Archivo del blog

miércoles, 29 de julio de 2026

JERÓNIMO DE NARVAEZ PADILLA

 

AQUÍ ESTA EL ERROR ALCALÁ LA REAL , REINO DE SEVILLA.

NADA MENOS QUE LA BIBLIOTECA HISPÁNICA
 DE REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA
Narváez de Padilla y Contreras, Jerónimo Hernando. Alcalá la Real (Sevilla), c. 1515 – México, c. 1576. 
Almirante de la Real Armada
Nació en el seno de una de las principales y más notorias familias del Reino de Jaén.
 Sus padres fueron Juan Narváez de Padilla, caballero muy principal de la ciudad de Jaén, 
y María Montes, natural esta última de Alcalá la Real y vecina de Castillo de Locubín.
Por la familia de su madre, era hija a su vez del jurado de la ciudad Gonzalo de Medina 
y de Catalina Núñez de Contreras, que tomó el apellido Montes, en memoria 
de su madre María Montes, mujer que fue de Pedro Núñez de Contreras 
El Tuerto o El Viejo, caballero de Alcalá la Real que participó al servicio 
de los Reyes Católicos en la conquista de Granada.

La distinguida posición de su familia como hermano de Juan, que fue corregidor de Carmona (1569), 

le llevó a tomar contacto con la Corte de Sevilla. La notoria tradición en la carrera de las armas

 que ejerció su familia le llevó a alistarse al servicio del Rey, en el llamamiento que se hizo 

a la nobleza de la ciudad en el año 1570, pasando al servicio de Juan de Austria 

en la Real Armada, avecindándose poco después en la isla de la Gomera, en el archipiélago canario.

Al poco tiempo recibió el real nombramiento de almirante de la flota de Tierra

 Firme de la Real Armada. Jerónimo realizó un primer viaje en el año 1571 a Panamá 

donde, junto a otros españoles, rechazó el ataque de los piratas que, encabezados

 por Francis Drake, pretendían apoderarse de los aprovisionamientos españoles. 

Poco después se desplazó a Cartagena de Indias y en el año 1573 encabezó 

varias persecuciones contra la piratería inglesa. Falleció algunos años más tarde 

en Nueva España (c. 1576).

Hemos encontrado que poseía casas en la fortaleza de la Mota , linderas 

con Rodrigo Manuel de Aranda y esquina de la Iglesia Mayor. 

Y por Manuel Peláez del Rosal: 

De todos los miembros del linaje de Narváez y Padilla quizás sea éste

el más relevante y de más caudal, como se deduce del codicilo ológrafo

otorgado

en 13 de marzo de 1573 en la ciudad del Nombre de Dios. Por su interés

y porque da la dimensión de su persona conviene que sea extractado y

referido.

En su introducción declara Jerónimo de Narvaéz y Padilla que “ los

hombres nacimos para morir” y que se encuentra en “ una tierra tan mala

para la salud” . Ordena que si fallece en dicha ciudad le entierren en su

iglesia mayor, y le digan una misa cantada con vigilia y las demás que tiene

dispuestas en el testamento y codicilo que entregó antes de su partida de España

a su tío y señor Jorge de Padilla, inquisidor de Logroño. Nombra albaceas

a Diego de Florez, general de la flota y a Cristóbal Pinelo, veedor de

la misma “ como tan caballeros y temerosos de Dios, miren por el descargo

de mi ánima” .

Entre las mandas que ordena, dispone que se paguen varias deudas que

tiene contraídas (110 pesos a un marinero de la nave capitana, que se llama

Beltrán, genovés de nación, y hermano de un grumete de la nave almiranta,

que se dice Andrea; 126.656 maravedís a Fernando de Porras, receptor real

en la Casa de Contratación de Sevilla, que le prestó una cadena de oro “ que

pesó doscientos pesos de oro fino y veinte botones de oro, que no me acuerdo

lo que pesaron” ). Reconoce también que una monja de Córdoba le en88

BOLETIN DEL INSTITUTO DE ESTUDIOS GIENNENSES

tregó para vender 18 bolsas por las que sacó 317 reales, Diego López de

Granada dos piezas de raso negro y unas cintas clavadas que vendió en

137.828 maravedíes, María de Barrientos e Inés de Herrera, de Málaga, una

cajuela de labrados, una saya y dos camas igualmente para vender. Declara

asimismo que tiene en unos cofres 10 barras de plata ensayada, 80 pesos de

oro en plata corriente y en doblones 1700 reales, y en otros cofres la ropa

blanca y de vestir, que ordena sean vendidas. Prescribe que a su criado Martín

González se le dé una capa guarnecida y unas calzas, a Juan González,

diez ducados y un vestido, a un tal Castillo unos carahueles de damasco y

un herreruelo (capa corta), a su criado Román un gallo frailesco y 10 pesos,

al hospital de Nombre de Dios 20 pesos y al cura del Santísimo

Sacramento, 10 pesos. Reconoce haber vendido cuatrocientas setenta y tan tas

botijas de vino de Cazalla a Melchor de Ledesma para que éste las entregara

a Cristóbal de Mercado, vecino de Cartagena de Indias, y haber cobrado

a cuenta de su salario 600 ducados. En favro de los miembros de su familia

estatuye lo siguiente: a su tío, el inquisidor, le da el usufructo de sus

bienes, que pasarán a su padre, a la muerte de aquél, así como el libro en el

que tiene anotado sus cuestas y relatos, y a su hermano, Pedro y en su defecto

a Francisco, los oficios de regidor y fiel ejecutor, finalmente: dona

una alcancía a Nuestra Señora de la Antigua, de Sevilla, y estabelce que en

la capilla de su ciudad natal donde está enterrada su madre se haga un retablo

dedicado a Nuestra Señora de la Antigua y se gasten en él 40 ducados,

añadiendo los albaceas que se hiciedron dos, uno en Santa María y otro en

Santo Domingo.

De todo lo relatado se desprende que fueron los Narváez Padilla una

familia principal de hijosdalgos alcalaínos, avecindados, posiblemente,

desde la conquista de Alfonso XI. El entronque a finales del siglo XVI con

la familia Aranda no cabe duda que acrecentó su hidalguía. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario