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domingo, 14 de julio de 2019

POBRE DE MI, POBRE DE MI, /LAS FIESTAS DE CAPUCHINOS/LLEGAN A SU FIN.//

Dice don Lope de Sola,
que escribió para este año
esta fiesta muy jocosa
En Alcalá , donde resido,
vive don Lope de Rosa,
y diréte, Cristi, esta cosa,
más ufana que  de él  has oído.






 Tenía este compañero
un equipo pedegrí,
que siempre pudo resistir
 contra mareas y viento.
En el deporte tenía puesto,
lo que se ha de jugar  conjunto,
los equipos siempre a punto:
y Juanma siempre dispuesto.
Hizo el tenis el estreno
y destacó de campeón;
Juanma Zafra de mayor ,
Y el niño Jose, de menos.




¿De qué taberna se atraxo?
Para celebrar el cabildo,
Casablanca es el sitio,
donde se acudió para el trabajo.

Por nuestro Señor, que es mina
la junta de anteayer;
renovó el nuevo ser
 y otro año se avecina

Si es o no invención moderna,
vive Dios que no lo sé,
pero grande sí que  fue
la gran y vecinaLcena.
Esto, Cristi, de la fotografía,
no es menester  alaballo,
-No le encuentro ningún fallo:
lo cuadra Paco García.


La salsa y el rokenroll
hizo su aparición a su hora
con Pedro y su gramola,
digna de veneración!
Porque allí llegan sedientos,
piden vino de lo nuevo,
cerveza tambien lo bebo,

yviandas gratis comemos.
Franco, fue, Cristi, su toque,
para arrojarse la bola;
en el padel mucho molan,
un grupo de gran estoque.

Qué Sabado tuvimos grande!
Qué con futbol y petanca!
las niñas , Cristi, destacan
entre senior e infantes.
Luego tuvimos el encuentro
Vino el Alcade Marino,
y entregamos con buen tino
trofeos y  emolumentos.













Echamos de lo trasañejo,
para que más gusto coman,
Dios los guarde, que así toman,
pinchos del agareno.


Mas di, ¿no adoras y aprecias
el Karaoke de canto fino?
¡Cómo cantaron vecinos;
cantos de mil esencias!
















¡Qué llena está de bailones!
la plaza  de capuchinos,
bailando entre los trinos,
y a reojo de mirones.
El corazón me revienta
de placer; del Sur y Norte 
¿Cómo les fue? , por su porte
toda la gente contenta.









Alegre estoy, vive Dios;
el domino es la cita
y la rana está ahita
de tragaRSEel chapón.




Pero son preguntas viles;
ya sé lo qué puede ser:
y es que falta el beber
para llegar a los fines.
Probemos la ensalada,
nos la preparó Rocío
con esmero y  tronío,
junto con la secretaria.

¡Qué enjudiosa , que nobleza!
¡Qué rancio gusto y olor!
¡Qué paladar! ¡Qué color!
¡Todo con tanta fineza!
Mas el melón a la traza
muy suave  va entrando,
y todos vienen preguntando
por el pastel que no falta.


Haz, pues, CriSTI lo que sueles
daca de la alacena
todo el café; hecha es la cena,
levántense los manteles,
Ya que, Cristi hemos cenado
tan bien y con tanto gusto,
parece que será justo
brindar por este año pasado
Pues sabrás, Cristi hermana
que este año cayó enfermo…
Las DOce dan, yo me duermo,
quédese para mañana.



























No falaron los amigos, del semderismo.



















 Y en medio conla Uned






























POBRE DE MI, POBRE DE MI,

LAS FIESTAS DE CAPUCHINOS

LLEGAN A SU FIN.
Con los campeonatos de dominó y de la rana, acabaron los campeontos y certámenes.
En fotografía, los premios han sido para Francisco García Pérez ( primero  y segundo de senderismo, y primero etnográfico); y Loli Siles ( primero de interés vecinal).
En fútbol sala, triunfaron los equipos de Huerta de Capuchinos( senior, alevín y femenino); en padel y tenis hubo gran participación de competidores.
La comida fue el broche de oro de la mano de Rocío, y la verbena tuvo su gran actuación con Norte y Sur en la noche del sábado.
En la asamblea se reeligió la Junta Directiva para el siguiente año.
Darle las gracaias a los vecinos, junta directiva, voluntarios, organizadores y ayuntamiento por la buena colaboración en el buen desarrollo de las fiestas de este año.
GRACIAS A TODOS





EN LA SEMANA, LOS PLAYEROS DE ALCALÁ


LOS PLAYEROS


Si se acercara una persona a preguntar sobre el término playero, de seguro que lo relacionaba con el mar, en concreto con las playas mediterráneas; a lo más que le vendría el vocablo de playera, referido a un tipo de calzado relacionado con la etapa estival para pasear por las arenas. Sin embargo, esta palabra se remonta al túnel del tiempo, y son muchas ciudades que hicieron uso de ella en su lenguaje comercial.  En Alcalá la Real siempre ha llamado la atención el camino de los Playeros, citados por  los libros de Veredas. Camino que recorría la parte oriental del municipio alcalaíno,  y, adentrándose por el camino que conducía a Vélez Málaga y las costas malagueñas, servía también de marca de deslinde con las tierras granadinas de la ciudad de Granada, Montefrío y del marquesado de Priego. Incluso conectaba con otras vías hacia el norte en dirección con los pueblos del centro  Jaén y de la Mancha. También es de sobra conocida la actividad de los playeros, que respondía al sector terciario, y solía estar copada por arrieros, moriscos, judeoconversos y  comerciantes de este pueblo que ampliaron sus labores de la agricultura tras la conquista de Granada y su conversión al cristianismo abriéndose horizontes hacia las rutas mercantiles. 
No es de extrañar que esta ruta de playeros fuera exclusiva de nuestras tierras, sino que Amalia García Pedraza en su libro Actitudes ante la muerte en la Granada del siglo XVI, cita en concreto el testamento de algunos moriscos que ejercían de playeros (Sebastián Oraybit, Alonso Cartit  y Álvaro Xaquiz).   Eran personajes que ubicados en el barrio del Albaicín,  parroquias de  Santa Isabel y san Luís,  y se dedicaban a los intercambios comerciales entre Granada y la costa de Granada y otros pueblos malagueños y granadinos, como Motril, Salobreña, Almuñécar, Vélez, Torre del Mar, la propia capital  y Torrox, trasladando el pescado fresco y seco,  y otros productos como la caña de azúcar a través del Valle del Lecrín.
            En el caso de la ciudad de la Mota, era notoria la presencia de estos playeros a través de la ruta comentada, e intercambiaban el pescado de la Costa malagueña con otros productos alcalaínos. Pero no era este el único trato, sino que es interesante comentar la presencia de los playeros y su procedencia. Por un documento del escribano Luís de Pareja, en  24 de noviembre de 1550, se encuentra un poder para la venta de esclavos que nos ilustra de otro tipo de comercio diferente al pescado por parte los playeros. Se trata de la venta de un esclavo indio. Y desvela el  entorno de los playeros, ya que no era necesario que procedieran de la costa. En concreto el que porta el poder del contrato de compraventa y el playero procedían de Antequera, el primero era Francisco Maldonado; el playero el antequerano Pedro Díaz. El comprador era el cordonero alcalaíno Alonso del Salto. El objeto del contrato de compraventa era " de nombre Jorge , esclavo de Pedro Díaz, de nación india, de color loro, de edad de veinte y cinco años poco más o menos, herrado con unas letras que dicen Antequera, de guerra, feo de rostro, mediano de cuerpo". Lo vendía por  cautivo sujeto a servidumbre habido de buena guerra y no de paz, e lo aseguro de deuda vieja, e nueva, e os lo doy con todas las tachas buenas e malas que tiene" al  precio  de 9.735 maravedíes. 
Los playeros se mantuvieron hasta el siglo XX, del transporte con animales de carga (mulos, asnos...) se pasó a las carretas y los camiones y solían intercambiar la carga por los cereales de nuestra comarca. Curiosamente los playeros también  cambiaron de  procedencia y lugar de origen, los arrieros fueron sustituidos por los tenderos del mercados, es verdad que se traía el pescado pero los transportistas y compradores eran  ya alcalaínos, como los Rueda, o los Rosales entre otros, y ya no sólo comerciaban el pescado lo hacían también con las frutas. Atrás quedaron los años en los que  introdujeron, junto con sus relaciones comerciales, otras costumbres y elementos del folclore andaluz. Por los playeros, los vestidos y  los fandangos de la zona de la Sierra Sur se introdujeron con su canto verdialado, que cantaban los aceituneros en tiempos de recolección, y, en la fiesta del remate, los mozos y las mazas acompañaban con danzas y música de candil. Muy conocido es el de la aldea de Charilla, cuyo encanto se manifiesta en su melodía y en la letra, como estos versos que cantaban: La luna se va, se va, / déjala tú que se vaya,/que la luna que yo espero, /sale por esa ventana…”.
 

lunes, 8 de julio de 2019

LA CALLE REAL, SEDE DE ARTISTAS

Es bien sabido que la calle Real alcalaína jugó un papel fundamental a la hora de la ampliación de la trama urbana a las faldas de los cerros de la Mota y los Llanos. No es de extrañar que fuera un eje comercial que intentó ser trucado en beneficio de la ciudad fortificada de la Mota, sobre todo a lo largo del siglo XVI. Allí, pusieron sus tiendas y sus talleres artesanales muchos oficios como carpinteros, herreros, tejedores, y, como  hemos manifestado en otros artículos artistas en las ramas del la pintura, imaginería y artes menores. Ya pusimos a la luz  la vivienda de Juan Martínez Montañés, tanto el padre bordador como su hijo en sus primeros años de la infancia cerca de la cale Llana y en los aledaños del futuro monasterio del Rosario. Entre los artículos de la biografía de Pablo de Rojas, destacamos su vivienda en el entorno del último tramo, cercano a la cruz de Juan Vázquez Mesía frente a las casas Decimales y un poco más abajo del monasterio de la Santísima Trinidad. 
Viene esto a cuento con la presencia de un pintor que destacó en la primera mitad del siglo XVI FRANCISCO HERNÁNDEZ, el de las miniaturas del Documento de los privilegios del Vino. Este también colocó su casa y taller en la calle Real, aunque sabemos de su presencia en el Castillo de Locubin por su matrimonio con una consorte de esa ciudad. El documento con el que hemos ubicado la presencia de ese pintor, que aparece firmando muchos documentos como testigo, es una parte del testamento de Fernán López Leonés , en el que se recogen sus bienes, y señala su casa y la del pintor. Lo hace con estas palabras a 15 de enero de 1550, refiriéndose a la dote matrimonial que le concedía a su hijo Antón Ruiz Leonés con Leonor Ramírez, hija de Francisco Fernández de Tapia:

"Un pedaço de las casas de Fernán López, que son en la calle Real, linde con las casas de Francisco Martínez, clérigo, y de Francisco Hernández, pintor, que están su entrada y salida por fuera de  la puerta principal, el portal y las cámaras de encima por do están señaladas en 18.000 maravedíes".  En dineros para ropa para usarse el dicho su hijo y su esposa y paños dono 10130 maravedíes".

Posteriormente, en siglos posteriores vivieron otros artistas, como en el siglo XIX y XX el pinto Pedro de Pineda que fue un gran colaborador de la revista Alhambra de Granada. Pero este  dato es muy interesante, porque en un radio muy cercano convivían Pedro Sardo, Juan Martínez Montañés y Francisco Hernández en el Siglo de Oro de Alcalá la Real.





domingo, 7 de julio de 2019

LOS MESONES DE ALCALÁ



No es raro que en los pueblos de España se conserven calles o barrios con el nombre de Mesones. Por citar un ejemplo cercana a Alcalá la Real se halla la calle Mesones en Granada. En la ciudad de la Mota, también se encontraba abriendo el arrabal nuevo de la  ciudad que bajaba desde la Mota a partir del siglo XVI, entre el monasterio de la Santísima Trinidad y las Entrepuertas, y con parte lindera de la calle Real y la de los Lagares. Se llegaron a distinguir los Mesones Altos y Bajos. Los mesones existieron en tiempos de frontera tras la toma de la  ciudad por Alfonso XI y debieron sustituir a las posadas y hostales musulmanes, pero adquieren mayor desarrollo desde el reinado anterior hasta los Reyes Católicos, pues se citan varios entre ellos el Mesón del Rey por el arrabal de San Sebastián. debieron repartirse estos edificios a los conquistadores y solían arrendarlos a personas para ejercer mesoneros. Hay familias como los Colomo o los Aranda que tenían mesones. Ante el  escribano Luís de Pareja en uno de enero de 1550, es muy interesante este arrendamiento de casa-mesón entre Francisco de Quesada, en nombre de su padre Juan de Quesada, vecino de Alcaudete y el alcalaíno Sebastián Márfil durante cuatro años, a razón de cinco ducados y 1.250 maravedies anuales. Esta serie de datos y conclusiones se sacan de este documento:
-Este mesón se encontraba ubicado en la calle de los Mesones, lindero con las casas de Alonso Carrillo, el mesón de Pedro Fernández de Aranda, lo que manifiesta que este espacio urbano compartía la zona residencial de viviendas familiares y edificios de función de servicios, como los mesones.
-La vivienda y servicios eran compartidos por estas viviendas denominadas casas- mesones, de ahí que el arrendador se reservara todo lo  que quedaba encima de la escalera, que estaba a mano derecha, con el nombre de aposento.
-También una parte de cuadra para su bestia con la correspondiente entrada libre de ataduras y sin pagar cantidad alguna se la reservaba para mantener el servicio que todavía reservaba el arrendador. Y pone de manifiesto que existía una caballeriza, donde se le dejaba reservada esta cuadra, como era frecuente en estos mesones, alojamiento de los animales y para las personas.
-El mobiliario del mesón refleja muy bien el número de habitaciones dedicadas al alojamiento de viajeros:  cuatro camas de ropas, cuatro colchones de lana, cuatro frisadoras, una jerga, cuatro herpiles de esparto, once bancos de cama-
 -Se cita que existían palacios del mesón con sus correspondientes llaves, excepto dos que no tenían llaves. Curiosamente este término nos refleja la estructura de las casas-mesones con la típica distribución a la manera toledana, donde a través de una puerta principal  y un  portal, generalmente lateral se accedía a un patio y en sus laterales existían los palacios unas estructuras que se abrían con varios vanos, puerta y ventana. Parece que había más puertas de acceso que la principal, porque destaca  esta para el acceso a las caballerizas. 
-El  arrendador , al final del arrendamiento, debía dejar limpias las caballerizas, y,  las puertas con sus llaves, como las recibía, lo mismo que las ropas  y aderezos de los muebles de la cama. Durante el arrendamiento debía cumplir todas las cláusulas de pagos, renta y mantenimiento de las ropas, que no podía sacar. 
A partir de mediados del siglo XVI, se abrieron nuevos mesones en la Tejuela  y Llanillo, aprovechando los caminos y nuevas vías a Granada , Jaén y Córdoba. El último paso, fueron los mesones de la zona de los Álamos.
Zona de los Mesones antiguos