PLAZA BAJA DE LA MOTA
Hasta la tercera década del siglo XVII la Plaza Baja fue muy importante para la vida social de la ciudad fortificada, y, sobre todo, para los parroquianos de Santa María. Al mismo tiempo que presentaba para el visitante un aspecto coqueto. Dentro del anárquico diseño de la ciudad militar, guardaba cierta armonía urbanística en su entorno y, lo que era más significativo, por aquellas fechas, todavía quedaban restos del pequeño comercio de la ciudad, ya que las autoridades obligaban a los comerciantes y a los hombres de oficios a que allí vendieran sus productos para no perder los privilegios que disfrutaban por ser ciudad de frontera gracias a esta fortaleza de defensa militar. Tenía casi una forma circular y, a su alrededor, se levantaban edificaciones de planta baja, destacando por lo alto de ellas el trabuquete, la torre del argamasón y el edificio de la mazmorra. La plaza era pequeña, pero soportaba el trajinar y el bullicio de los que pasaban por su empedrado suelo. Desafortunadamente, en 1623, con la remodelación de la Iglesia Mayor, perdió todo su encanto y atractivo, pues la Iglesia Mayor se apoderó de seis tiendas de sus fondos abaciales y pagó al cabildo alcalaíno 350 ducados para comprarle tres tiendas municipales, porque las necesitaba para edificar la nueva iglesia cuya fachada oriental puede contemplarse que no realza la plaza, sino que desentona por su frontalidad con los actuales cimientos de los destruidos edificios.
La
plaza estaba rodeada de una serie de tiendas, desde su puerta de entrada hasta
la salida a la calle de las Cuatro Esquinas. En los primeros años, se
encontraban varias casas que funcionaban de los alhoríes del pan y recogían el
trigo de propios y pósito, junto a una de las tiendas. Se sostenían sobre un
arco de cantería, que se realizó en el siglo XVI, momento que nos ilustra de su
estructura.
A
la entrada, precisamente, estaba la
tienda de la Escaleruela alta o tienda
del Contraste, y frente a ella, junto a
las casas del ayuntamiento, dos
tiendas pertenecientes al cabildo
municipal, y otras dos, pertenecientes a la Iglesia Mayor, una de la capellanía de Hernando de Contreras
y otra del cerero Alonso García , casado
con María de Frías, que poseía una casa
y tienda, vendida por Diego Cabrera,
linderas con casas de Juan de Aranda y casas de la ciudad, donde se vendía la cera en el surtido de
hachas, hachones, teas, y velas . Todas eran de cantería, talladas por los
canteros de origen norteño, como Domingo Oribe, Martin Izquierdo y los Bolívar,
y estaban ligadas con la parte posterior
de la antigua capilla mayor y la torre de la iglesia gótica, la primera tienda del cabildo tenía un alto y
un bajo y se encontraba en la esquina de la plaza arrimada a la Iglesia y se comunicaba con sus
tiendas; se encontraban otras dos , una botica, donde los físicos preparaban
los mejunjes y jarabes para paliar los tabardillos, las enfermedades venéreas,
la gota y las pulmonías que tanto se propalaban entre
los vecinos de la fortaleza. Cuentan que causó un gran impacto el bálsamo, que,
con licencia real, trajo en 1571 el protomédico Juan de Granada para curar
heridas. Los vecinos la denominaron vieja y era perteneciente a los Aranda y,
junto con el edificio de la mazmorra, se vino abajo en el año 1672, que servía
de tienda y casa para aceitería.
Frente a estas tiendas, se encontraban otras propias del
ayuntamiento alcalaíno. En 1569, un censo comprometido por el cabildo municipal
para hacer frente a los gastos de los fallecimientos de los principies, nos
resume esta situación: Una tienda y casa
que se dice de la Mazmorra, que tiene renta Francisco Hernández Jabonero, linde
con la Botica Vieja; tienda Vieja de Botica en la Plaza Baja, linde con la
tienda de la Mazmorra, la usa de botica Alonso Rodríguez; tiendas de Argamasón,
que están metidas en murallas y adarve encima de la Puerta Segunda, como salen de
la Plaza, que es de propios; una tienda y alto y bajo de ello, que son de
propios de esta ciudad en la esquina de la Plaça baja e arrimada a la pared de
la Iglesia, que tienen Juan Francés y
Juan García morisco.
EL
ADARVE DE LA PLAZA BAJA
Un
adarve redujo el recinto de la plaza y quitó su vista panorámica, de ahí que en
1571 sufrió varias rectificaciones con el fin de que se encerrara toda por
medio de un antepecho y de todas las portadas de piedra que abrían las pequeñas
mansiones y tiendas de oficios. Por este tiempo, solían ser los comerciantes y
tenderos de origen portugués, francés e, incluso, algún que otro morisco o
judío. En este lugar, solían acudir los vecinos de los barrios altos y bajos a
comprar el pescado que traían los playeros; las hortalizas y frutas de los
hortelanos del Castillo, Fuente Rey y Riberas; y otros productos como las
especies, la cera y las menudencias. No les gustaba este trasiego a estos
arrieros, pues solían evadir la subida a la plaza vendiendo el pescado en los
mesones de los arrabales nuevos y en las pequeñas mercadurías. Incluso, otros
trasladaron las oficinas a la parte baja de la ciudad, donde acudían muchos
vecinos a realizar sus escrituras.
LA TIENDA DEL PENDÓN
Se
utilizó antes de la caída de la torre como sala de cabildo hasta la
construcción de las Casas de Cabildo a finales del siglo XVI. Posteriormente
hasta 1581, se arrendaba como tienda de propios y despareció tras del derrumbe.
TIENDA DE ARGAMASÓN
- Esta tienda estaba metidas en la
murallas y adarve encima de la Puerta Segunda, conforme se salía de la Plaza, y
era de propios. Esta tienda más famosa del Argamasón, que, a mediados del siglo
XVI, arrendaron Martín Alonso y Ana de Aguilera por ser de propios de esta
ciudad, tras la muerte de los anteriores arrendadores a Alonso de Rueda y su
mujer e tres hijos. Como la arrendaron durante muchos años esta nueva familia
de Aguilera, le dio el nombre a la parte de la torre a la que estaba adosada,
por ser su vivienda de Argamasón, pues ocupaba todo el adarve y su muralla y
estaba cubierta con un tejado. Esta tienda fue reconstruida en 1572, y se realizó
con materiales pasajeros como yeso, y techumbre de tierra y tejas. No siempre se emplearon con finos comerciales,
sino que fueron en ocasiones sede de varios escritorios y pescaderías, tienda de la
cera, junto con las dos boticas.
LA TIENDA DE LA MAZMORRA
En algunos documentos esta tienda de la mazmorra se
denominaba con el nombre de alhorí y debía hacer referencia al antiguo pósito
situado dentro de la Mota. Todavía se encuentra esta mazmorra horadada en la
roca, a la que se accedía por medio de una escalera de madera y, actualmente,
protegida por un brocal modernista. Junto a ella, se encontraba la casa de una
de las ramas de la familia Aranda, que fue utilizada como mesón, según parece por
los restos de sus pesebres que responden a las caballerizas de las antiguas casas
de María de Aranda y en el siglo XVI se arrendó por mesón a un converso
perteneciente a la misma familia. Ya, en 1576, se unieron dos caballerizas, las
de un tundidor y la del mesón del clérigo Cabrera o Aranda Estas casas causaron
grandes destrozos en las Entrepuertas con sus desagües que se contemplan en los
restos de las Carnicerías. También llego a utilizarse como cuartel de soldados.
Esta a se abría a la plaza con una tienda hasta principios del siglo XVII
LA TIENDA DE LA BOTICA VIEJA
Colindaba
con la tienda de la casa de la Mazmorra y solía arrendarse por botica acudiendo
varios farmacéuticos importantes, como Sebastián de Quesada, Barea, Taste, o Alonso
de Jerez en el siglo XVI, y Melchor de los Reyes Mejía en el siglo XVII.
-LAS TIENDAS DEL CABILDO
En
1595, eran cuatro tiendas en Plaza Baja, linde unas con capellanía de Hernando
de Contreras, clérigo, y con las Casas de Cabildo y otras con casas de Alonso
García Cerero. Esta última disponía de alto y bajo de ello y se encontraba en
la esquina de la Plaza baja e arrimada a la pared de la Iglesia, que tienen
Juan Francés y Juan García morisco. Estas desaparecieron con la reforma de la
iglesia. Existía Otra era la que se denominaba” Tienda del Contraste”, se quedó
Pedro Núñez y eran donde se guardaban pesas y medidas.
TIENDA BAJO LA ESCALERUELA
Hasta
los primeros decenios del siglo XVII, se mantuvo esta tienda. Solía ser
arrendada a comerciantes foráneos y, entre ellos, destacan los moriscos, que se
vieron afectados por las medidas reales de expulsión a partir de 1609. Junto a
ella estaba el portón del pescado con dos tiendas denominadas tercias del
pescado bajo la Escaleruela. Cercana estaba otra tienda con el nombre de tabla
del tocino.
TIENDAS BAJO EL PORTÓN DEL CAÑUTO
Está
tienda situada en el entorno de la Plaza baja se arrendaba a los comerciantes y
escribanos cono el título de Tienda del Portón la Plaza Baja. Hay noticias de
comerciantes judíos y de origen portugués relacionados con el cambio de dinero y,
sobre todo, con el comercio de paños y telas.
Entre ellos la familia de los
Núñez que se vieron implicados a principios y mediados del siglo XVII con varios
expediente de la Santo Oficio de la Inquisición.






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