LAS PIEDRAS GRANATE Y JACINTO Y EL
LAPISLAZULI, UN REGALO DE REYES
No
fuimos muy trasnochadores en la noche final de año 2015 y acudimos al
parque municipal fieles a la cita farmacéutica. Desde allí, por la vereda interior del parque de la
Cuesta del Cambrón llegamos a la Carrera de los Caballos; nos detuvimos en las
ruinas de la ermita de San Blas, y, por la nueva calle Cava, de nuevo
ascendimos a la Mota por la Contramina y el pasadizo secreto sin ser vistos.
Bajamos Despeñacaballos jadeantes y, de nuevo en la botica. Nos figuramos que
debían existir unos recipientes de líquido para poder llevar a cabo la
elaboración de los jarabes. Y, consultamos nuestro manuscrito y encontramos una
orza llena de agua, que en su tiempo costaban dos reales; para controlar el
peso de las dosis, disponían de dos balanzas de pesos; uno de granos y otro
ordinario, cuatro espátulas para mover los líquidos.
-En
aquel rincón, se encuentran las piedras, hay granates y jancitos...
-Para,
maestro, ahí va este registro del iPhone: Desde los persas, las piedras de
granate, como los granados tienen forma granulosa, se utilizan en contra de los
rayos- que abundan por el mes de junio- y la fiebre. Como amuleto le
llamaban León Grande, probablemente relacionado con su culto y a los leones de
sus palacios. Creían que esta gema era la sangre petrificada de un dios, y no
era raro que cualquiera se lo colgara al cuello para sentirse
invulnerable.
-Claro,
claro, ahora entiendo el saquito de granate que portaban los caballeros
medievales en las cruzadas para hacerse invulnerables a través de tantas
hazañas y recorridos por países inhóspitos.
-No
te has remontado demasiado, Y tan solo, es un insecticida normal y corriente,
como ya lo usaba el medievo, untado con miel.
-Puede
ser.
-Pero
algunos le llaman la piedra de la alegría que cura la melancolía.
-Ya
entiendo, porque los Aranda visitaban con frecuencia esta
tienda. Acuérdate de
su Discurso Genealógico, por doquier aparece el escritor pleno de melancolía.
Roto. Hecho añicos.
-Pues
debía haberse colgado el granate. El granatus. Le hubiera
levantado el ánimo.
-Pelillos
a la mar, no te mates por la gaseosa, no marees la perdiz. Eran las frases que salían de
esta piedra, que dicen que se colgaban los brujos, engalanaba a las
mujeres, portaban los reyes nazaríes como signo de sinceridad
-No
exageres.
-De
seguro que Noé colocó en el mástil de su arca una piedra de granate.
-Y
Longino y sus legionarios cuando vinieron a la Mota también la
trajeron.
-No
te cachondees, pero así lo refieren los libros.
-Si
la empleas, sería ideal para situaciones de crisis. En momentos sin salida
alguna, en la que todo es un puro atolladero, un agujero negro, porque fortalece
el espíritu de supervivencia, da esperanza ante la derrota y desembaraza
hasta los embrollos más sonoros.
-Ahora
mismo, le envío un WASAT al presidente.
-Déjate
de tonterías, es algo serio su poder. Está relacionada con la estimulación de
la glándula pituitaria y provoca
la evocación de tiempos pasados.
-La
solución ideal, Manolo.
-Pues,
no os vayáis por las ramas. Iros al tronco, abre el corazón y da confianza en
uno mismo, haciendo auto crítica y afilando las percepciones.
-
Algo como “el muerto al hoyo, y al vivo al boyo”.
-En
parte sí, pues se une a otras piedras y libera e las viejas ideas, quita
inhibiciones y abandona los tabúes de la gente.
-
No me dirás que es relajante y antidepresiva.
-Lo
es.
-Quita
el mal del ojo y son el antídoto ideal para las pesadillas.
-Nada,
que son el elixir de Juan de Granada.
-Póntela
y verás que siempre reinará en tu pareja el amor.
-Y
la fidelidad.
-
Ten en cuenta que provocan energía creativa para mantener buenas
relaciones de amistad y el mundo está que arde.
-No
se aguanta nadie a sí mismo.
-Bueno,
pero nos dejamos atrás el Jacinto.
-Vuelvo
al iPhone “Es un cuarzo biterminado natural en forma de prismas hexagonales y
bipirámide, de color rojo ladrillo a marrón oscuro y que aparee junto a los
yesos del periodo triásico”.
-Algunos servicialmente se
ven en la Mota y abundan en los alrededores de la Peña del Yeso.
-No
querías saber su poder.
-Dime,
maestro.
-Ya
lo apreciaban los romanos,
-Ah
ya me acuerdo de jacinto que contó Ovidio que se transformó en flor, mientras
se miraba en las aguas del río.
-Que
no, hombre, Manolo, sino que era un amuleto que colgaban los romanos para
atraer a la diosa Ops, la de la Riqueza, y la Fortuna, para que le concedieran
la buena ventura.
-Fíjate
lo que leo, el Sumo sacerdote del
templo de Jerusalén lo tenía colgado al cuello con otras once piedras.
-Es
curioso. Su etimología significa flor. Y sin embargo rechaza toda energía
negativa.
-Entonces
comprendo sus funciones curativas como piedra de reconciliación.
-Que
se lo escribo al presidente. Le viene como anillo al dedo.
-Escribe
a quien quieras, a todos le cuadra. Pues protege a las personas de ser
envidiadas u odiadas por otros, hace amables a los que tienen problemas de
amor con los seres queridos.
-Mira
que podía el granate, pero el jacinto cierra el ciclo. Salud, dinero y amor.
-Tres
cosas tiene la vida, salud.
-Maestro,
que son las dos de la tarde.
-Anda
vamos al Lagar de los Vinos y tomamos una copa. Nos recuperamos.
…
Allí
se citaron para la noche. Era día cuarto creciente, no se veía mucho la luna
por las nubes. Tomaron los paraguas tras la cena, y, pasaron por el rincón de
los espiritistas, el antiguo Pósito, comentaron los antiguos ritos de las
misas negras,
el cementerio neutro,
abrieron la puerta del Arrabal y entraron en el pasadizo por la
antigua casa del zapatero ROSADO. Iban llenos de miedo, encendieron las luces y
dieron varios sobresaltos al topar con algún que otro murciélago.
Al llegar a la torre del Homenaje, pasaron por la puerta del redil y
bajaron al Nevero, creían que estaban en un recinto religioso de los hombres de
los metales, donde muchos ritos parecidos se celebraron. Sacaron las botellas del
agua del manantial de San Marcos, la vertieron en un vaso de agua y depositaron
cuatro piedras de granate dentro del recipiente. El cristal se mostraba bajo la
luz de un cirio procesional transparente, limpio y dispuesto de manera que la
luz de la vela plateada y la de la luna atrajeran la luz del
sol, que se asomaría tras el alba, era imposible porque no llegaba hasta la
tarde.
Se marcharon y realizaron la misma marcha la
noche siguiente. A llegar al Nevero, un cernícalo pasó rozando sus cabezas. Bajaron las
escaleras, miraron la tumba colectiva de los hombres argárico y se colocaron en
la base estriada. Tomaron el vaso de agua entre las manos, sacaron las piedras
de granate y se los intercambiaron uno a otro varias veces; luego se bebieron
el agua limpia pasándose el
vaso de uno a otro. Y apuraron hasta la última gota. Era el consejo último para poner de
manifiesto la unión sellada. Se dieron de nuevo un abrazo y abriendo el cerrojo
de la Puerta del Aire, a través a por portezuela de la
cúpula, bajaron al Arrabal Nuevo de San Sebastián. Alguno recordó que
también había piedra lapislázuli.
-Dicen
que es muy buena para clarificar la situación la sentirnos rodeados en medio
del caos y, además, plantea nuevas propuestas y planes.
-Ideal,
maestro. Despeja el pensamiento embotado, una piedra para el espíritu. ¿La
usaban también los persas?
-.
Mézclala con aceite y te da azul.


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