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martes, 23 de octubre de 2012

ANA CORTECERO



 

Hace varias semanas, el joven Carlos Hinojosa se despedía del cargo de la  delegación del  Instituto Andaluz de la Juventud de Jaén; el pasado jueves 11 de octubre, Ana Cortecero, concejal de Recursos Humanos, Policía y Turismo,  bajaba las escaleras del ayuntamiento alcalaíno tras una intensa vida dedicada a la res publica despidiéndose de la representación oficial, en la que se ha mantenido durante más de trece años. Le pesaba dar su último adiós en una casa, en la que ha pasado ( en sus palabras de su discurso final, recogiendo el verso machadiano “ todo pasa y todo queda”)  muchas horas de trabajo y lucha por defender los intereses de “su ciudad”, tal como viene manifestando en muchas declaraciones a pesar de ser natural de la ciudad tosiriana . Aún más, no solo lo ha expresado públicamente, sino también muchas personas han podido comprobar diariamente  su amor por nuestra tierra y sus gentes renunciando a cotas más altas en favor y entrega por mejorar el bienestar de los alcalaínos y cumplir el compromiso firmado, a lo largo de tres gobiernos, en la cartas del programa y candidatura que asumió y afrontó en los primeros años del segundo milenio.

A todos nos han sorprendido favorablemente numerosos aspectos de su participación y presencia municipales, su ser, su estar y su hacer. Pero, nadie puede olvidar tampoco  que Ana se ha adaptado totalmente  a su nueva ciudad,  que le acogió en sus primeros pasos de impartir la enseñanza secundaria, aportando su profundo saber, su fructífera pedagogía y su dotes de magnífica y eficiente directiva para dinamizar el funcionamiento del instituto Alfonso XI ; también ,  supo ser receptora a la llamada  e invitación de formar parte de la tarea colectiva para  colaborar con el  progreso y desarrollo de Alcalá la Real en todos los campos que asumió como concejal de cultura o de gobernación municipal. Como mujer luchadora, valiente y tenaz ante la adversidad, nunca se arrugó  ni en los momentos difíciles, ni moldeó su  forma de ser  a las corrientes del aire pasajero, sino que mantuvo siempre la esencia de su intelectualidad apoyándose en el  razonamiento y dando siempre todo tipo de argumentaciones para describirnos el universo realista de  una Alcalá en progreso, que dejaba su sabor de terruño para convertirse en una ciudad del siglo XXI. Nunca le faltó el rigor científico  y siempre  cuidó del protocolo de cuidar  la amistad entre todos los que le rodeaban: en la docencia o  en la praxis política, su melodiosa voz y su mensaje argumentativo siempre serán una seña de identidad de muchos actos de su pasada permanencia en la vida local.  Comprendo,  perfectamente, aquellas palabras que dijo en su despedida como profesora del centro educativo , aludiendo que “siempre se sentirá profesora del IES Alfonso XI y este será su centro”, porque fue el  centro en el que dejó una huella imborrable, y, en este caso, esta perdurará en muchos alumnos a los que les abrió  los ojos con el discurso racional  y le recordarán cuando muestren a sus hijos aquella agenda  escolar , en la que daban sus primeros pasos de acercamiento al mundo de  la filosofía.

En la historia de Alcalá hay hitos que han marcado un impacto especial entre la población, Ana será siempre muy bien recordada por el pueblo alcalaíno ( Etnosur, Biblioteca Municipal, la Cultura explicada y razonada, Turismo de Excelencia….) y, en palabras machadianas, aunque todo pase y todo quede “Ya es sólo brocal el pozo; púlpito será mañana; pasado mañana, trono./". 

   

 

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