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jueves, 23 de febrero de 2017

FOCIÓN


El funeral de Foción (1648). Descripción: Óleo sobre lienzo. 114 x 175 cm.Localización: Museo Nacional de Gales. Cardiff

Autor: Nicolas Poussin

Este cuadro de Nicolás Poussin es una lección histórica de la vida de una persona entregada a la política, y, la enseñanzas de su triste final, en el que se ve Foción solitario inmerso en este inmenso paisaje  anacrónico DE LA Italia DEL SIGLO XVII, CONTRASTA LA CONDUCIÓN DE SU CADÁVER CON EL FONDO DE LA MUCHEDUMBRE ANTE EL SENADO O EL AREÓPAGO. No pasó por alto la indiferencia de la gente de la escena. Envuelto en el clasicismo, este pintor normandés recogió muchos temas históricos y mitológicos, EN este caso  una enseñanza que completamos con la traducción de su vida escrita por C.Nepote. 
El ateniense Foción, aunque  gobernó  muchas veces los ejércitos y ocupó las más altas magistraturas, sin embargo fue mucho más famoso  por su vida  sin tacha  que por su hechos militares Por cierto,  no  se  le concoce por ningún hecho cierto de sus hazañas bélicas, sin embargo  alcanzó la fama de sus via, la fama que tuvo de la primera, por la que es podado el Bueno. Pues fue siempre pobre  pudiéndose ser muy rico a causa de los frecuentes cargos desempeñados los más altos poderes que el pueblo había concedido. Este,   rechazando los regalos  de grandes sumas de dinero por parte del rey Filipo y exhortándole unos legados que los recibiera y, al mismo tiempo, haciéndole ver  que,  aunque el quisiera carecer de ellos, sin embargo debería mirar por  sus hijos, quienes, con dificultad, podrían conservar una reputación tan grande  de su padre estando ellos en medio de la más alta pobreza.


Foción les dijo: “Si se parecen a mí, un pequeño campo los alimentará, este mismo que me llevó a mí a esta dignidad; pero si, en el futuro, no se parecen a mi.,  no quiero que el lujo se alimente y aumente a expensas mías.
                                                 II
Como la próspera fortuna le hubiese llegado a los  80  años, en los últimos años de su vida,  concibieron un gran odio contra él sus paisanos atenienses;  primeramente porque había convenido con Demades  en entregar la ciudad a Antípatro y,  por su consejo, habían sido desterrados Demóstenes junto con los demás que se consideraba  que se habían portado bien con la república, mediante el decreto  la plebe.  
Y en este asunto no solo había cometido la bastardía, a saber, por haber mirado tan  mal por la república, sino por no haber antepuesto la fidelidad a la amistad. Pues, ayudado y hecho prosperar por Demóstenes lo había ascendido aquel grado que tenía dándole auxilio secretamente contra Cares; e, incluso algunas veces fue defendido  por el mismo Demóstenes Foción en los juicios en los que lo acusaban de pena de capital, y salió libre de culpa.  No sólo Foción no  defendió a Demóstenes en los momentos difíciles, sino que lo entregó a traición. Pues, perdió la gracia de los atenienses por este delito  principalmente: teniendo el más alto mando   del pueblo, y, tras hacerle ver Derciclo  que Nicanor, prefecto de Casandro, atacaba el puerto del Pireo, que sin dicho puerto Atenas no podía vivir, y este mismo pidiendo que  proveyese que la ciudad  no fuera privada de  abastecimientos,  entonces, ante la audiencia de todo el pueblo le dijo que no había peligro y prometió que el mismo sería el rehén de todo este asunto. No mucho después Nicanor se apoderó  del Pireo de esta manera, sin el cual Atenas no puede estar por completo. Para recuperarlo  habiendo acudido el pueblo armado, Foción  no sólo no llamó a nadie a las armas sino ni siquiera  quiso ponerse al frente de las armas.

                                                 III
Había en aquel tiempo dos bandos  en Atenas, uno de las cuales defendía a la plebe, el otro a la aristocracia.  En este último bando, se encontraban Foción y Demetrio Falereo. Cada uno de estos bandos  disfrutaba las ayudas de los macedonios. Pues los populares se apoyaban en Polisperconte, y los aristócratas seguían a  Casandro.  En medio de estas circunstancias, Casandro fue expulsado por Polisperconte fuera  de Macedonia. Hecho esto,  la plebe que había quedado  vencedora en seguida,  expulsó  de la patria a los  jefes del bando  adversario  condenados a pena capital,  entre estos a Foción y Demetrio  Falereo. Y sobre este asunto envió legados a Polisperconte, para pedirle que confirmase sus sentencias de muerte y otras determinaciones. Foción  marchó  de este lugar  a hablar con el mismo Polisperconte. Cuando llegó a Macedonia, ante el rey Filipo, ( pero en realidad de verdad no fue sino ante Polisperconte), se le mandó que diese sus descargos a las acusaciones que tenía contra él.  Pues, por entonces, estaba al frente de las cosas del rey. Este, habiendo sido  acusado por Agnónides de haber entregado el puerto del Pireo a Nicanor,   fue metido  a la cárcel por la sentencia del consejo,  y fue devuelto a Atenas, para que allí  se hiciera el juicio a él de acuerdo con las leyes.
                                       IV

 Cuando llegó a Atenas,  estando invalido de pies por la edad y siendo llevado en un carro,  una gran concurso de gente se reunió para verle, como unos, acordándose de su vieja fama, se compadecieran de su vejez,  sin embargo la mayoría se agriaron en ira por las sospecha de rendición del Pireo, y   principalmente, porque se había puesto en la vejez contra de los intereses del  pueblo. Por esta razón, ni siquiera se le dio la facultad de terminar el discurso perorar  ni que se defendiese. Habiendo evacuado algunas formalidades judiciales, una vez condenado, fue entregado a los once varones, a quienes estaba fiado, según las leyes de los atenienses, el castigo público de los condenados de muerte. Foción, al ser conducido a la muerte, le salió a su encuentro Eufileto,  que había tratado como amigo. Este, habiéndole dicho entre lágrimas: ¡Cuántas cosas injustas sufres, Foción!. Este le respondió: “Mas esto me lo tenía tragado, pues este final lo tuvieron muchos varones atenienses”. Contra Foción hubo un odio tan grande de la gente que nadie se atrevió a sepultarlo. Por eso, fue sepultado por sus siervos.


miércoles, 22 de febrero de 2017

ALBERTO JIMÉNEZ FRAU




Traer a las páginas de esta revista la figura de Alberto Jiménez Frau significa reconocer un movimiento muy importante que tuvo lugar a lo largo del siglo XIV en la comarca de la Sierra Sur. Nos referimos al flujo de migración, que, constantemente, tuvo lugar entre los vecinos de Alcalá la Real y las costas malagueñas. Los hay en todas las direcciones: desde el trasiego comercial entre los playeros y los labradores alcalaínos, a su vez vendedores de los excedentes del trigo de la comarca, desde la influencia industrial de la Málaga de aquellos tiempos y los hombres de negocios y de la banca, procedentes de la costa malagueña, que se instalaron en Alcalá, o simplemente, de los emigrantes franceses que tuvieron su primera etapa de asentamiento en aquellas costas de España y, posteriormente, sentaron sus tiendas, comercios y sus oficinas de préstamo en nuestra localidad: nos referimos a Los Govert, los Miquel, los Laloya, los Batéala o los Camy. Sin embargo, Málaga también el foro de atracción de otros muchos alcalaínos, que se avecindaron en ella atraídos por aquel pozo de riqueza, modelo de muchos pueblos de España.

ENRIQUE GIMÉNEZ, UN ALCALAÍNO PADRE DEL PRIMER DIRECTOR DE LARESIDENCIA DE ESTUDIANTES

Entre ellos, el alcalaíno Enrique Jiménez recaló en aquellas tierras. Este personaje, a veces, enigmático para muchos críticos de la biografía de Alberto Jiménez, debió influir en su hijo. Pues, se le había educado en la formación básica de aquellos y había entrado en los estudios eclesiásticos gracias a la preocupación de su abuelo por la formación académica de sus hijos. Pero, aquellos estudios, con tanto fundamento escolástico, no debieron satisfacer las inquietudes de Enrique hasta tal punto que se salió del Seminario de Jaén para volver al seno de su tierra natal .
Pero, en aquellos tiempos comprendidos en la mitad del siglo XIX, la comarca alcalaína tan sólo ofrecía a las personas emprendedoras la incorporación laboral a la vida campesina, gracias al amplio desarrollo de roturación de los montes y al reparto de muchas tierras con motivo de las diferentes desamortizaciones; pues, la burocracia había perdido mucho terreno con la desaparición de la Abadía y no ofertaba ningún puesto ni empleo gratificante para la carrera profesional a los que habían alcanzado algún grado de estudios de tal manera que no les quedaba más remedio que emigrar a tierras americanas, filipinas o a los polos de desarrollo español de aquel tiempo como era Málaga. Eso hizo Enrique Jiménez, pidió a su madre varias monedas de plata y se marchó de la ciudad con destino desconocido.
Tras varias estancias en diferentes lugares de Andalucía, recaló en Málaga, donde se casó pronto, sin embargo a los pocos años quedó viudo. Enrolado en el mundo empresarial de su época, viajó a Paris, sede de importantes encuentros internacionales del mundo de la técnica, ciencia y comercio, para llevar a cabo ciertos negocios relacionados con el mundo de la seda. Allí, conoció a donde a su segunda mujer Henriette Fraud. De este matrimonio nacieron en Málaga varios hijos, entre ellos Alberto Jiménez Frau.

ALBERTO JIMÉNEZ FRAU

Estudió por libre Derecho en la Universidad de Granada bajo la preparación de diversos miembros de la familia Orueta ( Ricardo Orueta, escritor que dominaba el mundo literario francés y le preparaba para los exámenes oficiales de derecho, y su padre Domingo Orueta, un prestigioso geólogo que va a poner a disposición de Alberto una de las más importantes bibliotecas de su época y los avances de los conocimientos científicos de finales del siglo XIX ). Esta familia influyó profundamente en la formación intelectual de Alberto Jiménez Frau, y, al mismo tiempo, lo introdujo en la afición por el gusto artístico y el conocimiento del mundo científico y literario. Pero, como figura nacional quien mayor impacto tuvo en su formación fuel la del kausista Giner de los Ríos, de ahí que se le considera uno de sus últimos discípulos. En la capital malagueña formó parte de un grupo cultural con el nombre de “La Holganza Ilustrada”, en la que se integraron su hermano Gustavo Jiménez, José Moreno Vila, poeta, amigo y crítico, Francisco de Orueta Estebanéz de Calderón, nieto del Solitario, y Manuel García Morente, filósofo arjonillero renovaron la cultura provinciana y localista de la capital costeña. Algunos miembros de este grupo jugaron un papel fundamenta en la Residencia de Estudiantes como Alberto Orueta y Moreno Vila..
. Pronto rompió con este grupo, y se trasladó a Madrid de la mano y carta de presentación de Francisco Ginér de los Ríos para realizar los estudios de doctorado. Casó con Natalia de Cossío, esta mujer “alta y delgada, de figura distinguida,que emanaba una clase determinada de equilibrio, una tolerancia sobre manera civilizada y curiosa ante las cosas . Ella dirá, un poco tímidamente, que tuvo la suerte de ser educada por tres pedagogos singulares: su padre, su marido y el propioGiner de los Ríos”.
Alberto Jiménez Coincidió este tiempo con su mujer en dos importantes acontecimientos culturales: la difusión del pensamiento de la Institución de Libre Enseñanza, plasmada e “impulsada por Francisco Giner de los Rios, que de profesor de Filosofía del Derecho se convirtió muy pronto en verdadero filósofo de la educación. La Institución fue, a partir de 1876, el movimiento educativo no oficial más importante desarrollado en España a lo largo de la Historia. Los profesores y catedráticos más eminentes del país fueron expulsados de la Universidad Oficial a raíz de la conocida como segunda Cuestión Universitaria y se incorpora al proceso impulsado por Giner de los Rios y sus discípulos.



Resultado de su labor, reconocida por los sectores más liberales de la monarquía, fue la creación en 1907 de la Junta para la Ampliación de Estudios, con sus numerosos centros e institutos, la Residencia de Estudiantes y el Instituto Escuela”. En segundo lugar , con la juventud de su esposa, que manifestó que vivía “ en una época cuando la mujer española se estaba incorporando al saber, cuando empezaba a gustar del aire libre, del paisaje y de los monumentos que en él habían crecido”.Hasta tal punto sintonizó con el movimiento del Instituto de Libre Enseñanza, que pronto formó parte de una de sus instituciones más prestigiosas. En 1900 se creó un Ministerio dedicado exclusivamente a la enseñanza, con el nombre de Ministerio de Instrucción Pública y en 1907 la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, presidida por don Santiago Ramón y Cajal pero personaje que le dio vida fue don José de Castillejo.






 Dentro del marco de actuaciones de la Junta, en 1910 vio la luz el proyecto de un Colegio Universitario, por el Real Decreto del 6 de Mayo de dicho año. El director de este pequeño colegio, ubicado en sus primeros momentos en un hotelito de la calle Fortuna, por indicación de Francisco Giner, fue Alberto Jimenez Fraud, figura determinante para la institución quien pasó tres años como institucionista. Como comenta el prologuista Luís G. Valsdellano de su libro “La Residencia de Estudiantes” Giner de los Ríos se fijó en su inteligencia serena, en sus condiciones de integridad moral, sus dotes persuasivas, la firmeza de carácter, y, sobre todo, la capacidad de que en él se advertía para entregarse generosa y totalmente a su ideal. El contacto directo con sus maestros Giner y Cossío, hicieron surgir en el su auténtica vocación la de ser un educador de la juventud, dedicando toda su vida a esta labor cultural. Todo ello con un sentido reformista, que trató de compaginar el carácter y las costumbres de la sociedad española con lo más depurado , libre y tolerante de la vida y cultura europeos A partir de 1910, dirigió esta ya denominada Residencia de Enseñantes, lugar donde enseñaron y estudiaron figuras eminentes del ámbito mundo cultural y científico. Perseguía esta institución una residencia de estudiantes provenientes de las provincias , que encontraran no sólo un lugar de aloja miento sino también un sitio donde se complementara su formación familiar y cultural, a la vez que el contacto con profesores prestigiosos y personalidades que ilustraran a los pensionados en una formación integral del individuo. Por eso en otra ocasión manifestábamos la relevancia de Alberto Jiménez con estas palabras “persona importantísima para la generación del veintisiete, expansión de las ideas de la Institución libre de Enseñanza y, desarrollo de la investigación científica y , sobre todo, con el intercambio cultural de Europa”. La Residencia, a pesar de influjo anglosajón, siempre tuvo como principio fundamental la libertad a la hora de desarrollar todo tipo de actividad cultural y científica. Bajo la égida de Alberto Jiménez, este humanista será siempre fiel a la libertad de los individuos frente a los totalitarismos de cualquier signo, una institución modelo de enseñanza para la posteridad.
Fue un gran amigo de Juan Ramón Jiménez, que siempre recordará a su madre los afectos y dedicación que le tuvo con él la Residencia de la Colina de los Chopos, tal como le puso de nombre aquel paraje o páramo cultural de España. La lista de personalidades con las que contactó, durante su dirección de la Residencia, fue muy importante y, entre Juan Ramón y Alberto Jiménez:, a partir de 1913 comenzó el movimiento literario de la Generación del 27, que tantos frutos y poetas ha dado a España-Alberto Jiménez Frau ejerció un tipo de pedagogía en la que cuidaba el mínimo detalle para que los residentes se sintieran felices. Tras su estancia en Inglaterra y con el asesoramiento de la Junta de Ampliación e Investigación Científicas, consiguió lo que manifestamos en otro artículo anterior “ prever la creación de laboratorios de trabajo” y de otras instituciones destinadas a promocionar el progreso cultural de España y la mejora de nuestras instituciones de enseñanza e introdujo algunas costumbres inglesas como la labor de las tutorías que dieron sus fruto en la Medicina y el Arte.
De gran transcendencia para la vida cultural española de los años veinte y treinta fue la Residencia de Estudiantes, donde convivieron Unamuno, García Lorca, Machado, Ortega y Gasset, Juan Ramón Jiménez, Eugenio D’Ors,...y han pasado por su cátedra eminentes figuras como la de Einstein, Bergson, Paul Valery, Paul Claudel, Hugo G. Wells, Le Corbusier, Ravel, Marie Curie, etc. Y, no podemos olvidar a científicos españoles como los doctores Ramón y Cajal. doctor Negrín, el histólogo Nicolás Achaparro, Severo Ochoa,Calandre,Paco Grande, Sixto Obrador, del Río Ortega….
Los más beneficados dentro del grupo fueron los futuros arquitectos, y eran asesorados por Morelno Villa Los alumnos de ciencias tenían al lado el Instituto Nacional de Física y Química, dirigido por Blas Cabrera, colaborador de la Residencia donde pronunció conferencias y cursillos. También estaba al lado el Museo de Ciencias Naturales dirigido por Ignacio Bolivar. Los de medicina tenían a su disposición los famosos laboratorios de la Residencia dependientes de la Junta subvencionados por ella. Ya en Fortuny tuvieron un pequeño laboratorio de "anatomía microscópica" dirigido por D. Luis Calandre, que era el más distinguido cardiólogo de Madrid. Era el médico de la Residencia y enseñaba Histología a los alumnos de primero de medicina.
En la Residencia se hallaban distintos laboratorios de: Química General, Química Fisiológica, Fisiología y Anatomía de los Centro Nerviosos, Serología y Bacteriología, aunque el más importante fue el de Histología y Fisiología General. Se contaba sólo con 11 plazas para 22 estudiantes, por lo que deberían trabajar por turnos. Se estudiaban siempre temas concretos de la especialidad. Para los estudiantes cualificados, la Junta contó con becas en el extranjero. El acceso a los laboratorios era libre. Podían acudir otros estudiantes que acreditaban su preparación para ocupar las plazas que se ofrecían
De la capacidad organizativa, podemos ponerla de manifiesto en este poema de Gabriel Celaya.


Recuerdo a Don Alberto Jiménez
Fraud, tranquilo,
gobernándolo todo, como quien
no hace nada.
Recuerdo a Don Miguel y a Juan
Ramón, y a Ortega,
y el susto que me daban si de
pronto me hablaban,
y el interés humano que yo, estudiante
equis,
en ellos despertaba, conmigo levantaban.
¡Mi vieja Residencial ¡Mi España
siempre activa!
¡Mi verdad golpeando que no es
sólo un recuerdo
nostálgico, adornado de glorias
arrastradas,
sino algo siempre claro como
espejo y ejemplo!
Porque si fuimos fruto de un
árbol plantado,
también somos semilla de un
nuevo crecimiento.

La guerra civil significó un paréntesis de este movimiento científico español. Tras el exilio, Alberto se dedicó a la docencia en las universidades y llevó a cabo varios escritos, entre ellos “Ocaso y Restauración. Historia de la Universidad de España” o la mencionada “ La Residencia de Estudiantes”. Alberto Jiménez Fraud y su familia fueron , acogidos en Cambridge, donde Jiménez Fraud tuvo una lectoría en el King's College y fue miembro de la High Tablee Luego fue Oxford, el New College, la High Tabla También su casa y el ambiente anglosajón fueron foco de atracción de investigadores españoles y extranjeros y fue definido por Caro Baroja de esta manera.
Allí encontré (en Oxford) un hogar español . En un sitio céntrico, cerca de St . Giles,¡ Hay un vallado que contiene dos o tres casitas y que se llama Wellington Place.En una de estas casitas vivía, con su mujer, don Alberto Jiménez Fraud.
Don Alberto era un hombre algo mayor que mis padres, nacido en Málaga ,con ascendencia francesa por el lado materno . Había sido el último en edad de los discípulos predilectos de Giner de los Ríos y se había casado con la hija de Cossío . El y su mujer, doña Natalia, constituían una pareja muy singular, porque siendo de caracteres muy diferentes entre sí, estaban muy compenetrados y vivieron con un ideal común. Lo mismo en el destierro de la vejez que en la-época, más plácida, de la juventud".
Y por encima de todo hay que destacar ,lo que referíamos sobre la figura de Alberto Jiménez Frau, un malagueño con sangre alcalaínanos viene a la memoria “esentura” de Enrique Jiménez que debió influir en la personalidad de su hijo Alberto, que, como él, no se ancló en los localismos inocuos, sino que proyectó su amor a España con la entrega diaria a un ideal que desgraciadamente le vio morir en el exilio como traductor de la ONU: ser amante de la libertad”:

Francisco Martín Rosales


VILLALOBOS EN IDEAL ALCALÁ LA REAL




        VILLALOBOS redacta su historia con páginas recientes desde se constituyó actualmente  una entidad separada del partido de Cantera Blanca al erigirse en aldea a mediados del siglo XX. Está marcada por su pasado de tierra comunal y de propios, de conquista del monte y de nuevos cortijos diseminados, unos pertenecientes a los propios de la ciudad y otros  a las roturaciones contemporáneas por parte de de particulares. Pues la mayor parte  de estas tierras ocupaba, desde  el paraje de Maleza Prieta, en las faldas de la Sierra del Camello, unos terrenos  que fueron roturados desde finales del siglo XVIII hasta mediados del siglo XIX y pasaron del caudal público a manos privadas; dando lugar a la construcción de albergues, cortijos y viviendas en la parte que les tocó por roturación. Como muestra, lo fueron  Allozarejo, Carboneros, Llano de los Muchachos,  y Yerbatunal. 
        Mucho se ha especulado por su nombre, que se envuelve en la leyenda del mundo rural a la época de la caza y muerte de lobos, por cierto en tiempos pasados sufragada por las arcas municipales. Pero, en verdad que el nombre de estas tierras se debe a la familia Villalobos, jurado del cabildo municipal del siglo XVI que poseía un cortijo por estos lares. Primavera es la estación ideal para pasear por estas tierras Con el mapa de Amelino López, manuscrito de principios de siglo XX, un senderista se topa  con cortijos y casas renovadas y destruidas entre muladares. Pero, nos describe una página geográfica del pasado. Pues el cortijo  de   Villalobos se mantenía en la ribera del arroyo del  Palancares,  y sus tierras lindaban  a occidente con el arroyo de Ana Ramos y a oriente con el camino de Agreda sin formar una cortijada ni ningún núcleo rural. No obstante, ya se distinguía un molino de pan que se movía por las aguas del Palancares.  os cortijos eran  de grandes extensiones en las que predominaba  la labor en tierra calma. Por cercanía a este cortijo se encuentran en dirección oriental  Los Cierzos, Casillas de las Bizcas, casa de Félix Chinguil ; en la parte norte a partir de la Fuente de los Ballesteros, pequeños cortijos con unas tierras de pequeñas extensiones,  casillas de don José Retamero, Juan Simeón,  casa  de Cañada Honda, Antonio Nieto,  Cigarrón, Filancha,  Francisco Cantero y  el cortijo Veneroso ( algunos le llaman Venerose, y  Veneroso fue un comerciante genovés que compraba lana y ejercía de regidor en el ayuntamiento alcalaíno)¸ por el camino de la Fuente la Zarza, a su izquierda el cortijo de Ana Ramos    hasta el camino de  Alcalá a Morca que desemboca en el de Agrela ..); recorrían estos parajes el camino de los Agueda y la Fuente la Zarza entre tierras eran de secano, calma, monte y erial en su mayoría. En dirección occidental a la fuente y camino de la Zarza y el arroyo de Ana Ramos, el cortijo de Juan García. Tras pasar el camino de la Ventilla, que procede del de Vélez y Hueltes,  y por encima de los caminos y fuentes descritas, se encontraban  el cortijo del Allozarejo  de monte y   tierra calma, la Olla, la casillas  de la Churrera y Antonio Castillo, cortijo Fuente Hoyos,  y en dirección al oriente, la casa de Dolores Rincón, María Morón, Portillo Terrones, Juanico el del Camello y  Juan Calvo. En el mismo Camello, algunas casas, casillas de Castillo, el cortijo de la Barra, y  una gran cantidad de chozas , todas estas últimas linderas con el termino de Montefrío e Íllora, desde donde corrían  las aguas del arroyo Cañadas. Cerca Carboneros. Mirando al sur del cortijo de Villalobos hasta llegar al cortijo del Juanil en un terreno de tierra calma, para producir cereales y muy poco monte, estaba  el cortijo de la Aroma y la casa de Manuel Ibáñez bajo el camino que enlaza el de los Gueltes con el que viene de Alcalá hasta Agrela; por encima el cortijo de la Chota; pasando el camino del Juanil  por el Gatunar y arroyo, cortijo de la Chota,  casilla de Antonio Valverde  y Fernando y al pasar el camino de Alcalá, el cortijo de las Ánimas, de los Almendros, cortijo Pérez, el Tablero, Melgar  y la Merced tras pasar el camino de la Zarza.

        Muchos factores han intervenido a la nueva imagen de este rincón alcalaíno. La mecanización de los campos, el transporte privado hacia los lugares de labranza y la concentración de su población en Alcalá la Real ha dado lugar que  su población haya descendido en más de las dos terceras partes desde 1986 ( 260 habitantes) a 2011 (99). Actualmente, se habrá desangrado mucho más. Y tan sólo se encuentra una concentración de viviendas en torno a las carreteras de acceso y las casas nuevas del cerro de enfrente. En años anteriores a los ochenta del siglo XX,  se repartían 317, y actualmente solo quedan 69 en forma diseminada y 48 en torno al lavadero, puente, escuela y fuente, según los últimos datos de 2004, lo que podrimos denominar el núcleo de su población.    Esta zona se ha convertido en zona de olivar intensivo, salvo algunos  lugares junto al arroyo del Palancares, de hortaliza, cereal, frutas, y esparragal.  Sus viviendas son segundas residencias  y lugar de aperos para las antiguas familias que habitan el casco  de Alcalá la  Real, salvo unas treinta familias residentes. Actualmente la población de Villalobos es de 99 habitantes ( 21 hombres 20 mujeres en la cortijada, 58 hombres y 30 mujeres en el diseminado) con dos extranjeros de origen británico. Es una aldea eminentemente rural, una de las más diseminadas junto a las Grajeras, No quedan restos de la industria molinera, tan solo algunos enseres del molino harinero en los aledaños del Palancares y ni restos de otro de e aceite en Tablero. En cuanto a los servicios, la escuela, que se mantuvo durante cincuenta y sesenta del siglo XIX, se transformó en  pequeña capilla rural,  dedicada a la Virgen de Fátima. En  mayo de 1997 , se hizo un centro social, que actualmente alberga los servicios informáticos de internet de la aldea.  Pero, la patria chica siempre atrae a los lugareños y, por este año más, centenario de la Virgen de Fátima. 

martes, 21 de febrero de 2017

LOS MITOS DE LA BÉTICA UN EJEMPLO PRÁCTICO. SANTA JUSTA Y SANTA RUFINA.

INICIA
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Revista del departamento de Cultura Clásica del I.E.S. Alfonso XI de Alcalá la Real.  AÑO MMXI-MMXII. Número IX.
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LOS MITOS DE LA BÉTICA

UN EJEMPLO PRÁCTICO. SANTA JUSTA Y SANTA RUFINA.



 


Durante el periodo de la Tetrarquía (fines siglo III, principios del IV DC) está atestiguado en la Bética la celebración del culto a Adonis, amante de Venus. Las Adonías (fiestas en honor a Adonis, muerto y resucitado) se celebraron en Hispalis (Sevilla). Los tejados, balcones y ventanas de las casas eran decorados con los "jardines de Adonis", macetas con ramilletes de trigo, flores, etc. Se realizaban procesiones a los Montes Marianos (Sierra Morena) encabezadas por la autoridad suprema de la Provincia. También se sacaban en procesión por la ciudad imágenes de la Diosa Venus y de Adonis.
Hay referencias a la celebración de las Adonías en la Bética en el "Breviario de Evora", y en las "Actas de las mártires Justa y Rufina", de Hispalis. En Atenas las Adonías se celebraban en el mes de Julio.
El mito de Adonis, muerto por un jabalí y posteriormente resucitado, representa el ciclo anual de la vegetación. Las Adonías eran un ritual fúnebre en el que se celebraba la muerte del Dios y su posterior resurrección. Un himno órfico en honor de Adonis menciona su estancia en las tinieblas tartáricas y su retorno al Olimpo
.





       EN LA LITERATURA

 En las Siracusanas de Teócrito se conserva un trágico canto a la muerte de Adonis:
LLoro a Adonis. "
¡ mil bello Adonis ha muerto,
 ha muerto mi bello Adonis!,
lloran los pequeños Eros.
No duermas, Cipris.  entre  lechos
 de púrpura. roja ¡Arriba, desdichada!
Vestida de negro, golpea tu pecho
 y di a todos: "¡Ha muerto el bello Adonis!"
LLoro a Adonis, y también lo lloran los Eros.
El bello Adonis yace en las montañas.
Su pierna blanca por blanco diente ha sido herida
 y  Cipris  de dolor está abrumada .
Apenas si el bello Adonis respira ,
y por su muslo nevado corre la sangre negra,
y  sus ojos se apagan bajo sus cejas, (...)
(...)
"¡Ay, ay, Citerea! lloran los Eros.
Ha perdido ella a su esposo bello,
y su belleza sagrada al mismo tiempo.
Mientras Adonis vivía,
era mucha de Cipris la belleza.
La belleza de Cipris  con Adonis ha muerto.
. ¡Ay, Ay! Dicen todas las montañas Y  las encinas: "¡Ay, Adonis ha muerto!"
Los ríos lloran por Afrodita en duelo
y en la montañas los manantiales lloran
a Adonis con las  flores de dolor enrojeciendo.
y Cipris grita sus penas por las colinas y el valle
 entre gemidos y lamentos."
(...)
SANTA JUSTA Y SANTA RUFINA



Contexto Histórico: Las persecuciones de Diocleciano. El rito de Adonis y Venus, sus fiestas entraron en Sevilla por Cádiz a través de sirios y egipcios., Los ritos cristianaos cuentan que entran  con los santos varones y san Pablo.

.Vocabulario mítico:

-ADONIS Hijo de Mirra, que era esposa de Cirinas, rey de Siria. Adonis fue padre con Afrodita de un hijo, Golgos, y una hija, Berocea.Afrodita, conmovida por la hermosura del niño, lo guardó en un cofre y se lo confió a Perséfone. Ésta, movida de curiosidad, abrió el cofre y se enamoró del niño. Cuando se lo reclamó Afrodita, Perséfone se negó a devolverlo y ante tal desacuerdo intervino Zeus. El Señor del Olimpo determinó que Adonis pasara un tercio del año con Perséfone, otro tercio con Afrodita y el tercero donde él quisiera, incluyendo el Olimpo.
Adonis fue muerto por un jabalí mientras cazaba. Según una versión, la bestia fue enviada por Artemia, envidiosa de Afrodita. Otra dice que Apolo (para vengarse de Afrodita quien había cegado a Erimantos por haberla contemplado desnuda mientras se bañaba) se transformó en jabalí y mató a Adonis quien murió en brazos de Afrodita. Una tercera versión atribuye su muerte a Ares, que estaba celoso de él por sus amores con Afrodita. Adonis era la imagen de la primavera, personificada en un joven de extraordinaria belleza, amado por Afrodita, De su sangre nacieron las anémonas y por el dolor de Venus las rosas
blancas se volvieron rojas.


ADONÍDAS. Eran las fiestas en honor de Adonis y se celebraban según los Actos Gentiles en el mes de julio; según san Jerónimo ye Isidoro desde mediados de junio hasta mediados de julio. Probablemente, corresponde con las fiestas de Tamuz, sirio o egipcio, celebradas también por los judíos. Las fiestas se celebraban  en las idus de  julio recordando el llanto de Venus por Adonis.
DIOGENIANO prefecto de Sevilla en tiempos de Diocleciano.

-SALAMBONA O SALAMBOA: las diosa Salambona es Venus ( dentro del lenguaje de Asiria) a cuando se encontraba triste por la muerte de Adonis.  Solía estar construida de barro cocido, con un armazón de hierro en su interior, por los ojos salían unos orificios de plomo, que al encenderlos daban lágrimas de plomo. Cunado acontecía esto,  todo el pueblo a su alrededor lloraba intensamente.

-VENUS, diosa romana ( su nombre griego era Afrodita, en el poema Cipris) era la diosa del amor, El nacimiento de Afrodita (Venus, en latín) ha sido transmitido según dos versiones: o es hija de Zeus y Dione (Afrodita Pandemo, la popular, según Platón), o es hija de Urano (Afrodita Urania, diosa del amor puro), cuyos órganos sexuales, cortados por Crono, cayeron al mar y engendraron a la diosa. Apenas salida del mar, los Céfiros la llevaron primero a Citera y luego a la costa de Chipre, donde fue acogida por las Estaciones, vestida, ataviada y conducida por ellas a la morada de los Inmortales.

           


EL LUGAR DE LA LEYENDA-Cuenta la leyenda que la ermita de santa Justa,  situada en el prado de l mismo nombre, fue el sitio donde vivieron las mártires Justa y Rufina, patronas de Sevilla. Pero otros autores consideran este sitio el cementerio donde fueron sepultadas estas  vírgenes,. (Ambrosio de Morales)
-Otros creen que la cárcel donde estuvieron las santas fue en la iglesia del Convento de la Santísima trinidad, fuera de la muralla, donde existen unas cuevas y un pozo a donde fue arrojada santa Justa.
-En el Hospital de san Justa y Rufina, al otro lado y del río y de la muralla, cuentan que fue el sitio donde vendían los objetos de alfarería.

LA LEYENDA O HISTORIA

En tiempos del emperador Diocleciano (286 d.) aumentaron las persecuciones contra los cristianos a lo largo del  territorio del imperio romano. En Hispalis, se celebraban las fiestas de la diosa  Salamboa o Salambona, allí dos jóvenes, de nombre Justa y Rufina, nacidas de unos padres ricos, quedaron huérfanas a los pocos años y se dedicaron a la venta de objetos de arcilla y alfarería. Sus padres las educaron al cristianismo y fueron muy virtuosas en sus acciones con los demás, predominando la caridad con los más desvalidos.
Cierto día, con motivo de la fiesta de la diosa Salambona, rememorando los amores de Apolo y Venus, se le acercaron a su taberna o puesto de venta unas hispalenses paganas portando la imagen de la diosa, hecha de barro, mientras le danzaban y  bailaban. Al mismo tiempo, solicitaron a estas jóvenes que le concedieran algún regalo en honor de la diosa. En concreto, uno de los vasos de cerámica que ellas fabricaban. Las devotas de Venus les pidieron:
-Danos un vaso para honrar a Salambona.
-No te lo damos, porque nosotros honramos a un Dios vivo y no a ídolos de barro-les contestaron Justa y Rufina.
Ante esta respuesta las mujeres hispalenses  lanzaron la imagen de Venus sobre los estantes de la tienda de Justa y Rufina y destrozaron todos sus objetos de barro. Estas no se turbaron en modo alguno, sino que, tomando la imagen de Venus, la lanzaron al suelo y la hicieron añicos. Este altercado llego a oídos del prefecto Diogeniano  que tomó medidas en el asunto. Las mandó prender  Luego, les levanto un auto e hicieron proceso de juicio. Las presentaron ante este prefecto de Roma y les hizo un interrogatorio, en el que proclamaron su fe cristiana. En el transcurso del proceso, las torturaron  en el potro, telaría o ecúleo desgarrándole la piel con peines y rastrillos de hierro, sin que las dos doncellas se perturbaran con la esperanzar de alcanzar el martirio que les llevaría ante la presencia de Dios. No se arredraban ante las amenazas de muerte o las promesas de que se librarían del tormento si renunciaban a su religión y honraban a los dioses romanos. No pudiendo conseguir sus empeños el prefecto de la ciudad las envió a una oscura cárcel.
Y dio una vuelta más al tornillo llevándola descalzas y arrastrándolas tras su caballería hasta una Sierra, que los crónicas denominan de Sierra Morena, para que fueran mofa de las personas y buscando su debilidad para que se arrepintieran, Aún más, seguían convencidas Justa y Rufina, que regresaron a Hispalis sin  renegar de su fe. De nuevo encarceladas en oscuro pozo, Justa murió  y echaron su cuerpo en un pozo muy profundo que se encontraba en la cárcel, a donde acudió el obispo Sabino y la recogió para sepultarla en los cementerios del arrabal. Justina fue echada a los leones en el anfiteatro de Itálica; pero al llegar el león ante su presencia se hizo manso y no atacó a Rufina ante el asombro del público que llenaba su graderío. No comprendiendo el gobernador romano la reacción del animal, mandó a su escolta y molió de palos y  golpes a Rufina hasta destrozarle la cabeza y quemar su cuerpo, que fue recogido en lo que quedaban de huesos y cabeza por Sabino para enterrarlo junto a su hermana Justa. Fue su martirio el 19 de julio de 287 p.c

EUMENES


Eumenes era natural  de Cardía.


Si su suerte se hubiese equiparado a su valor, no habría sobresalido como uno  más grande, pero sí sería  mucho más ilustre y también más honrado, porque nosotros medimos a los grandes hombres por el valor, no por la fortuna. Pues habiendo vivido en aquellos años, en los que los macedonios florecían, mucho le detrajo su fama  entre ellos en vida, porque era de una ciudad extranjera, y no le faltó a este ser  otra cosa sino ascendientes que se hubiesen dado a conocer por las armas. Aunque el era de la más alta clase  social de su tierra, sin embargo los macedonios  llevaban a mal  que le aventajaba algunas veces a ellos indignamente, pero con todo lo tragaban. Pues a todos excedía en diligencia,  precaución aguante, ingeniosidad, astucia,  y viveza de talento.
Este, muy joven, logró ser amigo de  Filipo, hijo de Amintas,  y en poco tiempo, llegó a ser uno de los más íntimos del rey. Pues, ya brillaba en la adolescencia su tendencia a la virtud. Así, lo tuvo  como secretario, porque este cargo entre los griegos es mucho  honrado  que entre los romanos. Pues entre nosotros, verdaderamente se consideran los escribanos tal como son mercenarios; sin embargo entre los griegos, por el contrario, nadie es admitido a este oficio a nos ser de familia noble,  y  una vez reconocida su fidelidad y laboriosidad,  porque es preciso que sea sabedor de todos los consejos. Se mantuvo durante 7 años junto a Filipo en este cargo de amistad. Muerto aquel, estuvo con el mismo cargo   con Alejandro durante 13 años.
En los últimos tiempos del  imperio de Alejandro, estuvo al frente de una ala de la caballería, que se llamaba Heterice o Guardia de Corps. Pero, siempre, siempre se valieron,  uno y otro, de su  consejo  y fue considerado como participe de todas las cosas.
                               II
 Muerto Alejandro en Babilonia, cono los reinos se repartiesen a cada uno de sus parientes, y las cosas más importantes hubiesen sido puestas para guardarlas en manos del mismo Perdicas a quien Alejandro había entregado su anillo al morir, - por lo cual todos le achacaban que  el habían encomendado el reino a éste, hasta que sus hijos hubiesen saliesen de la tutela: pues estaban ausentes Cratero y Antipatro, que parecía que precedían a este; había muerto Efestión, al único que  estimaba muchísimo Alejandro, lo que fácilmente puede comprenderse). En este tiempo, se le concedió a Eumenes la Capadocia, o más bien se le destinó: pues, por entonces, estaba en poder de los enemigos. Perdicas había hecho amigo suyo a  Eumenes con gran pasión, porque, tratándose de  hombre veía una gran fidelidad y una gran laboriosidad, no dudando de que, si lo  atraía con halagos,  le serviría muchísimo en aquellas cosas que maquinaba. Pensaba, pues, lo que casi todos andan apeteciendo en todos los imperios,  alzarse con el poder de todos y mantenerse con él. Pues el sólo  no hizo esto, sino que también todos los demás, que habían sido amigos de Alejandro Magno.  Leonato fue el primero que se puso a ocupar antes otro  Macedonia. Este procuró persuadir a Eumenes con muchas y grandes promesas,  para que abandonase a Perdicas e hiciese r la alianza  con é. Como no pudiera atraerlo, mandó matarlo, y lo hubiera ejecutado, si aquel no hubiera escapado de noche de entre las guardas de Leonato.
                                         III
En medio de todos estos hechos, estallaron aquellas guerras, que se llevaron a cabo tras la muerte de Alejandro, hasta la total destrucción de unos y otros y todos concurrieron para derribar a Perdicas. Aunque Eumenes  veía a este con poca gente, porque era el único que se veía obligado a resistir a todas las cosas, sin embargo no abandonó a su amigo y quiso más exponerse a perder la vida que faltar a la amistad. Perdicas había puesto a Eumenes al frente de aquella parte de Asia que está entre  el monte Tauro y el Helesponto,  y lo había colocado a él solo en contra de los enemigos europeos: el mismo marchó a conquistar Egipto contra Ptolomeo.
Eumenes  como no tuviese grandes tropas ni poderosas, porque estaban sin ejercitar y no llevaban mucho tiempo alistadas, pero como se dijese que se acercaban  y pasasen el Helesponto Antipatro y Cratero, guerreros  que sobresalían no solo por su fama sino por la experiencia en la guerra,( en verdad que los soldados macedonios tenían en aquel tiempo la misma fama, que ahora reciben los romanos. Pues siempre fueron considerados los más valientes para apoderarse de lo más importante del imperio). Eumenes creía que, si sus tropas  hubiesen conocido a aquellos contra los que eran conducidos, no solo no irían, sino que al mismo tiempo que con la noticia de que tenían que ir  desertarían. Y por esto le pareció más prudente  llevar sus soldados por caminos desviados de las rutas, en los que no podían escuchar la noticia cierta de la llegada de los macedonios,  y hacer creer a sus soldados que  marchaban contra ciertos desconocidos  bárbaros.  Así se  mantuvo en  este propósito y sacó su ejército a la línea de batalla y entabló el combate antes que sus soldados supieran con quienes entablar combate. Logró  también, con haber ocupado antes los lugares ventajosos,  que lucho mejor con la caballería, en la que era más poderoso en lugar de la infantería, en la que era su parte  más débil.

                               IV
Como se hubiera combatido una gran parte del día en cuyo tan reñido combate, cayeron el jefe Crátero y, también, Neptolemo que ocupaba el segundo lugar del mando. El mismísimo Eumenes combatió contra Neptolemo.  Como estos, habiéndose entrelazado entre sí, hubiesen caído a tierra desde los caballos, para que pudiese entenderse más fácilmente que habían luchado con dañada intención de enemigos y habían combatido más con sus fuerzas que  con coraje,  no se retiraron antes de que uno le quitara la vida al otro. Eumenes recibió algunas heridas de  Neptolemo, y, no por esto,  se retiró del combate, sino que acosó a los enemigos con más furia. Derrotada en este tiempo la caballería, una vez muerto su jefe Crátero, capturados muchos y principalmente nobles, el ejército de a pie, porque había sido metido en estos lugares tan peligrosos, para que, si no quería Eumenes, no pudiera escaparse,   le pidió la paz. Como la hubiera logrado,  no se mantuvo leal permaneció en la lealtad y se retiró hacia Antípatro al mismo tiempo que pudo. Eumenes procuró poner en cura a Cratero  habiéndolo sacado medio muerto  de la línea de combate;  puesto que esto que no era posible, por la dignidad del hombre y la antigua amistad- pues lo había tratado familiarmente, estando vivo Alejandro – le  hizo una amplias exequias y remitió sus huesos a su esposa e hijos.
                                         V
Mientras estas cosas suceden cerca del Helesponto, Pérdicas fue matado junto al río Nilo por Seleuco y  Antígono y el supremo mando de la guerra se le dio a Antípatro con lo más importante de las cosas.  Entonces los que le habían abandonado, dando su consentimiento al  ejército, fueron condenados los ausentes a pena de muerte, entre estos Eumenes.  Eumenes,  turbado por esta desgracia, no se acobardó  ante ella y  no menos  siguió  la guerra por eso. Pero las pocas fuerzas, aunque no abatían,  aminoraban  la grandeza del alma. A pesar de que Antígono acosaba a Eménides , porque abundaba con todo tipo de tropas, sin embargo   era maltratado a menudo en los caminos  y nunca le permitía luchar salvo en los pocos lugares  que  podían resistir a muchos.
Mas, por fin no pudiendo ser cogido por este plan,  fue cogido por la muchedumbre. Sin embargo, perdidos muchos de los  suyos, se libró del  peligro y se retiró a un  castillo de Frigia, que se llamaba Nora. Teniéndole el enemigo sitiado, y  temiendo que, no saliendo del castillo,  perdiera los caballos militares, porque no había espacio de ejercitarlos, inventó un astuto plan, para que, estando parados los caballos,  pudieran  entrar en calor  y hacer ejercicio,  comer con más apetito los caballos y no perder la movilidad  del cuerpo. Les ataba la cabeza con una cabezada más alta que pudiese tocar la tierra con los primeros pies; después, a verbazo limpio, los obligaba a saltar por las ancas y tirar coces.
Este movimiento los hacía más sudar que si corrieran en el picadero. Por esto logró que todos se quedaran maravillados de que sacara los jumentos tan lucios del castillo, habiendo estado durante muchos meses en medio de este cerco, como si los hubiese tenido en lugares abiertos. En medio de este cerco, cuantas veces quiso,   unas veces incendió el artefacto y otras fortificaciones de Antígeno y los destruyó otras veces. Pues se mantuvo quieto  en este castillo, durante todo el invierno, porque no podía tener al aire libre el campamento. Pero cuando se acercaba la primavera, fingiendo que quería rendirse, mientras trataba sobre las condiciones, engañó a los prefectos de Antígono y se salvó a sí mismo con toda su guarnición.
                                         VI
Olimpias, que había sido la madre de Alejandro habiendo enviado cartas y mensajeros a Asia  para consultarle si iría a   Macedonia a tomar de nuevo el mando –pues entonces habitaba en Epiro- y a tomar el reino, le hizo saber a esta, en primer lugar, que no  se retirara y esperase, hasta tanto el hijo de Alejandro alcanzase u ocupase aquel reino, pero si fuese arrastrada por alguna pasión hacia Macedonia, se olvidara de todas las injurias y a nadie tratase con rigor. Aquella no cumplió nada de esto. Pues marchó a Macedonia y allí se comportó de una manera muy cruel. Pidió a Eumenes en su ausencia que no permitiera que los más enemigos del palacio de  Filipo y de la familia  mataran  sus hijos  y amparara a los hijos de Alejandro. Y que si les concedía esto, lo más pronto juntaría el ejército, para venir en ayuda suya. Para hacerlo más fácilmente, cuentan que se envió una orden por escrito a los prefectos, que se mantenían en su deber, para que le obedeciesen y  sirvieran a sus planes. Eumenes, conmovido por estas cosas,   consideró bastante mejor si la fortuna lo quería,  morir bien agradecido  a sus méritos contraídos anteriormente a vivir como un ingrato.
                               VII
Así, reunió sus tropas y preparó la guerra contra Antígono.  Porque, con él,  estaban muchos nobles macedonios, entre estos Peucestes, que había sido guardián de corps de Alejandro y gobernaba Persia  por aquel tiempo, y Antígenes, bajo cuyo mando estaba la falange de los macedonios,  temiendo el odio, del que no pudo escaparse, de que  el mismo, siendo  extranjero, se apoderaba del más alto poder  antes que el otros  macedonios, de los que allí había muchos, levantó una tienda con el nombre de Alejandro en el cuartel general,  y en ella ordenó que se pusiera una silla de oro con el cetro y una corona  y, en ella,  todos los días se reunieran  para tomar las decisiones sobre las cosas más importantes, porque creía que causaría  menor envidia si parecía  administrar la guerra con el aspecto del mando y la  simulación del nombre de Alejandro. Hizo lo  cual. Pues juntándose los capitanes no en la tienda de campaña de Eumenes sino en la del Rey, en cierto modo no era él quien sonaba, siendo no obstante el sólo quien mandaba.
                                         VII
Eumenes, en Paretace, combatió con Antígono. Sin estar formada la línea de combate,  sino sobre la marcha, le obligó a regresar a Media a invernar habiéndole derrotada.  El mismo dividió las tropas para pasar el invierno en la cercana región de Persia, no como el quiso, sino como el deseo de los soldados le obligaba. Pues aquella falange de Alejandro Magno, que había recorrido Asia y había derrotado a los Persas, acostumbrada por su antigua fama y también por su libertinaje, quería no obedecer a los jefes sino mandar, como hacen ahora los soldados veteranos. De esta manera corre  peligro que  hagan lo que ellos hicieron, porque no se dejaban gobernar  y  por el exceso de  libertad que hace que todo se pierda  y más aquellos a aquellos aliados  que a los enemigos.  Pero si alguno de aquellos veteranos leyera los hechos, hallaría  que  no son menos importantes los de los romanos y jugará que no hay muchas diferencias, salvo el tiempo en que ocurrieron.  Pero volveré a donde me quedé.
Habían tomado el campamento de invierno no para descansar de las fatigas de la guerra sino  sino  para vivir con libertad;  y se habían alejado mucho entre ellos. Antígono habiendo comprendido esto y dándose cuenta de que no podía competir con enemigos que estaban preparados, dispuso que debía asumir un nuevo plan. Dos eran los caminos, por donde desde los Medos, donde el invernaba, podrían llegar a los campamentos de invierno  los enemigos. El más corto a través de lugares desiertos, que nadie habitaba a causa de la carencia de agua,  pero duraba casi diez días; el otro , por donde todos pasaban , tenía un cierto rodeo un tanto más largo, pero era rico  y abundante en todas las cosas.  Si marchaba a través de éste, sabía  que los enemigos se enterarían de su llegada antes que el mismo hubiera terminado la tercera parte del camino; pero si podía  avanzar por aquel camino desértico, esperaba  que el enemigo lo oprimiera por imprudente. Para lograr esto,  ordenó que muchísimos odres y cuchillos se prepararan, también forraje,  y además alimentos cocidos de diez días, para que el fuego se hiciera lo menos posible en el campamento. Ocultó a todos el camino por donde lo iba a  hacer. Así  preparado por donde lo  había dispuesto, marchó.
                                         IX
Casi había terminado la mitad del recorrido, cuando se trajo la noticia de que, por  la sospecha de humo que salía del campamento, el enemigo se acercaba en  contra Eumenes. Se reunieron  los jefes, y se preguntaron qué se debía hacer. Todos estaban de acuerdo que las tropas no podían congregarse tan rápidamente que pareciera que Antígono estaba cerca. Entonces ante el titubeo de todos y la desesperanza de los más importantes, Eumenes dijo que si quieren darle rapidez y cumplir los mandatos, porque antes no lo han hecho, que el mismo los sacaría de aquel aprieto. Pues, ya que el enemigo podría pasar en un espacio de  cinco días, el lograría que se retardara en un espacio de otros tantos más días. Por este motivo que  fueran a su alrededor y cada uno reunieran las tropas. Para refrenar el ímpetu de Antígono, se valió de esta estratagema. Envió a sujetos de su confianza  a las faldas de los montes, que estaban frente del  camino que llevaban  los enemigos, y les ordenó que, al principio de la noche, en la manera más extensa que  pudieran, hicieron hogueras las más grandes que pudieran y las disminuyeran en la segunda vigilia de la noche, y en la tercera vigilia las dejen muy pequeñas,  y, fingiendo lo que se acostumbra a hacer en los campamentos, diesen que sospechar al enemigo que Eumenes tenía sus reales en aquellos parajes y que tenía noticia sobre su llegada;  y,  al final de la noche, hicieron lo mismo. Hicieron cumplir a estos lo que Eumenes les había mandado.  Antígono, al anochecer, alcanzó a ver el fuego; creyó que Eumenes tenía noticias de su llegada  y que los adversarios habían reunido las tropas allí. Cambió el plan, y  puesto que no podía atacarlos desprevenidos, cambió de itinerario y dio  el  giro  más largo del trayecto fértil y allí , durante un día,  se detuvo  para sosegar el cansancio de los soldados y rehacer la caballería , con el fin de luchar con el ejército más recobrado del cansancio del camino
                                         X
De este modo,  Eumenes venció al astuto  jefe con este ardid e impidió su rapidez, sin embargo no le sirvió para mucho. Pues por la envidia de los jefes  con los que estaba,  y la perfidia de soldados macedónicos, habiendo salido vencedor en el combate, fue entregado a Antígono, a pesar de haberle  jurado su ejército tres veces y en distintas ocasiones que el mismo lo defendería y nunca desertaría de él. a en un combate sin fatiga. Pero fue tan grande  la envidia que algunos tuvieron del valor de Eumenes que preferían  incurrir en la nota de desleales que dejar de hacer traición.  Pues bien , Antígono, aún habiendo sido muy enemigo suyo,  lo habría salvado, si se lo hubiesen permitido los suyos, porque creía que el mismo no podría ser ayudado por ninguno más en aquellos asuntos que sabían todos .   Pues lo amenazaban Seleuco, Lisímaco, Ptolomeo, que eran ya poderosos en recursos, con los que el tenía que competir sobre el supremo mando. Pero no se lo permitieron  aquellos que estaban a su alrededor, porque  veían que, admitido Eumenes a la gracia y amistad de Antígono, tendrían todos menor estima en comparación con este. El mismo  Antígono estaba tan airado que  no podría calmarse a no ser que Eumenes  no le daba  la palabra para ayuda de cosas y servicios más importantes.
                                      XI
 Habiendo Antígono mandado ponerlo en la cárcel y como   un  jefe de guardia le hubiera preguntado de qué modo quería ser tratado, le respondió:
“Como un león crudelísimo o un elefante  ferocísimo”. Pues todavía no había decidido si salvarlo o no.  Por otro lado, se acercaban a ver  a Eumenes dos tipos de persona, no sólo los que querían  deleitar su vista  a partir de las  desgracias de Eumenes por el odio que le tenían, sino también los que deseaban hablar con él y consolarlo a causa de la vieja amistad ; también iban a verle muchos  que  tenían deseo de conocerle de vista, que clase de persona era aquel que habían temido mucho, en  cuya muerte habían puesto la esperanza de victoria. Pero habiendo estado durante mucho tiempo Eumenes en la cárcel, le dijo a Onomarco, a quien le correspondió  la mayor parte de su custodia, que el mismo se extrañaba por qué motivo ya hacía tres días que estaba detenido; pues no concordaba con la prudencia de  Antígono dar mal trato a  un vencido; sin mandar o que le quitasen la vida o le dejasen en libertad.  Como pareciese que Eumenes a Onomarco hablara con bastante  ferocidad, le dijo: ”¿Porque tú? Si tu eras de ese espíritu valiente, por qué no caíste muerto  en el combate, antes que venir a manos del enemigo”.  Eumenes le respondió a este: “Ojala eso hubiera acontecido. Pero no aconteció porque nunca yo entré en combate con alguien más fuerte que yo. Pues no  he peleado  con cualquiera de modo que este  me haya  derrotado; Pues no  caí derrotado por el valor de los soldados sino por la perfidia de los amigos.  Y esto es cierto. Pues fue de una dignidad honesta y  de ánimo constante para soportar el sufrimiento trabajo, pero de cuerpo no tan grande como de hermoso aspecto. 
                                      XII
 Antígono como sólo no se atreviera a decidir sobre quitarle o dejarle la vida,  lo propuso al Consejo. Como   todos , al principio perturbados,  se extrañasen  de que no se le hubiese aplicado el suplicio a  Eumenes que  los traía al mal traer durante tantos años de tal modo  que  habían muchas veces habían llegado a desconfiar conducidos a la desesperación,  y el que había matado a los más importantes.;  por último, estaban admirados de ver no se le quitara la vida a uno solo hombre  que era la única causa para que, mientras el viviera., ellos mismos no pudieran estar seguros, y, una vez muerto Eumenes,  no tendría ningún  molesto trabajo,  finalmente, si se le devolviese la salvación, preguntaban de qué amigos se había de valer: pues ellos no estarían con él. Antígono, una vez conocido el parecer del consejo,  se reservó un espacio de siete días  para decidir.   Entonces, temiendo que alguna sedición del ejército se originase, habiendo prohibido que se le acercara  cualquiera persona,  ordenó quitarle la comida diaria. Pues el andaba diciendo  que no ejercería la violencia contra aquel que  algunas veces había sido su amigo., Sin embargo no más de tres días fatigado por el hambre,  al  levantar los reales, sin saberlo Antígono  fue ahorcado por los guardianes 
XIII
Así Eumenes, a la edad de 45 años, habiendo servido a Filipo de secretario  desde los 20 años durante 7 años, habiendo ocupado el mismo lugar con Alejandro 13  años, habiendo estado en los últimos años de los dichos trece años al mando de  del ala del ejército y, tras la muerte de Alejandro Magno  como  general habiendo mandado sus ejércitos, habiendo quitado de en medio a parte de los más grandes jefes,  y habiendo matado a otra parte, , cogido no por el valor de Antígono, sino por la deslealtad  de los macedonios , tuvo un final tan triste de su vida. De cuán grande fue el concepto que de Eumenes  tenían formado todos aquellos  que, tras la muerte de Alejandro Magno fueron llamados reyes, a cerca de esto muy fácilmente se pude juzgar, porque nadie se llamó rey estando vivo Eumenes, y tras su muerte,  le quitaron en seguida los adornos de cetro, corona y púrpura, y nombre real, porque desde el principio habían prometido que el mismo guardaba el reino de Alejandro a sus hijos,  quisieron cumplirlo  al principio, y,  una muerto el único defensor de los hijos , manifestaron cual era su intención. Los Principales instigadores de este crimen fueron  Antígono,  Ptolomeo, Casandro, Seleuco y  Lisímaco. Mas Antígono entregó a sus pariente el cadáver de Eumenes  para enterrarlo. Estos con los honores militares y lúcidas exequias y  con la comitiva de todo el ejército,  lo inhumaron y procuraron llevar sus huesos a Capadocia junto a su madre,  esposa e hijos.