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domingo, 16 de marzo de 2025

JUAN DE ARANDA SALAZAR, ANTES DE IRSE A JAÉN

 ANTES DE MARCHAR A JAÉN, EL MAESTRO JUAN DE ARANDA SALAZAR.

Antes de marchar Juan de Aranda Salazar a Jaén, y convertirse en maestro mayor de obras de la catedral de Jaén, participó en varias obras de la abadía y los pueblos de Alcalá la Real y Castillo de Locubín. Su carrera profesional corrió como un auténtico relámpago, porque ya trabajaba en igualdad de condiciones con los mejores canteros como el asentador Damián López y sus primos en la terminación de la cabecera y sacristía de la iglesia abacial a partir del segundo decenio del siglo XVII y en el convento de las dominicas de Nuestra Señora de la Encarnación de Alcalá la Real (1626). Este mismo año, subió un nuevo paso de su escalafón social al recibir el título de familiar de la Santo Oficio de la Inquisición en la ciudad de cordobesa Torres Cabrera, donde intervenía en algunas obras de esta ciudad cordobesa. Y no es de extrañar que en 1627 se le nombre maestro mayor de obras dela catedral de la Mequita de Córdoba. En junio de este año se nombró maestro mayor del retablo a Juan de Aranda Salazar, quien ya trabajaba desde la marcha del hermano Matías, y bajo su dirección se terminaron las obras de piedra en mayo de 1629. Mostraba una gran veteranía porque, en poco tiempo, se había especializado en muchos campos de la arquitectura a la vera de los anteriores, maestros y asesorado de sabios canteros como Juan Roldán, que le acompañaron en sus posteriores destinos como en las primeras obras que realizó para la catedral de Jaén. Este periodo está jalonado, hasta su marcha a Jaén, de obras en el territorio abacial de Alcalá la Real. En su ciudad natal del Castillo de Locubín, compartió su dirección con la obra principal del cuerpo y cubierta de su iglesia bautismal, y destacando además en la capilla funeraria del capitán Martín de Artiaga, un hidalgo que hizo capital en la guerra de la Alpujarra y se afincó en el Castillo de Locubín por motivos matrimoniales, donde fundó el Hospital de la Madre de Dios en cuya reforma también participó Juan de Aranda,

En la sede abacial de Alcalá la Real, por esta fecha comenzó a contratar otras obras de monasterios de la Encarnación, Consolación y Rosario y templos alcalaíno con su discípulo Pedro del Portillo que le acompañará en muchas obras de la diócesis de Jaén. Incluso, su prestigio profesional le valió ser recomendado como maestro mayor de obras de la catedral de Granada en 1631.

En los dos últimos años de su estancia en la Sierra Sur antes de marchar a Jaén, firmó varias obras de la iglesia Mayor de la Mota, su coro y su chapitel de la torre de campanas. Varias obras de la fontanería entendida en su sentido más amplio como la construcción del Lavadero Nuevo de Alcalá la Real y el puente del camino de Alcaudete a Luque Su cantero fiel y favorito Juan Roldán le allanó el camino para ser nombrado maestro mayor de obras de la catedral de Jaén en 1634 unos meses antes de la llegada de Juan de Aranda.

Y, es claro testigo de esta última fecha es una obra civil, que refrendará en sus años de estancia como maestro mayor de obras la diócesis de Jaén. En 1634, curiosamente, firmó un documento de cobro, que adjuntamos y nos ilustra esta entrada, con fecha de dos de enero de este año, entre el hidalgo don Pedro Carvajal y Aranda, vecino de Granada, y en su nombre el mayordomo Pedro de Cuenca, y Juan de Aranda Salazar, maestro de cantería. El maestro recibía 2.207 reales por la obra concertada de las alcantarillas y presa del Nogueral. Esta obra estaba relacionada con el molino de pan, la presa y los canales de riego de la huerta de este hidalgo afincado en la ciudad de la Alhambra. Junto a los testigos, aparece su firma y la del escribano Francisco Jordán.

Con esto se confirma que su vida profesional muestra una primera etapa en tierras de la abadía alcalaína durante los decenios primero, segundo y tercero del siglo XVII. Hoy, podemos confirmar y testimoniar casi todos los pasos de la primera etapa de Juan de Aranda y refrendarlos por su madurez. Con un nuevo documento que aportamos del escribano Antón de Santillán ya podemos establecer definitivamente el año de su nacimiento; en modo alguno que nació en 1590 según la anterior aportación documental de Rafael Galiano Puy. Es una escritura de tasación de la capilla de Gerónima de Alba y Aparicio, mujer del regidor Pedro Vázquez Mesía, en medio del inventario de bienes y testamento con motivo de su reparto para su hijo Juan Vázquez Mesía. Declaraba claramente en la cabeza del documento que era de la edad de 34 años, en concreto en nueve de enero de 1634, más claro el agua, nació en 1600.

Y lo firma, con el prestigio y fama de ser un consagrado maestro de obras y familiar del Santo Oficio, a instancias de fray Diego de Maqueda, por la capilla segunda del ala de la epístola del convento dominico de Nuestra Señora del Rosario, que ya se había asentado, y era uno de los dos maestros de obras convocados para tasarla. Y la aprecia en estas cantidades: el arco de fuera, de piedra, manifactura y acento lo apreció en 260 reales; el arco de dentro en piedra, manifactura y asiento en 180 reales; la imposta de la capilla 20 reales; las bazas y enjutas en 280 reales; de los fundamentos hasta subir a la cimera, 250 reales; y el resto en los arcos y enjutas en 1200 reales; veinte el enrejado sumando todo 2820 reales. Lo firmaban el prior y él en persona. Con la anterior obra hidráulica y el testimonio de sus dominios del arte en la tasación de esta capilla su huella se mantuvo y le sirvió de bases para otras obras de maestro de obras de la Diócesis de Jaén que de sus manos salieron las obras que dieron un gran impulso a diversas partes de la catedral de Jaén, paralizada años anteriores, y sus conocimientos y trazas se expandieron en otros lugares de la diócesis: convento de las Bernardas, torre de iglesia parroquial de Sabiote, iglesia de Cabra de Santo Cristo, portada de iglesia de San Juan Evangelista de Mancha Real, cabecera y claustro de iglesia de Consolación de Alcalá la Real, presa en el pago del Tiemblo del río de Jaén, claustro de San Agustín, portadas de casas señoriales de Jaén, iglesia de los Villares, campanario del convento de Carmelitas descalzos de Jaén, colegiata de Castellar, hospital de Villacarrillo, portada de los santuarios de Zocueca y de los mártires de Arjona entre otras.

. Desde 1624 hasta 1634, se consideraba un periodo oscuro de la vida artística de este maestro de la diócesis de Jaén, tan estudiado y documentado a partir de la última fecha por muchos tratadistas. Hoy, podemos confirmar y testimoniar casi todos los pasos de la primera etapa de Juan de Aranda, su fecha de nacimiento en 1600 y refrendarlos por su madurez.


viernes, 14 de marzo de 2025

CON MOTIVO DEL TESTAMENTO DE PEDRO DE LEÓN Y MARÍA SERRANO

 Con motivo del testamento de Pedro de León, casado con María Serrano, vecino de Alcalá la Real y residente en Granada se sqacan interesantes datos sobre la vida de este personajes y de la vida cotidiana de la ciuda de la Mota ( legajo 46 22, folio 173 y ss, escribno Martínez de Cáceres, siete de abril de 1610) . Podía ser enterrado , si muriere enAlcalá, donde quisieran lods albaceas ; si en Granada en la capilla de Nuestra Señora de la Salud, con el ´hábito del Carmen, del convento de Nuestra Señora de la Victoria. Era hermano de la cofradía de la Cncpeción Soledad y Santa Ana y del Dulce Nombre de Jesús. Sus seisceinta s misas las repartía entre los conventos de Alcalá y el de la Victoria y el de Nuestra Señora de la Cabeza de Granada. El primero fue fundado en donde se estableció el carmen actual del mismo nombre junto a la Cuesta del Chapiz,  perteneciá a los frailes  franciscanos de los mínimos , y y el segundo, el  Convento de Nuestra Señora de la Cabeza de Granada fue fundado en 1552. Inicialmente, estaba situado en unas casas de la zona de Almanzora adquiridas a Juan de Monedero, pero al cabo de dos años los frailes se trasladaron a la calle de Gomeres debido a que su primera ubicación era demasiado pequeña. El convento era casa de noviciado y disponía de estudios de teología. A lo largo de su existencia, el número de frailes osciló entre los 26 y los 76. En el siglo XVII el convento sufrió una división interna tan profunda que en enero de 1650 la Corona desterró al prior, el subprior y cinco frailes más a Aragón y Valencia. Durante los siglos XVII y XVIII el convento aumentó su patrimonio gracias a las donaciones de diversos particulares. El convento fue suprimido por la junta de gobierno de Granada el 30 de agosto de 1835, tras la publicación del Real Decreto de 25 de julio de ese año suprimiendo los monasterios y conventos de religiosos con menos de 12 individuos profesos. La exclaustración fue confirmada por el Real Decreto de 11 de octubre suprimiendo los monacales. Por su mandas , se sacan conclusiones interesantes, 

-Se debían decier en la ermita de Santa Ana treinta misas por el presbitero Antonio Ruiz Cañuelo , y si no por un fraile del convento de Consolación.


-Ordenaba refrescar la hechura de la  imagen de San Sebastián , o en su caso, para la casa de su iglesia con la limosna de setenta reales. Y se dijeran 26 misas rezdas en el altar de San Antón de la dicha ermita por su alma.

-Las doscientas misas que se debían decir en Granada por su alma, debían diecirse entre las advocaciones del Santísimo Sacramento y Nuestra Señora de la Victoria y la capilla del Señor de la Humildad,  cuya Cofradía de la Santísima Humildad y Paciencia de Cristo. Fue fundada poco después de 1575. Era penitencial y es descrita por el citado cronista como: “principal… que es la primera que sale el Miércoles Santo a las dos de la tarde. Tiene grandiosa capilla con grandes jubileos”. La capilla había sido comprada a la orden en 1586 y era la segunda, a mano derecha, según se entraba por la puerta principal. Sobre su estación penitencial y las vicisitudes de la misma, Esta cofradía eswtaba formada por el gremio de torcedores de la seda, como era el que testaba.  véase: http://www.historicalsoundscapes.com/evento/117/granada.

- Cuida  de dar limosna a diversos templos para sus obras : San Sebastián,  Nuestra Señora de Consolación(cien reales), 

-Da varias partidas a huérfanas para casarse  del patronato heredado de su suegro Manuel Martín.

-Creó un memoria de misa en la capilla de Nuestra Señora de la Salud del convento de la Victoria sobre las casas principales y accesorias que vivía y un censo de doscientos ducados con la obligación de decir una misa todos los sábados. Y le añade tres misas, de la limpia Concepción , Rosario y de la Pasión par el alma de su suegro Manuel Martín Serrano y se traslade su cuerpo desde la iglesia de San Pedro Y San Pablo fundando una capellanias para dos frailes.

-Vivía en la calle de los  Montijanos donde levantó una casa con obra de arco de piedra, corral y otros aposentos. 

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jueves, 13 de marzo de 2025

PEDRO VENEROSO, UN GENOVÉS EN ALCALÁ LA REAL Y LA VIRGEN DE LA CABEZA


 

Primavera es la estación ideal para recorrer pasear por estas tierras del cortijo Veneroso. Con el mapa de Amelio López, manuscrito de principios de siglo XX, todos los senderistas se topan con cortijos y casas renovadas y destruidas entre muladares. Pero, se describe una página geográfica del pasado. Pues, tan sólo, el cortijo de   Villalobos se mantenía en la ribera del arroyo del Palancares, y sus tierras lindaban a occidente con el arroyo de Ana Ramos, y a oriente con el camino de Agreda sin formar una cortijada ni ningún núcleo rural. No obstante, ya se distinguía un molino de pan que se movía por las aguas del Palancares. Los cortijos eran de grandes extensiones en las que predominaba la labor en tierra calma. Por cercanía a este cortijo se encuentran en dirección oriental uno que destacaba, el cortijo Veneroso. Algunos vecinos le llaman Venerose. Pero, nos ceñimos al primero, un lugar importante, que tenía hasta escuela, y hasta fiesta por mayo en la era de su cortijo, Debe a su nombre a la familia de los Veneroso, donde, en estos terrenos de ganadería lanar, Pedro   fijó un cortijo y haza de ciento cincuenta fanegas. Era hijo de Pedro Veneroso y de Pereta Ferrari. Miembros de una familia de la nobleza nueva genovesa, nobili novi, tan importante que se hizo con el poder en Génova a mediados del siglo XVI (entre sus antepasados encontramos médicos y abogados). Lo hacían para satisfacer la demanda de las ciudades pañeras de Florencia, Bolonia, Milán, Padua o Venecia. En 1563 el tío Bartolomé llegó a Granada desde Génova, a la edad de 14 años, junto con su hermano el mercader Francisco Veneroso, padre del regidor alcalaíno.  Los Veneroso no perdieron la oportunidad de participar en este lucrativo negocio y adquirir ingenios de azúcar en Motril y Adra, arrendando algunos más en otros lugares dela costa granadina.

Pedro Veneroso era alguacil mayor de la Chancillería de Granada y del Santo Oficio de la Inquisición y había adquirido algunos cortijos cercanos como en tierras de Colomera con 180 fanegas y casa. 

Este mercader genovés se vino a vivir a la ciudad de la Mota. Fijó su residencia  junto a una casa de la familia de los Frías por la calle de los Lagares, Además  poseía un mesón en Alcalá la Real, situado en la calle de los Mesones, junto con otro mesón y lindero con esta calle, y el corral del convento de los trinitarios y otra casa de la calle Cava , que le construyó Pedro de Fraguagua en diciembre  1603 ( puerta de bodega, terraplenar cuerpo que sale a la calle con puerta, ante cuerpo, con dos o tres escalones para entrar a portal, y a la cocina , tabique que parta portal y cocina con su chimenea hasta el tejado, de yeso, ladrillo o losas, envigar con vigas y garrotes, cámara del horno, cubrir pared nueva que cae a la calle de otras tapias de pared con tres pilares, entre pilares tabiques de losas y puentes , cubierta de nueve tiseras , cubierta de lata  de mimbre o madroño, sentar ventanas y puertas,  viga de bodega, pared junto al fuego,  pedazo de las cámaras sobre el lagar, la calle limpia, (Legajo  4709 folio 400) ; y otro  en la calle del mismo nombre en Granada, de los que sacaba suculentas rentas. Pero Pedro había llegado a nuestra tierra, en el negocio lanero, en los últimos decenios del siglo XVI.

En torno a este comercio con destino a la exportación a Italia, Pedro Veneroso introdujo en nuestra ciudad esta red con una serie de agentes –unas veces paisanos genoveses los Miolo entre otros, otros testaferros locales, como los escribanos, pequeños comerciantes, y oligarcas ganaderos de Alcalá la Real y Castillo de Locubín. Estratégicamente estaba situada esta población clave para la producción lanera, enlazada con el proceso del lavado –Huéscar– y con las aduanas y puertos como Yecla, Murcia, Lorca, Cartagena y Motril. A través de estos agentes se canalizaba la lana de los ganaderos, usando a los oligarcas locales –y a sus facciones de los Cabrera y Aranda o grupos clientelares– como mercado abastecedor de lana y demandante de productos fabricados importados por los genoveses.  Para la creación de esta red fue indispensable la participación del poder local y la integración de los mercaderes genoveses por medio de matrimonio con la élite castellana, en el caso de Pedro Veneroso su parentela estaba vinculada con la granadina Melchora de Bocanegra de gran relevancia en la capital y, además en la zona de Domingo Pérez, porque era la segunda mujer de Juan Pérez de Herrasti, y al enviudar, se casó con él. Posteriormente, se avecindó en Alcalá la Real, consiguió el cargo de regidor del cabildo alcalaíno en 1598, y entró dentro de la oligarquía local, que ya no reservaba los cargos del ayuntamiento para los hidalgos. En la ciudad de la Mota tocaba todos los campos de la economía. En el aspecto financiero, lo mismo conseguía adosar importantes préstamos (son los mercaderes y comerciantes de la ciudad como Pedro Núñez 430  reales  en diciembre de 1603) o censos de los de aquellos tiempos, que para financiar sus operaciones mercantiles lo hacía con su familia. Así en 1599, se trajo a un mesonero de Granada. Miguel Sánchez de Contreras al que arrendó la posada y al mismo tiempo recibió un préstamo de su tío Bartolomé de 371.000 maravedíes. Con este grado de hidalguía, empleaba la estrategia de su ennoblecimiento del linaje, transformando el capital mercantil en capital nobiliario y rentista. Compró el cortijo de la Sierra del Camello, junto a Cañada Honda, lindero con la Sierra, tierras de García Gallardo y cortijo de Ana Ramos. Y adquirió bienes raíces de todo tipo especialmente casas en los arrabales de la Mota. cortijos de cereal, censos, juros, y beneficios venales que rápidamente hicieron olvidar ala mayor parte de la sociedad su pasado foráneo, humilde y, sobre todo, comercial. No pasó los años en balde, en Alcalá, su labor normativa en la organización de la ciudad de la Mota fue muy eficiente, en el mundo de aceite y construcción, Incluso, a la hora de marcharse legó sus bienes para fundar un colegio de segunda enseñanza con el nombre de la Virgen de la Cabeza. Pero, algo mayor debió tentarle, para su marcha hacia Granada el mayorazgo que le creó su tío. No era moco de pavo. Su tío Bartolomé Veneroso, famoso mercader y financiero genovés, nacido en Génova (1549) y muerto en Gójar (Granada, 1609) en la casa de su sobrino Pedro, le legó el segundo mayorazgo.

En los meses finales de este último año, Pedro Veneroso dio el poder a los frailes del convento de Nuestra Señora del Rosario, en su nombre el prior fray Melchor de Valdés, para que fuera a la ciudad de Granada y asentara y  fundara  una memoria con sus bienes (LEGAJO 4620, FOLIO 429 , BLAS MARTÍNEZ DE CÁCERES, 5 de octubre de 1609). El texto, en concreto, dice así:

“dixeron que ansi Pedro Veneroso, vecino de la ciudad de Granada y también de esta ciudad de Alcalá la Real. Pretende que se funde en el dicho convento ciertas memorias de misas que se an de decir por su ánima y de sus difuntos y de otras personas y ansymismo que se hagan en su iglesia del dicho convento de la invocación de Nuestra Señora de la Cabeza , y que para el dicho efecto a de dar al dicho convento unas casas que tiene en esta dicha ciudad y un cortijo e tierras en el sitio del Camello del término de esta ciudad y otras cosas para que esta memoria se perpetúe “.

 En 1609 falleció en Gójar Bartolomé en la casa de su sobrino Pedro Veneroso, su ojito derecho, y de su esposa doña Melchora de Bocanegra, los que vivieron en nuestra Alcalá la Real. Por n su testamento fundó dos mayorazgos y varios patronatos y capellanías. Aunque el primer mayorazgo lo hizo a favor de su sobrino Juan Pedro Veneroso, hijo de Francisco, el otro lo hizo con nuestro Pedro Veneroso, hijo de su hermano Juan con los ingresos de los cuatro lavaderos de lana de Huéscar, y ocho cortijos en Iznalloz y Baza. Al mayorazgo añadió muchos apoyos, para hacer frente. Los bienes de Alcalá, Gramada, Guadix e Iznalloz, hasta el cortijo del Salado.  Al morirse su padre Juan de Veneroso, la herencia de parte de su cuñado Juan Bautista Zarreta, unos 10.5000 maravedíes.

Evidentemente, coincidió su marcha en 1604 y1605 cuando su tío adquiere ocho cortijos en las cercanías de Iznalloz, bienes que añade al segundo mayorazgo junto con los lavaderos de Huéscar. Fundado en 1608 fue anexionado por el Patronato de la Capilla Mayor de San Justo y Pastor.

-       Pero el cortijo de Veneroso en Alcalá la Real no recibió las intenciones de Pedro Veneroso. Pues no llegó a fundarse el colegio alcalaíno. Y ambos mayorazgos llamaban a la Compañía de Jesús y a su Colegio de San Pablo de Granada como heredera en el caso de la extinción de su familia, cosa que finalmente terminó ocurriendo, al mismo tiempo que se fundaba el Colegio Mayor de San Bartolomé. Este hecho fue fundamental para los Jesuitas, pues en el siglo XVIII las rentas de los bienes de Veneroso suponían un alto porcentaje de los ingresos del Colegio de San Pablo. Además de la citada cláusula de los mayorazgos, Veneroso donó a través de uno de los patronatos 21.000 ducados al Colegio jesuita de San Pablo para fundar en la capilla mayor de su iglesia su capilla de enterramiento, anexa a su palacio, hoy Colegio Mayor de San Bartolomé y Santiago. Otro dotaba de 2000 ducados de renta anual al Hospital de San Juan de Dios para curar a 8 personas a perpetuidad. La capellanía la fundó en el convento de San Agustín de Granada. no todos los bienes quedaron en manos de los jesuitas. Pues en un documento del escribano alcalino  Felipe Pérez, diez de diciembre de 1609, hay  un  concierto entre el monasterio de Nuestra Señora del Rosario de Alcalá la Real y Pedro Veneroso, vecino y veinticuatro de la ciudad de Granada y alguacil mayor de la Chancillería.  como su tío. Hizo una donación y gracia de este cortijo con sus tierras y casas de teja y encinas y quejigo y con 120 fanegas de tierra y poco más de ocho fanegas rotas en la Sierra de San Pedro, seis casas en la Carrera con su horno y lagar con la obligación pagar un censo de 600 ducados. A cambio de que los frailes se comprometían al arrendamiento de estas tierras. Posteriormente, las casas de la calle Cava, (varias) y su horno y otra junto a los Lagares pasaron hasta la segunda década del siglo XVII al licenciado y cura Juan Jiménez.  tierras que fueron rematadas Hoy de los Veneroso, solo existen las ruinas del cortijo, y se han roturado casi todas las tierras, y son otros los propietarios.

 

martes, 11 de marzo de 2025

DIARIO DEL RUTERO POR ÚBEDA Y BAEZA

 

 

 

 

POR ÚBEDA Y BAEZA,

CON

ANTONIO MANCHADO

DÍA 9 MARZO

 

ORGANIZA   ASOCIACIÓN HUERTA DE CAPUCHIINOS DE ALCALÁ LA REAL

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

DIARIO DE ÚBEDA y Baeza


A las ocho de la ocho de la mañana, salimos cincuenta ruteros capuchinos de la Estación de Autobuses de Alcalá la Real, lloviznando, sobre todo por el entorno de Campillo de Arenas. Mientras nos despertamos haciendo una introducción de estas dos ciudades, patrimonio de la Humanidad. Al paso de la antigua Mentesa, nos extendimos sobre su antigüedad, su necrópolis, castillo y el templo vandelviriano. No dejamos atrás el yacimiento íbero de Puente Tablas. Hicimos una introducción histórica, al mismo tiempo que recordamos vivencias de mi niñez de estancia baezana. Comentamos la distancia de ocho kilómetros que separan Úbeda y Baeza, mientras las oteamos encaramadas a los cerros más altos de la comarca de La Loma, esperando desde la autovía, la presencia del valle de un recién nacido Guadalquivir y dejando a nuestro lado Mancha Real y las cumbres de Sierra Magina a lo lejos. No reparamos en extendernos sobre la conquista cristiana en tiempos de Feriando II, tras unas pequeñas notas de su pasado prehistórico, íbero, romano y, sobre todo, musulmán que dejó gran huella en ambos lugares en torno a sus alcázares. Insistimos que  Baeza y Úbeda ocupan el centro geográfico de la provincia de Jaén y, recordamos  nuestra niñez, aludimos a los  miradores que rodean sus antiguas murallas medievales. Sobre todo, desde la de Baeza que recorrimos antes de que se colocara el busto de Antonio Machado, por aquellos parajes que frecuentaba en mi niñez.







Sobre el olivar,
se vio la lechuza
volar y volar.
Campo, campo, campo.
Entre los olivos,
los cortijos blancos.
Y la encina negra,
a medio camino
de Úbeda a Baeza.

Antes de llegar al Puente del Obispo, comentamos el polígono de Mancha Real, los extensos olivares, la muestra museística y molinera de la Laguna, las aldeas de Baeza. Y al pasar por el puente nuevo de hierro, el antiguo, obra del obispo Alonso Suárez de la Fuente Sauce. Panegírico a este aedificator de muchas obras monumentales de Jaén, Úbeda y Baeza. No olvidamos la antigua capilla ni el recuerdo del portazgo. Divisamos Begíjar, y pasar se nos ofreció difícil en cuesta que en mis años infantiles bajamos para recreo y baño. Rodeamos el cerro baezano vigilándonos la torre de la catedral y, nos hicimos machadianos:

Desde mi ventana,
¡campo de Baeza,
a la luna clara!
¡Montes de Cazorla,
Aznaitín y Mágina!
¡De luna y de piedra
también los cachorros
de Sierra Morena!

Vamos contemplando estas vistas más bellas del norte andaluz. Y se nos pierde la vista, mirando hacia el sur, donde se extiende este  inmenso mar de olivos que desciende hasta las orillas del río Guadalquivir y trepa  hasta las cumbres violáceas de Sierra Mágina, un territorio enaltecido por la literatura, la leyenda y el embrujo, sobre todo de Antonio Muñoz Molina. Y, entre recuerdos de bollos de aceite y pies cansados por el andar, me vienen los versos machadianos.

Los olivos grises,
los caminos blancos.
El sol ha sorbido
la calor del campo;
y hasta tu recuerdo
me lo va secando
este alma de polvo
de los días malos .
Poco nos queda para terminar en Úbeda. Comentamos el dicho por los cerros de Úbeda, leyenda medieval de aquellos perdidos en tiempos de la conquista por este lugar, que se transforma en símil de pérdida de ubicación. , Y recordamos al frailecillo, de Santa Teresa. Pues en Úbeda murió el poeta místico san Juan de la Cruz. En su convento-museo, además de la celda donde falleció el autor del Cántico espiritual, se celebran conciertos en su bello patio medieval.

 Llegamos a Úbeda, pasamos por las Escuelas de la Sagrada Familia y nos saluda el relieve de Palma Burgos, sus escuelas profesionales y de Magisterio. Bajamos en la avenida de Cristo Rey, y nos espera el guía baezano Julio que nos conduce a desayunar tras el anisete de Rute y los pestiños de Ermita Nueva. Formamos un coro turístico y nos adentramos en la lonja del Hospital de Santiago, se nos explica pormenorizadamente la historia de Úbeda, su ubicación y los personajes históricos como Francisco de los Cobos y Juan Vázquez de Molina. Y entramos por la portada de medio punto al patio central y claustro de doble arcada, vandelviriano, recordamos su función de cura bubónica, los frailes franciscanos, las pinturas de los Raxis. Y subimos a su majestuosa escalera entre el simbolismo renacentista y del mundo clásico.


























 

Dejamos atrás las ruinas de San Nicasio, la plaza de toros, la iglesia de San Lorenzo, y nos adentramos por la calle de los antiguos Mesones entre colgantes de alumbrado carnavalesco que recordaban el Entierro de la Sardina hasta llegar a la Plaza de Primero de Mayo, donde se nos recrea con el conjunto de edificios civiles y la figura central de general   Saro mientras nos vigila la torre del reloj y asoman restos de la muralla. Se nos hace realidad Úbeda   animada, culta y comercial Nos adentramos pronto en el recinto fortificado de los alcázares de Úbeda, convertido en ciudad y barrios de la Úbeda Renacentista y modernista.  Entre el recuerdo y pervivencia de una ciudad comercial, centro de las ciudades la Loma y edificios algunos modernistas, la vista a veces se pierde en las torres e iglesias de barrios del derredor como la Trinidad. Llegamos a la plaza de Andalucía, el recinto festivo, la imagen de san Juan de La Cruz (al fondo su convento carmelitano) y ante la presencia de la iglesia de Santo Domingo el gótico se hace triunfante, así como el recuerdo de aquel espacio abierto para las festividades pública. Una referencia al presente de las casas de Joaquín Sabina. El balcón del antiguo ayuntamiento nos impresiona y el instituto Francisco de los Cobos nos ilustra de las nuevas reformas.  


Bajamos por la calle Real y nos adentramos por algunas calles, sorteando los espacios peatonales y del mundo del motor, entre casonas y palacios: el palacio del conde de Guadiana, único de cinco estrellas de la provincia de Jaén, la casa de los Hombres Salvajes, cinema en restauración, tiendas de productos locales, calles que conduces a los barrios de otras parroquias, palacio de los Vélez y llegamos a la plaza de Vázquez Molina. Julio se explaya con la figura del secretario de Carlos V y beneficiado de la iglesia mayor de Alcalá la Real, entre otros cargos, su portada es un libro del hombre de corte del humanismo renacentista entre la simbología clásica y cristiana. Vandelvira, y, algo Siloé, se nos presentan en puro estado. Nos adentramos a su interior y nos convertimos en un romano que visitaba una basílica y el panteón de los dioses, en este caso del famoso secretario. Nos sorprende sus cielos, su suelo, su altar mayor, su sacristía con los bustos de los tondos que nos miran con ojos de personajes clásico. Y los atrevimientos constructivos de  la puerta en esquina y en esviaje de la sacristía de la capilla del Salvador de Úbeda que  supone todo un alarde de maestría de Andrés de Vandelvira. HO2124 VIAJES ÚBEDA Y BAEZA

 Salimos a la plaza y se nos hace realidad que Úbeda posee el mayor catálogo patrimonial de edificios civiles del arte renacentista del XV y esta plaza, una de las s mayores más bellas de Europa. Es verdad que la llaman de Vázquez de Molina, aunque todos los vecinos la conocen como plaza de Santa María. No es solo una plaza principal, es un gran catálogo de la mejor arquitectura renacentista del sur de España: palacio del deán Ortega, Junto a la capilla del Salvador,  el primer parador-palacio que abrió sus puertas en nuestro país en 1930,  palacio de Vázquez de Molina, donde se nos ilustra por sur una lección renacentista de equilibrio armonioso y convertida en ayuntamiento, .frente a la iglesia de Santa María de los Reales Alcázares, antigua mezquita aljama.   Pósito, palacio de Mancera, Cárcel de Clérigo, y detrás se divisan su murallas y miradores. .

Volvemos a la calle Real. A espaldas del palacio Vázquez de Molina y, en su arranque de la monumental calle Real, donde abre sus puertas Alfarería Tito. Las piezas de cerámica que salen de su horno árabe y dejaron hace algunos años de ser aquellos platos, alcuzas y vasijas anclados en un añejo Barroco. Hoy la alfarería se ha adaptado a estos tiempos y fabrica modernos objetos de diseño respetando los procesos tradicionales.

 

 

 

 

Llegamos a Baeza, paramos cerca del Hospital de San Antón. Recordamos su relación con la iglesia y cofradía alcalaínas del mismo nombre. Fotografíanos la cruz de fuego de su escudo. Nos adentramos por el barrio cercano de la muralla que contemplamos en algunos momentos del recorrido, Aunque pasamos por algunas plazuelas y casas de gente de pecheros, también comprobamos que presenta una lista grande de monumentos religiosos más reconocidos de aquella época conforme subimos a su catedral (iglesia de san Andrés, el Salvador, san Pablo, san Francisco, Santa Cruz,). Entramos a ella por la puerta de la luna. En primer lugar, nos dirigimos a la Capilla Dorada, luego a la de los Carvajales, y al contemplar a San Cristóbal, una porfía entre nuestro paisano y el guía de versos machadianos

        
Por un ventanal,
entró la lechuza
en la catedral.
San Cristobalón
la quiso espantar,
al ver que bebía
del velón de aceite
de Santa María.
La Virgen habló:
Déjala que beba,
San Cristobalón.

Contemplamos la custodia de Gaspar Núñez, el claustro con sus capillas, su archivo con su corales, dalmáticas y patrimonio de cuadros y esculturas, la Virgen de Hernández con interrogación el retablo del altar mayor, la lámpara, el cuadro del seminario, y otras capillas.

 Al salir de la catedral, posamos en su escalinata y contemplamos la plaza de Santa María y comprobamos poro su relieve del frontón el título de catedral de la Natividad y, frente a ella, el seminario de San Felipe Neri, unido al palacio gótico isabelino de Jabalquinto, sede de la Universidad Internacional de Andalucía. Es  un epicentros monumental y  punto de partida de  itinerarios que se despliegan por las calles, plazas y barrios medievales. Nos adentramos por estos últimos y contemplamos el entorno de la catedral, antiguas consistoriales, palacio de Rubí de Ceballos  y se asoman por la callejas otras iglesias.




































Y nos dirigimos a la Baeza, poética, universitaria y silenciosa. Baeza es una ciudad de ambiente juvenil, sede de la universidad internacional de Andalucía. Baeza posee una numerosa colección de palacios, entre los que sobresale el de Jabalquinto, con su fachada de estilo gótico isabelino, Rememoramos en el palacio de los Benavides nuestros años de infancia, su escalera, aquella medalla inmaculada, los primeros latines, la noche de la estatua de Machado y, en la portada descubrimos un mudo de símbolo en un retablo de piedra isabelina con resabios del cantero del Eros,.

Junto se encuentra la iglesia de la Santa Cruz y el   instituto Santísima Trinidad de Baeza, antigua sede de la universidad Baeza. Nuestra aportación alcalaína a la sede su fundador Rodrigo López, Juan de Ávila, el teólogo Valdivia, el a paraninfo, su claustro y el falso obispo, y el aula del poeta Antonio Machado del mismo modo que la dejó cuando impartió allí clases de francés entre 1912 y 1919.Allí, un recuerdo especial a Machado.          Se siente en su aula  con el guía el compromiso cívico y social  que había cimentado uno de los dos argumentos que el poeta asienta en Baeza.    


Heme aquí ya,

profesor de lenguas vivas

(ayer maestro de gay-saber,

 aprendiz de ruiseñor),

 en un pueblo húmedo y frío,

 destartalado y sombrío,

entre andaluz y manchego. Invierno.

Cerca del fuego.

Fuera llueve un agua fina,

que ora se trueca en neblina,

ora se torna aguanieve.

Fantástico labrador,

pienso en los campos.

¡Señor qué bien haces! 

Llueve, llueve tu agua

constante y menuda

sobre alcaceles y habares,

tu agua muda,

en viñedos y olivares.

Te bendecirán conmigo

 los sembradores del trigo;

los que viven de coger la aceituna;

 los que esperan la fortuna de comer;

 los que hogaño, como antaño,

tienen toda su moneda


 

El segundo descubrimiento es el paisaje, aquello que lo rodea, lo que contempla e inscribe sin dudarlo en los versos que a partir de ahora se hacen táctiles, sensoriales y gustativos. El monte, el cerro, el olivo y la lechuza no son circunstancias ni narrativas paralelas. Con Machado el paisaje se hace verbo. Durante su estancia en la ciudad jiennense, además de los paseos por el camino que acabará llevando su nombre, el alcor frente al valle que modula la naturaleza más vivaz de la alta Andalucía, el poeta en compañía de amigos y alumnos viaja por los alrededores de la ciudad que habita. “Guadalquivir como un alfanje roto / y disperso, reluce y espejea”. El paisaje venía en la maleta cerrada en Soria, pero es en Baeza donde cobra todo su significado por mucho que, una vez más, se sienta ajeno, casi desterrado en la ciudad donde ahora reside: “En estos campos de la tierra mía, / y extranjero en los campos de mi tierra”.

                                      De la ciudad moruna

tras las murallas viejas,

yo contemplo la tarde silenciosa,

a solas con mi sombra y con mi pena.

El río va corriendo,

entre sombrías huertas

y grises olivares,

por los alegres campos de Baeza.

Tienen las vides pámpanos dorados

sobre las rojas cepas.

Guadalquivir, como un alfanje roto

y disperso, reluce y espejea.

Lejos, los montes duermen

envueltos en la niebla,

niebla de otoño, maternal; descansan

las rudas moles de su ser de piedra

en esta tibia tarde de noviembre,

tarde piadosa, cárdena y violeta.

El viento ha sacudido

los mustios olmos de la carretera,

levantando en rosados torbellinos

el polvo de la tierra.

La luna está subiendo

amoratada, jadeante y llena.

Los caminitos blancos

se cruzan y se alejan,

buscando los dispersos caseríos

del valle y de la sierra.

Caminos de los campos…

¡Ay, ya no puedo caminar con ella

Y su experiencia y recuerdo de Baeza, muy bien descrito por el guía con estos versos:
Sobre el olivar,
se vio la lechuza
volar y volar.
A Santa María
un ramito verde
volando traía.

 

¡Campo de Baeza,
soñaré contigo
cuando no te vea
!

Y al final terminamos en la plaza del Pópulo de Baeza cuya fuente está presidida por la estatua romana de Himilce, y desde donde se descubren los soportales que rodean la plaza de la Constitución, corazón de la ciudad contemporánea. El poeta Antonio Machado vivió en una casa próxima y cerca de ella abre sus puertas y recordamos de otras visitas la cárcel hoy ayuntamiento, la torre del reloj, el parque, los conventos. Y aunque habíamos comprado los regalos en Úbeda, se había despertado el gusanillo del estómago, y nada mejor que hacer realidad con uno de ellos al contemplar   pastelería Virolo, al lado de la plaza del Pópulo, donde elaboran los famosos hojaldres baezanos, la quintaesencia de la repostería jienense.