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jueves, 29 de enero de 2026

CONOCIENDO LA MOTA (III) LAS CASAS DE LA JUSTICIA

 

LAS CASAS DE LA JUSTICIA

Las casas de Justicia no siempre se ubicaban en un mismo sitio prefijado, pues tenemos noticias que se alquilaban casas de la Mota con caballerizas en 1557 y la torre comentada sirvió de vivienda y botica del físico Taste, que murió en ese año en la ciudad. Precisamente  en  ese año  el corregidor  Pero Ponce de León las cambió por las que anteriormente vivía dando lugar a que se transformaran en Cárcel Real; también el licenciado Bernuy  habilitó por casa de la justicia estas casas que estaban en la  torre del Gabán, y, como era tan estrecha, no se podía vivir en ella, y  para ensancharla y adorno de la plaza, los regidores convinieron tomar dos tiendas de los propios de la ciudad bajo de los portales de la plaza pública, que estaban junto a la torre.     Con los nuevos cuerpos y el interior de la torre se habilitaron varias habitaciones de vivienda para el corregidor en obra de albañilería.


 

En este cabildo se trató e confirió cómo la Casa de la Justicia, que está ciudad tiene en la plaça  de la Mota, no se puede abitar  ni morar, así por ser tan estrecha como por tener los aposentos,  que tiene a la parte  donde combate mucho ayre, por estar en lo más alto de la ciudad e por estar asimismo muy maltratados e biejos,  por ser cosa tan necesaria que la Justicia asista en la Plaça e resida en la Mota , por asistir y estar en ella  los oficiales de la Audiencia y la Cárcel, e,  porque en la Mota ,aunque quisiese alquilar no ay casa bastante donde pueda estar la Justicia , e porque todo el trato e comercio  de esta ciudad está arriba en lo alto, por lo que ansimismo  ymporta la conserbación  de ella al serbicio de Su Magestad y bien de este reino, por ser plaça  tan fuerte e necesaria , se acordó para remedio de los susodicho  que la dicha casa de la Justicia se repare  e ansimismo hazia la parte  de la plaza se añadan dos o tres cuartos de aposentos,  porque están defendidos allí de los ayres ,que baten la dicha casa, lebantando los dichos aposentos  sobre arcos o emparejando  lo que se hiciere con lo alto de la Torre, e, si fuere necesario meter algunas tiendas  de las que lindan la dicha torre, se pueda meter  de suerte que los aposentos  queden con la anchura e comodidad que conbiene, e, para que este efecto se haga traça e condiciones,  y se eche en almoneda,  e se haga con la brevedad posible e se nombraron  por comisarios a los dichos señores Pedro Serrano de Alférez  e Rodrigo de Góngora, regidores.

Como en las plaza manchegas, incluso, estas   tiendas sirvieron de Casa de Justicia, donde vivía el corregidor y esta casa ocupaba tres tiendas y escritorios, que era lo que solía habilitarse en su parte baja, por la parte trasera daba al gabán.

Además del muro, las dos torres del Pendón y del Farol debieron ser muy importantes porque le daban a esta parte de fortaleza una vista que ya no recuperaría jamás. La Torre del Pendón o del Gabán albergaba la Casa de la Justicia desde mediados del siglo XVI. Su importancia no puede soslayarse en una de ellas, pues junto a la Justicia, se encontraba una tienda, que hizo de a vivienda del corregidor, su mirador hacia Sierra Nevada, su puerta de entrada, balcón a la plaza con las armas reales y las de la ciudad. Esta torre tenía una puerta de entrada a ella y a la fortaleza y estaba cubierta con un tejado, con una terraza donde se colocaban luminarias con motivo de los festejos extraordinarios. Prácticamente era inhabitable por su estrechez y falta de aposentos para la familia del corregidor y por las corrientes de aires que la golpeaban continuamente maltratado sus dependencias. Por eso, se hizo una importante reforma en esta torre y casa con el fin de que sugiera residiendo la <Justicia en esta torre donde se encontraba los escribanos de la Audiencia y de la Cárcel el comercio y la vida social y religiosa de Alcalá la Real.  Fue obra del maestro de cantería Juan de Riaño, maestro de cantería en Guadix e Íllora, la ampliación de la Casa de la Justicia en 1573 ocupando dos tiendas y levantando una portada principal y sobre unos arcos un nuevo cuerpo con tres cuartos de aposentos hacia la plaza y emparejando su altura con la torre del Pendón con un costo de 600 ducados para proteger el edificio de los aires.  En 1581, se derrumbaron el lienzo de cerca, adarve y torres de la muralla del Gabán, y, se encontró la ciudad desasistida de un lugar para albergar la Casa de la Justicia y el aposento del corregidor. y sin posibilidad de restauración ni buscar casa alquilada y con la amenaza de bajarse el juez fuera de la ciudad fortificada de modo que se emprendió la posibilidad de buscar un solar para la nueva Casa de la Justicia.  Por la peste, e tomaron varias medidas de urgencia y el corregidor se fue de la “Torre de la Justicia” a la casa de Pedro Cano junto al monasterio de la Trinidad., cuyas casas se repararon (2.6.) A partir del cabildo del mes de junio de 1581, hay continuas alusiones a la reparación de la torre de las Casas de la Justicia y Muralla del Gabán: acudieron Juan Macías y alarifes de la ciudad, planteando entibar madera para repuntarla, lo mismo que la torre del Pendón, que cubra de piedra y arena las bóvedas y cavernas que han hecho los vecinos Buscar en Granada y Jaén para amurallar maestros. Se maceren las casas e minas que confinan con murallas e torres según el informe lo hace Gabriel de Aranda. Incluso, v se hizo un préstamo del Pósito de 2.000 fanegas de tierra.  En 1584, salieron en arrendamiento como tiendas, pues no eran usadas por el corregidor. Evidentemente., por eso, al final de la última tienda, donde estaba adosada la Cárcel Pública de la ciudad, existía una tienda que gozaba de un buen arriendo para el fisco de la ciudad. En 1585. se reformó el patio de la caballeriza de la Casa de Justicia           y se informa de que se ha hundido el tejado de la Casa de Justicia. Se acordó arreglar el tejado de las Casas de Justicia, que se había caído por las aguas.En este cabildo se mandaron librar a Juan de Oliva, el Viejo, carpintero, 38 reales de la cantarera e obras que se hizo en la Casa de la Justicia e de una puerta, que hizo para la Cárcel e seys reales más que se le deven de aver hecho un pisebre para la Casa de la Justicia que todo monta 44 reales”.

LAS TERCERAS Y ÚLTIMAS CASAS DEL CORREGIDOR EN LA FORTALEZA DE LA MOTA

 

El corregidor de Alcalá, Loja y Alhama tuvo su mansión en cada una de las ciudades del corregimiento, pero su sede oficial radicaba en la fortaleza de la Mota, durante los siglos XV, XVI y parte del siglo XVII. El corregidor era un personaje esencial para la ciudad, tanto o más que el abad. Pues, el primero está relacionado con el estamento civil y el segundo con el religioso. Pero, aún más con el nudo umbilical con la Corona. Su papel fue fundamental, porque las ciudades ejercían una función importante, y esta por ser fronteriza, mucho más. Teniendo en cuenta que desde que decayó el poder del alcaide, en manos por cierto de familias nobiliarias, ellos jugaron el papel moderador y de conexión con el poder del Estado.  Pues, Alcalá estaba gobernada por varios bandos que ocupaban la mayoría de los cargos de la ciudad, con los que su autoridad colisionaba. En tiempos de los Reyes Católicos, los vecinos llegaron a asesinar al corregidor Santa Cruz y fueron perseguidos los miembros del cabildo municipal.

La Casa de la Torre del Gabán se hundió en 1583 y el corregidor se encontró sin vivienda en la Plaza de la ciudad fortificada y, a finales del siglo XVI el cabildo municipal consideraba que debía residir en ella alegando que se favorecía a la buena gobernación de los negocios, se encontraba cercana la cárcel y casas de cabildos, donde su autoridad debía ejercerse sin dilaciones.

Para paliar las circunstancias adversas de las Casas de la Torre del Gabán, se propuso un nuevo lugar dentro de la Plaza junto a la Cárcel Real. Eran las casas de doña María de Aranda, hija de Bernardo de Aranda, vecino del Castillo y se componían de la propia vivienda, tiendas y varios anexos que entraron en el trato con Sebastián de Magaña, también vecino de la villa, su tutor y curador. Estas eran " muy a propósito, porque desde allí se podrían encontrar la Justicia con mucha comodidad y se remediarían los dichos inconvenientes, las quales estaban apreciadas en seiscientos noventa ducados”. Estaban situadas entre la Cárcel Real y las casas de doña Isabel de Leiva y herederos de Gonzalo Monte en precio de seiscientos y noventa ducados que montaron doscientos cincuenta y ocho mil setecientos cincuenta y ocho maravedíes.  Junto a ella la casa del Toril y las caballerizas de la cárcel-. Años más tarde, en torno al 1589 en dicho lugar al comprarse la casa de Leonor Méndez de Sotomayor, se construyó la Casa de la Justicia, lindando por la otra parte con la cárcel mencionada, las murallas y una calle que se dirigía a la plaza. Al principio intervinieron Alonso Martínez Izquierdo. En 1590, el maestro de obras Ambrosio de Vico vino a la ciudad para supervisar la restauración y cimentación de las torres y murallas del Gabán. Con ese motivo, su asesoramiento técnico provocó un cambio en la ejecución y dirección de la obra en curso de la Casa de la Justicia, porque contempló una gran deficiencia en la cimentación y levantamiento inclinado de las ligazones y trabazones de las paredes, proponiendo cimentarla y levantarla de nuevo ante una posible caída. Las obras de la Casa de la Justicia que, en la Plaza, se labraban, con traza errada, no había patio ni comodidad de aposento, ni se abrían ventanas a la plaza ni el ornato, por no tener perpiaños estaba desplomada y podía derrumbar antes de su finalización, lo más justo era que se le tasase la obra de Alonso Martín de Tudela.  También fijó las trazas de las nuevas condiciones de la  obras:  dos piezas cuadradas con catorce tercias de ancho y alto y un terrado  de nueve tercias con una danza de arcos de cantería limpia , reformar la bodega quitando las paredes y ensancharla hasta catorce tercias  y poniéndola a nivel para colocar la pesebrera y caballerizas, colocar una  pared limpia hacia el toril de todo largo hasta el altura que tenía  el tejado, porque con esto tiene hasta altura de reparar las cámaras  y dividir lo que fuere menester para recámaras de las dichas piezas  y hazer escaleras por donde la ciudad ordenare  facerlas e un corredor de ocho pies de ancho en la segunda pieza para que desde  él se sirvan las piezas e recámaras y todo los dicho se a de jaharrar  y enlucir  y cavar y dividir los aposentos que fuere a voluntad de la ciudad de cómo sean los nuevos que aquí van señalados e para toda la dicha obra sola a de dar la ciudad madera teja y clavazón.

Un año después, vino Ambrosio de Vico, maestro mayor de Granada, para ver obras del Gabán y casas de Justicia e informaron Pedro de Pineda Góngora y Francisco de Pineda Mesía, que se labraban las Casas de Justicia en casas de Francisco de Herrera y se concedieron 500 ducados del Pósito para la Casa de la Justicia en 1591.

 

Tras las nuevas    trazas de Ambrosio, en los últimos años Ginés Martínez de Aranda y Miguel de Bolívar se cambiaron de metros de cantería y tuvieron una gran participación, pues la obra duró hasta 1593. El primero propuso su ampliación por la parte de la casa de María de Leyva en1590.  Su fachada con dos balcones y una baranda, flanqueados por los escudos reales y el de Alcalá. Se sabe que era de dos pisos y, en su parte superior, tenía balcones exteriores y unos corredores y unos marmolillos. Solía tener, al principio, las dependencias básicas (cuartos de dormitorio en la parte superior, escalera grande, miradores que se orientaba a la muralla del Trabuquete del Aire, una cocina, y hubo que adosarles una cochera y unas caballerizas con sus pesebres de la misma forma que todavía pueden contemplarse en los cimientos de algunas casas ya muy avanzado el siglo XVII.  Al final de año quedaba muy poco por hacer y a punto de finalizar se encuentran en el año siguiente.  Hasta 1597, no se acabaron los interiores y quedó definitivamente acabada la Casa de la Justicia. Según un pleito muy interesante entre María de Aranda, hija de Bernardo de Aranda y el ayuntamiento de Alcalá la Real, en 1597 se manifiesta que la casa quedó incompleta, porque Francisco de Leiva no quiso dar una parte de su casa para ampliación de la vivienda comprada.  Tenía una portada, a la plaza, con una puerta y, dos huecos que s antecedían con un balcón de piedra que sustituyó a   unos balcones  de madera teñidos de azul con algunos remates dorados con sus tejadillos que los cubran   y  a otro balcón de hierro en la segunda planta que ocupaba toda la delantera, según la traza; la escalera se  abría  por el cuadro principal  y se propuso  nueva escalera  o Escaleruela que  se ascendía por ella a los corredores y  era servidora  de los distintos aposentos; también se hacía con dos corredores en la parte alta o piso segundo y el cuarto principal quedó desjarretado porque no se hizo la construcción, según las trazas de Ambrosio de Vico, y estaban construidos los demás aposentos.

En 1598, se compraron las casas de Francisco de Leiva, porque se debían llevar importantes reformas en la Casa de la Justicia o del Corregidor. Aparecen en  un  epígrafe con el título “Reforma  de la casa del Corregidor” que se  ha de hacer una Escaleruela en las Casas de  la Justicia   y balcones  de piedra las ventanas, lo que fue una realidad tras  la compra de a casa de Leyva”[1].  (

“La ciudad dixo que, quando se labró la Casa de la Justicia de esta ciudad por la consideraciones y causas tan importantes del servicio de Su Majestad y bien de esta república, como se contiene en los dichos acuerdos, por entonces no fue posible dar escalera que convenía para el servicio de la dicha casa, por no querer Francisco de Leyva dar de la suya una parte, por donde sea de suvir a los dos corredores, con cuya traza se hizo. Por cuya causa, se echó la escalera por el cuarto principal  que tiene la dicha casa, con que se desjarretó y quedó sin suficiente acomodo los aposentos principales de ella;  y que ahora a entendido que el dicho Francisco de Leyva quiere  dar de la dicha su casa  lo necesario para la fábrica de la dicha escalera;  y ansi  acuerda que,  para quede  con el ornato  y comodidad  necesario,  se  le compre al dicho Francisco de Leyba  el sitio que fuere menester,  y se le pague de propios  de esta ciudad;  y se haga conforme a la dicha traza,  y se derribe la que está fecha. E otrosí que, por quanto esta ciudad tenía acordado se hiciese un balcón de hierro en las dichas casas, que tomase toda la delantera de ella, por el cual piden mil ducados, que esta ciudad no está ahora para tan gran gasto, acuerda ye manda se hagan unos valcones de madera teñidos de azul con algunos remates dorados con sus tejadillos que los cubran y para esta comisión y que lo haga hacer la ciudad nombra a Jusepe Gómez de Villalba e jurado Miguel de Utrilla”. Esta escalera fue realizada por el albañil Alonso Martínez Izquierdo   a finales del 1598 (AHPJ LEGAJO 5054 folio 920 y ss, 20 de noviembre) y la hizo,según  este contrato:

Me obligo hacer en las casas de la justicia una escalera gran de piedra de la cantera de los Llanos de ella, encerrandola por todas partes hasta llegar al piso deñ  primer corredor  de la dicha casa de manera que quede bien labrada y  acabada "

Se le debían   pagar 23 ducados , cal , arena y demás materoales por la ciudad. 

 

 

 

.           En 1600, Se compró una parte del solar de casa para cocina de la Casa de la Justicia y correderuela de la casa de Francisco de Leyva, (ascendió a la cantidad de 40 ducados) y se hicieron arreglos en la canalización de las aguas de los tejados para evitar que hundieran las casas colindantes. Por cierto, la cocina estaba en la parte alta de la Casa de Justicia y tenía un caño para despedir el agua e inmundicias y caía a la Plaza y calle Pública. Ya el resto de reformas fueron insignificantes como en 1611, se repararon la puerta, ensanche a mano izquierda, corredores, pasadizo y chimenea. Algo más significativa fue una de 1636, por un huracán del aire, porque Se llevó a cabo una reforma de las Casas de La Justicia por el maestro de obras Miguel Sánchez Meléndez.  Costaron 150 reales.

Pero en 1699, el abandono de la Mota dio lugar a que el corregidor residiera en la parte llana. Esta es la situación da a entender a avitado las casas que estaban destinadas para los señores corregidores antecesores a su Señoría y que de ellos se bajó a los que bibe al presente; siendo así que es como ha referido, siempre ha bibido en las que abita por estar las de arriba arruinadas  sin abitación alguna y especialmente con el huracán que ubo el día de San Agustín del año pasado, aviéndose caído la mayor parte de dichas casas, como consta a esta ziudad, uno y otro, y no tiene caudal para repararlo al presente por sus empeños de que tiene noticia, se necesitará más de mil quinientos ducados, para que se puedan avitar, siendo justo que , no dándole la casa, se le libre lo que paga por estas, a que se añade la suma cortedad de emolumentos que tiene a este correximiento y ser de justicia  se le dé casas en que biba,  en el interim que se repara  las de oficios, suplica se sierva de acordar se acuda al Consejo para que  mande se apruebe lo que a librado por la razones que van expresadas”. Y se solicitó al Rey Carlos que concediera la Provisión Real, para que se le pagasen sesenta ducados para el alquiler de las Casas de Justicia en la zona llana de Alcalá la Real.... porque, por quanto las Casas en que bibe el señor corregidor, están en la Mota de esta ciudad, sitio despoblado, y las dichas casas inhabitables. Por lo qual y estar el comercio en los barrios baxos, el señor don Francisco de Pineda, correxidor de esta ciudad, bibe en dichos barrios baxos asistiendo por su persona a la administración de Justicia y buen gobierno de la república pribarse de vivir en las dichas casas que estaban diputadas para los señores correxidor por esta ciudad…”.

En 1703, con motivo de la llegada del corregidor Conde de Torrepalama, se hicieron varias obras en las Casas de Justicia. Para ello, se ordenó al maestro de albañilería, Juan García, que reconociera la situación de la casa, declarase las reparaciones e hiciese tasación.

 En la dicha ciudad de Alcalá la Real, en ocho día, mes y año, su mercede el señor don Juan Pacheco de Padilla, caballero de la Orden de Alcántara, corregidor de esta ciudad, para dar cumplimiento a lo contenido en el acuerdo de arriba hizo aparecer a Blas Magaña, maestro alarife  y vecino de ella y le tomó y rcivió juramento a Dios e Veracruz en lo que  el dixo y firmó a decir la verdad y presentado a l tenor del dicho acuerdo, dixo que en compañía de los caballeros comisarios ha visto y reconocido Las Cassas de la Justicia que están en el sitio de la Mota, así quartos altos como bajos y que unos y otros están muy arruinados, como es notorio, que para componerse en forma  fuera menester gran suma de ducados y que para la averiguación que se pretende haga en ella  el correxidor  y está para benir halla por los más precisos reparos siguientes. Las puertas de las Caballerizas están caidas en el suelo por falta de marco necesitan de aderezos. El quarto vajo de marco izquierda está demolido de los suelos y quebradas las ventanas. La escalera principal necesita de demoler los tabiques que se están cayendo el hacer de nuevo y adereçar una yda que se está hundiendo, y la puerta que está en dicha escalera, por donde se sube a las cámaras necesita de marco nuevo. La Cocina Principal tiene de pared el testero donde carga la chimenea tienen necesidad de demoler y levantar de nuevo o reedificarla con todo cuidado. La chimenea francesa de la Sala están los tabiques flojos y necesitan de reparos, porque no se caygan en una de las ventanas que miran al Rastro. Todos los tejados de dicha cassa, por la fortaleza de los aires, necesitan a mil e quinientas tejas y muchas goteras aderezar caballetes y echarles diez  vigas y echarles tijeras y lo que para toda la toda la dicha obra  son menester diez  caices de hiesso  y así para  lo que toca a la albañilería como a carpintería, manifacturas y todos los gastos de puertas, sogas, clavos y agua que está por no aver en otra parte sino al pie de  se riega, lo tasa todo en mil doscientos reales  ezepto cerraduras, llaves y lo demás por lo que serviría cura tasación hace s u leal saber entender que visto es la verdad se cargó de juramento y que es de edad de sesenta año y no firma por que no savía firmolo dicho corregidor doy fe y testigos”. En 22 de febrero de 1714, sufrieron el derrumbe de una gran parte de la Cárcel y Casas de Justicia y se vendieron sus materiales, rejas, piedra y maderas.



[1]      AMAR. Acta de 20 de octubre de 1598.

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