viernes, 16 de enero de 2026

PRIMERA CRONICA DE RABIENO EN ALCALÁ LA REAL INFORMACION


Nos envía el cronista Rabieno estas notas primerPas de su actividad informativa de la Sierra Sur.

Han pasado muchos años desde que la Navidad

cristiana estaba completamente enraizada en

todos los hogares de Alcalá la Real. Hoy vivimos

otros tiempos, en los que el banquete de la Misa

del Gallo se ha sustituido muchas veces por la

comida familiar; el programa extraordinario te-

levisivo ha suplantado los cantos colectivos de

las familias tras la asistencia a la misa; y el alum-

brado extraordinario de nuestra ciudad, con su

estrella de oriente en la Mota, ha ocupado el lu-

gar de los cantos de aguilanderos, animeros y

auroros, que hacían de heraldos de las fiestas de

la Navidad. Nos ha invadido la técnica para mal

menor; con su aspecto generalizante y como

adormidera, les ha quitado la ternura a nuestras

fiestas de amor y familia. Pero esto no fue siem-

pre así. Recuerdan las constituciones abaciales

de Juan de Ávila que, por esas fechas, se hacían

sa, aunque sea en lo divino”, lo que demuestra

la pervivencia de estos romances y misterios de

Navidad, como recogen la constitución 5 del tí-

tulo XIII del abad Pedro de Moya. En nuestros

tiempos, estas escenificaciones quedaron como

un testigo deformado en los colegios y en algu-

nos templos.

Pero nada quedó de aquellas representacio-

nes, salvo la letra de estos villancicos navide-

ños. Más reciente y, en parte conservada, es la

tradición de los aguilanderos, grupos espontá-

neos de hermanos de cofradías (en Alcalá y en

las aldeas, hay noticias de las de las Ánimas, del

Pecado original o la de Nuestra Señora de la Au-

rora) que iban de una casa a otra de los herma-

nos con rústico acompañamiento musical de

zambombas, panderos, panderetas, instru-

mentos de percusión, algún violín , guitarra o

laúd cantando villancicos, que culminaba con

el canto del aguilando real “Vamos cantando, /

en algunas iglesias y ermitas “algunas repre-

sentaciones, juegos o remembranzas u otras co-

sas semejantes”, por cierto, a veces “no muy ho-

nestas” porque en la celebración de aquellos

autos o teatros menores se introducían algunos

versos graciosos, “las célebres morcillas” tea-

trales, como consta en los cantos de los largos

romances, que todavía se conservan y cantan

en la noche de Navidad por parte algunas fami-

lias tradicionales de Alcalá. Preciosos y llenos

de lirismo son el muy popular “Cuando el Eter-

no se quiso hacer Niño” o del “Niño Jesús Car-

pintero”, que recogimos cantado de Pilar Gál-

vez, o el más universal “Los desposorios de San

José”, “La huida a Egipto”, o “la Posada”. Eran

parte y herencia de los misterios medievales,

que los abades tuvieron que prohibir por cau-

sarse algún escándalo. Un siglo después, estos

villancicos y estas representaciones se refugia-

ron en las fiestas profanas, con el nombre “far-

a la vez que pedimos/ el aguilando./ Que le den/

con el rabo / en la sartén, /”. Su finalidad no era

otra sino recaudar fondos (materiales y de dine-

ro) para una rifa que se realizaba en los primeros

días de Navidad. Con ellos mantenían los cultos

y fiestas de la cofradía, y obligaciones caritati-

vas con sus hermanos, generalmente misas por

el alma de los cofrades fallecidos. Tampoco olvi-

daban a acudir a la misa del Gallo, con su coro y

faroles de limpio y brillante cristal. Desgracia-

damente, solo han quedado restos de aquella

hermandad de Nuestra Señora de la Aurora en

el coro que se prepara para las fiestas por la Her-

mandad del Cristo de la Salud en la Noche de la

Misa del Callo, la Muestra y Ofrenda de Villanci-

cos. Y los sones de este canto auroro: “Eres ma-

dre de tierra y doncella/ y madre del Niño que en

Belén nació. / Y eres de cristal dorado, / donde

Jesucristo vivo se encerró, nueve meses con tan-

ta grandeza/ y quedaste Virgen y Madre de Dios. 

E, incluso el pasado cuatro de enero se quedó

muda la iglesia de San Juan, cuando se informó

de la muerte de Juan Vega Vega, que entroncaba

con estas tradiciones, porque fue una voz insus-

tituible que recogió de su familia las canciones

de los antiguos carnavales, los cantos y cuerda

de las rondallas dirigidas por el mismo, el sabor

aflamencado de los pregones de la Semana San-

ta de Alcalá la Real sin olvidar su sonidos únicos

del metal de su corneta, las auténticas saetas

alcalaína, las canciones tradicionales de tem-

poradas y estaciones, los cantos aguilanderos

de los auroros y el pozo de villancicos tradicio-

nales, romancísticos y de los cantaores flamen-

cos del siglo XX. 

Juan fue músico del pueblo, y, excelente perso-

na que siempre estaba dispuesto a entregar sus

cualidades y servicios para la historia alcalaína.

Padre y esposo ideal, derrochador de su amor

familiar, y entrega total a la cultura local. 

Uno pasea por la renovada calle Álamos y no le

cuesta convencerse de que Alcalá ha ganado

con la intervención, vaya esto por delante. Cier-

to es que, a menudo, las obras de calado no

han tenido, de primeras, la buena recepción

que hubiera cabido esperar. Lo triste en este ca-

so es que los errores cometidos parecen haber

ensombrecido, por el momento, casi todo lo

demás. Porque no olvidemos que la obra ha su-

puesto ampliar las aceras y reducir la calzada a

seis metros, manteniendo los dos carriles, con

un aparcamiento que ha pasado a ser en línea,

decenas los vecinos que se echen a caminar

por ese acerado tan generoso que, además,

ofrece novedosas perspectivas del Paseo de los

Álamos. 

Y a pesar de todo ello, es lo malo lo que termi-

na sonando. A la interminable ejecución de las

obras se sumaba, como desafortunado colo-

fón, el excesivo adoquinado instalado en la

vía. Las quejas de los primeros conductores

que transitaron por el recién estrenado pavi-

mento no eran gratuitas. Aquello no era un

adoquín normal. Después han venido meses

para favorecer la creación de una acera en la

margen que linda con el Paseo de los Álamos,

de forma que nuestro principal parque cuente

con una acera circundante. Se han renovado y

reubicado los contenedores soterrados y las re-

des de saneamiento, al tiempo que se ha refor-

zado la seguridad en el entorno de la SAFA.

Amén de todo ello, el propio conjunto ha ga-

nado en elegancia, adquiriendo ese anillo en

torno al paseo un cierto aire de pequeño bule-

var, que sin duda le faltaba. Lo comprobare-

mos, sin duda, cuando mejore el tiempo y sean

extras a la espera de la reparación, anunciada

para el pasado septiembre, pero que no ha ter-

minado de hacerse realidad hasta diciembre.

Nuevamente, como ya lo hicieran durante el

calvario de las obras en esta vía, los comercian-

tes volvían a lamentarse ahora de que en estos

días navideños, que son de los pocos en los que

se puede hacer algo de negocio, volviera el in-

cordio de las máquinas. Por si fuera poco, una

vez finalizada la intervención, la polémica no

termina de agotarse, y son muchos los que si-

guen pensando que, aunque ha mejorado un

poco, circular por este tramo de adoquines

continúa siendo un verdadero desafío para los

vehículos, que tarde o temprano acabará te-

niendo consecuencias para la mecánica de

muchos usuarios. Otros, directamente, ponen

en cuestión el haber optado por un pavimento

de adoquín en una vía de tanto tráfico, asegu-

rando que hubiera valido más optar por una

solución que facilitara la circulación y no al

contrario.

En la presentación de la intervención en calle

Álamos, en agosto de 2024, ya se adelantaba

que esta actuación sería “un primer e impor-

tante paso en el proyecto de renovación urba-

na de la ciudad, que tendrá continuidad con la

remodelación del Llanillo y el Compás de Con-

solación, proyecto que nos gustaría iniciar a

principios de 2026”. Contando con el prece-

dente que han supuesto estas obras y su im-

pacto sobre el tráfico en el centro de la ciudad,

da respeto imaginar a lo qué podemos enfren-

tarnos ahora. Solo queda cruzar los dedos y es-

perar que los hados sean benévolos.

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