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domingo, 29 de marzo de 2015

LA ESCUELA DE CRISTO EN LA IGLESIA DE SAN BLAS Y FOTOS DE LA SEMANA SANTA












LA ESCUELA DE CRISTO

La Escuela de Cristo fue una fundación que estuvo ligada a la historia del Barrio de San Juan desde sus orígenes hasta su extinción. Se estableció en la iglesia de San Blas el día nueve de Septiembre de 1663, siendo su fundador don Diego Núñez Cabrera, que era hermano de la misma institución en Talavera de la Reina, además de chantre y canónigo de su Iglesia. Parece ser que conectó con las personas más importantes del clero y de la ciudad y posteriormente presentó un memorial al señor Abad Salgado de Somoza que la aprobó y se inscribió dentro de dicha Escuela el dieciséis de septiembre del mismo año.
Se componía dicha escuela de sesenta y dos miembros relacionados con la vida religiosa de la ciudad, imitando el número a los discípulos de Cristo. De ellos, cuarenta y ocho deberían ser seglares y el resto sacerdotes. Su organización interna se basaba en una presidencia que recaía en una padre sacerdote, que denominaban Padre Obediencia. Su función consistía en dirigir espiritualmente al grupo y organizar los ejercicios espirituales. Los restantes cargos eran el tesorero, el  celador, el secretario, que solía firmar con el nombre del indigno secretario e iniciaba los escritos con el vito de Viva Jesús,  los Nuncios de Altar y  de la Puerta  y los coadjutores de los Nuncios.
Si en algún momento superaba el número a los miembros de los discípulos de Cristo, los hermanos excedentes solían constituir una cédula de la que surgía una nueva escuela, cosa que en Alcalá la Real no aconteció.


En muchos escritos ajenos a la institución se ecuentra su influencia tanto en escribanos de cabildos como de la Iglesia que inician sus libros con el Viva Jesús y Jesús María.
Esta escuelas se fundaron por primera vez el veintiséis de febrero de 1653 por el sacerdote Juan Bautista Feruza, obispo de Nápoles, en el oratorio del Hospital de los Italianos de Madrid. Se basaban en la congregación anteriormente fundada por San Felipe Neri.
El oratorio solía ser el sitio más importante de esta fundación, donde el altar era presidido por un Crucifijado que solía mirar hacia abajo en dirección a una cabeza de una Dolorosa. De ahí que en los posteriores traslados siempre se ubicaron en capillas alcalaínas con estas devociones. Es el caso de la capilla, probablemente del Cristo de la Salud en San Blas, la  de los tres altares del convento de San Francisco, o el Cristo de las Penas en la de la Veracruz. A los pies del altar, colocaban dos calaveras, dos manojos de disciplinas de cuerdas y dos tibias cruzadas; en otra parte de la iglesia, generalmente en el coro se sitúa una mesa con un Cristo, una calavera, un reloj, dos velas encendidas, un hisopo de cerda y una campanilla para dar señales.
La ceremonia principal de meditación y mortificación solía celebrarse con los hermanos de la congregación sentados en los laterales de la mesa que presidía el Padre Obediencia. Para la entrada, se pedía permiso a dicho director, siempre  que se llegaba tarde. El Obediencia llevaba a cabo varias aspersiones sobre los congregados y besaba el suelo al lado de las calaveras, mientras recitaba varias oraciones. Vuelto a su sitio invitaba, sonando la campanilla,  al resto de los hermanos de la escuela para que repitieran el movimiento de postración. Se rezaba y todos, arodillados, hacían la oración mental. Las luces se apagaban en toda la sala, quedando tan sólo las velas del altar y las  de la mesa del Padre Obediencia. A continuación, éste proponía temas de  meditación. Uno de los más frecuentes era el conocido de Santo Tomás
"Ven acá y mete tus manos en mi costado"
El segundo acto consistía en en el examen de faltas o ejercicio del banquillo. Todos los hermanos, bajo la interpelación del Padre, respondían de las faltas cometidas por lo que se refería a las obligaciones de las constituciones de la Santa Escuela. Ninguna culpa particular era declarada. Se imponía una penitencia que debían cumplir. Todas estas ceremonias  se llevaban a cabo en medio de postraciones y besos al suelo.


El acto de la penitencia era el tercero y se realizaba de la siguiente manera: El obediencia ordenaba a los nuncios de Altar que repartieran las disciplinas, que los hermanos recibían besándolas. También  lo mismo hacía el que la entregaba a los demás. Posteriormente los nuncios de altar apagaban las velas y el secretario, las de la mesa. A continuación entraba el nuncio de Puerta con una fanal o farol grande iluminado por una vela y con un Cristo pintado en uno de los cristales. Lo depositaba en las gradas del altar y su figura quedaba como si fuera la única luz que iluminaba la estancia del oratorio. Todos adivinaban a Cristo en la Cruz. Se oía en el silencio sepulcral los latigazos y el rezo de salmos penitenciales. No es de extrañar que el Cristo de la Salud, ofreciera en sus pies uno de los salmos penitenciales, propios de estos ejercicios, que frecuentarían los capellanes de la cofradía, pues en su capilla de san Blas tal como hemos manifestado estuvo la Escuela de Cristo. Los cilicios era abundantes entre los miembros. Pues durante la cuaresma abundaba este ejercicio de mortificación. El escritor Morales Padrón escribía sobre este acto:

"Es tremendo. Ahora esto sólo se hace en cuaresma. La plástica presencia de la muerte nos obliga a meditar  y a considerar una recapitulación de nuestra vida. No podemos olvidar nunca a la muerte si queremos comprenderla vida y su sentido, como no podemos prescindir de la oscuridad para entender la luz "[1]

Finalmente, el Obediencia subía al altar y tomaba una calavera entre sus manos. La besaba y se la ofrecía todos los hermanos que en forma de fila de comunión la besan, al tiempo que les decía:

"Acordémonos, hemanos, que hemos de morir "

Y cada hermano de la Escuela contestaba:

Que sea en gracia de Dios.

Otro miembro de la Escuela hacía la misma ceremonia con una calavera desde  otro punto del Oratorio, repitiendo el mismo rito y el resto de los congregados se depedían aportando una limosna.             
El significado de dicha escena los describe y explica el propio catedrático insular, arriba indicado:


"Sé que el beso en la calavera no debe tener carácter lúgubre ni dárselo a la Escuela de Cristo, puesto que sólo sirve para recordar la realidad de la corrupción de la materia y la esperanza de la resurrección dichosa"
 
La ermita de San Blas resultó pequeña para el número de hermanos de la Esuela de Cristo y se trasladó el dieciocho de septiembre de 1664 a la Iglesia de San Juan Bautista. El motivo de su traslado no era otro sino la soledad que se requería  para el concurso de los vecinos y demás. El veintisiete de julio de 1671  de nuevo tuvo un nuevo oratorio en el convento  de San Francisco de la Observancia, en la capilla de las Ánimas del Pulgartorio. Dias más tarde, tuvo una nueva ubicación en la iglesia de la Caridad, en el Llanillo, donde vivía la mayoria de la población de Alcalá la Real. En este período recibió la licencia del abad y pudo sacar a la calle entre sus cultos el rito del Vía Crucis, tan frecuente en su difusión por aquel tiempo. En 1779, de nuevo se trasladó a la Iglesia de San Antón, finalizando sus cambios en el 1784, cuando se puso en el Oratorio definitvo de la Iglesia de la Veracruz en un lugar que  anteriormente fue corral de comedias.


De esta época hemos encontrado un documento interesante, que  manifiesta la participación del propio abad en dicha escuela, en concreto, el abad Palomino Lerena. El documento relacionado on el testamento del abad así se manifiesta:

"Illmo. Obispo Abad don fray Manuel María Trujillo y Jurado.
El obediencia y hermanos de la santa Escuela de Cristo en esta ciudad ha recibido el oficio de U.S y con el debido respeto y atención y en el consta haber dejado la buena memoria de trescientos veinte reales anuales el Illmo. Sr. don Joseph Martínez Palomino López de Lerena, abad que fue de esta abadía, para que ddicha Escuela gastase en cera y demás gastos indispensables, según las Constituciones del Santo Oratorio, sin más recompensa que se le encomiende a Dos, así lo vio el Jueves antecedente y lo hará en lo sucesivo el encomendarle a Dios su alma, para que le conzeda un desacanso eterno.
Así también han recibido cuatrocientos reales y veintidós maravedís, con que comenzó esta fundación por todo lo que a V.S. le dan las gracias y y le encomiendan a Dios Ntro. Señor en los ejercicios del Oratorio, como se acostumbra ahora y ahora con más motivo como patrón de dicha fundación.
Dios guarde a Vuestra Señoría muchos años muchos años, que le desea en ambos felicidad. El obediencia y hermano de la Santa  Escuela Manuel José de Gómez, el secretario Miguel de Alcalá, Alonso Blas de Pineda, don Manuel Gallardo y don Manuel García Berlango[2].






[1] Morales Padrón en Sevilla Insólita
[2].AMAR. Caja 36. Pieza 3.

sábado, 28 de marzo de 2015

LA SAETA EN EL  CRISTO DE LA SALUD
                                                
En Alcalá la Real no se introdujo  el cante de la saeta con la Hermandad del Santísimo Cristo de la Salud, porque ya era larga y profunda la tradición saetera, enraizada en la procesión matuntina de Jesús Nazareno en el Viernes Santo, donde surtió de una amplia temática por la variedad de pasos y representaciones de la Pasión de Jesús: además los pregones fueron unos precedentes, muy importantes en el desarrollo de este canto semanasantero.
Abundan por estos tiempos un tipo de saeta que se caracterizaba por narrar la pasión en forma poética. Sus textos  nos describen perfectamente el momento final de la muerte de Jesús y muchas personas como Patro Vega cantaban en su casa  una saeta que se acercaba muchísimo, sino en la forma, sí en el contenido, a la cuartelera de Puente Genil:



Cuando Jesús expiró
la tierra terrible se veía,
y los judios atribulados,
el uno al otro decía:
-El fin del mundo ha llegado.
¡ Qué triste estaba María,
contemplando a Jesús
en el monte del Calvario.
viendo a su Hijo ante la Cruz!
De la cruz lo desclavaron
y en tus brazos lo pusieron
al hijo de tus entrañas
que tanto daño lo hicieron.

Incluso, San Juan Bautista es una figura que, en los primeros años, ofrecía unas caracterísiticas muy cofradieras y así de los primeros años de la saetas, pertenece la siguiente:

En el río de San Juan
bautizaron al Señor,
San Juan con la caracola
agua bendita le echó.



A todo esto hay que añadir que, cuando la saeta se inicia en Andalucía, nuestro paso no hacía estación de penitencia. No obstante, esta saeta recoge el momento de nuestro paso en la Crucifixión, marcada por una clara influencia de nuestros pregones:                                 

Viendo a Jesús muerto,
un atrevido soldado
cogió la lanza y abierto
el santísimo costado.

Tampoco, en los primeros tiempos del renacimiento de nuestra Semana de Pasíón, allá por los años 1949, hubo cantaores de saetas en la hermandad, sino que, cuando, a finales de los años cincuenta, se comenzaron a cantar saetas al Cristo de la Salud hubo de contratarlos. Sin embargo, la afición al mundo flamenco entre los miembros de la hermandad impulsó a que estuviera presente en la tarde del Viernes Santo con la llegada de cantaores como Paco de Montefrío, el Niño Martos o Vadillo. De este momento es la siguiente saeta:

Viva la Semana Santa,
Viva el pueblo de Alcalá,
y sus hermanos mayores
que la hicieron relumbrar.

O esta otra que se adapta a cualquier paso  que contratara  al cantaor:

Cristo de la Salud,


¿quién es tu hermano mayor?
que tan bonito te tiene
que reluces como el sol.

Ya, en los años ochenta, con el renacer de la Semana Santa, aficionados y personas de honda  tradición cofrade, comenzaron a cantar al Cristo de la Salud. Desde el rincón de la placeta de San Juan hasta el alero volado del Casino, pasando por los balcones más típicos de la calle Veracruz o por el sitio más recoleto, e, incluso, en la propia iglesia, al final o principio de los cultos, hermanos como José Vega Fuentes o Juan Vega Vega cantaron al Cristo de la Salud. A estos, algunas veces, se añadió la voz de Pilar Gálvez, esa gran saetera alcalaína, que le cantó alguna que otra saeta desde el balcón  de la calle Veracruz:

Con clavos desgarradores
estás clavado en la cruz
por nosotros,pecadores,
¡Ay, Cristo de la Salud!

o esta otra de hondo lirismo que dice:

Si pudiera, quitaría
los clavitos a Jesús,
y, después, lo bajaría
en mis brazos de la cruz,
para dárselos a María.

Catalina Matas Cortés  ha sido una de las más prolíficas cantaoras de saetas alcalaínas y, siempre, suele acudir al patín de San Juan y cantarle ya con temas actuales como éste:

Gracias te doy, Cristo de la Salud,
por la lluvia que nos has echado,
porque tu Padre mío
a España has remediado.
Aunque algunos, Dios mío,
hayan tenido que morir,
pero, tu sabes, Cristo mío,
que sin agua no se puede vivir.               

Un cantaor extremeño, afincado en nuestra tierra, Pascual Ávila le cantó  desde el público esta saeta en la calle Veracruz:

Qué bonito vas bajando
por la calle Veracruz,
con tu cuerpo ensangrentado,
¡Ay, Cristo de la Salud!.

A todas estas hay que añadir  Angeles Pérez Anguita. Y, más recientemente, desde su balcón del Llanillo, José Sánchez Alcaide, que cantó y compuso esta saeta, que comenzaba en toná con estos versos:

Que no puede con la Cruz,
ayúdale con la cruz,


que no puede con la cruz,
mira que vine cansado
el Cristo de la Salud.

Para acabar con martinete,- aunque ,a veces, lo ha hecho con el palo de seguirilla popular corrida-:

Ayúdale costalero,
llévalo con devoción,
que el Cristo de la Salud,
te concede el perdón.

Del primero de nuestros hemanos cantaores de saetas destacamos Pepe Vega, pesona impregnada de un lirismo y de un meloso y sabio acento popular, de quien conservamos y hemos escuchado saetas que recogen el momento del entronamiento en la placeta:

En la iglesia de San Juan
ya preparan los maderos
para subir a su trono
a ese bendito lucero.

Del mismo, hemos recogido el momento de su paso por las calles alcalaínas en dos versiones:

El Cristo de la Salud
ya baja la calle abajo
salid,todos,a ayudarle
y acompañarle a su paso.

o en la calle Veracruz, auténtico rincón poético con sus faroles mortecinos que convierte hasta al más rudo hombre en juglar:

Por la calle Veracruz,
baja sufriendo su pena
a encontrarse con su Madre
y María Magdalena.

Cuando se encuentra con la Virgen de las Angustias, Juan Vega, que tambien se ha prodigado en estos años y destaca por su torrente de voz y fuerza cantaora, le tiende un pañuelo de compasión con este dardo lírico:
Me gusta verte de lejos
y, aunque sea por detrás,
y, cuando te veo la cara,
me das ganas de llorar.

Éste mismo recogió una tradición que se mantuvo durante muchos años, con esta saeta, referida a los claveles que se traían de Almería, donados por el hermano Antonio:

De claveles de Almería
están llenando la cruz
los hermanos que te quieren                                                          


del Cristo de la Salud.

En la calle del Rosario se suelen escuchar  algunas saetas en la despedida de la Virgen de las Angustias o, solitariamente, en forma de oración:

Ya te suben,ya te bajan,
por la calle del Rosario,
!Ay, Cristo de la Salud !
qué duro es ya tu calvario.

No es extraño que, en el acto de su instalación en el dosel, se escuche alguna saeta de estos hermanos:

Ay, Cristo de la Salud,
consuelo de los hermanos,
que moriste por nosotros,
clavado de pies y manos.

que suele acabar con un estrambote final ante el silencio de los callados hermanos que escuchan esta profunda invocación:

Silencio, callad, silencio:
que se ha oído un quejío,
y en una cruz yace muerto
el mejor de los nacíos.

El cuerpo de Cristo ha servido para que se le cante, a veces, poemas que respodían más a las antiguas saetas que se frecuentaban en las reuniones del Ecce-Homo:

Lleva la caña por cetro
y de espinas la corona.
Nadie te tiene respeto,
siendo la única persona,
que resucita a los muertos.

O esta otra que se expresa en la misma línea que la anterior:

Por los clavos prisioneras
llevas las manos heridas.
Llevas los pies traspasados
y una corona de espinas.
Que enciendan ya los faroles,
que enciendan con mucha luz,
que va a pasar por la calle
el Cristo de la Salud.                                                                           

Es frecuente la saeta que recoge estructuras parecidas
a las que se cantan al Nazareno, como esta de Juan Vega:

¿ qué es aquello que reluce
que brilla y con tanta luz?
Es un trono, cuajado de flores,
y el Cristo de la Salud.


Con amor y afecto, también se dedican saetas a otros integrantes del paso del Cristo como son los costaleros, y así la canta Pepe Vega:
Mecedle el paso,
Mecedle el paso,
costaleros,
al Cristo de la Salud,                                                       
que por causa de nosotros
tuvo su muerte en la Cruz.

No es de extrañar que un saetero, como Pepe, resuma así su vivencia semanasantera:

Estos son mis recuerdos,                           
estas son mis vivencias,
entre roncos y viejos timbales
con el brillo de potencias.
Esperando a Jesús
y cantándole saetas.
La última quería, Señor,
que fuera la más señera:
Los clavos que dispusieron
para clavarte, Señor,
sin punta lo escogieron
para más martirizarte,
golpes y golpes te dieron.













viernes, 27 de marzo de 2015

UN DATO DELA VIRGEN DE LOS DOLORES DE ALCALÁ LA REAL.

LA CONGRECACIÓN DE LOS SIERVOS DE MARÍA DE LOS DOLORES Y EL CONVENTO DE CONSOLACIÓN Y LA COFRADÍA DEL CRISTO DE HUMILDAD.

Ante López Nieto, 5552 folio 24, siete días de febrero de 1784, Diego de Guardia , hermano mayor de la cofradía del Cristo de la Humildad, el prior de Consolación  Antonio Fontenla y Alfonso Ruiz Ruano , secretario  y Francisco del Castillo, hermano mayor de la  Congregación de la Virgen de los Dolores, conciertan  ante la petición de la Junta de esta última en 30 de  agosto de 1782.
-En quince de septiembre se le cedió a la nueva Congregación ante hermano mayor y oficiales por parte de la cofradía de la Humildad el uso de la dicha imagen de la Virgen de los Dolores y además el de la capilla y bóveda  que está debajo del altar donde estaba colocada la dicha imagen. El secretario de la cofradía era, por aquel tiempo don Francisco de Trujillo , y el hermano mayor de  la Humildad don Diego de Guardia, y Francisco del Castillo el de la Congregación que levantaron escrituras.  
-Por la certificación de la Junta de la Congregación, se cita explícitamente que se había fundado la congregación, que se había restaurado por un célebre escultor dejando las solamente el bulto a petición de  padre definidor y renovandolo con un manto preciosos, LA pagaron los fieles de esta hermandad, y le añadieron tocas y alhajas  las hermanas de dicha congregación. Se le concede la imagen a la hermandad, Se reserva a los frailes el colocarla; y se reserva el cuidado a la Cofradía de la Humildad

-Certificado del secretario de la cofradía del Cristo de la Humildad, que lleva a la Junta de su hermandad estando presente el prior del convento : Petición de la  congregación de la imagen  y capilla de la Virgen de los Dolores, que  les pertenece,  TAMBIEN CITAN renovación de la antigua imagen que no quedó sino el  bulto, acrecentamiento de tocas, alhajas y manto, y licencia para utilizarla como casi propiedad, porque la cofradía se quedaba con la propiedad de ella, podían acrecentar su culto, alhajas, mantos, y también disponían de la bóveda de enterramiento.

jueves, 26 de marzo de 2015

UNA DESCRIPCIÓN ALGO ESPECIAL DE LA ALCALÁ DE 1878. EL PALCIO ABACIAL.

En el cabildo de 8 de abril de 1878, con motivo del amillaramiento de riquezas impuesto por administración territorial de la provincia  que suponía un crecimiento, el ayuntamiento difería en esos datos:
-No existen cotos ni cotos donde puedan utilizarse ca caza ni carbones.
-Ni hay fincas que hayan utilizado de exención
-se hacían algunas plantaciones de olivo “de los modernos” data la más antigua de 1868, y, por consiguiente, el aumento de contribución  no tendría efecto en una veintena de años
-Todas las fincas están dedicadas al cereal “lejos de ocultación de productos había una exageración”, puesto que en la mayoría de habita en el campo en casillas, aisladas o en los grupos que forman las doces aldeas anejas, en este poblado el alquiler están reducido como estrechas son las casas, y que aún en el cerco de la ciudad si bien hay arrendadas al a Hacienda , era el alholí, con dos pesetas, 
-Hay una descripción del uso del Palacio de los Obispos Abades
“Abacial , situado en la calle más céntrica y concurrida, con más extensión que supera la media docena de casas holgadas, en que está instalado Juzgado de Primera instancia, Administración municipal de Consumos, Archivo Eclesiástico, dos Escuelas y habitación para profesor y su familia, la Academia de Múscia, aún queda local para otro tanto,  arrendado  en seis reales diarios igual a quinientas pesetas

No habían quedado montes, ni dehesas, ni



 veredas ni calles de campo , tampoco quedan ganado sino el de criar.

miércoles, 25 de marzo de 2015

CURIOSIDADES POR LOS BARRIOS DE SAN BLAS Y SAN JUAN.

Obras en San Blas






CURIOSIDADES



 La pirmera:

La calle, que sube  a la Mota tras el  huerto de san Rafael , hace unos veinte años aproximadamente se bautizó,  a propuesta del cronista, como calle del Romancero.  Por papeles viejos del cabildo municipal, podemos manifestar que fue una calle que no tenía apenas vecinos y era de paso, cercano a los arrabales nuevos. El  paso en concreto era  de agua y se llamaba cn un nombre árabe  LA  ZUBIA, tal como denominaban la calle en el siglo XVI.

La segunda.

El día tres de febrero debería celebrarse como fiesta de la cofradía del Cristo de la Salud,  por ser el día de san Blas tal como establecen sus estatutos. En este año, hubo quien se acordó e invitó  repartiendo pan y agua a todos los que acudieron a misa recogiendo una tradición ancestral que tenía el símbolo del santo que  curaba de las enfermedades de la gargantilla.

La tercera

En el siglo XVI el  barrio de san Juan se encontraba a media construcción, su trazado partía de la calle Rosario, llamada de san Juan  y la que bajaba a los Álamos la del Pozuelo. Más arriba , la calle que unía san Juan con la puerta del Cambrón se llamaba también Llana. La de por encima de la Iglesia Llana de la Trinidad, la calle del Romancero, Zubia que quiere decir calle de paso de agua, la calle del Mudo, del  Puerto y la Peste, Relimpios y Labradores..

La cuarta
  
En el  año 2002, se cambió cambiado el contenido del Viacrucis y  se vistió de  túnicas los hermanos que rodeaban al Cristo.

La quinta


En el el mes de abril y mayo de 1587, se alarmó todo el barrio de san Juan, pues corrió un bando en el que se alertaba a la población para ir a luchar a la costa granadina. Pues, un  marino, llamado Pedro de Padilla, que había atracado su fragata en Cartagena, tajo noticias de una incursión que había partido de Árgel con veinte bajeles gruesos y pequeños. La ciudad se sentía muy insegura, porque un capellán del obispado de Salou, muy práctico en el conocimiento del costa de España, pasó de ser un esclavo cristiano  del rey moro a  ser un renegado de su fe católica  y convertirse al islamismo con el nombre de Alí Bena. Por el correo, aquel marino castellano, se enteró de que el rey estaba muy ufano y gallardo, diciendo a sus súbditos que esta vez pensaba dar un golpe grande a los cristianos. El corregidor de Alcalá, un portugués de nombre Jorge de Amaral, dio aviso y logró reunir cuarenta arcabuces para preparar la compañía de soldados y ayudar a las fortalezas de la costa motrileña. Menos que ello  no fue sino un simple susto, pues, por el mes de Junio, los vecinos acudieron a la plaza de la Mota para escuchar una farsa de un cómico muy famoso, que se daba por conocer con el nombre de Ovildo. 


 La sexta


  En el siglo XVI, el Vía Crucis o práctica piadosa que versa sobre la Pasión de Jesús,  se puso de moda en muchas ciudades fuera de las iglesias en sitios que simulaban  o creían que era parecido al  monte Calvario, para que los devotos lo rezaran. Consistía en una serie de cruces y pequeños humilladeros en forma de hornacinas o  capillas, con escenas de la Pasión de Cristo. Antes que en Alcalá , se levantara el del cerro de las Cruces o Calvario, en un barrio más debajo de las murallas y cerca de la puerta de Granada o Cambrón, hubo un Calvario, realizado por la cofradía de la Limpia Concepción, a instancias de Pedro Rodrigo, que amojonó cada una de las estaciones entre dicha cuesta del Cambrón  y la cruz de san Pedro.

-En la Mota hubo otro en la iglesia neogótica del Cementerio,siendo capellán  el cura Villu





endas y que  uno de diciembre del año 1905,  lo bendijo. Había sido regalado por Concepción Martínez del Mármol. Incluso el vicario de la diócesis concedió una bula para colocarlo con gran fastuosidad, por cierto coincidió con otros que se erigieron en el barrio de las Cruces y en la iglesia del  convento de Cristo Rey.

martes, 24 de marzo de 2015

TAMBORES Y TROMPETAS EN LAS HERMANDADES DEL GALLARDETE DE JESÚS Y LA DEL ECCE-HOMO Y JESÚS EN LA COLUMNA



TAMBORES Y TROMPETAS EN LAS  HERMANDADES  DEL GALLARDETE DE JESÚS  Y LA DEL  ECCE-HOMO Y JESÚS EN LA COLUMNA
       
            Si hay hermandades que han tenido en sus orígenes la música ca como elemento esencial y organizativo, estas son las  hermandades del gallardete de Jesús y  la del  Ecce-Homo y Señor deca como elemento esencial y organizativo, estas son las  hermandades del gallardete de Jesús y  la del  Ecce-Homo y Señor dela Columna. La primera,  ligada a los dos nazarenos, probablemente de túnica larga y de color morado, que tocaban  la trompeta haciendo de guión y de acompañamiento a la procesión del Dulce Nombre de Jesús en la mañana del Viernes Santo desde tiempo inmemorial; la segunda ligada con la Tropa de la Ciudad esta hermandad desarrollaba los pasos de Semana Santa, y sus soldados no sólo desfilaban, sino que eran los personajes  principales del drama de la Pasión. La música, muy importante dentro de las formaciones militares,  siempre ha jugado un gran papel en esta hermandad por su  composición  con elementos surgidos de la tropa de la ciudad. Pero, la música no proviene sólo de esta fuente.





            Pues, por un lado, en forma de canto los textos del drama pasional siempre han  sido recitados, leídos o cantados por alguna persona. Sabemos que hay constancia de que, al principio, solían ser sacerdotes o ministriles los que  acompañaban con la voz, música o canto a los personajes que desarrollaban las escenas de  la Pasión de Jesucristo dentro de la cofradía de la Santa Veracruz; después, ocuparon su lugar los pregoneros, al principio, según consta en actas del Dulce Nombre de Jesús “para rezar la Pasión,  y luego como simples recitantes  o cantaores en forma aflamencada  de los textos del Nuevo y Antiguo Testamento convertidos en poesía popular para una mayor comprensión de todos los espectadores y oyentes del  auto de Pasión. Por las actas de Estos han perdurado hasta hoy día con  la vestimenta cordobesa de traje negro ribeteado de color morado. 

                        LA TROPA Y LA MÚSICA


            Por otro lado, los instrumentos musicales son básicos en las formaciones militares de la  antigüedad. Basta con recordar los heraldos de las legiones o de los palacios imperiales, pasando por las  chirimías y atabales que se remontan a las tropas de la época medieval.  Por eso, la tropa de  la ciudad, convertida en parte esencial  de  desfile procesional, incluye como elemento esencial  los  dos importantes  instrumentos musicales: la trompeta y el tambor. Por otro lado, sabemos que los vecinos solían convocarse en la plaza o en un mesón a la llamada del aleo del tambor y la chirimía de las trompetas de hojalata en los días de levas y alistamiento. Como  cédula organizativa permanente, l a tropa  se jerarquizaba a las órdenes del capitán, alférez, sargentos y cabos de escuadra y, como elemento esencial,  el tambor. Y, con esta misma  organización de mandos, se  organiza en la  hermandad- Así, se manifiesta su permanencia  a lo largo de los siglos como cargo dentro del cabildo de suertes de las cofradías del Dulce Nombre de Jesús y  Santa Caridad y la de la Santa Veracruz. Aun más, el rol procesional simulaba al militar en todos los aspectos: desde la convocatoria de sus miembros hasta su despedida pasando por el desfile dejando aspectos intrínsecos a la vida militar como la disciplina y la seriedad que todavía están presentes en la hermandad.
            Pues, ambas-  tropa de la ciudad  y formación de la hermandad- coincidían con “el aleo”, acto de convocatoria para conformar la tropa por medio de instrumentos musicales a la manera de la mascarada  o desfiles de caballeros montados a caballo para anunciar la llamada militar o procesional. Y, en ambas marchas, tambor y trompeta son elementos esenciales de este aleo.

                                   EL TAMBOR Y LA ROMPETA EN LAS COFRADÍAS

            Del tambor   tenemos noticias numerosas en las actas cofrades sobre  su presencia en los primeros pasos de los disciplinantes, también se comprueba que iban vestidos al principio con túnicas moradas tal como se citan en los inventarios de la cofradía de la Veracruz  tocando el  tono lastimero  y de acompañantes de los nazarenos flagelantes. Recorrían las calles alcalaínas en la noche del Jueves Santo (Famosos tamborileros fueron  unos esclavos negros procedentes de Granada o el amante de Rosa, la de la  Cruz del Ecce-Homo, que, con su tambor, enamoró a aquella joven y que, al mismo tiempo,  fue víctima del triángulo amoroso de la célebre leyenda de la Cruz de loa Blanquitos).
            La trompeta formaba parte de las chirimías que anunciaban la presencia solemne del desfile municipal del cabildo municipal  y era  elemento esencial en las corridas de toros y juegos de cañas (este mismo carácter anunciador y heráldico lo asume en la recitación y acompañamiento de los pasos)
            Así, a  la llamada del tambor y las trompetas, solían convocarse los soldados en la plaza  Alta de la fortaleza de la Mota con motivo de una leva o quinta ante una incursión enemiga, primero desde el Reino de Granada,- luego, desde las costas granadinas o por las guerras de cristiandad-; estos conformaban la  tropa ordenadamente en un  número aproximado de doscientos soldados de dos compañías que  se dirigían a las órdenes  de los jefes anteriores a los puntos de la campaña.

EN LA HERMANDADES DEL GALLARDETE  Y  ECCE-HOMO
           
Por lo que respecta al desarrollo de la manifestación religiosa, en la cofradía del Dulce Nombre de Jesús, desde la salida de la imagen de Jesús Nazareno se extendió la misma tradición de los heraldos, en forma de dos penitentes portando la trompeta marcando el paso de las procesiones e imponiendo el silencio religioso.
            En la del Ecce-Homo y Jesús en la Columna, la tropa  siempre ha sido convocada por la Diana, y, una vez reunida,   adquiere dos funciones: una de desfile y acompañamiento de los paso; y otra representativa del drama pasional asumiendo los más importantes aspectos o escenas en forma de cuadrillas (del Antiguo, Nuevo Testamento o, simplemente, pasionales). El tambor  suele ser ceremonioso: con tres simples golpes llama la atención  de toda la tropa o simplemente  anuncia un paso. También, puede convocar a los presentes, casa por casa, y los conduce hasta la Casa del Capitán, donde se organiza el desfile y  se asumen las funciones representativas. La trompeta,  por su parte, siempre se manifiesta gallarda y esbelta, a pesar del sonido sordo de su metal, simula a las  chirimías  de las corridas de toros anunciando algo importante, para que  se perciba  más allá de los presentes y espectadores del auto. Finalmente, trompeta y tambos se conjugan  en la parte final de un pregón  para redundar y realzar un verso final o una sentencia cruel.
             A lo largo del desfile, los tambores  y trompetas marcan el paso de la tropa, anuncian los pasos, redoblan el sentimiento de las escenas y dramatizan   las escenas con sones de sentencia, de azotes y de condena. Tras el desfile procesional, se puede observar el cambio de ritmo  y,  frente al pausado y ceremonial de la manifestación religiosa, se aligera y se hace más rápido y ligero, ritmo que se emplea ante situaciones de adversidad climática.    
                                  
                                   LA MÚSICA HOY EN LAS DOS HERMANDADES

            Si a estos elementos musicales se le añade el carácter arcano de sus toques y  lo vetusto de sus materiales, la música  de la tropa del  Ecce-Homo nos remonta a los orígenes de la Semana Santa y se erige como elemento singular de una tradición no mediatizada ni inculturizada por influencias de otras semanas santas. Ojala, su música perviva por muchos años. Por otro lado del Gallardete, le añade el carácter puramente penitencial, que adquirió los modelos sevillanos con la magnífica banda que siempre lució en  la semana Santa alcalaína desde su renovación a finales de los años cuarenta.
Nuestro agradecimiento por acompañarnos y estar siempre dispuestos con  nuestra hermandad, sobre todo en la Fiesta del Ecce-Homo y Jesús en la Columna.

F.Martín