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Edificio
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Fecha de fundación
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Fecha de renovación
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Iglesia de santo Domingo
Iglesia Mayor Abacial
Convento de la Encarnación
Convento de las Trinitarias
Convento de san Francisco
Convento de Consolación
Iglesia de san Juan
Iglesia de san Marcos
Convento del Rosario
Convento de san Antón (capuchinos)
Iglesia de la Veracruz
Iglesia de san Bartolomé
Iglesia de san Blas
Ermita de la Magadalena
Iglesia de la Caridad
Calvario
Ermita de santo Sepulcro
Oratorio del Ecce-Homo
Iglesia de san Antón
Iglesia de N Sª de las Angustias
Ermita de san Sebastián
Cárcel Real
Casas de Cabildo de la Mota
Casas
de Carnicería
Casas de la Justicia
Hospital de los Monteses
Corredores y escritorios
Palacio Abacial
Pósito
Matadero del arrabal de la Mota
Fuente de la Mora Vieja
Fuente de la Mora Nueva
Fuente de los Álamos
Lavadero y Fuente del Rey
Fuente y Lavadero de las Tórtolas
Fuente de la Tejuela
Lavadero de la Fuente Tej
uela T
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XIV
XIV
1528
1542
1539
XV
1506
1590
1629
1550
1549
1583-1620
XVI
16OO
1698
1640
1744
1764
1472
1756
1549
XIV
1602
1420
XV
XVI
1545
XVI
Principios del siglo XVI
Principios del siglo XVI
1532
1682
1549
1630
|
1602
XVI-XVII
1602 en Llanillo
1640
1630
1630
1588-1669
1600
1628 recibe donativo 1000 ducados
Todo el siglo XVII
Finales del siglo XVI
Finales del siglo XVI-XVII.
XVII
Siglo XVII
1785
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Casas del Ayuntamiento
Plaza del Ayuntamiento
Casas de Enfrente
Nuevas Casas de Carnicería y Pescadería
Nuevo Pósito
Peso de la Harina
Casas de la Justicia
Casas de Comedia
Cárcel Real
Palacio Abacial
Escuela de Cristo
Paseo de los Álamos
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1733
1733
Finales del siglo XVII en Calle Real
1759
XVII
1602
1614
1702
1710-1780
1780
XIV como egido
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Renovaciones como espacio
público XVIII
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Hospital del Dulce nombre
de Jesús de los arrabales de la Mota y Alhóndiga
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Finales del siglo XVI
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1602
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Hospital de los Pobres
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1597 Mesones
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Cementerio de la Veracruz
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1550
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Nuevo Matadero de la ciudad
llana
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1745
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"la historia local contribuye a fundamentar la base del conocimiento global de los pueblos desde el estudio de los acontecimientos de las ciudades"
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sábado, 8 de noviembre de 2014
LA ALCALÁ DE LA EDAD MODERNA ( EDIFICIOS PÚBLICOS. SIGLOS XVII-XVIII)
viernes, 7 de noviembre de 2014
EL DÍA DESPUÉS
EL DÍA DESPUÉS
Hay
un sentimiento popular de fijar o
establecer una fecha, que sirva de frontera o límite para acabar una etapa y
emprender una nueva, con más fuerza e
ilusión para superar el abatimiento y el desbordamiento actual. No hay que
buscar orígenes profundos, porque como simple razón vital la muerte separa dos momentos fundamentales de una persona; o un
dígito al final de un año abre un nuevo
decenio, lustro, un siglo o milenio, y
parece como si inaugurásemos una nuevo modo de ser o un modelo diferente de sociedad. Y,
abundando en este sentimiento, las
propias horas del día se separan con el
mediodía, y, haciéndose uso de los latinismos refinados, colocamos A.m. o P.m.
para reflejar los momentos matutinos o vespertinos.
Parece
como si hubieran quedado muy lejos los
años de las vacas gordas, cuando andaban por sus reales el desarrollismo a
ultranza y el ansia de convertirse en ricos (teniendo como exponentes de aquellos
tiempos la ostentación de poseer varios
vehículos, dos o tres viviendas y el derroche de un sobredimensionado bienestar
que se manifestaba en el lujo y el
aventurismo sin cordura). Hemos quedado sumidos en el agujero negro, más profundo
que los de los sistemas estelares, porque no se le ve punta al lápiz por más
que nos afinen las cuentas, redoblen los
recortes y retrocedamos, cada día más, en los derechos básicos de las personas
más vulnerables. Como el maná de los israelitas, se asiste a un deseo de cambio profundo y llegar a la tierra
prometida, donde se rompa con todo lo que significa una etapa que
convendría arrancarla de las crónicas de
España.
En
medio de esto, la crisis con el sentido etimológico de este étimo griego, nos
ha servido como el vocablo más apropiado no sólo para definir este momento, sino también como actitud
personal y colectiva para “ separar, elegir o distinguir” la paja del
trigo, lo banal de lo esencial y los fundamental de lo accesorio; y añadimos,
siguiendo sus diversos matices de su campo léxico, la idea de explicar y resolver para siembre la duda entre la ficción, en la que estábamos inmersos, y la pura y dura
realidad, en la que nos habían sumido el neoliberalismo y el egoísmo
imperante.
jueves, 6 de noviembre de 2014
BARRIOS O CUARTELES DE ALCALÁ EN LA EDAD MODERNA.
Más
importancia va a tener la distribución
geográfica de la propia ciudad de Alcalá, que solía dividirse en varios cuarteles
para fines sanitarios, militares, y
sobre todo de abastecimiento de la población. Su estructura difería de la
demarcación parroquial, que constaba tan sólo de la antigua de Santa María la
Mayor y santo Domingo de Silos, que tenía anexas a las distintas cortijadas y
aldeas. La primera obliga a un desplazamiento de su templo a la iglesia de san Juan, dando lugar
a que se produzca un asentamiento de un sector privilegiado en las calles del Rosario, Llanillo, Veracruz y Real. A finales del siglo XVII, el culto y la
vida parroquial va a quedar en la iglesia de san Juan, donde a finales del
siglo XVIII se le considera como el lugar propiicio de auxilio de reos e,
incluso, el barrio se presente alternativa del centro de la extensión urbana
para ubicación de nuevos servicios como las carnicerías. La ermita de san Blas,
el convento de la Trinidad y Santo Domingo
o Rosario completan sus iglesias.
La segunda, a finales de siglo se desplazará su centro al Llanillo a la
iglesia de la Veracruz, lugar de refugio de reos, donde un buen número de oficios, personas más
privilegiadas y el movimiento social y comercial se ejercían desde bastante
tiempo y sólo mantenían la iglesia de santo Domingo por motivos de tradición.
La vida comercial ubicada en la calle Llana, las calles adyacentes a la plaza
de las Casas Consistoriales y, sobre todo, el Llanillo, la Tejuela y
Álamos donde se asientan los
mesones,hasta en número de ocho, las fondas, las tiendas de tenerías,
mercancías, los servicios de Correos, Tabaco y timbre, los servicios
recaudatorios y de abastecimiento y el Palacio Abacial
va a dar lugar una nuevo desplazamiento de la ciudad y definitivo para los siglos posteriores.
Por lo que se
refiere a la demarcación del casco alcalaíno
existían los siguientes barrios: el de san Bartolomé, de la Peña
Horadada y San Sebastían, la Mota con la Alhóndiga y Lagares y Mesones,
desaparecidos a finales del siglo XVII, y los nuevos de la Tejuela( comprendido entre las calles
del mismo nombre, Mesa, Pedro Alba, Real hasta Placeta del Rosario, Oteros,
Barrero, Antigua, Antón Alcalá, Las parras y Peso Viejo) un segundo San
Francisco, Santo Domingo y san Blas, y un tercero denominado central con el
Llanillo de eje,
miércoles, 5 de noviembre de 2014
EL PERÍMETRO DE LA CIUDAD MODERNA HASTA EL SIGLO XVIII Y SUS PUERTAS
Hasta el siglo
XVIII, la delimitación del suelo de Alcalá la Real viene descrita en diversas ocasiones con
motivo de las epidemias. En la del 1676-1682, el impedimento de entrada o salida de los vecinos por
medio del cerco de la ciudad nos delimita de esta forma toda la parte urbana:
..desde la
calle que sale de las casas de Pedro Carrillo hasta la Cruz de los Muladares,
cuesta del Cambrón, Rastro, barrio de san Bartolomé, Peña Horadada, Barrio de
san Sebastián hasta la cruz que está frente a las casas de José Vazquez
Messía...
desde la Cruz que es de Juan Vazquez que es
las Azacayas, calle Mesa ,
Tejuela hasta el Pilarejo, calle de Mari Rosa y de las
Parras hasta la cruz que esta encima de la arquilla del agua....
...desde
la Cruz del arca de agua , cruz de los Moros, Capuchinos hasta los
Muladares.....
Aunque la
ciudad tenía varias bocacalles y portillos, los cercos y las tapias de la
ciudad le daban una unidad morfológica, que tan sólo podía sobrepasarse por
las puertas de la Tejuela y los Arcos en la alameda para el paso comercial
y de pasajeros de los caminos de Granada, Córdoba y Jaén; para el abastecimiento
del pan y salidad del campo, por la parte oriental se abría un portillo por la cruz
de los Moros y por la parte sur, el portilllo de san Bartolomé, el del
Cambrón o de san Blas.
martes, 4 de noviembre de 2014
NOTAS PARA EL CORRAL DE COMEDIAS DE ALCALÁ LA REAL, DANZAS Y FIESTAS
NOTAS PARA EL CORRAL DE COMEDIAS DE ALCALÁ LA REAL, DANZAS Y FIESTAS
UNA
Una
actividad más estable se va desarrollar a partir de las primeras décadas del
siglo XVII con el nacimiento de la Casa de Comedias, que estaba patrocinada por
la Cofradía de la Santa Veracruz. Pronto esta dejaba su organización al frente
de unos arrendatarios que le pagaban anualmente una cantidad fija que alcanzaba
los ciento cuarenta ducados en el año 1628[1].
El contrato se fijaba para dos años. Más tarde esta actividad vino a menos en
el siglo XVIII hasta prácticamente desaparecer.
DOS
No
es extraño que lugares como el Corral de Comedias, que apenas podía
mantener la cofradía de la Veracruz
recibiera subvenciones de arreglo de los aposentos oficiales y de la estructura
de su fábrica ( la cofradía y su mayordomo Martín García recibe 100 ducados en
18.4.1669). Se remozó con la ayuda de doscientos ducados el Corral de Comedias
de la cofradía de la Veracruz, donde acudían los miembros de la ciudad y sus
esposas a los aposentos reservados. Las
obras de teatro se realizaban a lo largo del año y ya no se reservaban a
ciertos periodos, sino que se celebraban en el mes de mayo, junio y agosto como
la compañía de Luis Pascual que tuvo que ser subvencionada en el mes de agosto
porque no acudía gente.
TRES
En 1684, de nuevo el Corral de
las Comedias se remozó en los aposentos de la ciudad fijando las armas reales, de la ciudad y de
la Cofradía de la Veracruz.
CUATRO
La
proximidad con Granada nos hace ver una ciudad , en la que se le imponía las
modas culturales de la ciudad de la Alhambra. Los comisarios- diputados de
fiestas contrataban las mejores danzas, los mejores autores de comedias y los
artistas de los distintos monumentos que se encargaban de la procesión del
Corpus y de la Octava. Al principio, un elemento básico fue las danzas de
cascabel y castañuelas, interpretadas por gitanos, pero después se va cediendo
paso a grupos de damas, hombres y diablillos.
Los coloquios de los niños nos recuerdan otras danzas que
se interpretaban en la iglesia mediante
representaciones de pequeños relatos o pasajes evangélicos y bíblicos como el
Diálogo de los Niños en el Templo, generalmente eran dirigidos por el maestro
de capilla (Cf.10.5.1624).
También
eran frecuentes, la representación de autos sacramentales y la interpretación
de villancicos, sonetos o cantos poéticos durante la procesión en honor al
Santísimo. Uno de las preocupaciones más importantes va a consistir en la
escenificación de los tablados en los
que se colocaba el Corpus Cristi en la Mota, y, posteriormente, en las plazas
del nuevo ayuntamiento de la zona baja que se construyó en el siglo XVIII.
Tampoco, se puede olvidar los adornos de toda la estación así como la portada
del propio cabildo.
CINCO
Generalmente,
se contrataba a los autores de comedias que llevaran a cabo las danzas y a
casas especializadas del Corpus granadino, tendiéndose en el siglo XVIII a
contratos de periodos fijos de ocho años, que solían ser prorrogados, con
familias como los Perea, por la complicación, artificio y fastuosidad
barroco de todos los elementos.
Aunque
suele ser muy parecidas, las del año 1634, destacan por el número de danzas que
nos ilustran de la importancia de esta fiesta y que fueran contratadas con
Pedro de Contreras y Quiteria de Toledo, viuda del autor de comedias Juan Rodríguez.
Fueron cuatro danzas: la primera era de calza entera, cuatro hombres y cuatro
en hábito de mujeres el vestido de hombres, con sus estelas y ropillas verdes,
con sus mangas vestidas y sueltas y bandas de tafetán verde y puntas de oro con
cuellos de solillas y las mujeres en aguas de la misma tela de siete paños con
armadores, con mangas pedidas largas y la guarnición de oro y toda la tela
nueva. Tanto hombres como mujeres llevaban penachos enteros y la guía de la
danza sacó laúd. La segunda danza fue de
emperadores romanos de ocho personas. Los vestidos de cordelan de cuatro
colores, bordados de hojuela de plata y lentejuelas, matos de tafetán con
puntas de oro y rosas en los hombros, coronas de laurel y penachos y cabelleras
con un violín por guía. La tercera de hábito de bandoleros de ocho hombres,
vestidos de tela verde con guarnición de oro y ropilla que se entiende de gabardina abierta y bandas donde vayan
pendientes y pistolas que ha de dar el dicho comisario, sombreros de color con
penacho caído, con un vitola por guía : La cuarta se visitó de traje de indios de lana anacarada con cajetillas y calzones
marineros con puntas de oro y florones de pasamano en lugar de guarnición,
rostros de color de pasa con estrellas de oro en la frente, cabelleras,
cascabeles y un arco de plumas en la cabeza y una guía pedida con tambor. los
comisarios pagaban los hombres en sus ensayos y los seis hombres que se vestían
de diablillos con vestido de lienzo y sus rostros. La fiesta religiosa era
solemne, en la que participaban todas
las hermandades, cofradías y clero secular y regular, acompañados del cabildo
civil y religioso .El primero llevaba las
varas de palio, motivo que provocó gran número de discusiones. El Barroco complicará los pequeños
escenarios, tablados de la Mota con arcos de fruncías, columnas de decoradas,
colgaduras altares simbólicos, entoldando toda la plaza, colocando grandes galerías a la entrada del cabildo y en todos
los ventanales con cornucopias, arañas e iluminarías al mismo tiempo [2]
.
El itinerario se mantuvo hasta que los abades
pudieron en la Mota realizándose la procesión en un recinto fortificado lleno
de escombros, casas derrumbadas, patios, corralones. Sin embargo, la nueva
plaza municipal va a dar un impulso barroco a la fiesta entoldándose para el
paso de la custodia, adornándose con templetes, acompañamiento de regimientos
militares y nuevos itinerarios hacia la calle Veracruz y calle Llana, evadiendo
la calle Rosario, que un tiempo perduró mientras salía la procesión de la
Iglesia de san Juan.
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