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viernes, 17 de diciembre de 2021

EN ALCALÁ LA REAL. INFORMACIÓN. DICIEMBRE

 


DICIEMBRE

Acabamos la serie de artículos sobre los meses, ansiosos de iniciar un nuevo año que traiga renovados aires a todos, pues la contaminación pandémica no alcanza su final y se reproduce en olas cíclicas cuando menos uno se lo espera. Ojalá aconteciera como la crisis de 1680 que  tuvo su final en 1682; pero eran otros tiempos, cuando la globalidad solo se ceñía a los desplazamientos de unos lugares a otros por tierra y mar, y no con el incremento del aire. Antes los vecinos se defendían de los contagios con procedimientos muy similares de confinamiento, aislamiento y algunas medidas sanitarias y hospitalarias  de acuerdo con los recursos disponibles. Ahora, con el dominio y avances de la ciencia, ha dejado marcada a la sociedad esta pandemia de una manera que ha resquebrajado la autosuficiencia de  los seres humanos del siglo XXI.  Se creía que había dominado el paso por esta tierra en todos los terrenos, y nos ha lanzado grandes interrogantes en la seguridad vital.

Pero, diciembre es un mes constitucional, desde hace ya más de 44 años. Inicia la celebración de un hito real, que simplemente hay que comparar con otros periodos de la Edad Contemporánea para sacar conclusiones de un periodo histórico y de un ordenamiento jurídico que se mantuvieron  por encima de otros anteriores. Me refiero con visos de constitucionalidad, aunque fuera censitaria. Y no tiene ni un mínimo de comparación con otros tiempos nefastos, en los que la democracia y la libertad no aparecieron por el suelo español. Por eso sorprenden celebraciones, en los que el fundamento de  estas leyes se base  en  estamentos, que son simplemente garantes, sino  que fue el pueblo con su sentir democrático y su espíritu de consenso. Al pueblo representado se le deben los avances de la constitución y su reforma. Y ya está bien de tratar de maquinar sobre la constitucionalidad de los que supieron estar a las alturas de las circunstancias, primando el bien público sobre el partidista.  Y menos aún, los que dieron hasta su propia vida y sus ideas.

Diciembre es un mes intimista, de hogar, de celebraciones familiares. Se mantiene el espíritu de la Navidad en su parte central y en los días más señalados. Se refleja en las calles con la simbología de unas luces que alumbran en la oscuridad, despiertan en la penumbra del abatimiento y nos guían con su resplandor. Se fomenta la fraternidad y la solidaridad por las causas de los más desfavorecidos, proliferan las campañas por la recogida de alimentos, la ayuda a los sin techo y el reparto de un juguete para todos los niños. Se reviven los nacimientos con la acogida de otras personas emigrantes que acuden a nuestra tierra para sacar el aceite de nuestros peculios. Invita a la vecindad, a la visita y el encuentro en  los hogares con el montaje de los belenes, de los pasionales a los artesanales pasando por los meramente familiares.

DICIEMBRE es final de año. Cierra la última página de la agenda. Se realiza el último consejo de administración de cuentas, el punto final de todo el movimiento de entradas y salidas aportando el saldo positivo deseado y el coronamiento con la celebración del banquete laboral entre patrono y trabajadores. Se cubren etapas de equipos políticos, sociales, vecinales, culturales, y de diversa índole, donde se rinden cuentas y se anuncian un nuevo año y unos futuros tiempos de renovación.

Esta es mi postal de diciembre. Y, en medio, la celebración del patrón que simboliza el liberador de la esclavitud, tal como porta con sus grilletes de apresamiento y el báculo de la buena nueva de la paz. Bueno, esto era para una sociedad que todavía creía en Señor de Silos, como protector del pueblo; ahora tal vez convendría que nos liberara de las nuevas esclavitudes del consumo digital  a través de los negocios foráneos y   fomentara las buenas ideas con el báculo del comercio de los productos de nuestra tierra.

Felices Fiestas de Navidad y Un año Nuevo 2022.

 

 




domingo, 12 de diciembre de 2021

EN LA SEMANA DEL JAÉN, ANTONIO MARTÍN ESPINOSA, ARQUITECTO ALCALAÍNO.


 

LA FIGURA DEL ARQUITECTO  ANTONIO MARTÍN ESPINOSA

 

Los pueblos y tierras de la Sierra Sur muestran la huella de los arquitectos del siglo XVIII, sobre todo en sus edificios públicos y religiosos de corte barroco y neoclásico. Desde Manuel  del Álamo a Primo pasando por Felipe García Peinado y la presencia de maestros mayores de obras de Jaén  y Jaén como Manuel Godoy, José de Oviedo y Manuel Pérez de Aldas, las ciudades, villas y tierras del Sur  se encuentra un nuevo modo constructivo, muy relacionado con la Ilustración. A mediados de siglo destaca el arquitecto Antonio Martín Espinosa.  Los testamentos son unos documentos básicos para conocer no sólo las biografías de muchas personas sino también las realizaciones particulares o colectivas. Este es el caso de su  testamento y, a través de la declaración, se nos aportan muchos datos sobre su entorno familiar, social y artístico.

Antonio Martín Espinosa era hijo de Fernando Martín Espinosa, también maestro mayor de obras de la ciudad de Alcalá la Real, que sustituyó a Manuel del Álamo y al arjonero Primo a mediados del siglo XVIII, y de la alcalaína Rosa López. Fue el arquitecto por excelencia de este tiempo junto con Juan Manuel Guardia. Se casó en las primeras nupcias con Inés Calvo, hija de Pedro Calvo y Gabriela Peñalver. De ella le nació el hijo Fernando casado con la montefrieña Marina Pareja; Y la hija María Manuela, que casó con Manuel de Zafra, que murió antes de Antonio Martín Espinosa, y tuvo un hijo José María Ruiz Zafra, que casó con Ana López Nieto. María Manuela casó en segundas nupcias con José Antonio López Nieto y tuvo varios hijos María del Rosario López Nieto. Su tercer hijo fue Pedro Martín Espinosa casado con Mariana Morales, natural de Montefrío; se marchó al reino de Nápoles, donde fue juzgado y condenado, viéndose su padre obligado a pagar tres mil reales para poder salir de tierras italianas. Debió andar sin fijar paradero, porque al final de la vida de Antonio no se sabía ni su paradero ni su existencia. En los últimos momentos de la vida de su padre, volvió a tierras alcalaínas y despojó a su padre de sus bienes.

Era hombre culto que sabía leer y escribir y tenía conocimientos de arquitectura y de ingeniería en la canalización de aguas. Continuó el oficio de maestro de obras de su padre Fernando como alarife y fontanero) e intervino en la construcción de edificios importantes de Alcalá la Real.

Sus trazas marcan la impronta sobria en el barroco clásico de sus edificios y en el austero neoclasicismo que le corregía desde el mundo de la Corte, auspiciado por la Real Academia de Bellas Artes y Ventura Rodríguez. Participó como maestro de obras en  las de la ciudad  de la Mota dentro de la gran renovación urbanística que se produjo desde el reinado de Felipe V hasta la muerte de Carlos III. El actual diseño simétrico de la ciudad con los dos ejes del Llanillo y la calle Real, se estructuró con nuevos edificios que encuadraron la ciudad: las Casas de Cabildo y las Casas de Enfrente. Al mismo tiempo, los nuevos edificios del Pósito, del Palacio Abacial, de las iglesias de san Antón, las Angustias y la Cárcel Nueva le dieron a las calles y a la ciudad una perspectiva más abierta y acorde con los nuevos tiempos. Un servicio vital como el agua supuso una gran transformación en 1777 con los maestros de cantería y de aguas, Antonio Martín Espinosa y de Francisco Machuca, maestro mayor de aguas de Granada. Un nuevo recorrido desde el nacimiento de san Marcos dio mucha funcionalidad a una de las principales fuentes de abastecimientos en el Paseíllo de la Mora, todo ello supervisado por los maestros de arquitectura de Bellas Artes de san Fernando. Manuel Godoy fue uno de los que más intervino en las obras municipales y en los caminos. Esta obra de ingeniería supuso un paso importante en la ciudad, por el que se llevó a cabo la reforma de todo el sistema de abastecimiento con una cañería que surtía a las fuentes de la Mora, Álamos, Utrilla, Pilar de las Tórtolas, Plaza y Utrilla. Las fuentes también jugaron un papel importante como abrevaderos de ganados como la Fuente Ardales, que fue diseñada por Antonio Martín.  A esto hay que añadir que los caminos y calles de la ciudad experimentaron una reforma importante, para lo que hubo que emprender nuevas fuentes de financiación, que  demuestran un intento de racionalización y saneamiento de las arcas municipales. Así en el año 1781, los caminos del  Levante, Granada, Málaga y Madrid se cubrieron con arbitrios de subastas de servicios básicos como la carnicería, nuevas roturaciones de tierras en Mures o las ilícitamente usurpadas, nuevas elevaciones de los impuestos del aguardiente, e , incluso con fiestas públicas de toros . También se inauguró el pago en licencia de casas, solares y huertos en las aldeas y el casco.

Sin embargo, Antonio Martín Espinosa fue uno de los  más importantes arquitectos. A él se le debe la participación en una gran cantidad de edificios públicos y religiosos (Ayuntamiento, Palacio Abacial, iglesias de Nuestra Señora de las Angustias, San Antón y torre de Consolación)y algunas obras de ingeniería, entre ellos el puente de la Hondonera en el año 1759  y en los cortijos de propios como Mesa, Cabeza del Carnero, Sapillo, Juanil, Cequia o Medianil. También participó en algunas obras de ciudades de la comarca de Sierra Sur como el Pósito del Castillo. Este Pósito fue diseñado y construido por Antonio Martín junto con  Juan Manuel Contreras,  comenzó a plasmarse y levantarse en el año 1787, en contra de los intereses y la oposición de los regidores alcalaínos  que veían un flanco de  pérdida de poder y de sus antiguos privilegios, a lo que hay que añadir algunos problemas constructivos que surgieron en la obra

 

A mediados  del siglo XVIII, la ciudad de la Mota fue muy afectada por el terremoto de 1756, interviniendo en su reconstrucción Antonio Martín , porque en 1773  se le pagaron cuarenta reales como  maestro mayor, Antonio Martín Espinosa, para el remate y parte de las obras  de los Arcos. Y también en 1776  por el empiedro hasta Capuchinos, casilla y puerta de los Arcos. E incluso, en 16 de junio de 1781, con motivo del terremoto se cayó la casa de la Puerta de los Álamos , se rehízo con piedras de cocheras y tiendas de la Mota.

 

Además, la ciudad, por estos años, recuperaba también lugares arruinados y adecentaba algunas zonas como el Paseo de Capuchinos que se trazaron a cartabón desde los Arcos hasta la Magdalena,   se ampliaban las zonas linderas con la fuente de Marí Ramos y Álamos y el cuartel de los Arcos. La iglesia de las Angustias  se construyó en su mayor parte y participó intensamente en toda la obra . Las medidas de embellecimiento se aplicaron a la vida de la ciudad con el derrumbe de las casas abandonadas, la reconstrucción de edificios y adorno de fachadas , siempre que contaran con la licencia municipal, Por eso, no es de extrañar que en el año 1784 el propio regidor Pedro de Lastres  pidiera permiso apara la instalación de un testero o lienzo con la imagen de la Santísima Trinidad en sus casas cercanas a las casas de Cabildo. Este motivo iconográfico tuvo una escultura en la propia calle Real con motivo de la misión espiritual del Padre Diego de Cádiz.   Antonio Martín Espinosa vivió en la calle Caridad y tuvo que abandonar el ejercicio de su oficio por una enfermedad hemipléjica.

 

Antonio tuvo una relación especial con el cura José Ortega. Pues, como hombre emprendedor, se veía obligado a recibir préstamos de personas, entre ellas, al final de la vida tuvo uno significado de más de dos mil reales con este albacea el cura Ortega. Y como su hombre de confianza, le delegó la administración de las rentas y bienes del conde de Torres Cabrera, vecino de Córdoba, que el regentaba. Incluso, sumido en la más suma pobreza afrontó todos los gastos de su manutención y medicina abandonado y desahuciado  por sus familiares más directos,

 

Ya anciano, compró la casa de Francisco Serrano Priones, valorada en nueve mil reales que saló en una subasta pública por estar empeñada al no pagar de la Limosna de la Bula de la Santa Cruzada ante el subdelegado de esta administración Andrés Hernández Pozo blanco, notario de este tribunal. . En los últimos años de su vida quedó enfermo parapléjico , se había quedado perlático de las dos manos y encamado sin perder juicio y memoria cuando se dispuso a llevar a cabo su testamento en 7 de mayo de 1793 ante el notario José Gutiérrez. Cumplió con sus deberes de misas y mandas testamentarias. Dejando donaciones para la cera del Santísimo Sacramento, los Lugares Santos de Jerusalén y la Redención de Cautivos. Facultó para ejecutar sus mandas a al cura Antonio Ortega, su hijo Fernando Martín y su nieto José María Zafra como albacea. Fue sepultado en la tumba de su hermandad de la iglesia del Seráfico San Francisco de la Observancia de Alcalá la Real, vestido de franciscano y acompañado de los beneficiados de la parroquia de Santo Domingo de Silos, pues su casa de la calle Caridad pertenecía a esta colación eclesiástica (esta casa fue comprada en los últimos años de su vida y tenía deudas con sus nieto José Zafra). Se le dijo una misa cantada en el entierro y cien misas a su cuenta de modo que la cuarta parte se reservó a la parroquia y el resto según la anuencia de los albaceas.

 



 

Murió en 1795, y, por un codicilo, se encontraba en la más suma miseria, ya que su nieto Fernando lo ha desalojado de su casa por  haberse visto obligado a pagarle las medicaciones y manutención. Se refugió en casa de sus hermanas en la calle Luque, no teniendo ninguna herencia, ya que el nieto le vendió las herramientas y libros de sus oficio de arquitecto y maestro mayor de obras, su escopeta, arca y hasta  su misma casa de la calle Caridad, lindera con la Iglesia de Nuestra Señora de las Angustias.


 

sábado, 11 de diciembre de 2021

NAVIDAD GITANA

 

NAVIDAD GITANA







 

          Sonaban bulerías  entre los tragos de anís. La familia de los gitanos Muñoz habían encendido una fogata delante de su chabola adosada al muro oriental de la  arruinada  iglesia del patrón de la ciudad. La niña Esperanza preguntaba  a su padre sobre sus antepasados y  su vivienda a las afueras de la ciudad. El padre levantaba el codo para apurar los últimos sorbos del rico anisete de Rute y le cantaba  una bulería jadeando las últimas palabras.

Después de cien años muerto
y con la tierra echada en la cara,
si yo escuchara, hijita, tu ruego,
de nuevo resucitara.

-Anda, padre, cuéntame.

-Otra vez, me vienes con los cuentos. De nuevo, quieres que te relate las leyendas de la mora y de la llave de la ciudad.

-No, padre. No entiendo por qué somos diferentes. Vivimos fuera del pueblo y ya no existen viviendas en nuestro derredor. Más abajo, la familia de Malagón por las  Escalerillas de Santo Domingo. Y, en la casa cueva del camino de Vinuesa, otra familia.

          -Te lo contaré. Pero, ten en cuenta que somos gitanos. Y este era nuestra manera de vivir. Escúchame. El relato es largo. Mis abuelos me lo contaron.

          Los padres, Antonio José Muñoz y Juana Maya, junto con su  hijo Francisco Pedro  provenían de la ciudad de la Peña de Martos (bueno, otros decían que  éramos naturales de Torredonjimeno); y su esposa  María Antonia Fernández  Medrano,  de la villa de Cabra de Santo Cristo. Esta  se marchó de  Cabrilla  y se juntó en la feria de Torredonjimeno con Francisco Pedro, se conocieron hace dos años  y, como tratantes de animales en la  feria, corrían de un sitio para otro.

Disponían  de pocos medios, hay noticias de que en Alcalá poseían una jaca, dos borriquillos que se habían mercado en Campillo de Arenas, un mulo que habían cambiado por un asno, y, lo habían mercado en los  tratos con los cortijeros de Valdepeñeras.

Los hijos hacían vida marital, pero sin papeles y para salvar la vigilancia solicitaron el empadronamiento en varios sitios, entre ellos Torredonjimeno y en Alcalá. Quedó embrazada María, porque el hijo andaba loco por ella. Y mira que María cayó enferma. El dinero que habían juntado por el matrimonio lo gastaron en médicos y medicinas. No culminaron las bodas por la Iglesia. Alegaban que no se habían casado porque  el suegro  y padre se encontraba enfermo, y, en cuanto mejorara y la fortuna le ayudara, lo harían.  Pero no declararon la verdad  o fingieron que estaban casados a la hora de presentar papeles en los sitios que se les pedía. En la feria de septiembre, de este pueblo, ya se juntaron por completo  y les recriminaba que no le gustaban aquellas paces y que iban contra las leyes de Dios.

-No estáis  en la  gracia de Dios

-Sois  un escándalo para la buena gente-les recriminaba su madre.

  Pero no conseguían nada, y su hijo le amenazaba con que lo podía perder de toda vida si dejaba a su mujer,  o me amenazaba con que podía cometer una locura. Y transigieron.

Tras la feria se  fueron a Frailes, y pudieron  evadir la justicia de Alcalá. Allí, consiguieron  una casa y compartieron vivienda los cuatro. Más bien que casa, una cueva, le decían la cueva de Ciriaco García. Pero, un día  los descubrieron, y los alcaldes de la justicia José Cano y Bartolomé Cuenca, ministros de aquella aldea, acudieron a aquella vivienda, acompañados de seis vecinos para detenerlos, y llamando a la puerta encendió la lámpara el padre no le dio tiempo a defenderse, pues estaban el resto de familiares  en la cama. Los prendieron por orden del corregidor Orencio de Sanataloria. Le  decomisaron el caballo blanco  y de pintas negras en la cabeza junto  con sus albardas, y las otras bestias que se las  entregaron a Anselmo Ibáñez para que los asumiera  en depósito por  los gastos  de su mantenimiento y  para recuperarlos posteriormente tras los juicios.  Y los trajeron atados con tomizas a la ciudad de la Mota.  Los presentaron al alcalde mayor  y este con los alguaciles los entregó al carcelero para que los ingresaran en el presidio real.

Noche de cuatro lunas
y un solo árbol,
en la punta de una aguja
está mi amor bailando.

 

Los  ingresaron en la cárcel, a finales del mes de noviembre. El carcelero se lamentaba de que aquel preso no le  agradaba, ya que no podía pagar  los gastos de su manutención. Y lo dejaba sin comer. Además, no acudían los miembros de su familia con los canastos de algunos panes y las  viandas de las despensas, como acontecía con los presos de la ciudad. A los pocos días de su ingreso, escribieron una carta al corregidor y le pidieron que  los reconocieran como pobres de solemnidad  y les aplicaran las partidas de este tipo de presos, ya que no los socorrían ni la cofradía del Dulce Nombre de Jesús. Tan sólo habían desayudando con el pedazo de pan que le dieron otros presos compañeros de celda. Este primer escollo se solventó antes de la Inmaculada y comenzaron de disfrutar de algunas dádivas y donaciones de memorias y fundaciones de la ciudad para los presos y  de las partidas del propio ayuntamiento, No quedaba muy claro que  ambos estuvieran casados por derecho, sino que convivían en pareja. Sobre todo, los hijos. Para afrontar los gastos el alcalde les embargo el caballo. El alcalde mayor envió por el mes de octubre  un correo al alcalde de Torredonjimeno para que le comunicara el tiempo de estancia de las dos parejas en aquellas tierras, a lo que le correspondió con una misiva que le confirmó su estancia.

 Con sus esposas se vieron entre rejas, sufrían muchas penalidades, no tenían con que  caerse muertos, ni nadie que les  aportara un  plato de lentejas, vivían de la caridad  pública hasta que no se casaran los hijos, todos  comenzaron a sufrir  picores  en todo el cuerpo y algunas dolencias,

Con roca de pedernal
yo me he hecho un candelero,
para yo poderme alumbrar,
porque yo más luz no quiero,
yo vivo en la oscuridad.

 El asunto vino a oídos del abad que inició  los correspondientes trámites para el matrimonio canónico, encomendó al notario  Manuel Martínez a que se cumpliera el periodo de las admoniciones. Y llegó el día  once de  diciembre cuando celebró el matrimonio de los hijos en la propia prisión,

 Al fin Francisco Pedro Muñoz y María Antonia Fernández  Maya aportaron la partida de sus esponsales al corregidor. Y le insistían que habían cumplido con los requerimientos, al mismo tiempo le sus suplicaba que, una vez cumplidos todos los trámites, por caridad les soltaras de la cárcel:

Lo que tu querer me cuesta
tres añitos de enfermedad
y tres de convalecencia.

 

          El día 16 de diciembre, se escuchaban a los auroros por la calle Real cantando canciones acompañados de zambombas, botellas estriadas, ginebrinas, guitarras, bandurrias  y laudes. Venían a pedir el aguilando a  la casa del hermano mayor, que se ubicaba junto a la calle Gala. En la cárcel Real, la familia Muñoz despertaba de la siesta y se levantaba de su jergón. Se asomaba a la reja. Y, vio entrar al alguacil mayor de la ciudad. Desde arriba, escuchaba que daba órdenes para liberarlos. Pero debían acompañarlos para dirigirse a la casa del alcalde mayor. Tras comunicarle la  orden el carcelero, recogieron el hato y en un petate las pocas existencias de aseo, vestido y cobijo junto con una manta vieja y descosida.  Salieron acompañando al alguacil y calle Tejuela arriba, viraron hacia la calle Real, y, se presentaron a la casa del alcalde mayor, en cuya sala de audiencia se valía de los servicios de el escribano Sola. El alcalde mayor les puso firmes y en pie, pues se habían sentado en el banco de reos. Y solemnemente les leyó el fallo judicial. 

    Se encontraban los Muñoz, nerviosos y mirándose de reojo el uno al otro, con un nudo  en la garganta y el aire contenido en su pecho, como si quisiera  estallar la bomba interior  de su respiración. Solemnemente, el alcalde Jover le indicó al escribano si estaba preparado para escribir la sentencia, a lo que Sola le contestó que ya había mojado la  pluma con  la tinta y estaba dispuesto a los requerimientos de su señoría, De un cajón de su bufete recogió entre sus manos unos folios, y, solemnemente, alzó la voz con estas palabras. “Por orden del Señor Corregidor le transmito el acuerdo que se sobresea en estas diligencias en  el estado que se hallan”. Los dos condenados se miraron de frente   y sus rostros estallaron entre una sonrisa que se correspondió con un gemido profundo de descarga interior. Pero, el alcalde mayor  les impidió que hicieran cualquier muestra de regocijo hasta que no quedaran advertidos de los demás aspectos del fallo. Y les indicó que tanto al padre Francisco como al hijo José  se le condenaba al pago de las costas de todo el auto judicial, y de todos los perjuicios que habían causado o causaren en el futuro, y lo debían pagar mancomunadamente. Y, de forma amenazadora, el alcalde mayor se dirigió al padre:

-Quedan apercibidos en caso de reincidir en el mismo delito de ocultamiento de delito por parte del padre en su hijo, que serán condenados los dos sin necesidad de disimulo, auto u otro.

-Lo sabemos y acatamos, no lo volveremos a hacer.

A continuación, el alcalde mayor se dirige al escribano del cabildo y le ordenaba que quedaran inscritos  en el Libro del Padrón de la ciudad, y le obligaba a ejercer su oficio en la ciudad.

>>Era la Navidad de 1809. La ciudad de la Mota se movía entre el miedo y el frío invierno por la llegada inminente de las tropas imperiales  francesas. En las cuevas, se había albergado esta familia. Aquella noche cantaba músicas con ginebrinas y castañuelas, como nosotros en estos días. Celebraban sus navidades, ocho días antes de la Noche de la Misa del Gallo. Cumplían las órdenes del alcalde Mayor Jover. Nada menos que los había condenado a pagar las costas de un juicio incomprensible. Pero bendita condena. El padre acariciaba al caballo que le había costado 60 reales por el tiempo que estuvo alojado en las caballerizas del mesón de enfrente de la cárcel. Su hijo le recordaba.

-Papa, eso fue el caballo. Pero, más costó la libertad.

-Dímelo. 44 reales de papeleo.

-No señor, los papeles no valen. De autos, comparecencias en la cárcel y la definitiva´- le interrumpió el padre.

-Sí mi papa, pero el papel costó un real.

-Hijo, pero al papel no se le cayeron las letras. Los cuarenta que le tuvimos que pagar a los alcaldes de Frailes por la detención y prisión y otros sesenta por la notificación  en la cárcel de nuestra libertad.

-Sí, papa, fueron 169 reales en total. Pero es Navidad, y tenemos casas, somos vecinos de este pueblo, y, al menos podemos cantar.

Yo he pasado fatigas dobles,
pero va a llegar la horita
que mi gustito se logre.

Con la ganancia del sebo,
yo les voy a comprar a mis niños
unos zapatitos nuevos.

Esta noche me mudo,
me llevo un chisme,
yo me llevo la caldera,
aunque me tizne,

 

 

lunes, 6 de diciembre de 2021

DIARIO DEL RUTERO DESDE LA MEDIALUNA

 

Bella ruta, preparada por Paco Mures. Desde la salida de la Media Luna, recorrimos el andén de la carretra local de Mures con dirección a la Cantera, mirando los cortijos del paraje de  Balazos, La  Guzmana y el río Velillos, por el paraje de las Juntas. Más al sur, Mures. Llegamos  a la zona del Arrañal , y comentamos la Cantera. 
Nos desvíamos del camino del cementerio hacia la Atlaya Baja, pasando por varias casas y, entre ellas las de Padilla, La subimos, donde contemplamos una maravillosa vista co n la Mota al fondo y la entrada del sur de Alcalá la Real. Pudimos descubrir  su excelente punto  estratégico desde donde se divisaba Frailes, Riberas y Cabeza del Molino comunicándose con el cerro de la Atalaya Alta, las vegas del río de Frailes nos mostraban l,os álamos y los arbustos desnudos de hojas, habiéndose despojado de su cabellera amarilleta de otoño. 
Por el occidente, la Gineta, Ermita Nueva, la Sierra del Camello y tierras de Villalobos, Verdugo y el Palancares. Por  el sur nuestra vista se prolongaba hasta Mocín, por el río velillos, a nuestros pies el arroyo del Salobral, las Casillas y el río de Huéscar, que explicamos en su triple denominación ( Velillos, Frailes y Riberas). 
 Bajamos de la Atalaya, tras contemplar sus restos  en reforma de un montón de peñascos agrupados en torno a un barranco y nos dirigimos por la zona de los Yesares a las Casillas, apartándons de un núcleoo, hasta llegar a la caretera de las Casillas, donde alcanzamnos la vena Callava, y la caretera reguional, pasando un puente, por el camino paralelo , recorrimos el cortijo del Cerrillo, Río, Batmala ( ya abandonado, hermosa fábrica de pan en el pasado siglo) entre mustios zarzales, esparrgales verduzcos y tierras de vesana hasta dirigirnos al Medianil por el  camino del Velillos. En este lugar merodeamos este río y su unión con  el Salogral hasta llegar a la Media Luna. De nuevo, sanos y salvos, y con mucha alegría, las 27 ruteros. nos despedimos hasta la ruta de los Belenes. Un abrazo, 

































domingo, 28 de noviembre de 2021

HOY EN LA SEMANA DEL JAÉN, LA GINETA

LA GINETA

Se celebra por esta fecha las efemérides del nacimiento del rey Alfonso X. Exactamente, el investigador Juan Ángel Pérez Arjona me recordaba que en el martes de la semana  pasada se conmemoraba  el 800 aniversario del nacimiento de Alfonso X el Sabio. Y lo relacionaba con las incursiones castellanas en tierras del Sur de la provincia de Jaén.  Este rey castellano estuvo en varias ocasiones en nuestra tierra y, a iniciativa de rey granadino, pactó la tregua de Alcalá de Abenzayde (1265), por la que el Castellano se comprometió a desamparar a los rebeldes musulmanes y Alhamar al pago de 250.000 maravedíes en concepto de parias y a ayudar a Alfonso X contra los musulmanes de Murcia, todavía sublevados.

Si es verdad que el pacto es importante, hay un topónimo de esta zona de frontera, que despierta mucho interés. Nos referimos al Cerro de la Gineta, que alinda con el río Palancares y el cerro de Malabrigo. Por el camino meridional, que parte del puente de la Media Luna del arroyo del  Velillos.  Pues relacionaban este término con la creencia de que la monta a la jineta fue un uso introducido en Al-Andalus a fines del siglo XIII por las tropas zenetes del Magreb al servicio de Muhammad I y encadenaban con el nuevo tipo de espada, más ligera, corta, y con una  empuñadura característica del repertorio armamentístico nazarí. Soler del Campo  demuestra  que la monta a la jineta se  introdujo ya desde época califal. Y lo fundamente en la confusión e inexacta interpretación del pasaje de la crónica de Alfonso X, donde se refiere que los caballeros enviados a Granada por Aben Yuzaf “fueron los primeros caballeros jinetes que pasaron aquen la mar después que el Miramamolin fue vencido [sic]. Simplemente  indica tan solo que fueron las primeras tropas relativamente numerosas llegadas a territorio andalusí después de la batalla de las Navas de Tolosa, y no que fueran los introductores de la monta ligera, la cual ya se conocía y practicaba desde mucho antes . Con esto, se desvincula el origen y la relación entre estas espadas y  la práctica de la  monta a la jineta.  Más bien, jineta recogió el nombre de los zenetes o ginetes, que dio nombre  a la espada. Este término “jineta” recoge esta tipología de arma en la documentación bajomedieval y moderna, se  mantiene en su denominación actual. Este recinto es testigo de la GINETA, que  no tiene nada que ver  con ningún animal equino  ni el juego de la caballería de los jinetes. Procede de las tropas que ayudaron al rey nazarí Alamar  en su lucha contra Alfonso X, eran los que se denominaban zenete o genetes y, se pasó  del Cerro de la Cabeza de los genetes o gineta, y, por deformación, la Gineta. Esta  tribu norteafricana introdujo esta espada más ligera que la castellana, de nombre gineta. El ejemplar más completo que nos ha llegado se encuentra la espada jineta de Aliatar, suegro de Boabdil, fallecido en la batalla de Lucena (1483)  y donde el monarca granadino, fue asimismo apresado.

Se ofrece una ruta de acceso, que se refresca con las aguas del arroyo Palancares, y, entre cortijos abandonados, alamedas y terreno árido, recorre un camino de ruedo a la Gineta, donde puede uno detenerse  junto a la mina de almagra y contemplar la  boca atiborrada de escombros y derrumbes, y un  túnel que se infiltra en el vientre  de la Gineta. Tras llegar a las faldas y entorno del cortijo de la Jineta, se asciende por una vereda en torno a las  faldas del cerro, donde se  topa en primer lugar con una cueva, un refugio de vigías y soldados de todos los eventos bélicos de este entorno. Recuerda  el pasado de la Gineta  partiendo de  un yacimiento del Bronce Medio y  Final, una zona de paso entre la Alta y Baja Andalucía y en el que aparece cerámica con superficies muy bruñidas, y con ónfalos, de color blanco  y decoraciones reticulares. Dentro de  la cultura del Argar, aparecen el asentamiento urbano, el avance tecnológico en la alfarería y la metalúrgica y la jerarquización de la sociedad con presencia de grupos aristocráticos, economía agropecuaria, y gran transformación de las costumbres funerarias como reflejos de cambios ideológicos y sociales. Las tumbas no son colectivas como las de las cuevas sino individuales existiendo diversos tipos de ajuar.  En el museo local, se muestran aleaciones del bronce  con poco contenido de estaño, fíbulas y lanzas puñales, alabardas Responde a un movimiento comercial que nace del Cerro de la Mora de Granada y de un comercio de prendas textiles dentro de la cuenca del río Frailes/ Velillos, es decir un movimiento  desde el interior de las Sierras Subbéticas con las tierras granadinas del Sur para salir al Mediterráneo, donde toman contacto. Pero, lo más importante en el Bronce final es la aparición de un desarrollo urbano en la Gineta, debido a la influencia orientalizante fenicia con murallas y casas.

Siguiendo por esta senda hay testigos de cerámica, restos de  muros, casas, alquerías hasta llegar a un olivar, desde donde se contempla la  necrópolis de la que dependían las villas romanas del exterior y donde se han  encontrado elementos visigodos como una hebilla colocada en una vitrina del Museo, que demuestra la ruralización del final Imperio Romano en villae potentes de su alrededor (Media Luna, Cequia…).

Se llega a la cima que rodea un escarpado tajo con elementos que sirven de muro o restos de amurallamiento. Es  poblado de difícil acceso y de fácil protección, cuyo recinto fortificado se reduce al sector más elevado o solo parte del asentamiento, que queda en manos de la mayoría de la población que son guerreros. Muestra una planificación preconcebida, con espacios comunes con calles de servidumbre y áreas de usos colectivo  para subsistencia de la comunidad. Los guerreros ejercían el control sobre los metalúrgicos y estos sobre los agroganaderos. Las casas eran ovales y rectangulares sobre un pequeño muro  una pared de barro  y adobe reforzado con vegetal., techos ramaje y suelos de tierra pisada; las  murallas eran incipientes o no existían Varios miradores  sirvieron para contemplar la entrada de Alcalá  la por la Peña el Yeso, las aldeas noroccidentales ( Santa Ana, Riberas…), Los Llanos, La Martina; otro mirador fija la vista hacia el sudoeste por la dehesa del Camello, los tres núcleos de Ermita Nueva (Cequia, Pilillas y Ventorrillo , con su origen e historia) entre campos de propios y cortijos de la ciudad; en otro mirador la vista se extiende la Dehesa, Cantera y aldea  Mures;  más cercanas, un mirador  explica el paisaje mediterráneo, la vía de acceso entre Malabrigo y Cerro Mulero.. Se comprende perfectamente que se descubrieran el tesoro hispano musulmán  de Ermita Nueva por Juan Ángel Pérez Arjona  y un asentamiento del homo neaderthalensis.

En el poblad o, los muros, y el  oppidum, se puede palpar el pasado íbero y romano, pero fue más importe su presencia en la época musulmana, fijándose  en la batalla de 1267 por  la toma de Alcalá la Real, y el asentamiento de los soldados granadinos que ayudaban al rey Alhamar.

En la bajada, se encuentran una Cruz blanca  en la que murió un soldado del ejército de Franco, el refugio y aprisco de las  ovejas y, a los pies de la Gineta, un refugio/polvorín de los soldados de  la Guerra Civil Española, porque aquí estuvo asentado un puesto de guardia que sufrió dos ataques de corregir fronteras en 1937.

 

 

 

 

 

 

 

 

miércoles, 24 de noviembre de 2021

DIARIO COSTERO DEL RUTERO POR LOS CASTILLO DE MIJAS Y FUENGIROLA

 




 

 

 

 

SALIMOS A LAS OCHO DE LA MAÑANA DE HUERTA DE CAPUCHINOS, HICIMOS PARADA EN  ABADES CON  DESAYUNO Y TORTA DE CHARILLA EN LOS ABADES Y LLEGAMOS A LA GASOLINERA EL CASTILLO  Y ENTRAMOS A  LA Cafetería Estrella del Mar BUSCANDO LOS  aseos. Salimos a de Fuengirola A-7.Sobre las 11 a. m. para a las a las 11-30 '30 llegamos a LA CALA de Mijas, donde realizamos una visita del Castillo-Fortaleza árabe. Ya tuvimos como egregio  guía a nuestro paisano Abdón, que nos ilustró y nos hizo vivir un día inolvidable.  Nos refiere que el pueblo está formado por tres núcleos urbanos que son; Mijas Pueblo, situado a los pies de la Sierra homónima a 430 m sobre el nivel del mar, Las Lagunas es la parte más moderna del municipio, unido a Fuengirola, y La Cala situada a orillas del mar con más de 12km de costa donde el municipio ofrece un gran numero de playas para todos los gustos.  Realizamos un paseo breve playa y montamos en el burro ante la Tenencia de Alcaldía. Y, sobre las     2'15 realizamos ruta costera hacia  el Castillo SOHAIL y  Paseo Marítimo de Fuengirola. Excelentes vistas de mar, y de La Lagunas de Mijas, segunda tenencia de alcaladía. Foto de rigor a la entrada de Fuengirola, y recorriendo un breve trayecto, nos situamos entre la playa y el   castillo Sohail, que se encuentra sobre una pequeña colina cuya fortaleza se eleva 38 metros sobre el nivel del mar y Abdón  nos explica que  está situado en el margen derecho de la desembocadura del río Fuengirola, en el término municipal de Fuengirola. Disponíamos de un plano en  el que se nos invita a visitar :

A. Puerta de la Primera entrada.
B. Puerta de la Segunda.
C. Torre del Homenaje.
D. Torreón de la Plaza de Armas.
E. Cubertizo para la artillería.
F. Iglesia, y casa del cura.
G. Cuarteles de Caballería.
H. Cuarteles de Infantería
I. Habitación del Alcaide.
K. Cuarteles que se construyen.
L. Horno que se ha fabricado nuevamente.
M. Pozo con su pila.
N. Cuarteles que se arruinan.
O. Cuerpo de Guardia.

Nos  ilustramos  de que se hallaba construido en el  956, sobre las ruinas de una población de época romana, la antigua Suel de la que tomó el nombre, el califa cordobés Abderramán III, qie mandó construir una pequeña ciudadela, sirviendo como viviendas, probablemente en torno a una atalaya, con el fin de fortalecer las defensas costeras.

En el siglo XII, los almorávides levantan un recinto defensivo (castillo sohail) de planta irregular, con ocho lienzos de muralla, reforzados por torres, dando lugar a una alcazaba. El recinto está construido en planta octogonal, con acceso principal a la fortificación orientado al Noroeste, para adentrarse en rampa con barbacana y adarve, dando paso a su vez al interior del recinto a través de una puerta torre que realza por su arco de herradura y su estructura de elementos defensivos, siendo la de mayor tamaño y altura. Su perímetro está compuesto por muros anchos culminados con adarve, unidos por varias atalayas o torres de flanqueo, situadas en los ángulos, la torre más alta se sitúa al norte (originaria entrada) y otra torre con orientación oeste que destaca por sus almenas, ambas son cubiertas, accediéndose a la parte superior a través de una angosta escalera espiral. 

Esta fortaleza se levantó en piedra, aunque con diversos sistemas constructivos, debido a la multitud de moradores que ocuparon sus estancias. Se utilizó la mampostería con hiladas de ladrillo, material muy usado por los [romanos], también se utilizó el tapial y la sillería para reforzar algunas partes de la edificación.

Hoy día la colina donde se alza el castillo se encuentra aislada por el paso de la autovía A-7, antaño unida a la colina que se sitúa enfrente, mediante una vaguada, lugar por donde transcurría el "camino de Marbella", por lo tanto paso obligado si se pretendía acceder en uno u otro sentido.

El acceso exterior originario discurría paralelo a la A-7, desde la actual puerta principal hacía la estación de servicio de nombre "El Castillo", descendiendo por donde antes existía colina hasta enlazar con parte del trazado de la actual A-7. Actualmente posee otra entrada de servicio de reciente apertura con orientación suroeste, en el muro de aspilleras.

Las condiciones geográficas y estratégicas del cerro sobre el que se asienta el Castillo Sohail permitieron desde época antigua su continuo poblamiento por feniciospúnicosromanosmusulmanes y cristianos, prueba de ello son los restos de construcciones de piletas para garum, muy utilizadas por los romanos, que se conservan al pie de la colina junto al paseo marítimo; pero la construcción que hoy podemos ver es la adaptación de alcazaba a castillo que data de los primeros tiempos, y fue levantada sobre el asentamiento primero púnico-fenicio y luego romano, de lo que fue la ciudad Romana de Suel o Suelitania, con estatus de Municipio Romano. Hay que tener en cuenta que ya en época romana el río Fuengirola era navegable, para embarcaciones de poco calado, hasta los diseminados del chaparral.

La mayor parte de lo que hoy puede contemplarse son las reconstrucciones que el castillo ha sufrido a lo largo de su historia, en su transformación de alcazaba a castillo y aunque carece de Torre del Homenaje, es evidente su origen Almorávide.

El 7 de agosto de 1485, día de San Cayetano fue conquistado por los cristianos en plena Reconquista prácticamente fue destruido en la batalla, siendo luego reconstruido e iniciándose una serie de cambios adaptados a su arquitectura que no han dejado de producirse en función de la utilidad que le daban sus ocupantes a lo largo de su historia.

Su ubicación lo hace pieza clave en la red de vigilancia del litoral, además controla la desembocadura del río y la vía de comunicación terrestre entre Málaga y Marbella. Esta circunstancia lo convierte en refugio ocasional de viajeros entre los que cabría citar a nuestros viajeros pues los marroquís decidieron destruir al- Andalus

Debido a su cercanía con el mar, la localidad de Fuengirola y su castillo sufrieron múltiples ataques del legendario pirata Barbarroja, por lo que el rey Carlos I mandó construir el foso. Fue también víctima del contrabando que experimentó la zona cuando los ingleses ocuparon la zona del Peñón de Gibraltar, por lo que el Conde de Montemar, Comandante General de la Costa, llevó a cabo una serie de reformas.

En el siglo XVI la torre principal deja de ser el acceso al recinto, procediéndose a la apertura de una nueva entrada, asimismo destaca la eliminación de la torre situada al este por la construcción de una batería para el emplazamiento de cañones, rematándose con matacán orientado al mar. Nos fotografiamos en ellos. 




















El 8 de febrero de 1810, durante la Guerra de Independencia, el ejército francés con Napoleón al mando, se apodera del castillo. Ocho meses más tarde, el 15 de octubre, el general inglés XI Lord Blayney desembarcó en las playas de Fuengirola con un ejército combinado hispano-británico de 2500 soldados. Durante los días de asedio y en los que transcurrió la batalla de Fuengirola, fue capturado Lord Blayney. Una vez derrotados, los sitiados recibieron la ayuda de 3.000 franceses al mando del general Sebastiani.

El 16 de abril de 1812, el General Ballesteros toma Fuengirola y se apodera del Castillo, volviendo así a manos de los españoles. Al tiempo de evacuar el castillo, las tropas francesas hicieron explosionar la torre suroeste y partes de los muros anexos, que no se volvieron a reconstruir, aunque sí se construyó el actual muro de aspilleras cerrando así el perímetro abierto en el recinto.

El Castillo Sohail pasó a manos privadas por medio de una subasta, durante los siglos XIX y XX en diferentes momentos albergó destacamentos de Caballería del Ejército Español, Fuerzas del Cuerpo de Carabineros y de la Guardia Civil. También, durante el período de Posguerra Española, el Castillo Sohail y sus alrededores fueron residencia de enfermos que habían contraído tuberculosis.

Estado de conservación

Algunas de las piezas de artillería, que abandonaron los diferentes ocupantes que tuvo el Castillo, fueron encontradas en 1914, y durante muchos años pudieron contemplarse expuestas a lo largo del paseo marítimo, aunque en la actualidad se conservan en el interior del castillo.

En el año 1969, su último dueño, Leopoldo Werne de Bolin, se enfrentó a las labores de restauración del edificio. En 1989, una vez incorporado al Patrimonio Municipal, se pone en marcha un proyecto global de consolidación y de rehabilitación.

Desde el año 1995 al 1997 la Escuela-Taller Castillo Sohail, encargada de la ejecución de las obras, realizó trabajos cara a la recuperación de este recinto. En este mismo año, el recinto interior y los accesos fueron acondicionados para que el Castillo sirviera como auditorio. Desde entonces se viene celebrando anualmente el Festival Ciudad de Fuengirola.

Desde el año 2000 se celebran también en este auditorio "Las Noches del Castillo", que nos comentó Abdón  refiriéndonos artistas concretos.



Mijas























Y, tras estar en el patio de Armas y en las ruinas del Castillo, nos dirigimos al tércer núcleo   de Mijas pueblo. La bella estampa de un sinfín de casitas blancas ascendiendo por las faldas de la sierra de Mijas, contrasta con el verde intenso de los pinos ofreciéndonos una de las imágenes más reconocibles y pintorescas de Andalucía. Allí  escalamos como los burros ingenieros una carretera, plagada de nuevas alquerías y nos adentramos en el pueblo, curiosamente en la misma plaza de aspecto andaluz, con su templete de música, tiendas de entrono y las carrocerías de burrros, que nos invitaron a ,omntarnos.El municipio de Mijas en plena Costa del Sol es uno de los pueblos más hermosos de Andalucía, un pueblo enclavado en la sierra que guarda el encanto típico de los pueblos blancos andalucesrobamos que Mijas en plena Costa del Sol es uno de los pueblos más hermosos de Andalucía, un pueblo enclavado en la sierra que guarda el encanto típico de los pueblos blancos andaluces. Por unas empinadas escalinatas subimos a otras calles principales, a dar con el Ayuntamiento e Iglesia de San Sebastián. Podemos constatar que  Mijas Pueblo, sigue siendo el mayor foco de atracción para turistas tanto nacionales como internacionales debido a su belleza  tiípica del pueblo blanco andaluz. Mijas es otro de esos pueblos que nos despiertan la más feliz de nuestras sonrisas. Por lo blanco, por lo laberíntico, por lo florido, por lo alto y por sus miradores. Y por supuesto, por los ya mencionados amigos de Sancho Panza, que estos sí que son burros. 






 Nos dirigimos al RESTAURANTE PORRAS, donde disfrutamos de una comida marinera ( sopa de mariscos, ensalada y pescado fresco en abundancia).










A las 15'30., llevamos a cabo una  VISITA VILLA INTRAMUROS. Primero, Abdón nos ilustró de la Sierra de Mijas, de los enclaves del Calvario, las aldeas y de la fortaleza de Osunilla, también nos dirigimos a  la de Mijas También podemos acercarnos a este Castillo de las murallas para pasear por sus jardines y recorrer las murallas de un antiguo castillo del siglo XV declaradas bien de interés cultural en 1985. Tenía como finalidad la protección de la población frente al ataque de enemigos, no tratándose de un lugar específicamente dedicado a un asentamiento militar y, de igual forma, tampoco sabemos mucho sobre su estructura original, pues tras la conquista de la población por los Reyes Católicos en 1487 fue sufriendo un irreversible proceso de abandono.

En la actualidad solo quedan algunos restos de una torre (reconstruida hace pocos años) y muros que marcaban su perímetro, pero la mayoría de ellos son reconstrucciones de época moderna y su finalidad, más que defensiva, era de protección para evitar posibles caídas de los vecinos por los tajos que rodeaban la población, ya que Mijas se sitúa sobre una plataforma rocosa rodeada por sus lados este, sur y oeste de fuertes desniveles, lo que permitía la defensa natural del mismo, por lo que la zona más fortificada se correspondía con su lado norte, lugar donde aún podemos apreciar algunos restos de dicha fortificación.

Se dispone de un documento que nos puede dar una idea sobre su estructura y que reproduce de forma íntegra por su elevado interés histórico; se trata de un fragmento de la “Crónica de los Reyes Católicos” escrita por Diego de Valera, que nos informa que en septiembre de 1485 los Reyes Católicos, tras la conquista de Marbella, del castillo de Fuengirola y de Benalmádena, enviaron a un famoso escalador, Juan Ortega de Prado, para estudiar la situación del castillo de Mijas y planificar un asalto al mismo.

 

Una vez planificado, desde Marbella partieron para Mijas el Conde de Ribadeo junto a Ortega de Prado y un contingente de 80 hombres a caballo y 300 peones, a los que se unirían 100 hombres más que habían desembarcado junto con Alonso Pérez de Saavedra en el fondeadero del castillo de Fuengirola. Llegados cerca de Mijas, Ortega se adelantó para escalar la fortaleza con 30 hombres, mientras que el conde permanecía a los pies de la misma con 60 más; el resto quedó con Alonso Pérez algo más rezagado para ocupar la población tras ser tomada. El documento nos cuenta así el asalto:

Ortega de Prado puso sus escalas, en que había trece trozos y luego él saltó en la torre y algunos que lo siguieron y por su mano mató al alcaide y a su mujer. Y fueron subiendo los treinta que con él venían y los que con él subieron descendieron por la fortaleza y mataron a otros dos veladores y tomaron otras tres torres. Y subidos todos los treinta y apoderados de la fortaleza, aunque a la parte de la villa era muy flaca [los muros internos eran poco consistentes], todos los moros vinieron a pelear con los cristianos y quebraron la puerta y aunque fue bien defendida entraron por otra parte.
Y Ortega de Prado volvió sobre las escalas y dio grandes voces al conde diciendo que mandase subir a la gente, que él y los que con él habían subido tenían la fortaleza. Y el conde respondió que no podía hacer subir a ninguna persona por mucho que lo porfiaba. Y Ortega de Prado volvió al patio donde los cristianos peleaban y trabajó tanto, él como los que con él habían entrado, que echaron fuera a los moros. Y allí quedaron los cristianos muchos heridos y seis muertos. Y Ortega de Prado volvió otra vez a dar voces al conde, pero falló la gente muy arredrada [asustada] de la escala y el conde muerto, y cansado de dar voces a la gente que subiesen y jamás quiso ninguno subir; y ya la fortaleza estaba llena de moros y los cristianos los unos muertos y los otros heridos.
Y Alonso Pérez de Saavedra llegó para subir en la escala y Ortega de Prado le dijo que no subiese, que más aprovecharía en mandar subir a la gente. Y así ninguno subió, salvo tres criados de Alonso Pérez y Ortega de Prado, y algunos que con él estaban defendieron las escalas y quedaron diez cristianos atajados en una torre, donde los moros les pusieron fuego. Y todos los otros eran muertos y heridos, salvo trece o catorce que salieron los más de ellos heridos, siete tumbando [tirándose] por las escalas y los otros siete por el muro, donde algunos se quebraron las piernas y otros los brazos. Y entre estos fue muy herido Ortega de Prado y así él y lo
s otros que escaparon llegaron donde la gente cobarde estaba, por la poquedad [falta de espíritu] de los cuales se perdieron allí hombres muy buenos y esforzados y quedaron los moros [mijeños] con su fortaleza.

Podemos comprobar que la fortaleza de Mijas constaba de 4 torres que posiblemente formaban un polígono, en cuyo interior existía un patio y a la que se accedía por una puerta de entrada desde la población que era la zona menos fortificada.

Hoy en día solo podemos vislumbrar ciertos lugares donde se adivinan los basamentos de alguna torre y muros, sobre los que solo la arqueología nos podrá desvelar su origen y configuración. Actualmente, la ermita que fue antigua mezquita se rodea de unas bellas fuentes y  una flora muy frondosa y bien señalizada. 

Abdón nos ilustró y nos suplió la visita en burro que nos tentó como un turista más.Pues estás de suerte, a tan solo 30 km de Málaga se encuentra este hermoso municipio de arquitectura blanca cuna del burro-taxi. Si, si, lo habéis leído bien, desde mediados del siglo pasado el auténtico protagonista de este pequeño pueblo es el burro, y una de las mayores atracciones turísticas es subirse a lomos de este hermoso animal para recorrer sus calles.
 
Nos introdujimos en el laberinto de callejuelas estrechas y empedradas jalonadas por casa encaladas de blanco que se rompe a cada paso con el colorido de las macetas y los ciento de flores que decoran los balcones, es una imagen que se quedará grabada en nuestra retina por mucho tiempo. Y visitamos 
 la bonita Iglesia de la Inmaculada Concepción situada en lo que antiguamente era el centro de Mijas  y  contruida en el siglo XVI sobre los restos de una antigua mezquita árabe de la que se aprovechó su torre mudéjar como campanario. La Iglesia tiene de tres naves separadas por arcos de medio punto apoyadas sobre columnas toscanas, y dos capillas laterales bajo las que hay criptas con enterramientos. Conserva en su interior ocho maravillosos frescos sobre los Apóstoles de la época barroca.  No ovidamos  algunos de los lugares más emblemáticos del pueblo son, la Ermita de la Virgen de la Peña  on una hermosa exposición de Abdón sobre su origen de santurario y convento  cargados de aguna nota  de protestantismo contra lasindulgencias . Estuvimos en el,  Mirador del Compás desde donde se disfruta de unas vistas que quitan el hipo. 
Cercana está  una bonita Plaza de Toros enclavada sobre la roca, y  construida en el año 1900 por petición de unos vecinos. Su puerta de acceso mantiene la estampa del paisaje como una típica casita blanca más. La plaza tiene la peculiaridad de haber sido construida en forma ovalada la convierten es una de sus principales características casi única en toda España.

 








 

 

 

Busca tú alojamiento en la Costa del Sol

 

Vimos exteriormente el Museo Etnográfico conocido también como  La Casa Museo que en su interior alberga muestrario de las tradiciones y los antiguos oficios de Mijas, así como las recreaciones de una casa tradicional, una bodega de vino y dos molinos de aceite de oliva.

 

 

Virgen de la Peña


Tambien estuvimos en la iglesia y plaza de PLAZA SANTANA  y la  FUENTE DE LOS 7 CAÑOSm cuadras cueva, arco , aljibe de la peña flamenca, donde nos tomamos un café, ayuntamiento con sus atlantes. 























 

No pudimos disfrutar del Tiempo Libre ni opciones senderistasa 

A) ERMITA DEL CALVARIO

A) ERMITA S  ANTÓN

Pues faltaron minutos de descanso, aseos...

Finalizamos la visita a las seis y trienta, parando  en la vuelta para compora miguelitos y  y roscos de Loja. MUCHAS GRACIAS A ABDON POR SU EMPATÍA, SIMPATÍA, GUIA EXCEPCIONAL DE ESTA TIERRA. Mijas



Y, tras estar en el patio de Armas y en las ruinas del Castillo, nos dirigimos al tércer núcleo   de Mijas pueblo. La bella estampa de un sinfín de casitas blancas ascendiendo por las faldas de la sierra de Mijas, contrasta con el verde intenso de los pinos ofreciéndonos una de las imágenes más reconocibles y pintorescas de Andalucía. Allí  escalamos como los burros ingenieros una carretera, plagada de nuevas alquerías y nos adentramos en el pueblo, curiosamente en la misma plaza de aspecto andaluz, con su templete de música, tiendas de entrono y las carrocerías de burrros, que nos invitaron a ,omntarnos.El municipio de Mijas en plena Costa del Sol es uno de los pueblos más hermosos de Andalucía, un pueblo enclavado en la sierra que guarda el encanto típico de los pueblos blancos andalucesrobamos que Mijas en plena Costa del Sol es uno de los pueblos más hermosos de Andalucía, un pueblo enclavado en la sierra que guarda el encanto típico de los pueblos blancos andaluces. Por unas empinadas escalinatas subimos a otras calles principales, a dar con el Ayuntamiento e Iglesia de San Sebastián. Podemos constatar que  Mijas Pueblo, sigue siendo el mayor foco de atracción para turistas tanto nacionales como internacionales debido a su belleza  tiípica del pueblo blanco andaluz. Mijas es otro de esos pueblos que nos despiertan la más feliz de nuestras sonrisas. Por lo blanco, por lo laberíntico, por lo florido, por lo alto y por sus miradores. Y por supuesto, por los ya mencionados amigos de Sancho Panza, que estos sí que son burros. 

 Nos dirigimos al RESTAURANTE PORRAS, donde disfrutamos de una comida marinera ( sopa de mariscos, ensalada y pescado fresco en abundancia).

A las 15'30., llevamos a cabo una  VISITA VILLA INTRAMUROS. Primero, Abdón nos ilustró de la Sierra de Mijas, de los enclaves del Calvario, las aldeas y de la fortaleza de Osunilla, también nos dirigimos a  la de Mijas También podemos acercarnos a este Castillo de las murallas para pasear por sus jardines y recorrer las murallas de un antiguo castillo del siglo XV declaradas bien de interés cultural en 1985. Tenía como finalidad la protección de la población frente al ataque de enemigos, no tratándose de un lugar específicamente dedicado a un asentamiento militar y, de igual forma, tampoco sabemos mucho sobre su estructura original, pues tras la conquista de la población por los Reyes Católicos en 1487 fue sufriendo un irreversible proceso de abandono.

En la actualidad solo quedan algunos restos de una torre (reconstruida hace pocos años) y muros que marcaban su perímetro, pero la mayoría de ellos son reconstrucciones de época moderna y su finalidad, más que defensiva, era de protección para evitar posibles caídas de los vecinos por los tajos que rodeaban la población, ya que Mijas se sitúa sobre una plataforma rocosa rodeada por sus lados este, sur y oeste de fuertes desniveles, lo que permitía la defensa natural del mismo, por lo que la zona más fortificada se correspondía con su lado norte, lugar donde aún podemos apreciar algunos restos de dicha fortificación.

Se dispone de un documento que nos puede dar una idea sobre su estructura y que reproduce de forma íntegra por su elevado interés histórico; se trata de un fragmento de la “Crónica de los Reyes Católicos” escrita por Diego de Valera, que nos informa que en septiembre de 1485 los Reyes Católicos, tras la conquista de Marbella, del castillo de Fuengirola y de Benalmádena, enviaron a un famoso escalador, Juan Ortega de Prado, para estudiar la situación del castillo de Mijas y planificar un asalto al mismo.

 

Una vez planificado, desde Marbella partieron para Mijas el Conde de Ribadeo junto a Ortega de Prado y un contingente de 80 hombres a caballo y 300 peones, a los que se unirían 100 hombres más que habían desembarcado junto con Alonso Pérez de Saavedra en el fondeadero del castillo de Fuengirola. Llegados cerca de Mijas, Ortega se adelantó para escalar la fortaleza con 30 hombres, mientras que el conde permanecía a los pies de la misma con 60 más; el resto quedó con Alonso Pérez algo más rezagado para ocupar la población tras ser tomada. El documento nos cuenta así el asalto:

Ortega de Prado puso sus escalas, en que había trece trozos y luego él saltó en la torre y algunos que lo siguieron y por su mano mató al alcaide y a su mujer. Y fueron subiendo los treinta que con él venían y los que con él subieron descendieron por la fortaleza y mataron a otros dos veladores y tomaron otras tres torres. Y subidos todos los treinta y apoderados de la fortaleza, aunque a la parte de la villa era muy flaca [los muros internos eran poco consistentes], todos los moros vinieron a pelear con los cristianos y quebraron la puerta y aunque fue bien defendida entraron por otra parte.
Y Ortega de Prado volvió sobre las escalas y dio grandes voces al conde diciendo que mandase subir a la gente, que él y los que con él habían subido tenían la fortaleza. Y el conde respondió que no podía hacer subir a ninguna persona por mucho que lo porfiaba. Y Ortega de Prado volvió al patio donde los cristianos peleaban y trabajó tanto, él como los que con él habían entrado, que echaron fuera a los moros. Y allí quedaron los cristianos muchos heridos y seis muertos. Y Ortega de Prado volvió otra vez a dar voces al conde, pero falló la gente muy arredrada [asustada] de la escala y el conde muerto, y cansado de dar voces a la gente que subiesen y jamás quiso ninguno subir; y ya la fortaleza estaba llena de moros y los cristianos los unos muertos y los otros heridos.
Y Alonso Pérez de Saavedra llegó para subir en la escala y Ortega de Prado le dijo que no subiese, que más aprovecharía en mandar subir a la gente. Y así ninguno subió, salvo tres criados de Alonso Pérez y Ortega de Prado, y algunos que con él estaban defendieron las escalas y quedaron diez cristianos atajados en una torre, donde los moros les pusieron fuego. Y todos los otros eran muertos y heridos, salvo trece o catorce que salieron los más de ellos heridos, siete tumbando [tirándose] por las escalas y los otros siete por el muro, donde algunos se quebraron las piernas y otros los brazos. Y entre estos fue muy herido Ortega de Prado y así él y lo
s otros que escaparon llegaron donde la gente cobarde estaba, por la poquedad [falta de espíritu] de los cuales se perdieron allí hombres muy buenos y esforzados y quedaron los moros [mijeños] con su fortaleza.

Podemos comprobar que la fortaleza de Mijas constaba de 4 torres que posiblemente formaban un polígono, en cuyo interior existía un patio y a la que se accedía por una puerta de entrada desde la población que era la zona menos fortificada.

Hoy en día solo podemos vislumbrar ciertos lugares donde se adivinan los basamentos de alguna torre y muros, sobre los que solo la arqueología nos podrá desvelar su origen y configuración. Actualmente, la ermita que fue antigua mezquita se rodea de unas bellas fuentes y  una flora muy frondosa y bien señalizada. 

Abdón nos ilustró y nos suplió la visita en burro que nos tentó como un turista más.Pues estás de suerte, a tan solo 30 km de Málaga se encuentra este hermoso municipio de arquitectura blanca cuna del burro-taxi. Si, si, lo habéis leído bien, desde mediados del siglo pasado el auténtico protagonista de este pequeño pueblo es el burro, y una de las mayores atracciones turísticas es subirse a lomos de este hermoso animal para recorrer sus calles.
 
Nos introdujimos en el laberinto de callejuelas estrechas y empedradas jalonadas por casa encaladas de blanco que se rompe a cada paso con el colorido de las macetas y los ciento de flores que decoran los balcones, es una imagen que se quedará grabada en nuestra retina por mucho tiempo. Y visitamos 
 la bonita Iglesia de la Inmaculada Concepción situada en lo que antiguamente era el centro de Mijas  y  contruida en el siglo XVI sobre los restos de una antigua mezquita árabe de la que se aprovechó su torre mudéjar como campanario. La Iglesia tiene de tres naves separadas por arcos de medio punto apoyadas sobre columnas toscanas, y dos capillas laterales bajo las que hay criptas con enterramientos. Conserva en su interior ocho maravillosos frescos sobre los Apóstoles de la época barroca.  No ovidamos  algunos de los lugares más emblemáticos del pueblo son, la Ermita de la Virgen de la Peña  on una hermosa exposición de Abdón sobre su origen de santurario y convento  cargados de aguna nota  de protestantismo contra lasindulgencias . Estuvimos en el,  Mirador del Compás desde donde se disfruta de unas vistas que quitan el hipo. 
Cercana está  una bonita Plaza de Toros enclavada sobre la roca, y  construida en el año 1900 por petición de unos vecinos. Su puerta de acceso mantiene la estampa del paisaje como una típica casita blanca más. La plaza tiene la peculiaridad de haber sido construida en forma ovalada la convierten es una de sus principales características casi única en toda España.

 

 

 

 

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Vimos exteriormente el Museo Etnográfico conocido también como  La Casa Museo que en su interior alberga muestrario de las tradiciones y los antiguos oficios de Mijas, así como las recreaciones de una casa tradicional, una bodega de vino y dos molinos de aceite de oliva.

 

 

Virgen de la Peña


Tambien estuvimos en la iglesia y plaza de PLAZA SANTANA  y la  FUENTE DE LOS 7 CAÑOSm cuadras cueva, arco , aljibe de la peña flamenca, donde nos tomamos un café, ayuntamiento con sus atlantes. 







 


Parada de Burro Taxi

 


Calles de Mijas

 


 

a Inmaculada Concepción



 

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Turistas en Burro Taxi