miércoles, 7 de enero de 2026

DEL VADO DEL CARRIZAL A LAS VENTAS DEL CARRIZAL


 

LOCVBIN

Del Vado del Carrizal a las    Ventas del Carrizal

Francisco Martín Rosales

 

PALABRAS CLAVE

 

RRESUMEN

Vado

Venta

Rutas históricas

Río San Juan

Venta del Carrizal

Las zonas vadeables de los ríos han sido, desde tiempos inmemoriales, lugar de paso obligado tanto para pobladores nativos como para ejércitos invasores, convirtiéndose en puntos clave en las rutas históricas que conectaban las diferentes ciudades. En un primer momento, alrededor de estos puntos estratégicos se crearon ventas, posadas o casas de postas donde se ofrecía algo de comida y descanso para los viajeros y sus caballerías. Con el tiempo, cerca de estas ventas se establecieron núcleos de población que dieron origen a pueblos y ciudades. Este artículo analiza la historia de una de estas ventas, La Venta del Carrizal creada en uno de los vados del Río San Juan, origen de la población del mismo nombre, en el término municipal de Castillo de Locubín.

 

ABSTRACT

The fordable areas of rivers have been, since immemorial time, a necessary crossing point for both native people and invading armies, becoming key points on the historic routes that connected different cities. Initially, ventas, inns and post houses were established around these strategic points, offering some food and rest for travellers and their cavalries. Over time, people settled nearby these ventas giving rise to towns and cities. This article analyses the history of one of these ventas, La Venta del Carrizal, established at one of the fords of the San Juan River, origin of the village of the same name, in the municipality of Castillo de Locubín.

Keywords: Ford; venta (country inn); historic routes; San Juan River; Venta del Carrizal

 


INTRODUCCIÓN

Hay un rincón muy encantador en la Sierra Sur de Jaén, que riega el río San Juan, y es paso de rutas y caminos desde la prehistoria hasta la actualidad. Desde una vía romana que conectaba con las del valle del Guadalquivir hasta las renacidas rutas mozárabe y califal. Lo curioso es que no se llamó siempre con el nombre de “Las Ventas del Carrizal”.

 

Pues actualmente, situada en la carretera Nacional 432, entre Alcalá la Real y Alcaudete, y enclavada al pie de la sierra de San Pedro, está rodeada de varias torres defensivas árabes, correspondientes a la frontera fernandina. Si bien puede remontarse hasta época púnica, como señalaba el catedrático Martín Jiménez Cobo, ya que a unos tres kilómetros se encu-

entra el yacimiento Ibero-Romano «Encina Hermosa». Hasta llegar a la actual población de 445 habitantes, se han desarrollado muchos acontecimientos, en medio de una economía basada en la agricultura y el transporte.

Foto 1. Torre del Marroquín.

 

1.      DEL VADO DEL CARRIZAL A LA VENTA DEL CARRIZAL. PRIMER DOCUMENTO SOBRE EL ORIGEN

Siempre se ha comentado el origen de la aldea de la Venta del Carrizal relacionándola con este alojamiento para los transeúntes en el camino real, que se dirigía de Alcalá la Real a Alcaudete, cercano al río de San Juan. El carrizal era manifiesto por encontrarse en un entorno del río donde abundaba el carrizo, y recibía esa parte el nombre de Vado del Carrizal. Era una zona muy apetecible para la industria agroganadera, como los molinos. Y hay constancia del emplazamiento de un molino de pan y otro de papel (en concreto pertenecía a familias hidalgas, y entre ellas las de Francisco de Jamilena). Una de las utilidades del carrizo consistía en convertirlo en papel y en cañizo para la construcción. Por eso, no nos extraña que se ubicara dicha fábrica en este entorno.

 

2.         UN NUEVO DOCUMENTO SOBRE LA VENTA

Pero, acercándonos al origen de esta aldea, está claro que se ubicaba en el entorno del Vado del Carrizal, pero el nombre de la Venta se puede fijar en el cuarto decenio del siglo XVI, según podemos concluir de un contrato entre el hidalgo Pedro de Escavias y los albañiles Cristóbal y Alonso Pérez. El primero era un descendiente de caballeros, afincado en el Castillo de Locubín, y regidor del cabildo alcalaíno (por varios documentos notariales, poseía grandes peculios, huertas y rozas en esta zona, y sobre todo en el vado del Carrizal). Por este contrato de obra con los albañiles y el documento de las condiciones, traza y pago, firman en tres de junio de 1543 el levantamiento de la Venta. Tanto contratista como albañiles eran vecinos del Castillo de Locubín.

Foto 2. Entorno del Vado.

Estas fueron las condiciones:

-Lo hacían en mancomunidad los albañiles, ya que, a razones de parentesco, se añadían las de oficio, siendo testigos Pedro de Villarreal y Pedro González de Peraleda. Pedro de Escavias se comprometía por su parte a pagarle 34.000 maravedíes, 10 fanegas de trigo, 15 arrobas de vino y, al contado para empezar 15.000 maravedíes, la mitad en medio de la obra, y el resto al finalizar, ateniéndose a todo el aparato jurídico de los contratos.

Foto 3. Vista de Ventas del Carrizal desde el Marroquín-Encina Hermosa.

Con letra más normal y caligrafía diferente, se enumeran las cláusulas siguientes (un documento con muchas lagunas y casi borrada la tinta):

-Primeramente abrir las zanjas conforme a las trazas que tengan 25 varas de largo y en ancho cinco varas y doce pies en grueso, y las zanjas vayan en grueso que fuera menester como fecha véase la firmeza, y por lo menos sean de una vara de fondo, y lo que más sea menester a vista de oficiales o del dueño.

-Y así abrir las zanjas en la hondura que fuera menester (...) y meter en ellas el cimiento de la piedra llana bien fajonada, de buena cal y arena, revocado, desde el principio hasta arriba, tenga tres pies de grueso, todo el parejo en un Castillón de tierras, y desde arriba suba este cimiento a media de la tierra y dos pies y medio en las condiciones que ay escritas.

-Sobre este cimiento se fundan tapias muy derechas y de tierra sazonada, y muchas veces cavada y trastejada, para que se hagan las dichas tapias lisas, y que estas dichas tapias suban en la pared delantera, que ha de ser el cobertizo, donde esté la puerta, tres varas y medio sobre … y cuatro varas de altura, por todo, y en las otras dos paredes, según do que a de ser encamarado, suban tres varas y media, (…) que sean quatro como el otro; y que sobre estas cuatro varas el cuerpo para la cámara-

-que esta pared segunda desde cara a la puerta de hazer dos arcos de diez pies de gueco sin el pilar que a de sostener, que a de ser sacado el cimiento bien hondo y de … los arcos y las alzadas y las cuatro paredes de estas cuatro tapias fuera de tierra y enmachar un suelo de garrote y yeso, (...) suelo arriba se an de subir otras dos piezas con dos paredes para enmaderar, a tisera, y sobrellenas en madera y sus alfaraces de yeso y piedra todo lleno.

-El cuerpo por medio se a de enmaderar a colgadizo y aljorozar de yeso y piedra todo lleno y firme.

-Han de enmaderar estos dos cuerpos de costa nuestra y cubrir los de madera, dándose por todo y se an de encañar el tejado, bien enrejado y echar caballete, y tablones techados parejos, y no a salvilla, y a de echar sus pérgolas.

Y a de hazer una chimenea de cuatro paños, en cada lado y sacarla arriba del tejado, lo que fuera menester, y lo bajo (…) tres arcos de un pie (…) y en las tres paredes laterales an de azer tres poyos por estos tres arcos, en do y otro medio arco por delante del fuego de esta casa.

-Han de abrir puerta a la despensa y asentalla, y ande atajar la despensa y la cámara de ella, y hacer una escalera para la cámara de ella, y levantar la puerta por encima de la calle.

-Hacer pesebreras en las caballerizas, las que fueren menester de los medios dichos cueros, que quedare de los arcos.

Se ha de encajar el cuerpo segundo por abajo, junto al arco aparte de la caballeriza, y ha de poner un arco pequeño, que no una puerta, cerca del arco para dar a la caballeriza segunda.

-Ha de cerrar de mojinetes los dos cuerpos de tapiería y an se de sacar equinos de yeso con sus machinas para poner, y lumbreras y maderos que traben con las tapias.

-Y ande se dar los materiales en la obra salvo el agua y se a de quedar acabado al día de san Miguel del año venidero a vista de oficiales.

El documento nos aporta que, antes de que se llamara este entorno del terreno de las Ventas del Carrizal con este nombre se denominaba Vado del Carrizal, de modo que dentro de su entorno se levantó este alojamiento, equipado con puerta de entrada y colgadizo, dos cuerpos con arcos, y cámaras para alojamiento, chimenea en parte baja, caballerizas y sala. Todo techado con un tejado de mojinetes a doble agua. Las habitaciones se ofrecían en la doble misión de alojamiento del ventero y pasajeros, y, por otra parte, los medios del transporte en caballería.

Este edificio de Venta de Pedro Escabias, ubicado en su terreno heredado, dio nombre a la aldea, porque en su entorno se levantaron casas a lo largo de los siglos posteriores y dispersas por los cortijos y molinos en torno a las riberas del río.

Por el año 4 de abril de 1554, ya se había muerto Pedro de Escavias, y sus hijas reclamaban al ventero una cantidad de dinero por el censo impuesto. Era el ventero Gil Fernández de Cuenca, que fiaba a Juan Martínez de Cuenca siete mil maravedíes por un censo impuesto del que era el fiador.  Más tarde, el edificio, en 1632, estaba en posesión del presbítero Licenciado Pedro Duran, se lo contrataba a Juan de Rueda, esta Venta, ya con el nombre de Venta del Carrizal, con sus dos caballerizas y cámaras, por el importe de 32 reales, como curiosidad no se le permitía tener palomar.

 

3.      SOBRE MOLINOS Y PUENTE

Tras este documento sobre el Vado del Carrizal y la venta en sus momentos de construcción, vienen estos nuevos a colación de otros documentos.

En el primero Francisco de Jamilena, el Viejo, vecino alcalaíno, manifestaba que había construido un molino “había fecho cierto edificio de molino para pan en el Puente y Vado El Carrizal, término de esta ciudad”.[1] Y surgió un conflicto con el hidalgo Juan de Escavias “por es encima de la presa que tiene fecha el señor Juan de Escavias, regidor de esta ciudad y vecino de ella, por el riego e aprovechamiento de las guertas e tierras que el dicho tiene, e yo el dicho Francisco de Jamilena e fecho otra presa para el agua del dicho molino e del dicho señor Juan de Escavias se a agraviado diciendo que con la dicha presa, que yo hago, recibe mucho agravio e perjuizio, o adelante podría recibir”.

Foto 4. Consultorio de Ventas del Carrizal.

Y propuso Jamilena “e por bien de paz y concordia nos emos conbenido e concertado en esta manera que por la razón de la dicha presa, que yo hago, agora o en algún tiempo no saliere cantidad de agua que baste a regar a las guertas e tierras, que se riegan o pudieren regar del dicho señor Escabias, que, en tal caso, me obligo y obligo a mis herederos e subcesores quedaremos o completaremos el agua que sea bastante para el riego de las dichas heredades, sin que sea bisto que por razón de la dicha presa, que yo hago, aya falta, y para esto no sea necesario ninguna diligencia ni averiguación, salbo que, si constare por información de sumaria de dos testigos de la dicha falta, que la supliere e cumpliere para la orden de suso declarada, e para ello quiero ser apremidado por todo rigor de Justicia e pagar las costas e intereses que por no lo cumplir así se recrecieren.

Ante esta propuesta, el dicho Juan de Escavias le respondió: “acepto e recibo en mi favor escrita según y e como en ella se contiene y en lo que toca me obligo a su cumplimiento por no yr ni venir contra ella agora ni en ningún tiempo”. Al mismo tiempo se ponía al amparo judicial para resolver cualquier litigio posterior.

El segundo documento hace referencia a este molino de pan moler y otro de papel,[2] que pertenecían a esta familia de los Jamilena, cuando parecieron Catalina de Tobilla, esposa de Martín de Jamilena, Y María de Sillo, esposa de Alonso de Tobilla. Y la primera vendió a Alonso y Lázaro Muñoz unas casas e molino, que situaban en Encina Hermosa, exactamente en el río del Carrizal, término de Alcalá la Real. Lo fijaron en 700 ducados y en la cantidad de cuatro mil maravedíes de censo perpetuo que se pagaban a la ciudad de Alcalá la Real en la persona del mayordomo. Entraron en conflicto y se deduce del texto que Francisco de Jamilena lo vendió al conde de Alcaudete y este a los Muñoz, y la ciudad le permitió hacer una presilla y le dio unos terrenos casi inútiles entre los molinos y la presilla. A este año de 1587, las riadas lo habían destruido y no se sacaba rendimiento alguno.

Se recogen, por tanto, los datos el nuevo molino de pan de Francisco de Jamilena, que luego lo fue de papel, la presa y el puente, en el que intervino Francisco del Castillo. Y la presa construida del mismo construida posterior a la de Escavias.

Hitos que cumplimentan la vida de las Ventas del Carrizal, ligada a los hidalgos Escavias y los Jamilena. En concreto, Juan de Escavias en 1554 le compró a los hijos de su hermano Pedro de Escavias una fanega de tierra y la venta que le rodeaba por valor de mil la venta y noventa mil en almoneda, ambas propiedades salieron en almoneda.[3]


Foto 5. Cartografía histórica de Andalucía. Escala 1:50.000 (1863). Plano horizontal del trozo 3, sección entre Alcaudete a Alcalá la Real. Carretera de Alcaudete a Granada por Alcalá la Real, N-432, en el que se aprecia “El Carrizal”. Cipriano Martínez y González.


 

REFERENCIAS Y BIBLIOGRAFÍA

Archivo Histórico Provincial de Jaén.

Fotografías del autor excepto la n.º 5.



[1] AHPJ Escribano Alonso de Castro en 21 de enero de 1560 (Folio 915/92, Legajo 4582, siendo testigo Martín de Alcalá, Antón García de Linares y Miguel de Lara).

[2] AHPJ. Escribano Miguel de Molina (Legajo 4768 folio 715 y ss.) en 14 de agosto 1587.

[3] AHPJ. 26 de junio de 1554 ante Alonso de Castro.

 

Hay un rincón muy encantador en la Sierra Sur de Jaén, que riega el río San Juan, y, es paso de rutas caminos desde la prehistoria hasta la actualidad. Desde una vía romana que conectaba con las del valle del Guadalquivir hasta las renacidas rutas mozárabe y califal. Lo curioso es  que  no se llamó siempre con el nombre de Las ventas del Carrizal. Pues actualmente, situada en la carretera Nacional 432, entre Alcalá la Real y Alcaudete, y enclavada al pie de la sierra de San Pedro, está rodeada de varias torres defensivas árabes, correspondientes a la frontera fernandina. Si bien, puede remontarse hasta época púnica, como señalaba el catedrático Martín Jiménez Cobo, ya que a unos  tres kilómetros se encuentra el yacimiento Ibero-Romano «Encina Hermosa». Hasta llegar a la actual población de 445 habitantes, se han desarrollado muchos acontecimientos, en medio de una economía basada actualmente en la agricultura y el transporte. Pero no siempre primaron estas. El río San Juan vertebró este lugar con su puente, sus presas, sus huertas, sus molinos y su venta.

.       Aunque siempre se ha comentado el origen de la aldea de las Ventas del Carrizal relacionándola con este alojamiento para los transeúntes, no fue este su primer nombre de este entorno en el camino real, que se dirigía de Alcalá la Real a Alcaudete, cercano al río de San Juan. El carrizal era manifiesto por encontrarse esta planta en el entorno del río donde abundaba el carrizo, y, por eso, antes de que naciera la venta, recibía esa parte el nombre de  Vado del Carrizal.

Era una zona muy apetecible para la industria agroganadera, como los molinos. Y hay constancia del emplazamiento de un molino de pan y otro de papel (en concreto pertenecía a familias hidalgas, y entre ellas a las e Jamilena).  Una de las utilidades del carrizo consistía en convertirlo en papel y en cañizo para la construcción. Por eso, no nos extraña el alcalaíno Francisco de Jamilena, el Viejo, en 1560 manifestara que había construido un molino " había fecho cierto edificio de molino para pan en el Puente y Vado El Carrizal, término de esta ciudad".  Y surgió un conflicto con otro hidalgo Juan de Escavias  "por es encima de la presa que tiene fecha el señor Juan de Escavias, regidor de  esta ciudad y vecino de ella, por el riego  e aprovechamiento de las huertas e tierras que el dicho tiene, e yo el dicho Francisco de Jamilena e hecho otra presa  para el agua del dicho molino, e del dicho señor Juan de Escavias se ha agraviado  diciendo que,  con la dicha presa, que yo hago,  recibe mucho agravio e perjuicio , o adelante podría recibir"

El segundo documento hace referencia a este molino de pan moler y otro de papel, que pertenecían a la familia de los Jamilena. En 1587, aparecieron Catalina de Tobilla, esposa de Martín de Jamilena y María de Sillo, esposa de Alonso de Tobilla. Y la primera vendió a Alonso y Lázaro Muñoz unas casas e molino, que situaban en Encina Hermosa, exactamente en el río del Carrizal. Entraron en conflicto y se deduce del texto que Francisco de Jamilena lo vendió al conde de Alcaudete y este a los Muñoz. La ciudad le permitió construir una presilla y l e dio unos terrenos casi inútiles entre los molinos y la presilla. En este año, las riadas lo habían destruido y no se sacaba rendimiento alguno.   

 

 

 

 

Mas, acercándonos al origen de esta aldea, está claro que siempre se ubicó una venta  en  las cercanías del Vado del Carrizal. Pues, Juan de Escavias en 1554 le compró a los hijos de su hermano Pedro de Escavias una fanega de tierra y la venta que le rodeaba por valor noventa mil en almoneda en 26 de junio del mismo año  ante Alonso de Castro.

   Ya existía la venta y su nombre. Antes de que se llamara este entorno del  terreno de las Ventas del Carrizal  con este nombre  se denominaba Vado del Carrizal, Pero, sin menoscabo de lo anterior, se fijó en el cuarto decenio del siglo XVI, según podemos concluir de un contrato entre el hidalgo Pedro de Escavias, propietario de los terrenos de la construcción, y los albañiles Cristóbal y Alonso Pérez. El primero, descendiente de caballeros, afincado en el Castillo de Locubín, y regidor del cabildo alcalaíno (por varios documentos notariales poseía grandes peculios, huertas y rozas en esta zona, y sobre todo en el vado del Carrizal). Por este contrato de obra con los albañiles y el documento de las condiciones, traza y pago, firman en tres de junio de 1543 el levantamiento de la Venta. Tanto contratista como albañiles eran vecinos del Castillo de Locubín. 

Si nos fijáramos en las  condiciones del contrato, lo hicieron  en mancomunidad los albañiles, ya que, a razones de parentesco, se  añadían las de oficio, Pedro de Escavias se comprometía por su parte a pagarle 34.000 maravedíes, 10 fanegas de trigo, 15 arrobas de vino y, al contado para empezar 15.000 maravedíes, la mitad  en medio de la obra, y el resto al finalizar, ateniéndose a todo el aparato jurídico de los contratos. 

No era de gran dimensión la venta, de unas 25 varas de largo (12 metros) y en ancho  5 varas (4 metros) y doce pies en grueso, con unas zanjas en grueso de gran cimiento de la piedra llana  bien fajinada, de buena cal y arena, revocado, desde el principio hasta arriba, de tres pies de grueso. Las tapias lisas se fundaban en este cimiento y dos pies y medio, muy derechas y de tierra sazonada, y muchas veces cavada y trastejada.

 Dentro de su entorno se levantó este alojamiento, equipado con puerta de entrada y colgadizo, dos cuerpos con arcos, y cámaras, para alojamiento, chimenea en parte baja, caballerizas y sala. Todo techado con un tejado de mojinetes a doble agua. Las habitaciones se ofrecían en la doble misión de alojamiento del ventero y pasajeros, y, por otra parte, los medios del transporte en caballería.

Este edificio de Venta de Pedro Escabias, ubicado en su terreno heredado, dio nombre a la aldea, porque en su entorno se levantaron casas a lo largo de los siglos posteriores y dispersas por los cortijos y molinos en torno a las riberas del río. Por el año 4 de abril de 1554, ya se había muerto Pedro de Escavias, y sus hijas reclamaban al ventero una cantidad de dinero por el censo impuesto. Era el ventero Gil Fernández de Cuenca, que fiaba a Juan Martínez de Cuenca siete mil maravedíes `por un censo impuesto y era el fiador. 
Más tarde, el edificio en 1632, estaba en posesión del presbítero Licenciado Pedro Duran, se lo contrataba a Juan de Rueda, esta Venta, ya con el nombre de Venta del Carrizal, con sus dos caballerizas y cámaras, por el importe de 32 reales, como curiosidad no se le permitía tener palomar.

Hasta el Catastro de la Ensenada, esta venta era la única. Siglos después, otras ventas o mesones, nuevas caserías y posadas se levantaron a su alrededor de modo que en el siglo XIX

  

Se ha puesto de moda el camino mozárabe, y se percibe el gran número de peregrinos y caminantes que recorren las etapas de este itinerario por la provincia en los últimos meses, y, sobre todo, en los periodos festivos. El último tramo por la provincia de Jaén enlaza la aldea de la Venta del Carrizal hasta el final del término municipal de Alcaudete. Dejar la aldea castillera por la calle de la Fuente de la Teja y pasar el rio san Juan permiten otear un lugar que se remonta a tiempos iberorromanos en el entorno cuyos vestigios de un oppidum importante donde se encuentra esta vía secundaria de la red comunicaciones de la Hispania Romana.  Tras dejar atrás la torre del Atranque (denominada también de los Ajos, y de Encina Hermosa y confundida con la de Cañizar Alto y Bajo por estudiosos Valeriano del Castillo), se encamina el peregrino hacia el castillo calatravo de Alcaudete, y se sigue por el camino real de la Fuente Amuña, sirviendo de hitos (por lo menos con perspectiva visual) las torres de Molino del Moro, Caniles, la Harina, y Torre Blanca. Sin desviarse mucho de ellas, es digno para comprender el mundo de frontera acercarse a la de la Atranque, musulmana, cilíndrica y y maciza.






Hace tiempo llevamos a cabo una serie de  datos sobre el Vado del Carrizal y la venta en sus momentos de construcción, vienen estos nuevos a colación de otros documentos

 

El pmero del escribano Alonso de Castro en 21 de enero de 1560 (Folio 915/92, Legajo 4582, siendo testigo Martín de Alcalá, Antón García de Linares  y Miguel de Lara ).Francisco de Jamilena, el Viejo,  vecino alcalaíno, manifestaba que había construido un  molino " había fecho cierto edificio de molino para pan en el Puente y Vado El Carrizal, término de esta ciudad".

 Y surgió un conflicto con el hidalgo Juan de Escavias  "por es encima de la presa que tiene fecha el señor Juan de Escavias, regidor de  esta ciudad y vecino de ella, por el riego  e aprovechamiento de las guertas e tierras que el dicho tiene, e yo el dicho Francisco de Jamilena e fecho otra presa  para el agua del dicho molino e del dicho señor Juan de Escavias se a agraviado  diciendo que  con la dicha presa, que yo hago,  recibe mucho agravio e perjuizio , o adelante podría recibir"

Y propuso Jamilena " e por bien de paz y concordia  nos emos conbenido e concertado en esta manera que por la razón de la dicha presa ,que yo hago, agora  o en algún tiempo no saliere cantidad de agua  que baste a regar a las guertas e tierras, que se riegan o pudieren regar del dicho señor Escabias, que, en tal caso, me obligo y obligo a mis herederos e subcesores  quedaremos o completaremos el agua que sea bastante para el riego de las dichas heredades, sin que sea bisto que por razón de la dicha presa, que yo hago, aya falta, y para esto no sea necesario ninguna diligencia  ni aeriguación, salbo que, si constare por información de sumaria de dos testigos de la dicha falta , que la supliere  e cumpliere para la orden de suso declarada,  e para ello quiero ser apremidado por todo rigor de Justicia e pagar las costas e intereses que por no lo cumplir así se recrecieren "

Ante esta propuesta, el dicho Juan de Escavias  le respondió " acepto e recibo  en mi favor escrita según y e como en ella se contiene y en lo que toca me obligo a su cumplimiento  por no yr ni venir contra ella agora ni en ningún tyempo. Al mismo tiempo se ponía al amparo judicial para  resolver cualquier litigio posterior .

El segundo documento  hace refrencia a este molino  de pan moler y otro de papel, que pertenecían a la familia de los Jamilena (Escribanp Miguel de Molina (Legajo 4768 folio 715 y ss ) en  14 de agosto1587, cuando parecieron Catalina de Tobilla, esposa de Martín de Jamilena, Y María de Sillo, esposa de Alonso de Tobilla. Y la primera vendió a Alonso y Lázaro Muñoz unas casas e molino , que situaban en Encina Hermosa, exactamente en el río del Carrizal, término de Alcalá la Real. Lo fijaron en 700 ducados y en la cantidad de cuatro mil maravedías de censo perpetuo que se pagaban a la ciudad de Alcalá la Real en la persona del mayordomo.  Entraron en conflicto y se deduce del texto, que Francisco de Jamilena lo vendió al conde de Alcaudete y este a los Muñoz, y la ciudad le permiti´ño hace una presilla yl e dio unos terrenos cais inútiles  engtre los molinos y la presilla. A este año de 1587, las riadas lo habían destruido y no se sacaba rendimiento alguno.   

 

CONCLUSIÓN

 

Se recoge el dato del nuevo molino de pan de Francisco de Jamilena, que luego lo fue de papel. La presa y el puente, en el que intervino Francisco del Castillo.

Y la presa construida del mismo construida posterior a la de Escavias. Hitos que cumplimentan  la vida de las Ventas del Carrizal, ligada a los hidalgos Escavias y los Jamilena. En concreto, Juan de Escavias en 1554 le compro a los hijos de su hermano Pedro de Escavias una fanega de tierra y la venta que le rodeaba por valor de mil la venta y noventa mil en almoneda en 26 de junio de 1554 ante Alonso de Castro, ambas propiedades salieron en 

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