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lunes, 27 de octubre de 2025

EL SECTOR TEXTIL EN ALCALÁ LA REAL

Lanas, palmillas,  y paños variados: los telares de Alcalá la Real  el siglo XVII


Transcurrían las primeras décadas del siglo XVII cuando un escribano Juan Bautista Mejorada se comprometía a levantar actas  de todos los movimientos del mundo de los telares de la ciudad de la Mota. 

Recogía todos los contratos de ganaderos, tejedores, mercaderes de profesión, mayoristas y minoristas, tenderos de telas,  todo ellos  dedicados al comercio de paños y tejidos de lana y de la seda. Atraídos por el comercio con la ciudad de Granada que favorecía a aquellos que instalaban telares y ocupaban mano de obra local, escogieron la ciudad de la  Mota, donde había buena lana merina procedente de los rebaños que poseían algunas familias del lugar y muchos propietarios de morales donde se albergaba la hoja para alimentar los gusanos de seda. Sin olvidar el mundo del comercio que convertía a u ciudad en un núcleo estratégico de comunicaciones desde el occidente ibérico hasta las tierras de Murcia. Y, bajaba incluso a las costas , pasando por Granada. .

Los mercaderes montados en su carro tirado por una mula, cargados con sus enseres personales y telas  recién adquiridos viajaban por el camino real de la Corte, haciendo algunas paradas para reponer fuerzas y tomar alimento. Supieron que habían llegado a su destino, cuando en el horizonte divisaron la silueta de la Alhambra y, en su vuelta, a Alcalá la Real ,     que desde el castillo de la Mota  al cerro de las Torres Bermejas  trazaba el paisaje urbano de esta ciudad . Se apeaban del carro y se acercaban a la  Venta de la Fuente de  Granada, donde a veces, realizaban algunos tratos e intercambios con clientes y el ventero y saciaban su sed con el  vino torrontés. Muchos de ellos fueron  vecinos de  otros pueblos de estos lares, destacó en el siglo XVI Pedro Hernández de Jaén. En este tiempo los principales mercaderes fueron Juan de Mora  Garrido,  Francisco Hernández de Alcalá, Juan Fernández Clavijo, Diego y Jorge Álvarez, sobre todo de paños, y Francisco Muñoz de Orduña, en el sector de la seda. Llegaron a ocupar lel primero y el último hasta cargos de jurado en el cabildo municipal, e, incluso Orduña ejercía una jerarquía sobre el resto de ellos  abasteciéndolos de contratos superiores a los cientos de varas y el costo de los dos mila reales , que debían ser de doble plata. Estos eran los mercaderes mayoristas que compartían el negocio textil con el de prestamistas, tratantes de ganado...y se relacionaban con los mercaderes de por menor, que solía estar en manos de los portugueses afincados o estantes en la ciudad ( Simón y Francisco  Correa....) que vendían las pequeñas cantidades de telas a los vecinos e importaban y traían de otras ciudades como Málaga ( los perpetuanes anchos de colores ( a catorce ducados la vara, mitanes u holandillas ( forros a  22 reales) , cotonia ( tela blanca de algodón labrada comúnmente de cordoncillo), ganaya, de Pedro López, anascote, lienzo teñidos,  chamelote. Tambien, vendían sus productos a otros lugares como a los mismos tejedores de otros pueblos colindantes (Alcaudete, el tejedor de tafetán Andrés Sillo le comporba tres  varas a Pedro Hernández de Alcalá), Morón ( Juan de Morales, más de 300 varas de tafetán negro en 1623), Jérez. 

 Tras pasar la puerta de los Arcos,  dieron un buen paseo por  el Llanillo hasta llegar a  la otra puerta Villena, parando en las casas de sus clientes y tejedores de las las calles y plazuelas que bajaban a esta vía radial a traves de la calle Real. 












 Averiguaron el vecindario que la poblaba: abundaba el sector agrario, donde los hidalgos eran rentistas de sus tierras y cortijos,  y los labradores trabajaban las propiedades de los privilegiados, propios, concejiles y de la Iglesia, junto son los trabajadores del campo, pujareros, gañanes, jornaleros y pastores que guardaban sus ganados ovinos, caprinos, bovinos y de cerda. Existían ganaderías que vendían novillos  para la labor y para la lidia en las fiestas. No había ferias declaradas y los tratos de animales de cargas (mulos, caballos, yeguas y asnos) se realizaban con los comerciantes locales y los mercaderes de mulas de Granada , algunos de ellos gitanos, también se acudía a la feria de Noalejo a principios del mes de septiembre. . Localizaron sus diferentes talleres y las tiendas arrnedadas por particulares, concejiles y abaciales: los había herreros  ( Joséfe  de Oliva, Juan Muñoz), carpinteros, caleros ( Bastiían Perez, hijo del calero Antón)  herradores, cerrajeros, sastres( Damián de Baeza, Francisco Delgado)  y zapateros de obra prima y obra gruesa que soían abrir sus tiendas en Entrepuertas, smaestros barberos ( Plaza Baja) ,  de servicios como cirujanos (Pedro de Aguilar) , médicos, maestros de primera enseñanza,  y muchos comerciantes de variados productos ( el francés Serrete especializado en diversos productos, los Ibañez,  los cereros como Gonzalo de Palma, los plateros como Miguel Pérez y Gonález Príncipe, ...) . Fuera de la ciudad, los molineros , los bataneros ( en Frailes Gabriel Muñoz, el batán de Jarava en Frailes, el de la Ribera, los del Castillo de Locubín...  Se entablaban algunas disputas y trances entre los vecinos, sobre todo e los criados y esclavos, que abundaban procedentes de Velez Málaga, pero las heridas causadas acaban con unos días de prisión, e, incluso la muerte, se se perdonaba con la declaración de misericordia los familiares y el pago de los gastos causados en el trabajo y en los servicios médicos. 

Los curtidores (Alonso Rodríguez) solían curtir las pieles en el barrio de la Tejuela junto a la fuente con zumaque para confeccionar cerradas de los espinazos de los animales. 

Los calceteros era uno de los gremios que se independizó de los sastres, fue el de los ‘calceros’ o ‘calceteros’ (calcero: persona que tiene por oficio hacer calzas de paño o de otra tela de lana). La demanda de las calzas («hose», en inglés) como prenda indispensable para la nueva moda masculina propició que algunos sastres se especializaran en su elaboración ( el calcetero Juan de Valenzuela vivía en 1622 en la casa y tienda arrendadas del beneficiado Pedro Núñez de Villarreal junto a sus casas y torre en el Postigo frente a las Carnicerías).





Preguntaron por los productos que se vendían y por  su mercado en la Plaza Alta y Baja, Entrepuertas y calle Real. Les gustó la ciudad y decidieron quedarse. En la calle Real alquilaron una casa donde vivir e instalar su taller de tejidos. La elección de esta calle no fue fruto del azar ni del capricho. En aquel lugar concurrían circunstancias muy favorables para hacer realidad su sueño. En la parte alta,se situaba la Plaza Alta Mayor, donde se celebraba cada miércoles el bullicioso mercado semanal, centro de la actividad comercial seguntina; punto de encuentro de mercaderes y mercancías, lugar donde comprar, vender y trajinar todo tipo de géneros textiles. Al otro lado de la puerta Villena, hacia la  Fuente de la Tejuela , estaba las casas de tintorería y tenedurías  ( el  esquileo se hacía en las eras) y, a pocos metros de distancia, en las Azacayas el, aprovechando la fuerza de la corriente de agua, las curtidurías y molinos de zumaque  que se dedicaban al proceso de limpieza y curtido de pieles de animales para obtener el cuero; el batán donde se golpeaban los tejidos hasta contactarlos y volverlos tupidos en las riveras del Velillos y una balsa de agua destinada a lavadero de lanas en Huéscar. . Todo lo necesario para cubrir las diversas fases del proceso de obtención de paños y tejidos se concentraba en aquella zona.

Las eras  de esquileo se regían  por el comercio con genoveses, que obligaban a cumplir estrictamente las condiciones  a los dueños de los  rebaño de ovejas de cuya lana obtenía un substancial beneficio comercial y económico. Una zona de las casas solariegas estaban destinadas a  parte de la  actividad lanera, que comenzaba a finales del mes de mayo, cuando los jornaleros realizaban el esquilado de las ovejas con grandes y afiladas tijeras. tres días antes de pesarla en forma de lana gruesa o blanca.  La lana obtenida se amontonaba en la era, donde debía estar limpia, sin riego de agua y barrida en buen día de sol , quitada la roña, limpia y pesada a peso de cruz y no a  la romana a la espera de ser cardada por cardadores (Juan Jiménez de Molina), peinada, lavada y teñida por tintoreros. No obstante una gran cantidad era transportada a la ciudad de Huéscar a ser lavada y transportada a Italia por los genoveses o a Sevilla y Córdoba por los flamencos con destino al Norte.  Son famosos comerciantes de la lana como los Veneroso que ocuparon puestos en la ciudad de Alcalá la real.  Finalizado aquel proceso, el material pasaba a una sala de la casa con varias ruecas manejadas por manos femeninas que procedían al hilado, única tarea a ellas permitida en los talleres de tejido. Una vez hechos las madejas se almacenaban a la espera de ser utilizadas. Durante los meses fríos los tejedores hilaban y componían con esmero paños de lana para su comercialización en la primavera.

Los tejedores disponían de talleres y viviendas que se distribuían en el interior de los edificios. En la planta baja, los telares y en la superior, la vivienda pequeña y modesta como la propia existencia de sus moradores. Los había tejedores de las sedas, de tafetán, de paños, de rajetas Paño semejante a la rajapero de menos cuerpo y con mezcla de varios colores).

Una cocina y una alcoba, compartían casi un mismo rincón donde alimentarse, descansar y atender a su familia. Al calor de la lumbre, sobre el fogón calentaban una olla para guisar los escasos alimentos que guardaban en la alacena: algún puñado de legumbres, unas hogazas de pan, un saco de nueces del nogal cercano y un pichón cogido por sorpresa en el campo el día anterior. En alguna ocasión, de forma extraordinaria, recibían un pequeño pedazo de carnero que el dueño del rebaño les procuraba cuando sacrificaba alguno. También se podía conseguir en las tiendas, donde se ofrecía a precio más barato que otras carnes, pero normalmente no estaba al alcance de su breve bolsillo, que apenas llegaba para la compra de cabezas y menudos de cabra y oveja. Para cumplir con el precepto de los días de abstinencia, un poco de congrio rancio, maloliente y remojado completaba su alimentación. Para beber tenían cántaros de agua fresca traídos a primera hora de la mañana, desde la cercana fuente de la Tejuela, Nueva y Mora Nueva y Vieja. Además el propietario de los telares repartía periódicamente veinte arrobas de aceite y veinte de vino por cada dos telares. El vino, por su poder calórico, tenía la consideración de alimento. Cuando no había otra cosa, unas sopas a base de pan remojado en aceite o en vino, calmaban el estómago hambriento. La alcoba tenía el tamaño justo para acoger el parco mobiliario que poseían: un arca de madera de pino para guardar el ajuar casero y dos jergones rellenos de lana áspera de desecho que no les valía para tejer. Sobre ellos, descargaban cada noche todo el cansancio acumulado durante su dilatada jornada laboral.

Era un oficio muy duro el que se desarrollaba en los telares. Trabajaban afanosamente casi doce horas al día, sin apenas descanso y una media hora justa para reponer fuerzas al mediodía y al anochecer. El gremio no permitía la actividad nocturna y tampoco podían costear la iluminación con velas del taller. Sólo en muy contadas excepciones, como en la fiesta del Corpus, hacían un alto en su tarea. El sonido de los telares marcaba el ritmo diario de las casas de  la Mota  y calle Real . Había dos por cada casa y en cada uno trabajaban dos personas, cuyos cuerpos adoptaban una postura incómoda y agotadora para poder ejecutar el movimiento del telar a cuatro manos y cuatro pies, las del maestro y su aprendiz que a menudo era su propio hijo o huérfanos. Desde temprana edad, los niños eran incorporados a la ocupación familiar, bajo la vigilancia de los veedores de oficios y gremios, que velaban por el cumplimiento del contrato de aprendizaje en el que se incluía la manutención, vestido y asistencia sanitaria al joven discípulo durante al menos cuatro años.

De cada uno de aquellos telares salían diferentes tejidos: 

- Paños catorcenos pardos,En  castellano  "catorceno" era cierta clase de paño basto, cuya urdimbre consta de 14 centenares de hilos (DRAE). En los testimonios recogidos se citan  varias clases: palmilla, terciopelo, frailesco, en linado y de diversos colores (verde, pardo, negro, morado, azul, prieto, leonado,lobuno,  biselado, limonado, cardenillo  ). Y se realizaban al obraje de esta ciudad, de la de Baeza y  cardenillo y noguerado de Loja. 

-frailescos morisquillod espesos y velludos para coser vestidos de invierno entre diez y catorce reales  la vara de tela; , pardos y negros para hábitos religiosos de monasterios y conventos; sargas de lana para los lutos; paños de lana fina, cordoncillos para hacer calzas y, en mayor medida, 

-Rajeta;paño semejante a la rajapero de menos cuerpo y con mezcla de varios colores.

-La estameña frailesca a seis reales la vara ( De estameña el dhtt (2004: 81) presenta dos acepciones: (i) ‘antiguo tejido de lana, asargado, sencillo y ordinario, denominado así por tener la urdimbre y la trama de estambre. De color negro o Pardo, y antiguamente de colores, se usaba para fajas, jubones, faldas, cubrecamas, manteles y hábitos religiosos. A mediados del siglo XIX la estameña era un tejido de lana pura, ligero, liso, cruzado o no cruzado, crudo o blanco y teñido de negro, pardo, morado o de otros colores, cuyo ancho variaba según las diferentes variedades que se fabricaban en España, sirviendo para distintos usos, como vestidos de mujeres, ropajes de jueces, etc.’; y (ii) ‘tela de lana y algodón, o de lana y seda, generalmente de color turquí o ceniciento, que se fabricaba casi exclusivamente, mediado el siglo XIX, en el pueblo catalán de Moyá’. Santos (2010: 591) apunta que “era un tejido muy popular en la Edad Media por lo barato, aunque basto y tosco, lo utilizaba el pueblo en el Antiguo Régimen, así como los frailes y como tela de luto.”)

`-Tela urdida de seda negra a 98 reales la vara.

- Tafetán .afetan ,tafetatafatatafatan,taffatataffetantaffetastaffatan.- Cast. "tafetán", tela muy delgada de seda, con urdimbre y trama del mismo grosor, flexible, tupida, de la que hay varias especies, como doblete, doble, sencillo, etc., según DRAE, que indica su origen del persa "tafte". Zangger, Term. Tissus, apunta la confusión, a veces, con el cendal. Se confeccionaba cruzando los hilos pares con un hilo de la trama y los impares con otro de trama. Del persa "taftah", paño de seda. Era muy vendido el tafetán de seda negro del obraje de la ciudad de Alcalá la Real.

-raja" en el contexto de tela es una especie de paño grueso y de baja calidad que se utilizaba antiguamente, derivado del latín rascia. Históricamente, también existió la "raja de Florencia", que era un paño de lana de buena calidad fabricado en esa ciudad

-Jerga Tela gruesa y tosca. La usaban los molineros. 

Palmillapalmeyespalmyllapalmellapalmillo- Cast. "palmilla" , cierto género de paño, que particularmente se labraba en Cuenca. El más estimado era el de color azul (DRAE). " fuerte paño que particularmente se labra en Cuenca, y la que es de color açul, se estima en mas, y pienso que se dixo palmilla, quasi palomilla, por tirar al color de la paloma … o pudo ser que al principio se le pusiesse en la orilla texida vna palma por señal" (Covarrubias), las últimas investigaciones indican que era confeccionado con lo que sobraba de la lana cuando se peinaba y que se utilizaba para la cofección de sayas, manteos, jubones, enaguas, delantales, cueras y también cobertores, colgaduras de cama o rodapiés (Perez Tora, Tejidos y Textiles, 215) José Miguel Gual.
También plantilla del calzado. Trozo de cuero que va sobre la suela por la parte interior para suavizar la superficie donde apoya el pie. En los testimonios recogidos se citan diversas calidades: catorcena, dieciochena, de Cuenca, de Balza; y de varios colores (limonado, verde, negra, turquesa, azul, leonado).


En los testimonios recogidos se citan de diversas calidades y colores doble, ancho, sencillo, negro, colorado, blanco, morado, verde, azul, grana, turquí, carmesí y se mencionan cobertores, bocaranes, capas, estolas, tabardos, aunque predominan las citas de su uso para forrado de vestidos y ornamentos religiosos. OSES, Poder y simbología, estudia este tejido en la corte de Carlos III de Navarra y observa un 12,4 % de las menciones de telas en la documentación, el negro y el blanco son sus preferencias, aunque de bajo precio de adquisición, salvo excepciones. Constata su uso además de los constatados para sobrecielos de cama, cubiertas de caballo y constata su uso en las sepulturas mortuorias y donaciones y obras de caridad. Se usa mucho en Alcala

Las bayetas exigidas por el gremio para superar el examen que concedía a los aprendices el grado de oficial y posteriormente la maestría, tras demostrar su grado de conocimiento del oficio y la ejecución de una pieza llamada obra maestra. Las bayetas debían ser baratas o resistentes al uso porque, eran muy solicitadas por el concejo municipal que las adquiría para confeccionar los uniformes de algunos oficiales. La materia textil se comercializaba en el mercado local y en algunas ferias como la de San Matías de Tendilla, donde se vendía todo tipo de tejidos y hasta allí llegaron y alcanzaron fama los paños finos que salían de los talleres seguntinos.

-Lienzo colorado a tres reales. 

-Frisa a cuatro realesEl significado antiguo de "tela frisa" se refiere a una tela basta de lana, de origen holandés (Frisia), que se utilizaba para forros y vestidos de aldeanas Su nombre proviene de Tela Frisia, por ser un tejido de lana importado de la región de Frisia, entre Holanda y Alemania.

-Cintas 

La fama y el buen hacer de los artesanos y merdaderes textiles alcalaínos  durante los primeros años de producción, favoreció el desarrollo del oficio durante más de tres siglos. Acudían a comprar para hacer sus vestidos a sus familias y su entorno laboral,  los labradores locales y los de los cortijos, los  de la villa y de los cortijos de Colomera, tierras del marqués de Trujillos, Moclín, Íllora, Castillo de Locubín, Noalejo, Campillo de Arenas, Valdepeñas ( el sastre Alonso Hidalgo compraba al mercader Simón Correa diversos géneros de telas, rajeta, seda, cobertor azul, frisa) en 1622), Benalúa ( por aquel tiempo  cortijo)   Almedinilla,Montefrío, Priego,  ... y se exportaban a Granada, sobre todo. Para los menores, eran los vestidos básico de paño de la tierra, dos camisas, y tocas junto con el calzado ( esta era la vestidura de las niñas de servicio durante seis años). Para los hombres y mujeres mayores, se ampliaba el expectro del vestuario.Basquiñas de raja amarilla, jubones, mantos para las damas; para los señores  




 La pujanza del hilado estuvo además apoyada por numerosas medidas institucionales dirigidas a fomentar el trabajo artesanal y abrir el acceso de la mujer a la actividad tejedora. Con el paso del tiempo la vida fue evolucionando y las instalaciones se modernizaron. Los telares caseros de los artesanos se convirtieron en importante fábricas. Los tejedores de paños y bayetas dejaron paso a los trabajadores de Comercial Castilla, y las de las calles de la carretera de Priego y Granada  Luego se introdujeron en otros materiales como el plástico con Condepols, Derprosa, Cotexa, Textil la Rábita,  y otros más pequeños en forma de cooperativas, sociedades anónimas y limitadas.


sábado, 25 de octubre de 2025

MOLINOS DE PAPEL EN LA SIERRA SUR.




Siempre el agua ha sido, para la humanidad,  vida. Por eso se echa de menos continuamente, en los tiempos de sequía. Pero el agua esa vida se plasma en riqueza y producción económica. No sólo mueve recursos de la agricultura, sino también de la industria, los servicios como el transporte, o el mundo de la construcción y la ingeniería. Tanto los mares, los lagos o los ríos son lugares, que coadyuvan a la riqueza de los pueblos que disfrutan de esta riqueza natural. En la privincia de Jaén abundan los parajes con agua, sobre todo de los ríos, arroyos y  arroyuelos. En la Sierra Sur, Castillo de Locubín siempre ha sido una tierra donde las aguas han movido casi todos los sectores de producción. Los arroyos del Salado, Guadalcotón, de las Parras o el río San Juan, son una muestra de esta riqueza. Podemos dar algunas pinceladas  de esta economía del agua. Comenzando por la industría,   podrían citarse los molinos de papel ( abundaban en el Carrizal, Vado del Río y Valdepeñas), los batanes del Vado del río, las tenerías del barrio de San Sebastián y, sobre todo, los molinos de pan moler en diviersos puntos del río San Juan y en los arroyuelos (Nogueral, Cubo). 
El transporte obligaba a realizar puentes en diversos momentos de traspasar las aguas desde Triana al Carrizal. La construcción, las presas del río, los canales o los cauces de riego,  o los anteriores elementos constructivos comentados colocaban a al mundo de la albañilería. Desde el sector primario, el agua de riego elevaba la riqueza de todas aquellas con  una extensa red de huertas qu el río San Juan regaba desde el Nacimiento hasta el Carrizal pasando por el valle, la Isla, Nogueral y la Venta sin citar otras huertas, como las de la Arroyo de la Piedra o de las Parras. Los servicios de los arrieros y los cargueros ocupaban los mercados de la ciudad de la Mota, en la misma fortaleza y, hasta hoy en el mercado de la Magadalena  para ofrecer sus productos  a  los compradores de otros lares Hasta 1620, todavía se muestra la presencia de los molinos de papel en la  ribera del río San Juan. Em concreto en 1620, aparece el maestro de esta variante artesana  en Castillo de Locubín. Francisco Rodriguéz, y Andrés López de cabra, comprándole por 113 reales  al mercader alcaláinoo Pedro Hernández de Alcalá la Real, siete varas de palmilla azul catorcena del obraje de Alcalá la Real( a catorce reales/la vara).

 AHPJ 4989. Folio 358. Escribano Juan Bautista Mejorada. 

jueves, 23 de octubre de 2025

Ruta capuchina por Mora, Pablo de Rojas y Granada con los Latidos del Corán y Pluriversidad

 Hoy, ruta capuchina exposición 300 aniversario de José de Mora, Catedral, La Granada de Pablo de Rojas, Hospital Real con Latidos del Corán y Pluriversidad entre imágenes, iglesias, calle granadinas

ASOCIACIÓN DE VECINOS HUERTA DE CAPUCHINOS DE ALCALÁ LA REAL (JAÉN)

´Partimos en el autobus  de la obra de los Moras en la Iglesia Mayor de la fortaleza de la Mota. 


 

Y desarrollamos el  BOLETÍN 262.  JUEVES 23 DE OCTUBRE DE 2025. OCHO Y MEDIA DE LA MAÑANA.

       ITINERARIO

Salimos  de Estación de Autobuses y nos dirigimos a la N-432 a las ocho de la mñana. Torta y arresoli. 


Llegamos a Granada y paramos frente a los comedores universitario, nos dirigimos al monasterio de San Jerónimo, comentario de la labor de Pablo de Rojas en el retablo. Luego, iglesia del Perpetuo Socorro, Colegio notarial ( descubrimiento de documentos de Pablo de Rojas), conservatorio, plaza de la Universidad, iglesia de la Encarnación ( Cristo de Siloé, de la hermandad de los ferroviarios, y en su museo conventual, niños jesús y crucificado de Pablo de Rojas, facultad de derecho ( academia de bellas artes y jardín botánico), Catedral y visitamos la Catedral  comentando su historia, su arte, capillas e imágenes, portadas, fachada principal y la exposición de José de Mora. 

Exposición de Mora y catedral de Granada.LA EXPOSICIÓN DE JOSÉ DE MORA

 


La Catedral de Granada alberga hasta el próximo 1 de febrero la exposición 'El Barroco espiritual', una muestra que recopila 54 obras para homenajear a José de Mora con motivo del 300 aniversario de su fallecimiento, mostrándose una treintena de trabajos suyos y 24 de sus contemporáneos. Estas son todas las obras que se exponen en el templo metropolitano de Granada y las temáticas en las que está distribuida.

I.              La versatilidad del artista

Una de las características distintivas de la escuela granadina, al menos en el entorno de Alonso Cano, es el establecimiento de un modus operandi al servicio de esa realidad sublimada en el que el escultor con frecuencia policroma sus propias obras. Una reducida selección de piezas muestra la compenetración de lenguajes y cómo se plasma una misma idea con independencia del lenguaje artístico elegido, al tiempo que evidencia una clara línea de transferencia desde Cano a sus émulos escultores, que implica la integración de modos pictóricos.

1.Alonso Cano. VIRGEN DE BELEN, ca. 1652-1656. Palacio Arzobispal, Granada
2.Alonso Cano. VIRGEN DE BELEN, 1656. Catedral de Granada
3.Alonso Cano. LA MUERTE DE SAN JUAN DE DIOS, ca. 1652-1657. Archivo-Museo San Juan de Dios Casa de los Pisa, Granada
4.José de Mora. LA MUERTE DE SAN JUAN DE DIOS, ca. 1670-1715*. Colección Abelló, Madrid. Se expone reproducción facsímil
5.José de Mora. DOLOROSA, ca. 1680-1700. Museo de Bellas Artes de Granada
6.José de Mora. ECCE HOMO, ca. 1680-1700. Museo de Bellas Artes de Granada
7.Atribuida a Diego Sánchez Sarabia. VIRGEN DE LA AURORA, ca. 1742. Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Cabeza, Ogíjares


II.La visión interior: oración y éxtasis

La santidad y la espiritualidad se ofertan en la imagen barroca a través de una difícil ecuación entre realidad e idealidad, una realidad sublimada que trasciende lo material, pero haciéndolo asequible y cercano. El perfil cerrado, el tono introspectivo, la presentación sobria en volúmenes y color o la fuerte individualización de la figura, son todos ellos rasgos que definen la imagen devocional granadina del Barroco. El espectador en ese voluntario aislamiento y en sus formas suavemente idealizadas acababa por reconocer un aura de trascendencia.

8.José de Mora. SAN FRANCISCO DE BORJA, ca. 1671. Iglesia parroquial de los Santos Justo y Pastor, Granada
9.José de Mora. SAN PANTALEÓN, ca. 1700-1710. Iglesia parroquial de San Gil y Santa Ana, Granada
10.Diego de Mora. SAN JOSE CON EL NINO, 1702. Iglesia parroquial de Santa María Magdalena, Granada
11.Juan Puche. SAN FRANCISCO DE ASIS, Ca. 1671-1673. Convento del Santo Ángel Custodio, Granada
12.Atribuido a José de Mora. CRISTO CRUCIFICADO, ca. 1680-1700. Convento del Santo Ángel Custodio, Granada
13.José de Mora. SANTA TERESA, ca. 1705. Catedral de Córdoba
14.Diego de Mora. SAN JUAN DE DIOS, Ca. 1718. Iglesia parroquial de San Gil y Santa Ana, Granada
15.José de Mora. SAN BRUNO, ca. 1690. Monasterio de la Cartuja, Granada
16.Alonso Cano. SAN DIEGO DE ALCALÁ, ca. 1652-1657. Instituto Gómez-Moreno (Fundación Pública Andaluza Rodríguez-Acosta), Granada

III.La devoción íntima

La imagen escultórica de pequeño formato cobró especial relevancia en el ámbito granadino y acopió algunas de sus obras más sublimes. De consumo privado y cercano, permiten estudiar en detalle esa interactuación con el fiel a través de formas suavemente idealizadas, excelente calidad técnica por su cercana contemplación y profunda espiritualidad que intensifica la experiencia religiosa. Sin cambio de escala, pero con la misma intención de cercanía, las imágenes de busto (especialmente de Ecce-Homo y Dolorosa) sondean las infinitas posibilidades compositivas y expresivas que el estudio incesante alcanza en el matiz preciso que las hermana, pero también las diferencia.

17.Atribuido a José de Mora. SAN ANTONIO DE PADUA, último cuarto del siglo XVII. Basílica de San Juan de Dios, Granada
18.Alonso Cano. SAN ANTONIO DE PADUA, ca. 1660. Instituto Gómez-Moreno (Fundación Pública Andaluza
Rodríguez-Acosta), Granada
19.José Risueño. DESCANSO EN LA HUIDA A EGIPTO, ca. 1712-1732. Casa Madre de las Escuelas del Ave María, Granada
20.José de Mora. CRISTO CAÍDO, último cuarto del siglo XVII. Museo San Juan de la Cruz, Úbeda (Jaén)
21.José de Mora. DOLOROSA, ca. 1680-1700. Iglesia parroquial de Santa María de la Quinta Angustia, La Puebla de Don Fadrique
22.José de Mora. DOLOROSA, ca. 1680-1710. Colección particular, Valencia
23.José de Mora. DOLOROSA, ca. 1690-1710. Convento del Corpus Christi, Granada
24.José de Mora. ECCE HOMO, último cuarto del siglo XVII. Convento de Santa Catalina de Zafra
25.José de Mora. DOLOROSA, último cuarto del siglo XVII. Convento de Santa Catalina de Zafra
26.Atribuido a José de Mora. CRISTO DE LOS AGONIZANTES, último cuarto del siglo XVII. Convento de San Antón, Granada
27.Atribuido a José de Mora. CRISTO CRUCIFICADO, ca. 1680-1700. Colección Juan Manuel Taboada, Granada

IV.Passio Christi, Compassio Mariae

Una iconografía capital de la España barroca, la Pasión de Cristo, supone un laboratorio de ensayo extraordinario para los creadores a la hora de interpretar el drama humano y la fortaleza espiritual.
Algunas de las obras de mayor trascendencia de José de Mora se encuentran en este ámbito temático, donde alcanza sus tipos maduros que tanta repercusión tienen en las siguientes generaciones de escultores granadinos. El punto de partida sigue siendo el ejemplo de Alonso Cano.

28.José de Mora. JESÚS DE LA SENTENCIA, 1685. Iglesia parroquial de San Pedro y San Pablo, Granada
29.José de Mora. SANTÍSIMO CRISTO DE LA MISERICORDIA, 1688. Iglesia parroquial de San José, Granada
30.Alonso Cano. CRISTO CRUCIFICADO, ca. 1652. Palacio de la Madraza, Granada
31.José de Mora. ECCE HOMO, finales del siglo XVII o principios del XVII. Capilla Real de Granada
32.José de Mora. DOLOROSA, finales del siglo XVII o principios del XVIII. Capilla Real de Granada
33.Alonso Cano. VIRGEN DE LA SOLEDAD, ca. 1650. Catedral de Granada. Expuesta en la capilla de San Miguel
34.José de Mora. NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD, 1671. Iglesia parroquial de San Gil y Santa Ana, Granada
35.José de Mora. NUESTRA MADRE Y SEÑORA DE LOS DOLORES, ca. 1710-1719. Hermandad Sacramental y Venerable Orden Tercera de Siervos de Nuestra Madre y Señora de los Dolores, Osuna (Sevilla)


V.Hacer visible el misterio: la Inmaculada Concepción

En la línea de contención clásica y tendencia hacia la idealidad que impone Cano en el Barroco granadino, la representación de la Inmaculada Concepción se convierte en paradigma de esa realidad sublimada al no ser una representación narrativa sino la expresión visual de un misterio teológico, que tuvo una enorme repercusión devocional e iconográfica en nuestro país con una acusada personalidad en Granada a partir del magisterio de Cano. Sobre esa pauta Mena, Mora y su entorno refuerzan la propuesta espiritual de la escultura granadina basada en la presentación sobria y aislada de la imagen, que en su expresividad contenida enciende la conexión espiritual con el espectador.

36.Alonso Cano. INMACULADA CONCEPCIÓN, ca. 1662-1663*. Catedral de Granada. Expuesta en la capilla mayor
37.Bernardo de Mora el Joven. INMACULADA CONCEPCIÓN, ca. 1700. Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, Montemayor (Córdoba). Expuesta hasta el i de diciembre de 2025
38.José de Mora. INMACULADA CONCEPCIÓN, último cuarto del siglo XVII. Catedral de Guadix
39.José de Mora. INMACULADA CONCEPCIÓN, ca. 1671. Iglesia parroquial de los Santos Justo y Pastor. Granada
40.José de Mora. INMACULADA CONCEPCIÓN, 1696. Iglesia de San Pedro Apóstol, Priego de Córdoba. Expuesta a partir del i de diciembre de 2025
41.Pedro de Mena. INMACULADA CONCEPCIÓN, 1658. Oratorio del Palacio Arzobispal de Granada
42.Agustín de Vera Moreno. INMACULADA CONCEPCIÓN, anterior a 1746. Basílica de San Juan de Dios, Granada


VI.Teatro sacro

Los conjuntos programáticos en torno al discurso de la santidad ofrecen a los artistas una oportunidad excepcional para crear composiciones que entran en diálogo con las imágenes del conjunto. El espectador en ocasiones queda atrapado en ese diálogo que lo eleva a una esfera superior: José de Mora, como el más celebrado artista granadino de su tiempo, también participó en conjuntos de este tipo dentro y fuera de Granada, en escenarios conventuales preferentemente, de los que se ofrece una selecta muestra de cómo abordaba el reto de la imagen monumental y coral, de problemática tan diferente a la imagen de pequeño formato y de cercana contemplación.

43.José de Mora y taller: SAN FRANCISCO DE ASÍS, ca. 1704-1710. Catedral de Córdoba
44.José de Mora y taller. SAN PEDRO NOLASCO, ca. 1704-1710. Catedral de Córdoba
45.José de Mora y taller: SAN RAMÓN NONATO, ca. 1704-1710. Catedral de Córdoba
46.José de Mora. SAN BRUNO, ca. 1705-1709. Monasterio de la Cartuja, Granada
47.José de Mora. SAN JOSÉ CON EL NINO, ca. 1710. Monasterio de la Cartuja, Granada
48.José de Mora. SAN FRANCISCO DE ASÍS, 1696. Iglesia de San Pedro Apóstol, Priego de Córdoba
49.José de Mora. SAN CECILIO, 1703-1704. Catedral de Granada. Expuesto en el retablo de Santiago
50.Diego de Mora. SAN GREGORIO MAGNO, 1707. Catedral de Granada. Expuesto en el retablo de Santiago
51.Diego de Mora. SAN ANTONIO DE PADUA CON EL NINO, 1702
Basílica de Nuestra Señora de las Angustias, Granada
52.José de Mora. SAN JUAN DE CAPISTRANO, ca. 1680-1700. Capilla Real de Granada
53.José de Mora. SAN PASCUAL BAILON, ca. 1690-1696. Iglesia de San Pedro Apóstol, Priego de Córdoba
54.José de Mora. SAN PEDRO DE ALCÁNTARA, ca. 1690-1696. Iglesia de San Pedro Apóstol, Priego de Córdoba.

Algunos aspectos de
















la ruta de Pablo de Rojas. Catedral en girola,  capilla de Santa Ana, Nazareno, Santiago a caballo, Pîlar, Crucificado de los hermanos García,  Santiago de la Sacristía, Cristo de los Beneficiados, Apostolado ... y pasamos al  Sagrario, Cristo Crucificado...proseguimos por calle Elvira , iglesia de Santiago, talleres de artistas, iglesia san Gil , la del Corpus Christi, e Iglesias de las Angustias, San José ( el Crucificado), Santa Cruz la Real ( la escalera de Raxis) y llegamos a las Angustias (Nazareno y Crucificado.

Comida de estofado gastronómico y pollo y tarta de queso. 

A partir de las diecisiete horas, nos dirigimos al Triunfo, comentario de la Inmaculada de Vico, fuimos a Puerta Elvira y a la iglesia de San Idelfonso ( Inmaculada, Cristo de la Columna, otros, Virgen de las Mercedes, carruaje, palabras del párroco , retablo duque Cornejo), luego al  Hospital Real donde en dos grupos vimos primero la Exposición  de  Latidos del Corán, los Latidos del  CORÁN

La vida del libro sagrado entre mudéjares y moriscos 


Esta exposición está dedicada al «ciclo vital» del Corán entre las minorías islámicas de la península ibérica, mudéjares y moriscos. Con un enfoque divulgativo y el objetivo de recuperar y poner en valor un legado cultural muchas veces olvidado, está dirigida al público general y se organiza en ocho espacios temáticos que recorren desde el proceso de copia y composición textual incluida su traducción, el aprendizaje, los contextos rituales de uso, la transmisión y circulación, hasta las ocultaciones en los muros de las casas moriscas antes de la expulsión y los hallazgos en siglos posteriores.

1. Introducción al Corán
Como preámbulo al recorrido se propone un acercamiento al Corán mediante una animación audiovisual.  Se evoca la voz de mudéjares y moriscos con la recitación de una selección de aleyas del Corán en árabe y castellano a partir de la traducción de Ybrahim Isquierdo, realizada en 1569 en la ciudad de Salónica.
Al tiempo, el visitante puede acercarse al texto coránico como libro, el Libro por excelencia, y pasear por las páginas del archivo interactivo basado en el manuscrito del Corán (ca. siglo XIII), en pergamino, propiedad de Muḥammad al-Yayyar, alfaquí de Cútar (Málaga).
2. Mudéjares y moriscos
Breve introducción a las coordenadas espacio-temporales y socio-políticas que vertebran la exposición, con el “problema morisco” como telón de fondo, ambientadas con distintas obras pictóricas (retratos de Carlos V y Felipe II), gráficas y documentales alusivas al mismo.
3. El Corán y los otros coranes
Sección presidida por la reproducción a gran tamaño del magnífico ejemplar aragonés del Corán procedente de Aranda de Moncayo (Real Academia de la Historia, ms. 11/10619) copiado en 1597. Esta sección permite al visitante adentrarse en adentrarse en aspectos relativos al contenido y singularidad de las copias coránicas en la península ibérica. Junto a manuscritos del texto completo del Corán se muestran ejemplares de selecciones coránicas, un género muy extendido entre los moriscos, tanto en su versión árabe como en su versión bilingüe árabe-romance. En esta sección se exhibe además el llamado Corán de Toledo (1606), la primera traducción completa conservada del Corán a una lengua vernácula europea realizada desde el árabe y uno de los monumentos más importantes de la literatura islamoespañola.

4. El oficio del cálamo
Esta sección está dedicada a aquellos aspectos referidos a la labor de copia del Corán. Invitamos al visitante a sumergirse en un taller morisco, donde se mezclan papeles y pergaminos, cálamos y plumas, tintas y pigmentos, pieles y maderas, entre otros utensilios y materiales empleados en la ejecución de los manuscritos coránicos.
5. Memorizar la palabra de Allah
La sección aborda distintos aspectos relativos a la enseñanza del Corán entre los moriscos: las madrasas clandestinas, las enseñanzas en casas particulares, los métodos de memorización del Corán o los materiales didácticos.  Se exhibe como pieza singular la lápida fundacional de la Madrasa Yusufiya de Granada.
6. El Corán entre la vida y la muerte
En esta sección se presentan algunos contextos de uso del Corán en el ciclo vital morisco: el nacimiento y la ceremonia de las fadas o imposición del nombre islámico; la muerte y recitación de azoras coránicas durante las setenas; el uso del Corán como amuleto protector, como ingrediente de recetas mágicas para todo tipo de males o como método de predicción del futuro. Piezas destacadas de este espacio son el Corán de Segorbe, un ejemplar de grandes dimensiones que sería usado en las sesiones de lectura colectiva del texto sagrado islámico, y la llamada carta de la fuesa o del muerto de Morata de Jalón, pasaporte islámico hacia la otra vida.
7. El Corán en manos cristianas
La sección está dedicada al estudio y traducción del Corán en los círculos intelectuales cristianos tanto como estrategia de acercamiento al islam como para su aplicación en la polémica religiosa. Se exhibe aquí el ms. 2 de la Escuela de Estudios Árabes, uno de los ejemplares coránicos peninsulares más tardíos que se conservan (segunda mitad del siglo XVII) con anotaciones latinas del P. Tomás de León, del colegio jesuita de Granada. De otro lado, la prohibición de conservar copias del texto sagrado islámico y la persecución a que fueron sometidos sus poseedores se ilustra con un cuadernillo valenciano del Corán requisado por la Inquisición.
8. Exilio y ocultación
Nuestro recorrido finaliza con un espacio dedicado a la transmisión y circulación del Corán en España y en el exilio. Al mapa de los destinos del éxodo morisco se une el de los hallazgos posteriores de manuscritos moriscos ocultos entre muros, punto de partida para la investigación y la recuperación de esta preciada parcela de nuestro patrimonio histórico y cultural. Además de un video sobre los trabajos de restauración y digitalización de algunas de las piezas, se ha preparado para el público juvenil un pequeño cómic (Los libros ocultos de los moriscos).
Marco de actuación:
La exposición nace del diálogo entre la Universidad de Granada, a través del Área de Patrimonio del Vicerrectorado de Extensión 
Universitaria, Patrimonio y Relaciones Institucionales, y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el marco de las acciones conjuntas que lleva a cabo la Unidad Asociada de I+D+I Patrimonio Cultural Árabe e Islámico.

Difunde parte de los resultados de tres proyectos de investigación: el proyecto ERC “The European Qur’an. Islamic Scripture in European Culture and Religion 1150-1850” (EuQu); y los proyectos “Decyphering Quranic Dynamics in Spain” (DeQuDy) y “Corán Aljamiado. Corpus digital de versiones múltiples” (CorAl). Los tres inciden en cómo el texto sagrado del islam forma parte de la historia intelectual, religiosa y cultural de la Europa medieval y moderna, siendo la península ibérica uno de los lugares privilegiados para su análisis. Corán (detalle). Ibrahim ibn Ashir (copista). Córdoba, ca. 1700, . Escuela de Estudios Árabes de Granada, ms. 2




comentario de sus patios y obra hospitalaria, foto de grupo, y visitamos la exposición de  Pluriversal.



Colecciones universitarias de Granada y Sevilla 

La exposición PLURIVERSAL. Colecciones universitarias de Granada y Sevilla, organizada por la Universidad de Granada y la Universidad de Sevilla, y celebrada entre el 9 de octubre de 2025 y el 23 de enero de 2026 en el crucero del Hospital Real del Rectorado de Granada y de marzo a junio en el Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla, forma parte de la conmemoración del V Centenario de la fundación de la primera de dichas instituciones. La misma la decretó el emperador Carlos V, el 7 de diciembre de 1526, durante una estancia en la ciudad, en el marco de los acuerdos adoptados por la Congregación de la Capilla Real.

Para la Universidad de Granada es de gran significación poder conmemorar cinco siglos de historia y hacerlo acompañada de la Universidad de Sevilla; ambas constituyen las dos universidades “históricas” de Andalucía. Esta exposición, con un marcado carácter patrimonial, viene a poner en evidencia el importante papel que, para ellas, desempeñan la historia, la memoria, la identidad y la conservación.

Las Universidades han sido, durante siglos, instituciones fundamentales en la preservación de la memoria y la cultura de las sociedades, en el desarrollo de los conocimientos científicos y técnicos, y en la conformación de la identidad europea. El devenir de la humanidad, sus procesos de transformación y sus expresiones culturales, tanto materiales como inmateriales, se encuentran en buena medida contenidos en estas entidades, que han funcionado como ámbitos de generación, preservación y difusión de los saberes y creencias. Asimismo, han sido centros de formación permanente para múltiples generaciones que han nutrido a estas sociedades y contribuido a la prosperidad de sus respectivas naciones, garantizando la pervivencia de los individuos que las conforman.

Su historia ha estado íntimamente ligada a Europa, aumentando su incidencia a medida que fueron ampliándose los cometidos esenciales para las que fueron creadas: la docencia, la investigación y la cultura. Los primeros colegios universitarios en la época medieval tenían como principal misión la formación de sus estudiantes, mientras que, sobre todo a partir del siglo XVIII y con el progreso de la ciencia, se apuntaló una apuesta por la investigación. A esto se sumará un tercer pilar, ya en el siglo XIX, cuando las universidades emprendieron un camino nuevo de extensión cultural como deber ciudadano, asociado a las transformaciones políticas y la búsqueda de nuevos modelos. En las últimas décadas la cultura se ha consolidado como argumento central e identidad ineludible de la universidad española.

La exposición PLURIVERSAL. Colecciones universitarias de Granada y Sevilla viene a incidir en el papel que ejercen estas dos instituciones a través de su patrimonio, pero desde una nueva perspectiva vinculada con el concepto de “Pluriversalismo”, que alude a la idea de que existen múltiples realidades, culturas, visiones del mundo y formas de existencia que pueden coexistir armónicamente, en contraste con la perspectiva universalista que busca imponer una única visión, norma o modelo. Esta armonía se plasma en la convergencia dialógica de diferentes colecciones patrimoniales que han ido conformándose a lo largo de la historia de estas dos universidades creadas en el siglo XVI (Sevilla en 1505 y Granada en 1526) y que aportan unas visiones descentralizadas, diversas y en continua construcción.

La exposición se articula en cuatro secciones temáticas que brindan un testimonio de la versatilidad patrimonial de las dos universidades, tanto desde el punto de vista artístico como científico. Las tres primeras, más “artísticas” y que responden a una cadencia cronológica, proponen un recorrido desde el barroco a la contemporaneidad a través de selectas piezas de ambos acervos. La cuarta y última sección centra su mirada en el patrimonio científico, poniendo en evidencia las muy diferentes tipologías que lo conforman y el carácter pedagógico asumido por dicho patrimonio a lo largo del tiempo.

La sección primera La Universidad del Humanismo está dedicada al origen y evolución de las universidades de Sevilla y Granada. Ambas se fundaron bajo las ideas del humanismo renacentista. La primera con los Reyes Católicos a imagen del Colegio de los Españoles de Bolonia, donde estudió su fundador Rodrigo Fernández de Santaella, quien obtuvo el 12 de julio de 1505 la bula pontificia del Papa Julio II para fundar el Colegio universitario de santa María de Jesús. La de Granada en tiempos del emperador Carlos V, quien promovió la orden por la que el 7 de diciembre de 1526 se adaptaron los acuerdos por la Congregación de la Capilla Real. Estas universidades hicieron ciudad convirtiéndose en focos activos en la introducción del humanismo en un periodo en el que se ampliaba el conocimiento de un nuevo mundo, avanzando en el conocimiento de disciplinas como la medicina o la cartografía, consolidándose como espacios que unían el saber clásico y el moderno de su época.


La segunda sección, titulada La Universidad ilustrada se centra en el siglo XVIII cuando se produce un cambio de mentalidad con una nueva monarquía bajo el signo de la Ilustración que hace que se produzcan cambios sociales y los intentos por modernizar una Universidad con un pensamiento más científico, como los estatutos que promueve en Sevilla Pablo de Olavide y que provocaron la oposición de los sectores más tradicionales. La expulsión de los jesuitas trajo consigo el establecimiento de nuevas sedes, como la fundación de la Universidad literaria en los antiguos espacios de la Compañía, así como la incorporación de su patrimonio histórico artístico, al que se sumarán otras obras religiosas a medida que en el siglo XIX se produzca la desamortización de los bienes eclesiásticos. En este sentido, un conjunto de pinturas, esculturas, retablos, libros y documentos conformarán la identidad de un patrimonio universitario que aglutinará el andamiaje intelectual de cada época.


La tercera sección, titulada De la Modernidad a lo Contemporáneo, aborda el tránsito desde los últimos latidos del siglo XX hasta nuestros días, un periodo marcado por la pluralidad de lenguajes y por la disolución de las fronteras disciplinares. Las obras seleccionadas reflejan cómo el arte contemporáneo ha trascendido los límites formales de la modernidad para habitar un territorio híbrido y expansivo en el que pintura, escultura, fotografía, instalación o prácticas intermediales se entrecruzan como formas de pensamiento y de creación de conocimiento desde el arte.  Los artistas representados en esta sección recurren a formas narrativas inusuales –la fragmentación, la apropiación, la performatividad o el uso del archivo y el patrimonio– algo que les permiten replantear temáticas vinculadas al género, la identidad, la memoria colectiva o la ecología como una estrategia que interpela activamente al espectador. En un mundo saturado de imágenes y tecnologías que median nuestras experiencias, estas obras proponen discursos y poéticas abiertas que buscan imaginar alternativas, otras formas de percibir, de relacionarnos y de habitar un mundo común. La selección muestra cómo, desde el ámbito universitario, el patrimonio contemporáneo se convierte en testimonio de la urgencia de pensar críticamente el presente y proyectar futuros posibles.

La cuarta sección titulada Del gabinete de historia natural a las colecciones científicas reflexiona a través de una interesante selección de piezas de lo que supuso la expulsión de los jesuitas, en 1767, para las universidades españolas que experimentaron cambios significativos vinculados a nuevos planes de estudios y al incremento de sus acervos patrimoniales. Se ordenó que cada Universidad tuviese un jardín botánico, un laboratorio y un hospital. Esto trajo aparejado el surgimiento de la ciencia moderna y de las ciencias experimentales, marcando así el inicio de las primeras colecciones científicas.


En la actualidad, las universidades cuentan con un voluminoso patrimonio científico que se ha ido conformando a lo largo del tiempo gracias a la actividad docente e investigadora, el cual está constituido por diferentes tipologías: instrumentación científica, especímenes biológicos, sanitarios, botánicos, paleontológicos, muestras geológicas, material bibliográfico y documental. Estas colecciones constituyen un patrimonio de notable sesgo pedagógico que permite conjugar la transversalidad del conocimiento. Son el fruto y la causa de una acumulación de saberes que han ido progresando desde la Universidad hasta la sociedad, y viceversa, como puertas hacia distintas narrativas culturales y como mecanismos de cohesión social. La memoria de la institución universitaria está insertada en su patrimonio mediante las numerosas piezas que conforman sus colecciones, las historias que encierran, y los excepcionales espacios arquitectónicos que las contienen, exhiben y conservan.

En esta sección encontramos piezas del Herbario, Museo de la Farmacia -con una caja de medicinas homeopáticas de la primera mitad del siglo XIX del Dr. Willmar Schwabe- y Departamento de Botánica -con una cromolitografía del siglo XIX de procedencia alemana- de la Facultad de Farmacia, Aula Museo de Paleontología -un ejemplar de Emericiceras del Cretácico inferior- y Colección de Zoología -el esqueleto completo de una avestruz (Struhio camelus)- de la Facultad de Ciencias, Colección de modelos anatómicos –un espléndido modelo anatómico de un cuerpo humano masculino realizado por Louis Thomas Jérome Auzoux alrededor del 1900 y restaurado expresamente para esta exposición- y piezas de la Colección científico técnica todas ellas procedentes de los acervos de la Universidad de Granada.
Destacamos entre ellas el Globe céleste approuvé par l’Université de Alexandre Delamarche fechado alrededor de 1875, la cabina de control y cronógrafo balístico de Louis Doignon del siglo XIX, recientemente restaurado y nunca expuesto hasta esta ocasión, y 
el fotoheliógrafo Steward (Astronomía y fotografía solar) de J. H. Steward de 1906 que forma parte de la colección del Observatorio de Cartuja fundado por los jesuitas e inaugurado en 1902. 

Farmacia Zambrano (detalle)

Se incorpora además la Farmacia Zambrano que se integró al patrimonio de la Universidad de Granada en 2018. La colección está compuesta por un conjunto de piezas entre las que se incluyen el mobiliario realizado en maderas nobles como la caoba, una losa de serpentinita de Sierra Nevada que remata el mostrador, la caja registradora, la pintura sobre tela adherida al techo del pintor Francisco Morón y Luján, y material farmacéutico y de laboratorio entre el que cabe destacar el rico botamen formado por albarelos y botes de vidrio, un autoclave y una amplia colección de medicamentos de la primera mitad del siglo XX. Destacamos en esta cuarta sección una zona dedicada a las investigaciones de botánica compuesta por un retrato de José Celestino Mutis realizado por José Pérez Siguimboscum en 1868 procedente de la Universidad de Sevilla, unos pliegos del Herbario de la Universidad de Granada y láminas procedentes de la Flora Huayaquilensis.

 

REn las secciones 1, 2 y 4 hemos incluido una selección muy cuidada de libros procedentes, en la mayoría de los casos, de la biblioteca del Hospital Real con un arco cronológico que se inicia a principios del siglo XVI y documentos del Archivo Universitario de Granada que enriquecen el discurso expositivo.

Para finalizar, queremos dejar constancia de nuestro agradecimiento al personal técnico y administrativo del Vicerrectorado de Extensión Universitaria, Patrimonio y Relaciones Institucionales de la Universidad de Granada y en concreto del Área de Patrimonio y del Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla por su dedicación y entrega para llevar esta muestra a buen puerto.


Regreso con mucha alegría a nuestra tierra.