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sábado, 23 de abril de 2016

EL LIBRO DE HISTORIA DE LA REAL COFRADÍA Y FOTOS HACIA EL CERRO






Con motivo de la celebración del CDL Aniversario de la Cofradía de Ntra. Sra. de la Cabeza de Alcalá la Real, durante eL año 2011 se programaron do distintos actos que arrancaron en el próximo mes de febrero y debieron culminar en octubre del mismo año. El último acto consistía en la presentación de un libro sobre la cofradía, que tuvo que aplazarse por la envergadura del trabajo y la investigación de muchos aspectos.


Fue presentado el libro de la Historia de la Cofradía de la Virgen de la Cabeza de Alcalá la Real (Jaén) en la Aula Magna de Capuchinos (antiguo templo de esta orden capuchina) el sábado 17 de octubre de 2015 por Ricardo San Martín Vadillo, que mostró en una serie de diaporamAs la historia y elaboración del libro, además intervinieron  Matilde Pérez Castillo y el rector del Santuario.




 Estuvieron presentes los autores del libro  Paco Martín, Antonio Aguilera, José Juan Sánchez y Matilde Castillo, además presidenta de la Cofradía, junto con el padre Domingo Conesa, Rector del Santuario de la Virgen de la Cabeza, padre Juan Ramón Gómez, Capellán de la Cofradía y la madre Hermana Mayor de Romería de la Cofradía alcalaína.



El libro de la Historia de la Cofradía de la Virgen de la Cabeza de Alcalá la Real se puso a a la venta desde aquel día y está desde aquella fecha disponible para toda persona que quiera conocer la historia romera de nuestra cofradía.En palabras de Antonio Aguilera “  Es un libro de cabecera para todo cofrade y devoto alcalaíno de la Morenita y de obligada referencia desde ahora para la advocación, la Cofradía matriz y sus filiales históricas”. Se puede todavía  adquirir en las librerías de Alcalá la real, la tienda del Santuario y en la casa de la presidenta..




En la página web de Rute , se recoge el libro con estas frases:

Muy resumidamente: Es el colofón de la celebración del 450 aniversario de la cofradía de Alcalá celebrado en 2011. Es el compendio de 30 años de investigación y puesta a la luz de datos históricos a través del boletín y revista de la Cofradía desde la primera en 1985 hasta hoy. Recoge su rica historia desde su fundación en 1560, su primer Estandarte de Martínez Montañés, padre, y siguientes; su inscripción como filial el 26 de abril de 1561, los primeros hermanos del siglo XVI, la ermita de San Marcos, la imagen, su capilla, La romería de Sierra Morena, la Casa del Santuario, la prohibición de Carlos III, siglo XIX... y siglo XX desgranando el libro de actas, con nombres, apellidos, fotos antiguas, litografías, ... relación con otras cofradías. Compendio de amor de los alcalaínos de  todos los tiempos a la Morenita. 

En palabras del corresponsal del Jaén :

Historia de la Real Cofradía de la Virgen de la Cabeza de Alcalá la Real” es el título del exhaustivo libro que repasa la trayectoria del colectivo, desde su fundación en el año 1561.El acto de presentación se celebró en Capuchinos, con la presencia del equipo que elaboró el volumen, de hermanos y del trinitario Domingo Conesa, rector de la basílica del cerro del Cabezo. En la puesta de largo se repasó el proceso para elaborar el trabajo bibiográfico, de más de dos años de duración. En este sentido, se subrayó la labor de recopilación de material documental y de fotografías. La portada es una composición obra del fotógrafo PPH.
En la publicación se refleja la trayectoria de la cofradía, una de las más antiguas en torno a la figura de La Morenita. Los textos analizan la devoción, la ermita de San Marcos de Alcalá la Real, las casas de hermandad del colectivo en Sierra Morena, la presencia de la mujer, el patrimonio de la hermandad, su papel en la fundación de otras en Córdoba y Málaga y otros asuntos de interés como los estatutos, los sucesivos capellanes, los cultos, los himnos y pasodobles o la presencia de la mujer. Se incluyen reproducciones de estampas y litografías. Durante la convocatoria se proyectaron imágenes del libro. Numerosas personas adquirieron en el lugar el libro y los autores firmaron ejemplares.


Y en Andujar Peregina, este fue el comentario :

La obra literaria que hoy le recomendamos acaba de salir a la luz, concretamente el pasado Sábado 17 de Octubre. Es el colofón de la celebración del 450 aniversario de la Cofradía de Alcalá la Real celebrado en el año 2011. Es el compendio de 30 años de investigación y puesta a la luz de datos históricos a través del boletín y revista de la cofradía desde la primera en 1985 hasta hoy. 

Recoge su rica historia desde su fundación en el año 1560, su primer estandarte de Martínez Montañés (padre), su inscripción como filial el 26 de Abril de 1561, los primeros hermanos del siglo XVI, la ermita de San Marcos, la imagen, su capilla, la Romería de Sierra Morena, la casa del Santuario, la prohibición de Carlos III, siglo XIX y siglo XX, desgranando el libro de actas con nombres, apellidos, fotos antiguas, litografías... , relación con otras cofradías.
Su morfología: estatutos, capellanes, cultos, los estandartes, patrimonio, enseres, cetros y banderas, costumbrismo cofrade...

Compedio de amor de los alcalaínos de todos los tiempos a la Morenita. Seguro se convertirá en un libro de cabecera del cofrade y devoto alcalaíno y de referencia para la advocación.
El libro consta de 492 páginas y su precio de venta es de 20 €. Contiene un buen número de fotografías antiguas, litografías, así como un anexo de imágenes a todo color.
Finaliza el libro con anexos de arte y literatura, pregoneros, relación de hermanos mayores y otros cargos y una extensa bibliografía.

                                             










viernes, 22 de abril de 2016

El relojero Diego Morante y el reloj de la iglesia de Consolación

Torre del reloj del Ayuntamiento de Alcalá la Real
Hay datos sobre la instalación de un reloj en la torre de la iglesia Mayor Abacial, e, incluso, su tercer piso alberga una salita donde, hoy día, se encuentran varios objetos y paneles informativos, y , desde hace mucho tiempo se denominaba Sala del Reloj. Los agujeros del techo de la bóveda nervada parecen dar visos a el conducto  las cuerdas desde las campanas situadas en Chapitel  hasta los  artilugios del reloj. 
También, es famoso el reloj de la torre del ayuntamiento alcaláino, con su doble ciclo lunar y solar, obra del regidor Fernando de Tapia, y construido a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX. Hubo más relojes y más antiguos en la ciudad. En conventos y monasterios solían colocarse estos relojes para marcar las horas de rezos de los miembros de los cenobios.  
Dibujos del reloj de Tapia en el AMAR
Su ubicación era en las partes más elevadas, como espadañas o torres, donde se albergaban las campanas para tocar las horas a todos los vecinos. Es lógico que se levantara un reloj , en el convento de Consolación, porque la Alcalá del siglo XVII ofrecía un punto crucial entre la calle Real y el LLanillo, donde se había concentrado una gran parte de la población que había bajado de la Mota..  En concreto,  se llevo a cabo el ocho de marzo de 1613 ante

el escribano Blas de Cáceres, Se conserva el documento de contrato entre la comunidad franciscana y el relojero. Para conocimiento  e historia de este convento, presidía la comunidad fray Pedro de Ávila; y una representación del cabildo franciscano estaba formada por los siguientes frailes: fray Jorge Serrano, fray Juan de la Fuente, fray Pedro de VIana, fray Antonio de los Mártires , fray Domingo de Aguirre,, fray Pedro Méndez fray Francisco Jiménez, fray Gaspar de Muro y , fray Andrés de Jerez. Fueron avalados por el regidor y ganadero Miguel de Utrilla, el jurado Rodrigo de Mora, comerciante de seda, el escribano Francisco Jiménez y Jerónimo Ramírez,, los vecinos Antón Ruiz de Riviella, Martín del Campo, Pedro Jiménez de Castilla, Antón de Santilla, escribano y mayordomo de conventos, Rodrigo de Ortega y Juan García de Nájera, Alonso de la Chica, Francisco Martínez de Écija, Alonso de Zurita y Juan de Ortega. Por los padrones y referencias de aquella época, tenían vecindad sus calles con el convento y les dieron nombres como Écija y Utrilla. 
,Maquinaria del reloj del ayuntamiento alcalaíno
El relojero era Diego Morante, vecino de Fiñana, pero que se encontraba por estas fechasen Alcalá. De este personaje, no hemos podido recabar más noticias que en el l tercer cuerpo de la torre de la basílica de San Idelfonso, junto con el escudo del obispo Sancho Dávila Toledo, o, el reloj que se encuentra en fue instalado en torno a 1620 por este mismo  relojero Diego Morante.
No aparecen muchos datos sobre el reloj en el documento. El precio del reloj, acabado en la forma y puesto en el convento se subía a los doscientos ducados y debía estar acabado a finales de mayo del año de la firma del contrato Para ratificar el contrato se trajeron al abogado Alabastro, Juan de Mora y Gabriel de Arteaga. Por curiosidad , se sabe . " En esta época algunos relojes se construían con sonería unida mecánicamente a los mecanismos propios del reloj. Muchos de estos primitivos relojes no poseían una esfera visible al exterior, incluso se caracterizaban por tener una sola aguja (no poseían minuteros).  Es muy posible que en las primeras épocas de aparición de los relojes mecánicos estos se ajustaran mediante el uso de relojes de sol o meridiianas En aquella época cuando se empleaban los relojes mecánicos era muy habitual ajustarlos dos veces al día con los relojes solares o meridianas para poder asegurar la precisión de los mismos.

E

V. FIN DEL RELATO DE MARÍA NARANJO. HACIA ROMERÍA.


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Quería cerrar el círculo de la investigación el alcalde mayor y llamó a todos los testigos del acto de los esponsales. Pues , por ahora , no le cuadraban las declaraciones de madre e hija e, incluso, se contradecían. Luego , llamó a Francisco Moreno y le rellenó otra nota con el nombre de los que habían dado regalos a Juana.
Tres días después, se presentaron  todos los testigos. Dieron, incluso,  con el criado de Manuel de Lastres, llamado Ignacio López. Era un hombre de peso,  ya maduro porque declaró tener cuarenta años Fue el primero en realizar los correspondientes juramentos y hacer las declaraciones.
-Por Dios, juro que , como vecino de Juana, Manuel Navajos pretendía casarse con ella y le había dado, y lo decía con seguridad,  un corte de guardapiés, un par de medidas de seda y otro de estambre, un sombrero fino, una vigüela y un ceñidor. Y, también le había enviado, cuando se encontraba fuera en el servicio militar, una palatina con lantejillas  de plata . Y vio con sus propios ojos  unas corbatillas de oro.
             Aclarado el primer asunto, había recibido regalos de Manuel. Pero, al juez, le interesaban mucho más  las declaraciones de los testigos que habían compartido los esponsales de Manuel y Juana.  Quería ir al meollo del asunto. A los  trs los llamó a declarar.
 Ana Delgado ya se había casado con Juan de Hinojosa, y  no dudo en demostrar que  Manuel Navajo le dio el día de la Virgen de la Cabeza un agnus Dei con una cadena de plata.  Y en 1754  le dio una cruz de Caravaca  en señal de fidelidad, .
-Y ¿qué signifca todo esto?.
- Mi señor alcalde, creo que  a mi entender querían casarse. Y ya dio el consentimiento la Juana.
-Y de los otros regalos?.
-Señor juez, ni idea.
El juez no quería perder el hilo de las esponsales y llamó a su hermana María Josefa Delgado, mujer de su cuñado Manuel Hinojosa, la compartió y ratificó  las declaraciones de su hermana. y Matizaba que el agnus Dei era de tres esquinas. Y el otro le entrego la cruz de Caravaca.
-Para qué.
-Señor juez, fueron prendas que uno y otro se dieron  con el ánimo de casarse. a
Luego vino Juan Díaz m vecino del hidalgo don José Revilla.
El juez le insistió sobre la relación entre los dos pretendientes y  el resto de las donaciones.
--Señor juez, la misma Juana Gallardo me lo refirió que se las habío regalado Manuel Navajo. Se las vio además puestas, porque eran vecinos. Las que no he mencionado, no tengo noticia alguna de su paradero. 
Las hermanas Delgado , testigos de los esponsales, hicieron estas declaraciones, pero faltaba las de  Diego de Molina que resaltó que era amigo de Manuel Navajo y, en más de una ocasión, le había dicho que le había regalado una prenda de su  propia madre,  el agnus Dei y las corbatillas de oro.
.El procurador sacó todas las conclusiones a favor de Manuel Navajo. Puso de manifiesto que , sin darse cuenta su madre se explayó ante el alcalde mayor , relató todos los pasos de la ceremonia nupcial entre Juana Galabardo y Lorenzo de Navas. En el momento de recoger la dote, que aportaba para las nupcias matrimoniales ante la Justicia Eclesiástica, se encontraban todos los regalos que le había donado Manuel Navajo. En los primeros embates, el procurador había conseguido para Manueluna parte de sus regalos. Juana le devolvió el pañuelo  estampado, las cobartillas de oro y la armilla con puntas de oro. Pero no quería responder de las otras piezas, alegaba que ella no las había recibido, y probablemente estaban en casa de su madre, eran corte de guardapiés de indiana, sombrero, ceñidor de seda y la vigüela.  Además con mucha indecencia le seguía reclamando los doce pesos por que le había comprada las corbatillas y las armilla. 
Lo tenía facil el procurador tras las declaraciones de los testigos y  madre. Le hizo un resumen al juez de queue no era solo un simple acto de recompensa sino que la malicia había sido el factor que había desencadenado  este ataque. Al principio, podía considerarse simplemente como una reacción anímica de frustración pasional, pero ahora trascendía mucho más  al verse engañado y manipulado su cliente. Le daba vueltas a la cabeza, y apostillaba que los propios testigos le habían desesmacarado la tramoya urdida por estas dos mujeres y el esposo.
Al final cedieron, Tanto la madre  como  Juana devolvieron  las alhajas, pero algunas se habían extraviado y debían pagarla por el valor de ellas mismas.
El alcalde, casi por las mismas fechas de la Virgen de la Cabeza, pero,  cinco años después, le comunicó que le reclamaba las prendas perdidas o su equivalente en dinero.  Ante la falta de contestación  de Juana, la  declaraba en rebeldía por  haber actuado maliciosamente a lo largo del proceso.
Sigo con el siguiente legajo,  que estaba cosido al anterior por si se encontrara el fallo. A ver si Manuel Navajo había conseguido apretar más las tuercas de su venganza personal, fruto de un despecho en su ausencia. Me detengo y la página corresponde al mismo escribano a Fausto Ortega, pero el tema y los personajes son otros. Luís de Callejas y José Extremera . El lugar era el Castillo de Locubín. Versaba una deuda al Pósito. Sigo y releeo. Nada de nada. Manuel Navajos se había aburrido , hasta aquí había llegado su  enfado personal, fruto de este despecho que le iba costar la vida. Mientras caminaba , vacilaba si aquellas esponsales no habían sido  más que sus buenas promesas, y topó con la  inmadurez de Juana que no dio el paso de la promesa correspondida. Y, entonces, pensó, como dicen los gallegos, que se había matado por la gaseosa.

Por el 29 de abril, el alcalde mayor licenciado Vallejo del Campo concluía los autos y el escribano  don Fausto y escribía esta nota"  "   los daba por presentados  reproducidos y por concluso po la parte de Manuel Navajo".
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Así acaba el legajo del escribano  Fausto de  Ortega, " En Alcalá la Real, en seis de mayo de dicho año 1758, yo el dicho Alcalde  Mayor dije  que el auto que precede a Juana Galabrado, , mujer de Lorenzo de Navas, , en presencia de Juan Pérez doy y firmo por concluso.  " Ortega.  y a su marido

jueves, 21 de abril de 2016

LOS TAPIA, COFRADES DE LA VIRGEN DE LA CABEZA

DOS ANAS DE TAPIA, COFRADES DE LA VIRGEN DE LA CABEZA


En los primeros años del siglo XVII, se mantiene en alza la pertenencia de los devotos alcalaínos a la Virgen de la Cabeza. Es evidente que la patrona y abogada de muchos alcalaínos era la Señora Santa Ana, a la que daban culto en la misma ciudad de Alcalá la Real, en concreto en la capilla de Santa Ana del convento de Nuestra Señora del Rosario, donde estaban las imágenes de san Joaquín y Santa Ana y los alcalaínos ofrecían misas por sus almas tras su defunción . Tampoco en estos primeros años, no olvidan ganarse el Santo Jubileo en la capilla de Santa Catalina de la iglesia de Santa María la Mayor. Por otra parte, los conventos franciscanos y el dominico de Nuestra Señora del Rosario suelen ser frecuentados por los alcalaínos; el monasterio de la Santísima Trinidad es un lugar que también recibe a algunos alcalaínos tras su defunción. Este es el caso de una de estas dos Ana de Tapia, que vamos a comentar. La familia de los Tapia estaba muy relacionada con la cofradía de la Virgen de la Cabeza.
I. La primera estaba casada con Pedro Pérez de Castilla, y , se encontraba viuda cuando realizó su testamento en 20 de enero 1613 ante Blas de Cáceres. Ordenó ser enterrada en una sepultura del convento de Consolación donde estaban enterrados sus padres.
Se declara cofrade de la Virgen de la Cabeza además de la cofradías de la Veracruz y San Juan ,; con toda seguridad le viene por la pertenencia a la cofradía de su marido, con lo que disfrutaba de todos los derechos y deberes de ser hermanos tanto a la hora de las exequias funerarias como en el culto posterior. Por el entierro, se vio acompañada por el estandarte, cruz guía y cirios de la cofradía romera, de san Juan y de la Vera Cruz A parte de las tradicionales misas de réquiem , acompañamiento de beneficiados y misas dedicadas a la Pasión de Cristo y la Virgen, sus devociones se prodigan en un grna número de misas dedicadas. Unas eran las tradicionales como las de los apóstoles, evangelistas, de san Juan Bautista, locales a Santa Ana, de la Caridad, del Carmen y Rosario, san Pedro y san Pablo, Cabeza,santa Clara y santa Magdalena, San Agustín, San José, San Ildefonso Y san José, almas del purgatorio, san Diego, san Amador ; otras se encuadran en la leyenda a las 13.000 vírgenes , que no fue sino una confusión histórica de Santa Úrsula y las trece vírgenes. Era una persona hacendada , porque le dijeron nada menos que cuatrocientas, de ellas doscientas misas ( cien en la parroquia o lugar de enterramiento; y otras cien en los otros conventos-dominico y San Francisco) y al enterramiento le acompañaron todos los beneficiados y quince capellanes.
Su marido estaba relacionado con la ganadería y tenía algunas tierras, porque a la hora de la partición de bienes con motivo de la muerte de sus esposo, le concedió a sus dos hijos ( Pedro y Alonso) diversas cantidades que sobrepasaban los viente mil maravedíes en ganado vacuno, alguna que otra yunta, fanegas de cereales y aperos del campo.
2. La segunda Ana de Tapia, estaba casada con Diego Ramírez y testó estando viuda en 20 de enero de 1613 Como las primeras cofrades, ordenó enterrarse en el monasterio de la Trinidad o en la Iglesia Mayor, , en ambas mantenía sepultura. Asistieron a su entierro las cofradías d San Juan y de Nuestra Señora de la Cabeza, a las que pagó la limosna d
e las exequias fúnebres ( los pobres, el cirio y la cruz) . Era menos hacendada que la anterior, porque fueron doce clérigos( cinco beneficiados y siete capellanes). Presenta como nueva devociones a las que aplica misa por su alma a la Limpia Concepción, el Espíritu Santo y Cosme , san Damián; lo hace en otras misas por las almas de sus padres y las personas que tuvieran un cargo con ella.

 Su hijos Diego Ramírez de Tapia, casada con María del Castillo, Ana de Tapia con Juana Ramos. Por los bienes de la herencia del padre, son campesinos y tenían novillos Dejaba como prendas valiosas una basquiña y un arca. Y vendía sus bienes para pagar varios préstamos o censo. Y a su hermano sebastián García de Tapia de albacea.  

IV SE ACERCA EL FINAL DEL RELATO. HACIA LA ROMERÍA DE LA VIRGEN DE LA CABEZA

            
No escatimó esfuerzo ni tiempo, y, menos aún, dilató el asunto por si quedaba algún hilo de esperanza. Pronto, se dirigió a su bufete y escribió el primer alegato contra  Juana Gallardo. Era el  ocho de marzo , cuando presentó, ante el alcalde mayor, el escrito de reclamación de los objetos donados o, en su pérdida,  su cobro si no les quedaban o habían desaparecidos . Comenzaba alegando la fidelidad de Manuel  que había mantenido el compromiso de esponsales en todos los lugares en donde había vivido y se había alojado el regimiento. Insistía que su cliente Manuel  no había cometido fraude alguno  con su Juana y la correspondencia mantenida entre ambos era una señal inequívoca de  que aquel acto culminaría  con el matrimonio.  Nada menos resaltaba y subrayaba que habían mantenido aquel lazo común durante cinco años hasta que realizó su pretendienta nuevas esponsales con Lorenzo Navas. Le trajo a colación las impugnación de su madre Ana de Mejías y las cartas presentadas al vicario. Y el carpetazo del Tribunal Eclesiástico haciendo pasar el tiempo  y no permitiendo que su  cliente presentara el escrito de reclamación, porque se produjeron los desposorios de Juana y Lorenzo. Enumeró alhaja por alhaja, y no dejó escapar ninguna alhajilla, al mismo tiempo que le reclamaba la devolución de todos los regalos o el valor en dinero por la ruptura del contrato o compromiso de Juana. Y le escribía al juez "  de haberse burlado Juana en la realidad y engañado  q Manuel con nueva resolución matrimonial". Además, le solicitaba que se presentara ante el juez y , junto con su marido se apremiara a restituir todo aquello.

            El alcalde, tras leerlo, llamo al alguacil mayor Manuel González para que, al día siguiente, fuera a casa de Juana Gallardo y le dijera que presentara en la sala de la audiencia de la Justicia de la sala alta de las nuevas Casas de Cabildo. Así lo hizo.  Y A primeras horas de la mañana siguiente  estaba sentada Juana en los bajos de la primera casa de la calle Real ante el alcalde mayor. Este le hizo jurar por Dios  ante la cruz y, acompañada de su esposo Lorenzo Navas. Prometió decir la verdad, No comenzaba bien la declaración, pues negó que hubiera recibido el agnus Dei  de plata con sus cadena, y el relicario ni el abanico. No sabía cómo iba  reaccionar el procurador, pero estaba claro que los símbolos de los esponsales se venían abajo. Además, justificaba las demás prendas  con las siguientes palabras:
-Señoría,  no se crea nada de las peticiones del procurador. Que yo le entregué nada menos que  siete pesos de plata a quince reales para que me comprara  las corbatillas de oro,  y otros 75 reales armilla de damasco con puntas de plata. En otra ocasión..
-Siga, siga, con su declaración
-Tampoco recibí pañuelo alguno, ( ah bueno, sí uno de lienzo estampado) ni  la paletina,  ni las  medias de seda y estambre.
-Y ¿qué me dice del corte de guardapiés?
-En modo alguno.
-Y ¿del sombrero fino?.
- Tampoco
-Y el ceñidor de seda y la viguela?
-Nada, de nada.
-Entonces,¿ cómo se relaciona todo en esta acusación contra  usted?.
-Se los dio a mi madre y en su poder paran.
-
Recogió el alcalde las declaraciones y se marchó a las habitaciones de su casa.
Parecía que el asunto se había derrumbado por completo. O era un edificio en ruinas que no tenía por donde meterle mano. Tan solo, una nimiedad,  un simple pañuelo podría denunciarse. Mal cariz tomó este juicio para Manuel Navajo. Había sido una pura ficción, Delirios. Bravuconadas de un toro herido.
Por el camino, Juana y Lorenzo  prepararon todo tipo de acciones para evitar cualquier tipo de sospecha y burlar a su anterior pretendiente y a la justicia.  Se ayudó de su marido a la hora de encubrir aquellas alhajas. Ya al anochecer , salieron hacia la calle Bordador, donde vivía su madre en una casas cercana a la de Manuel de Lastres.  Se valió la oscuridad para ocultar debajo en su cesto las joyas que recogió de un antiguo arcón. Su madre le acosó de inmediato por la acción que llevaban a cabo y le increpó diciendo:
--No te las lleves, Juana. Te pueden causar problemas.
-Contigo, no va el asunto. Vienen a por mí y ya sabré lo que tenga que responder cuando se me pregunten por ellas. Son mías , y sólo mías, no sabe usted madre que yo las adquirí con mis ahorros .
Al  escuchar las voces, los vecinos salieron de su casas, y, entre ellos se encontraban el alguacil eclesiástico Francisco Moreno entre otros, a los que le contó Ana de Mendoza que su hija se llevaba las prendas de Manuel Navajo.

Por la calle Llana, el matrimonio joven marchó al barrio del Barrero  y las subió a un pajar de su casa.  De esta manera, creían que no dejaban pistas  algunas para aclarar el asunto.
El alcalde mayor, preocupado por estas declaraciones.  quería  que  se resolvieran pronto las contradicciones. Y lo debía aclarar  lo más pronto posible: Dos días después, llamo al procurador de nuevo.  Y este alegó que se recibiera la declaración de Ana de Mendoza , la madre de Juana para aclarar el asunto . 


DECLARACIONES DE ANA DE MENDOZA

Para sentirse más seguro del interrogatorio el Juez convocó a Ana de Mendoza una mujer que rondaba los cuarenta y ocho años, y era viuda de un jornalero. Dudaba si aquel enamoramiento había sido solo una ficción de Manuel y unos simples intentos de acercarse a Juana. Le hizo jurar a la viuda  ante la cruz y  le prometió decir  la verdad. Desde el banquillo Ana de Mendoza. Así le contestó a la pregunta de su relación  de parentesco.
-Sí usía, soy la madre de Juana Galabardo, me llamo Ana de Mendoza  y me casé con Juan Galabardo.
-Promete decir la verdad,
- Sí,  mi señor.
Le leyó el alcalde mayor el pedimento de las alhajas  que le había regalado Manuel Navajo a su hija con motivo de los esponsales para casarse en un futuro. Y Lo primero que  le preguntó: 
-¿Es verdad que Manuel Navajo le regaló todas estas alhajas a su hija Juana?
-Si. totalmente, es cierto y verdadero. Esas mismas que se contienen en el pedimento de ese señor.
-Podemos ir a su casa y verlas. No , mi señor. Se encuentran desde la noche de la declaración de  mi hija en su casa. Aquel día, su esposo la atosigó en muchos momentos y ,juntos, acudieron a mi vivienda. Se llevaron el agnus Dei con la cadenilla, , el relicario, el abanico, las corbatillas de oro, la armilla, tres pañuelos ( el de seda, el de lienzo estampado  y el de la china), el corte de guardapiés de la indiana, la palatina con lentejillas de plata, el sobrero fino, los dos pares de medias,  y la vigüela.
-¿Todo?, Ana. ¿No quedó ni un recuerdo para usted?
-No, mi señor, me he precipitado al responderle. Aquel  recuerdo quedó en mi casa.
-Explíquese.
- Por un lado, un pañuelo de  lienzo estampado que se consumió por el uso; y el sombrero y  la vigüela y el ceñidor quedaron en mi casa,
-Ah, ¿alguien compromiso tenía con vd.?
-Nada, cuando quiera, mi señor, las pongo en su poder. No quiero nada de lo que no es mío.  
-Bueno, bueno, se aclara el asunto. Su hija me ha engañado como  un pardillo. Le pregunto  si le dio dinero a Manuel Navajo para comprar todos estos vestidos y alhajas.
-En modo alguno, de dónde podía sacarlo.  

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miércoles, 20 de abril de 2016

III. HACIA LA ROMERÍA DE LA VIRGEN DE LA CABEZA. EL RELATO DE MANUEL NAVAJO.

Se mandaban, de vez en cuando, cartas y no faltaban tampoco los mensajes por paisanos que regresaban a su tierra tras licenciarse. Así lo hicieron el primer, segundo  y tercer año. Entre los paisanos  cuchicheaban  y extendían sospechas de que Manuel había sido e traicionado por Juana y se había entregado a uno nuevo pretendiente, que está a punto de casarse con ella.
            Manuel ya  estaba a punto de retirarse y volver a su vida privada  en el invierno de 1757, y un buen compañero le comunicaba  de que no iban bien las cosas por su pueblo. Bromeando  un paisano le dijo " no me gustaba  cómo la  calzaba su perro" y Manuel mudó de color, arqueó sus ojos y, estupefacto, comenzó a musitar. No dormía y se apuntaba a todas las noches de guardia. En los primeros días de 1758,  regresó otro  paisano y  le comunicaba que no le gustaba los comentarios de Alcalá sobre su Juana , porque  ya no era su Juana. La había visto en muchas ocasiones con un tal  Lorenzo Navas. Un soldado de la demarcación de Alcalá la Real, que formaba parte de las tropas de la ciudad a las órdenes de un alférez mayor. Parecía como si no quisiera romper el vínculo amoroso por sus pretendientes militares y jugara con ellos como si se tratara de marionetas vestidos de soldados.  
            No se lo podía creer y se buscó mensajeros para que le confirmasen los comentarios. Y, en verdad que le trajeron malas noticias,  ya que, a finales de enero, otro  paisano le aportó  una copia de las admoniciones colgadas  en la iglesia mayor, donde se admitían todo tipo de alegaciones para impedir aquel futuro matrimonio entre Juana Gallardo y Lorenzo Navas. Le daba vueltas a la cabeza, pero no podía salir de este difícil embrollo y forzado atolladero. Se le había caído todo su castillo de naipes, cuando estaba a punto de licenciarse y retirarse a la ciudad. No podía escapar de la ciudad de Cuellar que era donde estaba alojado  el regimiento , ya que seria declarado en rebeldía y su cuerpo caería en los calabozos de la Cárcel Real. Se asesoró de sus mandos más cercanos, y le aconsejaron que llevara el asunto a las autoridades judiciales. Acudió con el cura del regimiento don Pedro de de Arzapal y dos testigos su, su amigo Leopoldo Pérez, y un vecino de la ciudad Ignacio Puente, a la  escribanía de José de Burna y Avendaño. Era el día 19 de febrero de 1757, hizo una carta de poderes.  Para ello debía valerse de un procurador que lo representara en todo tipo de acciones de impugnaciones, reclamaciones de dinero y autos judiciales. En Alcalá, gozaba de  b buena fama Juan de Ibáñez Baeza , y le escribió una carta para que lo representara. En una nota aparte, le recalcó  que les hiciera la vida imposible, tanto a Juana como Lorenzo. Manuel  no dejó el asunto pendiente  y  se puso pronto manos a la  obra. (No lo olvidará nunca ). 
Meditaba si ya sería tarde o  había llegado a la cita fuera de plazo,  o si valdría para algo. Su mente devaneaba con muchos otros interrogantes. No se podía creer que pudiera casarse con el tal Lorenzo si ya había contraído esponsales con su persona. Se decía a sí mismo y lo repetía continuamente: fe, mano y palabras.  Envió la carta de poderes  al procurador y se dirigió  a la estafeta de correo, pagó los servicios y se quedó  con una copia cerrada.
Llegó el correo  a su procurador alcalaíno. y mira que se dio prisa y se puso mano a la obra. Envió a la madre de Manuel  Ana Mejías  a las oficinas  del Tribunal Eclesiástico, ubicadas en el Palacio Abacial, y alegó el compromiso anterior de los esponsales; y para hacerse de valer, les entregó las cartas de Juana a su hijo Manuel Navajo. Todas ellas, se intercambiaban palabras de compromiso y adjuntaba en los regalos una nota como si fuera la señal de renovación continua de los esponsales.  Lloraba como una Magdalena, mostrando sus manos que le habían donado sus mejores joyas y vestidos. Pero de nada sirvió.  pues el gobernador no hizo mucho caso y contestó con una forma protocolaria que aportase lo que creyera conveniente en un plazo de veinte días.

Llegó  una nueva carta a Alcalá la Real, pero ya era tarde. Se imaginaba el soldado en tierras de Cuellar, que su procurador se presentara ante el Vicario eclesiástico, el recién nombrado don Mateo Díaz Castaño,  hombre de Leyes y sujeto de gran prudencia, que gozaba la fama de haber regentado  la a vicaría general de Oviedo. En las oficinas de las Casas abaciales del Llanillo, Juan de Ibáñez presentó el escrito firmado por el propio soldado  y, al bajar, las escaleras le insistió al vicario.
-Señor vicario, comparezco ante usía y el tribunal eclesiástico, y, si hace falta, en otro cualquier tribunal, para poner toda clase de impedimentos contra Juana Galabardo y el matrimonio que contrae con Lorenzo Navas.  Y, se lo digo con todo respecto , pero con toda la fuerza de la mayor razón, pues mi cliente ya ha realizado las esponsales con Juana,  y son nulas totalmente de pleno hecho  las que quiere contraer.
-¿ Cómo?
-Sí, de pleno hecho, porque la contrajeron de fe, mano y palabra.
´¿Y lo hicieron de promesa mutua y recíproca?
-Sí, mi Vicario, en el día de la Virgen de la Cabeza de 1753.
-¿Lo hicieron libremente?, o más bien,¿ Juana, no se equivocó y fue engañada?0
-En modo alguno, no llegaron a marido y mujer, pero fueron esposo y esposa, porque se prometieron ambos y en común en presencia de testigos. Se lo afirmo rotundamente.
Compró el vicario unas medicinas en la farmacia de la calle Real y se sentó en la silla del bufete de su despacho. Comenzó a leer el escrito, se acercó a las baldeas de su estanterías al mismo tiempo que  tomó varios tratados sobre el tema de los esponsales y el matrimonio. Veía que no  se había alcanzado los siete años para que las esponsales fueran nulas, según Torrecillas. Sí, tenía claro que había cometido pecado mortal. Señaló con su pluma esta frase" Pido que se suspendan las moniciones en el caso de haberse empezado a correr, y , pues en fe de la palabra, la que me tiene dada y certificada por diferentes cartas, y en el caso de  cuando llegue este poder por estar tan distante y no se aya puesto este impedimento, por ser público y notorio haya contraído matrimonio  la referida con el expresado Lorenzo asimismo se lo doy para que pida ante el Juez competente que la sobredicha me devuelva , restituya las alhajas que  pasaron de parte a parte  alhajas ,  que dí propter nuptias,  ".

             Anotó el Vicario todos los regalos y alhajas que se referían en la carta  de poder y había enumerado Manuel con santo y seña. Llamó a su criado y le mandó que le trajera una copia de los matrimonios últimos de la parroquia Santa María la Mayor. Le sonaban casi todos los matrimonio, pero , a veces, muchos decretos se rubricaban de una forma mecánica. Sobre todo , le insistía que le trajera la partida de matrimonio ,  si existía  de una tal Juana Galabardo y Lorenzo Navas. Creía que había firmado un decreto de desposorio de matrimonio, pero quería confirmarlo a toda regla.Subió el criado y  fue primero a la iglesia de Santo Domingo y no encontró nada, luego a la casa del cura  párroco de la iglesia de Santa María la Mayor, don Pascual Garrido y Linares. Estaba entretenido con varias obras suyas , que no acababa de redactar, Le pidió permiso para entrar a su despacho y lo saludó. Inmediatamente, el cura se puso mano la obra  y , en el legajo del libro de matrimonios últimos, tenía  registrado este matrimonio el primero de marzo de 1758. Se presentó el criado al cura Antonio Isidoro de la Oliva.  Le trajo la orden al teniente de cura para que se pusiera manos a la obra  y  cumplir las órdenes de su superior.  Y así lo hizo. Fue a la balda de la estantería, donde se encontraba el Libro de Desposorios y Velaciones. Lo abrió por el folio ochenta y en la página vuelta y se encontró de in mediato  la partida de desposorios solicitada Rellenó la partida  con todos los datos en una mitad de folio, la dobló y cerró  el folio y puso la dirección del Vicario. Con fecha del ocho de de marzo de 1758. Se la dio al ministril para que la  entregara a su superior.
   Unas horas más tarde, el criado trajo esta nota en un cuarto de folio  firmada por el cura de la Iglesia de Santa María la Mayor  de puño y letra del cura Antonio Isidoro. Se confirmaba que  nada menos que el uno de marzo de este año, una semana antes,  el cura Pascual Garrido y Linares había cumplido con todos los requisitos para recoger el acta matrimonial: había  realizado las tres moniciones canónicas obligadas  que había establecido del reciente  Concilio de Trento; y había anexionado la correspondiente licencia del Gobernador Eclesiástico de la Abadía, y ante el propio notario apostólico don  Francisco Díaz de Arjona se llevaron los desposorios correspondiente, porque era Cuaresma y no podían llevarse  a cabo la misa de velaciones. Se dijeron las fórmula de palabras , a la que confirmaron que eran verdad   y querían casarse en matrimonio Lorenzo y Navas y Juana Galabardo A la hora de rellenar todos los datos, confirmaron sus padres el del primero, Juan de Navas y María de Toro; y de la segunda, Juana



Galabardo y Ana Mendoza. Presentaron por testigos a Manuel Martín y Feliz Castillo.  Como es lógico no faltaba la firma del notario apostólico de la Abadía. Lo que no entendía el vicario que la partida se encontrara en el Libro de desposorios y velaciones. Pues solían existir dos tipos de libros: uno para las velaciones, en las que los novios se cubrían con un velo rojo al que sacerdote le colocaba una estolilla blanca de color rojo, le comentaban a los contrayentes que era el símbolo del rojo y blanco  la unión indisoluble de hombre y mujer. Por tanto, a pesar de no haber hecho la misa de matrimonio , ya podían cohabitar, ya que era la celebración más importante. Y, aquí, se encontraban mezcladas todas las partidas. 


Llamó al procurador. El vicario le comunicó la  noticia. El procurador se alteró aún más cuando leyó la copia  de la partida de matrimonio . No se lo pensó dos veces. A poner impedimentos , y a  no dejarles respirar. "No puede seguir la contrata con este Lorenzo, imposible, le voy a poner todas las zancadillas que pueda, y , si no, que me devuelvan todos sus regalos. O se los pague. Sin que falte ni un maravedí. No se va a quedar este gachón con lo que había sudado en los campos de batallas y labrando las tierras de Alcalá"- se decía  y musitaba una y otra vez a sí mismo.  Buscó testigo tras testigo, esperó a algunos  ausentes por el comercio playero como a Francisco Moyano.
            

martes, 19 de abril de 2016

EL ARCABUCERO PEDRO DE COBALEDA


Siempre se recuerda a los artistas que malamente se denominan artistas mayores. Me refiero arquitectos, pintores, escultores, imagineros...Pero, pasan en el arcón del olvido los artistas de las mal llamadas obras menores ( plateros, bordadores, herreros, relojeros...) Me he encontrado este testamento de Pedro de Cobaleda a principios del siglo XVII. Exactamente, 22 de abril de 1611 ante  el escribano Hernández Capiila,

Por un lado, se encuentran datos biográficos de este personaje. Estuvo casado, en primeras nupcias, con María Rodríguez de la Hinojosa, con la que tuvo dos hijos Santiago u Micaela; en segundas nupcias lo hizo con la castillera María Cerrato con la que tuvo por hijos María, Catalina, Isabel y Ana.
Era alcabucero ( fruto del lateralismo de la mutación de la r por la l), su verdadero nombre es arcabucero, que , en el diccionario militar se refiere al soldado que portaba un arcabuz. Sin embargo, en Alcalá la Real suele ampliarse el campo léxico y recoge una acepción léxica cercana a una de las facetas de los herreros, la de armero, cerrajero e, incluso, relojero. La RAE le atribuye dos acepciones: soldado armado de arcabuz y fabricante de arcabuces y de otras armas de fuego. Con esta acepción, se encuentra el significado de esta palabra en la Alcalá del siglo XVI y XVII, e, incluso como herrero y cerrajero. Si no comprobémoslo con Pedro de Cobaleda. Por las mandas testamentarias, podemos dilucidar y entrever los trabajos relacionados con su oficio.  Arreglaba las armas de las compañías de la  ciudad y de los particulares. A la hora de su muerte se encontraban 81 arcabuces-50 arreglados y cuyo arreglo costaba 110 reales- que se los había llevado el alguacil de la ciudad Pedro de Extremera. Tenía una escopeta de seis cuartillas con  una llave de rastrillos  y frasco y adobios, y  arreglaba el reloj del clérigo Francisco de la Torre, y cerraduras, arregladas e hipotecadas sus arreglos en tres ducados.  Esta escopeta la había heredado y también el reloj su sobrino Rodrigo Cabrera. Como es lógico, era hombre de gremio y, entre sus albaceas, era el cerrajero Gaspar de los Reyes y Juan García. 
Hombre de la nueva ciudad del valle, era patrón y hermano de la Madre del Dios del convento de Nuestra Señora del Rosario, en cuya bóveda funeraria fue enterrado y allí encarga quince  misas por su alma. Como otros cristianos de su tiempo, dedica misas por su alma en la capilla de Santa Catalina de la Iglesia Mayor de la Mota, donde se encontraba la Virgen de las Mercedes y se ganaba el Jubileo; pero no olvida dedicarla a Santa Ana, la patrona de la ciudad, pero en la capilla del convento dominico(cinco misas) Es devoto de san Miguel, del ängel de la Guarda, No olvida la creencia en salvar su alma  con misas para librarla del Purgatorio., y pedir perdón; tampoco donativos de maravedís para los santuarios acostumbrados y la cera del Santísimo Sacramento.
Pedro de Cobaleda es un artesano del hierro, armero, cerrajero, relojero, pero no pueden olvidares a los Oliva, Espinosa, Andrés del Moral, Sánchez Montañés......