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martes, 13 de julio de 2021

LA CRUZ DE RAMÍREZ

 DEDICADO A MANUEL AGUILERA, AMANTE DEL PATRIMONIO DE LAS CRUCES DE LA SIERRA SUR



LA CRUZ DE RAMIÍREZ EN LOS AÑOS CUARENTA

Años sesenta del siglo XX

Estado actual desde principios del III Milenio

Inicio del testamento y curiosidad de la cruz

LA CRUZ DE RAMÍREZ
DEDICADO A MANUEL AGUILERA, AMANTE DEL PATRIMONIO DE LAS CRUCES DE LA SIERRA SUR
LA CRUZ DE RAMIÍREZ EN LOS AÑOS CUARENTA
Ya hemos comentado en otros programas sobre las cruces de la comarca, su simbología, su ubicación, diseño, historia, funcionalidad y sus patronos. También, es un patrimonio que se vio muy afectado por su deterioro o su pérdida en momentos cruciales, como en el otoño de 1931. No obstante, solían reconstruirse, rehabilitarse o sustituirse en muchos rincones y lugares de nuestra ciudad y nuestra comarca. Este es el caso de la Cruz de Ramírez, que fue reconstruida en madera por Pedro Mesa para la fiesta de la Cruz, cuando se celebraba por los años noventa en el patín de San Juan. Se tomaron las medidas y su forma octogonal, y, le faltaron algunas gradas de la original. Presidió la velada del Día de la Cruz con sus bandas, cintas, flores y macetas.
A través del escribano Manuel Monte Lezcano, podemos datar la fecha de esta cruz en 1702 por un testamento suyo de 16 de febrero de 1724. A través del testamento de Juan Ramírez del Postigo, encontramos importantes datos sobre ella. Como patrono era, el miembro de una famosa familia hidalga de la ciudad de Alcalá, secretario del rey Felipe V y familiar del Santa Oficio de la Inquisición. Nació circunstancialmente en la capital ganadina, donde fue bautizado en la parroquia de la Magdalena y residía su padre don Bartolomé Ramírez del Postigo, se casó con una mujer castillera de la familia de los Parejas, doña María de Pareja y Valenzuela. Y tuvo por hijo a don Manuel Ramírez del Postigo, cura beneficiado de la Iglesia de Santa María la Mayor y Juez de rentas abaciales y doña Rita Manuela Ramírez del Postigo, casada con don José Montalvo y Alarcón, abgado de la Real Chacillería de Granada.
El motivo de levantar la cruz versa en esta manda testamentaria.
La cruz se mantuvo hasta los años sesenta, que fue sustituida y para liberar el espacio como andén de la estación de autobuses. He aquí la manda.
" Declaro que por el año pasado de setecientos y dos, día de San dionisio Areopagita, a honray gloria de Nuestro Señor y de su bendita Madre hizo poner a su costa en los Álamos de esta ziudad , antes de llegar a la Puerta de Arcos, por baxo de la calle de La Peste, una Santa Cruz de Piedra con sus gradas y pilastres, y en ella, un escudo de armas, y, junto a dicha Santa Cruz se an plantado algunos álamos, encargo a mis hixos y descendientes cuiden y reparen la dicha Santa Cruz, porque si con el tiempo se deteriore, permanezca por lo importante que es que los fieles que por dicho sitio pasaren, alaben al santísimo Sacramento del Altar y reberencien así la Santa Cruz, que oy llaman La cruz de Ramírez y su plan empedrado est´cercado de marmolillos y Piedras y su escrito dice mi nombre".
La cruz despareció junto con su peana y gradas y no hay constancia de ella desde los años sesenta, tan desarrollistas, del siglo XX, que causaron mucho deterioro al patrimonio urbano.
Curiosamente, hay fotografías de ella por los documentos de Domingol Murcia y Ramón Piñas y una postal de Federico Suarez de los años cuarenta del siglo XX que reproducimos. Y un dibujo, hecho por el escribano del testamento. Ampliaremos noticias muy importantes sobre este familiar del S. O. de la Inquisición en próximos artículos y el patrimonio perdido.

domingo, 11 de julio de 2021

SOBRE LA HERMANDAD DE LA CRUZ



Constituciones de la Hermandad de la Santa Cruz

 

SOBRE LA HERMANDAD DE LASANTA  CRUZ

 

Siempre se ha relacionado la cofradía de la  Cruz con la de la Santa Veracruz, como fiesta de la iglesia, y como hermandad semanasantera con la Cruz de los Discípulos. Y no siempre fue así. Dentro del grupo de cuadrillas, pasos, esclavitudes, hermandades y otras asociaciones religiosas, se encuentra una  HermandaD del Gallardete de la Santa Cruz relacionada con  la procesión de la Soledad y el convento franciscano de Orden de la Observancia, los Mínimos de San Francisco. En 29 de marzo de 1714, se reunía el cabildo franciscano  bajo la presidencia del padre Guardián  fray Juan Jiménez, el predicador  fray Juan de Mendoza, el conventual José de Porres, Fernando de Velasco, Salvador de Torres,.  Lázaro del Villar, Pedro de la Rica, Pedro de Ortega, Pedro de Moya , Francisco de Huerte y Francisco Rey. Y el padre guardián manifestaba:

   Dixo y propuso  a los dichos  relixiosos como bien saben y les consta  que en la procesión  que sale de este dicho convento con el  entierro  de Xpto Señor Nuestro  los días del Viernes Santo  en la tarde de cada un año an asisitido y asisten con gran celo y devoción los hermanos del Gallardete de la Santa Cruz, sacando con gran lucimiento de cera ; y ahora procurando  que esta devoción se mantenga por ser tan del servicio de Dios Nuestro Señor Jesucristo y de su bendita madre  y que los referidos hermanos , sus muxeres e hixos gozen de la que era ya declarado  como también dicha comunidad por tenerlo así tratado y conferido ente unas y otras partes y en la forma siguiente.

VIENEN LAS CAPITULACIONES.

-1º La obligación de los hermanos del gallardete de salir en la procesión mencionada con 42 hachas de cera de los pabilos que quisieren, aunque no haya en la Cofradía de la Soledad hermano mayor, haciéndose cargo del gasto cualquier devoto por su cuenta  o por este convento y esto debía llevarse a cabo perpetuamente desde el 30 de la fecha de la firma del convento.

 

2ºEl número de hermanos era 43(cuarenta con las hachas y tres con borlas y gallardete) sin aumento ni aminoramiento. Se borraba al que no sacaba  el hacha y no salía en procesión.

3º.-La sustitución de hermanos se llevaba a cabo de padres a hijos, y si no, por elección de la hermandad siempre que cumpliere con las obligaciones.

4º.-El convento se obligaba a dar sepultura y entrada a los hermanos, mujeres e hijos, y a enviar ocho religiosos que fueran a las casas donde estuvieren los difuntos, a decir un responso, y quedar cuarto en el duelo sin cobrar estipendio alguno,  y solo los hermanos se obligaba a dar una libra de cera para el altar de cada entierro.

5º.-Se ha de entregar la libra de cera, en el caso de que no pudiera asistir un religioso.

6º.-Por el alma de cada hermano que falleciera, se han de dar 33 misas ( 10 sin llevar limosna, y 43 han de pagar la hermandad a razón de dos reales por misas).

7.-Se han de decir todas las misas de las mandas testamentarias en este convento salvo un cuarto en las parroquias por el alma del difunto, mujeres e hijos y pagarlas en el espacio de seis meses.

8.-Se habían de celebrar las misas en el mes posterior a la muerte, y se podía ejecutar al hermano del que ostentare el gallardete por impago.

9º.-Los devotos del gallardete, que no fueran hermanos, podían salir  alumbrando con cera, siempre que no embarazasen sustituyendo las plazas vacantes, y prefiriendo los padres e hijos y hermanos  con preeminencia.

La hermandad se obligaba a pagar las cuarenta misas de limosna  por la entrada y sepultura, y si no las mujeres de los hermanos…

11º,.- Se elegían dos padres de almas  en dos hermanos que se elegía en uno de los días de la Pascua de resurrección y que tuvieran cualidades a propósito y en los cargos siguientes debían tener asistencia el Guardián  del convento.  

12º.-Si se enterraban en otra iglesia no debían pagar los hermanos, mujeres e hijos la libra de la cera al convento de San Francisco,

Como era norma conventual se realizan los típicos tres tratados y se aprueban por el bien de Nuestro Señor Jesucristo, su Madre y Almas Benditas del Purgatorio.

Estaban presentes los hermanos de l Gallarte de la Hermandad de la  Cruz.

Hermano mayor Patricio Berlango.

Manuel de Torres y Manuel Martín, que asistían las borlas del Gallardete.

Y los hermanos Mateo Serrano, Bernabé Serrano de Gámez, Juan de Vílchez, Juan Romero, Alfonso serrano de Gámez, Juan García, Francisco de Arjona, Francisco Castellanos, Andrés de Peña, Antonio Escribano, Manuel Cortes, Pedro López,. Juan de Checa, Alonso de frías, Blas de Villalta, todos vecinos de Alcalá la Real. Todos ellos, en la voz del hermano mayor se obligaron a cumplir las capitulaciones ante el padre Guardián.

LAS CASAS ABACIALES DEL LLANILLO, PRECEDENTE DEL PALACIO ABACIAL.

 




SOBRE LA HISTORIA DEL PALACIO ABACIAL EN EL LLANILLO

 

EL PALACIO ABACIAL

 

 

 

 

 





 

 

 

 

 

En un manuscrito sobre la historia de Alcalá la Real, se escribía por parte de su autor Agustín Garrido Linares,  que

 

 "así mismo el Ilustrísimo Señor Don Maximiliano de Austria hiço la torre de la iglesia Parroquial de Santo Domingo de Silos, y el Ilustrísimo Señor Diego de Ávila las Casas Abaciales que  existen tan próximas a su ruina inmediatas a la dicha Santa Iglesia Matriz, solicitando su maior cercanía para su maior asistencia i régimen de su Culto"

 

Estos datos sobre los precedentes del Palacio Abacial nos manifiestan que, en un principio, estuvo situado en la fortaleza de la Mota y adosado junto a la Iglesia Mayor. Pero, por las fechas aproximadas del documento, las casas abaciales se abandonaron en torno al primer decenio del siglo XVIII. Unos años antes, algunos abades ya  habían intentado el traslado de la residencia abacial a la parte baja de la ciudad moderna, dejando el recinto fortificado, a pesar de que el cabildo municipal se lo había impedido en reiteradas ocasiones.

 

 

 

Las Casas Abaciales del Llanillo

 

 

 

En el año 1725, hay constancia de la presencia de los altos cargos del cabildo eclesiástico en unas casas situadas en el Llanillo, donde convivían el provisor y gobernador eclesiástico, un presbítero, el secretario del Gobernador y un capellán con su familia( Padrón 1725. Casco Alcalá la Real). Podemos concretar algunos detalles más sobre estas casas, pues partieron de varias compras de casas desde finales del siglo XVII. En 25  de octubre de 1732, el mayordomo de las iglesias parroquiales de Alcalá la Real llevó a cabo una operación para acrecentamiento de las casas, que recogemos del escribano Francisco Montes ( Legajo  folio 403). Catalina del Rosal, esposa de don Fernando de Aranda, vecino de Loja, había aportado en 1669 [i]un censo  a la Iglesia de Santa María la Mayor, en la cantidad de  4.200 ducados, con los que sufragó el costo de un  tabernáculo al Santísimo Sacramento, y  con la obligación de decir una misa cantada perpetuamente  en cada un año. Pero se llevó a cabo la compra de  las Casas Abaciales, y posteriormente, en la cantidad de 18.323 reales y nueve maravedíes se adquirieron otras nuevas situadas en el mismo Llanillo para la fábrica de la Iglesia Mayor, linderas con las casas principales de las dichas fábricas por alto, y por lo bajo  con Casas del

capellán Juan Cedillo de Baeza  ( que desde 1725 figuraba lindero con ellas. Debieron ser la casas de María Hidalgo, que se mantuvieron con la obligación de la manda de la memoria de la misa cantada. ,

 

No debía preocupar mucho en este tiempo su buen decoro  ni se construyó una mansión palaciega para el abad, porque los cardenales  Borja y de la Cerda y don Álvaro de Mendoza, abades de Alcalá la Real, no residieron en ellas y,  hasta muy avanzada la segunda mitad del siglo XVIII, no hay testimonio alguno de una estancia prolongada de abad alguno.

 

Por los años cuarenta y cincuenta, las fuentes documentales hacen referencia a dos casas abaciales, que eran parte de patrimonio de la abadía y que demandaban servicios del cabildo municipal. Por un acuerdo de los regidores, en concreto, en los años cuarenta, se les concedió la licencia de agua de la red municipal que transcurría desde la arqueta del Pilar de Mari Ramos hasta la Fuente de los Álamos a través de la calle Pastores. Otro acuerdo posterior del año 1749, ante la escasez y sequía que sufrían los vecinos, obligó a una revisión de la cañería  en las casas que se denominaban Abaciales, Palacio Abacial  o del Señor Gobernador de la Abadía.


 

Aquellas casas debieron estructurarse en torno a una planta central de arcadas y un cuerpo de doble crujía, que daba a una sencilla fachada. En su interior se distribuían el resto de dependencias, tanto  oficiales- la Cárcel Eclesiástica, la Biblioteca, el Archivo, la capilla del Abad, en este caso, la del Gobernador, la sala de audiencias- como  particulares, dedicadas a  los aposentos del abad y al resto de miembros de su curia eclesiástica. De esta época, debe datar el claustro, con sus doce columnas superpuestas de orden toscano, y la capilla de los abades.  Como típico de las casas de la ciudad llana, además se le adosó un huerto a las espaldas del edificio que se describe en algunos documentos, provisto de un bello jardín y, en su parte alta, unas habitaciones que, en el resto de las viviendas de la ciudad, solían destinarse a graneros.

 

Todo ello estaba en consonancia con las casas y palacios señoriales que solían estructurarse con el mismo claustro y la escalera frente a la puerta; en este caso, en un lienzo lateral, fruto de reconversiones anteriores. Varios son los arquitectos que intervienen en las obras municipales desde principio de siglo hasta mediados del XVIII, pero no es de extrañar que en diversas fases de esta obra imprimieran su huella  los maestros locales Manuel de Álamo, Mateo Primo y Felipe García Peinado. Por este último nos inclinamos principalmente  porque  la semejanza de las bóvedas de las escaleras y la sencillez arquitectónica y decorativa del interior del Palacio Abacial están muy  relacionadas con las de las  Casas del Ayuntamiento y las de Enfrente que en el año 1734 se estaba construyendo.

Otras nuevas aportaciones radicaron con la compra de otras casas que se cambiaron por otras de las Casas de las Rentas Decimales de la calle Real, para ubicar esos servicios, junto con las Casas Abaciales, como comentamos en otra ocasión.

 La siguiente fase radicó en una transformación muy importante del Palacio Abacial por parte del abad Mendoza y Gatica, que rectificó la alineación de la calle y levantó nueva fachada (Años setenta del siglo XVIII). Pero esto lo comentaremos en otra ocasión..

 

 



[i] Se hizo memoria ante el prelado Abad  y se obligaba a pagarle cada a los beneficiados de la Iglesia mayor 16 reales de vellón por la misa cantada. Ante el escribano Manuel Monte Lizcano.

sábado, 10 de julio de 2021

JUAN MANUEL CEDILLO, CAPELLÁN Y ADMINISTRADOR DE LA CAPILLA DE NUESTRA SEÑORA DE LAS MERCEDES(173

 En la línea que llevamos a cabo de recoger la vida e historia de la hermandad o cofradía de Nuestra Señora de las Mercedes, nos viene a mano un documentos ante el escribano Francisco Montes Lezcano (Legajo  folio) 472)  en  seis de noviembre de 1732 entre varios arrendadores y el  responsable de la capilla de Nuestra Señora de las Mercedes.

-Era el capellán, el presbítero Juan Manuel de Cedillo y Baeza, que ostentaba el cargo de administrador de los bienes y rentas de la capilla de Nuestra Señora de las Mercedes. También era miembro capitular del cabildo de la Iglesia Mayor Abacial de Alcalá la Real. 

-Loas arrendadores fueron varios:

               . el castillero Andrés de Morales Vaca que arrendaba dos fanegas de tierra en el Arroyo de las Parras por 38 reales cada uno de los años del sexenio contratado a partir del 1732 ( este se obligaba a traer la albahaca en  la víspèra de  la fiesta del quince de Agosto, y si no debía pagar dos rimias en compensación) por su parte la cofradía debía poner el pasaje del agua y el mantenimiento a costa del arrendador.

           .. el segundo castillero Feliz de Quesada  se omprometía a fanega y media de tierra de riego en La Meloja del Castillo y otro huerto en el Valle del Caño de la misma villa en la cantidad de 40 reales 

DOCUMENTOS Y TEXTOS SOBRE LA SIETE IMÁGENES DEL ALTAR MAYOR DE LA IGLESIA DE SANTA MARÍA MAYOR DE LA MOTA, OBRA DE BERNARDO DE MORA.










 


viernes, 9 de julio de 2021

JULIO EN ALCALÁ LA INFORMACIÓN


 

JULIO

 

El mes de julio, hace muchos años, se convertía en uno de los más aburridos del año. Acababa la siega, y parecía que el ciclo laboral, cuando la agricultura predominaba sobre otros sectores, el secundario y terciario, tocaba sus últimas campanadas. Salvo las fiestas de Nuestra Abuela Santa Ana, nadie hacía caso a la festividad del patrón jacobeo y se esperaba el mes de agosto como aguas de mayo. Ahora, hasta escasean estas y el cambio climático ha vuelto locos hasta el más pintado de tal modo que, desde hace varios decenios, se vistió de terciario y compitió con el mes de agosto. Le rebañó algunos espectáculos festivos en sus últimos días a los festivales de la Patrona, e, incluso, se adelantó en algunas ocasiones con la Fiesta Medieval que comenzó a celebrarse en la ciudad fortificada de la Mota; por otra parte, las fiestas santaneras pasaron de ser un encuentro de verbena a cubrir casi una semana del mes de julio con su correspondiente san Joaquín, quinario, pregones y actos previos. Y, en la semana del medio, el espectáculo de Etnosur irrumpió con un programa ambicioso que superaba la temática tradicional y prolongaba el relato durante un triduo multicolor, donde podía presenciarse desde una sesión de un circo al espectáculo más universal de música étnica pasando por los escenarios más insospechados y tiendas de la solidaridad y de la artesanía más progresista.   

                El predominio del ocio dio paso a la nueva sociedad del sector terciario, de los servicios y del turismo. Este mes compaginó las vacaciones veraniegas impulsando el turismo interior y, poco a poco, universalizó el descanso veraniego a los lugares de playa. Curiosamente, muchas aldeas comenzaron a trasladar sus fiestas patronales para acoger a sus vecinos que habían emigrado a otros lares. No era extraño que se celebrara en algunos rincones de la Sierra Sur con mayor fervor la fiesta marinera de la Virgen del Carmen que en ciudades marítimas. Incluso, sin el pertinente permiso eclesial, se trasladarán festividades, se cambarán celebraciones de patronos aldeanos y con el fin de convocar a todos sus vecinos ausentes. Puede acontecer que en tiempos futuros una fiesta de la Cruz o de San José se celebre entre el mes de julio y agosto, haciendo una versión real de cuando marzo mayea, mayo marcea. Hay que adaptarse a los nuevos tiempos, a pesar de que el coronavirus ha roto todos los esquemas y programaciones en estos dos últimos años.

                Es verdad que no sólo de pan se alimenta el hombre, sino que necesita más proyecciones, entre ellas la lúdica es esencial. Hay que cargar las pilas para el automatismo y la monotonía del devenir diario. Además, ya no hay festivales de España tan solo en la Plaza Alta de la Mota o en la Plaza del Ayuntamiento, sino que se multiplican en cualquier más recóndito con el nombre de caldea, jornadas culturales y otros nombres que no es sino una respuesta de cualquier población a este cambio de sistema social y económico.

                Creemos que habíamos inventado la pólvora, y, sin embargo, las nuevas vías de comunicación nos hacen más globales y se preparan hasta los viajes interplanetarios. Y esto nos viene al caso. Hace unos días leía un curioso documento, en el que, hace más de tres siglos, me encontraba el calendario festivo de los alcalaínos de los años ochenta del siglo XVII. Junto a las fiestas taurinas   de finales del mes de julio con motivo de Santiago Apóstol, se iniciaban con un Corpus, donde aquellos festivales se componían de desfiles de mojigangas, danzas, loas, entremeses, autos sacramentales y obras dramáticas.  Y desde esta fecha, las compañías se comprometían hasta la representación de varias decenas de comedias de los autores más famosos de aquel siglo de Oro, como Lope de Vega. El corral de las Comedias de la Veracruz no paraba hasta finales de agosto con el paso de compañías de Teatro. Y, en estos años ochenta, acudían las mejores compañías de actores que actuaban en ciudades como Granada, Córdoba, Sevilla, Toledo o Madrid. Hasta dos compañías de famosas actrices con Bárbara Coronel o Feliciana de Andrade junto con su marido Nicolás Castañeda pasaron por esta Alcalá entre la Mota y el Llanillo, organizando tanto las danzas de las fiestas del Corpus como representando obras de Vélez de Guevara o Mira de Amezcua u otros autores de comedias más desconocidos. Para ver la trascendencia de Feliciana, podemos encontrar en su currículo que era una de las tenientas que animaron la esposa de Felipe IV en el mundo de la Corte y vino en 1678 al corral de Comedias de Comedias de la Veracruz con más de veinte personas, una farándula del mundo del teatro entre bagajes carros y miembros de la compañía, músicos y actores, que amenizaron con sus entremeses y comedias las noches de julio de aquel año.

                En los últimos tiempos, corren nuevos aires, en el fondo se trata de complementar esos dos aspectos de las personas, el material y espiritual. A veces, es difícil alcanzar un programa tan intenso como el de estos autores de comedias de siglos pasados; también sería un error volver a los tiempos de escasez festiva, porque la sociedad ha cambiado y  es difícil metamorfosearse en productos híbridos que ocupan ya su espacio; la pandemia ha puesto a prueba muchos aspectos de la vida, y el mundo cultural y festivo se ha resentido sin llegar a los escalones de éxito de los años anteriores, pero lo que es imposible de conseguir borrar la huella de lo que imprimió carácter en nuestra ciudad de la Mota. Y Etnosur lo consiguió como los festivales de Agosto.   

jueves, 8 de julio de 2021

hace 40 años, por junio y julio

https://twitter.com/pacomartinrosal/status/1413074645956366338