"la historia local contribuye a fundamentar la base del conocimiento global de los pueblos desde el estudio de los acontecimientos de las ciudades"
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domingo, 25 de febrero de 2018
EN LA SEMANA JAÉN.MONTAÑÉS, GENIO DE ALCALÁ

Se celebra este
año, por estas fechas el 450 Aniversario de Juan Martínez Montañés- Es verdad
que son muchos los estudiosos sevillanos que han ilustrado de la vida del
ilustre imaginero el Dios de la Madera, sobre todo el profesor Hernández Días.
Parecía que su vida concluía con las aportaciones de su obra en la capital
hispalense. Pero, su infancia en tierras de la ciudad de la Mota puede
proporcionar algunos nuevos enfoques. Entre los documentos recogidos en
el Archivo Provincial de Jaén, se encuentra un traslado de un poder notarial
solicitado por Juan Martínez Montañés al vecino alcalaíno Pedro de Frías y
Valderas, levantado por el escribano alcalaíno Juan de Rotaesta. En concreto,
el documento original procedía del escribano sevillano Mateo Díaz que lo
había firmado en 17 diciembre de 1620. Aunque en la nota marginal
aparece el título de poder entre ambos, el del escultor viene con el nombre de
Juan Martín Montañés, frente en el texto de escritura y traslado de poder que
aparece como nombre, apellidos y títulos Juan Martínez Montañés, maestro
escultor y arquitecto, vecino de la ciudad de Sevilla en la colación de
la Magdalena. Le concedió todo este poder al presbítero don Pedro de Frías y
Valderas, que por aquel tiempo era un sacerdote alcalaíno "estante en la ciudad de Sevilla”. Sus
pretensiones no eran otras que lo representara en la ciudad de Alcalá la Real o
en otro cualquier lugar ante las Justicias y otras personas para hacer las probanzas e informaciones de su
limpieza de sangre e nobleza e como soy hijo legítimo de Juan Martínez Montañés y Marta González, mis
padres difuntos, que Dios guarde, que fueron vecinos de la ciudad de Alcalá la
Real, y de cómo la dicha Marta González fue hija legitima de
Francisco González Moreno y Elvira Jiménez, su mujer, mis abuelos asimismo
difuntos, vecinos de la ciudad de Alcalá la Real, y asimismo de los demás
ascendientes y descendientes, de los susodichos , y de como todos ellos fueron
cristianos y de limpia generación sin mota, mora ni judía, ni de los
nuevamente convertidos a la fe católica(…).. facultaba para que se
hicieran todo tipo de testimonios e interrogatorios, recogida de testimonios,
codicilos, escrituras de bautismo”. Curiosamente
es incuestionable la información aportada por el imaginero alcalaíno sobre la
rama maternal, en la que abunda, pero deja entrever un hálito de misterio por
lo que respecta los datos del padre, que han dado lugar a elucubraciones hasta
el punto de proyectar orígenes mistérico en recreaciones novelescas. . , En certificado aparte aparece , el traslado de Juan de Fonofaya ante el escribano Francisco de Castro. El dieciocho de enero de 1621, le traslado el poder Juan Frías al procurador Francisco Gutiérrez ante el escribano Juan de Rotaesta y siendo testigos el presbítero del Castillo Pedro Duran, el escribano y procurador de número Antón de Santillán y Juan de Moya. Cano vecino de Alcalá. Es curioso que dicho expediente debió encontrarse durante algunos años dentro una carpeta y registro del escribano alcalaíno, y lo transmitió a las generaciones siguientes. Pero, actualmente,
en el Archivo Provincial la caja aparece vacía sin el legajo de la limpieza de sangre y todas las probanzas del linaje del Lisipo español. Afortunadamente, hace unos años estos documentos aparecieron en Argentina conservadas o en forma de copia o traslado por un médico descendiente suyo, que se las envió fotocopiadas a Carmen Juan y junto con Mayte Murcia escribieron un artículo en la revista de estudios giennenses detallando todos los demás familiares tanto paternos como maternos.
El documento del archivo provincial muestra que con este
un nuevo dato se presenta un Juan Martínez Montañés se sentía alcalaíno, a pesar de que en sus retratos como el grabado de Pacheco, el lienzo de Varela y de Velázquez no se aportara el lugar de nacimiento. Incluso el segundo que lo retrató a la edad de 47 años le adjudica un ficticio origen sevillano para mayor confusión.
sábado, 24 de febrero de 2018
ITINERARIO CON UNA FOTO DEL AYER
Itinerario II
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REVISTA NUMERO DOS
DEL CURSO TERCERO DEL ITINERARIO DE CULTURA
RELIGIOSA
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ITINERARIO
Los
itinerarios se han puesto de moda de un tiempo a esta parte, pero es una
costumbre universal:
-
Apuleyo escribió una novela en la que
relataba que a Lucio, transformado en
burro, le acontecieron miles de peripecias en muchos lugares de Europa y
Asia.
-
La peregrinación de la monja Eretria a
Jerusalén.
-
Los libros de viajes de los musulmanes.
-
La novela de Julio Verne.
-
Los
viajeros europeos:
o . Médicis y Baldi
o . Dumas
o .
Ponz
o .
Irving.
Los itinerarios relacionados con un turismo muy
extendido en nuestro siglo, por ejemplo hay un libro manuscrito sobre el viaje
de varios alcalaínos a Roma al frente de los cuales iba el cura Montañés
Chiquero a principios del siglo XX.
El itinerario
puede ser : largo o de ruta
turística
corto de ciudad
temático
ecológico
histórico
familiar
comercial
sanitario
religioso
etc.
-
solos o en grupo
o manogeneracional
o intergeneracional
o etc
-Estacional o perenne
-Recreativo o formativo o
mixto con trabajo y ocio.
-Medios: a pie, transporte y pie, transporte.
Con
guías o preparados de antemano.
Con
avitallamiento.
Con
meidos fotográficos o audiovisalues
Comentada o visual.
Planos
-Nuevos itinerarios de nuestra
ciudad:
-Mota: la
ruta de la frontera
la ruta del arrabal viejo( descrpición)
o Vía
crucis
o + Mota
restaurada
o Leyendas
de la Mota
. Zumaque
. Las cruces
. La Alcalá del barrio de san
Juan
-
La Alcalá Renacentista
-
La Alcalá del barroco.
-
La Alcalá industrial
-
La Alcalá de las aldeas. Ruta de las Riberas
y Santa Ana
o Mi.lagros
o La
Alcalá del Guadalcotón
o La
Alcalá de la ruta del camino de Jaén Viejo.
- Atalayas
-
Aciete
-
Queso.
La Alcalá
Moderna
viernes, 23 de febrero de 2018
LLANETE DEL CONDE. EN ALCALÁ INFORMACIÓN.
Entre la calle Real y la calle Ancha, hace más de
doscientos cincuenta años, en tiempos del Catastro de la Ensenada, se encontraba
la placeta del Conde y callejón de los Moros, aledaña a la calle y
callejón de la Yedra, y confluyendo en la actual Llanete del Conde.
Hoy día, difiere de su ubicación pasada, porque más bien
esta calle o Llanete responde a su origen en las típicas calles paralelas a la
cardo alcalaína; y, otrora, era una plaza pequeña que se formaba en la confluencia
entre la calle Real, callejón de la Yedra y el actual Llanete del Conde. Parece
como si volviéramos a tiempos pasados, en los que las viviendas compartían vía
con los solares deshabitados. Era lógico que este paisaje urbano ofreciera esta
situación hasta el siglo XIX de modo que esta zona se convertía en expansión y posibilidad
de ampliar el suelo urbano. Actualmente, es diferente la panorámica de este paisaje
por despoblamiento de algunas calles del casco antiguo.
Estas calles secundarias a los ejes principales de Real y
Llanillo solían denominarse llanas o llanetes y se especificaban con los
nombres de los vecinos más importantes que habitaban en su entorno. Nadie se
imaginaba que hubiera vivido un conde en aquel vial desplazado del eje
principal de la calle Real, a no ser que el Conde de Tendilla hubiera plantado
su primera vivienda en aquel lugar en tiempos de los Reyes Católicos. Cosa
improbable e imposible. Hay dos hipótesis sobre el origen de su nombre, porque
ni siquiera se recoge esta calle hasta tiempo mucho más adentrado de la Época
Moderna.
La primera aduce a la denominación de un vecino con apellido Conde
que le dio nombre a la calle. En concreto, en tiempos de Ensenada, vivía por
estos lares el vecino Manuel Conde, que era lindero con Juan Rodríguez, vecino de la calle Vicentes. La segunda
hipótesis radica en el personaje del Conde de Humanes, emparentado con los
Aranda, ya que poseía una casa que solía arrendar a los vecinos como vivienda
que se ubicaba en esta calle, de ahí el nombre la calle de la casa del Conde.
Guardia Castellano confunde esta calle con la de los Vicentes, que es la
Ancha. Pero alude al hecho milagroso de un día de Santa Ana, cuando cayó
un rayo en esta casa, donde se ubicaba el granero de propios saliendo andenes los
regidores delegados de propios, el mayordomo y el almotacén. Y por eso se
colocó la imagen de la patrona en su hornacina. Con su traslado a otros
lugares, pues fue anteriormente carnicería pública, aquel pósito se reconvirtió
en vivienda de pobres cuya casa se vendió la casa por los años ochenta del
siglo XX.
En frente de esta casa, la Casa del Pecado resistió la picota hasta muy recientemente, y ya le han salidos novios para su reutilización. Pues cambió en varias ocasiones de funcionalidad, de ser una casa hidalga pasó a casa de vecinos, vivienda colectiva muy frecuente en los años de la tecnocracia, cuando el desarrollismo comenzaba a engendrar estos monstruosos edificios sin mirarla la cara ni a la protección de los recintos históricos y como mala pedagogía para futuras construcciones. Ahora ni eso, como si no se hubiera pensado que lo primero era descatalogarla como uso residencial y transformarla en espacio verde o de uso terciario.
La casa y la calle se dirimen una
disputa por una apuesta por el futuro del casco antiguo. En este momento
trascendental para conservar el recinto histórico, es el momento fundamental de
la participación vecinal, y hay que conjugar la imaginación de un nuevo recinto
con el proyecto de las reformas de viales, solares y funcionales. Conjugar la
historia con el futuro, porque los últimos tiempos del franquismo no fueron muy
ejemplarizantes, claro, vistos ahora a un lustro de aquella construcción que
deslumbró a las clases populares que les palió el problema de la vivienda. Se
juega el recinto histórico de una ciudad andaluza con el de una nueva ciudad
que deshoje las margaritas de los barrios altos, con la amenaza de quedarse solo
con la corola. Los partidos políticos apoyaban
una serie de iniciativas para la reforma de calles, proponiendo soluciones
para servicios que nadie imaginaba en
siglos anteriores, entre ellos la cocheras de los automóviles de la mayor parte
de la población, o la propagación de servicios con el mismo bienestar que los nuevos barrios del Llano. El Pepri es
el lugar de catalogar, proponer alternativas, conservar, rehabilitar, restaurar
y proyectar un futuro de la ciudad de la Mota. Sobran cantos de sirena, o
fuegos artificiales. Hay que coger el toro por los cuernos. Se juega el futuro
de la ciudad, con sus barrios, sus calles, sus casas, su turismo y su
identidad. Por cierto, es el Llanete del Conde, aunque en otros años ostentó la
condesa el título. En nuevos tiempos y con motivo del Día de la Mujer, se debía
rotular Llanete del/a Conde /esa.
jueves, 22 de febrero de 2018
JUEGO DE CAÑAS EN LA PLAZA ALTA DE LA MOTA
G.- Dábamos, como hacían los mayores dos vueltas a la plaza con el acompañamiento
de nuestros jóvenes músicos (estos no se aburrían , seguían tocando durante todo el juego de
cañas) .Cada pareja entraba realizando destrezas ecuestres, y finalizábamos con una carrera conjunta de
todos los caballeros blandiendo nuestras
lanzas.
A.- Y ya en lo serio..
G.- Déjeme el diccionario para
que no me pierda y no rompa el orden
como hacíamos de chiquillos: ” Se
procedía a la recogida de las cañas y adargas, situándose cada cuadrilla en el
lugar designado. Muy bien acompasada, se
movía al unísono, dirigiéndose hacia la cuadrilla que tenían en frente. Lanzaba
sus cañas cuando estaban lo más cerca posible. No debían encontrarse con otras
cuadrillas mientras ejecutaban estos movimientos. Ninguno podía tirar a otro,
cara a cara, era considerado mal jugador y mal caballero. Al final del juego,
cada cuadrilla recorría la plaza de dos en dos o todos juntos en hilera,
tirando cañas por alto. Los atacados replicaban en igual forma y unos y otros
procuraban adargarse, evitando el choque de aquellos proyectiles, empuñando con
la diestra su adarga, como escudo protector, mientras que con la izquierda
sostenían las riendas de su corcel. La fiesta resultaba vistosa por las
diferentes posiciones de los caballeros y el ruido de las cañas al chocar entre sí en el aire, y al
romperse contra las adargas de los caballeros. Después de correr sus cañas
todas las cuadrillas, los padrinos bajaban del estrado donde habían contemplado
la lid, se metían en medio y los caballeros debían dejar caer las cañas y poner
fin a la escaramuza. Para finalizar se solían cerrar las puertas y soltar un
toro o más, los caballeros que querían podían tomar rejones, con lo cual la
fiesta se daba por terminada. Para que los encuentros fueran limpios, según la
ley del juego, se habían de hacer de frente, tirándose las cañas rostro a
rostro o de lado”.
A.- Y eso que decimos “las
cañas se vuelven lanzas“.
G.- Se refiere a las veces en que
el juego crece en violencia provocando verdaderas peleas, en cuyo caso las
cañas se sustituían por venablos o espadas.
-A .- ¿ Cuál es el final?
G.- Cuando todas las cuadrillas han corrido sus
cañas, los padrinos se meten en medio y ponen fin a la escaramuza.
A.-Entonces suelen cerrar las
puertas y soltar un toro o más, hasta cuatro daban los menuderos de las
carnicerías de Alcalá...
G.-y ya sabe los caballeros que
quieren pueden tomar rejones con lo cual acaba la fiesta. Nosotros con las
cabezas de los diablillos del
Corpus simulábamos las corridas…
A.-Bueno, vamos por partes, don
Gome. Comencemos con las cañas
G. –Eran de dos tipos: unas cortas llamadas bohordos,
provistas de contrapesos de yeso o arena; y otras largas que llevaban en su parte central un palo
atravesado para arrojarlas con fuerza.
A.- Las sujeciones eran
fundamentales
G.- Claro, para facilitar el
lanzamiento en la caña se colocaba un amianto por donde se cogía la caña. Debía
quedar apretado y tirante.
A.- Aquí no abundaban las
cañas, ¿ de dónde las traían?
G.-De Pinos Puentes o Puente de
Pinos, no se aclaran los viajeros al
denominar esta villa. Los niños, como supondrá, no teníamos ni tantas exquisiteces ni
refuerzos, tan sólo íbamos a los
cañizales de las Azacayas y cortábamos
las cañas palmeadas mientras les
quitábamos las amplias hojas ásperas y las alijábamos para que hiriera su
superficie no nos nuestras manos.
A.- Y, ¿qué me dice de los
escudos?
G..- Las adargas, Antón, es su
nombre. Las nuestras eran de cortezones
de animales, que cogíamos en el Matadero, ensamblados con ramales y secados al
sol. Nos escondíamos en los corralones cercanos a las carnicerías, y de noche
nos llevábamos aquellas pieles de vacas o bueyes para hacernos de ella nuestras
adargas.
A.- “Se usaban en el juego –lee
su definición en grueso tumbo- y debían tener ocho tercios de largo y ser lisas
y derechas, era necesario que fueran rígidas en su mitad superior y flexibles
en la inferior, para que pudieran doblarse sobre el anca del caballo. En su
parte central llevaban una embrazadota. Las adargas eran adornadas, tanto en su
parte exterior como en el interior por colores plateados dorados”.
G.- En ellas solían aparecer
motes, cifras o el relato de alguna empresa realizada. Nuestro mote era
“Santiago Matamoros”.
A.-¡Qué equilibro, qué dominio en
el manejo del caballo, que perfección
para armonizar velocidad, lanzamiento y parada en seco!
G.- Ahí radicaba nuestro saber y nuestro experimentar, desde
niños nos hacíamos caballeros e imitábamos las revueltas, los
lanzamientos, el recorte del estribo….
Esto es lo que se llama el uso de la
jineta, o el arte de montar a caballo.
Ya nos venía de los árabes, la
jineta que se distinguía por una
silla de montar con arneses altos, de manera que permitía al jinete las
manos libres para manejar las armas, estribos generalmente cortos y ceñidos a
la silla,… además teníamos una ventaja:
el caballo andaluz, de estatura
mediana, es más ligero, grueso, fuerte y por último la doma del caballo es más
natural y espontánea.
A.-Por eso, estos juegos se han
metido en el pueblo, vienen de muy antiguo,
no nos extraña que la gente cante el romance “Mañanitas de San Juan/al tiempo
que alboreaba, /gran fiesta hacen los moros/ por la Vega de Granada./
Revolviendo sus caballos/ y jugando de las lanzas. /Ricos pendones en ellas/
broslados por sus amadas:/ricas marlotas vestidas, /tejidas de oro y grana./
G.-Si pero el final es muy
desgraciado para nuestro pueblo, pues
esto trata de la toma de Antequera y la venganza granadina que llega a
Alcalá y se transforma en muerte de los
cristianos. Pasaron del juego a la guerra:
Manda juntar a los suyos/hace muy
gran cabalgada,, y a las puertas de Alcalá/ que la Real se llamaba,/ una escaramuza
trababan. Los cristianos eran muchos/ mas llevaban orden mala; los moros que
son de guerra,/dádoles ha mucha carga; de ellos matan, de ellos prenden/de
ellos toman en celada./Con la victoria los moros/van la vuelta de Granada; a
grandes voces decían:/”la victoria es ganada.
A.- Mi señor se ha vuelto muy
poeta. Y estábamos en el momento de las justas.
G.- No es una fiesta del
pueblo, como habrás presenciado, más bien entre caballeros y nobles, donde incluso
solía participar el propio Rey.,
A.- Cómo dice!
G.- Sí , aquí su representante
era el corregidor que solía ser el jefe
de una cuadrilla.
A.- ¿ Quién ganaba?
G.- Una vez estas cuadrillas de jinetes que se asaeteaban unos
a otros con las lanzas. El caballero más hábil del juego era que conseguía
librarse de los golpes y a su vez golpeaba a sus contendientes con sus
lanzamientos, teniendo cuidado de que no cayera la lanza sobre las ventanas
donde las damas miraban el juego. Bueno, en nuestro caso, procurábamos que no traspasara
la baja tapia del huerto de las monjas o no le diera a una de ellas asomada en la ventana de su
dormitorio.
A.- ¿Cómo van vestidos los caballeros?
G.- Al ser el juego de origen
moro, en muchas fiestas, sobre todo de las antiguas, las cuadrillas se
disfrazaban la mitad de moros y la otra mitad de cristianos
Duque de Olivares. Para correr
las cañas se había construido una espaciosa A. A.- ¿ y qué me dice de las
sortijas? ,
G. Es el que más nos gustaba a
los niños, pero con tamaño más pequeño y A. – “Fiesta de a caballo,-interrumpe
Antón leyendo el folio donde se explicaba el juego- que se ejecuta poniendo una sortija de hierro
de tamaño de un ochavo segoviano, la cual esta encajada en otro hierro, de
donde se puede sacar con facilidad, y este pende de una cuerda o palo a tres o
cuatro varas alto del suelo: y los Caballeros o personas que la corren, tomando
la debida distancia, a carrera, se encaminan a ella, y el que con la lanza se
la lleva, encajándola en la sortija, se lleva la gloria del mas diestro y
afortunado”
G.- y…nosotros colocábamos una pulsera de nuestra madre por donde pudiera pasar
la lanza.
A, ¿Tenían premios?
G.- Claro que sí , unas veces
eran monedas de oro, A Dei, ; otras veces juegos de pañuelos de seda que
nos colgábamos a nuestros cuellos. Me refiero a los mayores; nosotros, un paño
catorceno, viejo y haraposo.
gnus
A.- Pero, había otros juegos…
G.- Lo que más no encantaba era
simular el juego de la alcancía, envolviendo con barro secado al sol ceniza, manzanas y
huevos podridos y apedrear a la cuadrilla contraria. A veces, llegaba
hasta los espectadores e, incluso, a las ilustres damas del convento.
A.- ¿Y siempre llevaban cosas
inmundicias?
G.-No, yo me reservaba una
alcancía, con una carta envuelta con hojas grandes de coles y atada con hilos
de seda.
A.-¿Y a qué dama se la tiraba?
G.-Déjeme, Antón, que esa fue mi
cruz. Desde que se encontró aquella alcancía mi amante, estoy desvariado.
Volvamos a lo que le contaba sobre los
juegos. Y queda el del ganso, la barra, las danzas, las invenciones, los
ingenios, las tablas….
A.- Pare, pare, mi señor, que
anochece y ya no se ve ni la puerta.
G.-Dejémoslo para el descanso de
mañana. Pero, no olvide
miércoles, 21 de febrero de 2018
SOBRE UNA TRINITARIA ALCALAÍNA FUNDADORA DEL CONVENTO SALMANTINO DE VILLORUELA
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Desde 1529, estaba en el convento de Nuestra Señora de las Virtudes de
Salamanca, el padre fray Juan de
Quincoces, que destacó prior su santidad, como refiere López de Altuna, y
atrajo muchos devotos y devotas a la orden trinitarias. Doña Catalana de Anaya
era una señora salmantina, muy devota a la Orden trinitaria, que frecuentaba el
templo del convento de Nuestra Señora de las Virtudes hasta tal punto que le
costaba alejarse de él imbuida en la oración. No quiso separarse de aquel
convento y compró una casa cercana y solicitó que se le diera el hábito del
convento. Acudió ante la presencia del
padre Juan de Quincoces y, en un intercambio entre ellos, se trajo a colación
de que la señora disponía de una propiedad en la villa de Villoruela, provincia de Salamanca, donde
podía fundarse un monasterio dedicado a
la santísima Trinidad. Tras la donación de los terrenos, el padre ministro
trinitario solicitó la licencia primero del Provincial y , posteriormente , del Obispo salamantino,
lo que fue concedido junto con el resto de diligencias de fundación y erección
de un convento. Acompañaron
a la fundación diversas mujeres nobles de ese pueblo entre las que destacaban
doña María de Tamayo e Inés de Ordóñez. Se hizo una iglesia y monasterio pequeño donde se recogieron todas estas once
o trece monjas. Y aquí se encuentra el
dato relacionado con Alcalá la Real “ Y
para aquel Convento fuese bien fundado , vino del muy y noble religioso
Monasterio de Alcalá la Real una Religiosa de la Orden, que en nobleza y en virtud
era muy grande, y en ella fue la que influyó a las demás en la vida regular. A la qual (como a
religión antigua y que sabía perfectamente las ceremonias y las demás cosas que
se usan en la Orden) fue escogida para que fuese su Priora y Prelada”.
Señala las
fechas de la vida de María de Tamayo en este convento sobre 1520.
martes, 20 de febrero de 2018
SOBRE EL CORTIJO DE DON ALFONSO DE ARANDA DE LAS CASERÍAS DE SAN ISIDRO
SOBRE EL CORTIJO DE DON ALFONSO
DE ARANDA DE LAS CASERÍAS DE SAN ISIDRO
Otros
años, hemos comentado sobre algunos cortijos de las Caserías de San Isidro, la ermita en el
terreno y cortijo de don Pedro Biedma y Cueva, descendiente de don Pedro de
Moya, de donde le viene el escudo que hay en la ermita. Pero, hasta muy
adentrado el siglo XX, no estaría muy bien definido el partido de campo de las
Caserías de San Isidro, de tal modo que este , unas veces, se encuadraba dentro
del partido de la Rábita ,
y otras veces le correspondían terrenos de Fuente Álamo, Hortichuela, e,
incluso de Cantera Blanca y el Alamoso.
Viene
esto a cuento de que, investigando sobre el partido de la Rábita , me he encontrado a
vecinos residentes en cortijos de este partido inclusos en el de la Rábita. Entre ellos
destaca Antonio Bolívar Hijodalgo, que
se denomina Labrador del cortijo de las Caserías de san Isidro y estaba casado
con doña Ana Gutiérrez , y tenía 3 hijos ( dos hembras y un varón macho). En
concreto, hacía esta declaración a la
edad de 37 años con motivo de su personación
individual ante el corregidor de Alfonso
de Montoya, corregidor de Alcalá la Real en 20 de marzo de 1752. El corregidor lo anotaba como
declaración individual número1907, y, en ella especificaba que trabajaba como
labrador del cortijo de don Alfonso de Aranda, vecino de Alcalá la Real. En nuestra zona,
los labradores ocuparon un papel muy importante, porque gestionaron los
cortijos de propios, concejiles y de particulares mediante una renta que cambiaba
según la productividad de la tierra de ocho partes a dos hasta otras más
provechosos como cinco a dos, aunque tuvieran que pagar otra renta por la utilización
del cortijo, que curiosamente le servía en tiempos de laboreo- siembra,
recolección y otras tareas del campo;
mientras tanto el resto del año solían vivir en una casa solariega y
propia de la ciudad de Alcalá la Real ; además estos labradores
se cumplimentaban con otras fuentes de ingresos ,derivadas de arrendamientos de
tierras o de sus propios bienes, casi
siempre recibidos a través de herencias y repartimientos de tierras en los
reinados anteriores; solían ser bastante devotos de Santa Ana, en los siglos
XVI y XVII, y a partir del siglo XVIII,
de la Virgen de las Mercedes, porque acudían al cabildo
municipal para imprecar rogativas mediante la intermediación del cabildo
municipal al abad de Alcalá la
Real en los momentos
adversos del año- sequías,, años muy lluviosos, epidemias, pestes... Y, con sus propias palabras de declaración, conocemos
otros datos de la unidad familiar y del mundo laboral del campo:
- Por un lado, con un solo hijo
mayor de veinte años y dos hijas a su
cargo y su mujer, no podía hacerse cargo de toda la labor, por lo que se valía de mozos jóvenes, en un número muy
elevado, porque lo normal de cualquier labrador
era que contratara dos o tres mozos,
y les llama de soldada, porque tenían suelo " Mantengo todo el año seis mozos y pago
a cada uno 15 reales en cada mes". Además,
nos indica lo que ganaban cada mes, una cantidad significativa El real español
era una moneda de plata de
-Por otro lado, se nos
especificaba las cláusulas del contrato de arrendamiento del cortijo, con estas
palabras " Tengo arrendada la dicha
casería y sus tierras, a razón de ocho dos
y le pago por razón de casa cada año 150 reales. No tengo tráfico de
comercio ni comercio alguno". Una cantidad muy importante, porque debía
arrostrar además el sueldo de los mozos, los
diezmos( de diez partes de la producción una parte) , a lo que se
añadían las imposiciones del voto de
Santiago, el pie de altar, las limosnas y los impuestos extraordinarios de
alcabalas, millones, repartimientos, encabezamientos etc. Lo que, a veces, le
llevaba a la ruina denominada "alcance" y se hicieran rectificaciones
y visitas en los años malos para paliar las pérdidas. Es interesante para conocer el valor de las monedas, lo que le correspondían en equivalencias, pues
con el pago del alquiler del cortijo, podía
tener un mozo diez meses.
-En tercer lugar, este labrador
como era usual se acompañaba de otras fuentes de ingresos, y así manifestaba
" Poseo una pieza de tierra, linderas a levante con
tierras de José Garrido, a poniente con Francisco Díaz, al sur y Juana Cabrera vecina de Granada (...) Otra pieza de 12 fanegas y 9 celemines en la cañada de
Briones, a un cuarto de legua, de poca calidad, linderas con tierras concejiles
y a O con tierras de Baltasara de Sotomayor y al sur con tierras de d. Rodrigo
de Aranda, vecino del Castillo (...) una fanega de viña en la Acamuña , lindera al este con
viña de don Antonio González; al O con
Juan de Robles, vecino de Moclín, y al Norte
con don Antonio González". Por cierto en aquel tiempo, salvo algunos
predios de olivos, en la
Acamuña abundaban las aranzadas de viñedo. Y, la mayoría de
los cortijos eran tierras de cereales ( trigo y cebada)
Por último, para poder trabajar,
transportar sus productos y trasladarse de Alcalá al cortijo disponía de los siguientes animales mayores
" 3 vacas, 7 bueyes, 3 becerras, 5 jumentas,
2 jumentos, 1 jumentos pequeños, 2 yeguas". Las primeras , eran los
animales esenciales para las yuntas, los jumentos para carga y las yeguas para el transporte
personal.
Y
como reserva de alimentación casera para familia y mozos, estos animales
menores proporcionaban carne de cordero
y cabra y leche y todos los embutidos del cerdo, disponía de " 12 cerdas grandes y pequeñas, 6 cerdas de
cría, 6 lechonas, 22 lechonas de la cría de este año, 38 ovejas, 1 cabra y dos
cabritos".
Es
curioso este labrador, con nombres de apellidos de los antiguos Bolívar, dedicados
otrora por los siglos XVII y XVIII a la
cantería y la albañilería y ahora convertidos en labradores, y por nota se le
da la categoría de Hijosdalgo, miembro de la clase privilegiada( ¿Acaso no le
vendría de su mujer doña Ana Gutiérrez?)
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