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domingo, 6 de febrero de 2022

EN LA SEMANA DEL JAÉN. OBITUARIO JUAN CANOVACA, CENTENARIO DEL CRISTO. CEREZAS DE MANOLO PEÑALVER.

JUAN RAFAEL CANOVACA ARJONA

A veces, es difícil escribir una semblanza sobre una persona. El sentimiento desborda a las palabras y  se obstruye la mente por el cúmulo de tiempos compartidos o testimoniados en su entorno familiar. Peor, aún más, si lo repentino no da el sosiego para escribir tu relato, como cuando cantaba el poeta de Orihuela:

 Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

Pero, me vienen a la mente desde las primeras aventuras infantiles compartidas en el barrio alto de San Juan, donde quedaste huérfano de madre y aquella familia numerosa de la calle de los Caños luchaba por mantenerse  y salir a flote para evitar la diáspora a tierras catalanas, como aconteció entre tus hermanos. Podría recordar aquellos años que en el Palacio de Jabalquinto, en los que te formaste entre cantos inmaculados y sueños frustrados de misacantano, la única vía que tuviste para conseguir tu enseñanza autodidacta. Pues, pronto, tuviste que afrontar el mundo laboral y crear una familia, y, asumirla como un buen trabajador  y padre de familia (tu mujer Angelitas e hijos Juan Ramón  Miguel Ángel y Mary Ángeles).  Y, en el trabajo de la empresa de Condepols, intuiste tu futuro y el de los demás, cuando tu sacrificio significó la semilla que produce los bienes actuales del mundo del plástico.

Pero, no quiero dejar pasar las palabras de Miguel Hernández,

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

Pues, la madrugada de este día 30 de enero te cortó  un hilo de vida que comenzó con la entrega al mundo sindical, en la que creaste uniones locales en los albores de la democracia y defendiste durante muchos años a los trabajadores de la provincia de Jaén  en las mesas de negociación y  en el tajo; en los convenios colectivos y en los puestos de la administración; en la base y en la gerencia como diputado provincial. Un hilo de vida que acudió a hacer nacer aquella agrupación socialista en la transición y  representar al pueblo de Alcalá casi una veintena de años (1987-2003) en la Diputación provincial y en el ayuntamiento  de la ciudad de la Mota bajo las siglas  del yunque y tintero que rememoraban a tu abuelo, como edil y alcalde de la ciudad. Y ese hilo de vida cortó tu huella en la historia que promocionaste en su cultura y en toda la vida; en la Historia Enciclopédica  de  Alcalá,  Real y Abacial,  del Ayer, que tú tanto promoviste, como en los nuevos aires que cambiaron al pueblo que se transformó en ciudad con el festival de Etnosur; en la promoción universitaria de la ciudad de Alcalá con la instauración  de la UNED, de la que tanto te enorgullecías, como los encuentros de Obra Gráfica, congresos de Frontera o Abadía,  y el Conservatorio Elemental de Música  y el nuevo  Museo local;  en la defensa del patrimonio local con las rehabilitaciones de  todo del viario, rincones, plazas del casco, barrios de la carretera de Priego,  y  de Las Cruces, el  Palacio Abacial y Capuchinos  y el nuevo acceso a la Fortaleza de la Mota; tus amplios puntos  de mira que se proyectaban fuera de nuestras tierras con la promoción turística de la localidad través de la Ruta del Califato y de la Asociación de desarrollo de la Sierra Sur, ADSUR; tu fuente social `plasmada en la Residencia de Discapacitados y Gravemente Afectados 'Doctor Sánchez Cuenca'  o  la construcción de la residencia de ancianos “Nuestra Señora de las Mercedes”, a la que le pusiste la Medalla de Oro; tu olfato por los nuevos servicios en la Estación de Transferencia de Residuos Sólidos Urbanos, las obras de una ITV o en el campo económico con la consolidación del polígono industrial El Chaparral o con la puesta en marcha de la  Casa Pineda, que  se convirtió en centro dinamizador cultural y desarrollo económico del municipio.

 

Ese negro luto que acompañaron a las banderas durante tres días  quería manifestarte aquel sentimiento hernandiano hecho colectivo de estos versos

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
Pues, fuiste
un alcalde cercano a los vecinos, forjado en el mundo laboral desde el campo a la construcción y como analista de sistemas en la empresa de la carretera de Montefrío, capaz de enfrentarte a los problemas con entereza´, valentía y resolución, sacando temas como la ELA mureña, el botellón, o el Chare; volver como un trabajador a tu puesto del SAS, compartir la militancia durante toda tu vida, afrontar con gallardía  las dentelladas de la salud  y nunca abandonar el compromiso por la defensa de los derechos de los trabajadores.

 Y, en estos momentos no me queda más palabras, porque

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

Pues considero que aquella mano de hierro  no podrá   borrar de la lista a este  socialista histórico que se dejó  la piel por su pueblo, por la provincia, su gente, por la libertad, la igualdad y la convivencia.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irán a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
 
Pues. como dijo tu compañero Reyes, tu, Juan Rafael Canovaca has sido, eres y seguirás siendo un referente para las generaciones presentes y futuras.

 







 

EN LA SEMANA DEL JAÉN. LAS PUERTAS DE LOS ARRBALES DE LA FORTALEZA DE LA MOTA.

 

PUERTAS DE LOS ARRABALES DE LA MOTA (II)

 

No solo las pandemias, epidemias, pestes y otros acontecimientos contagiosos se han originado en estos últimos tiempos, sino que, a lo largo de la historia, se han desarrollado de modo cíclico.  No nos vamos detener ni siquiera en las más famosas como la del 1680, ni la más reciente  por su impacto como como la mal llamada gripe española ocasionada a principios de siglo XX. Cuando se difundía una enfermedad contagiosa o una peste animal en la ciudad, se obligaba a estar fuera de ella hasta que se comprobaba que el individuo no tenía peste. Por eso, se abrieron, poco a poco, puertas en los barrios o arrabales nuevos, que nacieron como albacaras de la antigua ciudad fortificada. Se comprendía porque estos eran los recintos murados  en la parte exterior de la fortaleza, con la entrada en la plaza fortificada y salida al campo, y en los cuales solían guardarse el ganado.

 














 

LA PESTE Y LA PUERTA DE SAN BARTOLOMÉ

 

Viene esto a cuento de la desparecida Puerta de San Bartolomé, que no debe confundirse con la comentada el domingo anterior de Puerta Nueva. En el Cerro de los Palacios, luego llamado de San Bartolomé, este espacio murado se desarrolló entre calles, corralones, viviendas en forma de palacios y viñedos hasta el levantamiento de la ermita dedicada a este apóstol. Muy cercana al  campo, esta puerta cerraba la entrada Y, para ilustrarnos de este cerramiento, con motivo de la peste el 15 de junio de 1649, y  para evitar el gusano de los montes que destruía la bellota de los montes y el ganado, se echaron conjuros; el regidor don Luis de Quesada Méndez  llamó a fray Juan de Valdivia de la Orden de San Francisco. Este se ofreció y se le buscó cabalgadura y gente, que le acompañara; también el fraile pidió que el ayuntamiento de la ciudad votase el conjuro al santo que quisiese; y, así, lo hizo con San Antonio de Padua “y así lo exige como abogado de esta imprecación” Le dieron  cien reales al padre fraile y   otros tantos de limosna al convento de San Francisco por las misas que se tenían que celebrar. En estos tiempos de peste, se colocaba esta puerta en el barrio de San Bartolomé que llegaba a una era que había donde hoy sube la carretera y camino de Rodahuevos (deformación de Rodajuelos). Allí estaba la casa de Sebastián Ayna, donde se colocaba la puerta enfrente de la ermita de San Bartolomé. Se abrió, en concreto, en la peste de 1600 a través de un adaverjo y un camino, que en su último trayecto se dirigía  por otra calle empinada a la Puerta Nueva. Era el lugar por donde salían  los trabajadores a las labores del campo y, desde el alba hasta la oración de noche, permanecía  abierta. Por lo tanto, la Puerta Nueva de la Muralla del Aire hizo  en siglos anteriores de Puerta del Campo para el recinto fortificado de la Mota, pero la puerta de San Bartolomé hace referencia a la  del Barrio de San Bartolomé debajo de la Mota. Y no debe confundirse. Pues el barrio por la parte alta de San Bartolomé se denominaba de Puerta Nueva.

 

 LA PUERTA  DE LA PEÑA HORADADA Y LA DEL HIERRO

 

Las puertas jugaron también una función esencial de control de los pasajeros. Ya sabemos que  les impedían la entrada en tiempos de peste o epidemia, por simples razones sanitarias. Bastaba que avisaran de Granada, el presidente de la Chancillería, para que colocaran puestos de guardias en ellas, se limpiaran las calles, se fijaran carteles con el nombre de ciudades apestadas, y, en la misma puerta, se encendiera una vela, de noche para iluminar su acceso e  impedir que entrara cualquier persona. Esto se cumplía a rajatabla, y rara fue  la peste que ocasionó  muertos en la fortaleza alcalaína. Podemos decir que  la ciudad fortificada de la Mota se salvó  en  casi  todos los siglos anteriores al XIX menos algunos muertos aislados de extranjeros, forasteros o vecinos del campo. En otras ocasiones, se cerraban  para impedir  cualquier ataque imprevisto de los enemigos musulmanes o franceses  en tiempos de guerra o, de algún que otro monfí o bandolero en tiempos de paz.     

           

Ambos responden  a los últimos supervivientes de las guerras, que se  echan a estas sierras subbéticas  y se dedican a saltear cortijos, otros se agrupaban con los evadidos de la justicia y campaban en libertad sin sujeción  alguna a ninguna autoridad. Los primeros, que los hubo, fueron perseguidos por los años ochenta del siglo  XVI, por las  autoridades- el corregidor, los regidores y guardas de campo- tras las guerras de los moriscos en  varias ocasiones; los bandoleros, solían recorrer las sierras de Frailes, el  Castillo de Locubín y San Pedro, siendo perseguidos por las autoridades, sobre todo en el siglo XVII y XIX.

 

Volviendo a las puertas, cuando la Mota ya se hallaba casi abandonada, las  únicas que servían era la Peña Horadada, para controlar la salida de los campesinos al laboreo por la Mota, y, en la nueva ciudad, la de los Álamos y la Fuente Tejuela, luego la de las caserías de los Valencias o la Cruz de los Moros.

 

No se mantuvieron siempre con el mismo nombre, ni las mismas puertas pervivieron con la utilidad. Pues, entre las desparecidas, en 1582, era muy importante la de la Peña Horadada, para todos los barrios del derredor de la Mota, San Sebastián, San Francisco, San Bartolomé y para la salida del campo; recibe el nombre a una peña, donde se libró una escaramuza entre unos musulmanes y un miembro de la familia Aranda, que clavó la lanza Hazconada en una peña (y como vulgarismo le dio el nombre deformado de Peña Horadada, por la cueva de su subsuelo). Otra puerta de arrabal, la del Aire, perdió algún prestigio  en este entorno, por los pocos vecinos del Bahondillo en siglos pasados, también llamada la puerta de Santiago o de La Pescadería; era  un arco apuntado, que actualmente ha sido por una puerta enrejada, albergado bajo un cubo de la muralla con un suelo enladrillado de espinapez. Como puerta poterna y de entrada de carruaje, cercana a la puerta se encontraban las Caballerizas del Abad.

 

Cercana a la muralla por la cara a los arrabales nuevos, se encontraba otra puerta. Y algunos llegaron a darle el nombre a la Puerta de la Mancebía- Se  presentaba como la del  primer cerramiento de los barrios del Albaicín y Entrepuertas. Pero esta  puerta, no  se conserva, y tan sólo se observa un arranque del arco  antes del tramo ascendente delante de la Puerta de las Lanzas. En un documento del escribano Alonso Ramírez de Molina, por fin, se ha  encontrado con el nombre de  LA PUERTA DEL HIERRO. Aparece en  una escritura de censo de 12 de enero de 1566 que realiza el zapatero Lázaro Rodríguez, junto con su esposa Ana Martínez de Pareja, con el regidor Pedro Hernández de Alcaraz en 1566 (legajo 4720 folios 86-89). Para avalar esta operación hipoteca y pone a disposición sus casas. 

Se hallaban estas casas y tiendas, con cuatro morada, encima, que nos los principales tenemos en la calle de  los zapateros de esta ciudad, linde por abajo con casas de la viuda de Juan Martínez y tienda de Pedro de Martos, e por arriba la calle del Albaicín hasta dar a una calle que le dicen de la Puerta el Hierro.

Por lo que este tramo de la calle de Entrepuertas se llamaba de Los Zapateros, y nos ubica LA PUERTA DEL HIERRO en el tramo que denominaba a su calle. 

 

 

PUERTA DEL RASTRO

 Al otro lado de la muralla del  Arrabal Viejo, estaba el Rastro, lugar destinado para vender la carne al por mayor. Desde allí se edificó una calle en 1576 hasta el Matadero y desde este se dirigía otra  a la Puerta Nueva. Además, otra calle, en forma de anillo y foso, iba  desde la puerta de Martín Ruiz hasta la de Santiago  y continuaba  pasando por el Rastro. Este matadero se realizó, en los primeros decenios del siglo XVI, la mayor obra en 1556. Todavía quedan sus cimientos y caja de estanque en una de las fincas de olivar del arrabal. Se componía de un corral cercado, donde en un gran patio se recogían los ganados, provenientes del Corral del Concejo, situado a las laderas de los Llanos, para sacrificarlos antes de ir a la carnicería, patio al que se accedía por un portón o portada, y se encontraba con algunas galerías de arcos para protegerse de la intemperie, empedrado y con un pozo en su interior junto con casa de encargado.

 Al Rastro se llegaba también desde  el arrabal de san Bartolomé por un camino empedrado y desde el Arrabal Viejo por una puerta, llamada del Rastro, y que se componía de varios arcos restaurados en 1556 en forma de portales para guardar el ganado. Esta puerta, junto a la torre del Pico y la muralla del Rastro,  no se conserva, salvo un arranque recientemente descubierto en las excavaciones  recientes,  comunicaba, a través de las calles de la descendida y la del Matadero con el Rastro, el matadero, la Puerta Nueva y con la alhóndiga, donde se comercializaba el trigo, el vino y el aceite, una especie de lonja muy famosa y necesaria, que se instituyó en tiempos de Felipe II para controlar el precio y el abastecimiento de los principales alimentos. Era uno de los muros menos consistentes de la ciudad, porque tuvo que ser reconstruido en 1591, y además fue el sitio por el que conquistó la fortaleza en su primer momento. Si nos remontáramos al  final de la época musulmana y a los primeros años de la conquista, por este lugar de la muralla, que  tenía poca altura, se introdujeron las tropas de Alfonso XI hasta llegar a la torre de la Cárcel el 20 de diciembre del año 1340  e inició la conquista de Alcalá de Aben Zayde, según el  manuscrito de don Antonio López de Gamboa,

 


 


 

 

 


 


sábado, 5 de febrero de 2022

EL RETABLO DE LA CAPILLA DE BERNARDO DE ARANDA EN LA IGLESIA DE SAN PEDRO







     En la villa del Castillo de Locubín, a 15 de abril de 1574, se concertaron  señor Bernardo de Aranda y el pinto Antonio Sánchez, y el entallador Salvador de Cuéllar, ambos vecinos de Jaén,  que se comprometieron a tener fecho y acabado y del todo pintado un retablo para el primero. El retablo se debía colocar en la capilla que este hidalgo poseía en la iglesia de San pedro del Castillo de Locubín. Y de la composición y diseños establecía las siguientes condiciones:

- de de seis varas de largo y  y tres y media de ancho.

-acabado conforme a una muestra que ha fecho  para ello y firmada por los susodichos concertantes, Bernardo de Aranda y el pintor y entallador.

-que los tableros  de la dicha muestra han de llevar  las figuras que en ellos están puestas, con el Cristo y San Juan  y la Magdalena han de ir de bulto. 

-Y todo lo que no es de pincel con dos escudos en el bajo con las armas  del dicho Bernardo de Aranda y de doñar Leonor su mujer. 

-que entre la dicha muestra y dos diferencias de pilares se entiende que los que ha de llevar el dicho retablo los clavos, los a talla e molduras  de oro bruñido

-Lo an de dar fecho y acabado en la talla de aquí al fin de l mes de septiembre de 1574 salavador de Cuellar y de pincel Antonio Sánchez y lo que toca al dorado  para el día primero de Carnestolendas del 1575.

-el pago de la obra se ira pagando según la tasación de un maestro que buscare Bernardo de Aranda y dejarlo pagado cuando estuviera acabado..

PARA CONOCIMIENTO DE ESTOS AUTORES. 

ESTOS TEXTOS 

Es importante la presencia de Antonio Sánchez Ceria, natural de Andujar, en la abadía de Alcalá la Real, del que ya conocíamos que había estado en contacto con los hijos de Pedro Sardo y cooperando con el padre.  Sánchez y Raxis unieron sus acciones en el retablo para don Pedro López de Córdoba en la iglesia abacial de La Mota, y mantuvieron contacto amistoso, de manera que el jaenero enseñó el ocio al hijo de su colega, Pedro Sardo Raxis. Un nieto de Pedro, hijo de Melchor Sardo, de nombre Pedro, emigró a Granada y fue cabeza de un equipo al que con reticencias se le atribuyen las grandes empresas pictóricas de los mencionados lugares giennenses, donde alguien ha querido ver la acción de Sánchez. Sabemos que este  pintor ha sido confundido durante mucho tiempo con otra familia de artistas del mismo nombre: los Antón Sánchez, padre e hijo. Estaba casado con María de Quesada, hija del pintor Francisco Fernández de Quesada, sus descendientes también practicaron el oficio paterno. Se desconoce con quién se formó (posiblemente en el taller de su suegro). Sus conocimientos y ciertas relaciones con artistas vinculados a Granada hacen sospechar un aprendizaje en el foco granadino, siguiendo las tendencias marcadas por Aquiles, Mayner y Machuca. En su arte es palpable el deseo de adhesión al clasicismo que paulatinamente se va imponiendo sobre las tendencias gotizantes. Hemos puesto dos fvotografías relacionadas con este retablo. 

En torno a 1550 ya tenía el título de maestro pintor. Este dato se confirma por el hecho de que fuera elegido por Juan Sánchez de Ocón, beneficiado de Begíjar (Jaén), para tasar las pinturas del retablo de La Quinta Angustia que Pedro Machuca había hecho para la capilla catedralicia de Pedro de Ocón, arcediano de Úbeda. Esta tasación inició un contencioso entre el comitente y el pintor, defendidos respectivamente por Antonio Sánchez y Pedro Sardo.

Antonio Sánchez fue un pintor muy reconocido en el ámbito giennense, y prueba de ello son la gran cantidad de encargos que recibió. En 1553 comenzó a colaborar con el pintor Miguel Sánchez, dorando el retablo tallado por Juan de Reolid para la capilla del clérigo Juan Ramírez de Morales, en la iglesia de San Miguel de Jaén. Ésta será la primera de una serie de colaboraciones entre ambos pintores.

Junto a su producción en lienzo, también está constatada su labor como decorador mural. Así se citan los murales ejecutados en la ermita de San Clemente de Andújar y en la fuente de la Magdalena en Jaén (obras desaparecidas).

Junto a la prolífica actividad pictórica —recibió encargos tanto religiosos como civiles—, fue requerido muchas veces como tasador de obras. Ello conllevó la formación de un amplio taller, capaz de poder acaparar todos los

Un poco menos escaso es el conocimiento que de Cuéllar poseemos, aunque tampoco existan más que algunos restos de su retablo de la capilla de Núñez de Vargas en la Catedral (1577), y nada del mayor de San Juan (1577) ni de la Santa Lucía, que hiciera para el de la capilla de los Millán en la Magdalena de Jaén (1585); tampoco se conoce exactamente lo que a él correspondiese en el perdido retablo de Colomera (Granada) (3). Sin embargo, el Cristo de la Clemencia que realizara antes de 1593, es de las pocas esculturas que podemos ver como suya —o más bien su melancólica cabeza tan sólo tras la restauración realizada en 1945— junto al de la Salud de la iglesia de la Merced de Jaén. Era Cuéllar al parecer el único de entre los escultores que hacía la competencia al más joven Solís. Sin embargo, pronto el último se alza con la dirección total no sólo de la escultura, sino de todo el ámbito de las artes religiosas giennenses, cuando es nombrado en 1592 visitador y veedor general de obras del Obispado por el obispo Sarmiento de Mendoza (4).Villacarrillo. 





viernes, 4 de febrero de 2022

JUAN GALÁN, GINÉS MARTÍNEZ DE ARANDA Y LA VIRGEN DE LA CABEZA

 

Ante el escribano castillero García de Espinosa (Legajo 5626, folio 97) llevaba a cabo el testamento Juan Galán en 4 de enero 1563.Ya sabíamos algunos datos sobre su familia, por el testamento de su esposa Mencía de Morales, pero, este ya es muy tardío, dos decenios después del esposo. Debió morir por esta fecha y no conoció a su yerno Ginés, ya que declaraba sus mandas, estando enfermo y sano del alma.


    Es muy interesante este personaje que, en su descendencia, estuvo ligado con el famoso Maestro de Obras Ginés Martínez de Aranda por ser suegro. Tuvo por  hijas María, Juan, Francisca y Ana. Su hija María de Morales casó con el arquitecto baezano y se afincó la familia en tierras castilleras desde, al menos, 1580 acompañando a su padre Gabriel de Aranda.  Su cuñado, que fue albacea junto  Alonso López Hernández, fue el cura Morales en la iglesia parroquial del Castillo. 

Sus declaraciones y mandas testamentarias nos aportan algunos datos dignos de consideración. En primer era un famoso labrador y ganadero que administraba tierras propias y de la familia de los Aranda castilleros. Fue enterrado en una sepultura de la antigua iglesia de San Pedro, antes de ser levantada por arquitectos de la familia de su yerno. Fue un entierro de misa de requiem cantada y nueve misas, con acompañamiento de todos los clérigos, curas y capellanes en el entierro, en los que presidía el vicario Diego Gutiérrez Marañón, hermano de Esteban Marañón, famoso gobernador en tierras americanas. 

Entre las mandas destacan que se dijeran por su alma nueve misas en las nuevas fiestas de Nuestra Señora la Virgen, como abogada suya; otras cinco, ligadas con las llagas de Cristo"  a honor y reverencia de las cinco plagas que Nuestro Señor padeció en el Santo Árbol de la Cruz"; otras 13 misas en honor y reverencia de de Nuestro Señor Jescucristo y sus doce apóstoles; seis misas  de requiem por las ánimas de su padres; dos misas por el alma de su señor Alonso Martínez Marmolejo; dos misas por sacar del purgatorio a la gloria a las mas que penaban sus pecados;  dos misas rezadas por su hermano Bartolomé Galan y las tradicionales cinco en honor de San Agustín; no se olvidaba de dar limosna para Santa Cruzadas, y la edificación y mantenimiento de las iglesias, ermitas y santuarios acostumbrados de aquel tiempo ( iglesia de San Pedro, lugares de Jerusalén y de la Merced).

Y, es muy importante esta manda, que refleja la devoción mariana a la Virgen de la Cabeza en el Castillo de Locubín, dos años después de fundarse la cofradía de la Virgen del Cerro del Cabezo en Alcalá la Real "  item mando que digan una misa en la iglesia de Nuestra Señora de la Cabeza e a su advocación". Por lo que se ratifica la tradición romera de los devotos de esta tierra que acudían a Sierra Morena, ya desde mediados del siglo XVI.

 

domingo, 30 de enero de 2022

LA TORRE DEL PICO

 





Por una escritura de Leonor Díaz y varios miembros de la familia de Ana López, mujer de Diego Aragonés vendieron en 7 de de junio 1554 unas casas con dos moradas a Cristóbal de Frías. Por su ubicación no las podemos pasar por alto:"unas casas que están divididas en dos moradas, las unas junto a las otras, que avemos e tenenemos en el arrabal de Santo Domingo, linde de casas de vos Cristóbal de la Peña, y con casas de Gerónimo García y con la callejuela que entra de la  puerta del Rastro arrimada al adarve y los adarves de la Torre del Pico". Y las vendía y compraba con todas las costumbres y servidumbres. " y con la posesión y dominio que nos pertenece de la Torre del Pico que nosotros pagamos a eswta ciudad de Alcalá la Real por esta posesión de torre y adarves por precio y contra de 15.000 maravedíes ".

Con esto se concluye
-La puerta del Rastro comunicaba con una callejuela que se diirigía a la Torre y adarves, una muralla de Santo Domingo, en el sentido amplio.

-La torre y los adarves eran bienes de propios que pagaban a la ciudad, ayuntamiento. 

-En torno a la torre existían viviendas  y calles linderas, adarves que daban con la torre. 




domingo, 23 de enero de 2022

PUERTAS DE LA MOTA EN LA SEMANA DEL JÁEN (I) b


 

LAS PUERTAS DE LA CIUDAD FORTIFICADA DE LA MOTA (I)                      )

Siempre se ha considerado que los castillos  y ciudades fortificadas no debían abrir sus murallas por muchos lugares para dar paso a los vecinos en su interior. Muchas puertas, en otras ciudades, servían de entrada de los caminos que partían de ciudades importantes y por los diferentes puntos cardinales  llegaban a las murallas. Hay ciudades que se aluden a estas  puertas,  Martos, o Granada son testigos de Jaén. En Alcalá la Real, siempre se han citado siete puertas, más otras dos nuevas que permitieron los Reyes Católicos  y, es curioso que desaparecen, a lo largo de los siglos, las denominaciones de ciudades para las puertas y se sustituyen por otros aspectos: Martín Ruiz, por un vecino de esta  puerta; Cambrón, Rastro, Postigo o Arrabal por el sitio donde se ubican; Lanzas, e Imagen o Justicia, hacen referencia a instituciones de la ciudad; Aire o Santiago, a accidentes climatológicos; Nueva, a la Historia; y  del Hierro, a oficios que se ejercían en su entorno. Desde este siglo, estas puertas  se localizaron y salieron a la luz gracias al esfuerzo de  las instituciones para recuperar el patrimonio. Desde el gobiernpo nacional  al local, pasando por los campos de Trabajo, estas cuatro puertas abrieron el camino de entrada a la Mota por otros lugares de los nos acostumbrados. 

PUERTA DE GRANADA


Solamente, se cita a principios del siglo XVI, con el nombre de una ciudad, la  de Granada. Era una incógnita su localización. Pues unos la acercaban a la zona del paseíllo de Vinuesa, otros la hacían  coincidir con la de Martín Nieto, cercana de San Blas; y lo más certero es que estuvio subiendo el camino del Cambrón, traspasara la calle Cava y estuviera cercana a los Mesones. Pues como dice este documento de uno de febrero de  1527 ante el escribano Francisco Ordóñez, se vendieron unas casas en el Arrabal Nuevo y junto a la  Puerta de Granada, figurando como vendedor Alonso Hernández de Pareja y su comprador Bartolomé Hernández de Arjona, y en concreto se cita que la casas del primero:   que nosotros tenemos en el arrabal Nuevo de esta ciudad, junto a la Puerta de Granada, que alindan por una parte con casas de Juan Delgado, y, por otra con casas de  Bartolomé de Pareja y la calle Real".  Hay que ser precavidos para su ubicación, porque real no significa el nombre de esta calle que se mantiene hasta hoy, sino de una  calle que, de primeras, era la que bajaba de la Mota hasta la cuesta del Cambrón y tenía al sur las calles de los Mesones. Pero de estos bajaban otras calles (  una real que aludía más a su carácter recto, de regalis, de regla, y  a su pertenencia o dominio real), y, en otros  documentos, se asegura que  se dirigía hacia la calle Caba y camino de Granada. Por eso la puerta que existía en el actual jardín  de los arrabales debió ser la puerta  del Cambrón, llamada por este tiempo de Granada. Entrada para los viajeros y pasajeros que ven´çia de tierras granadinas. Via que comunicaba con el nuevo barrio del Cambrón, luego el de San Blas, y las calles altas de la parte meridional del caso urbano.

PUERTA NUEVA DE LA MOTA





Se han realizado  actualmente las obras de parte de la muralla de Santiago, desde la Torre Nueva de la Cárcel hasta la Puerta Nueva del Bahondillo. Esta última se abrió en tiempos de las Reyes Católicos, pero fue un acceso fundamental para todos los vecinos que provenían de los barrios o arrabales de San Sebastián, Peña Horadada, Cerro de los Palacios o San Bartolomé, Matadero, Rastro y entorno de esta puerta; fue, también, salida de los campesinos de la ciudad fortificada y de sus vecinos al campo en momentos, como el actual, de epidemias, pandemias y peste. Ganó importancia en tiempos de Carlos I hasta tal punto que el famoso maestro Martín de Bolívar la ejecutó a la manera de la puerta de las Lanzas y con una imagen, probablemente de Santa Ana, y escudos de la ciudad a mediados del siglo XVI. Aquel barrio y este lugar desaparecieron prácticamente a finales del siglo XVIII, y se transformó el hábitat humano en una tierra de cultivo. Ahora se ha vuelto a sus orígenes y se ha revitalizado por ser una magnífica y novedosa entrada de la Mota, por la que  se ofrece al visitante una nueva lectura del monumento  alcalaíno: por un lado, se comprende perfectamente, la historia alcalaína del mundo troglodita hasta los tiempos abaciales; por otro lado, es un magnífico mirador de las tierras que se orientan a Priego y Montefrío; y, por último, pueden recuperarse restos arqueológicos importantes de la zona y lugares como  el paramento de la Carrera de los Caballos, la  Puerta del Rastro, el Matadero y las Carnicerías Viejas, así como la Puerta de Zayde que comunicaba estos barrios con el de Santo Domingo. Una  puerta, hasta ahora desconocida, que se conserva en todo su arranque hasta la mitad de sus pilares y  adentra a la calle que se dirigía a la perdida puerta del Cañuto, al pie de la muralla del Gabán. Es extraño el nombre de San Bartolomé, que hace alusión más bien una puerta cercana a las eras  de esta ermita para cerrar la salida al campo. Esta era u na salida de los vecinos del Bahondillo y una entrada para  los que acudían a la ciudad de  Priego y sur de Córdoba y los labradores que lindaba con sus cortijos este camino y el de Montefío.

 

PUERTA ZAYDE

Entre las puertas de la entrada de la Mota, quedan en pie las del Arrabal, Lanzas, Imagen y Peso de la Harina o de la Plaza Baja o de la Villa; cerrada la de la Puerta Nueva; localizadas y recuperadas con nuevo formato de Santiago o del Aire; la del Cambrón y Granada, en buen estado, localizadas y con arranque de pilares de entrada, Martín Ruiz y Zayde. Esta última se encuentra localizada al pie de la Torre de la Cárcel Real, y, abierta su calle de entrada, real como se llamaba cualquier calle que se abría, desde el Rastro a la calle del Postigo. Comunicaba el barrio del Rastro, Puerta Nueva y Matadero con el de Santo Domingo, y, a través de la calle Postigo con el de la ciudad fortificada de la Mota; y a la Plaza por el Cañuto hasta que se mantuvo levantado en 1580. En su entorno existían casas, como lo demuestra un documento de 1526, ante Francisco Ordoñez, por un censo de Pedro Jiménez de las Vacas casado con Catalina González  que le hizo el licenciado Diego López de   Villalobos en la cantidad de 10.000 maravedíes sobre unas casas  bajo la Puerta de Martín Zayde, linderas con Pedro Martín de Castilla, Por estas imágenes  recreamos, el contexto, son obra de Pacomures, Francisco García Pérez a quien le agradezco la colaboración. Por su colocación y ubicación se comprende la Leyenda de la Mina, por aquí acabaría el pasadizo de salida de la ciudad fortificada y no por la falda de los Llanos.

LA PUERTA MARTÍN RUIZ

Siempre fue una cuestión interesante de interpretar la ubicación de las Puertas de la fortaleza de Alcalá la Real. Entre ellas, ofrecían alguna duda las de Granada, Martín Ruiz, Rastro y Zayde. Las anteriores están prácticamente identificadas, Pero, por  la puerta del Cambrón o Martín Ruiz  siempre nos inclinamos por la ubicación cercana a la iglesia de San Blas, que, antes de su construcción, se encontraba un barrio de casas con el nombre de Cuesta del Cambrón. Por una  escritura entre el sastre Alonso Sánchez como vendedor de unas casas a Fernando de Valladolid, podemos manifestar que se acertó en aquella apuesta, ya que es muy explícito el documento del contrato, realizado ante el escribano Francisco Ordóñez en 24 de mayo de 1540 del Archivo Histórico Provincial de Jaén. Dice así:
"unas casas con toda su posesión que les pertenece, que yo tengo en la Cuesta del Cambrón de esa ciudad, que alindan con casas de Alonso Hernández de Arjona, e casas de Juan Martínez de Jerez, e, por las espaldas con el camino que está junto el Portillo de la Puerta de Martín Ruiz, y va hacia la Puerta de Santiago".
Entre los barrios de expansión de la ciudad fortificada de la Mota, se encuentra este de la Cuesta del Cambrón, posteriormente, de San Blas entre   los que se concedieron, en forma de grandes hazas, delimitadas por entre las caminos, que se repartieron entre los descendientes de los caballeros conquistadores y estos vendieron en solares y se estructuraron con calles interiores, Esta haza entre el camino de Granada, el que se dirigía a la Puerta de Santiago, y tierras del ruedo, que entre los agraciados fue la de Juan de Narváez.

Esta casa se ubica perfectamente, en la zona de Cuesta del Cambrón, y, por  el Portillo, o pequeña puerta  a su espalda, la que existía en este camino  era la de la Puerta de Martín Ruiz, que todavía se conserva. No puede ser ni la de Granada, ni la del Arrabal ni Rastro, está claro la ubicación comentada en otras ocasiones, y que se encontraron su base y arranque