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sábado, 21 de diciembre de 2019

DIARIO DEL RUTERO POR LA EXPOSICIÓN MONTAÑESINA


Fue el día de Santo Domingo de 2019, un 20 de diciembre, lluvioso y ventoso, desde el las siete de la mañana hasta la llegada a Alcalá la Real  cerca de las doce de la noche. Nos juntamos unos 31 ruteros para visitar Sevilla con motivo de la II Exposición dedicada   a Martínez Montañés con motivo de 450 Aniversario de su Nacimiento.  Repartimos el mapa de Sevilla y el libreto de la ruta. Se nos presentó con la ayuda de José Villen, nuestro conductor, y de la `protección de San Cristóbal una propuesta de odisea, que resultó exitosa.  Las  mantas de agua nos acompañaron desde la salida de la carretera por la rotonda  hasta Puente Genil, intensificándose en la sierra de Cabra y las tierras de Lucena. El viento fue nuestro compañero por Estepa, y Osuna; degustamos la torta charillera y el arrsoli de Rute en Río Frío , y  tras el desayuno,  el agua fue decayendo y se convirtió  en un chirimiri con un cielo nublado hasta llegar a Sevilla. Ya despiertos, comentamos la Exposición para para prepararnos, en el caso de que no pudiéramos guiarnos con un cicerone a la hora de disfrutar de la obra de nuestro paisano.
VIAJE A LA EXPOSICIÓN DE JUAN MARTÍNEZ MONTAÑÉS EN SEVILLA ASOCIACIÓN DE VECINOS
“HUERTA DE CAPUCHINOS”
DE
ALCALÁ LA REAL

20 DE DICIEMBRE DE  209
 
Visita  a la exposición en el Museo de Bellas Artes.
Paseo por Sevilla
Comida.
Continuación de visita
Salida: 7 de mañana.





HORARIO PREVISTO
7 Salida Plaza Juan Carlos I.
10.30 Llegada a Sevilla.
11. Principia la visita a exposición.
14 Comida individual y libre
A concertar .Vuelta.
 
Exposición temporal 29 de noviembre 2019-15 marzo 2020

La exposición
La muestra reúne, en una ocasión única e irrepetible, las obras maestras del escultor Juan Martínez Montañés (Alcalá la Real, 1568- Sevilla, 1649), presentado como uno de los grandes creadores en la transición del Renacimiento al Barroco, capaz de levantar un territorio artístico personal, poniendo la intensidad al servicio de la fe y la belleza.

La exposición se propone mostrar la trascendencia del artista mediante una selección de lo más escogido de su producción: conjuntos que constituyen retablos o grandes encargos, junto a los mejores ejemplos de imaginería, relieves y esculturas de bulto redondo, de distintas etapas y representativas de las iconografías que contribuyó decisivamente a consolidar en la Sevilla barroca. Junto a  ello, el criterio mantenido en la selección de obras ha sido la representatividad, la calidad y el estado de conservación. Para ello en estos últimos meses con motivo de la muestra, se ha intervenido en 18 de las obras expuestas.     

El artista
Juan Martínez Montañés (Alcalá la Real, 1568- Sevilla, 1649) constituye un hito en la historia de la escultura española del Barroco. Las cotas alcanzadas por el artista lo convierten en maestro de maestros, cuyo principal discípulo fue Juan de Mesa. Esta exposición constituye una oportunidad única de profundizar en su vida y su obra en la génesis del Barroco en Sevilla.

El artista comienza su carrera en Alcalá la Real (Jaén) como dorador en el taller de su padre. Tras el traslado de la familia a la ciudad de Granada, en 1580, entra como aprendiz en el taller de escultura de Pablo de Rojas, uno de los imagineros que asientan los modelos de Crucificado y Nazareno que, luego, proliferarán en toda la geografía andaluza durante el Barroco. Nada se conoce de la obra que pudiera haber realizado en esta ciudad.

José Gestoso sitúa en su Diccionario la llegada de Juan Martínez Montañés a Sevilla en 1582. Sin embargo, el primer documento que constata la presencia del escultor en la capital hispalense, al dar testimonio de su vecindad en la ciudad, en la collación de San Vicente, data de 1587. El 1 de diciembre de 1588 supera con enorme suficiencia, según el acta firmada por los veedores Gaspar del Águila y Miguel Adán, el examen que le habilita para trabajar como escultor en la ciudad.

Su primera obra escultórica documentada es el San Cristóbal de formato monumental de la Iglesia del Divino Salvador, en lenguaje manierista. Le siguen la Virgen de Belén para el Duque de Arcos (1589), y una Virgen del Rosario para el convento de Santo Domingo de Alcalá de los Gazules, en Cádiz (1590). En este mismo año toma como aprendices en su taller a Ambrosio Tirado y Alonso Díaz. En el cambio de siglo, Montañés es ya una figura consolidada en el panorama escultórico de Sevilla. En este momento colabora con otros grandes artistas activos en la ciudad. De la primera década del siglo XVII datan las obras que una de las grandes figuras de la pintura sevillana, Francisco Pacheco, suegro de Velázquez, policroma: el soberbio Cristo de la Clemencia, hoy en la Catedral, de 1603-06; el Santo Domingo del convento de Portaceli, de 1605-09; o las cabezas de San Ignacio de Loyola y San Francisco de Borja, de la Casa Profesa de los Jesuitas de Sevilla, realizadas en 1610 y 1624, respectivamente. De este momento es el  San Jerónimo penitente del convento de clarisas de Llerena, el Niño Jesús del Sagrario de la catedral hispalense, y el Santo Domingo de Guzmán del Museo de Bellas Artes de Sevilla, inspirado por el San Jerónimo de Torrigiano, y de nuevo policromado por el suegro de Velázquez. Juan de Mesa entra como aprendiz en su taller en 1606, abandonándolo en 1615 ya como oficial. De la década siguiente son obras cumbre el retablo de San Isidoro del Campo, el Cristo de Pasión, para la Hermandad de Pasión ubicada entonces en la Casa Grande  de la Merced, hoy Museo de Bellas Artes de Sevilla, o el Cristo de los Desamparados del convento del Santo Ángel. De 1630 data la Inmaculada Concepción de la Capilla de los Alabastros de la Catedral de Sevilla, llamada La cieguecita, que se convertirá en modelo iconográfico de infinitud de inmaculadas escultóricas durante el siglo XVII; y de 1634 es el San Bruno procedente del monasterio de Santa María de las Cuevas, hoy en el Museo de Bellas Artes de Sevilla. Un año posterior es el Retrato de Felipe IV, que fundirá en Florencia Pietro Tacca, y que hoy puede verse en la Plaza de Oriente de Madrid. De 1638 son los santos Juanes del convento de Santa Paula. Una de sus últimas obras documentadas es el San Pedro de Cilleros (Cáceres), concertada en 1641, con la exigencia de que fuera realizada "en toda perfección".



LISTADO DE OBRAS
1.     Juan Martnez Montañés (1568 – 1649) San Juan Bautisa, 1609-1613 Madera tallada, estofada y policromada Monasterio de San Isidoro del Campo, Santponce (Sevilla) Fundación Casa Álvarez de Toledo y Mencos
2.      Juan Martnez Montañés (1568 – 1649) Virgen con el Niño, 1609-1610 Madera tallada, estofada y policromada Monasterio de San Isidoro del Campo, Santponce (Sevilla) Fundación Casa Álvarez de Toledo y Mencos
3.      Juan Martnez Montañés (1568 – 1649) Sansa Ana, 1609-1610 Madera tallada, estofada y policromada Monasterio de San Isidoro del Campo, Santiponce (Sevilla) Fundación Casa Álvarez de Toledo y Mencos
4.      [4] Juan Martínez Montañés (1568 – 1649) San Joaquín, 1609-1610 Madera tallada, estofada y policromada Monasterio de San Isidoro del Campo, Santiponce (Sevilla) Fundación Casa Álvarez de Toledo y Mencos
5.     [5] Juan Martines Montañés (1568 – 1649) Don Alonio Pérez de Guzmán, el Bueno, 1609-1613 Madera tallada, estofada y policromada Monasterio de San Isidoro del Campo, Santkponce (Sevilla) Fundación Casa Álvarez de Toledo y Mencos
6.      [6] Juan Martines Montañés (1568 – 1649) Doña María Alonso Coronel, 1609-1613 Madera tallada, estofada y policromada Monasterio de San Isidoro del Campo, Santiponce (Sevilla) Fundación Casa Álvarez de Toledo y Mencos
7.      [7] Juan Martnez Montañés (1568 – 1649) Virgen María, 1620-1622 Madera tallada, estofada y policromada Policromía de Baltasar Quintero Convento de San Leandro, Sevilla
8.     [8] Juan Martnez Montañés (1568 – 1649) San Joié, 1620-1622 Madera tallada, estofada y policromada Policromía de Baltasar Quintero Convento de San Leandro, Sevilla
9.      [9] Juan Martnez Montañés (1568 – 1649) San Juan Bautisa en el deiierso, 1620-1622 Madera tallada, estofada y policromada Policromía de Baltasar Quintero Convento de San Leandro, Sevilla
10. [10] Juan Martnez Montañés (1568 – 1649) Sansa Iiabel, 1620-1622 Madera tallada, estofada y policromada Policromía de Baltasar Quintero Convento de San Leandro, Sevilla
11. [11] Juan Martnez Montañés (1568 – 1649) San Zacaría, 1620-1622, Madera tallada, estofada y policromada Policromía de Baltasar Quintero Convento de San Leandro, Sevilla
12. [12] Juan Martnez Montañés (1568 – 1649) Bautimo de Criiso, 1620-1622 Madera tallada, estofada y policromada Policromía de Baltasar Quintero Convento de San Leandro, Sevilla
13.  [13] Juan Martnez Montañés (1568 – 1649) Ángeles , 1620-1622 Madera tallada, estofada y policromada Policromía de Baltasar Quintero Convento de San Leandro, Sevilla
14. [14] Gaspar Núñez Delgado (hacia 1555 – 1606) Cabeza de ian Juan Bautisa, 1591 Barro cocido y policromado Museo de Bellas Artes de Sevilla
15. [15] Juan Martnez Montañés (1568 – 1649) Cabeza de ian Juan Bautisa, 1620-1622 Madera tallada, estofada y policromada Policromía de Baltasar Quintero Convento de San Leandro, Sevilla
16. [16] Juan Martnez Montañés (1568 – 1649) Ángelei senansei, 1620-1622 Madera tallada, estofada y policromada Policromía de Baltasar Quintero Convento de San Leandro, Sevilla
17. [17] Juan Martnez Montañés (1568 – 1649) San Juan Bautisa, hacia 1623-1625 Madera tallada, estofada y policromada Policromía de Baltasar Quintero Convento de Santa Clara, Sevilla
18. [18] Juan Martinez Montañés (1568 – 1649) San Juan Evangelista, hacia 1623-1625 Madera tallada, estofada y policromada Policromía de Baltasar Quintero Convento de Santa Clara, Sevilla
19. [19] Juan Martnez Montañés (1568 – 1649) San Francisco de Asi, hacia 1623-1625 Madera tallada, estofada y policromada Policromía de Baltasar Quintero Convento de Santa Clara, Sevilla

20. [20] Francisco Pacheco (1564 – 1644) Rerato de Miguel Jerónimo y iu hijo, 1612 Óleo sobre tabla Museo de Bellas Artes de Sevilla
21. [21] Francisco Pacheco (1564 – 1644) Retrato de la esposa de Miguel Jerónimo y su hija, 1612 Óleo sobre tabla Museo de Bellas Artes de Sevilla
22. [22] Juan Martnez Montañés (1568 – 1649) San Juan Evangeliisa, hacia 1638 Madera tallada, estofada y policromada Museo Nacional de Escultura, Valladolid
23.  [23] Juan Martinez Montañés (1568 – 1649) Martirio de Sn Juan Evangelista 1638 Madera tallada, estofada y policromada Museo de Bellas Artes de Sevilla
24. [24] Francisco Varela (1580/1585-1645) San Agustín, 1639 óleo sobre tabla Museo de Bellas Artes de Sevilla
25. [25] Francisco Varela (1580/1585-1645) Sansa Casalina de Alejandría y Santa Teresa de Jesús, hacia 1638 Óleo sobre tabla Museo de Bellas Artes de Sevilla
26. [26] Francisco Varela (1580/1585-1645) San Cristóbal, 1639 Óleo sobre tabla Museo de Bellas Artes de Sevilla
27.  [27] Francisco Varela (1580/1585-1645) Sansa Casalina de Siena y santa Lucía, hacia 1638 Óleo sobre tabla Museo de Bellas Artes de Sevilla
28.  [28] Juan Martínez Montañés (1568 – 1649) Sansa Ana, 1632-1633 Madera tallada, estofada y policromada Policromía de Baltasar Quintero Convento del Buen Suceso, Sevilla
29. [29] Francisco Varela (1580/1585-1645) Retrato del escultor Juan Martínez Montañési, 1616 Óleo sobre lienzo Ayuntamiento de Sevilla Depositado en la Fundación Focus-Abengoa, Sevilla
30. [30] Juan Martínez Montañés (1568 – 1649) San Cristóbal con el Niño, 1597-1598 Madera tallada, estofada y policromada Iglesia del Divino Salvador, Sevilla
31. [31] Juan Martínez Montañés (1568 – 1649) San Jerónimo penitente, 1604 Madera tallada y policromada Policromía de Juan de Uceda Convento de Madre de Dios y los Pobres, Llerena (Badajoz)
32. [32] Pietro Torrigiano (1472 - 1528) San Jerónimo penisense, hacia 1525 Barro cocido y policromado Museo de Bellas Artes de Sevilla
33. [33] Juan Martnez Montañés (1568 – 1649) San Jerónimo penistente, 1609-1612 Madera tallada y policromada Policromía de Francisco Pacheco Monasterio de San Isidoro del Campo, Santiponce (Sevilla) Fundación Casa Álvarez de Toledo y Mencos
34. [34] Juan Martnez Montañés (1568 – 1649) Sanso Domingo de Guzmán penitente 1605-1609 Madera tallada y policromada Policromía de Francisco Pacheco Museo de Bellas Artes de Sevilla
35. [35] Juan Martínez Montañés (1568 – 1649) San Bruno, 1634 Madera tallada y policromada Museo de Bellas Artes de Sevilla
36. [36] Juan Martínez Montañés (1568 – 1649) San Pedro, 1633-1638 Madera tallada, estofada y policromada Iglesia de San Miguel, Jerez de la Frontera (Cádiz)
37. [37] Juan Martínez Montañés (1568 – 1649) San Pablo, 1633-1638 Madera tallada, estofada y policromada Iglesia de San Miguel, Jerez de la Frontera (Cádiz)
38. [38] Francisco de Herrera, el Viejo ( hacia 1590 - hacia 1654) San Ignacio de Loyola, hacia 1622 Óleo sobre lienzo Museo de Bellas Artes de Sevilla
39. [39] Juan Martnez Montañés (1568 – 1649) San Ignacio de Loyola, 1610 Madera tallada, policromada y tela encolada Policromía de Francisco Pacheco Iglesia de la Anunciación, Universidad de Sevilla
40. [40] Juan Martnez Montañés (1568 – 1649) San Francisco de Borja, hacia 1624 Madera tallada, policromada y tela encolada Policromía de Francisco Pacheco Iglesia de la Anunciación, Universidad de Sevilla
41.  [41] Alonso Cano (1601 - 1667) San Francisco de Borja, 1624 Óleo sobre lienzo Museo de Bellas Artes de Sevilla
42. [42] Círculo de Juan Martóinez Montañés Niño Jeiúi, primer tercio del siglo XVII Madera tallada, estofada, policromada y tela encolada Museo de Bellas Artes de Sevilla [
43. 43] Juan Martnez Montañés (1568 – 1649) Virgen con el Niño, Virgen de la Cinta, 1616 Madera tallada, estofada y policromada Catedral de Huelva Depósito de la Diputación Provincial de Huelva
44. [44] Juan Martínez Montañés (1568 – 1649) Sansa Ana maestra, 1627-1628 Madera tallada, estofada y policromada Convento de Santa Ana, Sevilla
45. [45] Juan Martínez Montañés (1568 – 1649) Niño Jesús, 1606-1607 Madera tallada, estofada y policromada Archicofradía Sacramental del Sagrario de la Catedral de Sevilla
46. [46] Juan Martínez Montañés (1568 – 1649) San José con el Niño, hacia 1610-1620 Madera tallada, estofada y policromada Iglesia de Santa María Magdalena, Sevilla
47.  y 48] Juan Martnez Montañés (1568 – 1649) Virgen María, 1605-1608 Madera tallada, estofada y policromada Iglesia de San Antonio Abad Archicofradía de Jesús Nazareno (El Silencio) [48] Juan Martínez Montañés (1568 – 1649) San José, 1605-1608 Madera tallada, estofada y policromada Iglesia de San Antonio Abad Archicofradía de Jesús Nazareno (El Silencio)
48.  [49] Juan Martnez Montañés (1568 – 1649) Inmaculada Concepción, 1606-1608 Madera tallada, estofada y policromada Policromía de Francisco Pacheco Iglesia de Nuestra Señora de la Consolación, El Pedroso (Sevilla)
49.  [50] Juan Martínez Montañés (1568 – 1649) Inmaculada Concepción, hacia 1621-1625 Madera tallada, estofada y policromada Convento de Santa Clara, Sevilla
50.  [51] Juan Martinez Montañés (1568 – 1649) Inmaculada Concepción, la Cieguecita, 1629-1631 Madera tallada, estofada y policromada Catedral de Sevilla
51. [52] Juan Martniez Montañés (1568 – 1649) Inmaculada Concepción, hacia 1620 Madera tallada, estofada y policromada Iglesia de San Andrés, Sevilla
52. [53] Juan Martinez Montañés (1568 – 1649) Inmaculada Concepción, hacia 1625 Madera tallada, estofada y policromada Iglesia San Julián, Sevilla
53. [54] Francisco Pacheco (1564 -1644) Inmaculada con Maseo Vázquez de Leca, 1621 óleo sobre lienzo Colección partcular, Sevilla
54. [55] Gaspar Núñez Delgado (hacia 1555 - 1606) Criiso crucifcado, 1588 Marfl, ébano, caoba y plata Museo de Bellas Artes de Sevilla
55.  [56] Juan Martnez Montañés (1568 – 1649) Cristo de la Clemencia, 1603 Madera tallada y policromada Policromía de Francisco Pacheco Museo de Bellas Artes de Sevilla Depósito en la Catedral de Sevilla
56. [57] Juan Martínez Montañés (1568 – 1649) Cristo  de los Desamparados, 1617 Madera tallada y policromada Convento del Santo Ángel, Sevilla
57. [58] Juan Martinez Montañés (1568 – 1649) Cristo crucifcado, 1621-1624 Madera tallada y policromada Policromía de Baltasar Quintero Convento de Santa Clara, Sevilla.

Repartimos planos de la Sala, secciones y fotos de la obra montañesina, e insistimos en los datos aportados por la guía pequeña con cada una de las obras, etapas de la vida montañesina, caracteres de su obra, objetivos de la exposición ( retablístico, incongrafía miaginera y etapa sevillana) y resaltamos Montañés, maestro de maestros, y el entorno de su infancia y etapa granadina, su círculo sevillano, su entorno artístico (Pacheco, sus compañeros, aprendices y otros maestros de su taller), su evolución artística y cada una de las obras expuestas, técnicas, modelos iconográficos....
 Llegamos a Sevilla, paramos junto al Estación de la Plaza de Armas y por la calle de Adriano llegamos al Museo de Bellas Artes. Entramos en grupo de quince personas, pero pudimos realizar un itinerario comentado, deleintándonos y disertando sobre la obra y el entorno, disfrutando de su imagnería, sus tablas de relieve retablisticos, su gubia, su expresión artística;  parándonos ante los santos Santos  Juanes; comparando l a evolución de San Jerónimo con de  Adrea Toirrigiano;  remontándonos a su examen de aprendíz a partir de la cabeza de la Degollación de San Juan Bautista; imbuyéndonos en su entorno de artistas con los cuadros de Pacheco o de Varela, o las escultura de Gaspar Nuñez y Adan; deleitándonos ante las Inmaculadas, especiálmente ante la Cieguecita; descubriendo la evolución desde san Cristobal hasta San Pedro y San Pablo de la iglesia de San Miguel,  y pasando por los santos jesuitas u otras santas  como Santa Ana; y nos quedamos anonadados ante el Crucificado de la Clemencia mientras asístiamos a contemplar la evolución desde el Crucificado de marfil manierista hasta el de Santa Clara. 
Esto sin nunca olvidar la obra de Murillo, Veláquez, Herrera al Mozo y el Viejo, Roelas...y tantos otros que abrigaban las paredes del templo mercedario... de modo que nos impulso, tras la fotografía de rigor a pasear por todo el recinto del Museo, contemplando el mundo artísitco desde la I Sala con el plateresco, la II, III y IV con el Renacimiento y Barroco, y, tras subir por las escaleras, las salas abiertas del arte Moderno y Contemporáneo, deteniéndonos en Juan de Solis, Zurbarán, Velazquez, Goya, Becquer, Bilbao, Zuloagam, Jiménez, Esquivel....
De allí, con las sombrillas abiertas al viento y aguantando como velas a Eolo por la calle San Eloy, comimos en el Patio un grupo de ruteros, otros se fueron a otros lugares y con otras amistadades. El grupo más numeroso visitó por la tarde la iglesia del Salvador, rezamos ante el Jesús de Pasión, foto ante Montañés en su plaza, iglesia de la Anunciación, plaza de la Encarnación con fotos ante las setas, iglesia de San Onofre, Catedra, barrio de Santa Cruz, parque María Luisa, cerrado por el aire como el de Murilllo, calle san Fernando, Tabacalera, catedral y ayuntamiento. Y antes de retirarno con la suerte de un décimo en calle Sierpes, contemplamos los ángeles de luces navideñas entonando villancicos de Navidad en la Plaza de San Francisco. Con lluvia, viento y la noche encima, el Guadalquivir nos traía la noche y la llegada del autobús de regreso. 
El regreso, muy parecido en el itinerario atmosferico, lluvia chirimiri, viento, mantas de agua y zapatos y calcetines achancletados al llegar a nuestros domicilos. Una odisea pero con final feliz, y mejor que lo que esperábamos pues las aventuras fueron todas felices. 


























domingo, 15 de diciembre de 2019

sábado, 14 de diciembre de 2019

EN ALCALÁ INFORMACIÓN. NAVIDAD

SE ACERCA LA NAVIDAD

                                               Se acerca la Navidad. Y no han llegado sus Vísperas con las fiestas de Santo Domingo de Silos, ni el Solsticio de Invierno está a las puertas de la esquina. Faltan varias semanas para las fiestas navideñas, está recién inaugurado el Adviento, y la aceituna se encuentra verde en las ramas de los olivos de nuestros campos. Pero, el mundo comercial puja y porfía por iluminar sus negocios, y obliga a las instituciones púbicas a alumbrados extraordinarios, con guirnaldas cubistas y árboles electrónicos  de Navidad, en este caso de redes de lucecitas de colores,para proteger los montes y convertirse en paladines de la de defensa ecologista. La luz le ha ganado el terreno al sonido musical. La estrella lucífera de la fortaleza de la Mota ha recogido, quinientos siglos después, el faro encendido de la Torre Nueva de la Cárcel Real. La imagen vale más que mil palabras, en este caso mil notas musicales.
Tan sólo ensaya la rondalla de los viejos alumnos safistas   villancicos navideños; y los nuevos amantes del flamenco entonan compases con letras del Niño de Belén preparando sus recitales navideños. Se anuncia el Belén Pasional del grupo parroquial de Los Apóstoles y Discípulos de Jesús, y, en lugar de los Reyes Magos, el   Papa Noel y Santa Claus comienzan a proliferar en las tiendas de los chinos  y se ofrecen en diversos tamaños y formas estandarizadas para adornar las puertas de los pisos y los balcones, jugando a ladrones buenos escalando escaleras de plástico. Parece el mundo al revés, ya no se espera la Epifanía para hacer regalos, sino que, en muchos hogares, invaden las costumbres anglosajonas de regalar por los primeros días de Navidad. La fiesta de Santo Domingo, sin mucho entusiasmo festivo, concentra en su semana la mayoría de los actos culturales y ágapes de amigos, empresas y asociaciones.
                                               Ha pasado el 450 Aniversario del Nacimiento de Juan Martínez Montañés. Y deja sus huellas.  Se convoca un concurso nacional de escultura, y se anuncia como actividad complementaria una nueva muestra en la ciudad de Sevilla. Es el momento de compartir la vivencia estética de una ruta por sus lugares de producción artística, o de acudir al Museo de Bellas Artes y contemplar in situ su paso por tierras sevillanas, desde el hercúleo San Cristóbal a la intimista Cieguecita de la Inmaculada Concepción, de retroceder al colorido del policromado de las tallas de Santa Clara, de palpar a corta distancia  las tablas de  San Juan Bautista del retablo de la iglesia de la Anunciación, de contemplar,  a modo de dialogo,  la imagen san Jerónimo de San Isidoro de Santiponce, de interrelacionar la gubia de sus obras de San Leandro o de Santa Ana con los cuadros de su pintor estofador el maestro Francisco de Pacheco.

Se acerca la Navidad. Y, sin embargo, la economía ha cambiado muchas costumbres y muchos sistemas de trabajo. Ya no se espera para dar el pistoletazo de salida la festividad de la Pura, ni que las aceitunas se encuentren  negras en los olivos marteños, en detrimento de los antiguos picúos. Se adelanta el tiempo de la recolección, se busca la ecología de los primeros aceites de caldo verdoso, y se llena la estación de emigrantes a la espera de la llamada de los patronos, donde predominan los africanos, de tez negra o de color membrillo, como referían nuestros antepasados a los norteafricanos. Ante la falta de mano de obra local, o, más bien el absentismo de los parados del terruño, abunda la oferta de unos trabajadores que acuden desesperados a paliar su pobreza  y de sus familias en tierras extranjeras con una temporada que a veces no alcanza ni los treinta días.  Se ha cambiado el sistema de esclavitud de siglos pasados por la oferta de personas que, a veces, sufren los desgarros de la deshumanización de nuestro tiempo. Ahora, el trabajador extranjero a cuenta del patrón, no es el instrumentum vocale de tiempos romanos. Incluso disfruta de alojamientos de nuestro recinto histórico y patrimonial de los campos y aldeas, comparte los derechos laborales de los convenios agrícolas y se integra armoniosamente en muchas familias agrícolas. Pero, todavía, perviven vestigios de sufrimientos de duermevelas al cielo frío de las noches alcalaínas, reciben la ayuda subsidiaria y asistencial de las entidades caritativas y no se puede comparar nuestro pasado migratorio en tierras europeas con el que reciben los nuevos emigrantes.
Se acerca la Navidad. Lucen banderas, en las fiestas profanas de la Constitución del consenso. Y el relato llena de ficción y evasión muchos hogares. Entre ellos, la mujer ocupa las páginas de los rotativos. Curiosamente, los alcalaínos no olvidan que son gente de frontera, y la mujer queda muy bien relatada por Juan José Montiel en su nuevo Premio del Relato Noche de Reyes en la VI edición , que convoca el centro alcalaíno de  la UNED. En hora buena, por tu premio tercero. Muy merecido.,   


viernes, 13 de diciembre de 2019

DATOS SOBRE ELALCAIDE ANTONIO LÓPEZ DE GAMBOA

Lápida votiva que el alcaide guardaba y recoge el nombre del Municipo de IPocobulco ( ALCALÁ  ROMANA ?).,, al mismo tiempo  que citaba el duonviro Publio IunioAbito,  y dos tribus punenses y lunenses que se la dedicaban por sus méritos. 





EL TESTAMENTO DE SU ABUELA TERESA RODRÍGUEZ

Hace unos años, escribía la archivera Carmen Juan Lovera sobre la figura del alcaide Antonio López de Gamboa, como el primer alcaide que había encabezado una lista de este cargo de la ciudad de la Mota, y lo había transmitido hasta el final de dicha alcaidía en el siglo XIX, porque anteriormente se encontraba otros miembros relacionados con el conde de Cabra, o en miembros de familias que lo recibieron en forma de tenencia de alcaidia y hemos publicado en otros artículos. En las actas de cabildo de 20 de junio de 1582, se encuentra el modo de adquirir diccho cargo mediante la campra que hizo su padre en 1574 ante el Consejo Real de Felipe II. También,  se detallan la herencia por el mayorazgo de Antio López de Gamboa, y el sistema de los lugartenientes, los  la carta de venta, sus condiciones,  provisión real, el «socorro» de 9.000 ducados para las «grandes necesidades de la Corona en las guerras de Flandes y contra los turcos, el salario anual  del alcaide de 100.000 maravedíes, que debían pagarse en las alcabalas de S.M. de  la ciudad de Granada, los privilegios anejos al cargo de alcaide de regidor perpetuo, preeminencias, derechos y prerrogativas similares al duque de Sessa alcaide que al presente es de la dicha tenencia».
Carmen en un  apartado de  la cultura  y linaje de  don Antonio , recogía  estos datos de su cultura
No se puede dudar de la cultura del alcaide al leer su manuscrito; pues de la bibliografía que utiliza se desprende un extenso conocimiento tanto de los autores clásicos como de los humanistas y también de los historiadores contemporáneos y los cronistas medievales. Un cronista de Carlos II nos dice de él lo siguiente: «...muy noticioso caballero cuyos manuscritos tiene don Pedro Faxardo» (1). Otros genealogistas, entre ellos Sancho de Aranda (2), nos hablan del linaje de los Gamboa, hidalgos originarios de Álava que se establecen en Baena, en tiempos del infante don Juan, señor de Vizcaya, en el siglo XIV,  A principios del siglo XVI, Antón López de Gamboa, hijo del regidor de Baena Juan López de Gamboa, se establece en Alcalá, al casarse con la alcalaína doña Teresa Rodríguez de Pareja. Son los padres del licenciado Benito López de Gamboa, que estudiara en el Real Colegio de Granada donde presenta expediente de su hidalguía. El casamiento del Lcdo. Benito con doña Beatriz de Erasso Gaindo, de Écija, le lleva quizá a desempeñar oficios burocráticos en la Corte, ya que uno de los más importantes secretarios de Carlos V, heredado por su hijo Felipe II, fue Francisco de Eraso. El licenciado debió ser persona influyente, su cargo de Consejero de Indias lo demuestra, y establecer mayorazgo en la alcaidía de la ciudad, donde por entonces era alcaide el señor de Baena duque de Sessa, supondría un gran triunfo para su estirpe. 
Por el testamento de su abuela Teresa Rodríguez de Pareja, podemos comprobar su presencia familiar en la ciudad de la Mota entre los descendientes de los conquistadores  relacionados con los miembros y deudos del conde de Cabra. El testamento se levantó e  24 de septiembre de 1538 ante el escribano Francisco de Ordóñez, siendo testigo el cura Hernando de Contreras y Juan de Illescas (legajo 4553). Por los dados de sus mandas, se recogen estos interesantes datos:
-Fue enterrada en una sepultura del coro de la Iglesia de Santa María la Mayor, lo que nos manifiesta que la Iglesia no debía todavía haberse iniciado por esta parte , sino que se mantenía el coro de la iglesia gótico-mudejar. Tenía alguna deuda con el escribano Blazquez y un censo pequeño con Rodrigo Alonso.
 -Se ordena que se hagan el acompañamiento por beneficiados y capellanes desde su casa a iglesia, las  consabidadas misas de requiem (9), vigilia, marido (5), padres (5) y  almas del Purgatorio, El cirio no debía olvidarse a los miembros y hermanos de su cofradía de la Limpia Concepción,ni la limosna de dos maravedíes a las ermitas y monasterios acostumbrados y al de San Lázaro de Jaén, tampoco el hábito franciscano  para su mortaja.
-Sin embargo, es interesante para conocer la familia y  parientes del alcaide, pues sus hijas  y tías del alcaide Gamboa eran Isabel de Gamboa, casada con Francisco Hernández Palomar, la doncella Ana de Valenzuela ( a quien deja el terno y quintado de bienes),  Francisco de Gamboa ( que ejercerá de provisor y clérigo de la Abadí), Pedro de Gamboa, y Benito López de Gamboa, padre de Antonio y el que compró la alcaidía, y tambien  tenía una nieta, hija de Catalina de Monte y Juan de Narvaez, lla,mada Ana que casó con Gonzalo de Medina.
Otro hijoAlonso de Gamboa Eraso  clñrigo capellán  era vecino de Castillo de Locubin em 1591.


(1) De Mendoza, Juan: Blasón ilustre genealógico de la casa y familia de Pineda y otras que con ella se enlazan. Madrid, 1675. (2) De Aranda, Sancho: Discurso genealógico del Linaje de los Aranda que viven en Alcalá la Real... Recopilado el año 1548. Manuscrito 18.040 de la Biblioteca Nacional. 84 BOLETÍN DEL INSTITUTO DE ESTUDIOS GIENNENSES y desde entonces intervienen activamente tanto en la defensa como en el gobierno de la población.

lunes, 9 de diciembre de 2019

EL PRINCIPIO DE LAS OBRAS EN LA IGLESIA DE CONSOLACIÓN



Manda del esposo para la obra del monasterio






Siempre que se comenta la historia del convento de Consolación se relaciona con los frailes franciscanos que se hallaban en San Marcos y se trasladaron a la parte baja de la nueva ubicación junto a la calle Real. El cronista Guardia Castellano fija la  presencia de estos frailes en 1506  y se alojaron en esta ermita, y comenta que se bendijo el 21 de agosto de 1529 por el obispo de Santarin.  Domingo Murcia aproxima la realiza del nuevo convento al 1536 con la donación  los solares actuales en 1536  para su fundación por parte de Antón García Valderas y Sancha González de la Hinojosa; en 1538, se compraban nuevos solares que ampliaron los terrenos anteriores para la zona del huerto, monasterio y templo, y en ese mismo año el obispo de Tagasta, Cristóbal Barrionuevo. bendecía iglesia y monasterio. 
Manda  de la esposa
Debió ser una obra de poca envergadura con un cerramiento y algunos cuerpos para vivienda de frailes y otros de templo, muy lejanos a los que se alzan actualmente. Varios documentos ilustran de esto, porque en 1537, todavía la obra ni se ha iniciado, ni está terminada; y, en pocos meses en 1538, era una realidad. En concreto, dos testamentos de el matrimonio de Francisco García Vejarano y Elvira Ramírez dan testimonio de que las obras no han comenzado, en 1537, por medio de las mandas testamentarias.
Así dice la del esposo " mando que se de para  la obra del monasterio que se ha de fazer los frayles un ducado y se le den en quando comiencen a edificar  el dicho monasterio", además se declaraba cofrade de la Limpia Concepción y encargaba a su hermano Bartolomé, vecino de Colomera,  que las misas de requiem, vigilia y purgatorio, así como dos misas en el día de la Virgen de Marzo y de Agosto y otras dos a la Virgen de Guadalupe se celebraran en la iglesia de Santa María,  Para cumplir esto, dejaba dos fincas, una  de aranzada y  otra media de viña en Cañuelo y Pasada Baena y unas casas en Alcalá. Levantaba el testamento  en catorce de abril de 1537, la misma fecha  que  lo hacía  su esposa. Fue enterrada con su marido y acompañada como cofrada por la cofradía de la Concepción, en la iglesia de Santa María Mayor de la Mota en la sepultura de Catalina Monte, esposa de Gonzalo Roldán, donde estaba enterrado su hermano Mateo Serrano Vejarano : "  mando para el monasterio que se ha de fazer en esta  ciudad de la orden de frayles que está en San Marcos, quince reales, mando que se den de mis bienes  en principiándose el dicho monasterio e después de mis días ".  Se declaraba también  cofrade la Limpia Concepción y dejaba a su marido como usufructuario de sus bienes y, tras su muerte, se los dejabaal monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe para que  en ella se dijera diez misas por su alma, lo que  remonta la devoció a  la Virgen de Guadalupe en la población alcaláina en este año, y nos hace comprender que existiera, al pie de la iglesia, una capilla dedicada a Nuestra Señora de Guadalupe, donde actualmente se encuentra la Virgen del Pilar. Ambos se declararon usufructuarios.

CONCLUSIONES

-Son las primeras noticias de la devoción a la Virgen de Guadalupe en Alcalá la Real, y se encuentran en un contexto del monasterio de frailes de Consolación.
-Hasta abril de 1537, no habían empezado las obras del convento de estos fraile que, hasta ahora, se habían alojado en la ermita de San Marcos. 
TESTAMENTOS DE FRANCISCO GARCÍA VEJARANO Y ELVIRA RAMIREZ



EN LA SEMANA DE JAÉN, EL LATONERO



EL LATONERO, UN ANTIGUO OFICIO
En el libro de Alcalá la Real. Cancionero, relatos y leyendas, se escribía sobre los lañadores que acudían a la ciudad de la Mota a principio del siglo XX, ambulando por la calle mientras pregonaban, mediante el lañado, el arreglo de lebrillos, cántaros, fuentes, platos y todo tipo de cerámica, y los asociamos con los que arreglaban sombrillas y cántaros y ánforas metálicas. Como era un oficio que escaseaba en la ciudad, hasta que se establecieron unos latoneros de origen italiano, un siglo anterior, se comentaban que eran escasos en los establecimientos de tiendas, a pesar de que latoneros, también los hubo y se pagaron sus gastos en la edificación del ayuntamiento alcalaíno allá por el cuarto decenio del siglo XVIII. Pero ha caído en nuestra manos un documento que versa sobre el testamento de Alonso González, vecino de Priego, que rendía sus últimas mandas en Alcalá la Real ante el escribano Francisco Ordóñez, el 19 de julio d 1537, recién estrenado el uso del latón sustituyendo al cobre y bronce en los utensilios de la cocina y de otros menesteres como el arte, que ejercían sobre todo los caldereros, dando lugar a gremios y nombres de calles en las grandes urbes como la de Los Caldereros o la Calderería de muchas ciudades.. Se beneficiaban de la maleabilidad del latón, esa aleación de cobre y zinc, que les permitía superar y multiplicar las formas artesanales y artísticas anteriores, Además, no era extraño que este latonero también trabajara el estaño, plomo, cobre y bronce, sin tocar oro, plata, acero o hierro. Tampoco nos extraña que fueran los precursores de fabricación de otros productos que conocemos como los cubos de pozos, candiles, embudos, las formas para dulces, bandejas, calderas, …Hasta que se montaron tiendas de latón, solían acudir latoneros de otros lugares en las plazas públicas de la Mota, o del Ayuntamiento posteriormente; y, en la feria de Alcalá, donde vendían sus productos. 
Los latoneros también, como hemos comentado lañaban y sellaban las tinajas y botijos, nuestros pipos, cántaros, dolias etc. Todavía se encuentran sus huellas en los museos etnográficos donde se exponen sus objetos como el de Artes y Costumbres del Palacio de Villadompardo de Jaén.

Los latoneros ambulantes trataban el latón y el cobre, y arreglaban por las calles de los barrios altos cacharros caseros de latón o cobre en la década de los cincuenta del siglo XX, incluso sartenes, barreños, cubetas antes de la llegada del plástico en los objetos domésticos. Reparaban tinajas, lebrillos, cántaros y cacharros de barro esmaltado, mediante lañado de las grietas producidas en los recipientes. Los niños se fijaban en ellos mientras hacían el lañado mediante unos agujeros en el vidriado con un taladro de mano, que perforaba el barro y de forma paralela a la grieta, cada agujero. Eran unos personajes populares que conectaban con los vecinos y avisaban de su oficio con algún sonido de flauta artesanal y, a grandes voces, profería, como en otras ciudades: ¡¡ El Latonero!! Se arreglan casos, cacerolas, sartenes de porcelana. Se lañan lebrillos, cantaros, palanganas y pucheros de barro. ¡¡ Niña, vecina, el Latonero!
El latonero del siglo XVI, Alonso González no puede quedar desapercibido. Había caído enfermo en la ciudad de la Mota y requería los servicios del notario para declarar sus últimas intenciones. Quería ser sepultado en la iglesia de Santo Domingo de Silos, y dejaba parte de sus bienes e ingresos en sus hijos Juan González, Beatriz y Marta González, curiosamente, a todos los había dotado con bienes en sus matrimonios. Y, esta última se casó con Martín Hernández de Bailén, vecino de Priego. Años más tarde, el maestro de obras Alonso González, trabajaba en Alcalá, y su hijo Luís González de Bailén se casaba con la hija de Ginés Martínez de Aranda. No es de extrañar la relación de los lañadores con los arquitectos, pues intervenían lañando las paredes de murallas y edificios públicos. Y Ginés requirió sus servicios en el Gabán de la Mota. Pervivieron hasta los años cincuenta del siglo XX, existían latoneros, hojalateros, caldereros de feria y otros relacionados con estos nuevos oficios en tiendas de barrio y en la plaza principal. Pero la voz de los latoneros se extendía por los barrios avisando a las vecinas demandando el arreglo de   todo tipo de cacharros de cocina con precios muy baratos para las familias pobres. Aquellos hombres con su cajita metálica y un hornillo portátil, alimentado con carbón, derretían el estaño con los calientes soldadores con el fin de arreglar a las vecinas   sus objetos domésticos.  Tras su cobro, se marchaban con su bicicleta de anchas ruedas y un portalin de madera, diciendo ¡Latonero! ¡Se arreglan cacharros de lata y cántaros de porcelanaaa!