"la historia local contribuye a fundamentar la base del conocimiento global de los pueblos desde el estudio de los acontecimientos de las ciudades"
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sábado, 21 de diciembre de 2013
viernes, 20 de diciembre de 2013
DICIEMBRE
Antes de
llegar el rey Numa al trono de Roma,
Diciembre era el mes décimo o en
forma de refrán “Diciembre es del año, el mes más anciano”. Y, salvo en
contados años, en los que, por nuestras
tierras, los pronósticos vuelven locos
a los hombres del tiempo y de
las cabañuelas, “En diciembre, frío; y calor en el estío”. Lo
curioso acontece cuando nos fijamos
en los numerosos eventos que se celebran durante el
mes de de diciembre. Predominan los actos y fiestas de amor, entendido no como “eros”
conquistador (que lo hay, porque los donjuanes ya se refugian en todos los
tiempos), sino en la nueva lectura de la
gracia, o “ágape”, regalo o banquete que recibimos desde diversas instancias
superiores. Abundan las cenas del mundo de la empresa, de compañeros de
trabajo, de peñas deportivas, de muchas asociaciones y de los grupos más
insospechados. En nuestro mundo
occidental, ocupan un lugar central
las opíparas cenas
familiares de Navidad y Fin de
Año (algunos no olvidan los Reyes Magos por eso de que todos los santos tienen
Novena). Por el contrario, parece como si ese concepto de amor-ágape no calara
en nuestros corazones, cuando vemos que muchas personas de otros países solo
reciben sino las migajas del rico Epulón,
las de nuestros alimentos o del dinero
sobrantes. Y eso que se multiplican los
mensajes y campañas de confraternidad y solidaridad por este
tiempo; y además aumentan los dardos envenenados con lemas como los que la
generosidad no es dar lo que nos sobra. Se nos debería caer la cara de
vergüenza cuando no les damos el mismo trato ni una similar
acogida a estas personas que nosotros exigiríamos dentro de nuestro
catálogo de derechos y pocos deberes, en el caso de que nos encontráramos en
tierras extrañas. Para estas personas,
ha desaparecido, del decálogo de la ley
natural de la subsistencia básica; no
existe la palabra amor/ ágape plasmada
en el alojamiento, la comida básica, la atención de la salud y el vestido.
¿Para qué referirnos a los lazos familiares? Aquí no hay buey ni mula, la
familia se ha quedado con un solo personaje que ha emprendido su huida a Egipto
sin encontrar ni la posada ni la tierra
prometida donde le den de comer. Para estos hermanos nuestros, no sirven aquellos
refranes “El mes de Pascua, pásalo junto
a la ascua”, ni “En
diciembre, hielos y nieve; ladrillos de matanza y roscos de aguardiente”, pues
vienen a buscar trabajo y salen
trasquilados ante la terrible situación que afrontan viviendo bajo cobertizos y sin ni siquiera leña para encender una
fogata ni un pedazo de pan y aceite poder llevado a su boca.
En muchas
familias alcalaínas por estas fechas, caló aquel dicho “Como nace, mece”,
refiriéndose al nacimiento de Jesucristo. Muchas personas hacen cábalas a la
hora de programar para al año siguiente los actos de Semana Santa y, en otros
hogares, el destino de sus vacaciones. Últimamente rara es la Nochebuena, en la que
no cae un chirimiri que barrunta lluvia
y se transforma en una tormenta de
órdago en el Viernes Santo venidero.
Todas la ilusiones puestas para una
salida procesional, mas bien su manifestación religiosa, se caen en el vacío al depender de un
momento, un lugar y una climatología. Nos hemos quedado en el Antiguo
Testamento griego usando la palabra
eros, para conquistar el objeto y , aunque
Friedrich Nietzsche diga que el cristianismo habría dado de beber al eros un
veneno, y le hizo degenerar en vicio, en parte tiene cierta razón porque el mundo occidental todavía no ha experimentado lo que significa la palabra ágape, que denota sin duda algo esencial en la novedad
del cristianismo, precisamente en su modo de entender el amor, el sentarse en
torno a una mesa, ser todos miembros de un solo ser, el ver el rostro de Dios en
las personas más excluidas. Si tuviéramos esta visión,
perfectamente comprenderíamos el dicho del final y principio del ciclo histórico de
Jesús y no nos quedaríamos en los
oropeles. Pues, si nace como uno más de
nosotros, morirá en las mimas
condiciones. Lo demás son autojustificaciones, evasivas o simplemente
quedarnos “Días de diciembre, días de
amargura; apenas amanece, ya es noche oscura”. Noches de crisis para los de
siempre, de espantar sus diablos para
los miembros de las sociedades de bienestar. Por eso encomendémonos a San
Silvestro y llevemos al nuevo año del
cabestro. Feliz Año 2014 a todos.
jueves, 19 de diciembre de 2013
NAVIDAD ALCALAÍNA
NAVIDAD ALCALAÍNA
Se acercan las
fiestas navideñas que se celebran en las
últimas semanas
de 2013 y principios del nuevo año 2014. A partir del día veinticuatro
de diciembre, forman parte de un ciclo religioso que comienza con el día de la
Natividad de Jesús y acababa con la Adoración de los Reyes Magos-curiosamente
esta es la fiesta navideña de los ortodoxos- pasando por la fiesta de la Familia de Nazaret, y la del Dulce Nombre de Jesús. Todas ellas
estaban enraizadas en la vida religiosa
de los vecinos de la abadía alcalaína dando lugar a un rico elenco y acervo
cultural. Se celebraban actos
religiosos y de convivencia familiar en
todos los hogares colocando belenes familiares en las casas y realizando autos
sacramentales en las iglesias. Decayeron
algunos actos religiosos en los
convulsos siglos diecinueve y veinte, quedando el Belén relegado en los hogares
y desapreciando la dramaturgia catequética de los autos, porque se refugiaron
algunas reliquias de estas manifestaciones en las fiestas navideñas
tras la Misa del Gallo y la de Final de Año, y casi nada en la fiesta de Reyes.
martes, 17 de diciembre de 2013
CUATRO FUNDADORAS JIENNENSES EN GRANADA A MODO DE RELATO.
CUATRO FUNDADORAS JIENNENSES
EN GRANADA A MODO DE RELATO.
A principios
del siglo XVI, Alcalá estaba encerrada en la fortaleza de la Mota y
en el barrio de Santo Domingo. Tras siglo y medio de zozobra y congoja
obligadas por las incursiones de los moros del reino de Granada, la vida social y comunitaria, en tiempos de
paz, comenzaba a desarrollarse
normalmente, como, en muchos otros lugares de Andalucía, lo habían hecho
anteriormente. Las torres de defensa y de alojamiento en su interior, dieron paso a nuevos edificios, destinados
para casa de ayuntamiento, de la justicia,
escribanos y recaudadores En
aquella fortaleza, comenzó a resurgir el comercio y se levantaron el matadero, las carnicerías,
el pósito, y otros edificios públicos y religiosos, dando un nuevo aspecto en torno a una plaza, rodeada por la Iglesia Mayor, el hospital de los Monteses, los escritorios y las tiendas adosadas a las torres con sus corredores y miradores, la antigua cárcel, la
botica y las casas de fachada piedra de los principales caballeros de la
ciudad.
Incluso, los propios Reyes
Católicos, agradecidos por los servicios de aquellos vecinos tan dechados de
valor bélico, coadyuvaron al ornato de la ciudad y otorgaron una provisión por
la que les concedieron una campana y reloj, cuyo sonido debía escucharse en
todas las caserías de la comarca.
Su vecinos eran, en su mayoría, descendientes de los antiguos
pobladores y conquistadores, entre los que residían algunos judíos, a los que
se le aplicó que pagasen la moneda forera
Los principales conflictos se
provocaban entre los distintos bandos de caballeros, y, además entre este grupo y la Corona. Solían ocasionarse por el abuso de estos señores, que
controlaban los órganos de gobierno de la ciudad y se introducían en las
tierras comunales beneficiándose de sus prerrogativas.
No era todo malo en estos caballeros, sino que siempre estaban preparados para cualquier
servicio a los reyes. Pues, tras el toque de campanas de las iglesias o la convocatoria de concentración por el pregonero y por el tambor, al instante
se concentraban en la plaza de la Mota y nombraban el capitán y otros
cargos formando una compañía de
caballería en dirección a los frentes de guerra.. Por eso, tras la toma de Granada no se había calmado la sed de botines .
Eran ganaderos. Pero el vino de
Alcalá se había hecho famoso, pues
obtuvo un privilegio especial para que pudiera venderse en Granada, y
algunos abnadonaron las armas para dedicarse
a la agricultura.
La ciudad estaba controlada, primordialmente, por la familia
de los Aranda en detrimento de otras, sobre todo, los Montesinos y Gadeas, que,
a través de enlaces matrimoniales, iban acaparando la mayoría de los cargos municipales
y las
tierras de la ciudad, dando lugar a abusos de poder con los que
confrontarán con el propio cabildo invadiendo y usurpando tierras de lo común.
Solían ser valientes guerreros y también aventureros. Pero, cansados de
guerras, los mayores comenzaban a disfrutar de los beneficios anteriores. Los
más jóvenes, siempre dispuestos al combate, caían en los miles de frentes que
se abrían en Italia, África o el Nuevo
Mundo. Otros, pagaron con una muerte temprana tantos años de lucha. Entre
ellos, el capitán Pedro de Quesada, que
había dejado a su viuda con sus cuatro hermanas.
.................................................
En aquellos tiempos, los predicadores franciscanos y dominicos
comenzaron a visitar la Iglesia Mayor por tiempo de Cuaresma. Criticaban las
malas costumbres, y animaban a la
cruzada y la evangelización de las Indias.
No era extraño que, con sus prédicas, muchas mujeres no vieran con buenos ojos la Casa de Mancebía, que, incluso, los reyes
habían permitido que se estableciera dentro de la fortaleza. Entre ellas, Catalina, que era la
viuda del mencionado alcaide y
capitán del Castillo de Locubín. Junto con sus hermanas Lucía, Margarita, y
María, formaron una especie de
incipiente convento en su casa, tras la entrevista con el provisor del abad don Juan de Ávila.
En la soledad, no les había
quedado más remedio a estas castas mujeres, que entregarse a la religión, pues
estaban emparentadas con los hidalgos alcalaínos y debían mantener su pureza,
convirtiéndose en beatas al servicio de Dios, lo mismo que sus maridos lo
habían hecho en vida en la conquista de nuevas tierras con el nombre de Dios
por delante.
Las cuatro, unidas por el mismo
sentimiento religioso, tomaron la unánime decisión de transformar en oratorio una de sus casas de la calle de Despeñacaballos. Adecentaron toda su casa y
se lo comunicaron a su confesor, un teniente de capellán, que no llegaba a
comprender aquel cambio. Ellas le recordaban que nunca podían olvidar la huella
que les dejó en años anteriores el dominico fray Alonso Gutiérrez de
Burgos. Le decían que les había
aconsejado que formaran un convento o monasterio de la Orden de Predicadores en
la ciudad. O, al menos, se hicieran
religiosas, cumpliendo la tercera regla.
Adecentaron las casas en todos
sus rincones con el primor y candor propios de los grupos de mujeres, la mística
invadió en todos los rincones, sobre todo, aquel patio castellano, sostenido
por cuatro vigas, desde donde se bajaba por una esquina a una bodega en la que
se guardaba en un aljibe el agua de la
lluvia. Colgaron todas las paredes de láminas y cuadros, comprados a los
mercaderes granadinos. En su primera estancia, lienzos de la Magdalena junto a
una pequeña escultura del Señor del Ecce-Homo y, en la pared más señera, un Crucificado
gótico. Dispusieron reclinatorios que
les servían para llevar cabo los rezos diarios cumpliendo con el rigor que establecían las horas del breviario del calendario
litúrgico.
Tenían algunos bienes, pues algunos de sus maridos no habían dispuesto
de tiempo ni siquiera para testar, pues
habían fallecido en las costas de África, y, en la toma de algunas de aquellas
ciudades a las órdenes del señor de Alcaudete y casi quedaron en el desamparo.
Se veían obligadas a compartir todo. Incluso, pedían en tiempos de
carestía la porción de pan a los
regidores, que la repartían a las puertas
del cabildo o en las panaderías de la ciudad..
En Navidad, mimaban, con
sus manos, las figuras de ujn Niño Jesís colocado sobre la austera tabla
de la mesa de encina. Era uno de los pocos recuerdos de sus maridos.
Probablemente adquiridos o robados en el sur de e Italia. Por las
carnestolendas, se asomaban, a través de
la reja, a escudriñar el bullicio de la fortaleza, mientras se divertían los niños
vestidos de obispillos, cantando copas burlescas contra los capellanes de la Iglesia Mayor. En Cuaresma, al amanecer,
solían mortificarse con disciplinas y
cilicios, ayunaban casi todos los días y
se confesaban de los malos
pensamientos. En las primeras horas,
visitaban la capilla de los Arandas y
rezaban por el alma de todos los difuntos de su familia. A los pobres que
acudían a su casa, les sacaban algunas
cuartillas de trigo de sus trojes y, economizaban
con ellos algún maravedí que otro, sacado del arca de siete llaves. Por
la tarde, rezaban el vía crucis en la iglesia de santo Domingo con el
beneficiado. Y, al anochecer el toque de ánimas, se encerraban en sus casas
y volvían a repetir unas oraciones
ininteligibles por las ánimas del purgatorio. Frugales como ningunas: comían
una sopa de gallina, pasas y algo de pan
Y rezaban, al acostarse, por todos los difuntos.
Aconsejadas por el provisor de la abadía,
vendieron parte de los bienes que habían acumulado sus progenitores y se fueron
a Granada con el fin de unirse a la orden
dominica que comenzaba a establecerse en aquella ciudad. Les puso en contacto
el sacerdote con algunos miembros de la congregación de santo Domingo de Guzmán, que
les buscó una casa en el Realejo junto al recién fundado convento de Santa
Cruz.
..........................
Las
cuatro mujeres acudían diariamente a los mismos
actos y misas de los
conventuales. Les limpiaban los enseres y objetos religiosos. Le hacían de
despenseras y les compraban los
alimentos. Tanto llegó su fervor y
su amor por la orden dominica, que les
permitieron tomar los hábitos de la
Orden y les reservaron una capilla
dentro de aquel majestuoso templo.
Ellas
no se contentaron con haber conseguido
este reconocimiento, sino que, un día, las llamó el padre provincial.
-
Hermanas, todos los días me llegan
noticias de vuestras buenas acciones. Me es imposible que os niegue lo que me
pide vuestro confesor.
- Padre Alonso, no nos lo
merecemos por Dios.
- ¡Cómo no, hacéis caridad con
todos, con los pobres y los moriscos, sois de buen linaje y me han dicho que vuestra dote sobrepasa a
cualquier otro que en nuestro convento
quiera iniciarse!
- Es verdad. Somos la viuda y las cuñadas del
famoso capitán Pedro de Quesada, alcaide, y provenimos de la muy famosa ciudad
de Alcalá, donde estuvieron confesores
de la reina, de su misma orden dominica. Ellos nos dieron estos nuestros
principios.
- Basta,
hermana, la mejor biografía es la que escriben vuestras acciones con el pueblo.
Ayer, me llamaron otras hijas de ilustres granadinos que quieren compartir con
vosotras el convento.
No lo dudó
fray Alonso de Loaysa, unos días después, les
hizo las gestiones para que
profesaran la segunda regla de la Orden
de Predicadores. Les puso una nueva prueba que resistieran otros cuantos años de beatas junto a las
nuevas hermanas recién incorporadas. Lo cumplieron y con creces. Ampliaron la comunidad. Aquellas mujeres le
impresionaban, cada día más, al dominico, sin embargo no tenían recursos para afrontar
un nuevo monasterio.
Seguía dudando
el provincial, pero, al final, consiguió reunir
a todos los miembros de su
cabildo y les dio la licencia un día del
mes de abril de 1514. No tardó en comunicárselo a la reina Juana, que contestó
afirmativamente con una provisión real, enviada desde Segovia un 25 de mayo del mismo año Junto al convento del padre Loaysa mantuvieron su condición de beatas la ampliada comunidad de catorce
mujeres, mientras iban adaptándose a la nueva condición de monjas.
A finales del
año, llamaron al padre provincial y ala arzobispo, y bendijeron el convento en una casa junto a
la plaza del realejo, en las inmediaciones del barrio judío con el nombre de
santa catalina de Siena.
........................
Pablo de
Rojas estuvo en aquel convento y les
esculpió los santos Juanes. Durante su estancia, una
monja mayor le comentó que no había sido el duque de Arcos, quien lo
había fundado, sino unas paisanas suyas antes del 1523. No se lo creía.
- No puede ser tanto alcalaíno, emigrante de mi
tierra. Creía que solo se marchaban de allí
los artistas, y también los
hidalgos dejaron aquella tierra....
.
F.
G. M. R.
Mi
interés no es otro sino recoger y difundir esta leyenda, basada en un relato
real, del convento de Santa Catalina de
Siena, fundado en 1514, por estas mujeres alcalaíno y no, por el duque de Arcos, como decía
Gallego Burín en su Giía en 1523.
lunes, 16 de diciembre de 2013
LA RUTA FINAL DE AÑO
Dejamos Alcalá....
Entre retama y romero
Por los Llanos
y las Canteras
y por el Chaparral
y Santa Ana
Bajamos hacia el Salobral
Y se veía Frailes
Entre Oivos
y cuestas
En Bodegas Campoameno
En convivencia
En las bodegas
La visita por Frailes
La foto de grupo
Y la de otro grupo
Y en la cruz
Entre retama y romero
Por los Llanos
y las Canteras
y por el Chaparral
y Santa Ana
Bajamos hacia el Salobral
Y se veía Frailes
Entre Oivos
y cuestas
En Bodegas Campoameno
En convivencia
En las bodegas
La visita por Frailes
La foto de grupo
Y la de otro grupo
Y en la cruz
Llegamos a la Cruz
sábado, 14 de diciembre de 2013
LEYENDAS PARA EL DÍA DE SANTO DOMINGO DE SILOS
DESDE LA MURALLA DEL GABÁN
Se ha remodelado la antigua muralla
del Gabán, donde había un mirador tras los corredores de la ciudad y , en su
parte baja, el Cañuto, una calle embovedada que comunicaba la parte alta de la
Mota con el barrio de Santo Domingo de Silos y la puerta Zayde. Desde aquí
se divisa todo este barrio y me vienen a la mente las palabras de Anglería “Alcala
Regale super nubila erectum et in conspectu Granatae”. Nos remontamos a los milagros
de cautivos al contemplar la iglesia de Santo Domingo de Silos.
Milagros de Santo Domingo de Silos
El
cura párroco había salido de la sacristía por el lateral de la epístola y se
encaminaba al presbítero. Era un día frío de diciembre de 1560. Se llamaba don Juan Calvo, y era muy devoto de la
advocación de la Coronada, a la que levantó ermita en un paraje suyo de la
Fuente Rey. Los monaguillos le abrieron paso, por el centro de una de las naves
de la iglesia del Arrabal Viejo, mientras
subía las escalinatas del altar
mayor. Se persignó delante del retablo de Santo Domingo, rezó el introito;
luego cantó el Kirie y el Gloria in
excelsis Deo, y, a continuación, leyó la epístola en latín. Se detuvo en el evangelio proclamando la palabra de
Dios. Parsimoniosamente, subió al
púlpito..Volvió el rostro ante
los feligreses y comenzó el sermón.
Con la venia del señor
corregidor, regidores y jurados de la ciudad, nos disponemos a celebrar en el
día de hoy la festividad de Santo Domingo de Silos convocados por la cofradía
de caballeros de Santo Domingo de Silos. Han pasado ya más de cuatrocientos
años que murió el santo varón al que tenemos dedicada la iglesia. Me preguntó
las razones de esta advocación. Y, os
puedo comunicar una gran noticia. Me vino ayer un monje de Silos que me
trastocó los planes de mi homilía. Pues iba a contaros lo mismo que todos los años. La erección de
la iglesia en la antigua mezquita por
haberse conquistado el arrabal, nuestra antigua parroquia, en el día que se conmemora la festividad de
Santo Domingo. Mas me refirió unos hechos prodigiosos. Escuchadme.
Dicen que hubo en el monasterio
de Silos un monje que se llamaba fray Pero Martín. Pedro, para que nos
entendamos. Fue el compilador o redactor de un volumen de milagros del santo.
Publicó su obra en 1287. Unas veces hizo de recopilador y otras de cronista,
porque el propio Pedro recogía la versión que le daban las personas que se
habían liberado de los moros y contaban sus experiencias. Recogió, en
concreto, los milagros que realizó el santo, ya muerto,
desde 1232 y 1292. Anteriormente, un tal Grimaldo y Gonzalo de Berceo
escribieron la vida y milagros de Santo Domingo de Silos, unos en latín, y
otros en español antiguo, de ellos fray Pedro recogió algunos milagros. Me fue
contando, uno por uno, hasta el 91. Santo Domingo liberó a Pelayo de Granada, se apareció al
rey Alfonso en el palacio de la
enfermería....tantos...y.. tantos.
Falto de papel, fui haciendo unas
anotaciones en unos folios de un libro
roto de censos, ya que estos se habían
agotado por no existir los bienes que lo
concedieron para bien de la iglesia. Pero, sólo me quedé con lo que me
interesó: la descripción de las tierras del reino de Jaén y el norte del reino de Granada antes de la
toma de nuestra Alcalá por Alfonso XI en 1341, la estructura de los milagros,
y, si se citaba alguno referido al Santo y relacionado con Alcalá de Abençaide,
lo apunté con mucho interés....
LAS TIERRAS DE LA FRONTERA CON EL REINO DE GRANADA
Así me describía las tierras.
Por el relato del Sancho García,
hijo de García de Aceves de Jaén, y
otros muchos similares, entre Jaén y Granada muchos vecinos de ambos reinos
salían a una tierra, de nadie en teoría, a hacer alguna que otra razzia
ordenada por el comendador de Martos o de Alcaudete. De ambos hay referencias,
pero el del Alcaudete aparece citado en siete ocasiones Destaca el milagro de Esteban de Montoro que salió de
Granada y relató su vivencia de este modo. “Viernes, en la noche ocho días de
Noviembre, apareció muy grande claridad en la cárcel e salieron todos doce
fuera de la cárcel que la hallaron muy llana e las puertas abiertas e salieron
a la calle e vinieron a la Puerta Elvira. Hallárosla abierta. Estaban debajo de
ella varias guardias de moros que velaban la viña e muchos canes que rondaban.
E pasaron por entre ellos e ninguno les dijo nada. E esa noche anduvieron once
lenguas e arribaron a Alcaudete, castillo de los frailes de Calatrava e Roy Sánchez,
el comendador de allí, mándales sacar los hierros( grillos, para que nos
entendamos)”.
En estas aventuras, los caballeros cristianos, unas veces, marchaban en
cabalgada y se encontraban con otra de los moros. Otras veces, acontecía lo
contrario. Porfiaban entre ellos, y al final unos y otros solían cautivar a los
contrarios. Los milagros recogen siempre cautivos cristianos por el rey de
Granada, alcaide de Guadix, Ronda...Desde allí los llevaban a estas ciudades
para apresarlos, los vendían o los empleaban, por la mañana, en labores de
campo o artesanía, y, por la noche los encarcelaban.
ESTRUCTURA DE LOS MILAGROS
Permitidme que os haga un esquema de la mayoría de los milagros. Su
estructura era muy simple. (El cura
párroco casi iba leyendo las anotaciones del folio). Su sintaxis esencial, y su
vocabulario básico, de la época.
Primero, la cautividad se producía u
ocasionaba en tierras de frontera por un enfrentamiento con los musulmanes o
con motivo de una ruta comercial.
Segundo, los cautivos eran
conducidos por los moros a ciudades y alquerías del reino de Granada. Allí, con
guardias solían malvivir, esperanzados en salir de aquellos parajes gracias a la intervención de algún
redentorista o avalista. De noche la cárcel- una mazmorra honda o pozo- era su
alcoba de dormir, donde yacían
encadenados de pies y manos. Pasaban mucha hambre y trabajaban a destajo
de día y
vigilados por el señor o sus criados. La dieta era poco pan ya alguna
verdura. Las cárceles solían estar en
lugares profundos o torres, y, se pasaban años y años, trabajando en el campo,
en molinos moviendo la piedra de rodezno, haciendo calderas de tinte para las
ropas, cavando viñas.
Tercero, en una determinada
noche, rezaban a Dios, Santa María o a Santo Domingo de Silos, patrón de
los cautivos. Estas eran las fórmulas de
oración.
-Señor Santo Domingo, sácame de
esta pena donde yago.
- Señora Santa María, te lo
pido, sácame de esta cadena
En la penumbra y la sombra,
tenía un sueño, siempre al amanecer, y, antes de que cantara el gallo, se
producía una gran claridad. La voz del santo
le invitaba a salir de la cárcel al cautivo, realizando el milagro.
-Vete fuera y échate andar.
-Señor, ¿quién sois que esto me
decís?
-Soy Santo Domingo.
-No podré salir que la cárcel
está muy honda y tengo gran cadena.
-No tienes la cadena , la cárcel
está muy llana. Sal toma la cadena y ven tras mí..
Cuarto, es el momento en el que
el liberado se deslumbra ante el exterior y emprende la marcha hacia tierras cristianas. Lo suele guiar una
luz divina o una paloma que le va indicando la ruta. Entonces, la ciudad se le
muestra con todas las puertas abiertas,
sin nadie que le acose ni le pare. Va
como en medio de una nube. Desde la salida del lugar del encarcelamiento hasta
la llegada al monasterio de Silos, no le suele ocurrir desgracia alguna porque iban bajo la advocación del santo.
Quinto, el liberado llega al
convento y entrega los grilletes o la
lanza con la que cautivó a un moro al
Santo.
ALCALÁ Y LOS MILAGROS DE SANTO DOMINGO
Pues, carísimos hermanos, en
este relato de pero Martín hay también
varias referencias sobre las tierras de Alcalá. Una Alcalá que pertenecía al
reino moro, flanqueada de territorios de la Orden de Calatrava, con unas tierras
plagadas de viñedos, habitada en su fortaleza, donde había personas que se
ocupaban de abastecerse para librarse de los fríos. Un lugar que era fundamental en la ruta entre el
reino de Jaén y Granada, porque pasaba un camino fundamental para las correrías
de los reyes granadinos cuando se adentraban en tierras castellanas.
Los cautivos lo hacían por
varios recorridos. Primero, cuando los
cautivos eran liberados y pasaban por el
término,- en aquellos tiempos del reino granadino-, en dirección al reino de Castilla para adentrarse en el monasterio de Silos,
tardaban, todo el día y la noche, en
atravesar el reino de Granada hasta llegar a nuestra tierra y aparecían cerca
de Jaén, por la dirección de las actuales Sierras de Jaén o por Alcalá,
Alcaudete y Martos. Así lo expresan. “Anduvo toda la noche e la claridad
delante de él. Cuando amaneció estaban a tres leguas de Jaén. Y fue a la posada
donde solía posar”. Otros lograban “arribar a Otíñar castiello”, también muy
cerca de Jaén. Los habían, incluso, que
alcanzaban en su caminata hasta Pegalajar. Cazalla o, como Catalina de
Linares, cautiva de Muhamat, Aben
Mencal, hermano del rey de Granada que, junto con otras compañeras liberadas,
“quando amaneció, arribaron a Cabra,
castiello” .
El otro itinerario, se adentraba
por los montes alcalaínos. Por un relato del cautivo Juan de Martos, que,
acompañado de 37 peones, cayó en manos de Abu Yucef, sabemos que se encontraron
en lucha en una paraje llamado monte de Abençala, y que en el regreso y lo
condujeron a las tierras del rey moro, que estaba a siete leguas de
Torredonjimeno, aldea de Torredonjimeno, donde llegó el cautivo liberado.
En el
año 1225, Domingo Mínguez y otros ocho cautivos nos lo describían al salir del
cautiverio”siendo el mediodía, tomaron al
Mahomat, el moro que los guardaba. Y los echaron a un pozo y se dieron a
ir por las viñas. Hallaron muchos moros en el camino y ninguno les dijo nada.
Arribaron a Jaén” . Otro cautivo Fernando Pérez de Baeza, que se decía yerno de
María, pescadera baezana, tras unos
pleitos con sus señores moros por cuestiones de telas, sedas y cuchillos de
Pamplona, fue llevado a Granada, donde fue salvado por Sant Domingo en la
noche de un martes de primero de
agosto1323 y nos especifica un punto importante del itinerario, el límite de la
frontera y un momento histórico en el que Alcalá era musulmana y su villa del Castillo
cristiana con estas palabras “ en la noche arribó a Locubil Castiello (
Castillo de Locubín) de los frailes de
Calatrava sin embargo alguno”.
Con una detallada descripción, nos
adentramos a tierras desde Granada a Jaén, en la versión siguiente de los
liberados Pedro de Tobarra, Juan Fernández de Hellín y Gilot.Salieron de su
cautiverio un domingo de abril de 1323 años:”por la puerta Elbira y ninguno le
dijo nada. Vinieron a un hablar y se escondieron (probablemente por Pinos),
tomaron grandes piedras, dieron a los hierros y quebráronse luego como si
fuesen de cera. Sacáronles de las piernas e començaron a andar yendo de lante
de ellos una gran claridad. Llegaron a un río muy grande ( Velillos) e no
osaban a pasar, estaban en gran cuita. Dijoles una voz. “¿Porqué dudáis pasar?
no tengáis miedo”. Metiéronse en el río. Pasaron en guisa que no le daba el
agua más hasta el tobillo. Después,
llegaron a otros dos ríos más grandes (
el de las Juntas, formado por Palancares y Velillos en el término de
Alcalá, y el de San Juan o Víboras).
Pasáronlo muy bien. Así como el primer día todavía la claridad iba con ellos.
Anduvieron así hasta el otro domingo. Y el lunes llegaron al Castillo que dicen
de Otiñar, que es a dos leguas de Jaén. Guiólos un hombre a Jaén”. Pero, no
siempre los cautivos se dirigían hacia Jaén, porque otras veces lo hacían a Priego como un tal Domingo Pérez de Jódar
que apareció dentro de un arca en
aquella villa que ‘era de los freyres de Calatrava”.
Os aseguro que hay varios
relatos que tienen precisas referencias
sobre Alcalá de Aben Zayde. Los
hay sin importancia en el relato, pero con signifcativos datos económicos. Pues,
mientras Alcaudete jugaba un papel importante en el comercio dentro de las
tierras cristianas de la frontera, Alcalá desempeñaba parecida función comercial en las granadinas. De ahí que no se
puede entender el milagro de Larios de Burgos que en una cabalgada contra el
reyezuelo de Rute cayó cautivo y fue vendido en almoneda en Alcalá de Aben
Zayde a un tal Bucar por 17 doblas y penó su castigo en Almuñecar.
Hay otro
importante por los datos
geográficos, que relata la liberación de un grupo de vecinos de Arcos que se habían liberado
del alcaide de Ronda, y, desde allí emprendieron la huida a través de los
montes hasta llegar a nuestras tierras. La distancia era de doce leguas , y, en
palabras del texto “Salieron e hallaron toda la Cárcel abierta e llana. La
puerta de la Casa abierta. E fueron a la puerta que dicen Biba Regen e hallaron
una carrera e anduvieron por ella hasta
la mañana. Todo el camino no los embargaban ( quiero deciros obstaculizaban o
paraban) a pesar de que traían los hierros ( maguer, en sus palabras,” hierros”
o sea los grillos) Quando fue el día arribaron a Alcalá, castillo de Jaén que
avía xii leguas e echaronse a dormir cerca de una carrera. Venía Martín
Domínguez, almocadén de Écija ( capitán) de Écija que traía presa de los moros
e bestias e despertó los e conosció a Johan e quebrantóles los hierros”.
Pero me voy a detener en el milagro de Gil Pérez de Soria. Transcribo el
texto.
MILAGRO
DE GIL ´PEREZ, MORADOR DE BAENA, Y MARTÍN
En la era sobredicha, vino aquí ( se refería al
monasterio de Silos) Gil Pérez de Soria, morador en Baena en la colación de San
Pedro. Y dijo que, yendo de Castro a Baena, a donde llevaban pan él y otro mozo
Miguel. Llevaban una acémila e tres asnos cargados. Yendo en derecho del aloçar[1], hallaronse con un
almocadén(un capitán de tropa de pie),que decían Muça Barrach, que traía
cincuenta peones. Cautivó a Gil Pérez e a Miguel. Los sobredichos llevólos a
Rute, después a Pesquera e después a Granada. Llegaron allí el lunes.
Metiéronlo en una cárcel muy honda. Yacieron
allí dos días. El miércoles, sacáronlos en almoneda. Vendieron a Gil Pérez por dos
doblas y media. Comprólo un moro que había de nombre Aben Bajar e otro Mahomat
e otro que era corredor de hierros, que decían Bovat.
Metiéronlos en la cárcel. De día
cavaban él y otros en un parral. De
noche, métenlos en la cárcel las gargantas en el cepo de madera e las manos en
otro cepo Yacieron cinco semanas. E de noche les daban de comer pan de panizo
tan poco que no les faltaban. Ellos, cada día, toda la vida rogaban a Dios e a Santa María
e a Santo Domingo que por la
merced los sacasen de cautivo. En la era de mil.323 años, lunes ante de Ramos,
siendo el mediodía, cavaban Gil Pérez e otro Martín en un parral, ellos
cavando vino un viento recio.
Parecióle que dijera una voz de
hombre:
- Gil Pérez, véte por el camino
por tierra de cristianos. Porque Dios te ha hecho merced e Santo Domingo e
después de cuatro días, estarás en tierra de cristianos
Dijo en esto a Martín.
-Traenos, (trenos, atiende
) que Santo Domingo os conoció, porque nos
dijo que nos fuésemos.
Dijo Martín.
-¿Cómo nos iremos, ya que aquí
hay muchos moros que nos verán ir, además de este modo que nos guarda ? Si nos
movemos, nos han de prender y, después, nos han de dar azotes.
Dijo Gil Pérez si quieres que
nos vayamos, si no, yo me quiero ir.
Dejaron las azadas y comenzaron
a andar. A pesar de que[2]los moros eran muchos y
Mahoma que los guardaba, no le dijeron nada. Fuéronse y anduvieron toda noche.
Amanescióle en la Vega de Granada. Llegaron a la Cabeza de Elvira. Durmieron un
poco. Levantáronse. Hallaron un camino[3] e arribaron a Aliiora (Illora), quando salía
el sol.
Vino un moro arar, traía delante
de sí una yunta de bueyes e a caballo con una yegua e traía un rocín acogido. Espantáronse
las bestias de los cautivos e el moro no los vio. Ni les dijo nada.
Ellos, acercándose por un camino que venía de
Granada a Alcalá de Abençaide, encontraron al rey de Granada que venía de
Alcaudete a talar viñas con gran compañía.
Estos cautivos no se pudieron
esconder. Pues no había lugar porque no había montes ni
valles. Pasaron entre la hueste. Paráronse muchos ginetes mirándolos e no les
dijeron nada. Se fue el rey con su compañía. Estos cautivos estaban cansados y
posaron cerca de las viñas de Alcalá. Vino un moro que hazía leña y tenía poca legada Dijolos el moro en algarabía[4].
-¿Qué hacéis aquí?
-Estamos cansados porque venimos
con la veste[5]
e queremos irnos.
El moro tomó un bordón que tenía
Gil Pérez, atólo en su leña y llevolo y siguió su camino.
Los cautivos comenzaron a andar.
Llegaron a Alcaudete, e sacáronles allí
los hierros Pedro Martínez, un caballero, con sus hombres. Llegó Gil Pérez a
Santo Domingo a cinco días de mayo con sus hierros.
Me he alargado, caballeros, pero no
podía ser para menos que conociéramos Alcalá, ciudad mora, sus gentes y sus
tierras en poder de los musulmanes, pues con este fondo histórico el pasaje de
la conquista de Alfonso XI se engrandece.
De nuevo, se sube a la
escalinata del altar mayor, alza las dos manes y canta solemnemente. Credo Deum
Patrem Omnipotentem..... Mientras , se le iba
la mente en los cautivos que no
había narrado y habían pasado por Alcalá.
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