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martes, 24 de julio de 2018

EL SECTOR TERCIARIO

y UN 15 % DEL SECTOR TERCIARIO, TRES VECINOS

Blas de Flores (181), ministro ordinario de 60 años, que vivía con una sobrina. Ganaba como ministro de la justicia 400 reales y disponía para su labor una jaca. Regentaa una panadería , de la que sacaba un rendimiento de 550  reales.

Los aguaciles menores.

Según la población de cada una de las ciudades DEL CORREGIMIENTO TRIPARTITO DE Alcalá la Real , Loja y Alhama de Granada,


,  suelen exisitir uno o dos o ninguno. En Alcalá eran dos, una recibía el nombre de menor y el otro de vagabundos , cuyas competencias se interferían hasta muy entrado el siglo con los guardas de campo. Incluso, en algunos momentos , como en 1574, el corregidor Torre Garnica llegó a nombrar un alguacil menor guarda del campo, oponiéndose  al corporación , porque ducplicaba las funciones ocn olos caballeros dde la sierra y los guardas de campo. Y logró que el corregidor corrigiera aquella postura de de nombramiento de este cargo.([1])
En Loja, según el Fuero de la ciudad establecía, sólo podía nombrarse un  alguacil menor, pero motivos de orden público  en el a´p 1594, dio lugar a que se acrecntara en otro más. Pues no solucionaban el asunto los dos alcaldes de la santa Hermandad y había mucha gente forastera, vagabund y de mal vivir, de cuya causa se cometen muchos delitos.[2]



[1]. AMAR. Acta del cabildo del 17 de octubre de 1578.
[2] .AHML. Acta del doce de julio de 1594.


Pedro García (200), hornero casado que tenía un hijo menor. 


Pedro Díaz de Arjona, maestro de barbero, soltero (205). Disponía de un caballo. 

lunes, 23 de julio de 2018

MIS ASCENDIENTES EN LA CALLE ANTÓN DE ALCALÁ. LOS MARTÍN Y LOS ROSALES

El 10% DEL SECTOR SECUNDARIO ( DOS VECINOS):

Francisco Rosales, oficial de albañilería, casado, tenía un hijo menor y dos hijas (189). Poseía una casa en la calle Las Parras, compuesta de portal, cocina, cámaras, caballeriza, y corral, de cuatro varas de frente y siete de fondo. Hacía esquina con el Pilarejo y, por la baja con casa de Francisco Vela. Estaba arrendada en 66 reales. Poseía otra casa en la calle Pilarejo, que lindaba con  la casa de José Martín Iglesias por la parte alta; y, por la baja, con la esquina de la calle Parras, de siete varas de frente por cuatro de fondo, estaba arrendada en 55 reales. 
Estas dos casas estaban gravadas con un censo de 1.200 reales a favor de la beata María de Hinojosa, en el convento con  166 reales de renta anual, y con una memoria de dos misas en la Iglesia Mayor (dos reales).  


Juan López de Ávila (193), alfarero, casado tenía una hija. Poseía una cantarería de la que sacaba un rendimiento de unos 550 reales. Vivía en su casa de la calle Antón  de Alcalá, compuesta de portal, dos cuartos, corral, cocina y cámaras. De trece varas de frente por diez de fondo. Lindera por la parte alta y baja, con casas de don Gabriel de Miranda. Si se arrendara, rentaría 220 reales.  Estaba gravada con un censo de 1.200 reales, que se se pagaba 166 reales anuales al convento dominico de Nuestra Señora de la Encarnación. Y con de 973 a favor de don Vicente de Cuesta, cura de Molvizar (Granada), al que se le pagaba 56 reales anuales. Con otro de 976 a favor de la baenera doña Margarita Porillo, a quien se le pagaban 26  reales. Otro de 416 reales a favor del Hospital de la Madre de Dios, a quien se le pagaban doce reales. Y otro de 866 reales a favor del vecino de Alcaudete don Francisco de Olmo, a quien se le pagaban 26 reales. 
Y otro de 186 reales  a favor de la imagen de Nuestra Señora de la Antigua, a quien se le pagaba 5 reales. 
Poseía una casa solar en la misma calle, compuesta de un cobertizo, que utilizaba el inbteresado,  lindero con  casas de don Fernando Montijano y Rosa por la parte alta, y por la baja, con el fraile de la Orden de San Juan de Dios Juan Muiñoz. a quien se le  pagaba 11 reales. Disponía de un jumento.

CONCLUSIONES

 Ya tenía conocimiento que mis ascendientes vivían en la calle Parras, mi tatarabuelo Rosales por el siglo XIX. Lo que no podía suponer que ya disponía de una casa en siglos anteriores, y que la ubicaría con el Catastro de la Ensenada. Rondaba el final de la calle, junto a la  calle actual de las Tórtolas, que se 
denominaba del Pilarejo, cerca del Corral del Concejo,  y no poseía de una casa, más bien dos casuchas.
Y mira qué casualidad, mi otro ascendiente José Martín también vivía por el Pilarejo. 
Por otro lado, la cofradía de Nuestra Señora de la Antigua ya no existía y sólo mantenía memorias y fundaciones en honor a su imagen. 


domingo, 22 de julio de 2018

UN RELATO DE VERANO EN LA PLAZA ALTA. EL ASESINATO DEL CORREGIDOR SANTA CRUZ


UN RELATO DE VERANO EN LA PLAZA ALTA. EL ASESINATO DEL CORREGIDOR SANTA CRUZCon la conquista de Alcalá Banu Said por el rey Alfonso XI, las





torres se reutilizaron y las casas nobles de los habitantes musulmanes se concedieron a los caballeros cristianos, al mismo tiempo que se produjo una importante remodelación en la zona murada de la ciudad de la Mota. La plaza sirvió de solar para regocijar fiestas, y organizar levas; de sitio de reunión y de contrato de trabajadores, de lugar para proclamar pregones y almonedas, de recinto comercial...

También se definieron algunos edificios públicos y religiosos, destacando el palacio del alcaide. La configuración de la plaza de la fortaleza de la Mota y su entorno espacial no ofrecían, en modo alguno, el aspecto que actualmente podemos contemplar. Esta primera plaza fue testigo de reyertas y de la muerte del corregidor Bartolomé de Santa Cruz. Así, en la mañana del cinco de mayo de 1492 subía el corregidor a la plaza para adentrarse en la posada en la que residía, junto a la plaza baja, cuando se le acercaron dos jóvenes. Le rodearon y le asestaron varias puñaladas creyéndolo mortalmente herido al suelo. Los regidores de la Torre del Rey contemplaban el espectáculo por las rendijas de sus casas. Ninguno se acercó a prenderlos. Los dejaron escapar por las callejuelas de las Cuatro Esquinas hacia el Bahondillo. Tras un prudencial tiempo para la evasiva de sus cómplices criminales, se acercaron al lugar y lo recogieron dando sus últimos alaridos, herido de muerte. Lo llevaron a la posada, avisaron al físico y al cirujano, que le limpiaron la sangre y le vendaron con gasas. Pero no pudieron hacer nada y con un fuerte esténtor
falleció.
Al día siguiente, la ciudad se sentía liberada. Sobre la cabeza de los vecinos se movían los comentarios más rencorosos que un ser humano pudiera comprender. Se juraron y transmitieron aquel dicho que no hay culpa alguna ante la muerte de los tiranos, sino que era una liberación del pueblo. Para ellos, morir y matar era algo familiar, acostumbrados como estaban con los moros en la frontera.
Sin embargo, los reyes no estaban por estos derroteros, pues se habían propuesto meter en vereda a los insubordinados a su poder. Para este cometido habían elegido a los corregidores. No les importaba tanto su capacidad de adquirir más recursos para sus empresas militares, sino someter a todos los jefezuelos de la piel de toro bajo su jurisdicción. Primero, lo hicieron con las grandes ciudades y ya les había tocado a los últimos reductos de su vasto territorio: las ciudades en primera línea de frontera. No importaba que tuvieran que agrupar varias ciudades bajo un mismo corregidor. Y, este era el caso de Alcalá la Real, cabeza del corregimiento tripartito entre Loja, Alhama de Granada y la ciudad de la Mota. Sólo les interesaba que tuvieran sometidos a las personas indómitas. En Alcalá los había, pues, por los servicios, se excedían en los abusos con los territorios regios y con la política emprendida. Con estos precedentes, se pusieron manos a la obra. Primero enviaron un pesquisidor para investigar un crimen de lesa majestad, (un representante suyo asesinado en presencia de todo el pueblo, y sin ningún delator). El pesquisidor se las vio y las deseó. En primer lugar, pregonó un bando en la peña de la plaza obligando a todo el mundo a que declarara quienes habían sido los promotores o autores del crimen.
El asunto resultó espinoso, pues, nadie quería desvelar nada. Convocó a los regidores y escribanos para que les relataran qué maquinaban aquel día en el cabildo. Ninguno confesaba nada, pero, se entreveía que algo ocultaban. No se sentían autores del crimen, y el pliego de descargos y eximentes fue y extenso. Que el corregidor era un entrometido, no les dejaba relacionarse con sus clientes en el reparto de tierras, les impedía el trato, les atosigaba con nuevas sisas, les acumulaba cargos por invasión de tierras comunales… una sarta de falsas alegaciones con las que querían justificar aquel magnicidio. Por ello, el pesquisidor los envió a la Corte para que se presentaran ante el rey y les castigara. La ciudad quedó gobernada tan sólo por Pedro de Aranda y Escabias. Nada consiguieron y se envió un alguacil real para ejecutar y cortar de raíz la situación. Hubo algunos tormentos en los vecinos y tenderos de la plaza, que lograron manifestar alguna declaración al detalle. Habían sido los hijos de Antón Hortelano juntamente con el padre y otros vecinos. A los primeros les confiscaron los bienes, les derrumbaron las casas y fueron ajusticiados. Sin embargo, los otros acusados y en concreto, los dos hermanos, lograron escapar de la cárcel. Se fueron a Granada y allí rehicieron sus vidas. La pista se perdió y eso que su madre Mari Sánchez quería que se les devolviesen los solares donde tenía su casa para reconstruirla.
Años más tarde, arrepentidos, los asesinos enviaron desde Granada a Alcalá una misiva que desvelaba toda la trama del crimen. (En una capilla de Santo Domingo de Silos se celebraba una misa por el alma de estos dos asesinos, que pagaron sus descendentes de Granada hasta el siglo XVII). El asesinato había sido perpetrado por dos hermanos que se habían ido a Granada los años siguientes a la entrega de la capital del reino nazarí por Boabdil a los reyes Isabel y Fernando. Habían combatido hasta el final con los reyes y esperaban el momento de recibir mercedes, por eso vendieron sus bienes de Alcalá y se trasladaron a Granada.
Eran de la familia de los Gadea, de los Montesino, de los Aranda ¿Quién sabe? Lo cierto que se arrepintieron de sus actos y mandaron en su testamento una gran cantidad de dinero para fundar una capilla en la primera de la iglesia de Alcalá.
Además de estos acontecimientos notables, destaca el desarrollo histórico
durante distintos momentos de este espacio urbano, que presidía el palacio del conde de Cabra, la Iglesia Mayor Abacial, los Corredores, Tiendas, el Gabán, la Casa de la Justicia, la Cárcel y las Casas de Cabildo. Un rincón singular de esta ciudad de la Sierra Sur. 

sábado, 21 de julio de 2018

EL SECTOR PRIMARIO EN LA CALLE aNTÓN DE ALCALÁ

El 75% del sector primario, en la calle Anrtón de Alcalá había estos  quince vecinos:

HORTELANOS

Carlos de Rueda (182), hortelano jornalero, viudo con dos hijos menores y dos hijas. 
Francisco Muñoz, hortelano, jornalero, soltero y tenía una hermana (187).
Cristóbal Valentín del Barrio (183), hortelano jornalero, casado,  con tres hijos menores y dos hijas. Vivía en la calle de Antón de Alcalá, compuesto de un cuarto, tres segundos, caballeriza, tres bodegas pequeñas, cámaras y corral, lindero con casas del convento trinitario por la parte alta, y, por la baja, con las de Francisco Aguilar, de diez varas de frente por catorce de fondo. Valordada en 132 reales, y gravada con un censo de 1.300 reales, enfavor de la fundación de Pedro Fernández de Alcaraz, y cobraba don Juan Cedillo, al andujareño don Alonso de Albarracín. Y a don Gabriel Ramírez. Poseía otra casa en la calle Zalamea, compuesta de cocina, cuarto, cámaras y corral, de quine horas de frente por cinco de fondo, linderas con casas de Gabriel de Frías por la parte alta, y, por la baja, Ana Carrilo, la mita a Inés de Pareja, y le corresponden del arrendamientoi 66 reales. Poseía cuatro fanegas en la Hortichuela, linbdera con tierras del convento trinitario (E),  de Francisco Domínguez (O), de Juan Lorenzo del Barrio (N y S) , de cuarta calidad. Gravada con una memoria de una misa en la Iglesia Mayor. Disponía de una vaca,  un becerro y un mulor para la labor. 

PUJAREROS
Juan Ortiz, pujarero, mancebo, tenía dos hermanos (194) Poseía tres fanegas de  tierra de sembadura en el Llano de Mazuelos, propios de don Feliz de la Plaza.  de tercera calidad y en régimen de arrendamiento.  Disponía de un jumento. 
Juan de Vilches, hortelano, casado, tenía dos hijos menores (195).  Vivía en su casa de la calle Antón de Alcalá, compuesta de portal, tres cuartos bajos, segundos, cámaras, caballeriza, cocina y corral, lindera por la parte baja con casa de don Francisco de la Rosa y por la alta con la esquina de la calle las Parras, de seis varas de fondo y 20 de frente. Se le regulaba si se arrendara . y estaba gravada con un censo a favor de la fundación de doña Catalina Fernández de frías que cobraba el clérigo don Juan de  Robles un real. Disponía para su labro de un caballo. Eranadero con 420 cabras, 10 cabritos y 10 chotas. 


Pedro León de Lara, pegujarero,casado, tenía un hijo menor y dos hijas. ( 2o2). Poseía cuatro fanegas en las Albarizas, de tercera calidad,  lindera con doña Juan de Guelte (E), de Ana de Frías (O), de Pedro de Viedma (N) y de doña Antonia Paula de Molina (S)
Tenía trato de ganado, lana, cordoban y suelas, con lo que ganaba 2.200 reales.  Tenía arrendadas once fanegas y cinco celemines en Las Albarizas de tercerca y cuarta  calidad, propias de don Baltasar Escobar y Monsalve.Ganaba 8o reales.  Y otras dos fanegas en el mismo sitio y de tercera calidad, propias del presbítero don Nicolás Cejalvo. Ganaba 20 reales. Disponía de un caballo. 
JORNALEROS
Francisco Cano de la Hinojosa (185) jornalero, casado, tenía un hijo menor  y otra hermana, Bernarda de Arjona, que poseía una panadería y dejaba a al cargo de Francisco, le rentab 200 reale.s. 
Francisco Cano del Sol ( 186),tenía un hijo de 18 años, que trabajaba de cordonero. Poseía una finca de 5 aranzadas de viña en Monte el Rey, lindera con Felipe Hinojosa(E) camino que va a Charilla(O) y tierras del convento dominico de la Encarnación (N y S), de segunda calidad. Y otras cuatro fanegas, de cuarta calidad en el mismos sitio. Lindera con Felipe Hinojosa (E), camino que va a Charilla (O), de la antequerana doña Ana de Palomares(N) y  con la finca anterior, de cuarta calidad. ESTÁN GRAVADAS CON CINCUENTA ROSALES EN EL CONVENTO DOMINICO DEL ROSARIO.
Francisco Aguilar (190), jornalero, viudo tenía una hija. Vivía en su casa de la calle Antón de Alcalá, compuesta de portal, dos cuartos, segundos, dos cámaras y de seis varas de frente por siete de fondo lindera con casa casa del mencionado, y por la baja esquina del Juego Pelota. y a la vuelta con otra del mismos interesado. Poseía otra casa en la calle Antón de Alcalá, compuesta de portal dos cuartos segundos y dos cámaras, de seis varas y media de frente por  siete de fondo. Lindera con casa de Valentín del Barrio , y por lo bajo con el interesado. Si se arendara, 88 reales ganaría. Poseía otra casa en el Juego de Pelota Antiguo, compuesta de portal, cuato en bajo, segundo principal, cámaras, bodegas sin vasos y corral, lindera por la parte baja con el patronato que fundó Juan de Mota, y , por la baja, que administra Josñe María Nieto, y por la alta, con la esquina de la calle Antón de Alcalá. Estaba gravada con un censo de  cien ducados a favor del Hospital del Dulce Nombre de Jesús, y con otro censo de la misma cantidad a favor del patronato que fundó Juan de Mora, pagaba 33 reales anuales de retna. Poseía seis fanegas de tierra de sembradura en el Barrero, De primera calidad, y lindera con tierras del granadino Luís Maza(E), Manuel del Mármol (O), Juan de Lara (N) y fundación del madrileño don Manuel Claviño, que estaba gravada con una memoria de seis misas en el convento franciscano de Consolación.
Manuel López , jornalero, (198), casado, sin familia.  Vivía en su casa de la calle Antón de Alcalá, compuesta de cuartos bajos, cámaras, caballeriza y corral, lindera con  casas de don José Contreras y del convento franciscano de Consolación. De cinco varas de frente y nueve de fondo. La habita el interesado, pero solo le pertenecía una sexta parte junto con sus hermanso Petronila, José, gravada con un censo de 800 maravedíes a favor de la cofradía de Nuestra Señora de la Antigua, de la parroquia de Santo Domingo de Silos. Disponía de una jumenta. 
Pedro Delgado (202)   jornalero, casado, tenía un hijo menor y una hija. 
Pedro Cano , jornalero, viudo, tenía un hijo menor y una hija.
Miguel Saravia ( 200) casado, jornalero y tenía dos hijas.  


José Muñoz (196), jornalero, casado, tenía cuatro hijas, zapatero oficial. 

CONCLUSIONES Y DATOS

La calle Antón de Alcalá lindaba con el Juego de Pelota Antiguo, luego se manfiesta que ya no existía en el lugar conocido, no se hace alusión a esquina del Peso Viejo.




viernes, 20 de julio de 2018

EN ALCALÁ INFORMACIÓN, HACE QUINIENTOS AÑOS




Hace quinientos

años, se fundó la cofradía de Nuestra Abuela Santa Ana. Lo hizo en tierra de mercedes reales con motivo de la conquista del reino de Granada. Una pequeña ermita aglutinaba a los vecinos y labradores de aquellos terrenos, que se roturaban al amparo de las tierras de Los Llanos y de las fértiles huertas, que  labraron los buenos hortelanos de la abadía alcalaína en torno a los manantiales y fuentes que surgían de sus aguas subterráneas. Aquella primera concentración rural en torno a la ermita desarrolló, paulatinamente, un núcleo rural, que, al principio, no superaba la cortijada de la Fuente del Rey, pero, que, a mediados del siglo XX, llegó a alcanzar los dos mil vecinos. Atrás quedó la historia de estos cinco centenarios: su ermita que fue engrandeciéndose desde ser un pequeño oratorio de hidalgos labradores hasta la actual iglesia parroquial, pasando por las diversas etapas gótica y renacentista; la imagen medieval de Nuestra Abuela Santa, donación de la abadía a este templo, se incardinó en el espíritu laborioso de los vecinos y labriegos que habitaron por estos lares, y, fue sustituida por otra imagen nueva  tras la posguerra; su escasos vecinos de finales del siglo XV superan, actualmente, los mil habitantes y se esfuerzan en hacer progresar este entorno tan entrañable del municipio alcalaíno.  
Durante este año, la cofradía recordará su pasado cofrade, exhibirá su  aportación patrimonial (sus retablos, sus enseres, sus ornamentos, sus bienes muebles, sus insignias...), pondrá al día todos los documentos que dormían en el arcón del olvido con la publicación de sus libros centenarios, y, dará testimonio del culto y devoción de los santaneros en sus vidas y en la comunidad. Parecen lejanos los tiempos, en los que Santa Ana era patrona de Alcalá desde 1638, protectora de la ciudad en tiempos de epidemias, sequías y de acontecimientos extraordinarios, y, especial tutora de las madres parturientas. La cofradía palió en otros tiempos la labor social y caritativa en los momentos del óbito de la población, organizó su fiesta y la romería entre la sede abacial y su iglesia, mantuvo el santuario santanero con las puertas abiertas de aquel templo, refugio de campesinos y hortelanos, y, sobre todo, siempre estuvo incardinada en esta población con su vida cofrade.
Hoy día, quinientos años después, los hermanos dejaron de ser agricultores y forman parte de un rico y variado tejido industrial, donde muchos jóvenes y mayores trabajan en las fábricas de los polígonos del Chaparral y Llano Mazuelos; la sociedad de servicios ha cambiado la fisonomía de ser una simple aldea a una nueva entidad local con su escuela de educación primaria, sus centros médico y social, su red hostelera de muy buena calidad, sus instalaciones deportivas, su parque del Comendador, y sus plazas, la extensión de su trama urbanística con el polígono de segunda residencia de la Fuente del Rey, y el de nuevas familias en las  Casas Nuevas.  Sigue oliendo a pan cocer, pero los trabajadores de los tres sectores productivos ocupan los talleres, las tiendas y las instalaciones fabriles sin olvidar su dedicación a la agricultura y, como testigo de otro tiempo, alguna actividad agroganadera y el encuentro de hortalizas. Parece que esta parte del municipio de la Sierra Sur sigue haciéndose eco de estas palabras de aquel hermano mayor de 1568, Pedro Sánchez de la Hinojosa, y  las nuevas generaciones  dan respuesta con su trabajo y su devoción  a nuevas empresas y fomento de la devoción de Santa Ana:  “la qual , con la ayuda e limosnas de los vecinos de esta ciudad, que cada día se aumenta y ha aumentado, y se ha fecho una capilla principal con su retablo de mucho valor, e se dice ordinariamente, e allí se acude a muchas devociones e votos, en la dicha cofradía de cada día va creciendo, y hay en ella mucho número de hermanos y cofrades”. En aquel tiempo eran unos treinta, en el V Centenario, se acercan a los 700. Y, ya no dispone de un solo santero para guardar el templo, son todos los santaneros los que invitan a la extraordinaria y multitudinaria  fiesta de estos días de finales de julio.


jueves, 19 de julio de 2018

LA CALLE ANTÓN DE ALCALÁ EN EL CATASTRO DE LA ENSENADA

La calle Antón de Alcalá no siempre se llamó por  el nombre de este popular personaje. En concreto, se refiere a un tinajero que vendió sus vasos para el vino, agua y aceite a muchos vecinos de las casas hidalgas de la fortaleza de la Mota, sus arrabales viejos y nuevos. Y, por supuesto, a las mansiones de labradores e hidalgos de la ciudad del llano. En la ciudad fortificada, muchas bodegas quedaron al descubierto, y los vasos se dejaron entrever tras las excavaciones de estos últimos decenios, muchas de ellas llevan la marca de la doble AA , anagrama de este artesano



y estrella de ocho puntas, relacionadas con un origen morisco, que les daba de apellido el genérico de Alcalá. Antes de recibir este nombre, se denominaba del gallinero  Miguel López, que tenía asignado el número 1493 de vecindad en 1587, porque el tinajero se avecindaba en el último tramo que subía desde a la calle Écija. Hay noticias de este personaje, a finales de siglo, porque, cercana a su casa se colocaba una puerta de salida de la ciudad hacia el campo en tiempos de peste, epidemias y guerras; y además se vió implicado en la distribución del agua desde la Mora Vieja. Posteriormente, esta calle de Antón de Alcalá reabsorvió este tramo, y le dio nombre a la del gallinero y así consta en los padrones de principios de siglo XIX. Y aún más, un horno de aquella calle ( ya en este catastro en la casa avecindada por Pedro García existía un horno), la renombró con este lugar artesanal de cocer el pan a finales del siglo XIX, lo que se popularizó sin perder el antiguo nombre de Antón de Alcalá. Esta calle siempre se ha definido por su trayecto de  entrada al Juego Pelota o calle Peso Viejo, donde lindaba con los terriotrios anexos al convento de Cosolación, una calle que sirve de descendida de las procesiones de la Virgen de la Cabeza, y donde vivían y viven familias cofrades de la virgen romera. Hace unos años, recibió  un gran susto con la caída de la Casa de los Murcia, que hemos comentado en otros artículos. Junto a esta casa, vivió el alcalde Salvador Frías Pino. 
En tiempos del Catastro, habitaban  23 vecinos, , lo que es casi la misma proporción que en 1587, cuando se avecindaban dos más.  El 75% del sector primario, estos  quince vecinos:
 Carlos de Rueda (182), hortelano jornalero, viudo con dos hijos menores y dos hijas. 
Francisco Cano de la Hinojosa (185) jornalero, casado, tenía un hijo menor  y otra hermana. 
Francisco Cano del Sol ( 186),tenía un hijo de 18 años, que trabajaba de cordonero. 
Francisco Muñoz, hortelano, jornalero, soltero y tenía una hermana (187).
Cristóbal Valentín del Barrio (183), hortelano jornalero, casado,  con tres hijos menores y dos hijas. 
Francisco Aguilera (190), jornalero, viudo tenía una hija. 
Juan Ortiz, pujarero, mancebo, tenía dos hermanos (194)
Juan de Vilches, hortelano, casado, tenía dos hijos menores (195). 
Manuel López , jornalero, (198), casado, sin familia. 
Pedro Delgado (202) 
 jornalero, casado, tenía un hijo menor y una hija. 
Pedro León de Lara, pegujarero,casado, tenía un hijo menor y dos hijas. ( 2o2). 
Pedro Cano , jornalero, viudo, tenía un hijo menor y una hija.
Miguel Saravia ( 200) casado, jornalero y tenía dos hijas.  
José Muñoz (196), jornalero, casado, tenía cuatro hijas, zapatero oficial. 

El 10% DEL SECTOR SECUNDARIO ( DOS VECINOS):

Francisco Rosales, oficial de albañilería, casado, tenía un hijo menor y dos hijas (189).
Juan López de Ávila (193), alfarero, casado tenía una hija.


y UN 15 % DEL SECTOR TERCIRIO, TRES VECINOS

Blas de Flores (181), ministro ordinario de 60 años, que vivía con una sobrina.

Pedro García (200), hornero casado que tenía un hijo menor. 
Pedro Díaz de Arjona, maestro de barbero, soltero (205)



HIDALGOS
Don Fernando Montijano y Linares, alguacil mayor de la Santa Inquisición de Córdoba, tenia dos hijos menores, cinco hijas, tres criadas y dos sirvientes. 
Doña Francisca de Tapia (191), doncella, tenía dos criadas y un sirviente. 



VIUDOS
Ana de Baeza (180) que tenía una hija.
Feliciana de Navas(188), soltera sin familia. 
Ysabel de Córdoba (192), viuda, tenía un hijo cantarero,  mayor de  18 años y tres hijas, 
María clara Jiménez, (197) vida. sola. 
Manuela Contreras ( 199). tenía dos hijos. uno jornalero y otro inactivo por accidente, y una hija. 

miércoles, 18 de julio de 2018

LA FAMILIA DE MARAÑÓN SE DEDICABA A LA INDUSTRIA DE LOS PAÑOS EN TIEMPOS DE LA ENSENADA

Quedaron para el final de la calle Gala, los oficios secuncarios  y los viudos y solteros. Es curioso que, en esta calle, se mantuvieron los telares y los oficios derivados con la industria lanera. Eran miembros de una familia que se ha mantenido hasta la acutalidad, los Marañones. Uno era tejedor y otro cardador de lana. No hay que olvidar que relacionado con el vestido un zurrador también se avecnidaba en esta calle, y un oficial de zapatería que no debía ganar mucho pues dependía del maestro, que regentaba la zapatería, ni siquiera manifiesta declaración de bienes. Los  telares de madera abundaban en la Mota desde el siglo XVI, y posteriormente en las calles de los barrios bajos de la ciudad, los había de tejidos de lana  y de seda. Famosos eran las manatas y capas alcaláinas. Las telas de seda se exportaron hasta las Indias. Esta máquina de tejer estaba dispuesta mediantes unos hilos paralelos, llamdos urdidumbres, que debían colocarse paralelos para tensarse. Y estos se elevaban individualmenrte o en grupos de modo que formaban la conocida calada, a través de la cual  pasaba la trama. Los había telares de bastidores, verticales y horizontales. Además de los paños, las telas se tejían con base a tres ligamentos básicos de tafetán, serga y raso. 


Elementos de un telar de suelo de pedal
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  1. Marco de madera
  2. Asiento para el tejedor
  3. Warp beam- let off
  4. Hilos de urdimbre
  5. Haz trasero o platena
  6. Varillas – usados para hacer una calada
  7. Marco de lizo - también denominado arnés
  8. Lizo- también denominado "el ojo"
  9. Lanzadera con hilo de trama
  10. Calada
  11. Tela completada
  12. Haz de pecho
  13. Batidora con peine de rejilla
  14. Ajuste de batidora
  15. Torno
  16. Pedales
  17. Receptor rodante de tejido


SECUNDARIOS



Diego Serrano , oficial de zapatero, casado ( 163).
José Marañón (168), tejedor de paños, de 62 años, casado. 
Juan de Valenzuela, zurrador (172). soltero.
Juan Marañón (174),  casado y dos hijos menores, de oficio cardador.






SOLTER0/AS
Ana Cano (161)

VIUDOS
Juan Canalejo (170), pobre de solemnidad, de 62 años, con dos hijos menores. 
Josefa Rosales (173), viuda, con un hijo panadero de 24 años, una hija, y una sobrina. Disponía de una panadería que le rentaqba 550 reales. Y disponía de un cerdo de cría, un lechón y una lechona. 
Rosalía Extremera (179), viuda, tenía tres hijos menores, dos hijas y una madre impedida .