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jueves, 27 de abril de 2017

LAS ALDEAS A MEDIADOS DEL SIGLO XVIII

Un caso importante es la aldea de Charilla que sufre una gran expansión a lo largo del si
glo XVIII con la roturación de tierras en la Dehesa, la zona del Robledo, los pagos del Gudalcotón, la Celada, la Cueva del Moro, Martina y Rompezapatos, donde la concentración de casas y cortijos llegaba a setenta y tres vecinos en el año 1764 frente a otras zonas como Santa Ana junto la Cabeza el Carnero que solamente tenía cuatro vecinos, (  tendrá su desarrollo en el siglo XIX por la roturación de los terrenos baldíos de los Llano, Mazuelos). Los demás partidos del campos suelen estar formados por una gran agrupación de cortijos. Eran zonas que tenían a veces una fuente de riqueza especial como los cuatro cortijos de los molinos de las Juntas o de Aranda. La propia Ribera era un conjunto de 24 cortijuelos, Mures tan sólo tenía trece vecinos. Sin embargo, la ribera del Palancares, Cantera Blanca y Valdegranada junto con la Hortichuela se encontraba muy pobladas con ochenta y sesenta vecinos, lo mismo que la Rábita con sesenta. Algunas zona como el Villar, (3)Puertollano (8), Arroyo el Salado ; Fuente la Encina(9)y Fuente Alámo(16) manifestaban unos núcleos reducidos de cortijos en amplias zonas agrícolas.

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