Catalina de Angas.   Debía hablar occitano, porque en el documento aparece Sant Flor, que era  un municipio  situado en el departamento de Cantal , capital de la Alta Auvernia, al final de una colada de lava sobre la Planèze, gran altiplano de Cantal, sobre el río Ander y el valle del Lander.  Recibía  apodo de "ciudad de los vientos" por la asiduidad de este fenómeno meteorológico. Antonio debió llegar a Alcalá, unos años antes de la Revolución  Francesa. No vivió los momentos trágicos para su pueblo que vieron extinguida la diócesis. Allí se quedaron sus padres y sus hermanas Catalina y Ana Casanova que fueron sus herederas con su otro hermano Francisco. 
Con él e vino a tierras alcalaínas su  hermano Francisco Casanova.Lo vistió con sus prendas. una capa y montera de paño negro, , dos pares de calzones de algodón, negros, un chaleco de felpa azul, una chupa de felpa negra, unos zapatos nuevos con una cubillas de plata , un sombrero forrado de ule, c  dos camisas,  , dos pares de medias de algodón, y otras de corambre  Y también, vino un primo de nombre Juan Casanova  que le debía 1.200 reales. .  
También le dio a su lavandera Antonia Berlango varias chaquetas o chupas, una de paño azul, un chaleco viejo, una montera de paño viejo  otro
No fue el único francés, también residía en la ciudad de la Mota Vicente Mauretta, al que regaló su reloj de plata por lo mucho que le quería y los favores que le había concedido ya que  le debía 250 reales . De origen francés Juan Antonio Bertin le debía también  329 reales y se hallaba en Frailes. No fueron los únicos deudores suyos  sino que también le debían  el tabernero  Mateo de la Plza del Ayuntamiento  (8reales),  Francisco López Coletero (100 reales), Juan Torres carcelero (20 reales) y su hermano Francisco (40 reales).  Juan de la Palma, mesonero de la Plaza ( 600 reales), , la mujer de Salvador Pose ( 140 reales), Y a l vecino de Jaén (60 reales) que le pagaba con la escopeta que le vendío. Yl g francés Baptiste vecino de Granada (40 reales). y otro granadino Esteban Benitez (1.200 reales). y el jiennense Juan Salazar ( 150 reales). Y Pedro Maestre, portero del obispo de Jaén, le debía también 40 reales. Y nos da pista de  que vinieron de tierras jiennenses los Casanova, y estaban relacionados con la estancia del abad Esteban Lorenzo como canónigo de la catedral de Jaén. El matrimonio de Preigo Vicente de Montes y María de Rueda le debían también  más de mil reales. .  
Llevaba ya, al menos diez años para adquirir la vecindad. Pero recordaba  que su padre Pedro Casanova había nacido en Romeguer y su madre Catalina Faroan en Annette, aunque  se habría trasladado a Romeur, donde murieron. .
Cayó enfermo tan joven, pidió ser  enterrado en la iglesia de la Veracruz con el acompañamiento de los beneficiados de la Iglesia Mayor abacial y en medio de los toques de muerto de trece llano  con doble a pino , tan cercana al Palacio Abacial, con los hábitos franciscanos.  En un testamento de 1785, en la  iglesia de San Juan. Se le dijeron doscientas misas, cifra muy signficativa para un cocinero en la parroquia y se cumplieron sus mandas de dar limosna a la cera del Santísimo Sacramento, los Niños Expósitos y por la Redención de los Cautivos.  Había dejado como albaceas al capellán abacial don Francisco de Paula y a su hermano , que se  encargaron con los dos mil quinientos reales de pagar los servicios religiosos y otras deudas y de enviar la parte de la herencia en dinero a sus hermanas. .

jueves, 9 de enero de 2020

un pasquín de la coronación en 1929

Me ha venido, entre revistas del Programa de la Virgen de las Mercedes, este pasquín, que mi madre leía, mientras rezaba diariamente a la Virgen de las Mercedes. Es curioso, refleja el primer intento de su coronación en 1929, y la foto responde a la antigua imagen de la Virgen de las Mercedes.



EL PASO DE LOS PLANETAS

Se presenta el próximo 18 de enero el cartel de Semana Santa, sobre la procesión del Santo Entierro y de la Soledad. Se mantuvo hasta finales del siglo XVIII, y renació a mediados del siglo XX.
Paso actual  del Paraiso  en Baena
Pero aquella Semana Santa de los tiempos del Barroco. ofrecía un elenco de procesiones diferente al presente. El Domingo de Ramos era celebrado por la propia curia abacial en la Iglesia Mayor de la Mota con procesión de palmas y olivos, según los tiempos. Los Lunes y Martes Santos no procesionaban pasos. El Miércoles se denominaba la procesión de la Oración de Huerto, organizada por el Cristo de la Humildad. El  Jueves Santo procesionaba la Santa Cruz, Cristo de las Penas, el Señor de la Columna,  y la Madre de Dios con un gran elenco de pasos vivientes. El Viernes Santo dividía el día con dos procesiones: por la mañana la procesión de Jesús Nazareno y los pasos vivientes del Ecce-Homo , Verónica y Madre de Dios, Soledad del Rosario, , por la tarde y noche la Soledad y el Santo Entierro. El Domingo de Resurrección se celebraba con todas las cofradías en la iglesia Mayor de la Mota con la presencia de todas las cofradías.
Curiosamente, los pasos vivientes sufrieron muchos ataques por las autoridades eclesiásticas y, aunque la Compañía de Soldados y la cuadrilla de Judíos mantuvo su presencia en muchas procesiones, renacieron  y desaparecieron como el Guadiana.

 Este es el caso del Paso de los Planetas que se había extinguido en los años ochenta del siglo de la Ilustración " a causa de los muchos adminiculos que para el se necesitaban". Curiosa palabra, que deririvaba del latín en plural de ad miniculum, refiere un a) objeto pequeño que sirve de ayuda o complemento para algo, como un imperdible, una chincheta, etc. b) cada uno de los objetos que se tienen o llevan para utilizarlos en caso de necesida  . 

Un documento del siglo XVIII, ante el escribano Florencio Serrano de seis de marzo de 1782 nos ilustra de su renacimiento y pormenores. 
Un grupo de hermanos vecinos de la ciudad ( Diego de Frías, José de Guardia, Antonio Matías Santiago, Juan de Mesa,  Benito Martínez, Manuel Méndez, Jacinto Valladares, Juan Castillo, Manuel Peñalver, Pablo Espinosa, Manuel de Guardia, y Pedro Hinojosa), s comprometían a sacar el Paso de los Planetas en la procesión del Jueves Santo que "saca la cofradía del Santo  Cristo de las Penas, sita en la Iglesia de la Veracruz de esta ciudad". Lo intentaban con la intención  de reproducir y entablarse formando hermandad para que fuese perpetua su permanencia. . E Hicieron presencia en el cabildo en dos de marzo de 1781. Lo hacían con tal que se le restituyeran los rostrillos y otros utensilios correspondientes y se los devolviera reparados don Florencio Serrano, que había sido el hermano mayor que los restauró. También , por parte de la cofradía se obligaba a llevar la cera y el pendón con motivo de la muerte de los nuevos hermanos de este paso,  con los mismos derechos que los hermanos de los gallardete,  
Y es muy interesante para conocer la esencia y constitución de este paso las siguientes palabras:
"Era uno  el de los Planetas, que iban brestidos y adornados con las insignias y rostrillos, por donde son demostrados". Cuatro hermanos vestidos de blanco llevaban las andas del Paraiso, a costa de l hermano mayor. 
Y se agregaban otros pasos a este de los Planetas formando el conjunto: " "a cuyo paso istaba agregado  el del Paraíso, manifestado en un Arbol que se llevaba en una grandes andas" y " junto a él lo que representban a nuestros primeros Padres Adan y Eva, al Diablo que los engañó y a el Ángel que los arroxó del dicho sitio.  " y del mismo modo .se contenía en dicho Paso  el Rey  David, vestido de Pastor en su juvenil edad con la cabeza del  Gigante Goliat". Y, en este programa iconográfico era conscientes la cofradía y nueva hermandad, cuando  declaran "todas las figuras alusivas por presencia, antecedencia o sentimiento a la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, que es la que se demuestra en dicha Procesión". Otra condición recoge  que estaba agregada  a dicho Paso " el  vestido de la Muerte," y debía restaurarse y repararse. 
  Estuvieron presentes por parte de la cofradía, el hermano de años anteriores Florencio Serrano, el actual  el presbítero Alfonso Delgado, que era el actual, y los individuos  Manuel de Briones y Juan que entregaron todos los enseres. Se debía comunicar al Provisor General para que confirmara todos estos compromisos. También nombraron Padre de Almas ,apara que se encargar de la cobranza de la limosna de misas, renovar los rostros y de demáss  pertrechos  de dicho paso., ,. 

domingo, 5 de enero de 2020


MARTÍNEZ MONTAÑÉS  EN SEVILLA









Desde el 30 de diciembre del año pasado hasta el 15 de marzo del recién nacido 2020, puede contemplarse la muestra única e irrepetible de la  mayoría de las obras maestras del alcalaíno  Juan Martínez Montañés (Alcalá la Real, 1568- Sevilla, 1649),  Un jiennense, considerado  por  muchos tratadistas del arte “maestro de los maestros”, tal como titulan la  exposición hispalense de modo que,  en el campo de la escultura fue uno de los que mejor define la transición del Renacimiento al Barroco gracias a la influencia de su maestro, también alcalaíno, el imaginero Pablo de Rojas. En la figura del Lisipo Español, se consigue la capacidad de levantar un territorio artístico personal, poniendo toda la intensidad de creatividad personal al servicio de la fe y de la belleza. En el Museo de Bellas Artes, las salas quinta y la reservada para las exposiciones temporales ambientan, gracias a su anterior uso de templo conventual, las 44 esculturas y relieves del genial artista, coadyuvadas con una exquisita ubicación para ser contempladas y una iluminación muy sugerente Completa  la exposición hasta  58 obras, pertenecientes a su contexto artístico de la Sevilla del Dios de la Madera, con las obras de Valera, Pacheco, Gaspar Núñez, Herrera  y otros.
Se echa de menos una introducción documental y biográfica de su etapa de la infancia y aprendizaje en tierras alcalaínas y, granadinas, con su maestro Pablo de Rojas, donde aprendió los modelos iconográficos de los santos, Virgen, Niños Jesús, Jesús Nazareno, y Crucificados. Así lo manifestaba, en su tiempo, el propio Pacheco refiriéndose al Crucificado de marfil para el conde de Monteagudo, esculpido en 1580, que luego sublimará Montañés con sus obras sevillanas de este modelo iconográfico. Toda la exposición se encuentra centrada en su etapa sevillana, donde han aparecido la mayoría de las obras descubiertas o atribuidas, entre los cuadros majestuosos de Roelas, Herrera, Zurbarán y Murillo que cuelgan de las paredes del extinto templo. Muy bien distribuida para el conocimiento y estudio de la obra montañesina, la exposición se inicia con una sección, que coincide con los pies y el cuerpo del antiguo templo conventual, donde se exponen los primeros retablos o conjuntos más notables de San Isidoro del Campo y San Leandro, así como algunos encargos privados. De tierras de Santiponce, proceden  varias imágenes del retablo mayor del  monasterio cartujano, los sepulcros de sus fundadores y las pequeñas figuras del retablo de la capilla eucarística del Reservado; del retablo de San Leandro, recoge el programa iconográfico de la exaltación de la  genealogía de san Juan Bautista y Jesucristo mediante las imágenes de su principales miembros, y los relieves de la escenas de San Juan en el desierto y el Bautismo de Jesús sin olvidar la presencia de varios ángeles atlantes y la cabeza degollada de San Juan Bautista, en la doble versión del escultor alcalaíno y de Gaspar Núñez; del convento franciscano de Santa Clara, los santos Juanes y San Francisco, restaurados contrastan y resplandecen frente a la exposición alcalaína.   En el segundo tramo, correspondiente al crucero y presbiterio, destacan las muestras más importantes de su excelente producción artística desde su primera obra localizada tras el examen de maestro de escultura y arquitectura, cual fue el majestuoso San Cristóbal, en el que se puede contemplar desde diversos ángulos el perfecto estudio de fuerzas y equilibrios que lo acercan a los genios universales con la figura del santo y el Niño Jesús. En un contexto introductorio con cuadros que incitan a la devoción por parte de las manos pintoras de Pacheco y Varela y  el retrato montañesino de Francisco Varela, atribuyéndole el falso origen sevillano, desde Santa  Catalina a Santa Teresa, pasando por san Agustín y lo santos jesuitas an Ignacio y san Francisco de Borja, se encuentra un rincón devocional que refrenda su huella en la imaginería de los grandes santos, patronos de órdenes religiosas y exponentes  de la mística del siglo XVII.   La figura de San Jerónimo, partiendo del barro cocido de Torrigiano, se complementan con las que fueron fruto de su gubia en Santiponce y Llerena, donde impresionan y anuncian otros modelos iconográficos como el de Santo Domingo de Silos, recogiendo el ambiente ascético del Siglo de Oro.
 En la Sala reservada para exposiciones temporales, abundan sus aportaciones más importantes dentro de la iconografía sevillana con el Niño Jesús del Sagrario de la Catedral de Sevilla, la serie de la Inmaculada Concepción haciéndose eco de ese momento de este dogma mariano trasplantado al intimismo del creyente moderno. Y, sobre todo, destacan las imágenes de los Crucificados, bellamente complementados con obras de su entorno para una mejor comprensión del tratamiento peculiar montañesino. Como en la exposición alcalaína se echa en falta la presencia de una imagen nazarena, así como alguna muestra de su producción para tierras americanas, que complementarían esta excelente exposición del ilustre imaginero alcalaíno. No obstante, la presencia del Cristo de la Clemencia y la Cieguecita, resaltan en un contexto enriquecido con la presencia de los Crucificados de los Desamparados y de Santa Clara. Y la Inmaculadas del San Andrés, San Julián, Pedroso y Santa Clara.
La gran labor de conservación y restauración de muchas obras, entre ellas de las expuestas el año anterior en Alcalá la Real, han enriquecido la exposición y es aliciente para su visita, ya que significan un excelente punto de partida para el estudio de su obra, sobre todo las de las imágenes del monasterio de Santa Clara, ya que permiten contemplar la extraordinaria calidad y belleza del maestro alcalaíno. Además, el acercamiento al espectador que se percibe en tablas de retablos, como los recién restaurados de la iglesia de la Anunciación resalta en la expresión pictórica que le aportaron entre otros su paisano Gaspar de Regis, el pintor Francisco de Pacheco y Baltasar Quintero,  firma recién descubierta en el retablo del monasterio de San Leandro.
En esta muestra. no se ha olvidado la producción no religiosa con lo que se  complementa a la exposición alcalaína como las figuras de Guzmán el Bueno y  María Alonso Coronel, ni el san Juan Evangelista del museo de Valladolid, ni la etapa trágica con  algunos elementos del retablo de la iglesia jerezana  de San Miguel  por la presencia de las imágenes de San Pedro y San Pablo y varios ángeles, que recogen momentos importantes y etapas que influyeron en la vida de Montañés como la peste sevillana de los años cuarenta del siglo XVIII.   La Virgen de Cinta de la catedral de Huelva, San Bruno de la Cartuja de Sevilla, y otras obras atribuidas como las de la iglesia de la Magdalena no podían faltar a la cita museística, así como las del propio museo de Bellas Artes de Sevilla, procedentes de colecciones de otros conventos. Tampoco están ausentes Alonso Cano ni Juan de Mesa, el maestro abrió la senda de muchos artistas, de las que se hace eco esta exposición. Una muestra que como pretenden los organizadores. Las cotas alcanzadas por el artista lo convierten en maestro de maestros, cuyo principal discípulo fue Juan de Mesa. Esta exposición constituye una oportunidad única de profundizar en su vida y su obra en la génesis del Barroco en Sevilla.
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