Archivo del blog

viernes, 16 de agosto de 2013

POBRE DE MÍ


POBRE DE MÍ

 

 

 

A eso de  las once y pico de las noches, cuando retumba fuertemente el cielo en torno a la Fuente de la Mora al estallar la última traca de las fiestas patronales, todo el pueblo alcalaíno parece como si entonara sigilosamente un “ Pobre de mí, ya se acabaron las fiestas …. de la Virgen de las Mercedes de este año 2013”. Es como si sufriera una catarsis colectiva que se plasma en el juego de fuegos artificiales, denominado “Cuadro de la Virgen”.

  Atrás quedaron, en este preciso momento,  las vacaciones cumplidas de muchas personas, el encuentro tradicional de los hijos  y nietos ausentes durante todo el año-sólo por esta fecha tan señalada, los achaques vencidos y las enfermedades superadas, el objetivo ansiado de cumplir una promesa, el recuerdo y la memoria por la pérdida de los seres queridos, y un sinfín de sentimientos compartidos y disfrutados  alrededor de estas fiestas..

Cada uno entona,  a su modo  y vivir sino malvivir,  su “pobre de mí”: los hay que vuelven a sus casas y se las encuentran desgarrada por la ausencia de un familiar; otros, sin embargo, vuelven ilusionados pensando que cambiarán las circunstancias y soñando en no estar pendientes de ese hilo perverso de esta economía competitiva, cambiante y caprichosa-sí con tres c tan nefastas como las  otras circunstancias causantes de la muerte-, esa economía que transforma un contrato fijo de golpe en temporal, de temporal en  despido procedente; y del desempleo en la exclusión de la sociedad. Muchos otros vuelven a las tareas como si  algún revulsivo especial los hubiera transformado tras el merecido descanso: sueñan con nuevos mercados de sus productos elaborados  de forma autónoma o participando en la empresa privada o colectiva; ansían  que la maquinaria del sistema público  funcione como un coche sin chirridos de escándalos  ni de grasas de corruptelas  y ofreciendo las mejores velocidades de la sanidad y la educación;  y, deseando que el tiempo pasado haya sido una isla, para que, con la llegada de septiembre, cambie totalmente la vida, de modo que no se  estanque en el retroceso social ni en la pérdida de  muchos  beneficios de la sociedad de bienestar.

Pero,  “ el pobre de mí.” resonará como un simple eco y  no tendrá aliento  para otras personas a las que el mercado les ha cerrado la puerta laboral (Los ha convertido e inútiles antes de tiempo; los ha jubilado sin gozo ni paga).  Y el “ pobre de mí” será mucho más real y verídico,   no sólo para ese  cuarto mundo,  que existe entre nosotros y nos rodea sin darnos cuenta, para aquel que no puede llegar ni a la primera semana del mes o  no tiene recursos para afrontar el pago de las necesidades básicas: el alimento, la luz, el agua… sino también para aquel que le da vergüenza acudir a una reunión amical porque no puede compartir nada sino las migajas de las ayudas estatales Desgraciadamente, también “será el pobre de mí” para muchos profesionales jóvenes que no encuentran trabajo  tras las muchas fatigas  durante sus estudios  brillantemente conseguidos.

Ojala, la salva de fuegos y los aplausos finales de la colectividad  festiva  nos hicieran cambiar a todos  y nos quedáramos en luchar por la alegría  y el trabajo compartidos, y qué mejor que  conseguirla  con una economía solidaria, y con  lo que conlleva  de esfuerzo, participación y reflexión  colectivos, o sea  de todos los miembros de la sociedad  alcalaína .   

. ;.  .         

No hay comentarios:

Publicar un comentario