IV ENTRADA. POR LAS ENTREPUERTAS
Tras
una prolongada escalinata que fue diseñada en los años noventa del siglo pasado
por el arquitecto Santiago Quesada se accede al Centro de Recpeción, una casa
reconstruida sobre los cimientos de una mansión de la popular Eva, una mujer mayor
a la que se le atribuían relatos brujidles. En un panel de la fachada, se
ilustra al visitante con un panel informativo de entrada de la localización e
itinerario de la visita. El adarve o entrada a la fortaleza, se encamina hacia
el interior de la ciudad de la Mota entre la roca que soporta la muralla del
recinto fortificado y un elevado antemural de sillería. Recibe el nombre de
calle de Entrepuertas, porque enlaza el último tramo de la calle Real desde la
puerta del Hierro hasta la puerta de la Plaza o el Peso de la Harina, pasando
por las de las Lanzas, Imagen, del Argamasón o Aguilera y Pendón. Hay una descripción
de este lugar antes de la conquista de Alcalá de Aben Zayde. Lo hizo Sancho de
Aranda en su discurso genealógico sobre la captura de un moro por parte del
adalid Pascual Sánchez para que le desvelara los pasadizos de la Mota:
“El
qual, como una vez con otros cavalleros hiziese una entrada llegando de noche a
los muros de Alcalá, en un adarve, que está devajo de la fortaleza, puso una
escala por la cual subió sin otra compañía. Y, subido, saltó dentro de un
corral que dizen de la Moriana y ahora es dentro de las puertas, dos de siete,
que la ciudad para entrar la Mota de ella tiene. Porque la parte de adentro, el
andén del adarve, era poco más alto y, por parte, casí igual a el suelo del
dicho corral, a do halló un moro que estava con una manada de cabras que
dormían allí de noche, y estaba amamantando unos cabritos. Y apechugando con él
y tapándole la boca, porque no diese voces, lo ató y lo bajó por la dicha
escala y llevó por su cautivo, como ávido de buena guerra, y por el buen
esfuerzo que dio Dios”.
En su
recorrido como Entrepuertas, flanqueado entre la muralla del Trabuquete y el antemural,
se levantaron tiendas, viviendas y, en sus altos se introducían a las cuevas de
origen anterior, reutilizadas como bodegas y usos de almacén. Eran de pequeñas
dimensiones y se abrían con una puerta al público y adosaban las vigas y las
baldas a la misma roca; por una escalera se subían a sus altos y cuevas que
trataban de conquistar más suelo útil. Propietarios de estas viviendas y
tiendas no alcanzaban la cifra de 27 (16 en Entrepuertas y 11 en el Albaicín)
fueron miembros de las familias nobles de la ciudad, descendientes de los
caballeros, muchas ligadas a las capellanías y a los censos. Entre estos, cinco
pertenecían a la familia de las Frías, ocho los Castillo de la Hinojosa, otras
a Pedro Hernández, los Aranda, o los Avalo. El aspecto de estas tiendas viene
ilustrado por un familiar de esta última familia que en 1597 vivía en unas
casas, con sus dos tiendas y dos moradas que daban con sus miradores al Albaicín.
Solían ser arrendadas a artesanos y comerciantes de la ciudad, especialmente en
torno a la Puerta de la Imagen, se dedicaban a establecimientos de sastres,
zapateros y barberos. Por el tramo de
mayor anchura desde la puerta de Lanzas
hasta la Imagen se ampliaba con el barrio del Albaicín. Frente a las tiendas y
las Carnicerías, se levantaba un antemural, al que se permitió levantar casas
tras la conquista y, en algunos lugares, se trazó un camino de anillo exterior
a este círculo de murallas.
Era una calle, muy visitada y de
acceso principal de la ciudad, que fue empedrada a partir del cuarto decenio
del siglo XVI y, en ciertos tramos, enladrillada a lo largo de este mismo siglo.
Pero, sobre ella se cernía la amenaza de la caída de las aguas, rocas, escombros
y derrumbes de los lienzos de los adarves de las murallas del Trabuquete. Es muy ilustrativa esta acta de
22 de diciembre de 1646,”Desde la Puerta Alta del Pósito hasta llegar a las
murallas estaban unos solares caídos, donde impedían la subida a la Mota y causaba muchos pecados mortales y decretándola
a esta ciudad por ser la subida a la Iglesia Mayor y Plaza Pública y parecerle
a esta ciudad sería a vien adornallo y quitarles los dichos daños tratando de
remediallo y , que se hiciese una
muralla en el dicho y , hallándose imposibilitado podello hacer, trató con el
dicho, que le daaría todos los solares que estaban allí y la mitad del gasto que se hiciese en la dicha
cerca , o qual hiço y puso en ejecución ,gastó 1.500 reales”.
CASA Y COLEGIO DE NIÑOS
Ya en 1580, se asumía la Casa y colegios de Niños, que esta ciudad tiene de sus propios, que debieron estar situadas dentro del recinto fortificado de la Mota. Posteriormente el colegio estuvo situado en las Entre las Puertas , linde de las murallas y bodegas del heredero de Juan. Un último traslado se ocasionó en el propio el Alhorí que es el más alto que tiene las Casas del Pósito y vea si está desocupado para poner el colegio de niños. Se mantuvo su ubicación dentro de las Entrepuertas hasta 1634 y, en este año precisamente, en el recinto de Entrepuertas y el Albaicín se había caído y se hicieron corrales, sin ornato, de modo que se cercó el terreno y, convertido como despoblado para conejeras, ya que los dueños no tenían interés en levantar el edificio. Una casa de mampostería en torno a las rocas y murallas arruinadas, se vio continuamente fruto de las restauraciones. Sobre todo, por los alarifes y albañiles de la ciudad ante la petición de los maestros de escuela como la del maestro Gaspar de Toribio a finales del siglo XVI.
LA
TORRE DE LAS LANZAS
Cercana a esta torre, se encontraban
las tiendas de pan y agua, donde se cobraban los diezmos eclesiales y se
relacionaba con las lanzas que debía aportar el abad para afrontar una parte de
la milicia de la localidad en concepto de soldados lanceros, de ahí le vino el nombre.
La torre se reedificó a mediados del siglo XVI en honor de Carlos I, según las
trazas renacentistas de Martín de Bolívar. En su primer cuerpo se abre una portada
con sencillo arco de medio punto renacentista sobre la que se apoya un segundo cuerpo
simulando una hornacina y coronado con un dintel y en su interior el escudo de la
ciudad. Otros dos escudos se insertan en las enjutas del arco, todos ellos de piedra
blanda de Cantera Blanca muy deteriorados que no dejan traslucir información
alguna. Se cubría con una terraza que tenía un pretil
almenado. Daba al camino real y se arregló de nuevo en 1580 bajo la tasación de
Gabriel de Aranda y obra de Miguel de Bolívar, que realizó el almenado y revocó
sus paredes interiores, cuyo trazo de sus dibujos se conservan en parte hasta
la actualidad. Ya en el siglo XVII, se encontraba sin techo y las
correspondientes rejas y hubo que repararla en 1623 manteniéndose hasta el
siglo XX, Recientemente en los años ochenta del mismo siglo fue desmontada y se
reconstruyó desde los cimientos por la Dirección General de Bellas Artes de la
Junta de Andalucía bajo la dirección de Francisco del Castillo.
EL ALBAICÍN
El
Albaicín ofrecía una serie de escalonamientos y terraplenes que se emplazaban
por pequeños senderos y callejuelas, Y daban en la parte final de la barbacana
y de las casas de los señores caballeros de la ciudad y los oficios nobles como
el médico Ocariz. Su entorno fue habitado por personas de oficios contaminantes
como los herreros. Entre ellos hay que destacar el herrero Miguel Muñoz, yerno
de El Florentino, que constyuyó la Fuente
Nueva de los Alamos, Este acuerdo
del cabildo de 7 de junio de 1577 muestra la situación de
viviendas : " En este cabildo se
cometió al señor Antón García de los Ríos , regidor, haga hazer una paredeja de cara de las casas de Miguel Muñoz, el herrero, que en la parte que se señaló por el
corregidor desde la esquina que es de la cerca
del capitán Rodrigo de Clavijo a
la cerca del corral del licenciado Ocariz
per donde quedose señalado”. Existían varios edificios que debían
apartarse del recorrido principal, entre ellos el Hospital del Dulce Nombre de
Jesús y la Casa de la Mancebía.
EL CIERRE DE LA BARABACANA
Se encontraba la barbacana en
dirección al pozo denominado de la Conquista y era lindero con la zona del
Castillo. Su caída en 1582, dio lugar a que afectara a los solares del
Albaicín. Por dejar algunas rinconadas macizadas ofrecía un claro peligro a
este barrio.
CASA DE LA MANCEBÍA
Esta casa se ubicó en la mayoría de
las ocasiones en los extramuros de la ciudad fortificada atendiendo a ser un
lugar de paso y tránsito muy frecuentado, abundar en pobladores y transeúntes
que, al ser institucionalizada como una fuente de propios, ofrecía unos suculentos
ingresos al ayuntamiento La primera casa de mancebía se llevó a cabo en 1496 y
se le dio licencia a Juan de Vegara para abrirla fuera de la ciudad fortificada.
El cabildo municipal tenía por fuente de ingresos para su desenvolvimiento
varios bienes inmuebles como casas, tiendas y cortijos Y esta casa de la
Mancebía. Solía arrendarse a un vecino que pujaba por ella. Lo normal era
cobrar medio real por cada prostituta en el siglo XIV y en toda Andalucía, era
frecuente que se situara en las afueras de la ciudad a partir del siglo XVI.
Pero, en muchas ciudades principales del reino ocupaba calles cercanas a la
Plaza Mayor y al mercado.
No
obstante, mientras Alcalá fue la ciudad de frontera, ocupaba uno de los
arrabales cercanos a la calle del mercado. En concreto, en el denominado barrio
del Albaicín junto a las Entrepuertas hubo una casa, donde las mozas ofrecían
sus servicios a los hombres. Curiosamente, junto a esta casa de propiedad
municipal se ubicaban el hospital de pobres y muchas viviendas dedicadas a
actividades artesanales: herreros, tejedores, tenderos, zapateros, sastres...
Pero en los años cincuenta se ubicó bajo la bodega de la casa del caballero
Alonso Ortiz y se hicieron varias restauraciones. Fue una mansión muy austera
para albergar unas seis personas (las mujeres y el encargado o padre de la
mancebía), en un callejón apartado de la calle principal de las Entrepuertas
No debió ser una casa con una estructura muy
firme, pues tuvieron que restaurarla a mediados del siglo XVI por el arquitecto
Martín de Bolívar para finalmente pasar a una casa de la calle Cava, a las
afueras del recinto fortificado en 1569 y por último en las afueras de la
ciudad junto al Molinillo. Su final fue transformarla en escuela de niños. Por
la situación, debió ser un sitio muy transitable, ya que los mesones se
encontraban un poco más abajo de ella, el comercio se desarrollaba a su lado y
los viajeros debían frecuentarla con asiduidad. Lo que está claro, que el
aislamiento con la ciudad se conseguía porque el antemural y la entrada a la
fortaleza ofrecían un sitio abrupto que obligaba un esfuerzo a subir a la Casa
de la Mancebía. Debía ser un callejón sin salida al que había que accederse directamente.
Hubo reyes que concedieron esta merced al cabildo, pero a principios del siglo
XVII desapareció de acuerdo con la nueva moralidad de la época.
La
composición de la casa solía estar formada de varias mujeres dedicadas al
oficio de la mancebía y varios rufianes que les buscaban los encuentros de
ellas con los vecinos de la ciudad. Un padre de mancebía se ocupaba de que se
cumplieran todo tipo de regulaciones, administrativas, fiscales y sanitarias,
tal como establece las ordenanzas de 1520. Pues, las mujeres de mancebía no
podían salir de lascasas do el mesonero donde estoviesen, sean obligados de tener las hordenanzas en
la dicha casa en una tabla, un estrado de hombre en alto e no más, en lugar
donde todos los que entraren lo puedan leer y ver”. Intentaba además que
las mujeres de mancebía evitaran el encuentro con las personas
honestas, tampoco debían tener amistad don rufianes ni vestir en público
con los atuendos de las personas honestas. Lo segundo daba lugar a altercados
con la población y obligó a la Corona a intervenir en el asunto en tiempos de
Enrique IV, sin que atajara el asunto hasta tal punto que los Reyes Católicos
tuvieron que dictar una provisión real en 1494 recogiendo la anterior ley que
prohíba el uso de rufianes por parte de las mujeres públicas. No es de extrañar
que en Alcalá hubiera este tipo de oficio, pues, como ciudad de frontera el
gran número de caballeros dedicados a la guerra ofrecía unas posibilidades
amplias de abrir estas casas “separes que
a nos es fecha relación que a esa dicha ciudad e a sus términos vienen muchas mujeres
del partido, las cuales toman rufianes públicamente”. Abunda la ley en las
penas de las mujeres que tuvieren rufianes, castigando con 100 azotes por cada
uno de los que se encontrare y perdida del vestido, similar es la pena para los
rufianes e, incluso la ley persigue la negligencia de los alguaciles.
El
estar la casa cercana a la calle de los Mesones permitía su trasiego hasta
dichos lugares, lo que beneficiaba a los cargos concejiles como a los
alguaciles que solían cobrar por permitirles el desplazamiento. Pero de
nuevo, se trasladó a las afueras de la ciudad a la calle Cava y posteriormente
hicieron nuevas trazas en 1571, con la licencia del rey Felipe II, porque la
ciudad consideraba que era una cosa muy necesaria para la ciudad. Otros lugares
de ubicación fueron junto al molinillo, en los Álamos y en la Tejuela.
.
HOSPITAL
DEL DULCE NOMBRE DE JESÚS
Este hospital se mantuvo hasta los
años sesenta del siglo XVI que se trasladó a la calle de los Mesones. y ofrecía
pésimas condiciones de alojamiento dentro del Albaicín, En 1570, ante el paso
de muchos pobres y soldados por ser frontera del reino de Granada, se describe
una ciudad en la que “No hay cama en Hospital, en las calles se encontraba
enfermos y muertos, que venían gentes de comarcas de Granada y Guadix, heridos de
camino del Duque de Sesa y don Juan de Austria(..) el Hospital de pobres,
estrecho y de poco sitio y había muchos pobres”. Por eso, se edificó días a una
ermita de la Veracruz, donde había cofradía y los hermanos llevaron algún
intento de que en la casa se pudieran curar los enfermos o proveyéndoles camas,
se pudieran curar enfermos.
ALHORÍ O CASA DEL PAN Y AGUA
En el libro de censos de la PSM aparece
un alhorí en el Albaicín lindero con las Casas de la Mancebía y bodega de
Gonzalo Ortiz, es lo que se deja entrever en algunos de los cimientos excavados.
PUERTA DE LA IMAGEN Y LA TORRE DE LA
JUSTICIA, O DE LA CÁRCEL VIEJA.
Esta torre introduce
al último tramo de Las Entrepuertas y se encuentra junto a unas antiguas y desaparecidas
tiendas de los hidalgos por la parte inferior y, por la superior, junto a las
Carnicerías por el flanco que da a la muralla del Trabuquete; y por otro lado
entre el antemural y la puerta del Postigo, por cuya calle se bajaba al barrio
de Santo Domingo. Como torre de enflanqueamiento entre murallas se abre con dos
arcos herradura a la entrada y salida de un recinto interior cubierto de bóveda
que da entrada al último tramo de acceso a la fortaleza, al mismo tiempo que se
protegía por una pequeña torrecilla desaparecida y provista de un trabuquete,
que le dio nombre. Su primer cuerpo
embovedado con un gran arco apuntalado, soporta sobre ella un segundo cuerpo,
actualmente en forma de terraza y provisto de un parapeto donde se alza un
cañón procedente de las tropas francesas. Anteriormente se alzaba un nuevo
cuerpo y un tejado, donde se albergó la Justicia de la Ciudad hasta principios
de siglo XVI. A lo largo de la historia recibió varios nombres, torre de la Justicia,
de la Imagen o torre de la cárcel Vieja. Su techumbre se mantuvo hasta finales
del siglo XVII a pesar de que necesitó muchos reparos porque se calaban de
aguas la parte interior. Debió estar construida antes de la conquista de la
ciudad, y algunos autores la remonta a antes de la puerta de la Justicia de
Granada, con la que se relaciona por sus dimensiones y características de
tiempos de Yusf I, cuya fecha inscritas fue 1348. Se adentra por la monumental puerta en recodo, llamada "Puerta de la
Imagen", con doble arcada mixta de herradura apuntado de
herradura (el segundo). Se encierra en un amplio recinto a manera de un
soportal abierta que sirve de entrada y cobijo bajo una bóveda apuntada Es muy
similar a la Puerta de la Justicia de la Alhambra. El buen estado de
conservación de la misma y la grandiosidad de la fábrica le dan una
monumentalidad especial.
Fue aposento, en el que se ejercitó
la Justicia y cárcel, sobre el que recaía un censo en estos términos “sobre la torre de la Imagen de la Cárcel
Vieja, encima de la puerta de la Imagen, que es de Propios”. Linda con las
Carnicerías y Murallas, y estaba fundada sobre unas elevadas peñas horadadas
por unas cuevas que necesitaron de muchas restauraciones y obras a lo largo de
los siglos. La más importante intervención tuvo lugar entre 1586 y 1587 con el enmacizamiento
de las cuevas a causa de la caída de una roca; a principios del siglo XVIII,
recibió algunas reformas de la mano del maestro de obras Manuel del Álamo, y la
muy reciente, en 2015, por la que se ha encintado, se ha colocado una nueva
imagen imitando a la Virgen Portera o Tornera del convento de las RRMM
Trinitarias.
Pero, la Puerta y torre de la
Imagen no es solo una obra de índole reconstructiva sino un símbolo y un
epítome de la historia de la ciudad de Alcalá la Real. Desde su
denominación de Torre de la Justicia hasta su última de torre de
Santa María, pasando por la Imagen , e, incluso, en algún momento
llamada Santa María Y, Por otro lado, esta Torre, con el nombre de la
Justicia, nos recuerda un momento en el que albergaba, dentro de sus
mansiones con techumbre y tejado, la Justicia Mayor de la
Ciudad, la vivienda del Corregidor, la Cárcel Vieja-como se cita en
algunos documentos- , e incluso a principios del siglo
XVI, la Real
Chancillería de Granada para evitar la epidemia de la peste que
se extendía en la ciudad de la Colina Roja. Pero, la nueva
restauración ha acertado con la recreación de un nuevo escudo real de tiempos
de Carlos V y la imagen de Nuestra Señora, con lo que consigue que se visualiza
el nombre último de esta torre y puerta, a saber " de la
Imagen", probablemente una reposición de alguna imagen anterior de tiempos
de la conquista de la ciudad cuando quiso fijarse la huella cristiana con
la advocación mariana tras los muchos años de estancia musulmana en el Cerro
de la Mota. La última imagen. sabemos, que había sido costeada,
a mediados del siglo XVI, por la ciudad y fue realizada por escultor
Martín Pérez y el pintor italiano Pedro Sardo, vecino de la localidad
alcalaína. Probablemente, la lámpara, cuyo aceite pagaban los
carniceros de la ciudad, y el garabato donde colgaban las cabezas de los
degollados en el campo de batalla, pervivan en el nuevo ambiente recreado tras
la restauración. Pues, esta torre está imbuida de un duende especial de la
fortaleza, que le aportó varias leyendas como La del caballero de la
capa y apuesta, que osó subir a la Mota quedando colgado en los
clavos de su portón. Además, es la puerta de bienvenida y despedida
de muchísimos acontecimientos de la ciudad: el último ha sido el de su
extraordinaria y acertada restauración.

.jpeg)

%20-%20copia.jpg)









.jpeg)
.jpeg)
%20(1).jpeg)

.jpg)



.jpg)






