CUANDO
LLEGUE SEPTIEMBRE TODO SERÁ MARAVILLOSO
SE NOS FUE MARÍA DOLORES
MADINABEITIA
Los que peinamos canas, allá por los últimos decenios del siglo XX cantábamos una canción de Gelu, una intérprete granadina que apagó pronto su voz para entregarse a la vida doméstica, se titulaba “Cuando llegue septiembre, todo será maravilloso”. Esta canción se mantuvo durante muchos años en el ranking nacional. Reflejaba momentos personales y colectivos. en la curva pendular de la crónica del verano, anunciando un paraíso de intimidad que invitaba al disfrute del karma.
Pasó el verano y no podía ser más tumultuoso y
festivo. Raro fue el día que no nos despertó una diana floreada con una
proclama de un espectáculo musical, o una procesión de una patrona o patrón de
Alcalá y de sus aldeas (Salvador, Carmen, Santa Ana, San Jerónimo y Mercedes,
San Roque. Coronada; incluso fuera de sus disantos del calendario romano Carmen,
Inmaculada, Merced y otras advocaciones hasta
en el rincón más insospechado donde se halla formado una concentración
pequeña de segunda residencia). Tres
festivales completaron este verano de los nuevos tiempos de calentamiento
global con ciclos supercalurosos añorando los días frescos alcalaínos tras la festividad
patronal (Etnosur, caldea y festivales en la edición de Maricastaña, donde la
magia, el circo y la salsa ha sustituido a los otros modelos de programación).
Un eclipse se convirtió en un espectáculo visual multitudinario desde el cerro
de los Llanos, que se completó con la inauguración de una rotonda ornada por
una artificial puerta de los Arcos. Parece como si se hubiera programado y diseñado
todo con el horizonte de una carta de presentación de algún acontecimiento
político. No se alteró este estío ni con los terremotos en enjambre que nos
enviaron desde los pueblos de Granada. Se utilizó hasta la desgracia humana de
la ciudad invadida o en crisis migratoria para entonar el aplauso del personal
con fines espurios. En verdad que se cierra agosto y en septiembre todo llegó a
maravilloso, primero con el parto de nueva fecha de feria de muestras, y adelanto,
por cierto, al ritmo que vamos llegaremos a los inicios del siglo XVIII, cuando
se celebraba por el día de San Agustín. De esta manera cuando llegue el final
de septiembre, cantaremos cuando llegue
septiembre se ocultará la luz más pronto/y la noche sin final será el encanto
de septiembre para mí, Pero, en la
comarca no se apagarán las estrellas, porque todavía nos quedan algunas fiestas
aldeanas y surgirán nuevas celebraciones.
No confío en que Cuando llegue septiembre todo será
maravilloso; porque así más tiempo habrá de oscuridad, de intimidad, de estar
muy solos. Bueno, al menos con la edad, se convertirá en este mes íntimo
para recordar un pasado que se nos fue. Y, en esa intimidad, gozar de la
semilla plantada por muchas personas que convirtieron este pueblo en ciudad. A Rabien
le viene a la memoria que Alcalá
la Real se distingue desde hace décadas por ser una ciudad que ha apostado y
ocupa uno de los primeros lugares del podio de los Asuntos
Sociales. El pasado día dieciséis de agosto nos dejó María Dolores
Madinabeitia, y López de Luriaga una jiennense de adopción que pasó haciendo el
bien por nuestra tierra. Natural de Araya de Pasajes (Guipúzcoa), formó
parte de la comunidad de la Sagrada Familia de Burdeos y, desde los años setenta del
siglo pasado hasta los veinte del actual, permaneció en tierras del Santo Reino
ejerciendo su labor de entrega a las personas más desfavorecidas. Sus comienzos
en la ciudad de la Mota fueron, concretamente en 1978 y, junto con otras
hermanas pioneras, colaboró en las parroquias con la catequesis, Cáritas,
formación de mujeres y ministras extraordinarias de la Comunión, entre otros
cometidos. Su huella se mantuvo en aldeas alcalaínas, como La Hortichuela,
Fuente Álamo, Venta de Agramaderos, San José, La Rábita, Mures, Ermita Nueva,
Santa Ana y Charilla. Y siempre como mujer emprendedora y de la formación de la
mujer, destacó el caso caviteño con la creación de una cooperativa textil, de
modo que se extendió a otros núcleos rurales que impartieron clases de corte y
confección, que permitían obtener un título y, de esta manera, promocionar a
estas mujeres.
Sin
embargo, tuvo una dedicación especial en un campo que hasta ahora,
apenas nadie se había preocupado. Junto con su colectivo, asimismo,
organizaron la ayuda a los discapacitados con la presencia en grupos,
congresos, actividades, organismos como el primer patronato de acción social
—sobre todo a raíz de la apertura del matadero de PROMI — y las pastorales del
Enfermo y de Ocio y Tiempo Libre. Fui posadero de sus inquietudes en los
encuentros de la capital del Santo Reino y huésped de su familia en
su tierra. En la línea de promoción femenina, en el Palacio Abacial —en locales
cedidos en aquellas décadas por el Ayuntamiento— había talleres de
alfabetización, charlas de formación religiosa y general, corte y confección.
Cada mes se publicaba un periódico, titulado “El Girasol”. En los años 80 del
siglo XX surgió el grupo de Jóvenes Misioneros que promocionaron a través de
Caritas Interparroquial. Fue alma y vida de todas estas personas que
encontraron en su apoyo diario y su constante labor ante cualquier institución
para que el pueblo de Alcalá la Real lograra una presencia y dedicación
prioritaria a este colectivo a partir de su obra.
Compartió con sus compañeras y , entre los
méritos, destacaron atención al barrio obrero de Condepols, la creación en 1980
del Centro Sociocultural de Promoción Femenina y Familiar El Girasol, el Taller
Ocupacional Los Amigos y múltiples iniciativas como coros musicales, la
pastoral conjunta del arciprestazgo, la enseñanza religiosa escolar, las clases
de Primaria en Ribera Alta y Santa Ana y la colaboración con Manos Unidas y
Proyecto Hombre, sin olvidar los campamentos de trabajo en Alcalá la Real y la
celebraciones de Semana Santa en las pedanías ante la ausencia de sacerdotes.
En 1982, marchó a La Carolina y su presencia pronto fue fundamental en la ciudad de Sierra Morena, Durante treinta años, se ganó a la población carolinense por su labor samaritana, hasta el punto que se le conocía como la monja de Cáritas. Continuando con su gran obra en el campo de la marginación y su esfuerzo continuo por la promoción de la persona. El propio ayuntamiento de la Carolina se hizo eco del reconocimiento de su labor le nombró por unanimidad “Hija Adoptiva de La Carolina”.
En 2020, la comunidad de la
Sagrada Familia se marchó de Alcalá la Real. María Dolores compartió
el premio Hércules en la rama de Solidaridad. Se hacía eco a raíz de la salida
de las religiosas, gracias al respaldo de muchos alcaláino que elaboraron un
dosier con la labor del colectivo, durante cerca de cinco décadas, El día de
San Roque, dieciséis de agosto del presente año, nos dejó María Dolores. Parece
como si el santo de las epidemias fuera una premonición de la pérdida de una
vida de entrega. Ella, como dice la carta de S. Pedro sobre Jesús, vivió
entre nosotros “haciendo el bien”. Y María Dolores lo hizo y damos
testimonio. Sembró la semilla y cayó en tierra fértil. Y, por eso, me vienen
los últimos versos de la canción: En septiembre
tu amor, me dices por fin, tendré por siempre, y es por eso que yo, tú sabes
que estoy tan impaciente. Y la noche sin final será el encanto de septiembre
para mí,

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