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sábado, 16 de noviembre de 2019

EN ALCALÁ INFORMACIÓN, OTOÑO ALCALAÍNO


OTOÑO ALCALÁINO








En Alcalá la Real, el otoño alcalaíno se identifica desde tiempos remotos con el zumaque. Hoy se ha convertido en un emblema de los senderistas del último trimestre del año a través de  una ruta que  descubrió la asociación de su mismo nombre, y que institucionalizó la delegación municipal de turismo en 2018. Pero, el zumaque siempre  fue un valor añadido de los vecinos de la Ciudad de la Mota. No fue una reserva natural del paraje de los Llanos, pues los había en tierras de  la villa del Castillo de Locubín, y en otros parajes, como el Cañuelo, la Acamuña y la  Fuente de la Negra. Los antepasados disfrutaron de pingües beneficios con este producto del zumacal, tras ser elaborado en el molino, situado junto a la Fuente Beber en los aledaños de la Tejuela. Se mantuvo como conservante y elemento básico para curtir las pieles, recogiendo  su tradición artesanal musulmana. Vinieron nuevos tiempos y le aconteció, como cantaba Juan Ramón Jiménez; Esparce octubre, al blando movimiento/del sur, las hojas áureas y las rojas, /y, en la caída clara de sus hojas, /se lleva al infinito el pensamiento. Sus hojas amarillentas y rojizas inspiraron a poetas y atrajeron a pintores, encantan como las ánimas de la  fiesta de Todos los Santos a muchos visitantes, que acuden a este alumbramiento otoñal. Entre zarzamoras e higueras, majoletas y chaparrales, olivos silvestres y enredaderas salvajes. Bajo el frontón artístico y horadado de los Llanos y los caminos de Monte del  Rey; y en medio de rocas desprendidas desde tiempo del Mioceno y chozones de  piedra seca de tiempos de pastores. Camino de antiguo viñedos de vino torrontés, albillo y toda clase de vidueños; paso de pueblos de la Edad del Bronce, romanos, y de hombres de conquista, tanto árabes como cristianos divisando torres y atalayas (la de Charilla, la Nava, Acamuña, Hacho, Pedregales, y Dañador). Compartiendo con la ciudad fortificada de la Mota  la vigilancia natural del paso por las  riberas del Guadalcotón.
Pero el  otoño no es solo amarillo de  hojas caídas de las alamedas de los arroyuelos. Las rosadas granadas  se abren entre la membrana  gualda, el rojizo de los escaramujos tiñe  de púrpura a la rosa  canina, el verde oscuro del olivar encanece con las primeras lluvias y se recoge entre los encinares, algún que otro quejigo y fresno  moteados por el marrón de sus  frutos silvestres.   Forman un paraíso cromático que  conduce al intimismo.   Como cantaba el poeta de Moguer: Qué noble paz en este alejamiento de todo; oh prado bello que deshojas tus flores//; / ¡oh agua fría ya, que mojas con tu cristal estremecido el viento!/ Este sentimiento del alma nos invade con todos los colores en su fulgor final. Son días que invita a recorrer las calles y callejuelas de la ciudad  llana, y subir  hacia los arrabales.  Se desgarra  el alma con la despedida casi diaria de tantos lugares de encuentros pretéritos. Y en verdad que se han hechos muchos  intentos de recuperación de esta zona. Pues La Casa Pineda, entre fachadas hidalgas recuperadas y solares abandonados,  brilla con su  piedra arenisca de la  fachada e invita a trámites burocráticos, estudios universitarios y orientaciones laborales. El bullicio  de  la Guardería Infantil del Rosario   apaga las  voces anónimas de los espíritus de los frailes dominicos. Y,en la retina del recuerdo, se encadenan el antiguo mercado junto a la Fuente de la Mora, la Tercia,  las tabernas de la calle Real, las tiendas de telas, ultramarinos,  el salón de bodas, las abacerías,  las barberías, los amoladores, las zapaterías, la Gota Leche, el  Centro de  Día de la calle Llana, las carpinterías, el Hospital Viejo, las  almazaras de la cruz de Villena y del Toril…  Y, en este sito, me vienen aquellos versos; ¡Encantamiento de oro! Cárcel pura, /en que el cuerpo, hecho alma, se enternece, /echado en el verdor de una colina! Al salir contemplo una puerta cerrada y una tienda que anunciaba Especialidad  Carne de Lidia  en medio de la silueta de una escena taurina. Una institución que se nos va, un pañuelo que ya no anuncia un trofeo taurino sino un adiós de la familia Teba, que se remonta a los orígenes de esta afición popular. Se me corta la respiración. Me quedo con estos  versos, pues me siento impotente  ante este ocaso de hojas urbanas caídas con  la blancura de las  casas : En una decadencia de hermosura,/la vida se desnuda, y resplandece/.la excelsitud de su verdad divina.. Y me pregunto ¿ Sera por mantenerse el santuario de la Virgen de las Mercedes?


viernes, 15 de noviembre de 2019

EL PRIMER CASO DE LA INQUISICIÒN DE ALCALÁ LA REAL

CUARTERÓN DE LA SANTA INQUISICIÓNEN
 LAS DOMINICAS, PROCEDENTES DE LA VERACRUZ 
Ante el escribano Francisco de Ordóñez, en  17 de enero de 1533, se encuentra un caso  de la Santa Inquisición.  Se refiere a la petición de un poder por parte de  un  alcalaíno  a una vecino de Córdoba de  la devolución de objetos incautados por la Santa Inquisicón  de Córdoba.

El vecino de Alcalá la Real se llamaba Martín de Alcalá, cuyo apellido con relación al topónimo de la Mota solía encubrir a personas relacionadas con hijos expósitos o judeoconversos o nuevos cristianos, que suelen aparecer por estos años en la ciudad de la Mota.
Martín Hernández es un tintorero cordobés, relacionado con el anterior,  pues estaba ausente en el acto de la firma del poder para que  recibiera los objetos incautados. 
La petición se dirigía a  a los Reverendos Inquisidores de la Santa Inquisición de la ciudad de Córdoba con el fin de que le alzaran el secreto del retiro de sus bienes,   y quedasen libres de sus bienes los fiadores de ellos. Al mismo tiempo le daba poder para poder cartas de finiquito y cuentas, y alegar y replicar todo los que fuera necesario. 
Los bienes y objetos incautados eran cuatro sortijas de oro, una cadena de plata, ciertas escrituras que le fueron incautadas y otros bienes. Con la libertad del secreto y entregados a su poderista podían hacer frente a todos los gastos.
Aquí queda el primer documento sobre la inquisición en contra de los vecinos de Alcalá, posteriormente vinieron más datos sobre  alcalaínos alcanzados por la Santa Inquisición. Formaba  parte del sexto distrito que dependía del tribunal de Córdoba,   uno de los diez partidos que constituían este tribunal,  y lo integraban  Alcaudete, Carcabuey, Priego, Castillo de Locubín y Alcalá la Real. Recogemos del bloggs el Arcipreste Sinrita.
 En los últimos años del siglo XVI solo existieron en Alcaudete un comisario, un notario y siete familiares del Santo Oficio, nutrida representación comparada con Carcabuey donde solo había tres familiares, o con Castillo de Locubín que tenía un comisario y un notario pero ningún familiar. Este personal de Alcaudete era de similares características que en Priego donde disponían de dos familiares menos, igual que en Alcalá que por otro lado disponía de dos comisarios.  Este distrito sexto disponía de cinco comisarios, cuatro notarios y 20 familiares que daban una plantilla total de 29 componentes del Santo Oficio.
El control radicaba en este núcleo de personas y se intensificaba con la visita de los inquisidores. 
Entre 1570 y 1605, puedo dar fe que se realizaron cuatro visitas en la comarca, todas iniciadas desde Córdoba.
PUERTA DE LAS DOMINICAS
En 1570 fue el licenciado Alonso Tamarón el que nos visitó siguiendo la ruta de Carcabuey, Alcalá, Alcaudete y Baena. En 1575 fue el doctor don Alonso López el que hizo ruta por la Rambla, Montilla, Aguilar y Priego, sin que se llegase a Alcaudete por indisponerse con unas fiebres. En 1585 el doctor don Antonio Martínez visitó Lucena, Carcabuey, Priego, Alcalá, Castillo de Locubín y Alcaudete. La cuarta “visita” la hizo en 1605 el licenciado Jerónimo González que recorrió Aguilar, Priego, Alcalá la Real y Alcaudete. Ya lo comentamos en el inqquisidor Tamarón en el el Libro Cancionero, Relatos y Leyendas. También lo recogió el doctor Coronas con los juedoconversos alcaláinos y  se prodigaron muchos judíos que administraron  los bienes de los señores de Córdoba y conde de Cabra.
A Martín deAlcalá se encontró más tarde comprando una casa en lCalancha a Juan Bazuelo, por 1250 maravedíes ya que  estaban derribadas y eran linderas de las de Pedro Hernández de Yedra y  el clérigo Gonzalo Sánchez de Trasierra (26 de agosto de 1536 ante el escribano Frabcisco Ordoñez). 


jueves, 14 de noviembre de 2019

LOS CASTELLAREJOS DE ALCALÁ

Son varios los topónimos que hacen referencia al mundo de frontera de modo que es difícil determinar la procedencia de termino.  Viene a colación de haber sido encontrados dos términos, de carácter militar y de vivienda rural, cuales son alcaiceruela( vulgarismo alcalaíno de carigüela  al relacionarlo con las plantas de este tipo) y castellarejo. El primero ha sido comentado anteriormente con motivo de algunos articulos anteriores referidos a la aldea de Ermita Nueva, donde se encontraba uno de los lugares con este nombre en el antiguo territorial de la Abadía de Alcalá la Real. El segundo se ha documentado en dos testimonios dcumentales, en varias referencias del siglo XVI en el territorio del Castillo de Locubín. Y otro, ante el escribano Francisco de Ordóñez en dos de octubre de  1533, una referencia de trueque y cambio entre los hermanos  Rodrigo, Gonzalo y Juan de Cabrera , por una parte, y, por otro lado, Leonor Gutierre de Padilla, sobre trece fanegas de tierra de roza de tierra y monte de cada uno de ellos. Correspondia a dos peonías del repartimmiento del rey Carlos I, la de los Padilla en los Razuelos de la Matanza, linde de tierras de Gonzalo Monte y camino que se dirigía a Baena por la parte alta , y, por la hondonada a LA FUENTE DE LA ENCINAriego de Córdoba; por otro los Cabrera ofrecías sus dos peonías de Puertollano, linderas con tierras de las rozas del regidor Cristóbal de Frías, y las de Francisco de Mazuelos, y por la cabezada la senda del camino que se dirigía al CASTELLAREJO.
Este término deriva del término latino castrus, castillo, generalamente fortín de madera, que  se plasmó en los castros de piedra de la península ibérica, y hacía referenncia a los de los pueblos celta. Si a este término se le añade el sufijo "ar", lugar fortificado, y el diminutivo de origen mozárabe ejo, pequeño fortín de un punto diseminado rural, incluso de menor dimensión de una aldea. Y curiosamente, a las faldas de la Jurada, existieron algunos restos de un recinto fortificado en un terreno que administraron los CABRERA,un asentamiento en el entorno de Puertollano. No caemos en la afrmación de E. Casanova, al considerar todo topónimo documentado en el siglo XIII como prerománico como Castellarejo, Cano, Somo, Tollos, Sombrials, Madronyar, dentro de la toponimia de origen latino adoptada, adaptada y conservada por el árabe e introducida en el mundo románico a través de su lengua: Nos referimos a todos los topónimos de origen latino que encontraron los árabes, los llamados mozarabismos y los otros latinos, incluidos los pre-latinos.




TOPONIMIA EN ALCALÁ LA REAL. ARTÍCULO ABIERTO.


TOPONIMIA EN ALCALÁ LA REAL


Son muy abundantes y bien documentados en la Edad Media. Para su estudio los dividiremos en
dos grupos:
A 1) Documentados en fuentes arábigas o cristianas anteriores al siglo XIII, como el nombre
de ciudades como Valencia u Ontinyent. Su etimología latina en el primer caso es
clara resolver la abertura de su vocal tónica: hoy se pronuncia Valéncia, pero en cambio los
apelativos con el mismo sufijo latino ENTIA;ència (ciencia), lo que hace dudar a muchos
estudiosos si Valéncia con e cerrada será un castellanismo. Yo creo que no: que los árabes la
pronunciaban e cerrada y así la tomaron los catalanes y aragoneses en un momento, al siglo
XIII, donde la E breve en ese contexto en catalán aún no se había abierto, y al fosilizarse
como topónimo ya nunca se ha abierto. En el segundo, Ontinyent, encontramos en el siglo XI
la grafía hisn Untinyán que sonaba igual que hoy sin la –t final añadida en el siglo XIV en
catalán. Los cristianos lo tomarían así. Su étimo es más complicado porque los dos étimos
postulados por ahora por Coromines y otros: ANTONIUS o UNTINIUS, no son posibles,
pero sí UNCTINIANUS. Así fundus, ager, rus UNCTINIANU>Ontinyent por la actuación de
la imala o metafonía arábiga que cierra la a>e (véase Casanova 2008).
Dentro de este grupo habríamos de situar los nombres de muchas ciudades importantes
como Alcalá, Alcaudte, Locubín , Cequia, Charilla, Majalcoron, Ambar, i, Alacant, Morvedre-Sagunt, Elche, Cocentaina, Denia, que se documentan ya en
fuentes latinas, y que aunque podrían ser de origen latino seguramente proceden de épocas
anteriores.
.
A 2) No documentados hasta el siglo XIII o en fecha posterior: Aquí la dificultad etimológica
se complica pues podemos dividirlos en tres grupos:
a) Topónimos que por su evolución pueden tanto haber nacido en época latina y ser
transmitidos por el árabe, como haber nacido a partir del XIII de lexemas románicos
propios de la lengua de los repobladores. Por ejemplo Porçons/Purçons
escrito como porsonex en el Llibre del Repartiment; Uixó/Uxó
cronología puede ayudar el uso de los sufijos como -et
plena actividad en el siglo XIII que nos indica que quienes lo lleven deben ser topónimos
originados en apelativos(véase Bastardas 1994). Lo mismo ocurre con los topónimos con
-ona
XV.
b) Topónimos que pueden tener ambos orígenes como Riola
Penyagolosa, Domenge9
, Sentiu
al posible traslado de muchos topónimos traídos con los repobladores (Polinyà), o
creados aquí a partir de una visión o paisaje que les recuerda su zona de origen
(Mariola)10. 
Emili Casanova, Spain 185
1.3 Topónimos que son de origen latino pero no cumplen las normas de evolución románicas,
señal que han evolucionado en época arábiga. Aquí encontramos dos clases:
a) Topónimos llamados de origen mozárabe, es decir, su evolución latina quedó interrumpida
por la dominación árabe y ahora se nos han transmitido por ésta (véase Barceló 1999).
Presentan una parte del supuesto estado de la lengua románica de la zona en el siglo VII. Son
muchos como Aielo
Llutxent, Montitxelvo, Cairent. Todos los que se documentan en el XIII y no coinciden con
nombres apelativos catalanes y aragoneses pueden ser considerados topónimos anteriores.
b) Topónimos considerados mozárabes por los estudiosos, pero que tienen la misma forma
que un nombre apelativo románico catalán o aragonés o que un apellido. En este caso se ha
de ir con pies de plomo. Yo particularmente creo que se ha de optar por considerarlo mejor
un topónimo originado en un apelativo románico, especialmente porque su documentación
suele ser tardía. Por ejemplo, topónimos como campello/campillo/campiello
Posolo/posuelo
xella
de Valencia, hasta ahora no tenidos en cuenta suficientemente12. O topónimos como Montroy,
Beselga, Cairola, vienen de topónimos transportados. I Càrcer
Carritxal/Carrissar
Rotes
apelativos catalanes.
1.4 Aparte, encontramos también, topónimos que se consideran de origen latino pero que por su
frecuencia toponímica (más de dos resultados) y su documentación deben proceder también de
nombres apelativos ya en época románica. Por ejemplo: Buscarró, Espioca, Hortal (Montortal),
(séquia) jussana, Bega (véase Casanova 1999).
1.5 Toponimia de origen románico, especialmente del catalán, lengua mayoritaria de la Edad
Media y lengua del rey y de la Cancillería, y normalmente creada a partir de nombres propios:
Poco a poco van creándose topónimos sea a partir del léxico común, sea a partir de antropónimos.
Estos pueden ser de diferentes tipos:
a) A partir de apelativos transparentes, como Herbés, La Salzadella, Espioca, Domenge,
Obaga, Querola, Fontarda, el Forcall, les Tosques, el Portell(véase Casanova 2007).
b) A partir de lexemas que también podían existir en época mozárabe, como Cabanes,
Peníscola, Redonda, Cano, Ares. Hasta ahora se les ha considerado mozárabes, pero
realmente tienen un origen antroponímico, como Gavarda, Alberic, Saranyana, Pla d’en
Gamell, Penadesa, Maymó, Albasset.
c) A partir de nuevas creaciones como Vilavella, Vistabella, la Pobla de Rugat.
d) Por toponimia transportada, como Mariola, Sorita, Benlloc, Bellús.
e) A partir del aragonés, lengua que directamente o a través de apellidos también ha dejado
muchos topónimos como Castellarejo, Cano, Somo, Tollos, Sombrials, Madronyar, Verdeijo,
Exea (véase Ferrer-Casanova, en prensa).
f) En muchos casos el topónimo es una evolución o deformación d’una forma anterior, lo que
puede complicar el descubrimiento de su origen si no se encuentra buena documentación,
como Micalàs
Rúbia
Prago/Fondo
Emili Casanova, Spain 186
2. Conclusiones:
Seis ideas sacamos de manera clara del análisis monográfico de cada topónimo:
a. Que hay unas tendencias toponímicas generales pero que hemos de estudiar cada topónimo
de manera individual fijándonos en su documentación, forma, contenido descriptivo, lugar y
lengua.
b. Que hemos de intentar distinguir la fecha de creación de los topónimos árabes y latinos
pues su desarrollo pudo producirse durante siglos incluso después de su substitución
lingüística.
c. Que una parte de los llamados mozarabismos pueden ser romanismos de creación
medieval, sea de base aragonesa o de base apelativa catalana.
d. Que desde los mismos orígenes de la conquista de Jaime I, al siglo XIII, encontramos
topónimos creados a partir de apellidos catalanes y aragoneses de los propietarios, incluso los
documentados en el Llibre del Repartiment, hecho que no se puede desconocer.
e. En el estudio de la pervivencia y pérdida de topónimos encontramos que el 85% de los
topónimos documentados a la Edad Media perduran hoy.
f. Hemos descubierto nuevas etimologías diferentes de las postuladas por Coromines,
buscando siempre la solución más probable y lógica, interpretando los documentos y el
terreno donde se asienta, y no queriendo ver a través de una forma actual, otra supuestamente
anterior, como Coromines postula para muchos topónimos como el Torrater i el Gafaut 24.
Espero que estas pautas sirvan para que nuestros investigadores dejen sus prejuicios en el
momento de su enfrentamiento con la historia del topónimo. 

PEQUEÑAS FORTIFICACIONES, alcaiceruelas, alquerías y castellarejos

Son varios los topónimos que hacen referencia al mundo de frontera de modo que es difícil determinar la procedencia de termino.  Viene a colación de haber encontrados dos términos, de carácter militar y de vivienda rural, cuales son alcaiceruela( vulgarismo alcaláino de carigüela  al relarelaacionarlo con las plantas de este tipo) y castellarejo. El primer ha sido comentado anteriormente con motivo de algunos articulos anteriores referidos a la aldea de Ermita Nueva, donde se encontraba uno de los lugares con este nombre en el antiguo territorial de la Abadía de Alcalá la Real. El segundo se ha documentado en dos testimonios dcumentales, en varias referencias del siglo XVI en el territorio del Castillo de Locubín. Y uno segundo, ante el escribano Francisco de Ordóñez en dos de octubre de  1533, una referencia de trueque y cambio entre los hermanos  Rodrigo, Gonzalo y Juan de Cabrera , por una parte, y, por otro lado, Leonor Gutierre de Padilla, sobre trece fanegas de tierra de roza de tierra y monte de cada uno de ellos. Correspondia a dos peonías del repartimmiento del rey Carlos I, la de los Padilla en los Razuelos de la Matanza, linde de tierras de Gonzalo Monte y camino que se dirigía a Baena por la parte alta , y, por la hondonada a LA FUENTE DE LA ENCINAriego de Córdoba; por otro los Cabrera ofrecías sus dos peonías de Puertollano, linderas con tierras de las rozas del regidor Cristóbal de Frías, y las de Francisco de Mazuelos, y por la cabezada la senda del camino que se dirigía al CASTELLAREJO.
Este término estaba muy relacionado con el término latino castrus, castillo, generlmente fortín de madera, que  se plasmó en los castros de piedra de la península ibérica, y hacía referenncia a la de los pueblos celta. Si a este término se le añade el sufijo "ar", lugar fortificado, y el diminutivo de origen mozárabe ejo, pequeo fortín de un punto diseminado rural, incuso de menor dimensión de una aldea. Y curiosamente, a las faldas de la Jurada, existieron algunos restos de un recinto fortificado en un terreno que administraron los cABRERA,un asentamiento en el entorno de Puertollano. No caemos en la afrmación de E. Casanova, al considerar todo topónimo documentado en el siglo XIII como prerománico como Castellarejo, Cano, Somo, Tollos, Sombrials, Madronyar, dentro de la toponimia de origen latino adoptada, adaptada y conservada por el árabe e introducida en el mundo románico a través de su lengua: Nos referimos a todos los topónimos de origen latino que encontraron los árabes, los llamados mozarabismos y los otros latinos, incluidos los pre-latinos.


martes, 12 de noviembre de 2019

LOS TELARES EN ALCALÁ LA REAL

Este es un artículo abierto que incrementaremos a lo largo de nuevos descubrimientos. 

En Alcalá la Real, y su término, existían un gran desarrollo de la ganadería, sobre todo ovina y caprina, y, en menor grado, la bovina. Estaba relacionada con la oligarquía local y se críaba  para fines comerciales de la venta de la lana, la colambre y piel ,así como para consumo, sin olvidar el cerdo.  Pero no solo se dedicaba ala venta, comenzaron a desarrollarse algunos telares en la comarca que confeccionaban  telas y paños. Entre la materia prima predomina la lana, como era frecuente los TELARES DE FRISA. Ante Francisco de Ordóñez en 13 de julio de 1532, se comprometía Alonso Contador a venderle un telar de frisa al cardador Marcos Alonso. Y se sacan las conclusiones siguientes:
-La frisa no era sino  sino un tejido de lana burda que servía para forros y vestidos de las aldeanas. 
-El telar de razón de tejer frisa costaba seis mil maravedies que constaba de  todos los aderezos que son cuatro peines, y un hurdidero, e un torno, e todo lo demas. 
-Se hipotecaba el propio telar y una aranzada de viña baladí en Tar de arroba, lindero con viñas de Rodrigo de Cardera y Pedro Díaz de Toledo. 
-Estuvieron presentes otros trabajadores del ramo, a saber  cardadores como Pedro de Villaverde,  Juan López Alameda y Francisco Fernández Capellán. 

lunes, 11 de noviembre de 2019

HORTELANOS Y HORTALIZAS

En los primeros padrones y censos y otros documentos relacionados con la vida agraria y comercial del término de Alcalá la Real, suelen aparecer los hortelanos, un sector diferente a los jornaleros, campesinos o labregos.l La huerta jugaba un papel esencial en la vida económica de la economía castillera de Locobín, sus hortalanos se transmitían usos y costumbres en la administración del agua, el cuidado y laboreo de sus huertas en el entorno del río San Juan  y otros rincones como El valle de Jesús y María, las Parras, y en el comercio de sus productos, sobre todo en la Plaza Alta de la Mota desde los siglos primeros de conquista. 
No nos extraña que el hortelano aprovechar otros recursos hídricos en el resto del territorio municipal, adyacente con los ríos, fuentes y pozos como en Ribera, Soto de la Hortichuela y aledaños del Palancares, Guadalcotón , Charilla,  Juntas y Salograr. En la propia ciudad de Alcalá la Real, las Azacayas junto a la Fuente Beber y  el Cauchil junto a la fuente de la Mora, y el derredor de la Magadalena, disponían de algunos huertos. Este es el caso de un contrato de 25 de agosto de 1532  ante Francisco de Ordóñez, donde la hortaliza jugaba un papel fundamental. Lo realizaba  Andrés de Valdespino, que se obligaba con Pedro Ramos a pagarle 2.250  maravedíes por haberle comprado toda la hortaliza que tenía en las tierras de la Fuente de la Mora. Eran  " verzas, verenjena,  espinacas y cardos y el cuarto de las frutas", de modo que, como se comprueba, no existían tomates ni otros frutos, ya que no se habían incorporado los frutos de América". 

No sólo de pan vive el hombre,  ni con pan y vino solamente se hace el camino, sino que la carne y la hortaliza eran parte de la dieta de aquellos hombres del siglo XVI.