Fernando de Cea y Angulo , Caballero de la Orden de Calatrava desde 1668 y miembro de la nobleza local (Veinticuatro) de Córdoba. Inició su carrera en el Palacio Real de Madrid en 1675 como Gentilhombre de la Boca de Carlos II. Ganó notoriedad en la época debido a sus dotes y afición como torero en las fiestas reales organizadas en la Plaza Mayor.
Gobernador de Jaén: Ejerció como alcaide y superintendente del Real picadero de Jaén entre enero de 1681 y junio de 1684.D
Fue don Fernando de Cea y Angulo, caballero de la orden de Calatrava desde 1668 y veinticuatro de su ciudad natal, como su padre y su abuelo materno. En puridad don Fernando no sirvió en las caballerizas, sino que dio inicio a su carrera cortesana como gentilhombre de la boca el 6 de enero de 1675. Creemos que sus veleidades taurinas le ayudaron a medrar, pues se ofreció a torear en un momento en el que el rey alcanzaba la mayoría de edad y se acercaban las fiestas de San Isidro. En carta del 18 de mayo, el caballerizo mayor, Juan Gaspar Enríquez de Cabrera y Sandoval, duque de Medina de Rioseco y Almirante de Castilla, ordenaba a Bernardino de Arando, el veedor de la caballeriza, que se viera con don Lope de los Ríos y le dijera que el Almirante había puesto en la lista de los caballos a “Garandunga”, en la suposición de que don Fernando de Cea «havía de torear Para que el se sacasse, que respecto de esto Su illma le escusse este Cavallo por ser de la calidad que es, no saliendo D. Fernando a torear». De la carta no puede deducirse con total exactitud si don Fernando participó en la fiesta que se celebró el 27 de mayo o no (López Izquierdo, 1993: 199-202), pero parece muy sintomático que de inmediato diera inicio a una ascendente carrera cortesana. Al poco de la corrida se le dio licencia para poder ir a ejercer el corregimiento de Alcalá la Real, Loja y Alhama, del que el monarca le había hecho merced, ocasión en la que solicitaba que se le tuviera presente para guar36 Mojados, Fue corregidor de Alcalá la Real entre 1676 y 1678. para darle la antigüedad y preeminencias que le correspondían por su plaza de gentilhombre, cesándole el goce de los gajes durante el tiempo que durase el corregimiento, lo que se ordenaba el 11 de junio de 1675. Tras este cargo de corregidor, ejercido desde agosto de 1675 hasta julio de 1678, estuvo otros tres años ocupado en la administración de las rentas reales y superintendencia general de Jaén y su reino, mientras conservaba su plaza en la Casa real, plaza que volvió a ocupar a su vuelta a la Corte. El regreso a Madrid significó también el retorno a la tauromaquia cortesana, pues en la corrida realizada en 1680 para celebrar la entrada de la reina María Luisa de Orleáns, primera esposa de Carlos II, don Fernando tuvo oportunidad de matar un toro ante los reyes. Es probable, aunque no tenemos constancia documental de ello, que hasta su muerte en octubre de 1695, cuando aún servía como gentilhombre de la boca, volviera a desempeñarse como torero13
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