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lunes, 15 de abril de 2019

TODO SOBRE EL SEÑOR DE LA COLMNA EN ALCALÁ LA REAL. PROGRAMA DE SEMANA SANTA.



















 ICONOGRAFÍA DE JESÚS EN LA COLUMNA

Este óleo barroco, en forma de gallardete y lámina, recoge una escena muy concentrada ya que, frente al tenebrismo del entorno, brilla la blanca luz del eje central, con la presencia de un Jesús apoyado sobre una columna baja y desnudo con tan sólo el paño de pureza por la parte del vientre y coronado con tres potencias.  Forma el eje central de otros subejes pareados. Está zaherido por varios sayones, vestidos con el traje típico de verdugos a la turca, con su togado otomano, saya y camisa libre de mangas en los brazos que blanden los flagelos de modo que encierran a Jesús con el movimiento de sus miembros agresivos de manos y pies y la dirección torva de sus miradas. Jesús no impreca al Padre ni eleva sus ojos al cielo, como en otros modelos, más bien baja su mirada de modo que parece darle serenidad y paciencia. La escena resalta dentro del fondo negro que impregna un tinte barroco de contraste entre la oscuridad y la luz artificial de los rostros.
Entre los romanos, al flagelado, a la vez condenado a muerte, carecía de derecho como persona y quedaba totalmente a merced de los verdugos; a menudo se desmayaba bajo los golpes y no raramente perdía la vida. Jesús, en su tránsito de Herodes a Pilato, recoge las palabras de Isaías: No tenía apariencia ni presencia; lo vimos y no tenía aspecto que pudiésemos estimar. Despreciable y desecho de hombres, varón de dolores y sabedor de dolencias, como uno ante quien se oculta el rostro, despreciable, y no lo tuvimos en cuenta.
Este cuadro responde, desde mediados del siglo XVI, a su nacimiento dentro de la cofradía penitencial de Vera Cruz. En sus desfiles, los disciplinantes incluían la flagelación de sus penitentes. Y posteriormente, en este caso a mediados del siglo XVII, añadieron el paso del Señor de la Columna dentro de una manifestación religiosa, en la que en un principio no procesionaban sino un Crucificado, una Virgen y la Cruz.
Tras el Concilio de Trento y en pleno barroco, este cuadro fue fruto de la herencia de la presencia en los desfiles procesionales de los momentos más significativos de la Pasión de Cristo, dando lugar a los pasos de misterio, lo que por supuesto influyó en la iconografía de la Flagelación. De seguro que la imagen del Cristo de la Columna reflejaba la copia de la imagen de un Cristo del barroco del siglo XVII, que recreaba los azotes y el dolor en el cuerpo de Cristo con violentos movimientos del tronco para mover a los fieles a la compasión. Como los columnarios de Priego, esta escena se anunciaba con el gallardee y sus hermanos miembros; y, se hacía aún más natural con el paso de los Azotes o   judíos, que eran como denominaban a la hermandad que realizaba la escena del auto de pasión en la calle durante la tarde del Jueves Santo con la Cofradía de la Veracruz. 
LA LAMINA
Este óleo sobre tabla de 97 cm de alto por 78 cm de ancho (sin marco, de 69 por 50 cm) se encuentra ubicado, según la suerte del cabildo de Domingo de Ramos, en la casa del Mayordomo. Procede del convento dominico de Nuestra Señora del Rosario. Lo conocemos a través de la pieza 26 del legajo cinco del Archivo Municipal de Alcalá la Real y se realizó años antes de la exclaustración de los dominicos, en torno al 1820. Allí, según parece y de acuerdo con el anterior, se acrecentó con algunos bienes de otras iglesias y de la Santa María la Mayor. También aparecen enseres de otras cofradías y hermandades actuales. Aunque es muy extenso, por su interés, lo vamos a resumir y solamente nos vamos a fijar en los tatos relacionados con la hermandad del Señor del Ecce-Homo y Jesús en la Columna. En la sacristía, había objetos, ornamentos sagrados, un crucifijo, una lámina dorada de “La degollación de San Juan Bautista” con coronación, seis marcos de diferentes imágenes de advocación, la imagen de Nuestra Señora Santa Ana, y para interés de nuestra hermandad dos láminas de Ecce-Homo; del Coro.  Y un dato muy interesante para la Hermandad del Ecce Homo y Jesús en la Columna, que aparece añadido y con letra distinta, por lo que parece que es un traslado de alguna hermandad, tras desaparecer la anterior cofradía de la Veracruz. A la entrada de este convento se encuentra una capilla con su verja de palo del SEÑOR DE LA COLUMNA estampado en lienzo, colocado en retablo en talla, con su altar, hay tres faroles, uno grande que está en medio, y dos a los lados de dicho retablo con sus pies de madera, dos cornucopias con coronación grande, donde hay varios milagros de plata y algunas matas de pelo.
La tradición alcalaína del Cristo de la Columna se remonta a finales del siglo XV, con la erección de la capilla de esta advocación en la Iglesia Mayor de la Mota en tiempos de Alonso de Burgos. La cofradía de la Santa Veracruz disponía de una capilla con una imagen y un gallardete columnarios. Y, también, hubo una capilla en el claustro del convento franciscano de Consolación.    Presenta el momento de Jesús atado a la columna, y ser sometido a burlas (relativas a su presunto delito: de pretender ser "rey de los judíos" -INRI-) y torturas (entre ellas, la flagelación y la coronación de espinas, denominaciones iconográficas que a veces son totalmente identificables con ésta y a veces se diferencian con precisión). En este cuadro, la columna es pequeña, de aproximadamente un metro de altura con ataduras de manos.  Sale en procesión el Jueves Santo por la noche, junto a la Cofradía del Señor de la Humildad y María Santísima de los Dolores. El resto del año se encuentra en el domicilio particular del segundo Hermano Mayordomo.
II
EL GALLARDETE
Los dos gallardetes no son sino dos estandartes religiosos, que por ser de una hermandad religiosa se denomina estandarte cruciforme, largo, o vertical. Los dos están constituidos por un pedazo de tela o terciopelo rectangular, de color morado terminado en farpas. Están asegurados por su borde superior mediante la vara, vergeta, antena o astil horizontal, de su ancho, atravesada a un mástil medianero, forma una cruz con él, y pende del mismo; los mástiles medianeros están rematados en cruz. De la parte superior, bajo la cruz de remate, salen dos cordones de pasamanería que, anudados en los extremos de la vergeta, caen lateralmente con borlas en los cabos, para ser portados por dos acompañantes). El centro lo ocupa una copia de la antigua imagen de Jesús en la Columna pintada sobre lienzo y otro sobre la tela de fondo de terciopelo, damasco, brocado u otro tejido rico pero recio (o, a ser posible, e) También están rodeados y rematados por un festón, por flecos, borlas, etc., o por una combinación de algunos de estos adornos.


GALLARDETE DEL SEÑOR DE LA COLUMNA
Este gallardete refleja verticalmente un estandarte grapado en forma de trompeta de dos puntas. Sobre la asta la cruz, y en el paño morado oscuro   la carga recoge la lámina del Señor de la Columna. En la misma estación de penitencia del Jueves Santo sale también el Gallardete de Jesús en la Columna, copia de la imagen del siglo XVII, como el cuadro de la Lámina. En el centro del estandarte, de nuevo la imagen de Jesús azotado por dos sayones, mientras que en su paño alrededor del dibujo podemos apreciar diferentes instrumentos y símbolos de la pasión: clavos, martillo, tenazas, escalera, cáliz, gallo..., todos en plata, sobre fondo de terciopelo morado. Se guarda en la casa del tercer Hermano Mayordomo.
GALLARDETE NUEVO DEL SEÑOR DE LA COLUMNA (1953)
Existe un Gallardete nuevo, obra del siglo XX, pero que no procesiona y se encuentra presidiendo un altar familiar del vestíbulo de la casa de la Hermandad del Señor del Ecce-Homo, en la calle de los Caños, número 71. Aunque parte del modelo anterior, la vestimenta se transforma en túnicas de colores vivos, y el fondo de su tela es un violeta claro, No destaca por su calidad artística, ya que responde a una obra de mediados del siglo pasado y de una mano aficionada.
ENTRE EL PASO DEL SEÑOR DE LA COLUMNA Y LA HERMANDAD DE LOS JUDIOS
El Jueves Santo, la hermandad del Señor de la Humildad mantiene su procesión, sustituyendo a la del paso de la Veracruz, desde el siglo XX, y recorriendo el itinerario oficial acompañada de la Virgen de los Dolores en medio de judíos y sayones que representan, entre otros pasos, el Reparto de la Túnica del Señor, y la caterva de los apóstoles con la mesa transportando los panes y cálices de la Cena Pascua. La hermandad del Ecce-Homo asume los pasos que se relacionaban con la Veracruz y viene representada por la Tropa con Capitán, Alférez y Sargento, judíos, Escuadra de Tambores y Trompetas, Lámina y Túnica del Señor de la Columna, Signos de Pasión, Pregoneros, Gallardete del Señor de la Columna. Incluso, mantiene la tradición de sus demandantes, denominado popularmente de tacillas.
A mediados del siglo XVII, los escribanos no son muy prolíficos en aportar documentos sobre las cofradías y hermandades pasionales. Las primeras están completamente constituidas, sobre todo la del Dulce Nombre de Jesús y, por otro lado, la de la Santa Veracruz.; las segundas aparecen casi por casualidad entre textos que no tienen nada que ver con la vida cofrade. Es el caso concreto de la hermandades del Señor de la Columna ( gallardete y titular)          que suele aparecer esporádicamente en las mandas testamentarias especificando algunos hermanos suyos que sean enterrados en la capilla del Señor de la Columna; también algunos estatutos se encuentran entre la cofradía  dela Veracruz y la hermandad de la Columna u otras que salían el Jueves Santo, cuya finalidad fundamental , amén de la salida procesional, era el enterramiento de sus miembros que solían ser de una cantidad fija en los diferentes pasos a principios del siglo XVIII. Por su parte, Los Judíos, Azotes, e, incluso Sinagoga suelen aparecer dentro de las anteriores cofradías y en otras hermandades como la de la Humildad, Soledad y el Santo Entierro del Dulce Nombre de Jesús.
            En los años ochenta del siglo XVIII, sufrieron un gran declive, pero tuvo lugar cierto renacimiento de los pasos vivientes.         En la procesión del Jueves Santo, seguía  apareciendo la imagen del Señor de la Columna en sus andas que se renovaron, pero adquirió un importante papel el Gallardete del Cristo  de la Columna (sic).El hermano mayor que reorganizó el compromiso con la Cofradía de la Veracruz, fue Francisco Collados, pero venía asistido por dos padres de almas, representantes de la cofradía de la Veracruz que tutelaban a esta hermandad; uno de los compromisos adquiridos por los hermanos del gallardete eran portar las andas  del Señor de la Columna con una cuadrilla a cargo de un hermano de la hermandad del gallardete que se llamaba José Relimpio,  y además delante de la imagen debían acudir sesenta penitentes con sus cirios correspondientes sin que los tuviera que pagar la cofradía de la Veracruz. Y, además sacaban su propio gallardete, que seguía al gallardete de la Cruz que dirigían los padres de almas Florencio Jiménez y Miguel a continuación seguía el gallardete del cristo de la Penas, con los mismos compromisos y luces antes de la imagen, a la que posteriormente seguían el Gallardete de San Juan y el de la Soledad con los mismos compromisos, cirios y penitentes y obligación de portar las andas.
El Cristo de las Penas asume la titularidad de la cofradía de la Veracruz
            Por un legajo de cuentas del a cofradía de la Veracruz en el decenio 1760/1780, conservado en el AMAR, en esta cofradía centenaria y laterana se produjeron importantes cambios. Ya no se denominaba de la Veracruz, sino que cambia el nombre por la del Santísimo Cristo de las Penas. Aunque mantenía los principales cultos y fiestas principales, del monumento y procesión del Jueves Santo, la fiesta de la Santa Cruz con rezos y sermón de las benedictas de los Jueves de Cuaresma con asistencia de una capilla de música a cargo de un predicador que se dedicaba a la Virgen de la Soledad (por este tiempo el capellán era el cura de Santo Domingo de Silos don Julián del Barrio) y colgar la iglesia con lienzos, asistencia de capilla de música. En 1774, se compuso y asentó el trono del Cristo de la Columna, que pertenecía a esta cofradía por parte de Cristóbal Rosales, maestro dorador y el carpintero Pedro Pariente, importando 38 reales las libras de oro y al carpintero por las andas noventa reales que consistieron en los tornillos, una tabla de la Sierra de Segura, el trabajo de trono, en que dicha imagen se ha puesto para el seguro de ella por la quebracía de la pierna y demás composición.  A principios de siglo XIX, tras su ausencia por los decretos abaciales de finales de siglo XVIII, volvieron a salir las hermandades e iniciaron una campaña en contra de aquel rigorismo de la Ilustración, que le estaba ocasionando muchos problemas. Pero, pronto se presentó una difícil situación en un período de guerras y cambios políticos constantes y momentos de penuria económica. Y, se agravaba la situación con la declaración del decreto de prohibirlas en el Real Supremo Consejo a principios de siglo. En el mes de abril de 1808, se integraron las hermandades como Gallardete del Señor de la Columna (incluyendo el Paso de los Azotes, Verdugos o judíos) en la forma de patronazgo, según las recientes y aprobadas Constituciones, dentro de la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús. La procesión salía, y entre gallardetes se señalaba el de sus imágenes titulares y la Cruz de los Discípulos, figurando el resto como cuadrillas, a cuyo frente estaban un cuadrillero y dos padres de almas elegidos entre ellos. Se mantenían la misma organización, beneficios de enterramiento y obligaciones que siglos anteriores como cuota de entrada. Las cuadrillas como auxiliares de la cofradía, en los elevados fines de la misma, aparte de cofrades que llevaban las funciones directas de la Hermandad, se dividió esta en cuadrillas, en número igual a los gallardetes existentes, recibiendo el nombre de estos que en la actualidad son de Nuestro Padre Jesús Nazareno, del Ecce-Homo, de la Lámina de Jesús del Señor de la Columna, san Juan, Santo Sepulcro, la Soledad, Apostolado, Cruz de los Discípulos y Verónica
En el 1814, el paso columnario apareció unificado como Gallardete la hermandad del Ecce-Homo y Jesús de la Columna, que les obligaba a rendir cuentas a la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús antes de la aprobación en su balance general, el único que se mantenía al corriente. Además, este año: “recibieron ... convenio hecho entre los hermanos y cofrade patrono, en lo que estando corrientes quedaron convenidos y su aprobación por esta Cofradía y no estando corrientes las de los demás gallardetes". Pero hay constancia de la Hermandad del Cristo de la Columna y de la procesión que salía de la Veracruz el Jueves Santo, se componía de unos 43 hermanos con ropa de judíos y sacaban la Lámina de Jesús en la Columna que había sido adquirida recientemente por los propios hermanos se organizaban mediante una Junta Directiva y un hermano mayor que guardaba lámina y ropa. Hacían el desfile portando lámina los mayores y la Túnica el hermano mayor. 
Aunque, a finales de siglo XIX, surgió otra nueva corriente reformista y un importante cambio en las Semanas Santas, que pasaron de un carácter devocional y penitencial a un predominio del esplendor externo, que se fijaba más en los grandes pasos de las imágenes, olvidando este tipo de representaciones, que, como sucedía en la diócesis sevillana, consideraban actos indecorosos.
            Muy descompuestos dichos pasos, participando de las dos hermandades del Ecce-Homo en la mañana del Viernes Santo y de Jesús en la Columna en la tarde del Jueves Santo, por muchos testimonios periodísticos, como los María Pilar Contreras o las noticias de otros escritores locales, se mantienen como una reliquia de este tesoro cultural a finales del siglo XIX y a principios del XX. No obstante, debieron perderse algunas partes como las denominadas Los votos, que reflejan las actuaciones de cada uno de los miembros del Consejo de los Judíos, donde se le acusa a Jesús para condenarle y, al final, se vota... Y, en concreto, la descripción del Viernes Santos es muy certera “Por la mañana se saca en procesión solemne a la venerada imagen de Jesús Nazareno, a ella asisten cofrades, cuadrilleros, cada cual con respectivas insignias y gallardetes: los apóstoles con sus túnicas, los discípulos con sus albas, los judíos con las colitas, y los penitentes con sus grandes colas que arrastran por el suelo. Va Pilatos, el Buen y Mal Ladrón. Barrabás y Longinos”. Desgraciadamente, no ha recogido el Paso de Judas que se desarrolla en la mañana del Viernes Santo con dos movimientos escénicos: la Venta y el Arrepentimiento de Judas. Es curioso que se dio un paso hacia atrás con estas constituciones, porque se ordenaba.
            A principios del siglo XX, las Constituciones de 1903 dan por hecho que se han incorporado nuevos gallardetes y sus correspondientes cuadrillas a la cofradía del Dulce Nombre de Jesús. Estableció varias categorías de hermanos: cofrades a los miembros de la tradicional cofradía de Jesús, algo así como los patronos, porque ejercían el tutelaje y control de actos, revisores de cuentas, interventores, censores de las cuadrillas; hermanos de gallardetes que se relacionaban con los miembros de los pasos y gallardetes, y el resto eran hermanos de la cofradía que dependían de los anteriores-
A partir de este momento, su historia se liga completamente a la de la cofradía del Dulce Nombre de Jesús y Santa Caridad, como hermandad del Señor del Ecce-Homo y Jesús en la Columna de modo que así se recoge en las Constituciones de 1949 y obtuvo su independencia a finales del siglo >XX:





PASOS
Se mantienen los siguientes pasos de la antigua hermandad del Señor de la Columna.
 -PASO DE LOS AZOTES, llamado también Verdugos, Sinagoga y judíos, simulaba la flagelación con las disciplinas y flagelos, que se representa jueves y Viernes Santo con el crujir de la honda y Exposición de los cuadros y láminas.
-PASO DE LA VELADA que procede de tiempos anteriores como el de Judas, velada de los Soldados y la Oración en el Huerto. Se realizó en la Iglesia de Consolación, durante el momento de Oración en el Monumento del Jueves Santo en los años ochenta del siglo XX, recogiendo el momento evangélico que los apóstoles duermen mientras Jesús ora, y acude Judas con la tropa judía para prenderlos. No se dramatiza actualmente,
-PASO DE JUDAS, en la mañana del viernes   Santo. A la manera d un contrato de compraventa entre el Capitán y Judas.
-E PASO DEL FALSO CONCILIO. Es un paso pregonado que recoge el momento del auto de Pasión, en el que lo acusan a Jesús como reo ante Anás y Caifás. Este es el pregón.
Judas con tos sus intentos,
Casa Caifás entró,
Y junto a los fariseos
Esta palabra habló:
-Príncipes, ¿qué es lo que hacéis?
De Jesús, ¿qué estáis tratando?
Si algo más prometéis,
Os lo pongo en vuestras manos.
Contesta el falso concilio;
-Treinta dineros te damos.
En medio del ronco sonido de trompetas y redoble de tambores de rancio cuero se repite la frase del fallo condenatorio de aquellos siglos: Ninguno le consuele ni alabe/infiel que tal hizo que tal pague.
-El PASO DEL PRENDIMIENTO
Recogen el momento de llevar a Jesús preso ante el Sanedrín. Los pregoneros cantan: Ya llevan preso al Rey divino,
Con cruel soga a la garganta,
Como unos le tiraban
De aquellas sus carnes santas.
Y le dicen pícaro,
Traidor y hombre maligno,
hechicero y malhechor,
Embustero y jurador,
Y revolvedor de pueblos,
que, por sus falsos enredos,
esta sentencia ha merecío.
Y acaba con la frase sentencia de fallo judicial: Ninguno le consuele ni alabe/infiel que tal hizo que tal pague.
PASO de la TROPA
Es el grupo del capitán, alférez, sargento además soldados y judíos que van desfilando con espadas en alto, acompañados de los Signos de Pasión y ropas de soldados y verdugos del siglo XVII y XVIII, con sus casas de flores, sus turbantes, rostrillos y vestidos de peto, camisas sin mangas, sayos, medias de encajes, y botines bordados.
PASO DEL GALLARDETE, portado por el mayordomo.
PASO DE LA LÁMINA, portado por mayordomo.

SOBRE EL PASO DE LA TÚNICA

Este paso procedía de la hermandad del Gallardete columnario de la Veracruz de modo que se mantuvo hasta el siglo xx, porque se publicaron sus constituciones con el nombre de la Túnica y Santo Cristo de la Columna. En concreto, en un catorce de abril de 1814, se reunieron unos cuarenta antiguos hermanos de la mencionada hermandad con el fin de reorganizarla, a cuyo cargo se pusieron Juan Ibáñez y Domingo Fernando acompañados de muchos familiares de la familia Canovaca y Víboras; antes habían comprado una lámina de la Sagrada Imagen del Santo Cristo de la Columnas y su fin no era otro sino “sacar la procesión del Jueves Santo en la tarde”.            
En 2014, se reconstruyó ese paso, mediante el cual un judío, antes el hermano mayor, presentaba la Túnica a los presentes con el respeto y seriedad convenidos en medio de un silencio concorde con la escena y honores de majestad y alzando sables y signos de pasión en posición de firmes. Como acto mímico, solo ofrece la novedad de portar la mesa, el juego de dados y la acción de sortearlos en el Llanillo para recibir la túnica.
            Ese es el aspecto iconográfico, pero para nuestros antepasados tenía un auténtico sentido simbólico, y esa es nuestra intención para los actuales, cogiendo el pasaje evangélico de que Cristo lo despojaron hasta de sus vestiduras para darlo todo a los demás, que más puede pedirse a un Cristo Salvador de Hombres como está inscrito en la bandeja de portar la Túnica. Este es pasaje de San Juan, 19, 23-24:
Los soldados... cogieron su ropa, haciendo cuatro partes, una para cada soldado, y apartaron la túnica. Era una túnica sin costura, tejida toda de una pieza de arriba abajo. Y se dijeron: «No la rasguemos, sino echémosla a suertes, a ver a quién le toca». Así se cumplió la Escritura: «Se repartieron mis ropas y echaron a suerte mi túnica». Esto hicieron los soldados.












domingo, 14 de abril de 2019

EN LA SEMANA, DEL PERIÓDICO JAÉN. UN AUTO DE PASIÓN, LA COFRADÍA DE LA VERACRUZ



          La cofradía de la Veracruz estuvo ligada con la iglesia de San Juan de Letrán,  y recibió del Papa Julio III en 1553 una bula papal por la que se permitía su fundación y erección de ermita, capilla y hospital, al mismo tiempo que se le concedieron las mismas indulgencias en las fiestas que lo recibían en la basílica romana.
De los primeros años de la vida de la hermandad nacieron dos aspectos muy importantes de su participación de Semana Santa: el monumento del Jueves Santo y la procesión del Jueves Santo por la tarde. Sin embargo, su festividad inicial fue la celebración del día de la Invención de la Cruz.
En el siglo XVII, fue importante la unión que mantuvo con la Cofradía de la Santa Caridad, formando el Hospital de la Veracruz y Santa Caridad, con su cementerio, y, lo más interesante, creando el Corral de Comedias que sirvió de fuente de ingresos para la cofradía,
EL PASO DE LA SANTA VERACRUZ

            La procesión, al principio, salía con los siguientes pasos: la banderola o estandarte de la Santa Cruz con sus hermanos, a continuación, las andas de la Santa Cruz; la hermandad del Cristo de la Columna estaba formada por su gallardete y hermanos, seguidos de los de las andas del Cristo, continuaban las hermandades del gallardete y andas  del Cristo de las Penas; tras estos, los de San Juan con su gallardete, y al final cerraba la Madre de Dios, que recibía el nombre de la Soledad con su gallardete. A finales del siglo XVII, se integraron los pasos representados y vivientes. Los primeros pasos de esta cofradía que se mantuvieron en todo el siglo dieciocho fueron los Azotes, Profetas, Arcángeles, Planetas y Doce Apóstoles. El paso del gallardete y el del Cristo de la Columna adquirió una gran importancia y en 1768, se le concedió el privilegio de guardar los cordones de plata de la imagen, algo parecido a lo que sucedió con el Ecce- Homo en las prendas de Jesús Nazareno.  

En los últimos años de vida de la cofradía, se transformó con el nombre del Santísimo Crucificado de las Penas, manteniéndose todavía la placa del pendón del siglo XIX. Algunos pasos, el tambor y la trompeta eran sus elementos básicos en estos años finales (la imagen de San Juan, La Cruz [4], el Crucificado de las Penas, la Soledad y el Cristo de la Columna). En el siglo XIX, todos sus derechos y bienes pasaron a beneficencia municipal y la propia cofradía, ya simple esclavitud, no tuvo apenas vida, como se comprueba en la declaración de gastos ante el Alcalde Constitucional de 1840.   Tan sólo el paso del Cristo de la Columna pervivió hasta principios del siglo XX y en el siglo XIX volvió a reconstruir sus estatutos con la hermandad de los judíos.   
      Pero tan sólo, tenemos constancia de la presencia de este desfile de pasos en 1694. Es,  precisamente, el momento de que las imágenes no sólo van acompañadas de sus correspondientes banderolas y gallardetes, e integrados por un grupo de hermanos a los que se les denominan “pasos”, “ cuadrillas”…..En concreto, este año asumió la interpretación catequética  la TROPA DE LA  CIUDAD, dirigida por su capitán, alférez, sargentos, cabos de escuadra y soldados, con el fin de sacar algunos pasos o misterios de la Redención Pasión del Señor, y se comprometió a organizar dichos pasos para el futuro: de ahí la costumbre de que el capitán asuma actualmente la responsabilidad de la organización de los pasos y tenga carácter militar la organización de los pasos hasta hoy día. Pero, sin olvidar los tradicionales pasos de Pasión (Judas, Doce Apóstoles y Azotes o Verdugos) había que buscar los orígenes del hecho redentor y, entonces, comenzaron a integrar escenas y representaciones, a la manera de los artificios o invenciones de la Fiesta del Corpus, de las Mojigangas o las Máscaras de las Vísperas de las Fiestas. Lo hicieron con pasos de los PROFETAS, ARCÁNGELES, y el PASO DE LOS PLANETAS. El primero era un paso en el que Isaías, Jeremías y Ezequiel iban vestidos con una túnica blanca de color de hueso y una insignia con su cartela correspondiente aludiendo a  pasos de la Pasión; los Arcángeles o Ángeles suelen estar representados por cuatro personas y , en el momento que se transforman en Ángeles   aumentan en número y suelen portar los cetros con los pasos de Pasión ( tal como aparece en la cofradía de la Oración en el Huerto); y  el tercer paso de los Planetas que es  una representación en la que cuatro personajes, vestidos con grandes cabezas,  representaban la escena del Paraíso Terrenal ( Adán, Eva, el Árbol, la Serpiente,…), con su correspondiente árbol en unas andas. Según el número que se deduce de los siguientes años, observamos que pronto desaparece el paso de los Planetas y, en su lugar, aparece el PASO DE LA JINETA, que se encarga en 1701 a Francisco Ruiz. En 1708, el Paso de la Muerte, personaje vestido de la Muerte que, al igual que la mortaja de la Semana Santa Sevillana, representaba lo efímero de la vida con sus dos balanzas y el vestido de esqueleto de la muerte. Probablemente, este personaje y el de la muerte coinciden con la figura de la Muerte sobre un caballo.  


sábado, 13 de abril de 2019

ICONOGRAFÍA DEL ECCE HOMO EN EL PROGRAMA DE SEMANA SANTA 2019




Este óleo sobre tabla, de 1.60 por 82 ms, se conserva cada año en la casa del mayordomo del  Ecce-Homo, que le recae en el cabildo de suertes del Domingo de Ramos la gracia de guardarlo en su altar familiar de su domicilio. Procede de un cuadro de la iglesia del antiguo convento de la Orden de Santo Domingo de Nuestra  Señora del Rosario de Alcalá la Real. Es de buena calidad, y de autor anónimo. Corresponde a la conocida tradición de los Ecce-Homo de busto, tan frecuentes en la Andalucía Barroca siguiendo las grandes obras de los Moras (José y Diego). No obstante, participa en una gran influencia de la obra de pintores granadinos como Juan de Moya, Alonso Cano, Bocanegra y, sobre todo, Juan de Sevilla en sus modelos de la Coronación de Espinas, y su Exposición posterior ante el pueblo. Ecce homo ("este es el hombre" o "he aquí el hombre" en castellano) SE FUNDAMENTA en la Vulgata latina del pasaje del Evangelio de San Juan (19.5). Son las dos palabras que el gobernador romano pronunció ante el  pueblo para ofrecérselo como  responsable de su veredicto final, ya que el se lavaba las manos.
Es una obra ya muy adentrada en el siglo XVII siguiendo esta tradición granadina reduciendo a su busto y medio torso toda la escena sin acompañamiento teatral como acontece en otras pinturas del Ecce-Homo y alcanzándole la sobria teatralidad de centralizar la imagen de Cristo bajo un fondo oscuro con una gran carga de tenebrismo. Este cuadro, denominado lámina del Ecce-Homo, está enmarcado en plata, se adscribe a la escuela barroca granadina,  presenta  el único y primer plano del rostro sangrante de Jesucristo en el momento posterior a la humillación y golpes propinados por los soldados romanos. Muy matizado el blanquecino rostro con los hematomas y cardenales de la flagelación, se distinguen nítidamente la  caña de cetro y  la Corona de espinas de tal modo que se esboza y se sublima muy esquemáticamente la humillación más profunda del abajamiento de Dios.  Lleva manto rojo, corona de espinas y se encuentra atado a una caña.La parte del cuerpo acardenalada y la roja clámide, dejando al descubierto la parte  superior del cuerpo y cuello, se integra perfectamente con el reduccionismo de la pintura del rostro frente a la simplicidad   y vacío del fondo oscuro de toda la obra. La verticalidad y el cruce de las manos muestran  una frontalidad estática  a la escena en cononancia conla piedad de la religiosidad familiar.  Esta claro que  ofrece reminiscencias de los pintores granadinos que trataron este tema iconográfico tan propagado en conventos e iglesias particulares de la ciudad de la Mota. Obras muy coetáneas de la escuela del cuadro del Ecce-Homo de la hermandad alcalaína del mismo nombre y Jesús en la Columna, pueden datarse a finales del siglo XVIII. reflejan la baja calidad artística si se compara con la anterior lámina del museo de la casa de los judíos.





 
Sale en procesión el Viernes Santo por la mañana portado por dos sayones judíos con rostrillos. Forma parte del patrimonio pictórico de la ciudad de Alcalá la Real, ya que fue rescatado durante el periódico de la destrucción gracias a la labor de conservación de la casa del hermano mayor en 1936.

viernes, 12 de abril de 2019

EN LA REVISTA DE SEMANA SANTA. COSTUMBRISMO DE LAS HERMANDADES DE ALCALÁ LA REAL








Actualmente, se manifiesta un proceso de uniformidad organizativa de la mayoría de las cofradías y hermandades por los decretos diocesanos de finales de siglo, de modo que han perdido muchas características, así como la adaptación y conversión de sus modos asociativos, al pasar de fórmulas de pasos, cuadrillas, y hermandades de contrato a auténticas cofradías o hermandades y grupos parroquiales.  


                FORMA DE ORGANIZACIÓN


Desde el siglo XVI
 hasta la actualidad, para el desarrollo de la Semana Santa, las hermandades, cuadrillas, pasos y asociaciones actuales como los grupos parroquiales, se agrupaban para representar los pasos o portar gallardetes o imágenes, un modo de asociación que varía en el tiempo y en las distintas cofradías. Los primeros que surgieron fueron los hermanos de gallardetes, banderolas o estandartes e imágenes, que abundan en los pasos de la Cofradía de la Veracruz y de la del Dulce Nombre de Jesús. En la primera cofradía, para la tarde del Jueves Santo se enumeraban los gallardetes de la Cruz, pendón de la Cofradía, el de la Soledad, de San Juan, Crucificado y Cristo de la Columna con sus correspondientes imágenes. En la del Dulce Nombre de Jesús, para la  mañana del Viernes Santo el propio Pendón, gallardete de Jesús[1], el de la Madre de Dios del Rosario y el de San Juan[2] y  sus correspondientes hermandades de imágenes. Se caracterizaban por constituirse como un número cerrado de hermanos en torno a veinte a sesenta y cuatro en el caso de los Discípulos pasando por unos cuarenta como la hermandad de  los Judíos; en tiempos pasados, se  establecía una relación de contrato notarial  con la cofradía, la abadía ( en el caso de la Veracruz) y/o  con el convento, cuyos puntos más importantes de los estatutos  o reglamentos se centraban en la salida procesional del gallardete o paso por parte de la hermandad constituida y la obligación de la cofradía o convento de acompañamiento y misas a la hora de la muerte. La cuota de ingreso varió a lo largo de la historia cofrade, y se regulaba, por ejemplo, en el siglo XVIII la cantidad de los dos reales o el pago de una misa al Convento. No era privativo este tipo de cuadrillas a las anteriores cofradías, sino que otras cofradías también lo asumieron: la Hermandad de la Señor de la Humildad, también solía tener varios gallardetes y resaltaba el del Crucificado en la tarde del Miércoles Santo; con similares características. el de la Soledad es un claro ejemplo de ello, formado por cuarenta y tres hermanos que, vestidos de túnica negra, acompañan al gallardete portándolo con sus borlas y en riguroso orden de antigüedad.[3]  El Paso de la Soledad  del Convento de San Francisco también se acompañaba de un gallardete de dicha imagen[4] y el de San Juan con su un gallardete  en la procesión n que salía con motivo del Entierro de Cristo en el Viernes Santo por la tarde.[5] Actualmente ha desparecido el número cerrado de hermanos y se han articulado otras fórmulas de salida procesional con las cofradías.  Era de obligado cumplimiento asistir y representar a determinado paso según la cofradía matriz en un día determinado de Semana Santa (miércoles para la Cofradía de la Oración en el Huerto, jueves para La Veracruz y viernes para el Dulce Nombre de Jesús), con los que se ganaba el beneficio de sufragios y pompas de enterramiento (tumba o bóveda, misas, pendón y hachas) que recibían del Convento y de la Cofradía, sin olvidar la cuota de hermandad. 

Pero los pasos vivientes de ambas cofradías nos suelen formar un compromiso contractual, En concreto, los pasos de personajes del Antiguo Testamento suelen constituir grupos de personas que representan sin diálogo los momentos culminantes de la Biblia desde la Creación con Los planetas hasta Los profetas, pasando por Los Ángeles, Abraham, Jueces, Tribus de Israel o Reyes, sobre todo, el rey David. Hay constancia de que solía encargarse un Padre de Animas de su organización en la cofradía del Dulce Nombre de Jesús, o, incluso el Capitán de la Tropa, en la Cofradía de la Veracruz. Disfrutaban de los mismos beneficios de las anteriores cuadrillas como enterramiento, misa y acompañamiento de pendón para el hermano y familia. Al principio estas cuadrillas respondían a una estructura medieval en la que un oficial o patrón o padre de ánimas se encargaba de todas las obligaciones que le ligaban a la cofradía, mientras que otro responsable de la hermandad se comprometía a ejecutar el paso en los aspectos técnicos de representación en la procesión. Dentro de este grupo, fueron las de la Cruz de los Discípulos, donde, incluso, se distribuyen en forma de las distintas cuadrillas de los Juegos de Cañas.  A veces, como en el caso de la comentada, se constituyen en hermandad, cuyos estatutos se conciertan entre la cofradía, el convento y la propia hermandad. Esta forma de organización se generalizó a gallardetes y hermandades y pasos. Lo mismo que en las hermandades de gallardetes se comprometen a la salida del paso, se insiste en el número limitado de miembros (en este caso setenta y tres) y en la asistencia a entierros y misas de muerte.Todos estos grupos se constituyeron, tras el paso de cuadrillas, en   hermandades, cuyos estatutos se conciertan entre la cofradía, el convento y la propia hermandad. Esta forma de organización se generalizó a gallardetes e imágenes y pasos            LA TROPALas milicias de la ciudad eran un ejemplo de organización jerárquico desde la escuadra a la compañía. Con el nombre de tropa se organiza   y con los anteriores postulados, asumieron, dentro de la cofradía de la Veracruz, el papel director de la Semana Santa. Su estructura trata de imitar a la milicia de la ciudad en la jerarquía, las órdenes, el reclutamiento y la vestimenta, pero en los deberes y derechos se regulan atendiendo a conciertos de escritura parecidos a los de los gallardetes. Por eso, se conservaban costumbres como el aleo y recogida de la tropa a la manera de la leva militar, el escalonamiento de recogida de personajes antes del desfile procesional, la vestimenta de los cargos y soldados a la manera de soldados del Antiguo Régimen, la diana, los heraldos de las chirimías y atabales con sus peculiares tambores de cuero y trompetas de hojalata, y la transformación de su milicia  en personajes de Pasión (Anás y Caifás, capitán y alférez); los sargentos y soldados en cargos, verdugos y sayones de  la tropa judía, que, en algunas cofradías constituyeron el Paso  o hermandad de los Judíos, de la Túnica o de la Sinagoga.Por otra parte, estos pasos individuales como el Longinos o Simón Cirineo, o grupales como los Judíos, Los Azotes, la Gente Armada, los Apóstoles o Judas, el Juego de la Túnica, la Sinagoga, los Letrados se integraron en unas nuevas hermandades, como la del Señor de la Columna en la Cofradía de la Veracruz y la del Señor del Ecce-Homo en la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús. El siguiente paso constituyó en formar una hermandad unificada tras la desaparición de la Veracruz como cuadrilla o hermanad y la integración de los Discípulos y Apósteles en la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús y Santa Caridad.
En todas estas hermandades, el número limitado de miembros obligaba que, ante la muerte u otra circunstancia de baja, el miembro ausente se sustituía generalmente por los lazos familiares de los más directos a los de baja consanguinidad.            Estos pasos individuales como el Longinos o Simón Cirineo, o grupales como los judíos, Los Azotes, la Gente Armada, los Apóstoles o Judas, el Juego de la Túnica, la Sinagoga, los Letrados se van a ir agrupando en unas nuevas hermandades, como la del Señor de la Columna en la Cofradía de la Veracruz y la del Señor del Ecce-Homo en la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús. En todas estas hermandades, el número limitado de miembros obligaba que, ante la muerte u otra circunstancia de baja, el miembro ausente se sustituía generalmente por los lazos familiares de los más directos a los de baja consanguinidad.


GRACIAS DE IMÁGENES


 Las variantes de sorteo de imágenes, vestimentas penitenciales o de actores, suelen ser muy pocas y se han mantenido hasta la actualidad. Solía recaer el objeto religioso en un hermano, al que se le acompañaba desde su casa hasta la vuelta de la procesión. En su casa, preparan un altar, donde solía guardarse el gallardete, la lámina, la mesa, o la Túnica. Se rinde una devoción especial, propio de la religiosidad familiar, obligando a sus depositarios, denominados hermanos mayores, a abrir, a lo largo del año, las puertas de sus casas para recibir las visitas de hermanos y devotos. Suelen recibir el cargo y su correspondiente gracia mediante el sistema de suerte solicitada entre los miembros de las hermandades, que se realiza en el cabildo de suertes, en las hermandades del Ecce-homo y Jesús en la Columna y los Apóstoles el Domingo de Ramos y el Gallardete de Jesús en el Domingo de Resurrección, así como la entrega los nuevos mayordomos o depositarios en la primera tras las procesiones de Semana Santa, y el gallardete de Jesús el domingo Segundo de Pascua. Este sistema de suerte imita al proceso de insaculación, muy frecuente en los cabildos municipales, con la diferencia de que eran bolas de plata y los sacaba un niño para adjudicar cada una de las delegaciones; y en estas hermandades suelen ser de madera con un orificio donde se alberga el nombre de la lámina.
CABILDOSEn los cabildos generales antes de la Semana Santa, tanto la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús como la de la Madre de Dios del Rosario o de la Santa Veracruz, los hermanos mayores, mayordomos, alcaldes, y patronos bajo la presidencia del prior o del vicario organizaban el desarrollo de los pasos. Bajo la anuencia del prior del Convento la primera solía determinar "que en la dicha Procesión se sacaran los Pasos". Tras el nombramiento de oficiales y encargados, estos se comprometían a realizar el paso. Unos lo hacían individuales, otros en forma de cuadrillas o gallardetes, otros en forma de hermandades filiales o concertadas con los dos anteriormente mencionados, la cofradía y el prior del Convento. Debieron preparar al principio cada escenificación de un modo autónomo bajo la dirección religiosa de algún fraile del convento. Más tarde, se transmitió el papel del paso, a través de la transmisión oral de padres a hijos o parientes. No obstante, se realiza en torno al Domingo de Ramos toda la puesta en escena de tal modo que en sus casas ensayan para el día del Viernes Santo. El ensayo de los tambores de piel y Trompetas de hojalata se incorporó recientemente a la Víspera de San José; y el de resto de los pasos en los días anteriores a la Semana Santa.
DESFILE PROCESIONAL
El desfile procesional se desarrolla con elementos que recogen tradiciones especiales, como la salida y entrada a las casas por la derecha evitando el carácter siniestro por su carácter de mal augurio desde tiempos de los romanos. Durante el desfile, los elementos militares predominan en muchas escenas y una moral maquiavélica que se encarna en la dualidad entre buenos y malos, reflejados desde el color de sus rostrillos hasta la elección de vestimentas y diálogo de la trama.  En los períodos de oscuridad que se originan, a lo largo de los tres siglos de la historia de los pasos, unas veces, los judíos; otras, el Juego de la Túnica mantuvieron latentes dichas tradiciones. Desaparecido el Convento de los padres domínicos, resorbió en el siglo XIX la Hermandad del Señor del Ecce- Homo y Jesús en la Columna. En nuestros días, es significativo que continúen la cofradía y la hermandad en la defensa de estos aspectos tradicionales. Entre ellos, se mantiene el refresco final tras la procesión que pagaba el hermano mayor, lo que provocaba disidencias entre los hermanos y se mantienen a lo largo de la Historia. Algunos aspectos gastronómicos como el pestiño, dulces artesanos y licores caseros perduraron en el convite tras las Juntas Generales y Ensayos, así como las tradicionales, invitaciones.


VESTIMENTA Y REFORMISMO


Un aspecto fundamental de este costumbrismo fue su singular traje militar en todos los pasos del auto de Pasión, salvo el de los apóstoles, los reos, y los discípulos que responden a la iconografía religiosa y los trajes de los condenados Inquisición o la Mortaja de los Ajusticiados que no respondía en ocasiones con el reformismo abacial. El penitencial del gallardete siempre fue signo de esta hermandad y nunca ofreció problemas. El resto se mantuvo desde su origen, pero fue cuestionado en muchos momentos de la vida cofrade. Pues, a finales del siglo XVIII, fueron extinguidos y prohibidos los pasos, pero de nuevo aparece el Ecce-Homo, acogiéndose a la posibilidad que dio el abad a constituirse en hermandades y sacar sus insignias, gallardetes y cuadros amparándose en el decreto de veinte de febrero de 1782 del abad Esteban Lorenzo de Mendoza y Gatica. En estos años ochenta, debieron sufrir un fuerte impacto el reformismo del abad Palomimo y las disidencias entre la cofradía, el convento y los propios gallardetes, un preludio de lo que fue el final del siglo XX. A pesar de las dificultades, los miembros de los pasos no querían perder este aspecto tradicional y así manifiestan en 1792: "En la ciudad de Alcalá la Real a diez y nueve de junio de mil setecientos noventa y dos años, estando juntos en el Convento del Rosario Orden de Predicadores, juntas las dos Cofradías de Madre de Dios y del Dulcísimo Nombre de Jesús, convocadas a toque de campana para tratar con los que tienen a su cargo los Gallardetes si han de salir n la procesión en los términos que expresa el Decreto del Sr. Ilmo. el obispo Abad de esta ciudad y inteligidas de su contenido, de unánime  consentimiento dijeron todos que de ningún modo quieren salir en dichos términos y sí en los que hasta de presente se han acostumbrado, con el distintivo de cada gallardete que le corresponde, vestido el Apóstol de Apóstol, y el Discípulo como Discípulo, cuyas vestimentas arregladas y lo mismo las de los Judíos representan el Sacrosanto paso de Nuestra Redención, siendo notorio  en muchas partes la Derogación con que se practican en esta Ciudad los referidos pasos que de tiempo inmemorial se ejecutan en ella, y sin ellos serían las procesiones más de risa que de Devoción. Y visto por las Cofradías que sin estos ramos de ningún modo le es factible sacar la procesión que les corresponde el Viernes Santo, aunque es la principal de todas. Desde luego discriminan que se guarde la costumbre inmemorial o que de lo contrario no salga dicha. En 1797, de nuevo el abad permite que salgan a la antigua usanza. El corregidor también ordena lo mismo. Y de nuevo aparecen los soldados, los judíos, los apóstoles, descubiertos y tapados, con túnica y sin túnica.[6]El siglo XIX y XX es simplemente de un retazo de una serie de composiciones de este costumbrismo, que quedó como una reliquia de los autos de pasión.


[1] AHPJ. Legajo 5143. Año 1722 Francisco montes Lezcano. Pag 5. Concierto entre los hermanos del Gallardete y la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús. Ver Revista del Gallardete año 1996.[2] AHPJ. Legajo 5372. Manuel Monte Lezcano. Fol. 1. Fecha veintidós de marzo de 1649.[3]AHPJ Legajo 5373. Folio 73. Escribano Manuel Monte Lezcano. Escritura de concierto entre el Convento de Consolación, la hermandad de la Soledad y la del Cristo de la Humildad. Seis de abril de 1651.[4] AHPJ. Legajo 5371. Folio 20. Felipe Montes Lezcano. Concierto entre el Convento de San Francisco y hermandad del gallardete y la de la imagen de Nuestra Señora de la Soledad. Eran cincuenta y tres hermanos, de los cuales tres iban con el gallardete, el resto, vestidos con túnicas negras y disfrutaban de las hachas, misas y enterramientos acostumbrados.[5] AHPJ. Legajo 5369, Folio 334. Manuel Monte Lezcano. 16 de septiembre de 164O. Concierto entre el Convento de Nuestro Señor San Francisco, la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad y los cuarenta y los hermanos del Gallardete del Señor San Juan.[6] Garrido Espinosa de los Monteros, Diego. Historia de la Abadía. Pag. 306. Diputación Provincial de Jaén.