LAS
CASAS DE LA JUSTICIA
Las casas de Justicia no siempre se ubicaban en un mismo sitio prefijado, pues tenemos noticias que se alquilaban casas de la Mota con caballerizas en 1557 y la torre comentada sirvió de vivienda y botica del físico Taste, que murió en ese año en la ciudad. Precisamente en ese año el corregidor Pero Ponce de León las cambió por las que anteriormente vivía dando lugar a que se transformaran en Cárcel Real; también el licenciado Bernuy habilitó por casa de la justicia estas casas que estaban en la torre del Gabán, y, como era tan estrecha, no se podía vivir en ella, y para ensancharla y adorno de la plaza, los regidores convinieron tomar dos tiendas de los propios de la ciudad bajo de los portales de la plaza pública, que estaban junto a la torre. Con los nuevos cuerpos y el interior de la torre se habilitaron varias habitaciones de vivienda para el corregidor en obra de albañilería.
“En
este cabildo se trató e confirió cómo la Casa de la Justicia, que está ciudad
tiene en la plaça de la Mota, no se
puede abitar ni morar, así por ser tan
estrecha como por tener los aposentos,
que tiene a la parte donde
combate mucho ayre, por estar en lo más alto de la ciudad e por estar asimismo
muy maltratados e biejos, por ser cosa
tan necesaria que la Justicia asista en la Plaça e resida en la Mota , por
asistir y estar en ella los oficiales de
la Audiencia y la Cárcel, e, porque en
la Mota ,aunque quisiese alquilar no ay casa bastante donde pueda estar la
Justicia , e porque todo el trato e comercio
de esta ciudad está arriba en lo alto, por lo que ansimismo ymporta la conserbación de ella al serbicio de Su Magestad y bien de
este reino, por ser plaça tan fuerte e
necesaria , se acordó para remedio de los susodicho que la dicha casa de la Justicia se
repare e ansimismo hazia la parte de la plaza se añadan dos o tres cuartos de
aposentos, porque están defendidos allí
de los ayres ,que baten la dicha casa, lebantando los dichos aposentos sobre arcos o emparejando lo que se hiciere con lo alto de la Torre, e,
si fuere necesario meter algunas tiendas
de las que lindan la dicha torre, se pueda meter de suerte que los aposentos queden con la anchura e comodidad que
conbiene, e, para que este efecto se haga traça e condiciones, y se eche en almoneda, e se haga con la brevedad posible e se
nombraron por comisarios a los dichos
señores Pedro Serrano de Alférez e Rodrigo
de Góngora, regidores.
Como
en las plaza manchegas, incluso, estas
tiendas sirvieron de Casa de Justicia, donde vivía el corregidor y esta
casa ocupaba tres tiendas y escritorios, que era lo que solía habilitarse en su
parte baja, por la parte trasera daba al gabán.
Además
del muro, las dos torres del Pendón y del Farol debieron ser muy importantes
porque le daban a esta parte de fortaleza una vista que ya no recuperaría
jamás. La Torre del Pendón o del Gabán albergaba la Casa de la Justicia desde
mediados del siglo XVI. Su importancia no puede soslayarse en una de ellas,
pues junto a la Justicia, se encontraba una tienda, que hizo de a vivienda del
corregidor, su mirador hacia Sierra Nevada, su puerta de entrada, balcón a la
plaza con las armas reales y las de la ciudad. Esta torre tenía una puerta de
entrada a ella y a la fortaleza y estaba cubierta con un tejado, con una
terraza donde se colocaban luminarias con motivo de los festejos extraordinarios.
Prácticamente era inhabitable por su estrechez y falta de aposentos para la
familia del corregidor y por las corrientes de aires que la golpeaban continuamente
maltratado sus dependencias. Por eso, se hizo una importante reforma en esta
torre y casa con el fin de que sugiera residiendo la <Justicia en esta torre
donde se encontraba los escribanos de la Audiencia y de la Cárcel el comercio y
la vida social y religiosa de Alcalá la Real.
Fue obra del maestro de cantería Juan de Riaño, maestro de cantería en
Guadix e Íllora, la ampliación de la Casa de la Justicia en 1573 ocupando dos
tiendas y levantando una portada principal y sobre unos arcos un nuevo cuerpo
con tres cuartos de aposentos hacia la plaza y emparejando su altura con la
torre del Pendón con un costo de 600 ducados para proteger el edificio de los
aires. En 1581, se derrumbaron el lienzo
de cerca, adarve y torres de la muralla del Gabán, y, se encontró la ciudad
desasistida de un lugar para albergar la Casa de la Justicia y el aposento del
corregidor. y sin posibilidad de restauración ni buscar casa alquilada y con la
amenaza de bajarse el juez fuera de la ciudad fortificada de modo que se
emprendió la posibilidad de buscar un solar para la nueva Casa de la
Justicia. Por la peste, e tomaron varias
medidas de urgencia y el corregidor se fue de la “Torre de la Justicia” a la
casa de Pedro Cano junto al monasterio de la Trinidad., cuyas casas se
repararon (2.6.) A partir del cabildo del mes de junio de 1581, hay continuas
alusiones a la reparación de la torre de las Casas de la Justicia y Muralla del
Gabán: acudieron Juan Macías y alarifes de la ciudad, planteando entibar madera
para repuntarla, lo mismo que la torre del Pendón, que cubra de piedra y arena
las bóvedas y cavernas que han hecho los vecinos Buscar en Granada y Jaén para
amurallar maestros. Se maceren las casas e minas que confinan con murallas e torres
según el informe lo hace Gabriel de Aranda. Incluso, v se hizo un préstamo del
Pósito de 2.000 fanegas de tierra. En
1584, salieron en arrendamiento como tiendas, pues no eran usadas por el
corregidor. Evidentemente.,
por eso, al final de la última tienda, donde estaba adosada la Cárcel Pública
de la ciudad, existía una tienda que gozaba de un buen arriendo para el fisco
de la ciudad. En 1585. se reformó el patio de la caballeriza de la Casa de Justicia
y se informa de que se ha hundido el tejado de
la Casa de Justicia. Se acordó arreglar el tejado de las Casas de Justicia, que
se había caído por las aguas.
“En este cabildo se
mandaron librar a Juan de Oliva, el Viejo, carpintero, 38 reales de la
cantarera e obras que se hizo en la Casa de la Justicia e de una puerta, que
hizo para la Cárcel e seys reales más que se le deven de aver hecho un pisebre
para la Casa de la Justicia que todo monta 44 reales”.
LAS
TERCERAS Y ÚLTIMAS CASAS DEL CORREGIDOR EN LA FORTALEZA DE LA MOTA
El
corregidor de Alcalá, Loja y Alhama tuvo su mansión en cada una de las ciudades
del corregimiento, pero su sede oficial radicaba en la fortaleza de la Mota,
durante los siglos XV, XVI y parte del siglo XVII. El corregidor era un personaje
esencial para la ciudad, tanto o más que el abad. Pues, el primero está
relacionado con el estamento civil y el segundo con el religioso. Pero, aún más
con el nudo umbilical con la Corona. Su papel fue fundamental, porque las
ciudades ejercían una función importante, y esta por ser fronteriza, mucho más.
Teniendo en cuenta que desde que decayó el poder del alcaide, en manos por
cierto de familias nobiliarias, ellos jugaron el papel moderador y de conexión
con el poder del Estado. Pues, Alcalá
estaba gobernada por varios bandos que ocupaban la mayoría de los cargos de la
ciudad, con los que su autoridad colisionaba. En tiempos de los Reyes
Católicos, los vecinos llegaron a asesinar al corregidor Santa Cruz y fueron
perseguidos los miembros del cabildo municipal.
La
Casa de la Torre del Gabán se hundió en 1583 y el corregidor se encontró sin vivienda
en la Plaza de la ciudad fortificada y, a finales del siglo XVI el cabildo
municipal consideraba que debía residir en ella alegando que se favorecía a la
buena gobernación de los negocios, se encontraba cercana la cárcel y casas de
cabildos, donde su autoridad debía ejercerse sin dilaciones.
Para
paliar las circunstancias adversas de las Casas de la Torre del Gabán, se
propuso un nuevo lugar dentro de la Plaza junto a la Cárcel Real. Eran las
casas de doña María de Aranda, hija de Bernardo de Aranda, vecino del Castillo
y se componían de la propia vivienda, tiendas y varios anexos que entraron en
el trato con Sebastián de Magaña, también vecino de la villa, su tutor y
curador. Estas eran " muy a
propósito, porque desde allí se podrían encontrar la Justicia con mucha
comodidad y se remediarían los dichos inconvenientes, las quales estaban
apreciadas en seiscientos noventa ducados”. Estaban situadas entre la
Cárcel Real y las casas de doña Isabel de Leiva y herederos de Gonzalo Monte en
precio de seiscientos y noventa ducados que montaron doscientos cincuenta y
ocho mil setecientos cincuenta y ocho maravedíes. Junto a ella la casa del Toril y las caballerizas
de la cárcel-. Años más tarde, en torno al 1589 en dicho lugar al comprarse la
casa de Leonor Méndez de Sotomayor, se construyó la Casa de la Justicia,
lindando por la otra parte con la cárcel mencionada, las murallas y una calle
que se dirigía a la plaza. Al principio intervinieron Alonso Martínez Izquierdo.
En 1590, el maestro de obras Ambrosio de Vico vino a la ciudad para supervisar
la restauración y cimentación de las torres y murallas del Gabán. Con ese
motivo, su asesoramiento técnico provocó un cambio en la ejecución y dirección
de la obra en curso de la Casa de la Justicia, porque contempló una gran
deficiencia en la cimentación y levantamiento inclinado de las ligazones y
trabazones de las paredes, proponiendo cimentarla y levantarla de nuevo ante
una posible caída. Las obras de la Casa de la Justicia que, en la Plaza, se
labraban, con traza errada, no había patio ni comodidad de aposento, ni se abrían
ventanas a la plaza ni el ornato, por no tener perpiaños estaba desplomada y
podía derrumbar antes de su finalización, lo más justo era que se le tasase la
obra de Alonso Martín de Tudela. También
fijó las trazas de las nuevas condiciones de la obras:
dos piezas cuadradas con catorce tercias de ancho y alto y un
terrado de nueve tercias con una danza
de arcos de cantería limpia , reformar la bodega quitando las paredes y
ensancharla hasta catorce tercias y
poniéndola a nivel para colocar la pesebrera y caballerizas, colocar una pared limpia hacia el toril de todo largo
hasta el altura que tenía el tejado,
porque con esto tiene hasta altura de reparar las cámaras y dividir lo que fuere menester para recámaras de las dichas piezas y hazer escaleras por donde la ciudad
ordenare facerlas e un corredor de ocho
pies de ancho en la segunda pieza para que desde él se sirvan las piezas e recámaras y todo
los dicho se a de jaharrar y
enlucir y cavar y dividir los aposentos
que fuere a voluntad de la ciudad de cómo sean los nuevos que aquí van
señalados e para toda la dicha obra sola a de dar la ciudad madera teja y clavazón.
Un año después, vino Ambrosio de Vico, maestro mayor
de Granada, para ver obras del Gabán y casas de Justicia e informaron Pedro de
Pineda Góngora y Francisco de Pineda Mesía, que se labraban las Casas de Justicia
en casas de Francisco de Herrera y se concedieron 500 ducados del Pósito para
la Casa de la Justicia en 1591.
Tras las nuevas trazas de Ambrosio, en los últimos años
Ginés Martínez de Aranda y Miguel de Bolívar se cambiaron de metros de cantería
y tuvieron una gran participación, pues la obra duró hasta 1593. El primero
propuso su ampliación por la parte de la casa de María de Leyva en1590. Su fachada con dos balcones y una baranda,
flanqueados por los escudos reales y el de Alcalá. Se sabe que era de dos pisos
y, en su parte superior, tenía balcones exteriores y unos corredores y unos
marmolillos. Solía tener, al principio, las dependencias básicas (cuartos de
dormitorio en la parte superior, escalera grande, miradores que se orientaba a
la muralla del Trabuquete del Aire, una cocina, y hubo que adosarles una
cochera y unas caballerizas con sus pesebres de la misma forma que todavía
pueden contemplarse en los cimientos de algunas casas ya muy avanzado el siglo
XVII. Al final de año quedaba muy poco
por hacer y a punto de finalizar se encuentran en el año siguiente. Hasta 1597, no se acabaron los interiores y quedó
definitivamente acabada la Casa de la Justicia. Según un pleito muy interesante
entre María de Aranda, hija de Bernardo de Aranda y el ayuntamiento de Alcalá
la Real, en 1597 se manifiesta que la casa quedó incompleta, porque Francisco
de Leiva no quiso dar una parte de su casa para ampliación de la vivienda
comprada. Tenía una portada, a la plaza,
con una puerta y, dos huecos que s antecedían con un balcón de piedra que
sustituyó a unos balcones de madera teñidos de azul con algunos remates
dorados con sus tejadillos que los cubran
y a otro balcón de hierro en la
segunda planta que ocupaba toda la delantera, según la traza; la escalera se abría por el cuadro principal y se propuso nueva escalera o Escaleruela que se ascendía por ella a los corredores y era servidora
de los distintos aposentos; también se hacía con dos corredores en la
parte alta o piso segundo y el cuarto principal quedó desjarretado porque no se
hizo la construcción, según las trazas de Ambrosio de Vico, y estaban
construidos los demás aposentos.
En
1598, se compraron las casas de Francisco de Leiva, porque se debían llevar
importantes reformas en la Casa de la Justicia o del Corregidor. Aparecen
en un
epígrafe con el título “Reforma
de la casa del Corregidor” que se
ha de hacer una Escaleruela en las Casas de la Justicia
y balcones de piedra las
ventanas, lo que fue una realidad tras
la compra de a casa de Leyva”[1]. (
“La ciudad dixo que, quando se labró la Casa de la Justicia de esta ciudad por la consideraciones y causas tan importantes del servicio de Su Majestad y bien de esta república, como se contiene en los dichos acuerdos, por entonces no fue posible dar escalera que convenía para el servicio de la dicha casa, por no querer Francisco de Leyva dar de la suya una parte, por donde sea de suvir a los dos corredores, con cuya traza se hizo. Por cuya causa, se echó la escalera por el cuarto principal que tiene la dicha casa, con que se desjarretó y quedó sin suficiente acomodo los aposentos principales de ella; y que ahora a entendido que el dicho Francisco de Leyva quiere dar de la dicha su casa lo necesario para la fábrica de la dicha escalera; y ansi acuerda que, para quede con el ornato y comodidad necesario, se le compre al dicho Francisco de Leyba el sitio que fuere menester, y se le pague de propios de esta ciudad; y se haga conforme a la dicha traza, y se derribe la que está fecha. E otrosí que, por quanto esta ciudad tenía acordado se hiciese un balcón de hierro en las dichas casas, que tomase toda la delantera de ella, por el cual piden mil ducados, que esta ciudad no está ahora para tan gran gasto, acuerda ye manda se hagan unos valcones de madera teñidos de azul con algunos remates dorados con sus tejadillos que los cubran y para esta comisión y que lo haga hacer la ciudad nombra a Jusepe Gómez de Villalba e jurado Miguel de Utrilla”. Esta escalera fue realizada por el albañil Alonso Martínez Izquierdo a finales del 1598 (AHPJ LEGAJO 5054 folio 920 y ss, 20 de noviembre) y la hizo,según este contrato:
Me obligo hacer en las casas de la justicia una escalera gran de piedra de la cantera de los Llanos de ella, encerrandola por todas partes hasta llegar al piso deñ primer corredor de la dicha casa de manera que quede bien labrada y acabada "
Se le debían pagar 23 ducados , cal , arena y demás materoales por la ciudad.
. En 1600, Se compró una parte del
solar de casa para cocina de la Casa de la Justicia y correderuela de la casa
de Francisco de Leyva, (ascendió a la cantidad de 40 ducados) y se hicieron
arreglos en la canalización de las aguas de los tejados para evitar que
hundieran las casas colindantes. Por cierto, la cocina estaba en la parte alta
de la Casa de Justicia y tenía un caño para despedir el agua e inmundicias y caía
a la Plaza y calle Pública. Ya el resto de reformas fueron insignificantes como
en 1611, se repararon la puerta, ensanche a mano izquierda, corredores,
pasadizo y chimenea. Algo más significativa fue una de 1636, por un huracán del
aire, porque Se llevó a cabo una reforma de las Casas de La Justicia por el
maestro de obras Miguel Sánchez Meléndez.
Costaron 150 reales.
Pero en 1699, el abandono
de la Mota dio lugar a que el corregidor residiera en la parte llana. Esta es
la situación da a entender a avitado las
casas que estaban destinadas para los señores corregidores antecesores a su
Señoría y que de ellos se bajó a los que bibe al presente; siendo así que es como ha referido, siempre
ha bibido en las que abita por estar las de arriba arruinadas sin abitación alguna y especialmente con el
huracán que ubo el día de San Agustín del año pasado, aviéndose caído la mayor
parte de dichas casas, como consta a esta ziudad, uno y otro, y no tiene caudal
para repararlo al presente por sus empeños de que tiene noticia, se necesitará
más de mil quinientos ducados, para que se puedan avitar, siendo justo que , no
dándole la casa, se le libre lo que paga por estas, a que se añade la suma
cortedad de emolumentos que tiene a este correximiento y ser de justicia se le dé casas en que biba, en el interim que se repara las de oficios, suplica se sierva de acordar
se acuda al Consejo para que mande se
apruebe lo que a librado por la razones que van expresadas”. Y se solicitó
al Rey Carlos que concediera la Provisión Real, para que se le pagasen sesenta ducados
para el alquiler de las Casas de Justicia en la zona llana de Alcalá la Real. “... porque, por quanto las Casas en que bibe el
señor corregidor, están en la Mota de esta ciudad, sitio despoblado, y las
dichas casas inhabitables. Por lo qual y estar el comercio en los barrios
baxos, el señor don Francisco de Pineda, correxidor de esta ciudad, bibe en
dichos barrios baxos asistiendo por su persona a la administración de Justicia
y buen gobierno de la república pribarse de vivir en las dichas casas que
estaban diputadas para los señores correxidor por esta ciudad…”.
En
1703, con motivo de la llegada del corregidor Conde de Torrepalama, se hicieron
varias obras en las Casas de Justicia. Para ello, se ordenó al maestro de
albañilería, Juan García, que reconociera la situación de la casa, declarase
las reparaciones e hiciese tasación.
“ En
la dicha ciudad de Alcalá la Real, en ocho día, mes y año, su mercede el señor
don Juan Pacheco de Padilla, caballero de la Orden de Alcántara, corregidor de
esta ciudad, para dar cumplimiento a lo contenido en el acuerdo de arriba hizo aparecer
a Blas Magaña, maestro alarife y vecino
de ella y le tomó y rcivió juramento a Dios e Veracruz en lo que el dixo y firmó a decir la verdad y
presentado a l tenor del dicho acuerdo, dixo que en compañía de los caballeros
comisarios ha visto y reconocido Las Cassas de la Justicia que están en el
sitio de la Mota, así quartos altos como bajos y que unos y otros están muy
arruinados, como es notorio, que para componerse en forma fuera menester gran suma de ducados y que
para la averiguación que se pretende haga en ella el correxidor
y está para benir halla por los más precisos reparos siguientes. Las
puertas de las Caballerizas están caidas en el suelo por falta de marco necesitan
de aderezos. El quarto vajo de marco izquierda está demolido de los suelos y
quebradas las ventanas. La escalera principal necesita de demoler los tabiques
que se están cayendo el hacer de nuevo y adereçar una yda que se está hundiendo,
y la puerta que está en dicha escalera, por donde se sube a las cámaras
necesita de marco nuevo. La Cocina Principal tiene de pared el testero donde carga la chimenea
tienen necesidad de demoler y levantar de nuevo o reedificarla con todo cuidado. La chimenea francesa de la Sala están los
tabiques flojos y necesitan de reparos, porque no se caygan en una de las
ventanas que miran al Rastro. Todos los tejados de dicha cassa, por la
fortaleza de los aires, necesitan a mil e quinientas tejas y muchas goteras
aderezar caballetes y echarles diez
vigas y echarles tijeras y lo que para toda la toda la dicha obra son menester diez caices de hiesso y así para
lo que toca a la albañilería como a carpintería, manifacturas y todos
los gastos de puertas, sogas, clavos y agua que está por no aver en otra parte
sino al pie de se riega, lo tasa todo en
mil doscientos reales ezepto cerraduras,
llaves y lo demás por lo que serviría cura tasación hace s u leal saber
entender que visto es la verdad se cargó de juramento y que es de edad de
sesenta año y no firma por que no savía firmolo dicho corregidor doy fe y
testigos”. En 22 de febrero de 1714, sufrieron el derrumbe de una gran
parte de la Cárcel y Casas de Justicia y se vendieron sus materiales, rejas, piedra y maderas.

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