Teníamos conocimiento de la presencia de cantimploras desde la Antiguëdad. Pswro, de cobre, era menos frecuente. Cuatro cantimploras le vendió Cristóbal Martín , de origen francés, a Andrés Gutiérrez Montañés, vecino de Madrid , estante en Alcalá para avecindarse.
Se detalla que era n grandes y de cobre con su correspondientes de cubos de madera para enfriar la nieve y de su cualidad y decoro por el precio de 100 reales ,
AHPJ, Legajo 5046 folio 106 , cinco de junio de 1606

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