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miércoles, 28 de enero de 2026

CONOCIENDO LA MOTA. LA PLAZA BAJA

PLAZA BAJA DE LA MOTA

 

Hasta la tercera década del siglo XVII   la Plaza Baja fue muy importante para la vida social de la ciudad fortificada, y, sobre todo, para los parroquianos de Santa María. Al mismo tiempo que presentaba para el visitante un aspecto coqueto. Dentro del anárquico diseño de la ciudad militar, guardaba cierta armonía urbanística en su entorno y, lo que era más significativo, por aquellas fechas, todavía quedaban restos del pequeño comercio de la ciudad, ya que las autoridades obligaban a los comerciantes y a los hombres de oficios a que allí vendieran sus productos para no perder los privilegios que disfrutaban por ser ciudad de frontera gracias a esta fortaleza de defensa militar.  Tenía casi una forma circular y, a su alrededor, se levantaban edificaciones de planta baja, destacando por lo alto de ellas el trabuquete, la torre del argamasón y el edificio de la mazmorra.  La plaza era pequeña, pero soportaba el trajinar y el bullicio de los que pasaban por su empedrado suelo. Desafortunadamente, en 1623, con la remodelación de la Iglesia Mayor, perdió todo su encanto y atractivo, pues la Iglesia Mayor se apoderó de seis tiendas de sus fondos abaciales y pagó al cabildo alcalaíno 350 ducados para comprarle tres tiendas municipales, porque las necesitaba para edificar la nueva iglesia cuya fachada oriental puede contemplarse que no realza la plaza, sino que desentona por su frontalidad con los actuales cimientos de los destruidos edificios.





La plaza estaba rodeada de una serie de tiendas, desde su puerta de entrada hasta la salida a la calle de las Cuatro Esquinas. En los primeros años, se encontraban varias casas que funcionaban de los alhoríes del pan y recogían el trigo de propios y pósito, junto a una de las tiendas. Se sostenían sobre un arco de cantería, que se realizó en el siglo XVI, momento que nos ilustra de su estructura.

A la entrada, precisamente, estaba  la tienda de la Escaleruela alta  o tienda del Contraste,  y frente a ella, junto a las casas  del ayuntamiento, dos tiendas  pertenecientes al cabildo municipal,  y otras dos,  pertenecientes a la  Iglesia Mayor,  una de la capellanía de Hernando de Contreras y otra del cerero  Alonso García , casado con María de Frías,  que poseía una casa y tienda, vendida por  Diego Cabrera, linderas con casas de Juan de Aranda y casas de la ciudad,  donde se vendía la cera en el surtido de hachas, hachones, teas, y velas . Todas eran de cantería, talladas por los canteros de origen norteño, como Domingo Oribe, Martin Izquierdo y los Bolívar, y estaban  ligadas con la parte posterior de la antigua capilla mayor y la torre de la iglesia gótica,  la primera tienda del cabildo tenía un alto y un bajo y se encontraba en la esquina de la plaza  arrimada a la Iglesia y se comunicaba con sus tiendas; se encontraban otras dos , una botica, donde los físicos preparaban los mejunjes y jarabes para paliar los tabardillos, las enfermedades venéreas, la gota  y  las pulmonías que tanto se propalaban entre los vecinos de la fortaleza. Cuentan que causó un gran impacto el bálsamo, que, con licencia real, trajo en 1571 el protomédico Juan de Granada para curar heridas. Los vecinos la denominaron vieja y era perteneciente a los Aranda y, junto con el edificio de la mazmorra, se vino abajo en el año 1672, que servía de tienda y casa para aceitería.

            Frente a estas tiendas, se encontraban otras propias del ayuntamiento alcalaíno. En 1569, un censo comprometido por el cabildo municipal para hacer frente a los gastos de los fallecimientos de los principies, nos resume esta situación: Una tienda y casa que se dice de la Mazmorra, que tiene renta Francisco Hernández Jabonero, linde con la Botica Vieja; tienda Vieja de Botica en la Plaza Baja, linde con la tienda de la Mazmorra, la usa de botica Alonso Rodríguez; tiendas de Argamasón, que están metidas en murallas y adarve encima de la Puerta Segunda, como salen de la Plaza, que es de propios; una tienda y alto y bajo de ello, que son de propios de esta ciudad en la esquina de la Plaça baja e arrimada a la pared de la  Iglesia, que tienen Juan Francés y Juan García morisco.

EL ADARVE DE LA PLAZA BAJA

Un adarve redujo el recinto de la plaza y quitó su vista panorámica, de ahí que en 1571 sufrió varias rectificaciones con el fin de que se encerrara toda por medio de un antepecho y de todas las portadas de piedra que abrían las pequeñas mansiones y tiendas de oficios. Por este tiempo, solían ser los comerciantes y tenderos de origen portugués, francés e, incluso, algún que otro morisco o judío. En este lugar, solían acudir los vecinos de los barrios altos y bajos a comprar el pescado que traían los playeros; las hortalizas y frutas de los hortelanos del Castillo, Fuente Rey y Riberas; y otros productos como las especies, la cera y las menudencias. No les gustaba este trasiego a estos arrieros, pues solían evadir la subida a la plaza vendiendo el pescado en los mesones de los arrabales nuevos y en las pequeñas mercadurías. Incluso, otros trasladaron las oficinas a la parte baja de la ciudad, donde acudían muchos vecinos a realizar sus escrituras.

LA TIENDA DEL PENDÓN

 

Se utilizó antes de la caída de la torre como sala de cabildo hasta la construcción de las Casas de Cabildo a finales del siglo XVI. Posteriormente hasta 1581, se arrendaba como tienda de propios y despareció tras del derrumbe.

 

 

TIENDA DE ARGAMASÓN

 

-          Esta tienda estaba metidas en la murallas y adarve encima de la Puerta Segunda, conforme se salía de la Plaza, y era de propios. Esta tienda más famosa del Argamasón, que, a mediados del siglo XVI, arrendaron Martín Alonso y Ana de Aguilera por ser de propios de esta ciudad, tras la muerte de los anteriores arrendadores a Alonso de Rueda y su mujer e tres hijos. Como la arrendaron durante muchos años esta nueva familia de Aguilera, le dio el nombre a la parte de la torre a la que estaba adosada, por ser su vivienda de Argamasón, pues ocupaba todo el adarve y su muralla y estaba cubierta con un tejado. Esta tienda fue reconstruida en 1572, y se realizó con materiales pasajeros como yeso, y techumbre de tierra y tejas.    No siempre se emplearon con finos comerciales, sino que fueron en ocasiones sede de   varios escritorios y pescaderías, tienda de la cera, junto con las dos boticas.

 

LA TIENDA DE LA MAZMORRA

 

En algunos documentos esta tienda de la mazmorra se denominaba con el nombre de alhorí y debía hacer referencia al antiguo pósito situado dentro de la Mota. Todavía se encuentra esta mazmorra horadada en la roca, a la que se accedía por medio de una escalera de madera y, actualmente, protegida por un brocal modernista. Junto a ella, se encontraba la casa de una de las ramas de la familia Aranda, que fue utilizada como mesón, según parece por los restos de sus pesebres que responden a las caballerizas de las antiguas casas de María de Aranda y en el siglo XVI se arrendó por mesón a un converso perteneciente a la misma familia. Ya, en 1576, se unieron dos caballerizas, las de un tundidor y la del mesón del clérigo Cabrera o Aranda Estas casas causaron grandes destrozos en las Entrepuertas con sus desagües que se contemplan en los restos de las Carnicerías. También llego a utilizarse como cuartel de soldados. Esta a se abría a la plaza con una tienda hasta principios del siglo XVII

 

LA TIENDA DE LA BOTICA VIEJA

 

Colindaba con la tienda de la casa de la Mazmorra y solía arrendarse por botica acudiendo varios farmacéuticos importantes, como Sebastián de Quesada, Barea, Taste, o Alonso de Jerez en el siglo XVI, y Melchor de los Reyes Mejía en el siglo XVII.

 

-LAS TIENDAS DEL CABILDO

 

En 1595, eran cuatro tiendas en Plaza Baja, linde unas con capellanía de Hernando de Contreras, clérigo, y con las Casas de Cabildo y otras con casas de Alonso García Cerero. Esta última disponía de alto y bajo de ello y se encontraba en la esquina de la Plaza baja e arrimada a la pared de la Iglesia, que tienen Juan Francés y Juan García morisco. Estas desaparecieron con la reforma de la iglesia. Existía Otra era la que se denominaba” Tienda del Contraste”, se quedó Pedro Núñez y eran donde se guardaban pesas y medidas.

 

TIENDA BAJO LA ESCALERUELA

Hasta los primeros decenios del siglo XVII, se mantuvo esta tienda. Solía ser arrendada a comerciantes foráneos y, entre ellos, destacan los moriscos, que se vieron afectados por las medidas reales de expulsión a partir de 1609. Junto a ella estaba el portón del pescado con dos tiendas denominadas tercias del pescado bajo la Escaleruela. Cercana estaba otra tienda con el nombre de tabla del tocino.

TIENDAS BAJO EL PORTÓN DEL CAÑUTO

 

Está tienda situada en el entorno de la Plaza baja se arrendaba a los comerciantes y escribanos cono el título de Tienda del Portón la Plaza Baja. Hay noticias de comerciantes judíos y de origen portugués relacionados con el cambio de dinero y, sobre todo, con el comercio de paños y telas.  Entre ellos la familia de los  Núñez que se vieron implicados a principios  y mediados del siglo XVII con varios expediente de la Santo Oficio  de la  Inquisición.


 


 

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