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domingo, 21 de febrero de 2016

III CORREGIDORES EN TIEMPOS DE CARLOS III. SEGUIMOS CON EL CORREGIDOR JUAN PÉREZ DE VARGAS




III  CORREGIDORES EN TIEMPOS DE CARLOS III


La ciudad, por estos años, recupera muchos lugares arruinados y adecenta algunas zonas como el Paseo de Capuchinos que se traza a cartabón desde los Arcos hasta la Magadalena, un  nueva torre se coloca en Consolación, obra de Martín Espinosa,  se amplían las zonas linderas con la fuente de Marí Ramos y Alamos y cuartel de los Arcos. La iglesia de las Angustias  se construye en su mayor parte. Las medidas de embellecimiento se aplicaron a la vida de la ciudad con el derrumbe de las casas abandonadas, la reconstrucción de edificios y adorno de fachadas , siempre que contaran con la licencia municipal, Por eso, no es de extrañar que en el año 1784 el propio regidor Pedro de Lastres  pidiera permiso apara la instalación de un testero o lienzo con la imagen de la Santísima Trinidad en sus casas cercanas a las casas de Cabildo. Este motivo iconográfica tuvo una escultura en la propia calle Real con motivo de la misión espiritual del Padre Diego de Cádiz.

S
En primeros de año  1762 el Consejo Supremo de Castilla amonestó lo amonestó por haber nombrado un alguacil mayor de vagabundo,  Juan Agustín de los Ríos,  siendo competencia de la ciudad, obligándolo a cesarlo  Y CONTINUAR CON LA NORMATIVA DE QUE RECAÍA EN UN REGIDOR Y ESTE DELEGABA; , también por   haber nombrado  guardas de campo  sin competencias sin presupuestos , caudales ni oficio,, y haber permitido un fraude en la venta de la sal de Loja por parte de Antonio de Puertas. Al final, con la intervención de la comunidad de jurados y el acatamiento a las órdenes del C onsejo, se restableció la situación.
Principalmente mantuvo un enfrentamiento con el regidor Juan de Callaba al que amonestó por no acudir al cabildo y amenazó con una multa de cuarenta ducados, a lo que respondió el regidor alcalaíno  con malas maneras, ni que con mil ducados de multas iba y además había estado dedicado a asuntos de otras administraciones. De este tiempo proceden las plantaciones de álamos de Capuchinos y  las moreras que habían plantadas en el Coto de la ciudad, de modo que se plantaron más de cuarenta por la propia ciudad a instancias del Juez de Montes y Plantíos, donde colocó un albergue para el guarda. . 


sábado, 20 de febrero de 2016

LOS CORREGIDORES DE CARLOS III



JUAN PÉREZ DE VARGAS  ALBARRACÍN, BENAVIDES , PIEDROLA Y CASTRILLO Y TAMARIZ

Natural de Andújar, Sus padres fuero Francisco Pérez Vargas, caballero de la Orden de Alcántara y regidor de Andújar
Añadir leyenda
, donde vivía en la calle Postillo,  v colación de San Miguel   y casada con doña María Concepción del Castrillo Y Quesada, que tuvieron por hijos a Cristóbal y Juan. Su padre ejerció de corregidor en varios corregimientos de Andalucía.  

JUAN  se casó  con Josefa Tavira Osorio Zenón Girón, natural de Antequera marquesa del Cerro. Tuvo cuatro hijos. Francisco Javier, Cristóbal, Josefa y Concepción.   Fue corregidor de Alcalá la Real  entre 1762 y . Fue r leal al rey en el conflicto de Esquilache, su casa tiene el sombrero de tres picos como signo de la lealtad al rey, Era capitán de milicias del regimiento de Jaén, alguacil mayor del Santo Oficio de la Inquisición de Córdoba, y  Andujar. Poseía posesiones y casa señorial en Andujar, a la que se desplazaba con frecuencia. En marzo  1762,  se marchó a su ciudad con permiso del señor Obispo de Zaragoza del Consejo de Castilla.
Su alcalde mayor y teniente corregidor fue Andrés Romero Valdés.
 Tuvo conflictos con  los miembros del ayuntamiento alcalaíno. por sus malos modales y formas autoritarias a la hora de ejercer el cargo. No obstante lo desarrollaremos en próximos días. 
UN ASPECTO DEL REINADO DE CARLOS III

Distinto es el caso de la villa del Castillo de Locubín, que a través de la iglesia local, en este caso su notario apostólico, vuelve a repetir el deseo independista de años anteriores. El cabildo alcalaíno no veía oportuna cualquier  dejación de poderes en este contexto de participación popular, aún más trata de retardar todas las medidas relacionadas con la creación de la Junta de Abastos, que suponía crear un concejo abierto, en el que todos los vecinos se convertían en electores para elegir sus dos diputados y un personero que junto con el escribano la constituyeran para debatir todos los asuntos relacionados con el abastecimiento de la ciudad. Aún más, ya no les interesaba que la villa se nombrara  como tradicionalmente lo había sido, sino que incluso en un intento de centralismo chovinista desorbitado y en defensa de privilegios la equipararon al resto de sus aldeas, y sus alcaldes ordinarios los transformaron en simples ministros de la justicia del corregimiento, meros transmisores de los pleitos, pendencias, y  conflictos ciudadanos ante el corregidor y alcalde mayor sin ninguna función ejecutiva. De ahí que al final y con muchas órdenes superiores de la intendencia general y del Consejo de Castilla, tuvieron que asumir la nueva situación y se nombró la nueva Junta de Abastos, no sin un nuevo formulario en el que junto al juramento del cargo y beneplácito por la ciudad, se le  imponía una serie de reparos, todos tendentes a mantenerse en las circunstancias de acatamiento ante la jurisdicción del cabildo alcalaíno. El conflicto con el Castillo no hace sino iniciarse porque se acumulan los pleitos con las competencias del escribano y las relaciones con la intendencia de Jaén por parte de la villa del Castillo, a lo que da lugar una fuerte proptesta por la ciudad que obliga a todo su aparato administrativo a defenderse de esta situación.    







viernes, 19 de febrero de 2016

HOY, EN ALCALÁ INFORMACIÓN EN EL CENTENARIO DE CARLOS III

Se cumplen trescientos años del nacimiento del rey Carlos III. Fue exactamente  un 20 de enero de 1716. Ha llovido mucho y nevado en  algunos inviernos, y, en los dos últimos siglos, los tiempos de sequía se han multiplicado por eso de la contaminación atmosférica. Y, aunque se pasa  de la celebración de centenarios, lustros y miles de efemérides, como acontece con el centenario de la muerte del rey Fernando el Católico, el de Carlos III parece que no pasa desapercibido.  Ya el actual rey Felipe VI lo eligió, al menos en su pabellón pictórico familiar e institucional, con el deseo de rememorar su eficacia administrativa y su impacto en la vida de los vecinos, recibiendo popularmente el  conocido apodo de «el rey Alcalde de Madrid». Y en verdad que vienen a la mente cantidad de obras, urbanizaciones y edificios que se levantaron en tiempos de este rey a lo largo de  muchos rincones de capital de España. Por eso, de «todo con el pueblo, pero sin el pueblo», es decir el conocido despotismo ilustrado.      Es verdad que Madrid se constituyó en el centro de la red borbónica, o, más bien, ya desde los últimos  monarcas de la dinastía de los Austria  la corte era la corte, que se mimaba, se embellecía y disfrutaba de ser la ciudad privilegiada por ser la capital de los reinos de España.


Pero, en tiempos de este rey, su obra repercutió en muchos lugares, los más recónditos del territorio nacional. Raro es el pueblo que no conserve la huella de la política real de este reinado. Este es el caso de la  ciudad de Alcalá la Real.  Pues, por algún motivo de afecto especial del cabildo municipal, se conserva en su  pinacoteca municipal el  retrato de Carlos III. 
 Curiosamente, este cuadro  ocupa el rellano de uno de los muros laterales de la amplia escalera de acceso a la planta primera ( bueno segunda, según consideremos el vestíbulo y salas colaterales), un poco desangelado frente al cuadro de la Inmaculada Concepción, otrora patrona del cabildo municipal y que presidía  el salón de sesiones  a la hora de los juramentos de los cargos ( pues, mucho han cambiado los tiempos, del juramento religioso a la promesa más frecuente  a la Constitución del momento). 
 Ambos lienzos de  grandes dimensiones provienen del contrato de la mano del  pintor local Gabriel Ximénez; la del rey Carlos I, en la parte  baja aparece el apellido que lo identificaba e, incluso, a continuación se distingue una f( el fecit, me hizo , soy autor de la obra) y la fecha del  año ( en anagrama)  de 1762. Pero, como  costumbre y privilegio de la ciudad, la fecha no coincide con la leyenda de una estela que cuelga de la consola, y que alude al rey Fernando VI; y,  el rostro de  este cuadro no se parece ni en pintura ( valga la redundancia) a este rey sino que es un calco perfecto del joven Carlos III, como rey de de Nápoles ( por aquellos lares Carlos VII), distribuida por la  Academia de Bellas Artes para que sirviera de modelo a la hora de colocarlos en las casas consistoriales. 

 De ahí que el ayuntamiento de Alcalá la Real  respondió al compromiso de su historia y lo colgó en su salón de cabildo bajo el dosel carmesí, que tantos maravedíes y ducados costaba en sus cuentas anuales para celebrar las fiestas de proclamación de los reyes. Y, para que constara en óleo y como testimonio histórico, colocó una leyenda de su  estela horizontal, en la que escribía « se pintó por orden del Señor Don Juan Pérez de Vargas, corregidor  y justicia mayor de la ciudad de Alcalá la Real, lo que refrenda la metedura de pata de un restaurador posterior que le adosó nada menos a este cuadro   el nombre de Fernando VI en lugar del  rey Carlos III. Por cierto, Juan Pérez de Vargas fue el segundo corregidor del rey alcalde y coincide con la fecha.  Y, bien que se pasó de rosca, porque incluso le faltó un dígito de unidad que diera lugar a VII ( en parte,  puede  entenderse que, en tiempos de crisis y recortes, era comprensible que un mismo  cuadro  se mantuviera  y solo cambiara de nombre, conservando la  figura real,  y simplemente  colocando un número romano más en la  inscripción  de la estela). Y, en verdad que podían valerse de este artilugio, ya que muchos reyes  mantenían la fisonomía de la dinastía borbónica.



      

     Pero, por algún motivo especial debe conservarse este cuadro, ya que los de Isabel II, Amadeo e Saboya, Alfonso XII y XIII, y los presidentes de las dos repúblicas sufrieron el enconamiento o la destrucción de las fobias políticas de los gobiernos que les sucedieron. 

Es difícil comentar en pocas líneas la trascendencia de su reinado en el municipio. Pero,  durante su reinado,  la organización del territorio alcalaíno culminó una nueva distribución administrativa que desembocó totalmente en periodos posteriores. Pues, la villa del Castillo de Locubín y Frailes alcanzaron entidad suficiente, sobre todo, la primera para organizarse mediante sus Junta de Abastos, el Pósito y los Propios y  para avanzar en la independencia con  la ciudad de Alcalá la Real ;  las aldeas ya no dependieron del estamento eclesiástico y se organizaron  como entes administrados por el ayuntamiento alcalaíno nombrando por representante a los ministros de la justicia, que son los precedentes de los alcaldes pedáneos o los vocales de barrio, y se añadió el aumento del número de personeros y diputados del común; la  economía dio un gran impulso a la zona con la culminación del repartimiento de  los terrenos de realengo en la suma de diez mil fanegas y el nacimiento de muchos cortijos asentados en los partidos de campo; se hicieron intentos de nuevas industrias, la administración nacional estableció  delegaciones y expendedurías en la comarca, se racionalizaron las vías y caminos carreteros; y, muchos edificios engrandecieron el entorno de la ciudad como el Palacio Abacial, la iglesia de las Angustias, San Antón, el Pósito Nuevo, el Matadero, la racionalización del parque, las  carnicerías... que puede utilizarse como una ruta del Neoclásico




  
        

No es un centenario más, con  dígitos ficticios, sino obras que fueron realidad y porque muchos planes no llegaron  culminarse  al estar anclada la sociedad en los que abades ilustrados comentaban como la superstición de mucha gentes. Pues, si no, incluso la Sociedad de Amigos del País hubiera sido una realidad. Por eso, este año, se puede inaugurar la ruta de Carlos III.  

jueves, 18 de febrero de 2016

PERÚ Y ALCALÁ LA REAL, UNIDOS POR JUAN MARTÍNEZ MONTAÑÉS.

MONTAÑÉS , ALCALÁ Y PERÚ


            Juan Martínez Montañés(1568-1655), el famoso escultor o imaginero natural de Alcalá la Real y afincado en Sevilla, fue el embajador de muchos vecinos de la ciudad de la Mota, que acudieron a tierras americanas y regresaron o enviaron sus herencias a estas tierras, pasando por el buen hombre que se hacía cargo de todas estas mercancías y misivas de sus paisanos. Pero, el "dios de la madera" o el "Lisipo español" no perdió el vínculo con su tierra natal de modo que se conserva en el Archivo Histórico Provincial la carpeta sin el contenido que se trasladó a América de su expediente de limpieza de Sangre. De la época que Hernández Díaz  califica de periodo formativo que va de 1588-1605, hizo una serie de imágenes con destino a Perú, entre ellas el Crucificado del Auxilio de la iglesia de la Merced de Lima, precedente del famoso Cristo de los Cálices de la catedral de Sevilla, es un cristo muerto, de expresión serena, reposada, deificado, tiene los pies cruzados y cuatro clavos, como los que hacía su maestro también alcalaíno Pablo de Rojas según relataba Santa Brígida cuando se le apareció el Señor.
De su época magistral, la catedral de Lima conserva el retablo de San Juan Bautista (1607-1622), que procede del  convento de monjas de la Concepción: Fue concertado con Francisco Galiano, ejecutado por Diego López Bueno, y recompuesto recientemente por Teófilo Salazar. Preside el Cristo Crucificado, con un amplio sudario de tela. Montañés hizo las imágenes, pero el dorado y estofado es obra de otro alcalaíno afincado en Sevilla Gaspar de Regis, sobrino del maestro de Montañés Pablo de Rojas, también alcalaíno. En la predela están los Santos Doctores y los Evangelistas, y, en su centro, o banco, el cuerpo yacente y degollado del Bautista con túnica blanca, manos atadas y pies blancos y ,encima, la bandeja  portada por dos ángeles que contiene  la cabeza cortada del Bautista;  en las calle laterales se describe la vida del santo: la aparición del ángel a Zacarías, , la visitación de su  prima santa Isabel, la natividad del Bautista, la despedida de este de sus padres, la predicación en el desierto, el  bautismo de Jesús, la  comparecencia ante Herodes para recriminarle sus amores con Herodías, el  Bautismo de Jesús, el encarcelamiento del  artista, y la  degollación del Bautista.  Herodías y Salomé entregando la cabeza de la degollación ,
Del decenio crítico (1620-1630) , entre 1624 y 1625 Montañés el capitán Fernando de Santa Cruz y Padilla, le contrató sin pintar la imagen de Santa Apolonia por la cantidad de 100 pesos y actualmente se conserva en la catedral limeña, como mártir lleva la palma martirial de la victoria y un resplandor sobre la cabeza y se ajusta al canon y técnica montañesina en los pliegues de la túnica y manto así como en los rizos de su cab … También de esta etapa son unos ángeles músicos del Convento de la Concepción de Lima tocando una corneta.
Y por último, en la etapa del barroquismo final, (1630.1643). se le atribuyen san Francisco Javier y san Francisco de Borja. Ambas  fueron enviadas e 1648 para la iglesia de san Pedro de Lima. Tienen sotana y capa de manteo y  los atributos de estos santos misioneros. 

















































miércoles, 17 de febrero de 2016

PERÚ Y ALCALÁ 2- NUESTRA SEÑORA DE LA CABEZA

Durante los siglos XVI y XVII, era frecuente que muchos alcalaínos emigraran a tierras americanas. Según cuentan, uno de ellos el licenciado Antonio de Castro y del Castillo, hijo del corregidor alcalaíno,  fue nombrado inquisidor de la Audiencia de Lima en el Perú, y más tarde obispo de la Paz, debido a las riadas del río Rímac se produjo que fue derruida una capilla dedicada a Nuestra señora de la Cabeza 1624. Este alcalaíno, años más tarden en 1639, movido por haber nacido en Alcalá y por la devoción que le tenía en el santuario la volvió a reedificar. Se encontraba en la zona antigua del Rímac donde se conservan conventos e iglesias de gran valor histórico, entre el que se encuentra la Iglesia de Nuestra Señora de la Cabeza. 


Su origen se remonta a 1612, cuando Juan Martín Fregoso compró un solar para construir una ermita dedicada a Nuestra Señora de los Angeles. Posteriormente donó el terreno a los Padres Dominicos para ser usado como Casa de Estudios. En 1624 la capilla fue reemplazada por la Iglesia de Nuestra Señora de la Cabeza por los vecinos Diego de la Cueva y Juan López de Mestanza, muy devotos de "Nuestra Señora de la Cabeza", imagen muy venerada en España.


Cuenta la tradición que en 1634, una fuerte avenida del Río Rímac destruyó parte de la Iglesia que colindaba con este, por lo que San Martín de Porras debió salir del Convento de Santo Domingo, dirigirse a "La Cabeza", orar y lanzando 3 piedras al río (que representaban a la Santísima Trinidad), logró calmar la furia del mismo. Esta Iglesia ha sufrido varias modificaciones tanto en su fachada como en su interior. 

En 1747, el Virrey Marqués de Villagarcía dispuso el arbolado de la ribera del río al costado de la Iglesia, por lo que se le llamó a ésta, Alameda de la Cabeza. El Templo por fuera, dice poco de las bellezas que atesora en su interior. En su exterior, se puede observar que es de techo plano, caso único en Lima.


A este Templo se le conoce hoy como "Las Cabezas", cuando debería ser "De la Cabeza".
Dice mi amigo Antonio Isidoro Aguilera:



Es efectivamente todo un desconocido, que merece con justicia un reconocimiento en su patria chica. Además su hermano, Luis Antonio,nacido en Alcalá la Real, fue otro gran personaje en américa, entusiasta devoto de la Morenita, contribuyendo a la expansión de su culto fundando y financiando a su costa la capilla de Nuestra Señora de la Cabeza en Lima en 1639, nombrando a la Inquisición como su protectora, siendo a la sazón inquisidor y más tarde Obispo de la Paz. Su padre, el Licenciado Alonso Castro del Castillo fue antes corregidor de Alcalá la Real, donde nació Antonio Luis que fue bautizado en la Iglesia Abacial de Santa María la Mayor de la Mota en 1570.


CASTRO Y DEL CASTILLO. Don Antonio de. Natural de Castrojeriz en Burgos, hijo del licenciado Alonso del Castillo que fue Corregidor de Alcalá la Real y de doña Inés de Padilla. Estudió en Alcalá y en Salamanca, donde se graduó de Bachiller. Recibió en la Universidad de San Marcos de Lima el grado de Licenciado. Fue cura de la iglesia mayor de Potosí, Gobernador del Arzobispado de Charcas, Inquisidor del Tribunal de Lima durante once años desde el de 1627. Reedificó a su costa en 1639 la capilla denominada de las Cabezas que se fundó en 1615, y se había destruido desde 1634 a causa de una inundación del río de esta ciudad; la adjudicó renta y nombró por patrones de ella a los inquisidores. Rehusó aceptar el cargo de Obispo coadjutor de Guamanga para el cual se le presentó con motivo de hallarse ausente el Obispo de dicha Diócesis don fray Antonio Conderino. Después aceptó el Obispado de la Paz para que fue nombrado en 13 de Setiembre de 1647. Le consagró el obispo de Santa Cruz don fray Juan de Arguinao. Visitó su Diócesis y dio seis mil pesos suyos para la fábrica de la iglesia catedral en 1651.


SIN EMBARGO, NO EXISTE A FINALES DEL SIGLO XVI  NI PRINCIPIOS DEL SIGLO XVII CORREGIDOR ALGUNO CON ESTE NOMBRE. TAN SOLO UN ESCRIBANO DE CABILDO ALONSO DE CASTRO, QUE, POR CIERTO, GOZABA DE GRAN REPUTACIÓN. NO ES DE EXTRAÑAR QUE DEBA SER UNA CONFUSIÓN HISTÓRICA. Y ESTE FUERA EL CARGO Y NO OTRO.