Este año, ya
no escucharemos a Juan Vega Vega, este auroro de estirpe familiar , con el
que las Noches de Navidad y la muestra de Villancicos de San Juan se
transformaban en oraciones nacidas del corazón y la tradición por medio de su
voz insustituible, que, como me decía Rafael Picaso, cualquier melodía se
convertía en música perfecta de las manos de su voz y su s cuerda. Ni
escucharemos las saetas auténticas de su voz hecha más que oración, canto de
serafines a la entrega de los cuadros y gallardetes, el mejor saetero de Alcalá
la Real, por seguiriya y cualquier tipo de toná.
Este devoto
del Cristo Sanjuanero no saldrá a escuchar su banda, con la que su trompeta
daba el punto culminante de aquellas marchas desde los años setenta hasta
avanzado el III milenio.
Y no
podremos tampoco vivir y escuchar la pasión hecha pueblo con sus pregones de
los pasos en la tarde del Jueves Santo y la mañana del Viernes Santo, en su
toná única y deje final aflamencado en su voz señera. La pasión de 2026
sonará más triste en forma de queda por tu adiós a tu devoción de alma y en la
que fuiste el pregonero simpar de amor pasional.
En la casa de hermandad, se mantendrán las huellas de tus manos artesanas que hacías bella hasta la piedra del mampuesto. Como coralista de muchas comparsas , la música en tu voz y tu dirección sonaba con una sinfonía especial en muchos actos populares y en otros de la corte celestial de los Ángeles de la tierra, una voz y unas cuerdas que siempre estuvieron al servicio de Cristo y de su pueblo, todo lo entregaste.
Cuando
llegue el Viernes Santo, retumbará el paseíllo de la Mora este año con estos versos auroros:
Son méritos
que hacemos
para la otra
vida
dadlo
abundante,
nadie lo
impida.
Que la
Virgen de la Aurora y Jesús en las advocaciones de Salud, Ecce Homo y Columna,
se lo recompensen con creces en el cielo.
.jpeg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario