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sábado, 29 de octubre de 2016

DE LA IGLESIA DE SAN RAFAEL AL CAMBIO DE SEDES PARROQUIALES Y LA JERIGONZA


--En 1844, se trasladó la sede de la parroquia de Santa María la Mayor desde la iglesia de san Juan a la del Rosario, concediendo el ayuntamiento 2.732, pues a mediados de los años cincuenta del siglo XIX, los cultos los pagaba el ayuntamiento y recogía impuestos para ello. También nombraba unos comisarios de culto y clero. Además los gastos eran controlados por la Diputación Provincial de Jaén que los aprobaba en 28 de setiembre de 1842. Entre los gastos parroquiales, estaban los sueldos parroquiales de los sacristanes, curas y tenientes parroquiales. A partir del año 1855, se trasladó la parroquia de Santa María Mayor,- al convento del Rosario, pues, desde el siglo XVII se celebraban la mayoría de los cultos en el templo sanjuanero. Años antes, incluso figuraba popularmente en algunos casos, como de san Juan-.,
-Una de las calles más principales del barrio de san Juan ha sido la calle Rosario. Simplemente, en próximos años, como curiosidad vamos a describir las haciendas y casas de sus vecinos, como botón de muestra de una calle que era el centro de la ciudad durante el siglo XVII y XVIII, hasta tal punto que las carnicerías y otros servicios trataron de ubicares cerca de ella.
-Ese año, lo vamos a hacer con una casa que se trasladó a la calle Luque. Se trata de don Antonio de Utrilla que vivía la casa por encima de la esquina de la calle Luque ( hoy, casa de Domingo Labrador y anexa). Sus bajos consistían varios cuartos bajos, bodega y caballeriza y en la segunda cuatros principales . Tenía de frente 16 metros (20 varas) y de fondo 5.40 metros ( 9 varas) lindaba con la del cura don Agustín Garrido Linares, capellán de la capilla Real de Granada

, escritor, y autor de una incipiente Historia de Alcalá. Sus bienes consistían en una casa en la calle Utrilla,- 20x9- y otra en la calle de las Monjas- 16 x 9- ( donde estuvo el Frente de Juventudes y Casino), en éstas se componían de lo anterior más corral. En la casa de las Monjas lindaba en la parte superior vivían la familia de los Valenzuelas, que por este tiempo se habían trasladado a Baena y por la de abajo con el cura Nicolás Cejalvo, ligado con la familia de Pineda. La de la cale Utrilla lindaba con José de Frías y Pedro Cano. Si la vivienda consistía en un importante patrimonio, el suelo rústico le proporcionaba importantes ganancias con los siguientes cortijos:
- El de las Pilillas, partido de la Fuente la Lancha, con un cortijo, compuesto de cuarto bajo, segundo, caballeriza, tinado-zahurdas y gallinero-, pajar, corral , y 130 fanegas ( lindando con tierras concejiles por el poniente y con el camino de Moclín) que producían trigo y cereales, y algún que otro aceite y encinar.
-10 fanegas en la Moraleja
-dieciséis fanegas en la Lancha.
-Cortijo del Chaparral de Nubes, junto a la ermita de Cantera Blanca, a una legua de Alcalá, con dos cuartos de un suelo de cuadrada, un colgadizo con paradero y pajar, corral, al lado un oratorio con sacristía y 176 fanegas

-En el año 1943, el párroco don José Antonio del Río Alados emprendió la tarea de levantar una Iglesia Pública sobre las ruinas de la Trinidad y solicitó al ayuntamiento una puerta de hierro, similar a la capilla de Misericordia para que permitiera a los fieles visitar el templo con comodidad. Este templo no era otro sino la capilla de san Rafael , que todavía se mantiene.
-El cancionero popular ha sido estudiado por algunos historiadores locales. Cantaban nuestros antepasados la jerigonza, y nos preguntamos qué era aquello. Así, lo responde Luis León:
Era un baile burlesco, lleno de gracia ingenua y colorido, una moza llevaba la voz cantante, y las demás que tomaban parte en la danza la secundaban...era un cuadro, en que combinaban hábilmente la música, el canto y el baile. Las muchachas que tomaban parte en la contradanza iban expresando, con singular gracejo y estilizadas actitudes y gestos, todos los pormenores marcados por la letra, hasta llegar a la escena final( La escena de efecto) en que las bailadoras, cuando la canción lo requería, dirigíanse, formando una cadena, al personaje más serio, más grotesco o menos dispuesto para el bailes que hubiera en la fiesta, y lo invitaban a bailar. El invitado no podía sustraerse, fuera quien fuere; tenía que dejarse prender por la cadena de mocitas, y salir al centro del patio y bailar la Jerigonza. Era la ley suprema de la fiesta. La canción decía:

Ahora sí que la doña Juana,
Ella hilaba
Y devanaba
Y bebía vino,
Y le daba la sopita al niño,
Y como era tuerta,
Con el pie atrancaba la puerta,
Y dale un cedazo,
Y dale un abrazo,
Y no se le des,
Que le gusta mucho a esa mujer
Saltar y brincar,
Y andar por el aire,
Esta es la jerigonza del fraile,
Con su jerigonza,
Por lo bien que lo baila la moza,
Y déjela sola,
Solita y sola,
Sola bailando, que a la niña le gusta el fandango.
Y salga usté
Y salga usté,
Que lo quiero ver
Saltar y bailar,
Y andar por el aire;
Esta es la jerigonza del fraile.


-En el año 1869, se trasladó la parroquia de Santo Domingo de Silos a la Iglesia de Nuestra Señora de las Angustias. La Alcaldía le denegó ia subvención, pues no tenía dinero para contribuir en el traslado, a peteición del gobernador eclesiástico de la badía y obispo de jaén.


NUESTRO BARRIO EN UN FOTO DEL AÑO 1936




En octubre de 1936, Alcalá la Real había quedado mermada en un tercio de población, ya que había iniciado una diáspora hacia la zona republicana tras la toma de la ciudad por las tropas de Queipo de Llano el 30 de septiembre del mismo año. Como reacción bélica, proliferaron los ataques de la aviación en los días posteriores en acciones de castigo y represalia. Nos ha llegado a nuestras manos una foto de un avión de estas fechas -con parte de combate, fecha, y datos-, con la que en donde se puede describir gran parte de nuestro barrio.
En la parte alta, resalta limpiamente la fortaleza de la Mota como objetivo bélico, y. por eso, podemos distinguir los siguientes elementos: un círculo de muralla perfectamente conservado, sin portillos ni derrumbe de paredes o muros, donde las torres, paramentos, antemurales, antepechos y otros elementos de cierres se mantienen sin gran deterioro en el círculo amurallado de la cima del cerro de la Mota; en su interior, una gran extensión está ocupada por el cementerio , otra parte, la iglesia sin techumbre; otra, el castillo o alcazaba sin la caída de los muros motivados por movimientos sísmicos posteriores; y , otra gran parte, una zona en forma de terreno de erial, consecuencia del derrumbe de los edificios anteriores.
En cuanto el cementerio( su origen procede de 1868, aunque, anteriormente, ya se usaba las bóvedas de las criptas funerarias de la iglesia desde 1825)¡ se pueden observar dos patios ( el primero junto a la puerta principal de la Iglesia Mayor con panteones familiares y una pequeña galería de nichos; el segundo, con una triple galería de nichos en forma de U y varias zonas que corresponden a distintos destinos o reservas de enterramientos( comunes, adultos, niños, beneficencia…), la entrada o camino del cementerio a través del portillo abierto en la muralla del Trabuquete; y, algunos compartimentos de menor altura que pueden responder a reutilización de aljibes o a nuevos casetones para usos de tipo forense o de osarios. En cuanto a la iglesia de Santa María la Mayor, a cielo abierto, porque no tienen cubierta ni siquiera sus pies, tampoco la Sacristía ni las Casas de Cabildo en contra del buen estado de la techumbre de la capilla del Deán y el el tambor de la escalera del Coro. En el resto del terreno, se distinguen tres trincheras ( una junta a la antigua muralla del Gabán en forma de u ; otra junto a la parte norte de la alcazaba en forma de zigzag y una tercera en la muralla de Santiago, junto a la Torre de la Cárcel.; también se perciben restos de ruinas que preveían fructíferos descubrimientos de la trama urbana de la ciudad de la Mota.
En cuanto a los alrededores de la Mota, se marcan perfectamente los barrios o arrabales abandonados con murallas de delimitación y caminos cercanos: Santo Domingo, el Rastro y San Bartolomé. Este último se prolongaba hasa la Peña Horadada ofrece un aspecto de gran abandono, donde hay poco arbolado y yerguen elementos constructivos y vestigios de épocas anteriores ( parece como si su terreno no estuviera labrado por manos emprendedoras): El barrio del Rastro, distingue dos partes: el triangulado de la entrada a la Puerta Zaide y el del entorno del Matadero con dos zonas bien distinguidas y separados por una linde, y con el camino de San Bartolomé; el camino de San Bartolomé se desvía para adentrarse, probablemente, por una puerta artificial ( la del Rastro) que encamina a través de una calle( insinuada y paralela a un lindazo) hacia la Puerta Nueva. El barrio de Santo Domingo ha roto la muralla lindera con la del Rastro, porque se han plantado varios árboles,-parecen olivos- y apenas se distinguen restos de muro; quedan testigos y se marca la línea de amurallamiento meridional y oriental con torreones y flancos de muralla, la torre del Homenaje, la torres de las Lanzas, más elementos constructivos en la zona del Pósito y ruinas en el huerto de Moriana ; dentro de este barrio, todavía sobresalen las techumbres de la iglesia de Santo Domingo, más abajo la denominada casa del Arrabal, la casa actual de recepción de las visitas de la Mota y restos de la calle las Escalerillas de Santo Domingo de Silos con algunas edificaciones de forma torreada, la calle o camino que sale de la puerta Granada o Cambrón; y el camino artificial de subida a la iglesia de Santo Domingo, el resto del barrio se ha transformado en un olivar. Se distingue claramente una posición artillera con un cañón oculto en lo alto de la torre de entrada a la puerta del Rastro, junto al paseíllo de Vinuesa..
Fuera del Arrabal Viejo, se distingue más casas de población y elementos urbanizados. Bajando desde la muralla del círculo tercero de la Mota, se distingue la calle Cava con varias casas adosadas (y casi derruidas) al muro; la calle Mazuelos con varias casas; el final de la calle Real con mayor número de casas. Adentrándonos en la ciudad del valle y actual barrio de San Juan, entre la antigua Mazuelos y Medrano se hallan amplios solarines, la calle Zubia el tripartito solar del antiguo convento de la Trinidad con una nueva casa solariega en su interior y varias casas que daban a la nueva plaza de Carmen Juan. Al final de la fotografía, un poblado barrio de San Francisco con la sacristía completa, restos casi completos de los muros de la caja del presbiterio del templo y el coso taurino en los claustros.

 En la calle Medranos, sólo el margen derecho ofrece alguna habitalidad, principia por la ermita de y desemboca en la iglesia de San Juan que se encuentra encalada en su parte exterior; las calles perpendiculares y transversales a esta calle se encuentran completamente edificadas con casas de tres plantas, salvo la calle del Puerto que no tiene en la parte derecha.  

El CONCEJAL BATMALA CON SALVADOR DE FRÍAS, DE ALCALDE



             


Para cualquier forastero que se  avecindaba  en Alcalá la Real  procedente de  alguna importante capital de España, la ciudad  alcalaína se le  presentaba con un contraste muy significativo entre lo urbano y lo aldeano. Por  sus calles empedradas, muchas de ellas arrecifadas, y  la mayoría,  de suelo natural, llenas de cuestas,  los rebaños, generalmente de cabras, transitaban  por la mañana y al atardecer. Sin embargo, el olor a orujo  impregnaba las tardes de invierno el cielo alcalaíno, Y a la Plaza Vieja y junto con la estación de postas de los Álamos, acudían cientos de jornaleros con boinas, pellizas y alpargatas, dando un aspecto enormemente rural que se acercaba a lo paleto.

            Acabadas las elecciones de Octubre de1931, la segunda vuelta electoral puso de manifiesto la “diversidad de ofertas políticas preferidas por el electorado, lo cual puede permanecer en estrecha relación con el incremento de capacidad de movilización de una sociedad un poco más democratizada y desembarazada de las rigideces del sistema oligárquico liberal recién heredado”. En Alcalá, se resintieron en cierta manera los partidos republicanos de derecha, sobre todo, el de la Derecha Liberal Republicana, que tenía renombrados  representantes de la burguesía local y de los propietarios agrícolas, ligados por razones de estudios con Alcalá Zamora; incluso,  había cambiado de siglas  con el nombre de Partido Republicano Progresista. Pero, aún así, todavía sus miembros de Alcalá la Real mantenían cierto afecto y apoyo  al cambio promovido por la República, como se manifestaba en las negociaciones entre empresarios, labradores y trabajadores agrícolas en los primeros días del nuevo alcalde, Salvador Frías. Más dura fue la reacción de los partidos republicanos del centro, que mantenían su representación con los miembros del Partido Radical Republicano, y con Pablo Batmala Laloya, su principal líder en la comarca. Pues , según manifiesta Julio Gil “ el cambio de régimen había sorprendido al PRR sin una auténtica organización de ámbito nacional, que controlase el funcionamiento  excesivamente autónomo de las secciones locales...(...)...Durante el primer bienio, el radicalismo acentuó su talante conservador y populista, tanto por la afluencia de militantes procedentes de los sectores sociales acomodados y del antiguo liberalismo monárquico, caso de Santiago Alba, como por la pretensión de Lerroux de centrar el régimen presentado por el PRR como una organización de masas interclasista-aunque, como en el caso de Alcalá, se localizaba fundamentalmente su electorado entre las clases medias, al margen de la izquierda reformista. Puede hablarse en este sentido de un éxito sorprendente, ya que, pese a la falta de un programa político coherente, a las carencias organizativas y a la fama escandalosa que arrastraba, el radicalismo fue una fuerza en ascenso a lo largo de este período[1].  Otros grupos pequeños como los radicalsocialistas seguidores de Marcelino Domingo y los azañistas de Acción Republicana no llegaron a alcanzar ninguna representación municipal, y, tan sólo, era testimonial el  impulso de un reducido grupo de simpatizantes, y afiliados de la clase media y de algunas aldeas, que sentían una especial  atracción por Manuel Azaña.
Por otro lado, en la mayoría de las  aldeas y en amplios sectores del casco urbano, las Sociedades Obreras y las federaciones agrarias del Sindicato UGT se hicieron  cada vez más fuertes y más representativas entre las capas populares. Son numerosísimos los nuevos afiliados que se adherían  a estas organizaciones, lo mismo que eran frecuentes los nuevos centros que se abrían en cualquier rincón de la comarca alcalaína para formar y defender a los trabajadores.   Pues, por un lado mantenían un apoyo tácito a la política reformista del  Coalición gubernamental, y, por otro lado,  ejercían una clara influencia entre sus afiliados beneficiándose de las nuevas relaciones laborales tras la  aprobación de los convenios laborales, por cierto fundamentados en las medidas de  reciente política emitida desde los ministerios regentados por los  socialistas. En estos primeros  años de la República, en Alcalá no se percibieron acciones del movimiento libertario que conllevara una ataque frontal a la política municipal, ni hubo ningún sindicato de la CNT como aconteció en otros lugares de España.
En cuanto a la  patronal, el Sindicato de Labradores comenzó a ejercer cierta influencia en amplios sectores del campesinado de las aldeas y del propio pueblo de Alcalá la Real. Pero, no se hizo fuerte hasta cuando avanzaba el año 1932. Sus asociaciones y  lugares de reunión de los sectores de centroderecha estaban ubicados en el Círculo Liberal Democrático, la Sociedad de Agricultores, Comerciantes y Profesionales, el Centro Obrero  Republicano, la Sociedad La Amistad y el Casino Primitivo.    
De nuevo, y, por última vez, a tenor de los resultados electorales y, debido a que su formación política había quedado muy malparada, Batmala, cansado por los achaques y por la agresividad de las lides electorales, dimitió de alcalde ante el panorama político que ofrecía la nueva situación, en la que la provincia  de Jaén se vestía de socialista. A partir de  ese momento, por consiguiente tomó el mando municipal de la alcaldía   el socialista Salvador Frías Pino, su compañero de la coalición republicano-socialista.
En estos momentos, coincidían los ritmos de la política local con los movimientos  nacionales, en los que se gestaba la ruptura  entre Azaña y Lerroux, y la salida del gobierno de este último. Algunos han exagerado este momento como crucial para la República alegando que esta salida del gobierno del político radical  fue el comienzo de la guerra civil. En Alcalá, los seguidores de Batmala-no el en persona-, dieron un viraje en su postura republicana, pues comenzaron a coincidir  en el ámbito local con la política de confrontación abierta al nuevo gobierno local, similar a la que ejercía Alejandro Lerroux contra el gobierno nacional, y, en la que el líder nacional llegó a apoyar hasta la sanjurjada.  

El nuevo alcalde Salvador Frías marcó pronto su huella. Era, como casi todos los dirigentes de Jaén, simpatizante de la línea de Largo Caballero, que propugnaban una actitud colaboracionista con la Conjunción Republicano-Socialista en espera de mejores tiempos frente a las tesis rupturista de Besteiro. Su carácter obrerista y negociador se hizo patente  desde los primeros momentos, pues, el 22 de diciembre de 1931 llevó a cabo el primer convenio entre  los obreros y patronos agrícolas de la aldea de Ribera Alta, estableciendo una delegación arbitral, formada por dos patronos, dos obreros y el alcalde pedáneo, “con capacidad para atender y fallar todos los casos con la justicia que merezcan[2].  Pero Batmala nunca abandonó  a Salvador Frías, a pesar de sus diferencias, y se mantuvo fiel en cumplir la política republicana  pactada con los socialistas tanto en su faceta de  concejal del ayuntamiento alcalaíno como en la de diputado provincial. Incluso asistió con más asiduidad a las reuniones, menos significativas y de carácter secundario, como las dos Juntas del Pósito del mes de Octubre que lo hacía anteriormente en su tiempo de alcalde. Durante este mandato, se presentaron muchos temas interesantes  que pusieron al descubierto la actitud de ambos a la hora ejercer el poder.
En cuanto a la  administración de la territorialidad de Alcalá, Batmala no olvidaba, en modo alguno, ser igualitarios a la hora de proporcionar los servicios y obras a  todos los núcleos. Por eso, denunciaba  el interés de que cualquier vecino tenía derecho para que se le impartiera el mismo servicio en las aldeas como en Alcalá, aun más teniendo en cuenta que dos terceras partes vivían en los núcleos rurales del municipio. De ahí que aplicara la racionalidad a la hora de impartir servicios, apartándose de las soluciones  de parcheo de la de derecha, a la que le preocupaba más el mantenimiento de los privilegios en las plazas administrativas que expandir y acercar los servicios a los vecinos. Y, esta postura de Batmala la basaba en la postura de su tradicional defensa del  padrón de  pobres, para conocer las posibilidades, en los servicios médicos y farmacéuticos, y en el desarrollo de un mapa de distribución de los facultativos por las diversas zonas de la comarca alcalaína.[3] Por eso, partiendo de la división territorial de cuatro distritos de todo el municipio de Alcalá, se encomendaba la responsabilidad a  cuatro tenientes de alcalde, que asumían, a su vez, cierto control sobre los alcaldes pedáneos, que les  correspondían en cada distrito, y  cuyas funciones radicaban en controlar y exponer las peticiones de sus vecinos. Un  caso prototípico fue el control de las lactancias  que habían deparado el abuso de algunos beneficiados, que, incluso, las cobraban después de muertos,  y a los que Batmala propuso que se  controlaran por  estas autoridades sanitarias[4].

En esta línea de defender la transparencia administrativa, hay que relacionar  todo su esfuerzo en defender el desarrollo de cada uno de  los pasos que cualquier asunto debían recorrer en el entramado administrativo: la participación de  los representantes políticos, el informe previo, la racionalidad, -abandonando la parcialidad-, y la universalidad.  No le preocupaba defender las ventajas de los sueldos de los funcionarios, sino que no se cumplieran los pasos administrativos, y trataran de que se adjudicaran de una manera caciquil, como había hecho el Antiguo Régimen.  Esa fue su intervención en 

viernes, 28 de octubre de 2016

CORREGIDOR ºDIEGO FERNÁNDEZ DE LUNA

DIEGO FERNANDEZ DE LUNA

En 1510, se le trasladó una orden real de que cada uno de los alcaldes mayores debía cobrar tan sólo seis mil maravedíes frente a los diez mil que tenían e emolumento, Era sólo corregidor de Alcalá y Alhama en 1511 en un momento en el que el gobierno de la ciudad de Loja se encontraba en manos del Gran Capitán don Gonzalo Fernández de Córdoba, que nombraba sus tenientes en las personas Diego de Ayala y el bachiller Juan del Río.
Hay pocas noticias de su gestión de gobierno tan sólo se encuentran algunas noticias de la vida cotidiana de la ciudad como padrino de la hija del escribano Fernando Gómez de Moya junto con la mujer del alcalde mayor Fernando de Infantes, María de lara Sánchez en el año 1511 o de Luis Fernández y María Fernández, hija de Antonio de Navas1..
Otro dato interesante es la degradación de la vida cotidiana con la llegada de un obispo de anillo , que impartió reverendas de tonsuras a personas casadas y del mal vivir ordenando al provisor el rey Fernando que debían dejar de impartirlas.



1 APSDO. Libro primero de bautismos. .Folio 9 vuelto.

BATMALA ANTE LAS ELECCIONES PARCIALES DEL MES DE SEPTIEMBRE DE 1931











En el plano político, no andaban tampoco muy bien las cosas. Pocos monárquicos quedaban en el consistorio alcalaíno, pues Antonio Aguayo Castillo, también le presentó la dimisión en el mes de agosto.
Por este tiempo, Batmala todavía gozaba de prestigio personal y político en Alcalá. También ocupaba el cargo de presidente de la Cámara Especial Gestora.
Pero se acercaban las elecciones, y los partidos que componían el ayuntamiento comenzaban a tomar posiciones. Los socialistas comenzaban a exigir a través de las sociedades obreras, como la de Defensa Mutua de Santa Ana, tampoco no permitían ni un ápice de coartar la libertad de expresión en medidas que suponían el cambio de horario de plenos, que se hacía a las 11 de la mañana.
Los conflictos municipales se acrecentaron aún más, pues los administrativos del ayuntamiento también les presentaron reivindicaciones.. Un asunto que le ocupó durante el mes de julio fue la expansión de varios casos de fiebres tifoideas en la aldea de la Ermita nueva, nombrando de inspector a Sanz Torres.
A finales del mes de septiembre, se convocaron elecciones a diputados constituyentes para cubrir el acta de dos diputados que habían dimitido. Se trataba de la renuncia de los diputados socialistas José Ortega Gasset y Anastasio de Gracia1 .

Batmala apoyó a la lista encabezada por Pedro Llópiz, dirigente de Alianza Republicana, cuya lista estaba integrada por Acción Republicana y por el Partido Republicano Radical, en el que pertenecía y militaba Batmala2. Por el distrito de Jaén, la lista republicana venía representada por el catedrático Pedro Lópiz Llópiz, los empleados José Cruz Rodríguez, Eduardo Moreno Muñoz y Eugenio Cancio Suárez, el comerciante Luis Duro González y José Cruz Rodríguez.
También, gran parte del pueblo de Alcalá apoyó a Pablo Batmala. En Alcalá fue representado por un amplio grupo de republicanos de derechas e izquierdas, entre los que se encontraba Pablo Batmala y encabezaba Esteban Gutiérrez Romero. Entre los firmantes, había propietarios como Cristóbal Sánchez González, concejal del ayuntamiento, o Cristóbal Puerma Castillo, médicos como Miguel Ruiz Matas, el futuro alcalde Antonio Calvo Montañés, vecinos de las aldeas como Gregorio Barrio Sánchez, industriales como Adolfo Romero Rata, conductores como Mateo Barrio, personas de renombre como Buenaventura Sánchez Cañete Salazar y Luis Sánchez Cuenca. Destaca la presencia de Pedro Castillo Sáenz de Tejada, hermano del teniente Castillo, asesinado unos días antes del 18 de julio. Todos ellos eran miembros del centro republicano y liberal y estaban relacionados con el núcleo republicano de Frailes , cuyos líderes eran Manuel Álvarez Romero Faustino Atero3. Su postura política estaba en contra de los republicanos de derechas, a los que calificaba el editorialista de la revista República de “ monárquicos disfrazados, agrarios independientes y progresistas”4. Su líder Pedro Lópiz Llópiz, maestros de la Escuela Normal de Magisterio , era considerado como presidente de Alianza Republicana y del Centro Republicano, en la primera estaban integrada los federales republicanos y Alianza republicana.
En la campaña, centraron sus dardos electorales contra los republicanos de derechas y contra el PSOE, pues no comprendía la radicalización con la entrada de algunos militantes de otros partidos, ya que se había pasado, por aquel tiempo, a sus filas el excomunista Ramón Lamoneda. Por otro lado, no veían bien que hubiera un odio visceral entre socialista y republicanos en la provincia de Jaén, y, en Madrid, estuvieran coaligados PSOE y Alianza Republicana. Este distanciamiento fue el que más afectó entre las relaciones entre Batmala y Salvador Frías.
También Batmala se encontraba muy atareado en temas provinciales como la denuncia que el periódico Democracia había difundido sobre ciertas irregularidades del Hospicio de Hombres. Como es lógico, tras la investigación se alineó con los republicanos que investigaron el asunto y desvelaron que aquello no había sido una maniobra de alguna persona anticlerical para criticar a las hermanas, al capellán y a los maestros de los talleres, sin fundamento alguno.
En los momentos electorales, era frecuente que los candidatos presentaran dimisión de los cargos que resultaban incompatibles: Su compañero de corporación provincial Moral lo hizo en la Diputación y fue sustituido por Rafael Ebrís5
Batmala, también de nuevo presentó la dimisión en la corporación alcalaína, y se dividió la corporación municipal entre los que apoyaban su postura dimisionaria y los que consideraban que no debía dimitir.
Sin embargo, la coalición que apoyaba Batmala no se presentó a última hora, porque el Partido Radical acordó retirar su candidatura y apoyar a Acción Republicana, de tendencia azañista, en la provincia de Jaén, según había adoptado el Consejo Nacional celebrado el 17 de septiembre. 6

Esta postura de ámbito provincial tuvo su incidencia en la comarca. Pues, pronto surgieron los enfrentamientos políticos y personales entre los dirigentes de la coalición republicano-socialista local, y era motivo de divergencia a la hora de adoptar acuerdos municipales entre los dos partidos-el radical y el socialista- que trascendía las relaciones personales y políticas de la vida del municipio.
No obstante, esto no impidió que mantuviera su frenética actividad política en el mes de septiembre en el ámbito local y provincial. Así, el nueve de septiembre visitó a las aldeas de Mures, Charilla, Santana, Ribera y Charilla para tratar sobre creación de nuevas escuelas. Y, el día doce viajó con su correligionario Oria a Jaén, asistiendo a una sesión conflictiva de la Diputación Provincial . El día 16 , aconteció la muerte del obrero Antonio Aranda en las obras de la carretera de Charilla, al desprenderse una roca encima de su cuerpo. El obrero que trabajaba a destajo, dejó una mujer y tres hijos Aunque las obras estaban contratadas por la Diputación a Cristóbal González, vecino de Carchelejo, el había subarrendado en otros empresarios varias labores, entre el moler la piedra. Inmediatamente Batmala, miembro de la Comisión provincial, recabó el informe del ingeniero provincial sobre los acontecimientos. Este tuvo efecto en el pleno del mes de noviembre que fue cuando se tomaran medidas sociales a favor de su familia7.
Pero, a partir de estos meses de verano, además reverdeció la pugna política entre Batmala y el socialista Frías.
En el 21 de septiembre, de nuevo volvió a presentar la dimisión por no poder desempeñar el puesto. Pronto sus amigos republicanos se pusieron a favor de esta determinación, Oria, Víctor Hinojosa, Murcia y Gutiérrez, y en contra, Frías Hinojosa, Carrillo, Sánchez Cañete, Casanova y Calvo. Pues Salvador Frías consideraba que abandonar el cargo en “situaciones difíciles era una cobardía” teniendo en cuenta que los socialistas le habían ayudado y le seguirían ayudando
Perola dimisión no se admitió hasta el dos de octubre. El Gobernador Civil tampoco la aceptó y le envió un telegrama que apoyaba la tesis de Frías.
En estas circunstancias, la autoridad de Pablo Batmala no se hizo esperar ni un momento y le respondió para despejar cualquier duda política que hubiera en su dimisión :”no temo a nadie, pero me encuentro enfermo y no puede continuar y creo que no hay derecho a ofenderme ni se lo puedo consentir
Pronto, Frías se arrepintió y le dijo que no le había ofendido, rogándole, con el resto de los concejales, que se mantuviera en cargo,
Estaba claro que su estado era delicado, pero pesaban más la razones políticas que las personales a la hora del cambio de actitud por su pasión política. Como había manifestado el concejal monárquico Aguayo, Batmala no estaba de acuerdo con medidas como el alojamiento forzado de obreros, que propugnaban algunos partidos de la coalición municipal, y en consecuencia estas le movieron a presentar la dimisión.
Sin embargo, no debían ser sólo motivos particulares, sino que otros factores debieron influir en la decidida postura de Batmala. La presentación de la dimisión del cargo de alcalde debió responder a la lid electoral que en septiembre volvió a renacer. No era sino fruto de su posición ideológica en la que competía con motivo de la segunda vuelta de las elecciones constituyentes para elegir dos cargos dimitidos en las elecciones constituyentes, lo que había hecho alejarse de los dos grupos que se habían convertido mayoritarios. Por un lado, la Derecha Liberal Republicana que comenzaba a dar los primeros pasos de distanciamiento con respecto a su liderazgo republicano; por otro lado, el grupo socialista que rompía los lazos de coexistencia política con Batmala por razones de la estrategia de su dirección provincial.

En Alcalá las elecciones se bipolarizaron entre los 1.988 votos del PSOE y los 864, de los agrarios, tal como aconteció en el resto de la provincia. No tuvo mucho impacto el voto de esta formación. No obstante, como señala el profesor Cobo “ se produjo un reforzamiento al voto concedido al republicanismo de izquierdas, pues el apoyo electoral recibido conjuntamente por el candidato de Acción Republicana y del Partido Democrático Republicano significó el 16.72% de los votos emitidos”8. En Alcalá se mantenía vivo el apoyo a una República, reformista y cargada de promesas entre las clases medio-bajas.


































1 Los dos habían ido elegidos por otras provincias además de la de Jaén, y el primero optó por León y el segundo por Toledo.
2 No alcanzó en la provincia sino un resultado muy escaso.,, el 8.12 frente al cuarenta de los socialistas.
3 Poder notarial de los candidatos republicanos a los interventores de la Provincia ante el notario Lázaro Lázaro y Junquera el 29 de septiembre de 1931.. Completan la lista José María Romero Serrano, Rosendo López Díaz, David Díaz Funes, Isidro Nieto González, José García Arroyo, Francisco y Antonio Arjona Toro, José Marañón Serrano, famoso comerciante, Ernesto Hinojosa de la Torre, Placido Ibáñez Pérez, Miguel Padilla Garrido, Francisco Cano Anguita. Antonio Márquez, Manuel Cevallos López., Pedro Ceballos Sánchez, Manuel Sáez Frías, Antonio Ruiz Aizpurúa, jefe de la policía municipal, Emilio Martínez Marín, Placido Ibáñez Pérez, Rufo García Expósito, Francisco Cano Anguita, Antonio Cano Castillo, Manuel Murcia Hinojosa, Gregorio Fuentes Flores, Alejandro Gutiérrez Márquez, Antonio Álvarez Romero Domingo López Barrio, Indalecio Martos Moyano, Valeriano Peña Melado, Vicente Gómez Hinojosa, Remigio González Gómez Urda, Antonio Álvarez Cevallos, Francisco Torres Pulido, Manuel Armenteros Pérez, José Vega Aceituno y Vicente Castillo Jiménez.
4 I:E.G. República. 2.10-.1931.
5 ADPJ. A.151. Acta del 15 de septiembre de 1931. Hermano del diputado Enrique Esbrí Fernández. Ambos nacieron en Madrid. El segundo fue diputado por Jaén en el año 1931, director de la revista socialista Democracia entre 1932-34
6 ESPIN, Eduardo. Azaña en el poder. El partido de Acción Republicana, Madrid. CISC 1980.
7 AHPJ. A 151. Acta del nueve de noviembre de 1931. El 27 de febrero se acordó todo el trámite de la indemnización.

8 Cobo, op.ci pág. 251

EN ALCALÁ INFORMACIÓN , EL DÍA DE TODOS LOS SANTOS, EL AYER , EL HOY Y LA ESPIRITUALIDAD COMO TEMA.

El  DIA DE TODOS LOS SANTOS



EL NICHO ALTO DE MÁRMOL BLANCO ES DE PABLO BARMALA. 

            El Día de Todos los Santos se celebra desde la Edad Media  en todos los pueblos de España. Curiosamente, se ha recogido  la tradición católica de conmemorar la muerte de todos aquellos santos que, según la religión cristiana,  pasaron del  purgatorio al cielo. Fue una fiesta principalmente  de culto religioso, muy martirial,  con sus horas lectivas y de rezo, y su función de iglesia correspondiente. Pero, en el pueblo quedó enraizada profundamente, y, sobre todo, en nuestros núcleos rurales, donde predominaron las cofradías de ánimas. Precisamente, cuando en tiempos de Carlos IV  se suprimieron de un plumazo la mayoría de las cofradías y se concentraron en las de índole sacramental o de caridad.  Como es normal en el rico folclore popular, abundaban los miembros demandantes de estas cofradías que paseaban por las calles de la ciudad de la Mota  y por los cortijos de la aldeas, vistiendo de  capas llenas de cinta de colores; en otros lugares,  de campanillas y cencerros hasta en el cuello de sus capas haraposas;  y en Alcalá , con grandes capotes que fabricaban en los talleres artesanales de las familias alcalaínas. Se hacía a la hora de la queda, al anochecer, y  adelantaron las misiones de los serenos de modo que se perdieron en medio del espíritu del silencio nocturno. Algunos comentaron que respondían a los cofrades de la Hermandad alcalaína  del Pecado,  y a los toros de caña  y a los “tontos” del mundo rural  para caracterizarlos.
            Pero llegó la globalización y se metamorfoseó por completo  todo el calendario festivo y perdió su índole religiosa a convertirse en un eslabón  del calendario comercial  del mundo neoliberal. Atrás, quedaron los momentos nostálgicos del encuentro familiar para realizar la visita anual a las necrópolis  con motivo de esta fiesta; por el contrario, el desplazamiento a otras ciudades y los viajes de ocio se multiplicaron en muchas personas que prefirieron  cubrir un puente  turístico  a honrar a sus antepasados, ya que la dispersión de sus  cenizas  esfumó  la presencia familiar de  muchas personas en los camposantos  .  
            Los grandes supermercados sustituyeron con sus huesitos de santo  las batatas cocidas  del terruño sazonadas con canela  y miles de caña y  las tradicionales gachas blancas que  se calentaban en las sartenes de las abuelas,  llenas de tropezones de picatostes.  Como en el tiempo navideño, era un rito de encuentro familiar  en este día, tan esperado  como celebrado en  el día del Nacimiento.  Creaba vínculos, estimulaba  sentimientos y aunaba a los miembros de las familias.
            Es la estación otoñal, cuando el amarillo desprende de los castaños el fruto que calienta las manos en los primeros días de la presencia de los fríos; sin embargo, el humo de los viejos hornillos se quedaron en el trastero de las cuadras de las casas del casco antiguo y, a lo más, saltan en las sartenes y  barbacoas de algunas viviendas.
            Sin embargo, este día  ofrece un ángulo que invita a muchas personas hacia la espiritualidad denostada en nuestro mundo actual. Los habrá que  la consideren como una meditación a la manera tradicional e, incluso la desechen en su práctica; hay quienes las transmutan y  recuerdan a sus víctimas de la memoria histórica durante este día como acontece en los cementerios de Jaén y Jaén; otros van mucho más allá como Jon Sobrino, y la interpretan la capacidad que dispones todo ser humano  para reaccionar ante la realidad de la ultimidad; me encantan estas palabras de José Laguna, que actualizan la  espiritualidad  de la siguiente manera definen “la espiritualidad que no es una fuga mundi que huye del compromiso transformador de una realidad muchas veces injusta, sino una relación trascendente con el mundo que se habita. Es en esa relación con una realidad  que se abre más allá del dato empírico  en las que la lucidez, la compasión y la utopía constituyen , a nuestro criterio, tres competencias esenciales de la espiritualidad”.  El silencio del espíritu  adentra en senderos que superan el amurallamiento autista y crea una conciencia de interiorizar el mundo y las circunstancias, supera las convulsiones con la paz,  serena las turbaciones con la tranquilidad,  y “ acalla ruidos, prejuicios y discursos hegemónicos para llegar a la esencia de la realidad y llamar a las cosas con su verdadero nombre”.



            Y es que no sólo de pan vive el hombre, a veces es interesante pararse en el trajinar diario, sentir el silencio y escuchar los pálpitos del espíritu. Y , aún más, como bálsamo ideal en medio de este maremagnum de venablos tecnológicos a tiro limpio  y  que confunden a estas alturas al más pintado por bonico que sea . Otium y negotium, decía Cicerón con palabras paganas.

jueves, 27 de octubre de 2016

LAS COFRADÍA DE ANIMAS




La más importante cofradía de Ánimas de Alcalá tenía su residencia en el Convento de san Francisco, y, en los años anteriores, en la iglesia de la Mota. Sin embargo, a finales del siglo XVIII, va a quedar reducida a la de la iglesia de la Veracruz, al reconvertirse el antiguo legado de su hermandad pasional en este tipo de cofradía en el siglo XIX. Solían acudir por la noche, al toque de oración, a recoger limosna con unas tazas y campanillas por las calles y los cortijos de la comarca. Dividían la ciudad en varios partidos de la Veracruz, san Antón, santo Domingo, del Ecce-Homo, Consolación, san Juan y san Blas y de la Encarnación y la gente daba dinero para aplicarlos a misas, cantando canciones de ánimas y toque de campanillas. Estas se celebraban por las mañanas en el amanecer y en los días festivos. La demanda del campo dió lugara que en las aldeas se formaran algunas hermandades como en Ermita Nueva. También por Navidad, llevaban a cabo la limosna de aguilando, que imitó la hermandad de la Aurora, y que acababa con una rifa con los ganados en especie( borregos, cerdos, asnos,) que que donaban los devotos. Durante el Corpus y Candelaria y fiestas de la iglesia su capellán ofrecía misas 11.


1 AMAR. Caja 207. Pieza 6.